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¿Por qué “Terapia Gestalt Relacional”?

GARY YONTEF, Ph. D.


Traducción: David Ceballos

A
lgunos terapeutas gestalt contemporáneos tales como yo hemos estado refiriéndonos
recientemente a la “terapia gestalt relacional”. Desde el principio la teoría básica de
la terapia gestalt siempre ha sido relacional, y si no es relacional no es coherente con
el núcleo de la teoría de la terapia gestalt, ¿por qué añadir el adjetivo “relacional”?
El adjetivo “relacional” es añadido para diferenciar entre las variaciones significativas
en cómo la teoría de la terapia gestalt es explicada y aún más las variaciones significativas
en cómo la terapia gestalt es practicada.
Es de mi entendimiento que en la teoría de la terapia gestalt el campo es configurado
por las relaciones de el campo (teoría de campo) y la percepción siempre es interpretada –
construida en una interacción entre el observador y lo que está siendo observado (perspectiva
fenomenológica existencial). Cualquier proceso, problema, avance creativo, solución a un
problema es una función de la relación entre la gente “de el campo” y la
observación/percepción es construida fenomenológicamente. No hay una sola verdad
objetiva u observación plenamente vigente. De hecho, la actitud fenomenológica existencial
no acepta la división sujeto-objeto en absoluto – no acepta la existencia de la subjetividad u
objetividad pura. La realidad es co-construida por todos los participantes del campo de
eventos. Además, un aspecto importante de los fundamentos de la terapia gestalt es que todas
las partes del campo, y por consiguiente, todos los participantes en la interacción humana,
son mutuamente interdependientes. De hecho, todos los sistemas vivos, incluyendo el sistema
de la terapia gestalt, sólo pueden crecer por el contacto con lo que está fuera del sistema y
asimilando la novedad necesaria.
En contra de esta teoría básica, hay a menudo una actitud no reconocida en cómo
algunos práctican la terapia gestalt, los terapeutas formadores, y hablan acerca de la terapia


Gary Yontef, Ph.D. es Miembro de la Academia de Psicología Clínica y Diplomado en Psicología Clínica
(ABPP). Junto con Lynne Jacobs, Ph.D., es cofundador y codirector del Instituto de Terapia Gestalt del Pacífico
(PGI), un instituto de formación en terapia gestalt contemporánea. Previamente fue Presidente del Instituto de
Terapia Gestalt de Los Ángeles (GTILA) y durante 18 años fue jefe del programa de formación. Es Miembro
Editor del Gestalt Journal, Asesor Editorial del British Gestalt Journal, y Miembro del Consejo Ejecutivo de
la International Gestalt Therapy Association. Su libro Awareness, Dialogue and Process: Essays on Gestalt
Therapy ha sido traducido a 4 idiomas. También ha escrito más de 30 artículos y capítulos sobre la teoría y la
práctica de la terapia gestalt.

