Está en la página 1de 2

LA MAGDALENA.

Muchos de los pobladores, fueron personas que trabajaban como “peones” entonces hacienda de
“LA MAGDALENA”, cuyo nombre se origina en la imagen de Santa María Magdalena, patrona de
la capilla de esa hacienda. Se dice que el primer asentamiento humano, estuvo situado en la parte
noreste del arroyo del mismo nombre, a unos cuantos metros del mismo. Ese asentamiento, fue
conocido como: VIBORILLAS.

Desde el año de 1938, tras la resolución presidencial de un nuevo ejido, dejándose para la
fundación del pueblo una superficie de 60 hectáreas. Las primeras casas habitación se inician a
construir desde finales de 1942. En 1944 es la fecha en que llega la mayoría de los pobladores. Es
posible que el nombre del barrio O PUEBLITO “LA MAGDALENA”, se le haya dado igualmente en
honor a la Exhacienda ya mencionada.

UBICACIÓN GEOGRAFICA.
La población de la Magdalena, se encuentra asentada entre los siguientes puntos referenciales:
AL NORTE.- Limita con la Vía férrea Felipe Pescador y carretera Francisco Zarco.
AL SUR.- Con terrenos del ejido de la Magdalena
AL ESTE.- Con terrenos parcelados del ejido de la Magdalena
AL OESTE.- Con la calle Francisco Sarabia y Nuevo Ideal.
La totalidad de su superficie, es completamente plana. Sus calles, todas de 20 metros de ancho,
adornadas las partes laterales, con árboles, como: álamos, pinos, algunos eucaliptos, etc.

FECHA DE FUNDACIÓN.- Se dice que su fundación, se inicia en 1939, al mismo tiempo que el ejido
y que sin embargo, es hasta los años 1942 al 1944, cuando se construye la mayor cantidad de
casas y llega el mayor número de habitantes.

PRIMEROS POBLADORES.
Entre los primeros pobladores, se cuenta, entre muchos: Julio Barragán Hernández, José Pilar
Barragán Hernández, Candelario Vargas Ontiveros, Jesús, Martiniano, Juan y José Vargas
Ontiveros, algunos miembros de las familias: Aguirre, Martínez y muchos otros.

OBRAS DE TRANSFORMACIÓN COMUNITARIA Y ESPIROTUAL.

Según información recabada entre memorias de los más sabios por su grande ligamen con la
historia de nuestro pueblo, fue el 31 de mayo de 1952 cuando se realizó la colocación de la
primera piedra del Santuario de Guadalupe y en el año de 1971 fue dedicada a Nuestra Señora de
Guadalupe, siendo el Párroco el Sacerdote Francisco Javier Nájera

En la edificación del Santuario de Guadalupe se destacaron la participación de muchísimas


familias de la Magdalena, así como generosas personas de todo Nuevo Ideal. Se destaca la
participación de los señores: Atilano Barragán Maturino. Ignacio Ávila, Crispín Barragán Maturino,
Germán Aguirre, Candelario Vargas, Fransisco Aguirre, Candelario Aguirre, Jesús Aguirre, Ismael
Escalera, Santiago Lechuga, Andrés Vargas Maturino, José Inés Barragán Hernández, Julio
Barragán, Ignacio Barragán, etc. Como participantes en ésta construcción también destacaron, las
señoras: Modesta Hernández A. Carmen Gutiérrez, Carmen Aldana, Socorro Aguirre, Don Antonio
García etc.
En el año de 1998 se construyó la Torre que actualmente conserva el Santuario. Cabe señalar, que
desde el inicio de la construcción del Santuario se han conformado cuatro patronatos, mismos que
de la mano de los Sacerdotes de la Parroquia de Nuestra Señora del Sagrado Corazón, el apoyo de
los grupos eclesiásticos, así como diversos bienhechores e instancias de gobierno en turno, se ha
logrado adecuar la infraestructura según las necesidades.
Hoy en día, debido al acelerado crecimiento de la población, se ha considerado la posibilidad de
remodelar de forma integral nuestro santuario Guadalupano. A fin de propiciar con renovado
entusiasmo el FERVOR GUADALUPANO, con el firme propósito de crear un auténtico centro de
proyección de los valores más grandes, a saber, la FE, LA ESPERANZA, que nos permitan seguir
siendo un factor de unidad y de progreso espiritual en las nuevas generaciones, de frente a un
cambio de época, o como dicen otros, a una época de cambios.
Nuestra fe Cristiana Católica, ha sido factor determinante desde los inicios. Nuestro Origen
histórico regionales Tejamen, valor de un pueblo que todos conocemos y entendemos, y que se
mantiene vigente hasta el día de hoy. Desde ese lugar originante, nos es dada esta hermosa
tradición mexicana del amor a SANTA MAÍA DE GUADALUPE, reina de los mexicanos, identidad y
rostro de todos nuestros pueblos y familias. Por esto y mucho más, que transpira los poros de
nuestra hermosa tierra, hoy por hoy necesitamos estar más cerca que nunca. Desde el Dios que
nos convoca a ser sus hijos y desde nuestra amada Madre que jamás nos deja. Animémonos a
ofrecerle ese lugar que ella merece, para que sigamos disfrutando dignamente la presencia de su
HIJO JESUCRISTO, que nos llena de su abundante bendición todos los días estando presente o
estando ausentes.
Así queremos ser. Un rostro que no solo se maquilla y se esconde. Sino un rostro transparente y
generoso, que se renueva con la sabia de la vida nueva, acaecida por la maravilla de la sucesión de
las generaciones que prorrumpen a la existencia ávidas de la majestad de su creador, necesitadas
de ser orientadas en la auténtica verdad que sana, que salva y que libera, a saber: CRISTO JESÚS,
SEÑOR Y SALVADOR EN SU IGLESIA.
Esto es lo que soñamos, lo que anhelamos, lo que juntos unidos en una misma fe, en una misma
esperanza, unidos a una misma MADRE, que nos conduce y nos encamina a un mismo Dios, nos
hace levantar nuestra mirada, siempre agradecidos, dispuestos como lo hicieron los hombres de
ayer, a poner nuestro mejor esfuerzo, a dar para nuestro Dios lo mejor de cada uno, a ofrecer el
propio ser para seguir construyendo desde la sencillez de la fe el Reino de Dios, donde el siga
siendo lo más grande, lo más importante y lo primero en nuestro diario vivir. Nuestro pueblo
creyente lo merece, lo merecemos todos, pues todos somos beneficiarios del don de estar hechos
de este majestuoso barro del valle de los Patos.