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Denisse Fuentes

DENISSE FUENTES

La dieta de la muerte
«Soy anoréxica y esta es mi historia»


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I \NllltI>"\ NIUVIt.\' 1·\tll~II'~IlII)(.ItAI·I,.

A mi hermano Benjamín
I.A I>II:.TA IH, LA MUERTE.
"~OY ANOlr(.,XILA y I,STA ES MI 1115TOI\IA"
Primer" c d ic ió n: septiembre de 2007

© Dcni s s e Fuentes Es r r a d a , l007


Rc g is t ro de Propiedad Intelectual
N" ,65.147

<D RII,® editores. 2007

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Arch iv o d c 1.1 n ur o ra
Rrvi s r a C",mol'"littlll (torógr:lfo: Alv"rn .Ie- [n I'uelll"),
P;l r a LI inl;l~l'll Lit' sola pil }' p:ígi 1101 H,
Fllriqu'c' Cahrolicr, I';i~i":ls 21 'í Y 217,

1S 1\ N '17 N . <) \ (, L ~ 4 . \ (, L

los edil ores 'h¡1I:(>1ICOlIst,II' que este libro, escrito llar 511autora ell pleno eiercicio de
sus !ilcuJt¡Hles y COIl el oonocimienio de SIIS Iamiliares IIl{ÍS cercanos. conli(~IIr. solO'UII;)
uarie de 1;)hiSloria (le vid" tiC' ()CIIISSC I"lIenlps Lstrada. Por tratarse de un testimonio '
cuyo tellla central es la lucha (le IIn;1 joven contra las enfermedades anorexia y buhmia,
la editorial hil descartado incluir en esta edición otros temas que, aunque !lurliCr;1!l ser
iguillmente illljlilc1antes en 1" vida de una adolescente, pertenecen a una ínrtole diler en-
I
te de problemas. [N. de los E.]
Agradecimientos

~AY MUClIAS PERSONAS a las que quiero agradecer por su


apoyo y cornparua.
Antes que nada, gracias a mi familia; también a mi psi-
cóloga, por su cariño y comprensión, ya toda la gente que
ha pedido por mí incansablemente, con una fe que nunca
terminaré de agradecer.
A mi amiga Dani, que nunca, ni siquiera en las peores
circunstancias; me ha abandonado.
A todo el cuerpo médico y docente del Hospital de la
Universidad de Chile, que se la.ha jugado por mí y me ha
entregado cariño yamor.
,A Sebasrián Arriagada, una 'persona que se ha ,vuelto
, , ,

rru consejero y amIgo.


A RIL editores, por confiar en mi capacidad y ayudar-
me a publicar este libro.
A Pablo, n~i pololo, por acornpañarrne en esta etapa
del camino.
Gracias a todas aquellas personas que hicieron posi-
ble esras.palabras, ,
que'no
, me dejaron renunciar y me die-
ron ánimopara terminar lo iniciado.
Finalmente, 1.0 t,)ús importante de todo: gracias a Dios,
. l' .

po.rque sin (~Inada de esto hubiera sido posible.

I
Introduccíón '

De la infancia al infierno
/

MI NOMBRE ES DENISSE FUENTES ESTRAUA, tengo vein-


tiún años y hoy me decidí a ,coiltar una historia; No cual-
quiera, sino mi propia hisroria, esa que escondí tanto tiem-
po por miedo y por vergüenza.
Todo lo que aquí revelaré es absolutamente cierto y ha
sido parte de mi realidad durante todos los años que llevo
vividos. Mi memoria está aquí: el sufrimiento, la ceguer~,
la negación, la en'fermedad ... Desde hace mucho tiempo
padezco bulimia y anorexia.
"-
Decidí compartir estas vivencias tan dolorosas y per-
sonales por varias razones. Una de ellas es que quiero que
se sepa el horror que hay detrás de esta enfermedad, cómo
. transforma tu vida y la de tus seres queridos, la soledad yel
abandono que se siente. Quiero decir (:Oll claridad queesto
no es un juego; cuando curras, <"S tan difícil salir COIllOde la
\" '1

peor dc las drogas.


La ~lIíorcx'i,1 ¿'S UI)<~enfermedad psicológica que rr.ic
gr;1vísillla~ tOllse<:ue~t<i'as físicl-S ... ~o '" cubren los planes
de s¡llud y much.i gcnrc mucre a di.uio por IlO rccihir nyu-

" I
J

l.
Mi vida sin anorexia ni vómitos
d.\ oj!O\11I11.1 o pOI 1.11"1 d - rccursos. Me j!,IISI¡¡fla nport.u ;l -------,._----,
la roma de conciencia y que ;11i tcst imouio sirva de ;llgo a
I
las pcrsoi ras que estén pa dccicndo en este morncn to lo 111 is-
I
1110 que yo.
Pero la razón Il1;)S íntima y quizá la m<ls importante, la
que más me impulsa a contar mi verdad,;) pesar de lo difí-
cil que me resulta narrar estos i1echos, es que 110 se sigan
cometiendo los mismos errores y abusos quealguna vez se
cometieron conmigo. Estoy convencida de que; para esto,
mi mayor fortaleza es la voz sincera que podrá ser oída en
TENÍA DOCE AÑOS, MI VIDA NO era perfecta ... pero ¿qué
este relaro: la mía, la de una persona que sabe que su enfer-
quiere decir «perfecta»? Yo no lo sabía ... Trataba de-vivir
medad no es cosa del pasado. En es-te mismo momento,
de la mejor manera lo que me tocaba afrontar: tristezas,
mientras escribo estas líneas siento una batalla dentro de
alegrías, inseguridades y miedos. Del miedo .me acuerdo
mí y quiero dar un .testirnonio real y vívido de cómo es el '
bien: esa sensación de frío en la boca del estómago, ese cos-
día a día luchando contra este enemigo poderoso. Quiero
quilleo que me avisaba que algo podía no estar bien. Pero
también entender. .. Necesito entender. .. Sa ber por qué,
tenía doce años y me faltaba mucho por aprender.
dónde empieza todo, cuáles ron los hechos, las responsabi-
Era un~ niña gordita, de esas de cacheriros bien ro~a-
lidades, las circunstancias que me empujaron sin piedad
dos que dan ganas de agarrar y no soltar, de tez blanca y
desde la infancia al infierno e hicieron que mi vida pendie-
pelo castaño claro, con la típica melena con chasquilla que
ra de un hilo, que la muerte fuera algo.cotidiano, cercano y
hoy, siendo honesta, no me causaba ninguna gracia llevar.
posible, a veces, hasta deseable. .. ¡Cómo pude pensar si-
Era una hija obediente y dulce, siempre dispuesta a hacer
quiera en hacer sufrir tanto a los que más amo! ¿Soy acaso
lo correcto y muy cariñosa con mi entorno. La relación
culpable>, ¿existen culpas]', ¿soy una vícrirna? , ¿pude evi-
con mis compañeros era muy buena aunque siempre me
tar tanto dolor?, ¿alguien pudo hacerlo?, ¿cóJ'no?, ¿cll<ln-
sentí un poco apartada por ser «distinta)'. Es que nací con
do empezó todo?, ¿por qué a rníi', ¿dónde está el origen del'
hcmiparesia en el lado derecho de mi cuerpo (esta es una
mnl que enfermó mí mente y mí cuerpo? Necesito cncon-
enfermedad que aíe¡.:ra la parte motriz). Nunca se supo
l' ,
rrnr estas respuestas. Quiero contar la verdad, sin mentir,
claramente su origen; ~I dingnósrico más común era que se
sin mcnrinllc:. Quiero que lo sepan pero, m.is que nada,
ha~ía producido UI1 infarto durante el parto. Bueno, sólo'
quiero entender, quiero S;1n;1['...
I
12
1)10., ,•.••d)(· quv p." 1) H',tlIIWllll' l'JI l ~()s 11I()IIlt'l1t()~, IWI () l., Ion pequeños rastros de la enfermedad: tiene menos fuer-
cosa t's que pasó, Al pI iucipio los pronosiicos no eran mlly za, menos sensibilidad y es ultra flexible. En todo caso, lle-
alentadores y los médicos, COl1mis papás, fueron muy cla- ga a ser divertido cómo se flexiona, pero bueno ... acepto
ros y directos: ~ino me sometía a una rehabilitación cons- eso como algo más gracioso que traumárico, la verdad.
tante y severa, quedaría inválida, mi rostro sufriría secue- El cuento es que así crecí toda mi niñez entre rnédicos..
las y habría consecuencias que ni siquiera se podían prever. terapias especiales y cuidados extremos para no tener le-
Fue duro, se venía algo gigantesco encima, algo que no es- sienes. Recuerdo que siempre, sin fallar un día, después del
peraban ni sabían cómo enfrentar. Tenían dos opciones: colegio 'iba dónde mis famosos tíos Roberto y Cristina:
vivir su pena y hacer algo al respecto o sumirse en el dolor
y entregarme a lo que fuera. Ellos decidieron tomar el ca-
kinesiólogos y terapeutas
bía crecido con ellos.
- -
ya eran parte de mi familia, ha-
'

mino más largo, cansador y difícil. Soy hija de padres muy Desde siempre en mi colegio supieron mi problema,
valientes. Desde entonces creo que mi fuerza y valentía, a pero mis compañeros nunca me discriminaron, era más bien
la que me aferro en los momentos en que preferiría rendir- yola que me discriminaba. Creo que tenía tanto miedo de
me, vienen de ellos. que lo hicieran los demás que decidía apartarrne antes de
Los tratamientos eran extenuantes, intensos, dolorosos sufrir cualquier situación que- me lastimar'a. Era y soy una
físicamente para mí, había que realizados como mínimo tres persona muy sensible.
veces al día los primeros años. No sólo era difícil para la Tenía una amiga, la .Nati, que siempre-fue incondicio-
familia por la gran carga emocional, sino también porque nal. Er~ de las pocas compañeras que entendía lo duro que
eran tratamientos muy costosos. De todas formas, mis pa- era para mí sobrellevar la vida. La verdad es que con mis
pás no dudaron un segundo y gastaron hasta lo que no te- papás no lo conversaba, creía que no era justopara ellos
nían en mí. Si aparecía alguna nueva terapia que me daba sumarles más preocupaciones. Ya tenían suficientecon
una esperanza de recuperación, no escatimaban en gastos, afrontar los problemas que les acarreaba y no quería que
lo que fuera necesario lo conseguían a como diera lugar. se sintieran culpables ni nada parecido. Prefería callar '! tra-
Aparte de los tratamientos con nurricionisras, terapeu- tar de ser una buena ni'ñ~,;ser dócil y aceptar. Ahora que lo
tas y kinesiólogos -todo ese montón de médicos que con- pienso, quizás era yo h.l que se sentía culpable viendo su
formaban el staff que me atendia-e-, estaban los remedios, , ,angustia y sus 'esfuerzos económicos que, naturalmente,
férulas, plantillas ... Bueno, hoy en día todo ese esfuerzo es traían consecuencia~va~a_ toda la familia.,
lo que me tiene en pie, caminando y con mi rostro intacto. La Nati siempre estaba allí, apoyándorne en todo,
Solo en mi mano derecha, que fue la 111.1S afectada, queda- , inspirándorne a luchar, a no ponerme limites. Ella era muy
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dul ' ., 1\11, I ,11(' 1,111111 11111 IIn, dI'! 11111 qul' l'I.IIIl\l~ (01110 y sin poder COI11\.:r lo que quisiera corno Ios otros niños,

pan y m.uuc 11Iill~I, NIIII :1 1101>S .p.uuh.uuo« y yo rccihia tampoco podía jugar a los mismos juegos que ellos y me

su constante apoyo. Fue un pilar importante en mi nitio. sentía un poco rara. Sin embargo. la Nari siempre se encar-
y muchas veces, aún sm sa bcrlo, ·dla evitó que me de- gaba de inventar algo entretenido para nosotras, donde yo

rrumbara. no tuviera presente mis limitaciones. y era tan divertido


. Come> yo era un poco rellenira y me encanra ba comer que al final terminaban todos jugando junto a nosotras .

papasfritas y dulccs.consranrcmente me tenían que poner Además, mi amiga siempre se las ingeniaba para darme algo

a dieta. Una y otra ..vez. Dietas que yo no acataba nlLich~. rico de contrabando. Me gustaban mucho los dulces de

Es qué las tentaciones son muy grandes para los niños y si plátano, así que siempre trataba de agarrar todos los que

a eso le sumamos.queera particularmente golosa ... pudiera y me los pasaba por debajo de la mesa. Bueno,

. Todo el tiempo tenía que visitar nutricionistas,Y pesar- tampoco eran tantos, ella también me cuidaba, pero para

me para mí era 'un martirio. Sabía que no podía subir de mí lo que me diera era suficiente, un tesoro, pues de ese

peso a causa de mi enfermedad yeso me angustiaba. Este modo no solo comía mis dulces sino que no me sentía tan

sentimiento actuaba en mi contra, pues me llevaba a sentir diferente de los demás.


. "

más tentación por aquello que no debía comer. Siempre que conversábamos del tema con la Nari , se
Hay médiéos que saben comunicarse, ser ernpáticos y mostraba comprensiva y me alegraba el corazón. Yo le de-

bondadosos con sus pacientes y otros que 1'10, que están cía que me sentía bien tal como era, que no entendía por-
. . -
muy lejos de ejercer su profesión con amor y comprensión qué tanta dieta y tanto enojo. Ella, después de subirme el

por el prójimo. A mí, lamentablemente, me tocaron de la ánimo, siempre terminaba diciéndome que, fuera corno

segunda especie: torpes y Crueles. ¿Sabrán el daño que pue- fuera, gordita o rellenira, mis cachetitos eran únicos y creía

den llegar a causar sus palabras? Todas las semanas recibía que los médicos deseaban unos iguales y se enojaban por

un reto «cariñoso» del doctor de turno que, cuando verifi- . la envidia que sentían. Al final, reíamos a carcajadas. mien- )

'aba ¡lIC mi. peso continuaba igual; me trataba como a una tras ella.seguía elogiando mis rosaditas y relleniras mejillas.

gll:\tona tonta y porfiada que no era capaz de cumplir con Es verdad que ha~ía razones médicas claras que indi-

11Ii d ·hl'f Y que d .fraudaba a todo el mundo. ¡Pero yo tenía. caban que debía adelgazar, ya que la hemiparesia combi-

do\." Hllosl Sc,'lllía mucha vergüenza e impotencia y llegaba nada con el sobrepeso podía rraerme consecuencias gra- /.

n 1:\ .onclusión el . que 110 merecía el cuidado y la atención ves, C0l110 cojera u (~!.ros desbalanccs severos. Pero ha y mu-

que todos ponínn en mí. chas formas en que .los médicos -si quieren ayuda rre dc
Bueno ... así conocí los .umplcuños (011 producroslighr verdad-e- pueden ganarsc la simpatía yel compromiso de
J
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los pa 'k'nl '1\, liohll' lodo l'1I.1I1 lo (' 1/,,\1,1 d ' niiios. EII 'UI1I-
Unas extrañas vacaciones
bio, hay otras que son SCII(,;illoIllCIII
'm lv das,
El maltrato y la descalificación a los que me sometían
por mi sobrepeso eran constantes. Quizá creían que siendo
duros () más drásticos iba a seguir mejor sus dietas, pero yo ,.
era pequeña y me angustiaba, me gustaban las golosinas y
los dulces, solo que para mí estaban prohibidos. Recuer-
do, de manera muy vívida, una frase que un nutriólogo me
decía, con voz golpeada, como si fuera una sentencia: «[Tú,

no puedes ni oler los dulces, no puedes ni olerlos!», recal-.


HABÍA SIDO UN FIN DE AÑO MUYAJETREAUO, con la Nari
caba. Hasta el día de hoy siento el tono de su~ palabras. Yo
nos habíamos preocupado de las presentaciones finales del
no decía nada, soloacataba, asentía con la cabeza y perci-
curso. Yo era la presidenta y me sentía muy orgullosa de
bía el sufrimiento de mis papás y también el miedo de que
mi cargo, quería hacerlo bien, así que nos juntábamos du-
alguno de los diagnósticos amenazantes se hiciera realidad.
rante tardes enteras ideando una y mil formas de sorpren-
Ahora entiendo que quizá por eso, muchas veces apo-
der a nuestros compañeros. Como casi rodos los afios.sme
yaron esa dureza con la que me trataban. Creían que era
había ganado el premio al esfuerzo. Me enorgullecía obre-
una forma de cuidarme. Pero no los culpo, nadie les ense-
nerlo, casi siempre era por el área deportiva. La Natí solía'
ñó cómo ser papás y, en su afán de que no ocurriera lo
decirrne que los iba a dejar a todos éhicos e iba a ser la
peor, hubo veces en que también ellos fueron muy crueles.
futura atleta de Chile: yo me reía mucho de sus gracias. Me
daba especial satisfacción ver la alegría en el rostro de mis
papás; era lo mejor que me podía pasar. De alguna forma
sabía que era.mi deber rerribuirles todo lo que hacían por
mí, aunque también sentía que nunca lo encontraban sufi-
ciente.
Esas vacaciones casi no vi a la Nari: ella se fue con su
familia a principiog del veranoy yo en.febrero con la mía.
~ .
Recuerdo que ese enero no rcrrnina lia nunca sin la Nari,
con un calor insoportable, estaba aburrida y además an-
,
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di
íos.\, •• 1',01110 l' 111111,11110,.1 1111 mi Lllllili a : 1 1I!l.I. V.Il.I lO Illal('t.I~, IIOS iI\SI:d;IIll()~ y pnrt u nox n come-r, I~n:()rrilll()s v.i-

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u r.í ntcx 11;ISI;1 qllL' 1I1l0, COIl 1I110S c.rudcluhros
• -
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.

Costa Rica. bonitos, n(')s en;111l0rÚ <1 todos: tan sotü con una nurada nos
-,
Mi papá viajaba a menudo a Costa Rica por asuntos 'dimos cuenta de que no hnbia que buscar 11l;1S.Entramos.
de trabajo, pero yo era la primera vez que iba. Tenia ansias Recién cuando lIe~ú el mcscro, con un acento muy par-
de conocer ese país, en mi casa ~e hablaba mucho de él, de ricular y divertido, prcgunr.indonos qué sellos ofrecía, yo
.,
sus verdes, de sus playas .. , Esa era la parte que más me recordé que-coll1o siel~lpre-esraba a dicta. Nome hice
. '
gustaba, porque yo era como pez, veía una piscina o el mar, muchas ilusiones con los platos que incluía el menú ... Mi
y enseguida estaba lista, con mi traje de baño, blanca como papá, adivinándorne el pensamiento, sugirió que ese día
la leche, encrernada de pies a cabeza, y a unasi, terminaba por lomenos suspendiera la dieta, pero 111 a 111;1
se opuso, El
roja como jaiba. doctor había sido enfático en la consulta: de ninguna ma-
Por fin ese enero interminable llegaba a su fin yempe- nera podía suspen?er mi régimen. No había excepciones.
zaban todos los preparativos para el viaje. La Nari llegó la Como yo no quería causar una discusión entre ellos; acaté
noche anterior a mi partida, así que.entre maletas abiertas la decisión sin chistar, obligada a comer solo lo que me per-
e idas y ve~idas por toda la casa, me contó todo lo que mitieran.
pudo de su viaje y me deseó mucha suerte con el mío. Ami Igual logré pasarla bien; mi mamá, mi hermana Carola
regreso, lo primero que haríamos sería juntamos para inrer-: y yo no parábamos de reímos ... Mi papá era una persona
cambiar fotos, contar anécdotas y reencontrarnos. Final- muy divertida y esa noche, parricularrnenre.mo dejaba de
mente, llegó la fecha prevista. Recuerdo que la noche ante- contar gracias .. , Se notaba que disfrutaba al vemos tan ale-
rior no pegué un ojo, lo único que quería era que avanzara gres. Así pasó el, tiempo y no nos dimos cuenta, cuando nos
el reloj, es que estaba tan contenta e ilusionada con estas acordamos ya era tardísimo y empezábamos el mostrar los
vacacIOnes ... primeros signos de cansancio. El viaje había sido agot<ldor
Llegamos a Guatemala. Tuvimos que esperar unos mi- y como solamente esrariamos un par de días en Antigua,
nuros para hacer conexióncon el avión que nos llevarja a había que aprovechar al m.i ximo el tiempo. E.I día siguiente
Antigua, la ciudad que pretendíamos visitar. Ya había os- iba a ser ajetreado y ncccsiraríamos lcvanrurnos temprano,
curecido cuando arribamos, pero igual se podía adivinar así que decidimos volver al hotel.
la belleza del lugar y mis ojitos se esforzaban por vedo todo. Antes de que J.llis pap.ls \lOS [ucran .1 dar las buenas
l'

Nos alojamos en un lugar precioso que había sido un noches, y;l h;lhía caído dormida, pensando en cu.iutas COS;lS

monasterio y esta ha rcfaccionado como hotel; deja rnos las rcndrín rara conrarlc ;1 Ll Nat i a mi .rcurcso. Todo e'ra [.111

.!.I
20
1I1 NI I 111t1 I 11 , I (\'111' ,'(\ ni, 1(\ /l;ItI, H 1 l'

h 'r!llOso; ~ ·lla le gustubuu 0\11 '110 las 111.11I ,'.lld.1 I .~ y -1) dirmc! l.os ~ClllillliCIlI()S cr.m encontrados: cxcit.uión .uirc

Antigua se caracterizaban por tener una artcsnuía hermosa. la posibilidad de ICIl~r este premio pero ta';lbién nlil:Jo y
Recorrimos cuanto lugar encontramos, los pies ya casi t s lJerv'iosisl11o,porque si'nh crn posible, si.mis padres no accc-:
. no nesrespondían de tanto caminar, pero no nos impor- dian, no estaba segura de poder contener las lágrimas, y eso
ta.b~~i{.':-~~~N<',! que creíamos que II~O dábamos más, apá.~ les arruinaría Ía noche ... N()~ no quería ser injusta; no que-
t .',' l". \

r~d~aela;f1.á~()úo m~l}l!Im~n(()',o(ilgún .objet(.,.que.cal!~ , ría ser mala, egoísta, desconsiderada; .. Empecé ~ transpirar .
. tiv:ah;t'nuest~as miradas yde inmediato olvidábamos el'~ finalmente, luego de algunas miradas cruzadas e in-
. '. .i.:, .4':' '.. r;

cansancio, comodidad y gestos que pretendían disimular la rensión,


Así pasaron los días previstos y partimos a Ciudad de cosas que por mi corta edad podía intuir pero no compren-
Guatemal~, allí íbamos a descansar una noche y, a la ma- der como ahora, mis papás, por fin, decidieron permirirme
ñana s'ig,uie:nte;tomaríamos el avión aCosta Rica. ese «recreo» en mi estricta ,dieta: «Solo por este almuerzo»,
I . "
, El.hotel era precioso, aunque toiahnente diferente al me dijeron muy serios. Casi me levanto de la silla y me pon-
. .

de-Antigua. Er~ tan moderno que a veces llegaba a ~oles- go a bailar. Me sentía como una condenada a muerte a la
rar: solo con :¡pretar un botón parecía que y~ estaba todo que hubieran indultado a último momento. No podía más
hecho. de la felicidad y con el corazón todavía acelerado, inrne-
Después de instalamos fuimos a urio de los mil restau- drararnente. empecé a estudiar el menú con todo detalle
. ...
rantes del propio hotel. Hacía días que mi papá estaba con Vi de reojo cómo mi familia sonreía al verrne tan con-
-,
ganas de comer pastas, pero ni mamá ni mi hermana acce- centrada. ¡Todo parecía exquisito! ¿Cuál de los platos esco-
dían mucho a su petición. Yo,daro, habría estado encan- gería? Cuando creía que serían los tallarines, recapacitaba y
rada, micomida.favorira eran laspastas, pero sabía que en . me inclinaba .porlos sorrcnrinos; cuando merenraban los
n~¡dieta no cabían esas cosas, a~í que me absruve de opi- gnoccí, volvía a lo~ tallarines dilatando lo más posible el mo-
n; r. Igual-debo confesar- no perdía la esperanza de que mento de la decisión y gozando de anrernuno. .. ¡T~l1ía que
:-;, hi .j .ra la xcepción y pudiera compartir un rico plato aprovecharesra oportunidad de scntirrne libre y normal! Fi-
l'OI\ IIl¡ f unilin, nalmentc.vlegi una Jasai'ia. Mientras espera ha que la sirvic-
Elltl' III )11 ,1 r .stauranre, la carta rebosaba de distin- ran, los minutos se me hacían eternos. ¿Cuánto hacía que
tos tipos d 't ,lIal'irws rnviolis.Jasañas, todos con diferen- no comía algo rico?' ¿Meses, años ... ? [Ya 110 soportaba ni
tes salsas y prc¡ uru .lon -s, 10' me hacían agua la boca. Me siquiera ver dhr¡~c()1i. el pavo, ni nada 'lile se le pareciera!
puse un poco ansiosa, si , - - , IíIH\ a mi deseo podría comer Solo de ver la cOI1)ilb cuando Ikgú a ln mesa, la alcgrí'1
alguna de esas delicias. ¡Dios mío, Il( sabía por cual deci- me desbordó. Empezamos a comer ... T()(.Io marchaba bien