Yontef, G. (2000). Why ‘Relational Gestalt Therapy’? Gestaltpsychotherapie.de, December 2000. Recuperado
de: http://www.gestaltpsychotherapie.de/column_01.01.htm
gestalt y la actitud objetiva que el entrenador o terapeuta tiene, una que es más real o precisa
que la del paciente o aprendiz. Por otra parte, la actitud a menudo incluye la creencia de que
el sistema de la terapia gestalt es autosuficiente y el conocimiento de otros sistemas es
innecesario. Desde este punto de vista, cualquier persona o sistema que tiene que tomar de
fuentes externas es visto como débil y defectuoso. Algunas veces este énfasis en la
autosuficiencia y la interpretación de la necesidad por el exterior del individuo o sistema self
es comunicado como evidencia de una debilidad o insuficiencia a través del subtexto en lugar
de lo que se dice explícitamente. Parte de esta actitud puede ser discernida cuando algunas
personas se refieren a “ver lo obvio”, como si todos los sesgos pudieran ser eliminandos
exitosamente por el terapeuta o entrenador y la observación fuera objetiva. En esta actitud,
las percepciones diferentes son tratadas como inferenciales y subjetivas, mientras que las
propias son tratadas como fácticas y objetivas. Algunas veces, los puntos de vista diferentes
son tratados como interpretaciones y las opiniones del terapeuta o entrenador como si fueran
hechos no interpretados. Esta arrogancia es incompatible con los valores tanto de la
fenomenología existencial y el existencialismo dialógico, dos de los principios
fundamentales de la terapia gestalt.
En la práctica, las variaciones más conspicuas están en el área de la inclusión y la
vergüenza. En la última década se ha discutido en la literatura que los pacientes a menudo
llegan a la terapia sintiendo una vergüenza fundamental que emana de su necesidad por la
terapia, pero que a menudo esta vergüenza situacional es sólo la manifestación inmediata de
una vergüenza globalizada o existencial. Algunas veces esta vergüenza se activa ya sea por
la interacción con el terapeuta o entrenador o, desafortunadamente, en ocasiones uno puede
incluso observar al entrenador o terapeuta avergonzar activamente al paciente o aprendiz.
Con frecuencia la activación accidental de la vergüenza o avergonzamiento activo es una
parte de la confrontación abrasiva, la defensa de la autosuficiencia y un fuerte individualismo,
el uso del humor sarcástico, el uso de la experimentación para anular la auto-identificación y
manipular al paciente a ser diferente de lo que es, y/o una defensa de la vergüenza de el
terapeuta.
Si el terapeuta asume que la experiencia de la vergüenza, ya sea, del paciente o el
terapeuta en la situación terapéutica es co-construida en la interacción, que las actitudes, los
valores y prácticas del terapeuta pueden ser parte del proceso de inducción de la vergüenza,
entonces la práctica consistente con la teoría básica de la terapia gestalt es posible, el
fenómeno puede ser examinado por el paciente y el terapeuta, y sanar la vergüenza de
paciente y el terapeuta a través de la conciencia inmediata y el diálogo es posible.
Sin embargo, cuando los terapeutas asumen que su percepción, incluyendo la
percepción de su propia conducta y actitud, es precisa y la del paciente es incorrecta, y que
cualquier crítica por parte del paciente es una distorsión del paciente y no causada por el
campo total del terapeuta y el paciente, entonces la causa de cualquier vergüenza sentida por
el paciente es atribuida explícitamente o implícitamente únicamente a dificultades
caracterológicas del paciente. Cuando los terapeutas tienen la arrogancia de creer que
interactúan con el paciente, pero no pueden ser parte del problema y que sólo el paciente
necesita crecer en la interacción, y que la curación es el resultado de la virtud de los terapeutas
– y el fracaso para sanar es debido sólo al paciente – la teoría básica de la terapia gestalt es
violada y la vergüenza iatrogénica y otras dificultades son probables.
En la situación en donde la vergüenza es activada en la situación de la terapia o
entrenamiento, si los terapeutas practican verdaderamente la inclusión, están dispuestos a ser
un participante vulnerable en la interacción, están dispuestos a tener su propia percepción
informada y corregida por la interacción, están abiertos a la posibilidad de que ellos tienen
defectos y una parte en las interrupciones en el proceso terapéutico, entonces la teoría básica
es seguida y por medio de este tipo de contacto dialógico el crecimiento es apoyado.
La mayoría de los terapeutas gestalt dicen que son relacionales, dialógicos, hacen buen
contacto, respetan al paciente, siguen la conciencia inmediata del paciente, no causan daño,
y así sucesivamente. Sin embargo, todos sabemos que “el mapa no es el territorio”. Afirmar
esta práctica relacional no es lo mismo que practicarlo realmente.
Ha sido mi experiencia en la terapia gestalt, desde mediados de los años 60, que cada
explicación de conceptos relacionales es recibida al principio por algunos y rechazada
rotundamente por muchos terapeutas gestalt – con reclamos de que ésta es inútil o perjudicial.
Cuando la teoría y la práctica relacional demuestran ser valiosas y bien recibidas, estos
terapeutas gestalt disidentes frecuentemente suelen decir que “podría ser útil, pero no es
terapia gestalt”. Finalmente, si el concepto llega a ser universalmente aceptado, estos mismos
terapeutas gestalt a menudo afirman el nuevo concepto por si mismos, diciendo que “esto es
lo que yo hago y siempre he hecho”. La observación cuidadosa de lo que realmente hacen a
menudo no confirma esta afirmación.
Cuando algunos de nosotros empezamos a hablar de “diálogo”, como una forma
especial de contacto, la cual incluye la inclusión, la valoración de las variables de la relación,
el apoyo y la bondad sobre la confrontación y la abrasividad, el aumento de la presencia
auténtica del terapeuta, mayor entrega a la interacción en lugar del control del resultado, esto
fue tratado en un principio por muchos en la terapia gestalt como un concepto extraño. Más
recientemente las mismas personas que practican la terapia gestalt de una forma que se
contrapone con la actitud dialógica y son parte de la razón por el énfasis necesario en la
relación en la terapia gestalt, han comenzado a reclamar el diálogo por sí mismos. Nos
corresponde observar lo que los terapeutas y entrenadores realmente hacen y cuáles son las
consecuencias reales de lo que hacen.
La perspectiva de la importancia de la inclusión (escuchar dentro de la experiencia del
paciente), el apoyo y la bondad, la centralidad de la relación terapéutica en curso, el valor de
la transparencia del terapeuta, la actitud fenomenológica existencial, el enfoque basado en
procesos de campo, ha llegado a ser conocido como terapia gestalt relacional. Esto abarca lo
que estaba incluido en el término terapia gestalt dialógica – y más. Desafortunadamente, el
término “dialógico” se ha sobreutilizado y ha perdido parte de su significado distintivo por
el uso inexacto y expropiación completa. Este enfoque relacional de la terapia gestalt ha sido
parcialmente influenciado por las más nuevas escuelas del psicoanálisis, especialmente las
escuelas relacionales e intersubjetivas, pero también ha sido una consecuencia del desarrollo
de la teoría y la práctica de la terapia gestalt a través de la experiencia clínica, la psicoterapia
personal de los practicantes y la teoría del diálogo. La actitud relacional de la terapia gestalt
se aplica a todos los aspectos de la práctica terapéutica, incluyendo la experimentación, la
enseñanza, y el diálogo sobre las diferencias entre el terapeuta y el paciente.
Gary Yontef, 10 de diciembre 2000.