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Realismo literario

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Daguerrotipo de Balzac (1840), considerado, con Stendhal, padre del


realismo que ambos impulsaron en la década de 1830 con las series de
novelas La comedia humana del primero y las novelas Rojo y negro y La
cartuja de Parma del segundo.

Stendhal, retrato de Johan Olaf Sodemark (1840)


El realismo literario es una corriente estética que supuso una ruptura con el
romanticismo, tanto en los aspectos ideológicos como en los formales, en la
segunda mitad del siglo XIX. Se extendió también a las artes plásticas en
Latinoamérica, lugar donde hasta entonces no había gran proliferación en
este arte.

Índice
1 Origen del término
2 Descripción
3 Características
4 Trayectoria del realismo
5 Realismo literario en América
6 Descomposición del realismo literario
7 Véase también
8 Bibliografía
9 Referencias
Origen del término
Aparece aplicado a la literatura hacia 1825 para referirse a la imitación por
parte de los románticos de la naturaleza y al detalle descriptivo de algunos de
sus novelistas y las escenografías aparatosas del Romanticismo, llevaban a
sus lienzos sencillas escenas de la vida cotidiana; enseguida se aplicó el
vocablo a las obras literarias animadas de un propósito análogo de recoger
fieles testimonios de la sociedad de la época.

Hacia 1827 en Francia una serie de escritores y críticos presentan ya al


realismo como una nueva estética alejada u opuesta a la romántica. En 1856
aparece una revista titulada precisamente Realismo, que en uno de sus
números dice:

El realismo pretende la reproducción exacta, completa, sincera, del ambiente


social y de la época en que vivimos... Esta reproducción debe ser lo más
sencilla posible para que todos la comprendan.1
El Realismo surgió en la Francia de la primera mitad del siglo XIX tras la
revolución burguesa de 1848. Sus autores pioneros fueron Honoré Balzac y
Henri Beyle "Stendhal", y se desarrolló plenamente con Gustave Flaubert.
Pero ya hacia la mitad de siglo publican grandes obras maestras de esta
estética también escritores ingleses como William M. Thackeray y Charles
Dickens y el alemán Gustav Freytag, al que seguirá al poco Wilhelm Raabe. En
España, el inicio realista fue algo posterior y coincidió con acontecimientos
históricos capitales. Surgió hacia 1870, después de que se reprodujese la
tardía revolución burguesa de 1830 en La Gloriosa de 1868, y tuvo su apogeo
en la década de 1880 con autores como Pérez Galdós, Leopoldo Alas y Emilia
Pardo Bazán. Finalmente decayó en la década de 1900.

Descripción

Gustave Flaubert, autor posromántico, usó sin embargo la estética realista


Al estar agotados los presupuestos estéticos del Romanticismo se desecharon
o se renovaron. Los que desecharon el Romanticismo siguieron la estética
burguesa del Realismo; quienes lo renovaron formando la estética
Postromántica.

He aquí sintetizados los rasgos esenciales del realismo literario, tanto en su


orientación temática y enfoque como en sus preferencias estilísticas, aunque
hay que hacer algunas precisiones: la reproducción exacta de la realidad toma
a menudo como modelo los métodos de observación de las ciencias
experimentales. Un gran crítico, Ferdinand Brunetière, señalaría más tarde,
en 1883, que "el Realismo viene a ser en arte lo que el positivismo es en la
Filosofía". Ya en 1843 Balzac se proponía estudiar la sociedad como un
científico estudiaba la naturaleza. Y Baudelaire, en 1851, recomendaba:
"Estudiad todas las úlceras como el médico que está de servicio en un
hospital". Flaubert consultó tratados médicos para describir la muerte por
envenenamiento de su Madame Bovary, y en general los novelistas se
documentan rigurosamente sobre el terreno tomando minuciosos apuntes
sobre el ambiente, las gentes, su indumentaria, o buscan en los libros los datos
necesarios para conseguir la exactitud ambiental o psicológica.