22
1), '1'111"111', '\'11 Illnlio de ':-.1;1 d(':-,()LI~'iÚI' Y;lllgllsti;l,
hasta que de pronto 1\1111p"pah dij :1'011: «gasta, D .nisse, 'st;,
1 1111111' q\l '1.1 It;I,p., ti . \;, P"l'rt';, d\.' L, ha hit ación sc 1110-
, bueno, no conviene que te excedas». Aún me quedaba la
11 ,),dl' C()fIlO 1111r -sorrc y en un solo movimiento me
mitad del plaro.,; ¡de mi plato! En ese momento sentí algo
1111'11 '1\ la "lllla y me hice la dormida.
extraño. Con las ganas de llorar, se mezclaba una. sensa-
Fld 1" Célrola, que venía a buscar su bikini. Mi hcrrna-
ción de rabia y de violencia que no podía controlar, el cora-
11 1 11(\ l'l u 'OIllO yo, tenía un cuerpo Illuy bonito, sano y
zón me latía muy rápido ... Empecé a temblar. Siempre fui
",'lg,1 lo. Si 'mprc la molestaban por todos los admiradores
una niña introvertida, mi única confidente era la Nari, pero
'1'/1'1.1 I ondaban. La Carola se hacía la eJ'lOjada aunque, en
ella no estaba ahí, estaba a miles de kilómetros de distan-
II 1011 'lo, le gustaba que los chicos and~vieran detrás de
cia ... Nunca, jamás, me había sentido así,
111.. 1;1 'Ill~ontraran linda, simpática, inteligente: ¿,CÓll10
No ehtendía loque me pasaba.solointuía que era algo
1111 lb In gustarlc?
malo, una sensación que me llegaba a causar dolor en él
S(, n ·CITÓ ~ la cama y me movió un poco. Al no obte-
pecho y unatensión horrible. Algo estaba claro: si seguía
111 I 1I'IIrción de mi parte, asumió que estaba dormida. Es-
allí, frente a mis .padres y mi hermana,iba a ponerme 'en
11 ht' '011' claridad cuando les dijo a mis papás, que ya
evidencia, así que, como pude, sin hacer escándalo y tra~
Il,dll,lIl subido a su habitación, que nose preocuparan por- .;
tandode·disimular mi malestar, dije que estaba exhausta..
qllt' 1I .gaba a «echar humito». Ellos quedaron aparente-
que el viaje me había agotado y que quería ir a dormir un
11Il'1l( , tranquilos y me dejaron «dormir». Despué~ de que
rato a la habitación.
" 11I1' la Caro, traté de calmarme, pasó un buen.raro hasta
Mis papás notaron algo extraño y me preguntaron
1'11' logré rranquilizarrne, Y sin darrne cuenta ya~era de .
pero yo insistí --controlándome como pude- en que era
11111 Iw ...
solo cansancio acumulado: Subí a la habitación contenien-
{JII par de horas más tarde, cuando me sentí algo me-
do la respiración, sentía que iba a estallar; el corazón me
IClI, me lavé, me vestí y como pude bajé al lobby, porque no
salía por la garganta y lo escuchaba latir en mi cabeza ...
'111I" ¡'I preocupados más de la cuenta. Mis papás me reci-
Cuando esruve sola rompí en llanto. Nosabía por qué pero
hll" 011 '011 tina sonrisa y me preguntaron si ya esrabame-
rne miraba al espejo y lloraba. Si ahora tuviera que descri- .
1"1• O s 'guÍa como si tuviera un nudo en la garganta, no
bir este sentimiento lo haría como una mezcla exacta entre
podía rrausmitirles lo que me estaba pasando, ¿cómo ha-
pena, rabia e impotencia y sobre todas estas, emociones,
n'!'Io, con qué: palab,~~l's? Ni yo misma lo e,itt',~día ... Les
miedo. No me explicaba por qué pero estaba muy asusta-
. '
dij' lile estaba bien, que solo habí,l sido UIl pequeño dolor
, da. Np sabía qué me pasaba y por lo mismo' no me imagi:
dt· eSI »nngo; mis pap.is me dijeron que a lo mejorera que
naba cómo entrenrarlo.
L'¡
24
~-;-'·""'l~I\"Tlllm~llIl'l;"
-
1

l "11 cuerpo se había acostumbrado a comer sano y que la


tos nos dirigimos hacia una de las piscinas principales. Era
gigante, tenía flores y una cascada a su alrededor, agua cris-
pasta con su salsa me podría haber caído mal. Asentí: «Se-
talina, parecía esas pinturasdel paraíso ... No podía creer
guramente es eso». Ellos se pusieron felices de que les diera
lo que mis ojos estaban viendo. Inmediatamente quise lan-
la razón: «Denisse, eso significa que vas a adelgazar, ¿no te
zarrne y mi papá, comosabíaque era pececito con pie,s, no
pones contenta?», De inmediato contesté que 'sí, que' por
me hizo esperar y se lanzó conmigo. Jugamos largo rato en
supuesto. «¿Es lo que todos queremos, cierto?». Pero esa
el agua: élme lanzaba, se hacía el tiburón y yoescapaba
pregunta, y tantas otras relacionadas con mi vida, me que-
muerta de risa, nadando por toda la piscina'. Estás juegos,
daron dando vueltas: ¿realmente me ponía feliz adelgazar r,"
que ya eran clásicos entre nosotros, eran muy buenos para
¿era eso lo quequería P, ¿dejaba así de serel «patito feo»
mi rehabilitación y él lo sabía. Por mi parte, si bien los dis-
que sentía 'que era?, ¿no adelgazar era lo que me angustia-
frutaba mucho y sentía un enorme cariño p0r mi padre,
ba y me llevaba a un esta~o que no podía controlar? Todas
hubiera preferido que jugáramos por jugar, sin la eterna
.
esas interrogantes me persiguieron durante semanas , no
.
nube de mi enfermedad sobre nuestras cabezas.
podía sacadas de mi cabeza
, . .
Mientras estábamos en la piscina llegaron mi marnáy
Pasó esa noche y tomamos el vuelo a SanJosé, la capi-
Carola. Ellas nunca fueron muy asiduas a bañarse y deci-
tal de Costa Rica, desde allí haríamos conexión a Condovac '
. dieron tomar sol. A mi mamá no le ,gusta ba el agua y a la
uno de los balnearios más lindos del país. Me sentía .mu-
Carola le interesaba más un bronceado perfecto que jugar
, cho mejor, así que durante el vuelo decidí que lo que -me
en la piscina .
había ocurrido no tenía importancia, ¿por qué seguir preo- .
, Así pasó el tiempo y, si bien es cierto que de vez en
. cupada del asunto? Era mejor olvidado y listo. Estaba se- '
cuando pensaba en lo ocurrido días atrás, rápidamente tra-
gura de que ya en la playa no me ac~rdaría de lo sucedido,
taba de bloqueado de alguna manera. No' me permitía pen-
quería disfrutar de mis vacaciones y, si seguía pensando en
sar en eso, enseguida me ponía a hacer otra cosa y trataba
c?sas feas, no lo iba a lograr. Recu¡:;í a toda mi fortaleza ,
de divertirme.
traté de convencerrne, al igual que mis padres, de que ese
Ahora me doy cuenta de que había una tensión en esta
~pisodio ha bía sido solo por' cansancio o indigestión, y me .
conducta, creía que de solo pensar en ese .. ·.¿malestar? (aún
dije: «Denisse, demos vuelta l~ página y hagamos como si
no sabía cómo llamado),de nuevo seapoderaría de mí sin
. nada hubiera pasado».
Llegamos a Condovac, era un resorr hermoso, donde
.
saber de qué manera controlado. De hecho, las noches
. eran
extrañas ... Antes de dormir me entraban unas ganas de
te llevaban en carrito a todas partes. Me instalé y ensegui-
llorar que no podía contener. Para no llamar 'la atención
da me puse el traje de baño, mi papá 1'11eacompañó y jun-
27
Pienso que mis padres, en su afán porque yo superara
me metía debajo de la almohada y así nadie me veía ni me
mi impedimento físico, 110 querían ni podían ver las otras
escuchaba. No podía conciliar el sueño sin preguntarme
cosas que empezaban a operar en mí, producto de la rigi-
" " " ,. ¡por, qué debía estar ta{l,p<-tn~i~,nte,d~,bajar de p.es9o/ tan. ,- " .t

, dez y la exigencia de los tratamientos a los que estaba so-


conrenta si lo lograba.
metida.
Los días avanzabany nuestro viate pronto culmina-
De más está decir que esa noche volví a sufrir lo de
ría.Mi hermana había estado de cumpleaños, ~sí que le
aquella tarde en Guatemala, pero esta vez los síntomas fue-
, organizamos una celebración en el hotel. Unos músicos le
ron más agudos. Quería correr lejos donde nadie me pu-
cantaron las mañanitas y fue todo muy alegre y divertido.
diera alcanzar y sin embargo me encontraba paralizada.
Cuando trajeron la torta, me impresionó su decoración,
En cambio, mi corazón esta ba desbocado como si, en efec-
era hermosa, tenía unos dibujos preciosos y ¡era de choco-
to, hubiera andado escapando durante horas, pero ... ¿de
late!: mi debilidad. Amaba las tortas-de chocolate. Al mi-
qué? Por primera vez me sentí realmente frustrada al no
rada debo haber hecho alguna gesticulación de alegría por-
saber qué era aquello que se apoderaba de mi cuerpo y de
que de inmediato mis papás me miraron y con pesar me
mi mente, lo único que seguía dando vueltas en mi cabeza
dijeron: «Denisse, tú sabes que no puedes». Asentí con un
eran las preguntas sin respuesta: ¿para qué adelgazar?, ¿por
,gesto que aparentó resignación, mientras mi papá le decía
qué deseado tanto?, ¿ acaso la felicidad de mis papás de-
al mesero si me podía traer una manzana picada.
pendía de que yo adelgazara?
Rabia, enojo, angustia ... Creí que ante la sola visión de
Durante estas crisis, no podía dejar de recordar sus ros-
la «manzana picada» sería capaz de echar toda la mesa aba-
tros de satisfacción cuando mentí sobre mi dolor de estó-
jo, torta incluida. Todos esos sentimiento~ estaban tratando
mago. Lógicamente ellos no estaban felices porque me do-
de 'salir y yo ~oles dejaba ni un poro abierto para exteriori-
liera, sino porque era un indicio de que a mi cuerpo le po-
zarse. ¿Qué sería de mí si dejaba de ser la buena de D~nisse~
. dían estar cayendo mal las cosas pesadas yeso significaba
lá sumisa, la agradecida, la que aceptaba su condición? Te-
que, al fin, tantas dietas y remedios me estaban haciendo
mía que esa Denisse se desvaneciera en el aire. ¿Qué, quién
efecto.
quedaría entonces? Ya sé, ya sé: debo comprender el esfuer-
Una vez más, haciendo un esfuerzo límite, decidí blo-
zo de 'mis padres, me repetía ... P~ro en mi cabez.asonaban
quear tantas preguntas y no darles importancia a estas emo-
, otras preguntas: ¿por quér; ¿quién me comprende a mí?
ciones. Después de-todo, eran mis vacaciones y no quería
Bullí~ por dentro pero hacía esfuerzos sobrehunianos para
pensar en tonterías. Deben ser cosas que le pasan a todo el
que nadie lo notara,.Ahora me pregunto: ¿era realmente tan
mundo, me decía, seguro que no soy la única que, a veces,
I ueua para con.tcnerme o es que estaban ciegos?
1 A 1)11>'1/\ 1)1, LA ~IIJI'IU','

se siente así. Lo que más quería en la vida era ser una ni,i •• qué se debía ranro calor y malestar? Mamá lo tranquilizó y
norma 1. le dijo que seguramente era el ca;llhio de c1Í1~a.Papá acep-
Cuando regresara él Santiago le iba a comentar a grall~ tó la explicación un poco a regañadienres y le pidió que
des rasgos la situación a la Nari, y estaba segura de que a ella igual, llegando a Santiago, fuera a ver al médico. Era mejor
alguna vez le habría pasado algo similar. También pensaba estar tranquilos. En eso, empezamos a ~scllchar que ya se
.que podía estar por lIegarme la menstruación. A mi herma- podía embarcar .
na le había llegado más o menos a esa edad y siempre en mi Felices y llenos de energía, aunque un poco tristes por
casa conversábamos de los cambios animicos y hormonales la culminación del viaje, nos dirigimos a la puerta del avión.
que se producían. ¡Tenía que ser eso!, ¿qué más podía estar Habían sido unas vacaciones inolvidables para todos, es-
pasando? Vamos, Denisse, me decía, tú aquí preocupándote pecialmente para mí ...
de tonterías mientras podrías ahora mismo estar jugando o Hasta ese momento no sabíamos, ni siquiera imaginába-
paseando por una de las lindas playas del resort. mos, cuánto iba a transformarse nuestra historia en el futu-
y así, las vacaciones fueron llegando a su fin. ro inmediato.
El último día, en el aeropuerto de San José y esperan- Durante todo el viaje, sin sospechar que pudiera ser
do partir hacia Chile,mi mamá no se sintió muy bien. Esta- realidad, habíamos bromeado con la idea de tener un her-
ba sofocada y sedienta, incluso recuerdo que compró un manito, especialmente mi papá. Si fuera por él hubiera te-
jugo y se lo tomó de un trago, como si viniera de cruzar el nido diez hijos, es que le encantan los niños. A mi mamá
desierto. Era raro. En realidad, hada varios días que se sen- también le gustan pero siempre prefirió las familias más pe-
tía muy acalorada y ella fue siempre más bien friolenta. En queñas, con la Carola y conmigo, para ella, ya estaba bien ...
casa solíamos reímos porque mi papá dormía encima de la Yo ya tenía doce años y también pesaba todo el esfuerzo
cama, ya que no soportaba el calor de tanta ropa con que se adicional que representaba para ellos mi enfermedad ...
abrigaba mi mamá. En este viaje, habíamos reído por lo con- Además, mi mamá había cumplido treinta y ocho años
rrario. Fuera de toda tradición mi mamá se lanzó varias ve- y creía que un embarazo a esa edad podía ser más compli-
ces a la piscina con cabeza y todo, cuando lo máximo que cado. Por eso, no tenía en el horizonte otro hijo y, para ser
hacía siempre era mojarse hasta las rodillas. honesta, yo tampoco, pero mi papá se empeñaba en bro-
Nos extraña ha y alarmaba un poco, ¿estaría enferma? mear sobre el asu,nto y todos lo acornpafiáharnos con risas
-?

Por eso, mientras esperábamos en el aeropuerto y ella se y alegría. r

tomó ese jugo de frutas a toda velocidad, mí po pá puso Llegados a Santiago, llli mamá fue a I médico y se con-
cara de preocupación. Ya pasaba de la broma familiar, ¿ A firmó la noticia. Las bromas resultaron ciertas: esta ha ern-

~o ) I
I II',~ I 1. ,n", i 111 11 VI'tI 11 11 iuo, SI' 11 () imal III : 11-
I\qll 1I toto qu nunca pude olvidar
de cambios ... UU(), m ravilloso,
[uc anunci br I 11 gau~
de una vida nueva y otros, no tan felices, que afectarían d
curso de la mía para siempre.

11 I'NZARON LAS CLASES Yentre tanto, ajetreo no había


IIll1do oportunidad de ver a la Nati. Solo habíamos ha-
1IIIIel IIn par deveces por teléfono y sin mucho detalle le
I 11 1, ontar algo de las novedades que tenía. Estábamos
11 le 1, ,l. por vernos, queríamos intercambiar recuerdos y
111111 ti' nuestras vacaciones. Había tantas anécdotas para
I ellll,\!' y lo más importante: iba a tener un hermanito. No
lo quise decir por teléfono porque era un tema derna-
1 ulo importante para mí y quería contárselo personal-
11I¡'lIte.

El primer día de clases llegué al colegio con algo de


Il't I aSO. De inmediato empecé a visualizar, una a una, las
11as de todos mis compañeros. Nos saludábamos arnisto-
1111 'IHe y compartíamos la emoción del reencuentro. Nos
111í. mos grandes, habíamos pasado de curso y este año
po lIamos estar en el patio de los mayores y nos cambia-
h 111 de edificio. También había profesores nuevos ... A mí
IIU' -ntusiasmaba tanto el cambio que, a diferencia de mis
di III:l5 compañeros, no estaba para nada asustada. Todo

33
LA 1)11'.1'11 m, I ti. MlJl'l 1'1'

111 '\ H' 'íu i111' '1\:\111', IIlWV(J y lit IHl ti '\IOIIH'S,I i 111(' p,us- con la noticia. En cambio, mi papá estaba excitadísimo, ya

taba mucho estudiar. no podía más de la alegría y desde el instante que lo supo
Seguía saludando a todos muy afectuosamente pero empezó a hacer mil planes: buscaba nombres, se pregunta-
la Nari no aparecía. Tenía tantas·ganas de verla que me ba si sería niño o niña, hasta pensaba en un futuro cambio
empecé a poner ansiosa.v. Era extraño porque ella no solía de casa. Por lo mismo, habiendo en la familia tan diferen-
llegar tarde, ¿estaría resfriada, habría tenido algún proble- tes maneras de recibir esta novedad, habíamos quedado en
m~? Empecé a mirar para todos lados, el patio del colegio guardar silencio aunque fuera por un tiempo. Íbamos a con-
era inmenso y había muchos alumnos, era muy dificil dis- tarlo solo a los familiares y a la gente más cercana. La idea
tinguir a alguien entre esa multitud. Igual seguí mi búsq~e- era que cuando todo el mundo 10 supiera, de alguna forma
da cuando entre tantas caras sonrientes y gritos y empujo- la noticia estuviera más asimilada. Era razonable y en eso
nes, de repente, veo a Nicolás, el hermano menor de la Nati, habíamos quedado.
Después de saludamos, al minuto le pregunté por ella, y él No entendía nada, una nube de dudas inundaba mi
me respondió con toda naturalidad, lo que disipó de mí ea beza, mientras' me acerca ba al lugar donde se encontra-
toda preocupación: «yo creía que estaban juntas. Ah, a ba esa multitud alborotada. Recuerdo claramente que en
propósito, felicitaciones ... No fue más que bajamos del auto el centro estaba mi mamá. Su rostro, por más que tratara
y enterarnos de la noticia». «¿La noricia?», respondí yo de disimular, era de incomodidad, de tensión. Mi papá en
extrañada. «Sí, y vieras la aglomeración junto a tus papás», cambio no paraba de reír y de expresar lo contento que
dijo riendo, «ya todos saben que vas a tener un hermanito. estaba. Bueno, era como suponía ... Mi papá es una muy
La Nati fue la más sorprendida y creo que también anda buena persona, pero cuando está muy emocionado por algo
buscándore» . le cuesta un poquito de trabajo guardar el secreto, es supe-
Después de recibir sus felicitaciones e indicanne el sitio rior a él. Ahí me enteré de los detalles de lo sucedido. Des-
donde estaban todos los papás reunidos, nos despedimos pués de dejamos a mí ya la Carola en el colegio, se habían
y me dirigí hacia allá. Quedaba solo a unos cuantos metros quedado conversando con algunos otros apoderados,
de donde me encontraba, pero ese corto trayecto me bastó como era costumbre el primer día de clases, y en un «mo-
para hacerme muchas preguntas. No entendía nada, en mi mento de emoción»--como nos contó él más tarde, un poco
casa habíamos quedado en mantener la noticia el; reserva avergonzado- se le había escapado la noticia. Bueno, en
.por un tiempo. La verdad) es.que l"ara mi mamá fue muy apenas un par de fuinutos medio colegio estaba enterado.
irnpacta nte enterarse y aún no lo asimilaba bien. Hueno, Entre toda esa multitud vi a los papás de la Nati con-
o tampoco. Aunque nunca dije nada me sentía cxtraiia versando amistosamente con mi mamá y, de pronto, con la

34 35
y Illl' d,\ cosas que IlO debería comer yeso que dice que me
misma cara de blhqucda que yo, la divisé cntn..:rncdio de
quiere mucho, Más de una vez la han rerado.,'. Cuando la
toda esa gente. Nuestra alegría al vernos fue muy grande,
pillan, pero no siempre la pillan ... Las veces que le digo que
.corrimos a abrazarnos Y a llenamos de preguntas, dla tam-
me gustaría ser flaca COIllOla Carola , me dice que soy pre-
bién llevaba mucho rato buscándome. Al fin nos había-
CIOsa,que tengo un cuerpo muy bonito y que él ella le gusta
mos reencontrado. Por supuesto, estaba enterada de las
así tal cual es.
buenas nuevas. Después de felicitarme me preguntó con
La mesa ya estaba servida. Mamá, Carola, la Nari y
un poco de' tristeza por qué no se lo había contado, si es
yo nos dispusimos a sentamos, Había puré con carne ... La
,que ya no le tenía confianza. No supe qué decide, una nube
última 'instrucción del nurriólogo fue tajante y sonaba to-
silenciosa invadió mi voz y mis pensamientos. Ella, que siem-
davía en mi cabeza: tenía estrictamente prohibidos los
pre fue una persona muy sensible, se dio cuenta de la situa-
ckrbohidratos yeso, por supuesto, incluía las papas. Pero
ción; rápidamente cambió d~ tema y me dijo que luego ten-
el puré se veía delicioso y no podía contener las ganas de
dríamos tiempo para hablar. En eso' estábamos cuando
come,do, así que me decidí, y como olvidando la presencia
sonó la campana y todos salieron corriendo de un lado a
de mi mamá en la mesa me serví un poco. «Se ve exquisi-
otro buscando sus respectívas salas. Con la Nati nos' reí-
to», dije. Mi mamá me miró con cara de asombro y, un
mos, luego nos miramos con expresión de complicidad. Por
poco molesta me recordó que yo sabía perfectamente que
supuesto, éramos, como siempre, las más organizadas y
no podía comer eso: «Por favor, Denissita, coopera, sabes
previsoras: cada una por su lado nos habíamos preocupa-
que es por tu bien». Traté de dominarme, sobre todo por-
do antes de averiguar cuál era el salón que nos correspon-
que estaba la Nati, y accedí a comer solo aquel plato «es-
día. Nos despedimos tranquilamente de nuestros papás y
pecial» destinado para mí: pescado con ensalada.
nos dirigimos, entre risas y carcajadas, al que ese año sería
¡No entendía a los doctores, menos a los n~tr!ólogos!
nuestro nuevo salón de clases. Yo era muy pequeña y ellos no habían sabido ganarse mi
En esos momentos de alegría no imaginaba cuántas
buena voluntad, siempre tan antipáticos y hasta hirientes
cosas inesperadas Y dolorosas iba a vivir entre esas cuatro
conmigo. Mi mamá, que se veía un poco extraña hacía días
paredes. . . ." ''- '
IIlS1Stlocannosamente: «Ya sabes que lo hago por tu bien,
Al término del día, mi mamá llegó a buscamos; yo ha-
son las órdenes del doctor y si queremos que estés bien te-
bía invitado a la Nati a almorzar a mi casa. Cuando llega-
nemos que cumplirlas, ¿verdad?». Asentí con la cabeza no
rnos, nos recibió' la nana que vive' con ynosotros práctica- J '

qucria incornodarla y menos en su estado, Con el ya cono-


mente desde que nací. Poco él poco y por su cuenta fue
ido nudo en la garganta, empecé a masticar y tragar de
quedando a cargo de mí. .. Siempre va en contra de la dieta
37
111' 11' , IIIt'l. 111 .i, (lit. I h J h (lItl 'Ini .1it'lI 11' I l., Nuri 1I,lh,,\ l -rruinndo y \lOS fuimos .i cstudiar, Por
como si fuero algodón. ;OIllO un oruhru ~i 1,\1\11.: 1111' ,(..{O ""1 t J, ¡'St' dÍll no pude hacer otra cosa que tratar de
a presentir que se apoderaba de mí ese mismo malestar d ' I 111111111 Ytodo mi esfuerzo se concentró en parecer «nor-
las vacaciones. Me concentré: «No, por favor, no ... », ro- • ti !In () ¿qu o; era «normal»? No me atrevía a compartir
gaba, suplicaba, intentaba pensar en otras cosas, pero el 1111 plt'O lIpt ción con nadie, sentía que en ese momento
corazón ya me latía anormalmente y las manos empeza- 1.11 1111 asando cosas mucho más importantes en la casa
ban a sudar. ¿Lograría controlarme? Quería escapar, estar l' I 111 I gustaba mi abdomen o no. ¡Qué ridículo! «Son
lejos de allí. .. Miraba las caras y escuchaba la conversa- 1IIII'II,'SII, pensé una vez más.
ción y veía la escena como si ya estuviera a kilómetros de I'.,'\, , disrraerrne me puse a comentar con la Natí acer-
distancia. Trataba de sonreír. .. 11' 1111 .stro primer día de clases, de nuestros profesores y

En tanto, mi hermana contaba que su uniforme le que- II'II.IS. La profesora jefe de este año era una señora de
daba un poco grande, decía que debía haber adelgazado ('.1.1 1,no me había caído muy bien, incluso le comenté
en las vacaciones ... De pronto, esas palabras sonaron como l. N.lI i que su mirada no me producía confianza. «Es
una campana en mis oídos, al esc,!charlas fijé la vista en mi I 1 ,,1», me dijo, «no se ve tan dulce como las anteriores,

abdomen: era redondo y sobresaliente. Por primera vez le I , Ilob ° ser la apariencia, nomás. Además tú eres de las
ponía tanta atención a mi cuerpo. Recuerdo que lo obser- I 11('S alumnas del curso y los profesores siempre le tie-
. vé con mucha fijeza y empezó a crecer y a crecer. ¿Estaría 11 hu -na a los mareos», me reí con su comentario y de-
volviéndome loca? Cada vez lo encontraba más feo y gran- " I• rle caso y no darle importancia a mi primera im-
de, lo toqué disimuladamente y pude ver cómo mis dedos 1011.

se hundían. No me gustó, parecía hecho de·gelatina y sentí l' tuvimos toda la tarde en rru pieza conversando,
Il 11ti hi ndo recuerdos, mostrándonos las fotografías
repugnancIa.
Esto sí que nunca me había pasado. Nunca. Mi cuerpo .\ aciones. En fin, nos contamos cada anécdota vi-
era algo que estaba allí para jugar y correr y divertirse . I 11 I'SOS meses ... Las horas se pasaron volando. En un
Para ponerse de vez en cuando un bonito vestido pero . I \(1110, la Nati me comentó que me encontraba disrin-
¿Por qué de pronto se hacía tan enorme y pesado? ¡Dios l.ln I () °0 triste», me dijo. Guardé silencio unos segun-
mío! ¿Qué era todo esto? No entendía nada, ahora, además 110 sabía qué responderlc, no tenía ni idea de cómo
de esa horrible e incontrolable sensación-se agregaba esto. \1 lo que me estaba pasando y cuando empecé;
¿Quién podría ayudarme si ni yo misma podía entender? cur una respuesta, ella se adelantó: «¿ No será por-
. Aparté el plato y pedí permiso para levantar~e de la \ tener un hermanito yeso te tiene medio cornpli-
EII (·.'t:lS (1 .u iOlH's mi .iuiuro qu« 1111):\ muy bajo, 1 IH'S
a h? C01l\O du I ni ' Iml I 1 vi 1, 1.1 idoll 1111.'110'••• ". Al I:lS dieras parccinn no dar ningún resultado: Si no me Cfl-
instante Y sin pensarlo contesté que sí, a~r~H.lcdcll lo que .ontraba igual, me decía cuántos gramos () kilos había su-
ella misma hubiera salido a mi rescate. bido, ¡qué horror, ya conocía de memoria el pa~o siguien-
Sabía perfectamente que no era eso lo que me estaba te! Empezaba con s~s típicos reproches quellevaban a pa-
pasando, pero no podía,' ni quería, explicárselo. ¡Ni yo labras muy crueles (según él era la única manera de que
misma me entendía! Encontraba absurda y remota la posi- entendiera y que tomara conciencia). Ponía mucho énfasis
bilidad de que ella, aún con todo lo que me quería, lograra en remarcar las consecuencias trágicas que podría traerme
ayudarme o aconsejarme. Mi opción siguió siendo el silen- un aumento de peso. Mientras trataba de contener laslá-
cio, aunque me hiciera sentir rara esconderle algo a mi grimas, miraba la cara de angustia de mi mamá y me daba
amiga. Éramos como un libro abierto la una con la otra y ¡tanta pena! En ese momento creo que lo odiaba. H~biera
no quería pensar que le estaba mintiendo, ¿acaso traicio- querido decir muchas cosas pero elegía no replicar y aguan-
naba su confianzn? Mientras estas tristes ideas rondaban
tarsus palabras.
mi cabeza, la Nati, como si quisiera ahuyentarlas, contó algo -Recuerdo especialmente uno de e~'Qs días en su con-
chistoso y me hizo reir a carcajadas. Mi querida amiga tenía sulta. El doctor, una vez más sin tener en cuenta mis senti-
la facultad de hacerme olvidar el dolor. Después me abrazó mientos y con toda crueldad, dejó caer sobre el escritorio
y me dijo: «Denisse no te preocupes, t~ner un hermano me- una fotografía que quería que yo viera más allá de las con-
nor no es tan terrible. A veces molestan pero, en el fondo, secuencias: era de una niña de mi misma edad yestatura ...
cuantos más hermanos, más entretenido se pone, y por últi- Ella era muy linda, tenía el pelo rubio, los ojos claros, su
mo, si molestan mucho, aquí estoy yo, sabes que tienes una tez se parecía a la mía. Esa niña era muy delgada y en la
cama de repuesto en mi casa»; de nuevo brotaron las risas .. , foto estaba con un jumper que destacaba principalmente
Profundamente le agradecí por sus palabras y su apoyo. su talle. Su abdomen era plano, sinrolliros, ni poncheras ...
Pasaron los días y las clases ya estaban lanzadas con
Aparté los ojos de la foto y miré mi cuerpo. Lo toqué con
todos sus profesores y exigencias de un huevo año escolar. asco. De nu~vo crecía y crecía hasta hacerse enorme. Por
Era muy responsa\->le con los estudios ya menudo nos reu- primera vez sentí verdadera repulsión de mí misma ...
níamos con la Nati a estudiar, pero el tiempo se nos hacía ¿Cómo explicado? Era más que asco, era como si de
corto. Claro que no me podía ir directamente a su casa, pronto yo, Denissc, estuviera atrapada dentro de un enor-
estaba obligada a cumplir con mis terapias kiriesiológicas me tonel de ja lea, .la sensación era viscosa y asfixiante. La
diarias y, además, una vez por seomana me tocaba ir al música de fondo que llegaba al centro de aquel horrible
nutriólogo.
41
IJI'NI I 1'111 N' I

lugar donde estaba aprisionr ,dél en h vo'/. 1 ·1111 ·di '0 que
repetía: «Así tienes que ser, así tienes que ser, así tienes que Hacía muchos días que mi mamá tenía una acritud ex-
. .
tralla. No era la de siempre, la notaba pensativa, de mirada
ser, solo así puedes ser ... » •

, Nunca antes había tenido tanta conciencia de la «feal- triste. No me atrevía a preguntar si pasaba algo. Lo único

dad» de mi cuerpo; era un monstruo, el enemigo al que que entendía era que debía ayudar y no causar problemas.

había que eliminar a 'como diera lugar. Entonces, <<laver- Estaba claro que mi obligación era obedecer al nutriólogo.

dadera Denisse» sería igual a la niñita de la foro.delgada y Una de las grandes preocupaciones de ella siempre fue mi
hemiparesia, estaba permanentemente alerta a cualquier
feliz y todos estarían tan content?s conmigo. Algo me ar-
cosa que pudiera ocurrir. Los doctores le habían dejado
día en el pecho como si me quemara, no sabía lo que era y
claro que tenía que bajar de peso, fuera como fuera, por-
me confundía, ahora creo,que estaba experimentando uno
que, si no, mi cojera iba a ser inevitable y la «amenazaban»
de los sentimientos más tristes de un ser humano: el odio
hacia uno mismo. con otro montón de cosas que podían pasarme. Entonces,

Cuando salimos de la consulta vi a mi mamá acongo- ya no era solo por mí que tenía que hacer un esfuerzo, tarn-
bién se trataba, de la preocupación de mis papás: [tenía que
jada, trataba de disimularlo y desviar la atención hacia co~
adelgazar!
sas triviales, pero fue tanta mi preocupación que me atreví
a preguntarle: «Marni, ¿tienes pena?», Al principio lo negó, Una vez que mi mamá se calmó y ya estábamos en di-
rección a la casa de la Nari, que me esperaba para estudiar,
trató de sonreír, me hizo cariños y me dijo que todo estaba
durante el trayecto mi mamá volvió sobre el tema que [a
bien. Pero su esfuerzo se derrumbó a los pocos segundos.
afligía. Con voz tranquila y reconfortante me dijo que ha-
Me a brazó y rompió en llanto.
bía encontrado bonita a la niña de la foto, pero que no
Nunca la había visto así, ella era una persona de mu-
cambiaría mi carita por nada del mundo. Al decir esto, apre-
cha fortaleza y ahora estaba frente a mí desbordada, llo-
tó mi mano con mucho cariño y yo sonreí. También estaba
rando como una niña. Eso me, asustó. Entre sollozos me
más tranquila, pero sentí que al hablar de la niña de la foto-
pidió que fuera obediente, que por favor me cuidara, que
grafía sus ojos se llenaban de ilusión y que, de alguna for-
ella me amaba, que no quería que nada malo me pasara ...
ma, esos ojos pensativos y tristes se podían alegrar si es que
Traté de rranquilizarla y le dije que no se preocupara, que
yo lograba parecerrne a ella aunque fuera un poquito.
le prometía ser muy obediente, que no llorara más por-
Tenía que adelgazar, ¡debía hacerlo! Eso borraría la
que le podía hacer mal al bebé; Conesroúltimo, su llanto
pena y la preocupación de mis seres queridos. [Qué equi-
fue más intenso y gimió COI) tanto dolor que llegué a sen-
vocada estaba! Si en ese momento hubiera visto el futuro
tir su miedo.
habría
i sabido que esa determinación que se apoderó de mí

4.~
I)H H l' t'1I1'N 11'

me \levaría por un can ¡1I0 de dolor, '1\( 'nJlcdad ' IIHpO-


La anorexia se declara en mi vida
tencla. . .
Llegamos a la casa de la Nati y ella hada rato que me
esta ha esperando. Entre comentarios y conversaciones, se
nos pasó el tiempo volando y cuando vimos el reloj, ya era
tardísimo. Decidimos rápidamente ponernos a estudiar, te-
níamos prueba de historia en los próximos días y ese ramo
estaba a cargo de nuestra profesora jefe. Yo no estaba rin-
diendo como de costumbre en esa asignatura .•no entendía
por qué, ¡me mataba estudiando! Eso me hacía sentir como
un insecto fácil de aplastar con tan solo un pisotón, muy HABÍA AVANZADOUN POCO EL AÑO,comenzaba mayo y la

frustrada ... No estaba acostumbrada a estudiar sin obte- noticia del embarazo de mi mamá estaba confirmada desde
los primeros días de marzo. Ella es una persona de contex-
ner buenos resultados.
La N~ti me decía que no me preocupara porque ya le tura delgada, por toque aún pasaba desapercibido y muy

iba aagarrár el ritmo a la nueva profesora, pero algo no pocas personas se percataban de su estado.

permitía que me tranquilizara ante su presencia. Cada vez Hasta el momento todo iba relativamente bien. Mi

que sus ojos se posaban en mí, sentía escalofríos. Cuando mamá sufría de embarazos complicados y ahora tenía trein-

me entregaba la prueba, me bloqueaba de tal manera que ta y ocho años, lo que significaba un poco más de riesgo. Si

olvidaba todo lo que había estudiado. Mi reacción era inex- bien no había un mal pronóstico, apenas los típicos cuida-

plicable. Cada vez que teníamos examen de historia estu- dos en estos casos, en el aspecto psicológico las cosas no se

diaba el triple que para las otras asignaturas. Aun así; el notaban nada bien, No era solo una percepción mía, pues
ya no lograba disimular su mirada pensativa y triste. Mu-
bloqueo y el terror a la hora de rendir la prueba eran cada
.
vez mayores. ¿Qué estaba pasando
. .'
con rm auroesnrna.
, chas veces lloraba tardes enteras en su pieza. Yo no enten-
día nada y cuando me atrevía a preguntarle la respuesta
era siempre la misma: que la dejara sola un rato .
.' . Mi tata Ismael, el papá de mi mamá, por un tiempo se
hizo cargo de \Iev'~rme a mis médicos y terapias. Era un
momento irreemplazable para nosotros. Mi abuelito era
una persona muy alegre y noble. Reíamos en el camino, se

45
44
ponís orgulloso .on 1l1i.'loJ,\IO, y ¡'I¡ IIH',tl.1 01111111'0(01110 gunras con respecto a la situación complicada que estaba
si él mismo fuera un niño, pasando mi mamá , que era más evidente en la casa a medi-
En esas ocasiones me sentía feliz, amparada y amada da que avanzaban las semanas. «Quizá si los ignoramos,si.
tal cual era ... La ternura- y paciencia de mi abuelito conver- actuamos como siempre, como si fuéramos una familia fe-
tían esas idas al médico en un rato de paz en mi vida. liz, los problemas desaparecerán», es probable que se repi-
Pero luego de varias semanas me dijo que, por un tiem- tiera inconscientemente. No era difícil de entender esta ac-
po, no iba a poder acompañarme. Cuando me dio la noti- titud, pues nunca este tipo de dificultades habían sido tan
cia, sus ojitos no aguantaron las lágrimas. No quise pre- notables y pienso que no sabía cómo enfrentadas, prefería
guntar por qué, solo lo abracé sintiendo su mismo dolor, pensar-que no existían o apenas decirse: «Ya pasarán». Pero
asentí con la cabeza y traté de darle animo. Le dije que lo nunca pasaron ...
. iba a esperar «en este mismo lugar», lo que lo hizo sonreír En esa época, me sentía desorientada. Aparte de perci-
un poco. De todos modos, quedé con mucha pena y pr~- bir a mis papás distanciados, el nutriólogo se ponía cada
ocupación, ¿estaría enfermo? vez más exigente y esa era una permanente preocupación
Mi papá llegaba en las noches con cara de cansancio. para ellos, además del motivo cotidiano que yo encontra-
S~ notaba el esfuerzo que hacía por conservar su habitual ba para seguir odiándome. Muchas veces, en su desespera-
sonrisa y debajo de sus ojos se marcaban sombras que an- ción ante las amenazas del médico, me retaron en forma
tes no le conocía. Aun así, siempre llegaba con algo para muy dura. Creían que si mi peso se estancaba o subía era
mi mamá: si no eran flores, unos chocolates o cualquier por falta de conciencia de mi parte y reprender me con ener-
detalle que se le ocurriera. Más de una vez vi esas ~ismas gía sería la mejor manera de lograr que entendiera la gra-
flores y regalos en el mueble del pasillo, se notaba que ni vedad del asunto.
siquiera habían sido tomados en cuenta. En más de una de esas discusiones, mi nana se metió a
Mi papá estaba cada día más triste. Me daba mucho opinar. Los ánimos, como era de esperar, estaban muy alre-.
pesar ver cómo había pasado de su alegría y entusiasmo rados por lo que el disgusto fue mayor. Mi mamá, con pala-
iniciales por la llegada del nuevo hijo a esa expresión de bras muy tajantes, la puso en su lugar y prohibió que me
desconcierto y pena. Sin embargo, cada mañana, cuando acercara mucho a ella: «Lo justo y necesario», me dijo. La
nos iba a dejar al colegio, ponía una máscara en su rostro verdad es que nunca había ganado totalmente su confianza.
tratando de mostrar,se fuerte y optimista. Hablaba en voz A pesar de su aparjencia dulce y amable, decía que era una
alta y bromeaba como siempre ... Pero era evidente que elu- mala influencia y que por muchos años que llevara con no-
día el tema y no daba pie para hacer ninguna clase de pre- son-os, no era de la familia y que no tenía por qué meterse.
I
47
1,/\ 11I1 1'/\ 111 1,/\ MIIIIUI'

M ' fui qU(' I.Uldo . (11.1, ""1)' ok N ) 111('di lI('lIt.1 Uno d 'esos días, entonces, sin muchas explicaciones,
cuándo, pero de un mom .nto a otro y:l no ( 'lila a J1¡tdit':I l1\as bi .n con palabras escogidas y con frases breves, tra-
quién recurrir. tando de disimular que contenía las lágrimas, mamá me
Por las noches, mi papá llegaba tarde y sin ganas de informó que mi hermana iba a cuidarrne por unos meses y
compartir en familia. Mi mamá, cuyo estado se profundi- que yo tenía que hacerle caso y colaborar: «Quedas a car-
zaba, un día de mayo decidió vivir su embarazo lo más go de la Carola, por favor sé obediente».
aislada posible. Aquella vez, cerró su puerta y no pude en- La Carola en ese entonces tenía dieciséis años, esta ba
trar más a su habitación. n pleno período de adolescencia y además nunca había-
Ella no quería verme. No sabía qué le había hecho, me mos cornpatibilizado mucho. Éramos tan diferentes las dos:
preguntaba y me preguntaba, pero no encontraba la res- a mí no me gustaba su forma de actuar y no existía con-
puesta ... En mi mente infantil empezaron a crecer muchas fianza entre nosotras. Sentí terror y no pude controlarme:
dudas acerca de mi persona: ¿es que yo era tan mala y fas- me puse a llorar. Mi mamá insistió: «Denisse, por favor res-
tidiosa que mi mamá sentía mucho disgusto al verme?, ¿aca- peta mi decisión, no quiero que entres a mi pieza; quizás
so mi imposibilidad de adelgazar la hacía sentir tan decep- ahora no lo entiendas pero cuando grande lo vas a com-
cionada que mi sola presencia le causaba angustia? Mu-. , prender». Sus ojos explotaron en llanto, los míos también,
cho después supe que, en su estado de depresión y miedo, yo le suplicaba: «No, mamita, por favor ... Yo te voy a ha-
sentía horribles temores de que la guagua que esperaba cer caso en todo, te lo prometo, pero no me dejes solita.
naciera con la misma grave enfermedad que yo padecía. El Voy a hacer todo lo que diga el nutriólogo, mami, te lo
fantasma de la hemiparesia rondaba su conciencia, le afec-. juro. Mamita te lo ruego, por favor no te vayas». En mi
taba el ánimo y le restaba fuerzas' para enfrentar lo que desesperación caí de rodillas y le abracé las piernas, no la
viniera. Ella había asumido la carga de mi enfermedad con quería soltar.
mucha decisión para sacarme adelante ... Es posible que en La Carola se notaba molesta con la situación y me dijo
ese momento sintiera que su fortaleza estaba mermada .y con energía, tratando de ensayar esta nueva «autoridad»
que no sería capaz de empezar de nuevo. sobre mí: «Denisse, suelta a mamá y obedece, no seas ca-
Siempre había escuchado que en todas las familias la bra chica». Quizá ella también estaba preocupada por la
llegada de un nuevo integrante traía alegría, pero en la responsabilidad que debería asumir conmigo, nunca lo
mía estaba pasandotodo lo contrario. Era como si Ía casa había hecho y probablemente tampoco se sentía capaz.
estuviera apagada, como si una nube negra nos hubiera Por supuesto, no le hice 91S0. Nada me importaba, solo
cubierto. quería seguir teniendo a mi mamá cerca. Ella no podía más

4Y
111111\1)1 I MIIIIIII

qucll()rurysllslll~rilll'/lI.'("Tíllllt'onIO (l. Y{" m sohrc mi, de Illí:\ la (::\rola que con vcv/. dura me dijo: "Y;l eSI;\ servida
que la abrazaba con todas mis fuerzas, En un 1l101llCIl(O
y en 111 comida , nh, y recuerda que mañana ricncshora con el
sLÍangustia por terminar con esta situación que la estaba nutriólogo y no puedes faltar". Yo solo la escllché en silell-
desgarrando, soltó con firmeza mis manos aferradas a su cio, seguí bajando las escaleras y la Carola bajó detrás. -
ropa, las besó y se encerró rápidamente en su habitación. Llegando a la cocina, dije en un tono que ni siquiera
Lloré largo rato detrás de esa puerta ... Puerta que no yo me conocía: ,;Voy a comer en mi pieza». Mi voz sonaba
se abriría hasta mucho tiempo después y, aun entonces, extraña, sin su habitual matiz de dulzura. Con una deter-
no supe comprender lo que ahora veo con más claridad. minación helada, tomé la bandeja con mi cena y me enca-
Mi mamá, aquella persona cariñosa y luchadora que siem- miné hacia la habitación. Por supuesto la Carola me lo pro-
pre estuvo a mi lado apoyándorne y alentando mi recupe- hibió y dijo que debía comer en la mesa y muchas cosas
ración con, valentía y con fuerza, se quebró y no pudo más acerca de egoísmo, caprichos y falta de colaboración ...
más. Estaba enferma. La depresión que se declaró en aquel Pero no la escuchaba, la veía gesticular y enojarse, pero
período la mantuvo postrada durante todo el embarazo. juro que no la escuchaba. Cuando me cansé, por primera
Esta es una dolencia tanto o más terrible que la ano- vez en mi vida me atreví a parada en seco: «Quieras o no,
rexia e igualmente de origen psicológico. ¿Cómo no corn- voy a su bir igual».
prendeda?, ¿acaso iba a culpada, nada menos que yo, que Esa voz retumbó de nuevo en la casa, esa voz fuerte y
tan bien sé lo que significa el sufrimiento psíquico? No, sin emoción, tan diferente a la mía. Mi hermana quedó des-
nunca. Ambas fuimos víctimas de muchas terribles circuns- concertada, sin duda acusó el cambio y supo que iba en
tancias y ninguna de nosotras fue responsable por toda la serio ... Dudó por un segundo pero, ante lo que sintió como
soledad y dolor que padecimos después. una derrota segura, levantó sus hombros de manera un
Lo cierto es que en ese momento fue tanto lo que lloré poco forzada y dijo: «Haz como quieras. Tú siempre serás
y tan inmóvil me quedé en su puerta por horas que mis la misma inrnadura y desconsiderada ». Si bien estas cosas
piernas se acalambraron.Ese día, frente al espacio que mi me las había dicho siempre, esta vez sus palabras sonaron
madre cerraba para mí, por aquellas razones que yo no muy poco convincentes. Algo había cambiado entre noso-
alcanzaba a entender, sentí por primera vez que nada tenía tras, quizás para siempre.
sentido. Estaba vacía,no encontraba el rumbo y ya no es- Cuando lIegllé a mi dorutirorio me sentí ;lgotada, como
taba mi mamá para guiarrne; ¿qué camino debía seguir? si hubiera corrido Kil(1Il1ctros: [as piernas seguían sin res-
PCllsab¡.lesto mientras trataba de bajar las escaleras con ponderllll', estaban rígidas y adoloridas. Dejé la bandeja,
las piernas entumecidas, cuando de pronto escuché detrás me .icosrc CIl l.i c.rma y ahr;ld: un peluche. Era la primera