Los escritores dejaron de centrarse en sí mismos y pusieron su interés en la


sociedad, observando y describiendo objetivamente los problemas sociales, y
para ello se valieron de un nuevo tipo de novela, la novela burguesa. En cuanto
a la expresión, prefirieron un estilo más sencillo, sobrio y preciso, en el que
adquirió relevancia la reproducción del habla coloquial, especialmente en los
diálogos, es decir, adoptando los niveles de lenguaje adecuados a los
personajes, que representaban todos los estratos sociales.

Se encuentra inscrito en un movimiento más amplio que afecta también a las


artes plásticas, a la fotografía (que surge con el siglo XIX), y a la filosofía
(positivismo, darwinismo, marxismo, método experimental). La estética
realista, fascinada por los avances de la ciencia, trata de hacer de la literatura
un documento que pueda servir de testimonio de la sociedad de su momento.
Por ello describe todo lo cotidiano y prefiere los personajes comunes y
corrientes, basados en individuos reales de los que toma nota a través de
cuadernos de observación, a los personajes extravagantes o insólitos típicos
del Romanticismo. Esta estética propugna a su vez una ética, una moral
fundamentada en la objetividad y el materialismo.
Respecto a los procedimientos literarios del realismo, son característicos el
uso de la descripción detallada y minuciosa, con enumeraciones y sustantivos
concretos; el del párrafo largo y complejo provisto de abundante
subordinación, la reproducción casi magnetofónica del habla popular, sin
idealizarla, y un estilo poco caracterizado, un lenguaje «invisible» que
caracterice personajes, hechos y situaciones objetivamente sin llamar la
atención sobre el escritor.

Características

Ilustración de Los papeles del club Pickwick, de Charles Dickens, obra


inaugural del realismo literario inglés. En la imagen aparece el señor Pickwick
dirigiendo su extravagante club.
Los rasgos fundamentales del realismo son los siguientes:

Procura mostrar en las obras una reproducción fiel y muy apegada a los
detalles de la realidad, por lo que abunda en descripciones.
Se opone al romanticismo en su rechazo de lo sentimental y lo trascendental
y en su alejamiento de los escenarios exóticos; aspira, en cambio, a reflejar la
realidad individual y social burguesa en el marco del devenir histórico.
Debido a su afán verista o de verosimilitud, el realismo literario se opone
asimismo directamente a la literatura fantástica.
Hace un uso minucioso de la ejemplificación, para mostrar perfiles diversos
de los temas, personajes, situaciones e incluso lugares; lo cotidiano y lo no
exótico es el tema central, exponiendo problemas políticos, humanos y
sociales según una mentalidad burguesa materialista e individualista.
El lenguaje utilizado en los diálogos de estas obras abarca diversos registros
y niveles, ya que expresa el habla común de todas las capas de la sociedad e
incluso reproduce el habla popular, el registro coloquial y las características
propias de las hablas regionales; en los pasajes narrativos sin embargo el
estilo es académico, de largos y complejos periodos henchidos de
subordinación.
Conforme va avanzando esta estética comienza a utilizarse cada vez más el
monólogo interior y de la mera descripción física de los ambientes y los actos
de los personajes se pasa a ahondar en su psicología. Los distintos personajes
son complejos, evolucionan e interactúan entre sí influyéndose mutuamente.
Las obras muestran una relación inmediata entre las personas y su entorno
económico y social, del cual son exponente; la historia muestra a los
personajes como testimonio de una época, una clase social, un oficio, etc. por
lo cual el autor se documenta visitando los ambientes y lugares, conversando
con sus tipos y tomando notas de los mismos que luego usa en sus obras para
que den la sensación de realidad que busca.
El autor analiza, reproduce y denuncia los males que aquejan a su sociedad,
por lo que transmite unas ideas tradicionales o progresistas de la forma más
verídica y objetiva posible recurriendo frecuentemente al género de la novela
de tesis.