'í I
1.1\ 1)111.'1'1\ 1)1'. LA M \/1\1\'1'11,

vez desde que tcuía III '11101 i,\ (Jlll' 110 (.'1>1.111,\ .HlSIO:-.¡1 IOf rente. Estaba más liviana, como si pudiera caminar en el
comer, Miraba mi cena con indiferencia, la recorría lenrn- aire y C~)J1 menos pena, con menos rabia. De hecho, esas
mente y observaba cada alimen,to con extrañeza, como si sensaciones desaparecieron ... Esa. noche pude conciliar el
fuera de piedra o cartón: la ensalada, el pescado, la manza- sueño.
na, el vaso de bebida lighr. .. Luego, volvía a empezar: la Pasaron los días y losmeses. Empecé a volverrne una
, ensalada, el pescado de nuevo ... No había respuesta, esta persona muy solitaria, sin la risa fácil que me caracteriza-
contemplación me producía cero estímulo. bao De mi única amiga, la Nati, también me había alejado
Debo aclarar que, aunque no me gustara la dieta, cuan- mucho. Ya casi no le contaba mis cosas, ¿cómo ser sincera
do llega ban Jas horas de las comidas siempre sentía mucha ' con ellar, ¿cómo tratar de explicar lo que me estaba pasan-
hambre. No m~ demoraba nada en vaciar el plato. En carn- do si ni yo misma lo entendía? Ella notabaalgo raro y tra-
, bio ahora era tan raro ... Por más que mirara la bandeja taba de conversar conmigo, de acercarse, pero no había
varias veces, nada me daba ni el más mínimo apetito. De caso, estaba súper cerrada ..
pronto, la extrañeza se convirtió en rechazo. Sentí odio, Así fue como de a poco me fui quedando sin amigos.
asco por ese plato de comida y unas ganas indescriptibles Debo reconocer que la Natifue la única que luchó hasta el
de eliminado, de hacerlo desaparecer. Quería desahogar- final por recuperar y sostener nuestra amistad, pero no
me de alguna manera por todas las cosas que me estaban pudo frente a un enemigo desconocido ... «¿Qué pasa con
pasando yque en ese momento no entendía ni podía corn-' , la Denisse?», estoy segura de que se preguntaba una y otra·
partir con nadie. vez con tristeza. Seguramente pensaba que ya no le tenía
Como una autómata, me levanté, tomé el plato y, sin confianza y, al final, pese a sus esfuerzos, la relación termi-
pensar, fui a tirarlo al baño. Vacié la bebida, luego la comi- nó por debilitarse.
da, hasta me las arreglé para cortar la fruta y hacerla des- De esta etapa también recuerdo lo frustrada que me
aparecer por el water. Cuando estuvo listo mi «trabajo», sentía por mi bajo rendimiento académico. Nunca meha-
iimpié todo minuciosamente para ocultar cualquier huella bía pasado y tenía pocas armas con qué enfrentado. A
de lo que había hecho. ¿Estaba Jaca? Era como si estuviera menudo, la Nati trataba de motivarme con palabras de
poseída y todo lo que hacía, de algún modo, me lo dictaba alien~o cuando estudiábamos juntas, pero sus intentos eran
esa otra persona que ahora vivía en mí. en vano.
Al terminar, mis ojos se fijaron de nuevo en la bandeja Una vez, mientras estáhamos sentadas en su cama con-
ahora vacía, y en el baño que estaba como si nada hubiera versando, no aguantó más y me dijo: «Denisse, ¿no te das
ocurrido. Me sentí satisfecha, un tipo de satisfacción dife- cuenta lo triste que estoy? Las cosas entre nosotras ya no
1\1 principio pasaba (k tanto en, tanto, cuando no po-
son COIllO eran, E~t¡\lll()s muy distunciudns y '"da día que día más, y antes de que llegaran las ganas de escapar y los
pa~a nuestra amistad se deteriora más. ¿He hecho algo escalofríos ... Después,'cmpezóahacerse cotidiano: bajaba
que te molestó? ¿H,lS perdido la confianza en mí?". Me las escaleras, subía con la bandeja a mi cuarto e iba directa-
pidió que por favor ledijera si ITIC estaba pasando algo mente al baño. Si'no lo hacía.no podía conciliar el sueño;
grave pues cornparriéndola con elln, que me quería tanto, Esa «ceremonia» era mi única forma de desahogo. Ya no
la caiga no sería tan pesada y así prometía ayudarrne en hablaba casi con nadie y me v~lví una persona muy silen-
lo que fuere.
ciosa, pero eso no me molestaba: era indescriptible la sen-
Hoy,cuando recuerdo su carita angustiada y su preo- sación' de tranquilidad y raro bienestar que embargaba
cupación, me cuesta entender cómo en ese momento pude después de cumplir mi rito. Tanto fue así que necesité ha-
ser tan dura, cómo no me derrumbé arire su calidez y su cerlo con más y más frecuencia: primero, una vez al día,
sinceridad. Me había convertido en una pared impenetra- luego, siempre que podía, una y otra vez, hasta perder el
ble, no confiaba .ni en mí misma, ni siquiera fui capaz de control...
responderle una palabra. Tampoco algo que l~ hiciera ver La; pocas ocasiones en que debía cenar con mi papá y
lo mucho que 'la quería y lo difícil que era para mí verla ~an la Carola eran una tortura: simplemente sentía que no iba
apenada. Así fue, ella no pudo disimular su tristeza y yono a logrario. Esos días'eran terribles, ni bien me enteraba de
tuve ninguna reacción visible, ni siquiera intenté confortar- que habría una cena famili~r no paraba de llorar. Recuer-
la como hubiera hecho en otro tiempo. ¿Es que me había, do que ponía la música a todo volumen y lloraba, lloraba,
convertido en un monstruo insensible ante mi mejor ami- lloraba hasta quedar agotada. Quería ami mamá, un beso
ga?, ¿ tan grave era mi secreto, tan inexpresable que estaba de ella, solo pedía un beso, una caricia, saber que.estaba
dispuesta a sacrificar esta hermosa amistad? Por supuesto presente, que volvería a estar conmigo y que había sanado,
, I

que me dolía en el alma ver a la Nati así, pero ese dolor En el fondo, también deseaba que mi papá notara que algo
llegaba lejano, como de otra vida y, en ese momcnto.ino no estaba bien, era una actitud contradictoria, porque por
era capaz deexpresarlo. Sentía que, extrañamente, no me otro lado me esforzaba en pasar desapercibida. Todo era
estaba permitido revelar mi secreto. confuso: tenía conciencia de la situación en la que ellos es-
Es importante recordar que, en cierta forma, me sen- taban, con la enfermedad de mi mamá y su embarazo, pero
(t. tía, aliviada: había encontradouna 1l1<U1~'ra¡:iellcil!;l
y efcc- " yo era una niña y-quería a mi familia de antes y eso~ día a
riva para canalizar mi rabia, mi tristeza y esas horribles día, se veía más imposible. Entonces, el sentimiento de des-
sensaciones que había expcrirnenrado porprimcrn vez en amparo :y rabia crecía y crecía hasta desbordarrne.
L1S vacaciones.
55
la paz que' necesitaba. Cuando no encontraba la oportuni-
l~sto ilia d '111:11 '11 P 'O/', Yn uo 11\ ' qucd d)l\1I ex ·wws
dad de deshacerrne de la comida arrojándola en el .báfio,
para cuando debía comer con mi familia y la sensación de
podía echar mano a esta nueva «técnica». No fue tan fácil
angustia que llegaba después era intolerable. Era preciso
aprender sus secretos, al principio tenía que intentado trein-
encontrar una solución.
ta veces o más hasta lograr devolver lo comido. Después
Un día de aquellos en que nopude evitar la cena en el
fue haciéndose más sencillo. Seguía sin entender por qué lo
comedor y luego de esforzarrne mucho porque mi actitud
hacía, era consciente de que no era normal, pero no de que
pareciera «normal», pedí permiso para retirarme, justo un
fuera una enfermedad. Por.otra parte la sensación de des-
momento antes de que ~eme hiciera imposible seguir disi-
ahogo era superior a cualquier temor ... ¿Cómo, podía ser' ,
mulando. Subí rá pidarnentea mi habitaciÓn~ No tenía nin-
algo malo? Encontré además una motivación extra, el
.guna idea clara de lo que iba a hacer pero igual, como una
nutriólogo obtenía los resultados esperados con sus famo-
autómata, me dirigí al baño. Me miré en el espejo, estaba
sos tratamientos: por fin adelgazaba. Estábamos teniendo
pálida y demacrada. Pensé que mojándorne la cara se me
éxito y sus palabras ahora ya no eran duras, solo-expresa-
quitaría ese malestar, pero fue peor. Sentía como si tuviera
ban su «satisfacción profesional». Ya no había riesgos de
una gran roca en el estómago que se hacía más y más pesa-
cojera ni de otras-enfermedades. El kinesiólogo, por s'u par-
da: Estaba transpirando y mis manos temblaban. Tratan-
te, me felicitaba, decía que estaba más ágil, que los ejerci-
do de contenerme, cerré los puños con fuerza. Entonces,
cios los hacía con mayor velocidad yeso nos permitiríaavan-
de pronto, fijé la atención ~n mis manos, especialmente en • l,' , •

, zar más rápido: ¿Cuál era el lado negativo ..


de algo
,'!
que solo
-Ós-Ó: .
los nudillos: estaban blancos por la tensión. Seguí mirán-
despertaba comentarios positivos en los dem~s.y'a mí me '
dolos por míos minutos como si en ellos estuviera escondi- '" .' I

hacía sentir mejor? .


da una clave ... ¿Cuál podía ser? ¿Cuál? Lentamente.corno
Lo Cierto es que ese año terminé con calificaciones muy
siguiendo un dictado, alcé mi mano derecha hasta mi cara
bajas en relación con lo que era mi nivel de siempre. Con la
y traté de introducida en mi boca, sentí cómo la piel se esti-
N~~i yaéstábamos definitivamente distanciadas: ella tehía
raba y la tensión insoportable en las comisura s de los la-
otro gru~o de amigos y rara vez intentaba de nuevo sacarme
bios ... No me dolía, estaba corno anestesiada. Insistí una y
de mi aislainÍento. Ha bía terminado por aceptarlo. En el co-
otra vez sin tener conciencia precisa de qué era lo que bus-
legio casi no compartía con nadie, no tenía grupo para hacer
caba. De pronto, entendí: comenzaron unas fuertes arca-
los trabajos y me sentaba sola. Mis compañeros ni siquiera
das-que en un dos por tres vaciaron mi estómago. Me sentí
se acercaban a hacerme U;1<l pre!7unta porque ya no e~~ con-
aliviada, la piedra ya no estaba allí.
siderada la buena alumna de siempre. Pasaba sola los re-
Aquel día descubrí este nuevo recurso para conseguir'
I
57
creos ese u 'han do musi '11 '1II1li p<,r iouul, '1\ l. snln, lIO t mía el la ... Por lo mt:JlOS,TSOcreía yo. 'Iodn v ía Ill"l' ~CIltÜgorda.
voluntad para salir al patio. Había creado mi propio univer- Si bien era cóns¡jt:nte d~' ljüc"hahía rncjórado'[ aún meeri-
so y, si bien no era feliz, al menos parecía un lugar seguro. contraba lejos de estar conforme con la imagen que me de-
A fin de ese año, mi 'mamá dio a luz un hornbreciro volvía el espejo.
precioso. Mi papá no podía más de la felicidad y, si bien mi Ese verano fue el primero en que no usé traje de baño.
ella seguía viéndose pensativa y triste, todos confiábamos A todos les llamó la atención pero inventé rápidamente una
en que las cosas mejorarían para todos. A mi hermanito le excusa: dije que me había entrado la pretensión y que el
pusieron Benjamín. Era hermoso, tan chiquitito, tan inde- agua ya no me gustaba tanto como antes. Ninguno quedó
fenso ... El miedo más grande de mi mamá -' y aunque nunca muy c~nvencido de semejante cambio y me insistieron al-
lo confesé, el mío también- era que heredara mi enferme- gunas veces para que disfrutara del agua y del sol, pero
dad, pero gracias a Dios nació saniro. Podíamos respirar tran- esos meses pasaron volando y terminaron por nodarle al
quilos, Benjamín no tendría que pasar por lo mismo que yo. tema demasiada importancia.
Ese verano se dedicó al Benja, quien se convirtió rápi- Mi mamá ya estaba mejor y había retornado de a poco
damente en el centro de atención, Es que era una guagüita su vida normal. .. Seguía en tratamiento y se notaba que
tan hermosa, inteligente y despierta que nos llenaba de ale- progresaba día a día. Ella intentaba volver a ser la misma
gría a todos. De a poco mi mamá se iba restableciendo, de antes pero la relación entre nosotras solo era un lindo
cada día que pasaba se la veía mejor. Sin embargo, aquella recuerdo. Las dos habíamos cambiado.
que había cerrado la 'puerta no había vuelto a salir para Un día, mientras lavábamos la loza juntas, de pronto
mí. Pero estaba el Benja que había llenado nuevamente de se detuvo y fijó su mirada en mis manos. Sin duda había
luz mi casa. Por ese lado, la angustia había disminuido bas- notado mis nudillos muy rojizos e irritados. «¿Qué le pasa
tante, pero era habitual para mí inrroducirrne los nudillos a tus manos, Denisse?», me preguntó preocupada. «¿Será
en la garganta y botar la comida en el baño. Formaba par- una reacción alérgica? Déjame ver ... », Primero evadí la pre-
te de mi vida cotidiana. gunta, retiré mis manos rápidamente y luego traté de con-
Otra novedad en mi comportamiento era que me ha- testar con la mayor naturalidad que pude: «No es nada,
bía habituado a mirarme al espejo. Antes, mi cuerpo no me mamá, me raspé con unas piedras». Ella me miró con ojos
llamaba la atención y rara vez lo consideraba, ahora se ha- de desconfianza. «fue hoy, en la clase de gimnasia », dije
bía convertido, poco a poco, en un foco de interés, Mi ab- intentando sin é~ito insinuarlc que no k daba importan-
domen cada vez se parecía más al' de aquella niña de la cia , Pero na da de lo que hice o dije p¡Ha ocultar la verdad
fotografía. Claro que aún me faltaba mucho para ser como logró convencer a mi mamá.
: '

,'i9
da, 11\(.' preguntaha qué esta ría pasando, que tcndr ia esa
A partir ti' .ruonc 's nnp ' 1.<> a ohse vnuue Jll:'S d . lo
" doctora que decides a mis padres, ¿sc descubriría todo?
normal, estaba atenta a todas mis reacciones. Evidcrucmcn-
(;1.\;111(.10 IlJcgamos a la consulta, hizo pasar a mis pa-
te, todavía no se explicaba qué era lo que pasaba, pero
pás y quedé sola en la sala de espera. Transpiraba y tenía el
me daba él entender que sabía que.algo estaba fuera de la
corazón agitado, no podía qucdarme quieta. Tomaba una
normalidad, que por más que hiciera esfuerzos por de-
revista, luego otra y trataba de distraerrne pero no lo logra-
mostrar lo contrario.' yo ya no era la misma de antes. «Hija,
ba, en mi cabeza solo había un interrogante que me ator-
casi no hablas, no escucho tu risa por la casa, ¿po~ qué
mentaba: ¿qué estaría pasando detrás de esa puerta?
esa carita?», me decía mirándorne a los ojos. Otras veces
Después de ese rato, que me pareció un siglo, escuché
comentaba con mí papá frente a mí que yo estaba en mi
sonar el intercomunicador y me sobresalté. La secretaria
mundo, que me veía muy aislada ... «Denisse, no te juntas
contestó y mientras clavaba los ojos en mí, dijo: «Sí, docto-
con nadie, ¿no vas más a la casa de la Nati?», Yo respon-
ra, ~erfecto, la hago pasar». Colgó, terminó de escribir algo
día con evasivas, repitiendo una y otra vez que solo eran
y se dirigió a mí con indiferencia: «La doctora dice que
ideas de ella.
puede pasar».
Llegó marzo. Mi mamá no esta ba dispuesta a seguir
Lo que vi al entrar en la consulta me golpeó en el cora-
aceptando mis respuestas. Me llevó a una doctora nueva
zón. Las caras de mis papás estaban demacradas y sin co-
que nunca había visto en mi vida. Era muy diferente a to-
lor. Mi mamá bajaba los ojos y mi papá se concentraba en
dos los médicos a los que estaba acostumbrada. Cuando
mirar la ventana. Su expresión era de profunda preocupa-
entré en su consulta, me sentó en un sillón, me pidió que
ción. Me sentí asustada. Nada búe~o estaba pasando.
me sintiera cómoda y me empezó a hacer preguntas. Tenía
La doctora, la única que aparentaba dominar la situa-
mucho miedo de que descubriera I1J.isecreto y debo deci;
ción, me pidió que me sentara en el sofá. Después empezó
que no le' facilité mucho la tarea. Empecé a ir todas las se-
a decir millones de cosas que no entendía. Sonaba un tor-
manas, yo nunca sabía bien adónde apuntaban sus inda-
bellino de palabras en mi cabeza. Mi cara debía expresar
gaciones y me limitaba a estar sentada, mirar para otro lado
mucha pena y desconcierto. Sabía que algo ra,ro me estaba
y contestar «sí'» o «no». Así transcurrieron seis meses sin
sucediendo, pero ¿podía ser tan grave? Finalmente, sin ha-
hacer demasiados avances en ningún sentido.
cer ninguna pregunta porque tenía apretada la garganta,
Un día, después de una de nuestras habituales «con-
pude entender que su fría una depr~sión y, como consecuen-
versaciones» me dijo que la próxima vez viniera con mis
cia, una enfermedad llamada anorexia y bulin';ia, en un
padres, que quería hablar con ellos.
grado ya 111U Y avanzado.
Esa semana estuve particularmente nerviosa e irrita-
(,\ ·*VIP*·
Wuaton Fest
L do I( ,'1 iJ ¡ rió u 1\1' • n 1111,\ l'lI ~'llIl .<1 Id \1111.1"
El comienzo de un largo camino
mente complicada y riesgosa. Yo JlO entendía J11U .ho, ¿qué
era la anorexia?, ¿qué es lo q~e era tan riesgosoj , ¿tenía
que ver con que estaba triste y sin-ganas de hablar con na-
dier, ¿con los vómitos?
Trataba de 'encontrar la mirada de mis papás buscan-
do explicaciones más sencillas, que me,hicieran sentido ...
Era la primera vez en mi vida que escuchaba las palabras
anorexia y bulimia. En ese momento no podía imaginarme
cuánto tiempo más me acompañarían.
Los SIGUIENTES MESES SE FUERON volando y no puedo
recordar detalles, lo único que tengo claro es que todo era
monótono y extenuante. De tanto ir a sentarme a ese sillón
finalmente supe que la doctora era una psiquiatra y supe
también que le encantaban las farmacias, porque cada vez
que iba a la consulta me agregaba un remedio nuevo.
Allí estaba yo, dos veces por semana, en sesiones que
se alargaban hasta dos horas. Las preguntas no eran muy
variadas: ¿cómo has estado?, ¿cómo has dormido?, ¿cómo
te sentiste con esta medicación?, ¿has andado muy sornno-
lienta? Esa última pregunta era la única en que me expla-
yaba un poco. Los remedios me andaban trayendo atonta-
da, casi lo único que hacía era dormir y se lo decía, pero
ella se limitaba a hacer algunas anotaciones más y a empe-
zar de nuevo con un monólogo al que yo no encontraba
ningún sentido.
H,~hía dejado mis antiguas terapias y visitas al kinc-
si'ólogo. Me pesaban dos veces por semana pero y;l no era
unnurriólogo el que me veía sino miles, que me hacían cx.i-
Con L1 (:<11'01:1, ni hablar ... nuestra COJl1LlIliUKiún no podía
IlICIll'S ti ' sau!!,r ' por lo menos tina v ''1. .\1 111(,':-.. 1':1 11111 '0
ser peor. Yo pensaba que todo lo utilizaba para perjudicar-
consuelo era (jlle ya 110 tenía que soporrarlc la C,U,l al otro
me, así que casi no cruzábamos palabra y cuando lo hacía-
doctor. Me cambiaron el sraff médico por l') que trabajaba
mos era pan} discutir.
con mi psiquiatra, pero para el caso daba lo mismo ... Las
Llegó diciembre y mi hcrmanaegrcsaba de cuarto me-
advertencias iban y venían igual, solo que ahora era al re-
dio. En mi casa estaban todos muy emocionados Con los
vés, ahora querían que comiera, que me alimentara con
preparativos. Por supuesto, yo debería asistir pm un vesti-
todo eso que me habían prohibido dura'nfe años. No lo-
do adecuado ... Me obligaron a comprar uno que a mí no.
graba entender nada, esta nueva situación me generaba mu-
me gustaba nada. Era muy ceñido al cuerpo y rehusé po-
cha confusión: toda mi niñez crecí con un discurso y ahora
nérrnelo. Siempre usaba ropa más bien holgada y ese vesti-
daba un giro de ciento ochenta grados.
do era un calvario. Me miraba al espejo y veía cómo se me
Nadie 'se había acercado a explicarme bien lo que me
salían los rollos por todas partes, las piernas gord~s, la gua-
estabapasando, solo se limitaban a la palabra «anorexia»
ta ... Todos' me decían que estaba viendo visiones o inven-
y repetían eso dé «trastornos alimenticios» y otras cosas
tando ... Lloraba de impotencia ante esa imagen y trataba
que para mí tenían un sentido muy vago. ¿Qué era lo que
de encontrar una nueva forma de adelgazar sin qL!C se die-
estaba viviendo en realidad? Mis papás se veían muy asus-
ran cuenta.
tados.
Alcontrario de lo que pasaba antes, ahora les preocu-
En ese entonces pesaba 48 kilos. No era un peso tan
paba mucho que comiera, pero las cosas habían cambiado
bajo ni tan anoréxico, como decían ellos, pero igual, por
demasiado: comer ya no era un placer sino un martirio, no
mi avanzada bulimia, mi potasio sufría altas y bajas yeso
solo porque pensaba que engordaba al hacerlo, sino por-
les preocupaba muchísimo. Me controlaban las veinticua-
que la comida me removía una serie de sentimientos que
tro horas del día, sobre todo en el baño. La amenaza era
quería eliminar de mí. Me sentía débil, frágil, con una tris-
inrernarrne y obviamente yo no quería eso ... En realidad,
teza que no era capaz de controlar; volvían a mí las mismas
no sabía ni lo que quería.
sensaciones de rabia y pena que sentía en un comienzo y
Las relaciones con mi familia esta ban más y n1<1Sdete-
, que después se hacían cada vez más constantes. Solo que
rioradas, las peleas con mis papás eran frecuentes. Ellos uo
a hora no tenía cómo dcsa hoga rrne, esta ba rora lmen te con-
encontraban la forma de encauzar-sus emociones cOllllligú
trolada y si lloraba mucho lo atribuían a mi fuerte depre-
y vivíamos en una incomprensión mutua que nos an¡..',us-
sión y, por indicaciones de la psiquiatra, eso.se resolvía con
tia ha a todos. Quería n vcrme bien y sa na pero yo svn tía
un calmante extra. Lo único que hacía era dormir y dor-
lJUC ellos, de ,llgún modo, creían que esto era a propósito.
l ) .nrro de mí había 11 ucha rabia, u na rabia que IlO me
luir, p oro cuando I 'SI ' iubu v« Iv a 1111:\ /, '11/'.\ ir 11 k va 'ío
explicaba; en consecuencia me volví muy agresiva y ahora
igualo más grande que antes. Entonces, llegaba otro cal- .
mante y así sucesivamente. Mis papás obedecían a la psi- .,
las peleas ~ra.n consranrc«. M~ sentía como si no formara
parte dé mi familia.
quiatra, se suponía que «controlaban mi angustia», pero
Por ~tro lado, la relación de mis papás con mi herma-
era un círculo vicioso horrible: llorar, dormir, 1I0r;)[,dormir
na era cada día mejor, ella había comenzado a estudiar pe-
y, al despertar, sentir la soledad que me miraba de frente.
riodismo en la universidad y todo iba de maravilla, ¿Cómo
En el colegio ya no conversaba con nadie, el aislamiento
podría resistir esa comparación? Qué decir dcl Beuja, él era
se ha bía ido acentuando. La Nati era como Una desconocí-
la luz de la casa, incluso lamía, aunque no lo confesaba.
da;,mucho tiempo atrás dejó de insistir conmigo y fue for-
Era tan hermoso y tan dulce ... En cambio yo, el patito feo,
mando otro grupo de amistades. Yo aparentaba indiferen-
la señorita problema, la única nota discordante en la ar-
. cia y actuaba siempre como si no me importase, quería ver-
monía del hogar. ¿Quién estaba dé más en ese perfecto cua-
me fuerte frente al mundo, pero lo cierto es ql;le extrañaba
dro de familia feliz? La respuesta sonaba en mi cabeza como
mucho a la Nari, contarle mis cosas, escuchar sus conse-.
·una campanada.
. jos ... Ahora entendía que todo hubiera sido más fácil con
ella cerca, pero ya era demasiado tarde.
Ese verano logré recuperarme bastante físicamente y
en marzo ingresé a otro colegio ..SiI1dudas mis papás pen-
saron que era una forma de comenzar de nuevo. Por mi.·
parte, no tenía ningún interés, prefería quedarme en mi pie-
za escribiendo o no hacer nada. No sentía ninguna moti-
vación. Al comienzo de clases pesaba 54 kilos, era alta para
mis casi trece años, medía 1,65 metros, mi peso aparente-
mente estaba estabilizado, mis exámenes arrojaban bue-
nos resultados. Todo parecía mejorary mi familia confiaba
en que ya estábamos en buen camino. Yo , en cambio , me
miraba al espejo y lloraba, me desesperaba ver mi cuerpo,
aún más después de una discusión con mis papás. En esos
momentos me sentía gorda, pesada, y la vieja sensación de
angustia regresaba cada vez con más fuerza.

66
Volviendo a vivir

EL PRIMER. MES DE CLASES en el nuevo colegio fue un de-


sastre, no conocía a nadie y las cosas me resultaban muy
ajenas. Estaba segura de caer le mal a todo el rnundo por-
que casi nadie me hablaba. Me sentía retraída, escondida
dentro de mí misma. Los recreos los pasaba sentada en el
asiento escribiendo una que otra cosa.
Lo único que disfrutaba era la clase de lenguaje. A mi
profesora le gustaba mucho cómo escribía ya menudo me
hizo leer.mis redacciones frente a todos. Así, despacito, al-
gunas compañeras empezaron a interesarse en mí, a acer-
carse y conversar. Como era una persona naturalmente
dulce y de buen carácter, de a poco comencé a ablandar mi
caparazón y, después de un tiempo, las cosas empezaron a
cambiar, me fui adaptando y, casi sin darme cuenta, de nuevo
me encontraba rodeada de amigos.
A menudo mis compañeros venían a visitarrne, hacía-
mos reuniones y fiestas en las que nos divertíamos muchísi-
mo: También salía bastante. Hacía tanto que no lo pasaba
bien que empecé a experimentar una nueva vitalidad y ga-
.. .
'
nas de salir adelante.
r:\dn y procuré estar lista a la hora convenida. Ya me ente-
.asi todos los lío llegab 11 mi ';\ '¡\ In 1 nni y lu javi,
ellas eran mis dos mejores amigas, sabían mi historia ... En raría de qué se rraraba.
En el resrauranrerambién opté por quedarrne callada"
realidad, no con muchos detall~s porque nunca quise con-
en realidad ya no hablaba mucho con ellos. No es que fue-
tarles todo, quizá para no tener que remover sentimientos
ra desagradable, la etapa de los retos y las recriminaciones
demasiado profundos, pero lo importante era que la pala-
aparentemente estaba ,superada, sin embargo había perdi-
bra «confianza» estaba de nuevo presente enrnivocabula-
do el tema de conversación con ellos. Me dediqué a escu-
do. Las risas y carcajadas regresaron, volvía a ser la niña
char. Carota hablaba de la universidad, mi mamá compar-
. .
alegre, dulce, tierna y con iniciativa que había sido. Me es-
tía alguna última gracia del Benja y así transcurrió toda la
taba sintiendo viva otra vez.
comida. Cuando llegó el momento del postre, mi papá, lue-
Además, con mis amigas nos juntábamos casi todas
go de un silencio tenso, puso una carpeta azul sobre la mesa.
las tardes y comíamos papas fritas y c~ocolates como ado-
No sabía qué pasaba pero presentía algo extraño. Después
lescentes normales, La anorexia parecía ser solo un rna
de hacer muchos intentos, buscando las pala bras adecua-
recuerdo. Ya no vomitaba e iba poco a la psiquiatra, m
das, finalmente sucumbió ante la forma más simple y lo
ha bían suspendido los remedios casi por completo, por lo
dijo tal como le nació: "Dentro' de dos meses nos vamos a
que retorné rápidamente el nivel académico al que estaba
vivir a Costa Rica».
acostumbrada. Las cosas no podían estar mejor, experimen-
Mi mamá ya estaba enterada, esta comida era más bien
taba la felicidad de respirar todos Íos días, la felicidad de
para informarnos la noticia a nosotras. Quedé como atur-
tener de regreso a la Denisse que yo conocía, a la que que:'
dida, tratando de ordenar mis emociones. Hubo un silen-
ría ser. .. Estaba de nuevo aquí y guiaba mis propios pasos.
cio interminable, los segundos se hicieron eternos, hasta
Fue como a mediados de mayo cuando mi papá citó a
que la Caro rompió en llanto y replicó fuertemente que ella
toda la familia a un restaurante. No era extraño, ya que a
no se quería ir, Mis papás estuvieron un buen rato tratan-
. menudo salíamos a comer afuera, lo único que salía de lo
do de tranquilizada hasta que lo lograron.
.común era que se trataba de un día de semana: un miérco-
Mientras tanto, yo 1.10 conseguía digerir la idea, estaba
les. ¿Tendría algo que decimos?
" tan sumergida en mis pensamientos ... Empecé a escuchar .'
Si bien era cierto que la comunicación con mis padres
desde la nada un sonido que, después de varios intentos,
estaba mejor, aún no se podía comparar con nuestra anti- , '

logré identificar corno la voz de mi pa pá que me decía,


gua relación. La confianza se había-perdido, no sentía sufi-
mientras me mir~ha cxpcctanre: «¿Qué piensas Denisse, qué
ciente cercanía con mi papá como para preguntarle direc-
opinas?». Yo no sabía lo que sentía, menos iba a saber lo
tamente por la extraña cita a cenar, así que me di por ente-
71

\\
1,/\ 111101'/\ 1)1' 1,/\ MIlI'U 1'1'

q re opiunl l. M, h ,h VII ,11) 1\ ¡lit )V 'Itld \ Y ier nd \ 'un


de Iicaruos a divertimos sacando forografias, molestando
ellos y con todo lo relacionado on mis sentimientos más 'pro-
a los profcs y aprovechando la excusa de rni viaje para per-
fundos, que solo atiné a balbucear: «Lo que ustedes digan». 'I,L
eI er'ca si todas 1as cases.
'.1 v ,

Sabía que mi papá viajaba para allá constantemente y


Como a la mariana siguiente partiríamos muy rempra-
que ese ir y venirera muy agotador para él. Entonces, para
no, debía aprovechar para despedirrne de cada una de ellas
no darle más vueltas al asunto ni ponerme a.pensar dema-
pues no volvería a verlas hasta, quizá, un incierto regreso a
siado en lo que perdía, me aferré a ese argumento y les dije
Chile en el fururo. Pero mis amigas me tenían reservada
que contaran conmigo. Además era un gran logro laboral
otra sorpresa: al llegar al aeropuerto, estaban todas ahí con
y teníamos que apoyado. Mi hermana, si bien fue la más
pancartas y ea rrcles. ¡No lo podía creer, era n las seis de la
reacia, tuvo que terminar acostumbrándose a la idea. Fi-
mañana y estaban esperándome! Entre risas y emoción, me
nalmente, todos hicimos un brindis por nuestra futura nue-
contaron que se habían puesto de acuerdo para pasar la
va vida. . .. . noche allí mismo. No tenía palabras para agradecerles el
. Esos dos meses pasaron volando, apenas tuve tiempo
· gesto, me sentía una persona querida, importante, ¡cuán-
para hacer las cosas justas y necesarias. Mis nuevas amigas
tas molestias se habían tomado por mí! Dios mío, me que-
quedaron muy tristes al saber la noticia, así que se propu-
rían por lo que era, no por cómo me veía .. : Me valoraban
sieron hacermeinolvidable el tiempo que faltaba para mi
de verdad. Cuando llegó el momento del abrazo fina I 11<:
partida ... Yo, si bien parecía feliz, en el fondo también es-
pude contener las lágrimas. Me sentí muy conmovida y
taba muy triste y asustada pues la soledad se acercaba cada
agradecida por todo. Creo que ellas nunca dimensionaron
vez más.
· cuánto Ilegarou a ayudarrne.
La Dani y la Javi siempre me sorprendían con algo
Recién cuando pasé por Policía Internacional me di
nuevo. Por ejemplo, una semana antes de irme, me organi-
cuenta de lo que realmente estaba sucediendo, ¿Qué signi-
zaron una fiesta de despedida sorpresa. Fue muy emocio-
ficaría este cambio en la reconstrucción de mi vida que ha-
nante: sin que me diera cuenta grabaron un video donde
bía comenzado con tanto esfuerzo en el nuevo colegio? No
todos me enviaron un mensaje. El último día en que yo
· sentía que fuera muy prornisorio y me llené de incertidum-
asistía a clases me lo entregaron con unas palabras hermo-
bre y temor. De golpe salí de aquel estado de irrealidad en
sas y sinceras, y me recomendaron que lo viera cuando ya
que estuve inmcrsa desde I~ noche en que supe 1<1 noticia
estuviera instalada en mi nuevo hogar. Sabía que nunca las
de nuestra partida. La soledad regresaba COI1)O atraída por
ih;l :1 olvidar y que las extrañaría mucho. lodo culminó
UIl imán y el tanrnsm.¡ de la anorexia volvía a dibujarse en
entre abrazos y lágrimas, lo poco que quedaba del día nos
mi horizonte.
,
72 '
La anorexia toca mi puerta,
ahora en tierras lejanas

LLEGAMOS A COSTA RICA UN VIERNES por la tarde, no ha-


bía tiempo ese día para iniciar los trámites legales corres-
pondientes. Además, como oscurece muy temprano, todas
las actividades comienzan y terminan antes. No nos pre-
ocupamos mayormente, tendríamos que esperar hasta el
lunes y aprovechar el fin de semana para aclimararnos. '
Nos insta lamas en un hotel precioso, lleno de lujos y
comodidades. Mis papás tenían su habitación, y yo, como
no tenía buena relación con la Carola, opté por no dormir
con ella y compartir la pieza con el Benja.
Las primeras semanas se pasaron entre diligencias y

papeleos. Mi mamá fue la encargada de afinar cada míni-


mo detalle de la casa adonde íbamos a vivir. Mi padre pasó
bastante tiempo conociendo sus nuevas oficinas e inrerio-
rizándose de sus responsabilidadeslaborales.
De nuevo se hizo parenrc.la diferencia entre la Carola
y yo. Ella, que era yse scntín una joven a tracriva , saca ha
su ITlCjOf hik ini y pasaba tardes enteras bronceándose en

7)
la piscina d ,1 hutv], mi utrn quv yo o 111 ib 1 II'¡ tic,r.lpO lile d:d);1 lo IIlislIlO. 1,;, ~:OS;les que el rema de mis cmocio-
libre escuchando músi a, leyendo o escribiendo 'n mi ha- 11 ·s, respecto del gran cambio de vida, no se tocó m.i s has-
bitación. ra aquel día (;0 que llegué al hord después de conocer mi
Pasaron los días y todo se fue organizando, pronto nuevo colegio.
terminaría esta etapa de tránsito e instalación y retorna- Subí inmediatamente a la habitación de mi mamá, dis-
. ríamos nuestro ritmo de vida habitual. Ya me tenían hasta cutimos muy fuerte, le reclamé que no hubiera respetado
colegio elegido; mi único pedido al respecto fue que, ojalá, mi decisión. Ella trató de cerrar el rema diciendo con ener-
se tratara de un colegio sencillo, pequeñito, en lo posible gía: «M,ira, Denisse, basta ya, nosotros somos tus papás y
acogedor. Nunca me gustaron las cosas grandes, conmu- punto; nosotros decidimos lo que es mejor para ti, además
cha parafernalia, porque terminaban por intimidarme y rienes que saber que pertenecemos a una clase imporranre
hacerme sentir incómoda. La Carola, en cambio, por. su- de personas en este país: no puedes estar en cualquier cole-
puesto que quería ir a la mejor universidad. Bueno, ella gio». No daba crédito a lo que mis oídos escuchaban. ¡Qué
siempre fue de gustos muy finos y exigentes, y mis papás me importaba adónde pertenecíamos! Para mí la gente no
la consentían en todo. En' fin, pensaba yo, cada una en lo valía por eso. Le contesté groseramente que ni amarrada
suyo. volvía a ese colegio. Ella dijo que era claro que estaba vol-
Sin embargo, cuando llegó el primer día de clases, me viendo a necesitar rnedicamenros, que desde hacía tiempo
encontré con algo totalmente inesperado: un colegio mo- me notaba deprimida y agresiva: «Mañana mismo vamos
derno, inmenso, muy al estilo americano, en el que, por lo a ir al mejor psiquiatra que me recornienden ».

menos a simple vista, había más de mil personas. Me enfurecí, sentía que un simple pedido de comodi-
Me sentí perdida, no simpaticé con nadie, las horas se dad y adaptación, una cosa sencilla como estar en un am-
me hacían eternas, me desorientaba en los pasillos ... El des- biente pequeño y agradable, estaba derivando en a 10-0
~ te-
concierto dio paso al enojo: [estaba enfurecida!A mí, que , rrible. La impotencia, la -angusria me cerraron la garganta
no había puesto ningún problema para irme, lo único que y respondí con violencia: « ¡No voy a ir a ninguna parte!
había pedido nome lo habían concedido. [Tú no tienes idea delo que me pasa y tampoco re inrere-
Ellos no tenían ni idea de lo que significó para mí sa!». Salí enfurecida y di UJl portazo.
dejar Chile en esos momentos. De hecho, aunque creo que Luego, en mi habiración, me tiré en la cama y solo
no les hubiera contado, nunca me preguntaron directa- quería llorar, ncccsira h.i dcsahog;urne, sentía una mezcla
. mente lo que sentía con el cambio ... Quizá fue porque de sentimientos encontrados, pero lo que más lúe' arormcn-
vieron que aceptaba sin oponer resistencia y pensaron que .ra ha era el dolor. Un dolor que me consumía por d'~nrro:
I
77
"tt b I volví 'lIdo \ s '1111. , i mi 01,<.11<1 Y W. Fswh,l I idicnclo a yud a. por prirncrn v ''1.qll~rí<\ qll~ ~ll-
tristeza de los años arueriores, guicn CSCllCh.:U<.l, quc ;llguien Ilcgar;'~;l (.'S:l habitación y me

En realidad, una parte delo que decía mi mamá era viera, me viera profurula me ntc, que me ;lyod<lra. Quería
cierto: hacía varios días que venía sintiéndome extraña, solo un abrazo, quería que me dijeran que todo iba a estar bien.
que no quería darle importancia. Trataba de contenerrne Aunque fuese mentira, era lo que neccsiraba escuchar en
porque, a diferencia de antes, ahora sí sabía en lo que po- esos 11l011l<.:1l ros.
día volver a caer. Tenía que cuidarme, trataba de conrro- Pero pasaron y pasaron los minutos y nadie, nunca,
larme al máximo pero ese día, con el asunto del colegio, abrió esa puerta. Me arrastré por L.l pared del bañ'o con
exploté. Sencillamente no pude rnás y, después de meses de resignación, cubrí mi rostro con una toalla y continué llo-
no hacerlo, volví a vomitar. Me inundó la mi~ma sensación rando, ahora en silencio, enroscada en el piso como un
de alivio que antes, pero ahora era diferente ... Ahora era animalito, así me sentía: corno un pobre animalito acorra-
consciente de que lo que venía no era nada bueno. lado. Pasé un largo raro en esa posición y, de pronto, como
Me senté frente al espejo del baño y, al verme,.de nuevo si hubiera recibido uri golpe eléctrico, me paré y me dirigí

.
rompí en llanto. Lloré mucho, mucho, hacía,
tiempo .que no al frigobar. Lo vacié en cosa de minutos: chocolates, papas
me permitía llorar tanto. Millones de pensamientos giraban fritas. bebidas, golosinas y galletas. Comía como si se fuera
en mi cabeza, pero solo lograba hacerme una pregunta ... a acabar el mundo y no podía parar.
De pronto, me paré y como una autómata lavé mi cara y Súbitamente
.
llegó un insranre de lucidez en que
.
me di
dejé la toalla junto al lavatorio. Luego levanté la vista y de cuenta de lo que estaba haciendo. Me miré de nuevo, esta
nuevo apareció mi imagen: ¿quién era esa desconocida que vez en el espejo de cuerpo entero que había en la habita-
me miraba con los ojos hinchados y alicaídos? Tenía el ros- ción. Lo que vi me aterrorizó: estaba hecha una vaca, mi
tro característico de quien ha vomitado recién, ese que yo abdomen era enorme, mi cara parecía una luna ... Dios mío,
conocía tanto: congestionado, demacrado ... Me forcé a no podía creer ~Jueme hubiera metido toda esa comida en
mirado fijamente, las lágrimas seguían corriendo pero ya el cuerpo. Corrí al baño, las náuseas vinieron solas, ya ni
no estaba llorando, entonces me pregunté en voz alta: «¿Por siquiera tenía que provocadas: devolví todo el atraque de
qué hago esto?, ¿por qué?, no es normal... ¿Dios mío, qué comida sin el menor esfuerzo.
me pasa? ¿Por qué me hago estas cosas?». Luego me paré, de nuevo me lavé la cara y los dientes,
Seguí así un buen rato-hasta que empecé a llorar. Llo- y me volví a mirar a l espejo; no me gusraba nada lo que
raba cada vez más fuerte, seguía frente al espejo y veía cómo veía y me pregunté en VOl. alta: «¿Dcnisse, en qué te csr;ls
, "
mi rostro se convulsionaba. El llanto se transformó en gri· convirricndo?». No obtuve respuesta.

7')
Sil lcl buño lit' '111('1.1('1,. Y UlII(, '11 IIprilll,ll-. '11 'lllll:Hlo CI) 11 '
II garg¡lIl1a y en nu, pl'l:)()
I ahora s;llíall COII

los ojos, 111(: tire '111u (;. I11Q para trnrnr de do mil', M 's 'Iltí" toda libertad. Hada f¡lIHO que no llora ha con nadie ... Sen-
pésimo, mi estómago había quedado delicado y me costó tía que esta era la oporrunidaJ de cxprcsarm.-, que llorar
un largo rato poder conciliar el sueño. Finalmenre el es- era una forma .mis sana, menos dcsrrucriva de Jcsahogar-
fuerzo y el llanto hicieron lo suyo y los ojos empezaron a me, que me haría bien y, tal vez, me ayudaría a superar la
cerrarse. enfermedad y que lo de la noche a nrer ior pasaría a ser un
Durante ese sueño desapacible, mantuve todo el tiem- episodio aislado y, entonces, podría rcrorna r mi proceso de
po la conciencia de que había perdido el control, tenía pe- recuperación.
sadillas y me revolvía angustiada en la cama. Sabía que La psiquiarra me miró, acercó unos pafiueloshaci., mí,
ahora era demasiado tarde, acavava de arrojar por la bor- escribió un par de lineas en un cuaderno y, después de unos
da todos los esfuerzos realizados, todo lo adelantado en el minutos, dijo: «Si sigues llorando te voy a internar».
camino de mi recuperación estaba perdido y me enconrra- Al escuchar sus palabras me estremecí, mis ojos se seca-
bade nuevo en el punto de partida. Por si eso fuera poco, ron como si alguien hubiera cerrado un grifo, pero mis labios
ahora no estaban ni la Dani ni la Javi, nadie a quién acudir aún no podían pronunciar palabra, sentía la boca agria y un
ni en quién refugiarrne: estaba sola yeso me asust~bá mu- fuego en la garganta. Claramente ella no era el tipo de perso-
cho. Pedía ayuda a gritos, pero nadie escuchaba. na que yo esperaba. Me hizo un par de preguntas y yo res-
Al otro día, a pesar de las peleas y discusiones con mis pondí sin emirir sonido, solo haciendo «sí» o «no>, con la
padres, tuve que ir a la famosa psiquiatra que les habían cabeza. Enronces, cuando entendió que ya tenía suficiente
recomendado. hizo pasar a mi mamá. Después de decirle un montón de co~
A pesar de todo, cuando estábamos en' la sala de espe- sas que no entendí, concluyó: «Denisse tiene una crisis nervio-
ra, se apoderó de mí una sensación de esperanza. Me dije: sa, le voy a dar estos sedantes, que se los tome cada ocho
«Quizás ella me pueda ayudar, quizás ella sea la respuesta horas. No te preocupes, es típico a esta edad tratar de llamar
a'mi soledad». Cuando me llamaron, entré con toda la dis- la atención de los padres. Pero nosotras ya conversamos, ¿ver-
posición de ser lo más abierta posible, es decir, no trataría dad, Denisse?», dijo de pronto dirigiéndose a mí. Sentí que me
, (' \
de disimular mis problemas e intentaría conseguir la ayuda esrrernecía, « .rco que ella entendió lo que le podía pasar si
que sabía que necesitaba. Tanta era mi desesperación, que no cobboraba para salir ~Ieeste proceso». Sin variar el tono
en el mismo momento enque traspasé el umbral de la con- continuó dirigiéndose a mi rnnrná: «Quédate tranquila, en unos
sulta, sin poder pronunciar palabra y obviando las presen- cuantos días va a estar bien, rráernela IJ otra semana, CITO que
taciones, me puse a llora r. Las lágrimas que se ha bían acu- tengo una hora libre».

I
80
MI m III \ nl(( IIIH '(JIl liS palu "sí qUt' hice lo posible por disimular IlHly bien mi problema,
bras, se despidió cordialmente yn t -ti" mo: de la '011- fui en extremo ..:uidadosa. Almorzaba en mi pieza y, como
sulra. Yo seguía sin poder decir palabra. En el auto, de re- era suire, rápidamenre iba al baño y aventaba la comida.
greso a casa, me preguntó un par de cosas casuales que no Cuando no (11equedaba I11:1s remedio que scnrarmc a la mesa,
fui capaz de contestar, Cuando llegué al hotel fui directo a comía y. después de unos minutos, pedía permiso para reri-
acostarme. Por supuesto, dormí profundamente por efecto rarrne y parcia al baño, allí devolvía todo lo ingerido.
de los sedantes, pero a la mañana sigu~ente sentí la misma Aunque mi mamá no sabia que esto había recornen-
sensación de soledad y tristeza de la noche anterior. zado. igual revisaba mis nudillos)' mis ojos cada cierto tiem-
Tuve que empezar a ir todas las semanas a su consul- po para ~er si había rastros de bulimia. No encontraba nada
ta. Me sentía amenazada y me asustaba mucho lo quepo- y se quedaba tranquila. Yo había inventado nuevos méto-
día hacer si no decía que sí a todas sus sugerencias; acepta- dos para vomitar, inimaginables, donde no dejaba rastro
ba sin chistar las condiciones que pusiera. Nunca más vol- alguno. Ha bía perfeccionado tanto las técnicas que, mu-
ví a llorar delante de ella y cualquier cosa que me pregun- chas veces, con solo pensar en aplicadas, comenzaban las
tara, mi respuesta siempre era: «bien», «si», «lo haré» , o náuseas.
algo por el estilo. Extrañaba mucho Chile, Aunque económicamente
El resto del año no fui a clases, todos decidieron que nada me faltaba: nos habíamos mudado a una casa precio-
no me convenía y, además, vivía sedada, ¿qué se podía es- sa, llena de lujos y cornodrdades, mi papá tenía un muy
perar de mi rendimiento académico? buen trabajo y gozábamos de una posición .social sólida,
Lo bueno fue que mis papás accedieron a buscar otro las relaciones con mi fa mi lia eran cada vez peores. A mi
colegio para el año siguiente. Al final, no optaron por uno padre no lo veía casi nunca .. Mi mamá y la Carola solían
que se adaptara perfectamente a mis peticiones pero bue- salir mucho juntas y, a pesar de que me invitaban, a mí no
no ... la gente se veía más cálida cuando fui a la primera me interesaba ir a los lugares que ellas frecuentaban, a me-
entrevista. Me inscribieron y me informaron que entraba a nudo iban a las peluquerías, a los spa y disfrutaban de las
clases en febrero. Eso me alivió porque todavía faltaban compras ... Nada de eso me llamaba la atención. Mamá
varios meses y no me sentía capaz de comenzar antes. A , solía decirme que me sacara esa rop3: era un típico rema de
pesar del «súper nuevo tratamiento», la anorexia, los discusión. Yo no usaba ropa apretada, no me gustaba, re-
atracones y los vómitos otra vez eran cosa de todos los días. nia un rechazo tremendo por mi, cuerpo y scnría que siem-
Mis papás me habían ofrecido ir a Chile después de las pre me ponían el estereotipo de mi hermana corno ejem-
fiestas de fin de año. Esa idea me entusiasm~ bn nu ;ch isimo, plo. ~lla tenía un cuerpo muy bonito. se ponía ropa a la
111 NI l' 1'111 N 11I

moda y todo 1, 111 -Juba bien, ( \H'd I '1Iro qu . impon ',.- ucrado mucha confialli".<l.BIICtlO, al 1l1l'IlOS en esos morncn-
tos, nos creíamos los mejores amigos. Tiempo después, nos
me la imagen de la Caro no era un bUCl1 método para acer-
carrne a ella, entonces decidía alejarrne lo más posible de dimos cuenta de que esa supuesta cercanía era solo un es-

ese «modelo» y quedarrne en casa escuchando música o Pt'J ISIl10.

viendo televisión en mi pieza. Antes de ir a Chile había otro viaje programado que
yo no tenía nada de ganas ~ie hacer. Corno regalo de Navi-
En realidad yo quería estar cerca de mi mamá, pero
dad para la familia, a.mispapás se les habí,=~ocurrido ir de
cuanto más lo intenta ba más lejos la sentía Eso me pro-
.cornpras a Miami y pasar unos días en Orlando para visi-
ducía mucha pena y también mucha ra bia Y, si bien era
cierto que 10 único que deseaba era 'abrazada terminaba tar los parques. Es verdad que era un viaje de suerios.ipero
. '
a mí no me interesaba. Las relaciones con mi familia esta-
haciendo todo lo contrario. Aunque nuestras discusiones
eran cada vez más frecuentes, mi mamá siempre ha sido la. ' ban muy deterioradas y, por el menor motivo, se armaban

persona que más amo en el mundo. Bueno, quizás justa- discusiones terribles, sobre todo con la Carola. En esas oca-

mente por eso es que me afectaban tanto nuestras peleas. siones, yo siempre-salía perdiendo, mis papás no dudaban
en darle siempre la razón a ella. ¿Acaso Carola no era la
Esto es algo que aún no puedo superar; hasta el día de hoy;
cuando tengo algún altercado con ella sufro mucho, más de hija perfecta?
Me complicaba, además, el terna «comidas», ¿cómo
lo que debería, como si todo se me desorganizara y mi mun-
lo iba a resolver? Al estar todos juntos, iba a ser más difíéil
do quedara patas arriba. Soy muy consciente de que es algo
que deberé afrontar y solucionar algún día. . fingir que me alimentaba normalmente. No me había que-

Llegó diciembre, se acercaban las fiestas de fin de año rido pesar pero sabía por la ropa que estaba bastante más
delgada desde gue partí de Chile y no estaba dispuesta,
y con ellas mi viaje a Chile. Esperaba con ansias que pasa-
por nada del mundo, a subir kilos en esas forzadas vaca-
ran por fin los días que faltaban pararegresar, Quería vol-
ver a sentir la calidez, la valoración y el afecto de mis viejos ciones. Debía pensar en algo,encontrar una bue~a manera
de engaiiarlos porque, hiciera lo que hiciera, ya estaba cla-
amigos. Mantenía comunicación frecuente con ellos y, tam-
ro que del viaje no me podría zafar,
bién, me había acercado mucho a Felipe, un ex compañero
del otro curso con el que nunca había conversado dema- Llego el día de partir y mis papás se molestaron Con-

siado estando en Chile pero con el ql.le, extrañamente, nos migo por el poco entusiasmo que demostraba, decían que
era una malagradccida y.quizá tenían razón, pero yo tam-
habíamos conocido más a la distancia.
·Nos hicimos grandes amigos, nos contábam()s nues- bién tenía motivos para no querer compartir C01:1 ellos.
\
tras cosas.icornparriamos maneras de pensar y se había ge- Desde que llegamos a Miarni, no pararon de hacer com-
í
1,(\ 1111' 1'/\ 1)1', 1./\ MI/I,I( 1'1,

pras, Trr t b de h cer 1 m, ximo . It ·rl'. ) J or di imul: r pnlct a dcmcml en la garganta. -ESto me producía hcrid;ls
mi estado, pero mi cuerpo de tanto caminar no me > [ti ba
que aumentaban el ardor que ya de por sí se'.Hía al forzar-,,
respondiendo. Como pasaba todo el tiempo con ellos, no tn'(: los' vóufiros, Entonc~~ solo bastaban unas cuantas go-"
podía saltarme ni una c~mida y estaba vomitando más de
ras de agua para que sangrara mi garganfa. . I

cinco veces al día. Eso me tenía muy débil así que, sin que
Las fiestas de fin de año fueron muy tristes, a pesarde
nadie se percatara, le sacaba algunas pinturas a la Carola y
que el árbol navideño desbordaba de paquetes. Estábamos
me ponía en los cachetes para no verme tan pálida y trata-
muy solos y, lo peor, nos sentíamos vacíos. Fue entonces cuan-
ba de cubrir al máximo mis ojeras. Pero los mareos eran
do terminé de comprobar qlH: el amor y la unión lo son todo
cada vez más grandes. Fue tanto así que, para disimular un
en la vija ,v, el dinero no sirve de nada si falta 1<1 parte afecriva.
poco la debilidad, me hice la resfriada. Por lo menos así
Pero ya dejaba atrás tanto viaje y celebración forzada,
podía justificar el cansancio y la palidez. De esta forma trans-
y ¡por fin! partí a Chile. Estaba feliz porque vería d~ nuevo
currieron esos días de pesadilla en aquel ambiente de fan-
a mis amigos. Asociaba el último tiempo en mi país con
tasía. Miami, con todo su encanto y color, no hizo más que
una etapa en que creía haber superado mi enfermedad para
acentuar por contraste mi aspecto fantasmal y mi tétrico
siempre. Quizás por eso, idealicé un poco las relaciones con
estado de ánimo.
mis compañeros. Confiaba en que es~a vez también po-
Por fin volvimos a San José, un día antes de Navidad.
drían funcionar como salvavidas y que ni bien me encon-
El solo hecho de estar de regreso me tenía más tranquila,
trara con ellos la sombra terrible de los últimos meses en
no por volver a esa casa, que no consideraba mi hogar,
Costa Rica desaparecería como por encanto. Entonces, sin
sino porque iba a tener de nuevo mi privacidad y, además,
ningún problema, reromaría el camino de recuperación
.en pocos días partiría a Chile sola. No podía mostrarme
abandonado al partir.
débil con mi familia pues, ante la menor duda, no me deja-
Me sentía tan alegre, tenía planeado quedarrne todo
rían viajar. Por lo menos, estando en mi casa los vómitos
un mes allá. Por primera vez iba a estar lejos de mi familia y
iban a disminuir porque podía «almorzar» en mi pieza y
eso era todo un desafio. No quería ni me pcrrniriria fallar,
arrojar la comida por el baño. El esfuerzo al vomitar me
pues había tenido que dar una y mil batallas P;H<1 que mis
debilitaba mucho. Ya rara vez me los provocaba con los
padres me dejaranhacer este viaje. Si bien en cinta forma
nudillos y las técnicas más mentales habían dejado, pro-
eso me asusraba, tan solo tenía quince arios. también me
gresivamente, de surtir un-efecto tan 'inmediato. Entonces
entusiasmaba experimentar mi independencia. Estaba segu-
había ideado otros métodos que eran muy extenuantes y,
ra de poder a tronra rlo , adcm.is iba .;, estar en 1;, casa de mi'
sobre todo, dolorosos. Por ejemplo, me introducía una
«v.icj;l Daniela », donde siempre flli muy bien acogida.
86
T 11I1 i~Il 1lI' livi h, no" 'lit'. qu . di huul nI \1'\ mi hn hian ca mbi.i do, Y mucho ... Selltí" una notoria disra n-
estado frente a toda la familia, puc a JU n die sr ría vrgt-
1
cia, todo era tan cxrraiio y diferente dc mis recuerdos idea-
Ündome. En 'mi casa, donde siempre había gente alrede- '. lizados que nixiquicra inrenré hablar con la Dani, sencilla-
dor, tenía que estar inventando una y mi) formas para no mente no encontré la ocasión. 1.0 que más II1C Jolí;; era
comer o devolver lo ingerido. Estando en Chile, eso me iba estar rodeada de gcnre y senrirme más solitaria que nunca.
a costar mucho menos trabajo. Era algo confuso: por un Ya no teníamos muchos temas en COIllL111, no cnrenclia sus
lado me me sentía aliviada de no tener que fingir y por el conversaciones y ellas no dejaban de decirrne que me nota-
otro tenía miedo de hasta dónde podría llegar bajo las nue- ban rara. 'Yo contestaba con evasivas, a esas alturas era
vas circunstancias. una ve~Jadera experta en eludir la verdad.y decía que nada
El episodio del baño del hotel se repetía cada cierto
pasaba, cambiaba de tema o respondía con otra pregunta.
tiempo pero, al igual que la primera vez, nadie acudía en La cosa es q~le nada era igual, mi ausencia inevitable-
mi ayuda. Por mi parte nunca había querido contar nada mente nos había alejado. Eso me causó más tristeza aún que
de lo que me pasaba, ni siquiera a mis amigas más cerca- la que traía de Costa Rica. Me sentí desamparada, había ve-
nas, la Dani y la javi, pues desde Costa Rica se hacía muy nido con la esperanza de que ya no me iba a sentir sola, quería
incómodo'e' impersonal hablar el tema. No, no quería que
retomar mi vida y pensaba que, como por arte de magia, esos
ell~s lo supieran; además, no estaba acostumbrada a pedir sentimientos de angustia desaparecerían y dejaría de hacerrne
ayuda y no sabía cómo hacerlo. daño. Sí, porque una parte de mí tenía muy-claro que lo que
Otra vez había iniciado el descenso: cada día me vol-
hacía no estaba correcto, pero en los momentos en que entra-
vía más solitaria e introvertida. De todos modos, debo con- ba en crisis, que eran cada vez más y.más frecuentes, solo que-
fesar que en el fondo de mi corazón pensaba que estando ría correr y llorar, Mi único alivio era aventar la comida por el
en Chile iba a poder conversarlo y desahogarme de alguna bailo o deglutir todo lo que encontrase como si se fuera a
manera; además, estaba Felipe, se había generado un vín-
extinguir y luego, ya sabía lo que venía: de nuevo el asco de
culo muy especial entre nosotros, yo creía en él, confiaba
mí. Yo era una cosa indigna y sucia, ¿cómo había sido capaz
en que sabría guardar mi secreto y no solo eso, sino que
derragarrne todo eso? Al momento siguiente iba él mirarme al
sus palabras lograrían darme otra visión de mi problema y
espejo, ¿qué habia allí?: una vaca, una cerda gorda ... Enton-
tenía la ilusión de que me ayudaría a enfrentarlo.' ces, había quecorrer al bario y elegir una de las tantas formas
Pero los días pasaron y aunque-me distraje y me diver- .
que ya conocía pa ra devol vcrlo todo. Calmados los CSp;lS-
tí contando mis experiencias ~n el nuevo país y escuchan- mos de mi estómago, de nuevo el llamo, mi lucha trcnre a"1
do todas las novedades ocurridas en esos meses, las cosas espejo, otra vez a pedir L-t ayuda que no llegaba.
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1.1\111111\1'1 I 1111111111,

As icnuinubn sieuipre lu hOlrihl'llllilll '1\1' yll ouo


;lIgo nl l.i, en un p;lsado 'TIllOIO, ;\ lo que yo lln mnrn "1111
da de memoria. Después de cada uno de .stos .pisodios
xnn id;1 fa vorira 00 ? Son reí ;1 ma rg:l I1lCJl re. Cu.indc: me peg;l-
sentía la necesidad deun abrazo, quería que alguien me
ha los .\rr.iconcs. 110.alea n 1'.•1 ha ;) dcgusra r el sa hor de algo
acogiera, estar protegida, tan protegida como cuando es-
cuando Y;I meriaot ra (OS;I en mi boca, después, 1<1vieja
t.abaeo el vientre de mamá, pero lo único que conseguía
historia ... A veces, no pasaban ni siquiera unos cuantos se-
era cerrar la puerta con llave y poner la música a todo vo-
gundos y Y¡l estaba con la cabeza e,') el wat<;r.«Estaré lisr.i
lumen, para que creyeran que estaba baila~·cÍo. De ese modo
para el fesf:jO», dije. «¿Dónde quieres que vayarnosr , ¿qul'
ganaba tiempo para recostarme hasta sentirrne de nuevo
te gusta r~a corncr?», insistió mi 11;1 pá con entusiasmo. «¿ Pax-
con fuerza para recomenzar a fingir.
ras?», respondí tratando de que no se notara el sarcasmo,
Mi viaje terminó sin que al menos intentara hablar con
Pasaron los días y ya estábamos en marzo. Me había
alguien para conseguir la ayuda y la comprensión que ne-
reintegrado a clases y el colegio, si bien no era pequeño,
cesitaba. Ni siquiera con Felipe hubo comunicación, y en
tenía algo que 'me gustaba: mucho verde, muchos árboles y
él había depositado toda mi ilusión. Mis expectativas se
preciosos jardines por donde pascar en los recreos. Ade-
. derrumbaron. Nuestra amistad era muy buena a la distan-
más, me había hecho de una amiga, la Vero. Ella era vene-
cia, pero en persona no logramos conectar.
zolana y nos entendíamos muy bien. También estaba re-
Cuando llegué a Costa Rica simulé que todo estaba
cién llegando y viviendo el mismo proceso de adaptación
bien, que me había ido perfecto y que me sentía mejor que
que yo, teníamos muchas cosas en común, Con ella ernpc-
nunca. Mi actuación fue tal que mis papás decidieron salir
cé a salir más: íbam<:s al cine, a caminar, y siempre invenr.i-
esa noche a celebrar mi regreso, estaban contentos de ver-
, bamos algo para no deprimimos o aburrimos. Ambas ex-
me y se sentían aliviados de enconrrarme con tanto ánimo.
trañábamos nuestros paises, nuestras costumbres, nuestra
Ellos ni sospechaban hasta dónde podía llegar mi capaci-
forma de vida, Juntas formamos una buena alianza P"I'<l
dad paraengañarlos.
mantener la mente ocupada y no caer en la pena. Por lo
Me dijeron que estuviera lista a las siete y' que Ibamos
menos en ese aspecto las cosas csraban mejorando. Mis pro-
a ir a comer algo rico por ahí. «Comer algo rico», en mi
.
.
hlcm~ls con la comida conrinuaban, pero sentía que y¡1es-
cabeza quedó paseando esa frase, la palabra «comer» ya
taba empezando <1, formar una vida en COSf;l Rica y que
había dejado de ser agradable para mí hacía ,mucho riern-
pronto podrja scntirmc a gusto. El sol,de alguna (01'111;1,
po.Thamos a celebrar comiendo. .. .Era muy irónico y ¿ «algo
estaba aSOll1alldo en el horizonte. .
. rico»? Si yo ni siquiera me acordaba muy bien del sabor de
Un dia , mis pap;Ís sa licrou.n comer solos, no era ti ·1
las (osas, ni menos de lo que me gustaba comer. .. ¿Había
todo extraño pues Off<IS veces se habían cucontrado ('11 ,ti

<)1
1,/\ 1111'1 1)1',1. MIJI',HI'I

gún restaurante ti .ouv 'rsn r, I • () ',1 V"" -ritu I ' :1


11 \
ni dc qué estaba haciendo, otra Ve/o me scntí;l como una
demasiado seria y parecían preocupados, S( spcch ba'que
•.\lI rómara. Ex Ira ii•.
in rente echa ha de menos a 1;1 Vero, nues-
algo extraño pasaba, nadie había dicho nada, pero duran-
tras salidas, caminar •.1S y conversaciones eran de ras pocas'
te el día hubo demasiado silencio y ese silencio era la mejor
cosas que encourr •.i ha <lgradahles durante el último tiem-
voz que a gritos nos avisaba que algo no estaba bien. Tenía
po. Pero había tenido que partir de nuevo y lo inesperado
unmal presentimiento, , que Se veía el futuro me asustaba mucho, mucho ...
Regresaron como a las diez, La Carola y yo, aún acos-
tumbradas al horario chileno, estábamos despiertas. Nos
llamaron a su ha bitación y sin rodeos, nos comunicaron
que nos volvíamos a Chile y que iba a ser muy pronto ..
«¿Muy pronto, cuándo?», preguntó la Carola que siem-
pre reaccionaba antes. «Ustedes dos, la próxima semana.
Estamos en marzo y allá están comenzando las clases, si nos
queremos reincorporar al sistema normal, debemos apurar-
nos», contestó mi mamá. A mi papá se lo veía un poco triste'
y decepcionado. ¿Qué había pasado?, preferí no pr<;guntar
porque era evidente que no pensaban damos explicaciones.
Terminada la reunión y habiendo mis papás dicho
todo lo que tenían que comunicar, me levanté, me fui a mi
pieza y me acosté. Traté de ordenar mis pensamientos pero /

no lo podía lograr.
No tuve tiempo de procesar mucho. Los pocos días que
nos separaban de nuestro regreso pasaron volando y, sin dar-
me cuenta, ya estaba en Chile sentada en la misma sala de
clases, con los mismos compañeros que había dejado tiempo
atrás.pero que ya no eran los mismos ... Las sensaciones eran
" otras, nada era igual, erademasiado grande él ca'''ühít), .: 1; -,-" '"

Costa Rica había quedado en el pasado, Chile ahora


era el presente, pero no tenía idea de dónde estaba parada,
Otra recaída

EN L{)S PRIMEROS MESES DE REGRESO a Chile vivimos en


un departamento arnoblado que mi papá arrendó. Nues-
tra casa estaba aún ocupada, pero no hubo problemas en
,/ ese aspecto porque los arrendatarios eran los mejores ami-
gos de mis papás .. [untos encontraron una fecha de entrega
de la casa que a ambas familias les acomodara.
Una vez de vuelta en nuestro antiguo hogar, hubo que'
reorganizar todo de nuevo pero los ánimos no eran los mis-
mos que al partir. Las condicioneseran muy diferentes. Mis
papás discuriandcrnasiado y la Carola y yo poníamos nues-
tra parte; el único que se salvaba, entre comillas, era el
Benja ... Digo entre comillas porque, aunque era chiquiriro,
igual le tocaba presenciar esas peleas y vivir en ese amhien-
.te cargado de agresividad y frustración.
Todo el mundo se preguntaba el porqué de nuestro
precipitado regreso. La respuesta siemp~T era igual: decían
que el país cru muy inseguro y no se podí¡l vivir así, rrura-
han de dcmosrr.ir q\lc las cosas csrnb.m bien y que nada
habia cambiado ... L, idea era ellgaílarse y creer que se-

'J'i
I

guíamos igllal o 111 'jO!' 1.1\1


.• \IIh'~. MI P'I ' b.d 1,' 01l1pl :1- psicolúgicos, ella les comunicó ¡l mis papás que de nuevo
do dos autos, no habían scatirnado en g sios, '1) arreglos rcnía depresión, y por eso ~<.' me había producido un cua-
para la casa, y volvían a invitar a comer a cuanto familiar o dro rcacrivo de anorexia y bulimia. I.es dijo <-tlleno se preo-
amigo se le pusiera enfrente. No querían demostrar, ni si- cuparan, que esto solía' suceder, sobre todo cuando se vi-
quiera con nosotras, que había problemas. Pero 10 cierto ven cambios muy bruscos, pero que el diagnóstico había
era que sí los había, mi papá se encontraba cesante y los sido a tiempo y que estaba, según ella, recién rciniciándose
ingresos económicos obviamente ya no eran los de siem- el cuadro. No sería difícil volver a esra hilizarrnc, solo tenía
pre. Ellos tenían una venda en los ojos, les costaba aceptar que tomar los medicamentos y sedantes de siempre, volver
la nueva situación e insistíamos en mantener el mismo ni- con el st'affmédico que me había tratado antes y tener los
vel de vida. mismos cuidados anteriores. Les recomendó con mucho
Yo no entendía mucho, se suponía que en estos casos énfasis que me vigilaran en las comidas y en el baño, pero
había que ahorrar, al menos tratar de disminuir los gastos, trató de tranquilizarlos e insistió en que este cuadro reactivo
pero eso no pasaba en mi casa, actuábamos como si nada iba a ir desapareciendo rápidamente.
y los meses avanzaban. Durante todo este informe, yo estaba dentro de la con-
Mi enfe~medad empezó a ser cada vez más evidente ... sulta y no daba crédito a lo que escuchaba: nada de lo que
Ya no era la misma, la Dani y la Javi no frecuentaban mi decía tenía senrido. ¿Cómo podía afirmar con tanta con-
casa, no salía a reuniones o fiestas, no hablaba por teléfono. vicción que se había descubierto a tiempo? ¡Yo llevaba casi
Había retornado mi antiguo cuaderno de escritos y escucha- un año aventando la comida, alternando vómitos y arra-
ha música durante tardes enteras. Tenía la misma actitud de cones! Debo confesar que una parte demí sentía una mal-
años atrás,cuando me detectaron la anorexia. Otra vez soli- sana satisfacción al ver cómo lograba engañar a todo el
taria, silenciosa, introver-tida: ... Reaccionaba ante la menor mundo, pero la otra parte deseaba con todas las fuerzas
provocación con mucha agresividad. Las relaciones con mis que por fin alguien notara cuán sumergida estaba en mi
papás estaban cada vez más deterioradas, ya casi no nos co- enfermedad.
municábamos, y si lo hacíamos no era precisamente con las Estos sentimientos contradictorios no eran nuevos,
mejores palabras. todo el tiempo me sentía como si me estuvieran tironcando
La situación se volvió intolerable. Algo no estaba bien en dos direcciones. Habitaba en mí una niña que solo se
y decidieron lIevarme nuevamente a la misma psiquiatra pcrmirfa aparecer en las noches, curioxamcnrc cuando na-
que me había tratado años atrás. die podía oir!a , Tenia miedo, r.mro miedo, se sentía sola,
Después de unas cuantas sesiones, exámenes físicos y quería gritarle.¡l sus papas que la abrazaran, suplicaba por
(

un abrazo, Qu -da dccirl 'S que todo (" t • [u '~'()') M'I e ho-
I
decían no 1111.' afectaban, aunque por dentro 1111.' estuviera
bía salido por completo de control, que la salvaran, qu . se haciendo pedacitos.
sentía muy fatigada y tenía que hacer grandes esfuerzos ." Tarribiéñ estaba c<>I'i~cnCidade que debía demostrar
para disimular ante ellos. Muchas noches, cuando esa nlfía seguridad, sobre todo segu ridad en mis pa la bras, me repe-
se presentaba con más fuerza yel deseo de demostrar el ría. Era preciso evitar a toda costa que notaran que cuan-
desamparo que sentía era casi intolerable, pensé en cami- do los agredía me llegaba a doler más a mí que a ellos. En-
nar hasta la puerta de mis papás y decirles todo lo que esta- tonces, cuando en el medio de las frecuentes peleas y re-
ba sintiendo, el dolor que me consumía. Tenía pendientes proches, les decía que los odiaba, que no los necesitaba y
muchas preguntas que hacía rato necesitaban respuestas ... que ojalá desaparecieran, )0 expresaba con tal firmeza y
Pero especialmente una, esa que nunca me atreví a forrríu- frialdad qUe hasta a mí me llegaba a asustar el tono de mis
lar: ¿por qué me dejaron sola? Necesitaba saber si había sido palabras.
por el embarazo de mamá o si yo misma fui la razón. Quizá Ahora sé queven el fondo, esa era otra manera de lla-
algo malo que había hecho, algo que les hubiera colmado marles la atención. Lo único que quería en esos horribles
los límites, que no habían podido perdonarme ... ¿Era eso? momentos era que no escucharan lo que decían mis labios,
Si lo era, tenía que saberlo. Quería pedirles perdón. Habría sino que solo corrieran a abrazarrne y no me soltaran, me
hecho cualquier cosa por reparado, fuese lo que fuese. hicieran cariño hasta que me durmiera, como cuando era
Lo cierto es que nunca me armé de valor para ir hasta chiquirira y volvía tan agotada de mis sesiones terapéuticas
su pieza ... Optaba por secarme las lágrimas y pensar: «Dé·· que los dos se acostaban al lado mío y esperaban hasta que
jate de tonterías, Denisse, ¡No seas patética y para de llo- me durmiera. Extrañaba tanto esos días, los juegos en la
rar!». Entonces empezaba a darme fuerza diciéndorne qu ~ piscina con mi papá, las conversaciones con mi mamá, las
yo podía sola, que no necesitaba a nadie y que no estaba risas y locuras con la Nati ... A menudo 'me preguntaba
haciendo nada malo, ¿acaso no estaba adelgazandor, ¿nO" qué sería de ella, muchas veces quise llamada pero no me
era eso lo que siempre habían querido, que fuera flaca y atreví.
con un cuerpo esbelto, parecido al de la Carola? Me repe- ¿En qué se había convenido rni vida? ¿En qué me ha-
tía, esto con tanta firmeza y seguridad, que terminaba' . bía convenido yo? ¿Dónde había quedado esa personita
auroconvenciéndome. La pena se transformaba en rabia y d 1I1ce;risueña, esforzado y de risa fáci I?, ¿cuándo se ha bía
aquella niña se batía en retirada. ido?, ¿adónde?, ¿volvería alguna vez? En esos momentos
. Tenía que ser fuerte, no podía mostrarme débil frente de soledad me prcgunraba por qué me había perdido ;lsí
a los demás, seguiría fingiendo que las cosas duras que me de vista, A veces me iluminaba y sentía que podía recn-
1 I'I'H I 1111 N 1I

conrrarrne, que quizás bus .ando d '1u 1'0 J . mí logr. 1':0 ha- vida se había evaporado en el aire, ya no quedaba nada ni

llar en alguna parte a esa niña extraviada y volvería-a ser nadie a mi a Irededor. Pero acaso no solo c11os'Jl)t, abandona-

yo misma. Pero a los pocos segundos, de nuevo mifensa- . ron ... Yo también me había ido, cada Ve? n~ás y más lejos,

mient~s se endurecían y me recriminaba: «Denisse, ¿qué hasta perderlos de vista.

clase de tonterías estás pensando? Esta eres túy;hora, esta


que tienes frente al espejo. No pierdas el tiempo».
Nada tenía sentido, los días pasahan y lo único que
me interesaba era no subir de peso. Ocupaba mi mente y
todo mi tiempo en inventa'r nuevas formas para no comer,
o para devolver la comida.
Tampoco podía permitir que me descubrieran, después
de todo era ~a única manera que tenía para sentirme tran-
quila y no estaba dispuesta a perderla.
Únicamente luego de aventar la comida o vomitar, me
sentía relajada, como sí nada malo estuviera pasando, cla-
ro que ese bienestar solo duraba algunos minutos, después
siempre se repetía- la misma rutina del baño en el hotel de
Costa Rica: llorar y pedir ayuda, por un lado evitando y f,
por el otro queriendo que alguien me escuchara.
Después de un rato, siguiendo el mismo patrón, mis
pensamientos se volvían a nublar, endurecía la mirada y
me autoconvencÍa de que esa sensación de tranquilidad que
me daba vomitar no la podría cambiar por nada en el mun-
do. Esa «paz interna», como la llama ba yo, era mi refugio;
mi único bienestar, ¿por qué tendría que privarrne de ella? ..
Aunque durara poco, era todo lo quc tenía y no estaba
dispuesta a perdcrlo. A esta altura, era claro que no tenía
arnigosy con mi familia no podía contar .... Eso era lo úni-
co que me quedaba, todo, todos los dcrnásie alejaron, mi

100 \0\
\
Un viaje frustrado y nuevas terapias

EN EL COLEGrO TENÍA HORARIO COMPLETO, es decir, debía


almorzar allá. A esas alturas ya rodos estaban enterados de
mi problema; las inspectoras me vigilaban sin dejarme ni
respirar. Asumí que debía inventar una y mil formas para
disimular que lo que comía realmente no lo comía. Bueno,
nunca me había faltado imaginación, así que si no encon-
traba oportunidad de correr al bailo a devolver, no me C()S-

taba mucho trabajo engañar a mis «guardianes».


Ya casi ninguna compañera me pescaba. Se aburrían
de mis problemas y decían que lo hacía simplemente para
llamar la atención, así que yo tampoco me preocupaba
demasiado. Tenía mis asuntos de qué ocuparrne , Estaba
dedicada cien por ciento a defender mis insranres de «paz
interior» yeso significaba ocultar mis hábitos con métodos
cada vez más ingeniosos.
En ese tiempo, estaban probando conmigo una tera-
pia alternativa. Pesaba 57 kilos, supuestamente estaba bien
para mi estatura: medía 1,67 metros. Pero eran mis niveles
de elecrroliros y de porasio los que preocupaban a todos.

lO.,
•...-===;=~=~==~""T 'T ""''''I\.~''''''(I,
rcrnp '111;1, por su lado, hahía dicho que 111<': ih;1 ;l servir para
Ni médicos ni I 'rl1pt~IIIIlS '11 1 cndin 11 por (/11 ' 'S:lS vnrrn .ro
pensar. .. Nunca supe muy bienque quiso decir,
nes en mi porasio. "Iodos estaban seguros de que no estaba
Mis papás eran los menos convencidos, pero dccidic-
vomitando y yo me encargaba de confirmársclos. Como 1 f .
ron acepta r, se ha bia n propuesto con la r cicgarncn te ell este
me vigilaban muchísimo, era casi imposible que se imagi-
rraramienro. Todos los demás no habían funcionado, así
naran que igual me las arreglaba pata hacerlo,
que tenían expccrarivas puestas en esta terapia y se aferra-
Llegaba a asustarrne de mí misma: primero, por lo bien
ban a ella como si estuvieran naufragando.
que podía mentir y después por las asombrosas)' múltiples
Llegó el día y partí de viaje de estudios. Teníamos que
maneras que encontraba para vomitar)' ocultar las eviden-
llegar muy temprano al aeropuerto así que me acosté en
cias. Era como si tuviera una enciclopedia en la cabeza que
cuanto dejé todo listo, No sentía entusiasmo, solo ganas de
cada día me enseñaba una nueva fórmula.
alejarrne pero ¿qué más lejos podía estar?
Mi único punto débil eran los exámenes, ahí no podía
Lo único que me motivaba un poco, en ese entonces,
ocultar los resultados, pero por el momento, si bien no se
era mi amistad con Felipe. Nos habíamos reencontrado a
explicaban el porqué, tampoco tenían cómo comprobar-
mi regreso a Chile y esta vez sí pudimos recrear la misma
me nada.
conexión que sentíamos a la distancia. Las cosas parecían
La terapeuta alternativa (porque no sé cómo llamada)
funcionar entre nosotros. Nos denominábamos «mejo:es
era partidaria de no obligarme a comer. Bien, al principio
amigos», a pesar de que en muchos aspectos no lo éramos.".
creí que me estaba tomando el pelo o tendiendo una espe-
Yo lo quería mucho, demasiado quizás, y nunca había
cie de trampa para que yo le dijera algo, pero al poco tiem-
aceptado que no solamente lo veía como amigo.
po comprobé que no: este era su método de trabajo y, aun-
Nuestro primer punto en el itinerario era Puerro Va-
que mis papás no estaban para nada de acuerdo, habían
ras, y allí alojamos durante los primeros días. Un bus nos
decidido poner todas sus esperanzas en el nuevo rrararnien-
movilizaba por los distintos lugares de interés. Hacía un
to. A esa altura ya estaban bastante desorientados.
frío tremendo y, como casi no estaba comiendo, lo sentía
Se acercaba fin de año y con eso la gira de estudios, el
aún con más intensidad que mis compañeros. Solo consu-
viaje iba a ser él algunas ciudades del sury luego él Bariloche.
mía unos gajiros de naranja y con eso pasaba desde la 111;l-
Quería ir, no por compartir con mis cornpaiieros, sino. por-
ñanaa la noche, ni siquiera tomaba agua.
que sentía qUt' era la oportunidad dcalcjarme aunque fue-
De alguna manera siempre me L1S arrcal.iba p:lr;~ za-
ra unos días de mi casa.
farrne las horas de hlS comidas. No era f:kil, los profesores
Después de muchas conversaciones y opiniom-, cncon-
estaban muy pendientes de mí pero yo tenía demasiada ex-
rradas, mis papás y el colegio dCl'idieron dcjannc ;lsistir. (,;1 I

IO~
pcricn .ia en el asunto. (:01\ <:Sll' r "~illH'll, ('11 po '()~ dl:'~lile
l-altahan dos días para regresar, según est;lb~l progra-
. empecé <1 deteriorar. Ya ninguno de mis trucos alcanzaba:
mad o, y 1 io había
e vuelos directos
< '. de Ibriloche a Santiago.
la palidez y las ojeras rápidamente se adueñaron de mi ros-
Además, no podía viajar sola; mi estado era muy delicado.
tro y no logra ba cubrirlas con nada.
Tan deteriorada estaba mi salud que, la noche anterior al
Llegamos a Bariloche y casi ni pude salir del hotel. Le
viaje de retorno, me llevaron a una clínica para hidrararn~e.
dije a mi profesor que era porque tenía sueño. Fue solo
Los profesores tenían mucho miedo de las consecuencias
fijarse un momento en mi apariencia y lógicamente no me
que podría rraerrne el. vuelo o cualquier trajín en el viaje
creyó, aunque igual optó por seguirme el juego. Me di cuen-
estando tan débi]. \
ta de que no había sonado muy convincente, ¿acaso avisa-
Con todo, soporté el regreso a Santiago lo mejor que
ría a mis padres?
pude. Me costaba respirar, el oxígeno no me llegaba bien
Con su permiso, subí a recostarrne pero no pude dormir,
al cerebro y tenía momentos de inconsciencia. Sin embar-
quedé muy preocupada. De pronto, escuché sonar el teléfo-
go nunca admid que me sentía tan mal, aunque ahora me
.no de la ha bitación. Era extraño, muy extraño, mis papás me 1 f
doy cuenta de que era más queevidente. Mi eterna por ra
llamaban siempre al celular. Contesté llena de malos presenti-
de disimular mi mal estado de salud me hizo, incluso, que-
mientos. Sin embargo, lo que estaban por comunicarme no
rer bajar del avión caminando y rechazar la silla ~e ruedas
. tenía nada que ver con lo que temía ... Era mucho peor.
que me ofrecía con insistencia el auxiliar de vuelo: «No, no
Escuché la voz triste de mi papá: mi abuelito Ismael
·es necesario», dije con determinación. Tampoco quería asus-:
había fallecido horas atrás de una pulmonía. Él sufría de
tar a mi familia.
alzheimer, pero .yo nunca dimensioné lo grave que era su
A la salida del aeropuerto estaban esperando mis pa-
enfermedad. La noticia me dejó helada de dolor ... Sentí
pás y la Carola. Al verrne, mi papá agachó la cabeza ~ mi
que parte de mí se moría junto a él. Para mi tara seguía
mamá y mi hermana no aguantaron las lágrimas. MI as-
siendo su niñira regalona, sus ojitos, siempre se desvivía
pecro debía ser terrible para haberlos irnpacrado de ese
por mí. Para él nunca dejé de ser aquella Denisse dulce,
modo. En ese momento a ún no sospecha ba hacia dónde
tierna y a legre que alguna vez ha bía sido. Por eso me gus-
nos íbamos a dirigir.
r~ha tanto verme a través de sus ojos ... Incluso a pesar de .
Desperté al día siguiente. Duranrc l,In raro me sentí con-
su enfermedad nunca se portóagresivo.conmigo, ni me des-
fundida y desorientada, no sabía si estaba en el hotel, en mi
conoció'. Lo quería muchísimo, 'hasta hoy siento que 110 le
casa, o en el avión ... Lo cierro es que en mi cabeza viaja-
entregue todo lo que merecía y todavía me duele que ni
ban a roda velocidad un monrón de imágenes entremezcla-
siquiera pude llegar a su tuucrul.
das de los últimos acontecimientos. Recordé de pronto 1<,

1°7
11111111 111,1 M\!IHII'

mu .rtc d . Illi "bu .lito, s~'1H1UII 'Sln'lIle 1I"¡"'llo y lo/'> ojo/'>


me hizo saber que había bajado 6 kilos en una semana,
se me llenaron de lágrimas. Reaccioné UI1 poco. EJlIpet:é
que por lo mismo.había.llegado muy deteriorada-a la clíni-
pormirar a mi alrededor, sin dudas era una habitación que
ca. También me dijo que mi peso ya no era tan riesgoso
no reconocía. Después me fijé en mis brazos: estaban todos
(estaba en los 51 kilos) y que, desde ahora, ella me iba a
pinchados, tenía cables por todas partes y una sonda. que
tratar y en cuanto me recuperara fisicarnenre, iba a poder
habían introducido por la nariz para alimentarrne. Eviden-
volver a mi casa. «Claro que con una diera muy estricta,
temente estaba en la pieza de una clínica. Me sentía muy
muchos medicamentos y un control muy riguroso», agre-
atontada , escuchaba un ruido monótono y molesto y creí.
gó. Escuché con paciencia todo su «discurso» y volví a pre-
por un momento que era en mi cabeza. ¿Me habría vuelto . ,
guntar por mIS papas ...
loca? Al rato me di cuenta de que era una de las tantas
Pasaron los días y las semanas hasta llegar nuevamen-
máquinas a las que estaba conectada. Eso no me tranquili-
te a casa. No tenía que volver al colegio porque el año ya
zó. Cerré los ojos.
casi ha bía aca bado y mi semestre quedó cerrado con unas
Pasó un buen rato hasta que volví a abrirlos y, enton-
cuantas notas menos.
ces, había una señora sentada a mi lado que se puso <:lepie
Ese verano lo pasé encerrada, sin querer salir, sin ver él
ni bien vio que despertaba. Reuní todas mis fuerzas para
nadie. Cada vez me vestía con ropa más ancha y la rela-
preguntarle quién era. Ella me respondió que era la enfer-
ción con mi cuerpo era muy mala: me sentía enorme y pe-
mera y que me cuidaría mientras yo estuviera acá. Inme-
sada. Respecto de la alimentación, estuve controladísima,
diatamente quise saber de mis papás: «Están afuera», dijo,
no encontraba espacio para realizar mis «trucos» y, ade-
«pero tienes las visitas restringidas, es difícil que puedas
más ,el susto había sido muy grande, así que por un tiempo
verlos». Me invadió la desesperación. Imploré, le pedí por
dejé los vómitos y avenrones de comida.
favor que los llamara, que tenía mucha necesidad de ver-
La relación con mis padres había mejorado un poco,
los, que estaba muy triste y tenía miedo. Solo quería decir-
todo esta ha aparentemente bien ... Al menos, más tranquilo.
les cuánto los amaba.
Pronto llegó marzo y de nuevo el comienzo de clases.
Un rato después, salió del cuarto y, si bien no me ha-
Este año era más difícil, entraba a tercero medio y sabía que
bía dirigido de nuevo la palabra, estaba casi segura de
la exigencia sería mayor. La idea de volver a estudiar no me
haberla conmovido. ¿Habría accedido a mis ruegos? Pasa-
entusiasmaba para nada. Además, y;l no había comunica-
ron unos minutos y, cuand'o creí que venía llegar a mis pa-
ción con mis compañeros, hasta de Felipe estaba distancia-
pás, de repente, entró una doctora cuyo rostro me era muy
da. ¿Acaso era eso lo que más me dolía, o es que estaba se-
familiar ... Era mi anriguapsiquiarra. Conversó conmigo y
gura de que ya no habría un lugar para mí entre ellos?
Cuesta abajo

LAS U.ASES EMPEZARON y TODO RESU LTÓ tal como yo lo


había previsto. Con Felipe a peua s cruzábamos palabra. La
Dani y la Javi ya no me daban ni el «hola» y, si bien el resto
del curso trataba de ser lo más amable posible, no había
conexión con nadie. Estaba segura de que quienes se me
acercaban lo hacían por lástima. Yo había cambiado mu-
cho; por lo mismo, ellos también, era como si no nos cono-
ciéramos ... Además, algunos esta han enojados cOIlI{1igo
por' mi enfermedad. No entendían cómo me ahogaba en
una cosa «tan simple» y pensaban que eso sucedía por mi ;
culpa, por mi bita de voluntad para salir adelante.
Después supe que este tipo de reacción frenre a 1;:1 ano-
rexia es basranrc frccucnrc. Muchos tienden ,1 creer, por
pura ignorancia, que la persona enferma podría, solo con
proponérsclo, superar su estado. J)C.JllJS está decir lo lejps
de la verdad que se encuenrra esa suposición y el dano que
llega a causar en. la perSOll;l enferma.
l\lS;HO\1 los meses y me sentía cada vez más incómo-
da. Mis nor,lS 110eran las mismas de otros tiempos, me coso

III
rabn 1Il11'1I 'iUIO~'()II ' 'lItlllrlll ., ('lItt'lId\.', lo qll • {'SI tI'1II 'x. , cu que ot ru ver. se volvió agresiv:l e insoportable. Pc:-.aha
plicando, Igual rraiubu de 's orznrmc. Solía ha .cr d '111:'1- 4Y kilos. Era UIlpeso bajo pero no, crítico, aunque lo grave
siadas preguntas a los profesores, cosa que causaba In bur- era que -de nuevo-' mis niveles de porusio se empezaban
la y molestia de todos mis compañeros. Veía muchas veces a dcsbalancear,
las miradas irónicas y el desprecio. ¿Cómo podían ser tan A mediados de año tuve que dejar el colegio. En prin-
crueles? Ellos pensaban que no me daba cuenta, pero esta- cipio era «por un tiempo» y por recomendación médica.
ba enferma, no estaba idiota. Me daba cuenta de todo lo Nadie sospechó en ese momento cuánto terminar ia por
que pasaba a mi alrededor. Nunca dije nada pero me dolía alargarse ese proceso;
mucho esa actitud, sobre todo en algunos de ellos-los que Pasaban los meses y la vida en la casa era cada vez más
habían sido mis amigos, aquellos con los que compartí co- rutinaria: despertaba por despertar y me levantaba cuan-
sas importantes. Encontraba malvado su comportamiento. do, por alguna razón, me obligaban a hacerlo. No encon-
Pero, bueno, debía aceptar que las cosas habían cambiado y traba ninguna motivación, ¿para qué buscar fuerzas que
nada podía hacer al respecto. Los recreos los pasaba sola no tenía? El tiempo era como algodón a mi alrededor: blan-
dentro de la sala, contando cada minuto para que llegase do, asfixiante, monótono y, como yo, pasaba por pasar. ..
luego la hora de salida y mi mamá viniera a recogerrne. Cada día era más improbable mi regreso a clases, no solo
El tiempo transcurría y mi año escolar se hacía más y me resistía a hacerlo sino que tampoco estaba en condicio-
más insoportable ... Definitivamente, las cosas no teridían nes físicas de afrontar algo así. Comía muy poco y, lo PQco
a mejorar. A fin de cada domingo, sentía una pena y an- que comía, lo vornltab'a.
gustia indescriptibles. Se acercaba el día lunes, que era para Estaba sin psiquiatra. De pronto, experimentaba una
mí como un monstruo amenazante. Me levantaba tratan- rebelión y casi una fobia frente a todo tipo de médicos.
do de reunir unas fuerzas que me costaba encontrar y me Sentía que ninguno me había ayudado y que no me ayuda-
dirigía al colegio como un condenado a muerte. Cuando rían jamás. Incluso, estaba convencida de que varios de ellos
llegaba, miraba a mi alrededor ylo único que se me ocurría eran culpables de lo que me estaba pasando. No quería ni
era correr al baño, lloraba durante algunos minutos y, des- yertos y, ante la sola posibilidad de que me arrastraran a
pués, derecho al water para vomitar el desayuno. Así se- una consulta, no solo me negaba sino que me enfurecía de ..
guía sucesivamente con el almuerzo y todas las comidas. tal modo que mis padres no hallaban qué hacer y opta ),111

I,·tlb~avuelto a caer de lIe¡J~)en los vómitos y avcnrones de por no seguir insistiendo.


comida y, muy pronto, en las peleas' ... La comunicación Las rclac'iollesfamili;Hcs 'Ya ni siquiera c ra n m.il..».
con mis pap.is se deterioró <lcelcradalllente hasta el punto simplemente no existían. Yo era un elite dca mhulauclo pOI

112 113
1./\ PII'I/\ "1' 1/\ MIII'IUI
1I1 "", I l: 1111111

nu casa, un f:lflt:lSlll:l que ¡:así IlO ~·f'lI",.dl,l P lI"hrn COII


La situación económica en mí casa estaba complica-
. da. Ya no era un secreto púa nadie. Papá no había logra':'
nadie.
Mis papás estaban descsperados. A pesar de la blra do reinstalarse en un trabajo estable. Como ingeniero to-

de entcndimieJlto y cornuuicació n con ellos, en el fondo de maba asesorías y trabajos independientes ylograba «sacar

mi corazón sabía algo que no podía dejar de reconocer: su el mes» con cierta dificultad, Tenía deudas que cubrir, pero
Incondicionalidad conmigo. Fuera como fuera, a través de siempre priorizaba mis tratamientos: Era una especie de -

preocupación, desvelos e intentos de acercamiento mediante mago, no sé cómo lo hacía, la cosa es que, a la hora de
gritos, peleas y ofensas -. como fuera-v-, ellos siempre ha- pagar, siempre se las arreglaba para tener el dinero.

bían buscado, hastapor debajo de la tierra, alguna mane- Así fue pasando el tiempo y se acercaba mi cumplea-

ra, algún nuevo tratamiento que me sanara. Acruaban con ños: pronto tendría diecisiete. Finalmente, había retornado,

la misma fuerza y determinación que cuando me diagnos- a fuerza de insistencia y llantos y tensiones insoportables,

ticaron hernipa resia a los pocos meses de nacer. Se desvi- un nuevo tratamiento. Les habían recomendado a mis pa-

vían por mí sin importar los gastos familiares y los proble- pás-un médico que trabajaba con hipnosis. La terapia con-

mas económicos ... Solo que ahora, con esta complicada sistía en do~ semanas consecutivas en que se aplicaba esta

enfermedad, la sola fuerza no bastaba. Se encontraban muy técnica yel paciente mejoraba milagrosamente. Por supues-

desorientados y asustados porque esta vez la amenaza era to, era carísirno, y yo no creía nada de sus «maravillosos»

más grave: la muerte. resultados. Mi papá también se había mostrado reticente


,
Los tratamientos para la anorexia son carisimos, casi al principio pero, sin embargo, ante la mínima luz de espe-

imposibles de costear, incluso para una familia con ciertos ranza, decidió intenrarlo y no quedarse con la duda. Ade-

recursos como la mía. Las lsapres y los planes de salud no más, eran tantas y tan buenas las recomendaciones que ter-

cubren en Chile el aspecto psiquiátrico, y cada consulta minó por darle un poco más de crédito. Según le decían,

tiene precios inimaginables; tampoco hay cobertura para este hombre había sanado a muchas niñasque ahora esta-

la parte ;1l1tricional. Esta es una enfermedad psicológica ban llevando una vida normal, iban a la universidad, se

con graves consecuencias físicas y ningún seguro cubre los alimentaban :C0I110 el común de la gente ... Todo eso que

gastos. Huello, no obstante, sin que irnporrura costo ¡ligu- mis padres soñaban para mi,

no,mis papás me llevaron él cuánto médico encontraron o Yo, por mi parte, no tenía ninguna gana ni expectari-

les recomendaron. .. , cayendo incluso en terapias de dudo- .va por intentado. Poco creía en ese tal «hombre milagro-

sa seriedad. Cualquier (OS,l era v,ílid,l c(H1 tal dcreuovnr SO», pero ya no tenía fuerzas ni siquiera para discutir; Ha-,

sus esperanzas dcvolverrne.a la vida, a la 1Iorinalid;úL .. da mucho que no me pesaba aunque, por la rop¡l, me daba

I 15
1.1\1111'11\111 11\ Mili 1111

_ Mis papás estaban en contra de la idea, JlO queríall nccp-


cuenta de que hahía bajado varios kilos. M . costaba mu-
tar. .. Por un lado, no creían en mi palabra =-claro. tenían
cho caminar y ni siquiera inrenraba disimular mí palidez y
razones para haccrlo+- y, por otro, no consideraban que
mis ojeras.
fuera bueno para mí en estos momentos. Ni yo misma esta-
Fui a la consulta durante las dos semanas previstas.
ba segura de poder enfrentar una fiesta y luego cumplir mi
Me recostaba en un 50(;.1 y -según éJ- caía en estado de"
promesa. Cada día que;:pasabami deterioro era más eviden- "
hipnosis. Yo no tenía ni idea de cómo debía sentirse una
te y ellos no querían seguir esperando. Sin embargo, fue tanta
persona cuando estaba hipnotizada, pero la verdad es que,
mi insistencia en el argumento de que faltaba poco, que ter-
nunca, ni siquiera. me do~mí. Sencillamente, me ponía a
minaron por aceptar con mucha desconfianza (y miedo), pero
pensar en otras cosas. Para mí era un viejo mentiroso y me
aceptaron. Claro que ellos también tenían su condición: si
indignaba sentir que le estaba sacando plata a mi familia.
no cumplía mi palabra, mi destino era la hospitalización.
Al fin culminaron las esperadas dos semanas y se su-
Llegó el gran día y la casa se llenó d~gente. Había per-
ponía que la terapia iba a empezar a mostrar resultados,
sonas que no veía desde hacía mucho tiempo: familiares, ami-
pero lo cierto es que no fue así. Mi cumpleaños ya no tar-
gos y casi todos mis ex compañeros ... Pero Felipe no asistió,
daría en llegar, como tampoco el riesgo de la hospitaliza-
ni siquiera llamó. Para ser honesta, era al que más quería ver.
ción que aún pendía sobre mi cabeza. Todo lo que comía
Cada vez que sonaba el timbre me ponía ansiosa pensando
seguía vomitándolo. El estado general de mi salud se agra-
que era él. Alargué todo lo que pude elmomento de soplar
vaba y la debilidad era cada vez mayor.
lasvelitas, con la esperanza ,de que aún, en cualquier mo-
Cuando ya no pude más, me acerqué a conversar con
mento, podría aparecer. No fue así y me sentí bastante decep-"
mis papás. Había perdido la costumbre de entablar una
cionada. Lo esperé, incluso, hasta después de que los invita-
conversación con ellos y nos costó mucho entendemos. Fi-
dos se habían ido. Me quedé sola en un rincón. Cuando las
nalmente, llegamos a la conclusión de que tenía que volver
luces se apagaron y todos se durmieron miré el reloj y eran
al nutriólogo. Sentía la vaga sensación de que esta vez po-
más delas dos de la madrugada ... Ya era demasiado tarde.
día lograrlo ... Lo único que les pedía era festejar mis dieci-
Tal como habíamos acordado con mis papás, habia
siete años. En realidad no había mucho de q~,éalegrarse_
ido a~nurriólogo ese diavanrcs de la fiesta. Estaba pesando
pero, en ese momento, yo no estaba rea lrnenre bien y creía
42 kilos 800 gramos y medía 1,67 metros. Nunca, durante
que eso meayudaría. Además quería saber de mis ex COI11~
-toda mi enfermedad; había logrado pesar tan poco., , [Qué
pañeros (aquellos que había llamado amigos). Solo f31t<1-
ironía, a pesar de mi pésimo estado de salud, lo sentía corno
ban tres días y, después de eso, yo me cómpromeria for-
un logro!
malmente a ir al nurriólogo y empezar él alirncnrarme.
117
I 1 ()
11/111'111111\1\11111111
1/1111 '1 '''"111

1-:1doctol 11I('dIO 111101' su¡ 1\'1)\ 'II«)S .rlim 'lIti 'io~ y 11\ . hlcmcutc. Era lúgil'o, hn .ía un uno que no comia casi na du ,
dijo que me cuidara 1I1l1<.:ho. Ese p 'W ya 'IlIJx'Z:lha;l ser menos ese tipo de cOS;)S. Esta ha desacostumbrada ylos efec-

bastallte preocupante. Salí de la con sulrn sa'fisfc<.:ha; triste- tos no se dejaron esperar. Necesitaba devolver toda esa co-
mente me alegra ha demasia'do pesar ran poco. La verdad mida que me martirizaha.Busqué el momcnro para esca-

es que al mirarmc al espejo no lo notaba, todavía me veía parme pero por primera vez no me fue posible. Entre tanta

pasadira de peso ... Al salir de la consulta boté la receta del gente no pude estar un minuto sola y cuando iba al baño,
nutrió-Iogo. No me quería tornar esos suplementos, encon- siempre había alguien esperando para pasar después de mi.

tré que esta ban de más, ¿acaso no había prometido comen- Me sentía como una fiera acorralada. ¡Dios mío, tuve un
zar a alrmentarrne? atracón y no puedo vomitar!, comencé a deses-perar. Me

Me compré una falda y una polera negras para la fies- veíaasquerosa, mi abdomen estaba gigante. Me torturaba

ta. Eran mucho más ceñidas al cuerpo de lo que estaba la idea de que me había quedado con toda esa mugre aden-

acostumbrada él usar. Todos dijeron que me hacía ver muy tro de mí. Hice lo imposible por tranquilizarme y me dije:

delgada: Sentía gran satisfacción al escuchar esas palabras «Mañana pensaré en algo». Entonces, recordé que tenía

de cada uno que llegaba: «Denisse, estás muy delgada ... ». un par de laxantes guardados y logré calmarme. Era mi

Me hacía tan, pero tan bien escuchar a todos decírmelo salvación: «Mañana me los tomo y boto esta porquería de

me sentía segura de mí misma, llena de energía a pesar de nu cuerpo».


mi notoria debilidad. Era un sentimiento confuso pero que Cuando terminó de irse el último invitado, estaba ex-

me agradaba experimentar. Para mí estaba claro: la gente 'ha usta. Había sido un día agotador y volvía a sentir me tan
me valoraba-más estando así. débil como en realidad estaba. Había terminado mi noche

, Luego de soplar las velas, llegó el momenro de cumplir de Cenicienta y mi príncipe ni siquiera había llegado. Vol-

con mi parte del trato. Pedí un minuto de silencio, dije unas vía la realidad él golpearme en plena cara.
palabras de agradecimiento y anunci¿ que desde ese día Al momento de ir a dormir, un presentimiento terrible

iba a comer. Muchos de los presentes, que conocían mi cal- invadió todo mi ser, un miedo espantoso'y helado como un
vario y el de .,
mis padres ",,"se "Il1() ciona
" ron. rnuc I11SItno
' ' y Ios témpano empezó a recorrer mi cuerpo. Fue tanto así, que
abrazos y felicitaciones fueron interminables. no pude resistir ni un segundo sola y me fui a acostar con

Decidí comenzar en ese mismo momento y me comí mis papás. 1~II()sme recibieron felices, estaban esperanza-

una hamburglles;l, luego torta, luego lo que pillará. EIl el "dosy hatía raurci.ranro ricmpo'quc no Ill¡' acercaba ,1ellos,
fondo, ahora lo Veo cla ro, estab"'l sufriendo 'l11l0 de mis .al menos dc esa numera, pidiendo c.uiño, ccrcanin física y

arruconcs. Me sentí pésimo, mi estómago me dolía horri- calidez. que los abracé fuerte y tr.irc de dormirmc. Lo in-

I 1<)
lenl . JUI4)II(I.' I¡I/go ,'alo I"'Il'I'() fue ;lIlIlíl ,·s "1 '11'11,.1,
, ' , • J. ,liS
',' I 1-
'
ración ¡-lC()llll asada de mix padr 'S pero no lograbu t r a n- Una terrible pesadilla
quilizarme. ,. Ese prcsellcimic,nto oscuro 110lile ab¡lIldona-
bao Al contrario, se hacía cada vez más fuerte y no tenía
idea de 10 que estaba
, '" J S'o I() sa 1ua,
pa s"noo., ' , .
IlllsterlOSamente
sabía con certeza que algo muy malo Seacercaba y que' no
iba a poder evirarlo. .

PASARON LOS DíAS Y LLEGÓ El.. 18 DE SEPTIEMBRE, tenía-


mos planeado ir de paseo al Parque Intercornunal de La
Reina. Habría una fiesta típica chilena y todos estaban muy
entusiasmados. Por supuesto, yo también era parte del gru-
po. Si bien mi estado de ánimo seguía muy inestable, hacía
grandes esfuerzos por estar integrada a mi familia como si
fuera la última oportunidad de aferrarrnc a una vida nor-
mal. Quizás tenía razón.
Durante la semana posterior a mi cumpleaños había
comido todolo que se me ponía delante de los ojos, él pesar
de las recomendaciones de mis papás que, si bien estaban
contentos de que me estuviera alimentando, advcrrian algo
raro en ese cambio tan drástico de conducta e insistían en
que retornara mi r¿'gimell con el nurriólogo.
Bueno, 110 quería nada con los doctores, menos aún
con los nurriólogos, y ellos losabiau; a esta altura eran cons-
cientes de que por Ilegligencia () simple idiorczcsros «súper
médicos» no hnhian hecho otra COS;l 11l:1squcindicarmc el
camino de la enfermedad.
120

IL I
ClI¡lndo Ikg¡'I)I()S CI'~, casi JI! 1I()(,:hc, subf a pouerme el
FI\IOJl4.,:·S '()Juía y comía, era como si tuviera airaconcs pi'j<1I1l<l'~scnrf mis ri~~JlUs eXr(~',1,~~s,l~,~,f~omt
S¡~();lIPcl a~J-
consmores. "l()oo el dí,), de la mañana a la noche me en- eho pantalón queesta ha tls~'ndo, las pierna~ J1.arc~ía~lha-
contraba meriendo alimentos en mi boca; <1U lH.lll<; después berse t~ánsformado enlas (k(otra~er~o'1t~:,cst;J~,al1 asque-
los vomitara. Experimentaba una sensación extraña de rosarnenre hinchadas.v, kecot.~íct'n'la "vistaí~~ispíes, mis
ansiedad que se convertía en un hambre indescriptible. Era manos, mi estómago:¡D'¡'os ~í~'!f:racQ~~'sí me'hu.bieran
irracional, terminaba de almorzar y a la media hora estaba echado aire con un bombín. Me asusté muchí~imo, ¿sería
'" . ..1 ¡,' :'.

asaltando el refrigerador. No había orden ni relación a Igu- una pesadillar, ¿e~taba sucediendo realmente? No ~nten-
na con los alimentos que ingería y las mezclas eran in\~oli- día nada, esa mañana al despertarrne me miré en el espejo
taso Solo se trataba de comer. ¿Sería el hambre que se me y esta ba COl~10 siempre., ,
había acumulado en tanto tiempo? Pero ¿podía realmente . Entré en pánico yempecé a llamar-a mi mamá con
llamar «hambre» a esta forma de voracidad? Todo el tiem- '. alaridos. Ella subió corriendo y, al verrne, no pudo disimu-
po me preguntaba qué estaba ocurriendo y me preocupa- lar su cara de impresión. Trató de mantenerse calmada para
, , I . '
ba mucho no tener el control de la situación, pero como no asustarme más de lo que estaba, pero mientras me ayu-
comía y vomitaba, al final, no le di mayor importancia. daba a vesrirrne, sus manos temblaban producto de la gran
El paseo de Fiestas Patrias estuvo entretenido y hubo tensión.
muchas risas y buena onda entre la familia y los amigos Un momento despuésestábamos las dos en el auro.ca-
con los que nos encontramos. A pesar de que yo trataba de mino a la clínica. Tal fue su desesperación que no quiso
estar feliz, la verdad es que no me encontraba muy bien esperar a que mi papá saliera de la ducha. «Luego lo Ha-
físicamente: un poco mareada, con el estómago más revuelto m~rédesde la clínica», pensó. Gracias a su decisión de no
que de costumbre, transpiraba frío y sentía que el corazón esperar ni un segundo es que ahora e~toy con vida. "
, me latía de manera extraña: de pronto muy rápido.como Llegamos a la urgencia yme internaron inmcdiatafllen-
si estuviera corriendo, y Ui1 momento después ran lento que te. «Lo primero ,que hay que hacer es esrabilizarla », dijo el
llegaba a asustarmepensando en que en cualquier momento médico sólo conecharrne un vistazo, ){ccuerd() estar arri-
dejaría de funcionar, Me sentía pesada y me faltaba el aire. ba de la~arnilla mirando el 'teclw pasar ante mis ojos C<)IllO'

Mi mamá me vio tan pálida que se preocupó un poco y me un rio, y a las enfermeras y al müÚco corriendo a mí costa-
dijo que descansara. ¿Sería el sol, el exceso de comida, la do. Lo siguiente ~l~"crcCl;erd() es e'star toda «enchufada» y
falta de sueño? Seguramente era eso, los últimos días no respirando con mucha dificl)h;Hi cnla l icr, mienrras una de
hnbia dormidomuy bien ... En realidad, ya ni sahia lo que las cnferl1lc~as me tomaba nlllest;~¡lS de sangre. Me asusté
I •

era ddr~mir.

"]22
1.1\ 1111'.'1'" (¡(I, lo" 1'.1111',\('1'11

de verdad, ¿esta ría muriendo? 'I()<.!H In hisrorin que -mpc- él inyectarrne sedantes. ,Cuando volvía en mí, 111<: percataba
zó como algo sin tanta importancia ¿terminaría así?: hin- de que todavía estaba igual y volvía a empezar. Gritaba y
chada COI~10un globo, tiesa de miedo y dejando mi vida en lloraba pidiéndoles que hicieran algo. «¿ ¡Qué rn'ierda me
este lugar blanco y frío, Empecé a llórar , .. Entonces, vi a pasa!? [Por la cresta, hagan algo! ¡Qué venga el doctor!».
mis papás, también llorando pero tratando de sonreírrne, A los pocos minutos entraba el famoso doctor, me exa-
parados cerca de la cabecera de la cama. Fue como si me minaba de compromiso y de nuevo decía: «No te preocu-
acariciaran todo el cuerpo y me sentí algo mejor. Pero el pes, en un par de días te vas a deshinchar». Yo sabía que
miedo seguía a 1Ii. era mejor no creer en sus pala bras.
Al otro día me visitaron un par de médicos y nos dije- Así' pasaron cinco días, hasta que el cuerpo médico
ron, con palabras que apenas pude traducir, que según los consideró que debía darme el alta: ya no tenía riesgo vital y
exámenes sufría un tremendo desequil ibrio meta bólico, que mi organismo se encontraba estable ... ¿Estable? Pero si mi'
esta crisis me había generado una súbita y extrema aspecto seguía siendo el mismo que cuando me interna-
descornpensación química del organismo. Tenía la percep- ron ... ¿Estaban ciegos?, ¿me creiantarada P, ¿es que nadie
ción de que, en el fondo, lo que querían decir era que nun- podía ayudarme?
ca habían visto un caso igual. Mis papás hacían muchas De regreso en mi casa no quería ni levantarme, no so-
preguntas, seguramente la vaguedad del diagnóstico no portaba que nadie me mirara ni me tocara. Al pasar unos
hacía más que aumentar su preocupación. cuantos días me di cuenta de que, efectivamente, tenía toda
Lo cierto es que nadie se explicaba por qué había pa- la razón en no creer en ese doctor: no me deshinché, diría
sado esto, solo me decían que estaba un poco hinchada que más bien lo contrario, la cosa empezó a empeorar. Se
(¡qué novedad!) y que muy pronto volvería a la normali- apoderó de mí una 'angustia indescriptible. Mirarrne al es-
dad. No les creía nada y lloraba de miedo y angustia al pejo era un calvario, ya no solo eran mis ojos los que veían
verrne: era una verdadera bola de grasa. Algo me decía que mal, ni era por la distorsión de la imagen corporal propia
estaban mintiendo y pedía por favor que me dijesen la ver- de mi enfermedad. No, ahora esta era mi realidad. Me mi-
dad. ¿Era mucho pedir? Necesitaba saber qué le pasaba a raba al espejo casi todo el día, sentía una atracción morbo-
mi cuerpo. Muy alterada les reclamaba a los doctores que, sa por lo que veía. ¿Acaso esa era yo? ¿Esa cosa enorme y
, si er~ cieno lo que decían, solo se trataba de darrne un redonda? Apoya ha sobre mí la polera y la fa Ida negra que
anriinflamarorio () cualquier cosa, lo que fuera que me vol- había comprado para mi cumpleaños y no daba crédito él

viera a mi estado normal. Gritaha todo el dí:l rogándoles lo que veía: !T1Í cuerpo era al menos cuatro veces más gran-
que hicieran algo. Fue tanta mi alteración que empezaron de. Esa ropa, ahora, no me enrraría siquiera en un brazo.

124
delgada, tan delgada ... Muchos de aqu .llos que bubfan
EIIIOI1 .es , la ílngllsti: d
111(' 'si ordabn. Np CI1I '11 Iln II:HI.I, y
venido a mi fiesta de cumpleajios.
nadie parecía 'llle.;nd '1" mucho UH)IPO 'o, ¿AC:ISO no .xist í»
Desde aquel septiembre, cuando estaba feliz con mis
alguien que pudiera, ver que esto me estaba matando?
42 kilos 800 gramos, hasta marzo del siguiente año, había
¿Quedaría así para siempre?
Cuando no daba más, corría él la cocina y arrasaba con llegado a pesar esos 112 kilos.,

todo lo que encontrara, da ba lo mismo. A los segundos me


daba vergüenza, me aborrecía, sentía asco de mí y corría al
baño a vomitar todo lo ingerido. Este era un rrámire conoci-
J

do pero, a diferencia de antes, ahora no adelgazaba. No te-


nía explicaciones ni 'porqués, solo seguía hinchándorne e
hinchándome como una pelota.
Estaba metida hasta el cuello en un proceso de ansie-
dad increíble ..Me odiaba, me odiaba con todas las fuerzas
que me quedaban. Era un monstruo, mi cuerpo estaba lle-
no de estrías, ya ni siquiera la ropa de mi papá me quedaba
suelta. Me -sentía furiosa conmigo misma y me castigaba
comiendo más y más. Después, vomitaba ... Vomitaba solo
por asco porque, a esas alturas, ya tenía claro que él pesar
de vaciar mi estómago, seguiría engordando como una
vaca. Ya no encontraba qué hacer, estaba tan desesperada
que deseaba morir. Por primera vez pedí y supliqué ayuda,
la situación se me había escapado de las manos ...
Mi cara se llenó primero de granitos. después de gra-
nos y después de un acné que ningún médico se atrevía a
tratar. Varios dermatólogos a los que consultamos dijeron
que nunca habían visto un caso igual. Pasaron los meses y
mi situación empeoraba: No salía siquiera al patio de mi
casa, tenía terror de que la gente me viera así ... Sobre todo
la gcnte que me conocía de antes, la que me había visto
127
126
Mi vida en el infierno

*VIP*
.Wuaton Fest

YA SE ACERCABA EL otoño y permanecía enclaustrada en


mi casa. No había vuelto al colegio y mis ex compañeros
insistían constantemente en venir a verme. Me negaba, in-
ventaba una y mil excusas para no recibidos. Ninguno de
ellos sabía lo que me había pasado y yo tampoco tenía nin-
gún interés en que lo supieran. Mi ánimo andaba por el
suelo, además estaba muy irritable y no quería que nadie
me hablara ni se me acercara. Si no estaba pegándome un
atracón de comida, estaba vomitando, y si no era eso, me
encontraba llorando en la pieza.
Claramente las cosas se descontrolaron y nadie sabía
cómo manejarlas. ¿Qué le había pasado a mi cuerpo?, era
como si se hubiera vuelto loco.
, Mis padres habían pedido hora con una psiquiatra que,
según decían, era experta en estos temas « psicosomáticos».

Por el momento parecía ser esa la explicación, aunque na-


die se mostraba demasiado seguro del asunto. Cuando la
llamaron estaba de vacaciones así que tuvimos que esperar
varias semanas ... Pero no importaba, ¿quién decía que no

12<)
1. Im:I'A 111'I,A MIII'.HT1·.

. fuera ella 1;1solución ;l mis pro blcuuis? Mis I .ipris, '(lIllO


mejor o peor ... Solo me quedó claro que era distinto y me
siempre, rcnian mucha expectativa y agu<lr<bron esperan-
sentí confundida.
zados. Apenas estuvo de regrcs<>, reservamos 1..1 primera
Antes de que pudiera reaccionar, la psiquiatra le dio a
hora que tuviera disponible.
mi mamá el nombre de la clínica y le dijoque, de ser posi-
El día que me llevaron a su consulta, ni bien la vi y nos
ble ,mañana mismo me internaran.
. .
Agregó que me iba
.
a ir
miramos a los ojos supe que era una persona muyfr ia y
a ver constantemente
.
y que estaría en contacto
.
con ellos.
que hacía todo lo posible por mantenerse así. ¿Sel~ta una
Mi mamá estaba desolada y la tranquilizó diciendo: «No
II estrategia profesional? Su voz era muy poco amable, dura ..
te preocupes, esa clínica es muy buena, tienen un trato muy
y agria. Todo lo que decía era en tono inapelable.
amable y por lo general quieren mucho a los pacientes. No
La acompañaba una niña bastante joven, después supe
es nada terrible, así que no hay que dramatizar. Es muy
que era una alumna en práctica, que parecía muy inrimidada
importante que ella se trate un tiempo internada allá, pues
por la presencia dela doctora, aunque dispuesta a absor-
necesitamos tenerla controlada todo el tiempo. El caso de
ber cada una de sus palabras como si fueran verdades sa-
Denisse es muy crítico, ningún tratamiento ha resultado y
crosantas. Se desvivía por agradada y ella parecía que ni
si seguimos así le puede costar la vida».
siquiera se percataba de su presencia. Ensayé una sonrisa
Estas últimas palabras, tan duras, si bien la estremecie-
con la joven como queriéndole comunicar que yorarnbién
ron, lograron convencer a mi mamá de que tenía que ha-
esta ha nerviosa pero me contestó con una mueca ama rga,
cerlo por mi bien. A partir de ese momento se mostró dis-
supongo que tratando de parecer una discípula fiel.
puesta a cumplir eficientemente todos los consejos de mi
La doctora ordenó que me sentara, luego no me hizo
nueva doctora.
más de tres pregll1~ras y llamó a mi mamá. Con esa voz
Sin embargo, ni bien salimos de la consulta rompió en
insensible, como si estuviera haciendo cualquier comenta-
llanto. Fue un llanto breve pero intenso, un llanto que se
rio intrascendente, le dijo sin preámbulos: «Hay que hos-
manifestaba, a pesar de ella, con un rastro de rabia en el
pirulizarln », Mi mamá acusó el impacto Pensé que se refe-
fondo. Mientras lloraba repetía: «Este no es momento de
ría a una hospitalización como las otras, en una cama con
llorar, Denisse, no es momento de ,llorar, es momento de
en [crmcrus y pincha/',os y le hice sa bcr que ya ha bía estado
actuar». Yo no pronunciaba palabra, no podía creer lo que
hospitalizada y no hahiadado resultado. Fila sonrió iróni-
estaba pasando. ¿Adónde me iban a llevar? Estaba parali-
camcnrc y me 'H..laró que estaba equivocada: «Cuando digo
zada del susto, no podía hablar ni pensar. En mi ignoran-
hospitalizar, no lile refiero a una clínica COIllO las anterio-
cia, «clínica psiquiátrica» quería decir «un lugar para 10-
res sino él una clínica psiquiárrica ». Yo no sabía si eso era
cos». Sabía que estaba enferma pero tenia.claro que no
'}O
13 J
cst a ba loca. "CJlí,'1 ,)/ '11'1' . . / .
e . LO/lCICll '1;1 <. • 1111 persona y 1)11." se puede llorar mientras se duerme? Enl()f1 . 'S, ¿qll '. eran
cinco sentidos en bucnas condiciones.
todas esas imágenestétricas y amcnazanrcs? Abrí •.) los ojos
~~satarde estuve n:cosrJda en mi cama sin cruzar p::lb- lo más que podía en la oscuridad y trataba de adivinar mi
bra Con nadie. Nolograkl hacerrne:i la idea, llegué a creer pieza, el lugar donde estaban mis libros, mi escritorio, mis
in,e/uso q~le era' una broma o algo para asustarrne. Mis pa- peluches ... Las cosas familiares y cálidas que ahora eran
pas estuvIeron dedicados a hacer todos los trámites nece- sombras siniestras. Me moría de miedo pensando que, en
sanos para internarll1e lo antes posible y regresaron a la un rato más, me encontraría en un lugar totalmente extra-
casa por la noche. Yo seguía en la cama, con los ojos fijos ño. Estaba aterrorizada, no me quería ir pero no tenía cómo
en el techo y sume gid I ' . ' .
. r a en os mas OScuros pensamIentos. evitado: Tampoco habría tenido cabeza para pensar cómo
Entoflces, escuché que tocaban a la puerta y la abrían des- 'hacerio,me en contra batan atontada con la noticia que no
""": Eran mis papás que, con ojos de tristeza, venían a podía ordenar las ideas en mi interior. As] transcurrió la
mformarme que mañana temprano me esperaban en la noche hasta que llegó el otro día y escuché a mi mamá de-
clínica.
cir: «Denisse, despierta, es la hora».
Por más esfuerzos gue hacía, no podía asimilar sus pa- Un rato más tarde ya me encontraba 'entrando a la
. labras. Solo recuerdo que se me caían las lágrimas y asentía clínica. La despedida en mi casa había sido muy triste, so-
con la cabeza todo lo que ellos decían MI'entras n . /
. . " 11111an1a bre todo con el Benja, a él era al que más me dolía dejar.
se puso a prepararme el bolso. Aduaba como una autó-
Cuando lo abracé y-tuve que soltarlo, sentí que me desg,a-
mata, evidentemente estaba haciendo grandes esfuerzos por
rraban el alma. Con mi hermana nos despedimos peleadas,
no quebrarse y cumplía sin vacilaciones lo que creía que
fue tanto que me opuse rotundamente a que ella me fuera
era su deber. Cuando estuvo listo, Como yo ya estaba acos-
a dejar a la clínica.
t~da, los dos me dieron un beso, me dijeron que me que-
Llegamos. Tuvimos que pasar por un camino largo que
nan mucho y apag, I 1 E
' aron a. uzo in ese momento no supe
e
daba hacia una puerta. No se podía ver nada, ni hacia afuera
que esa luz qu~ se apagaba era el símbolo de la oscuridad
ni hacia adentro. De todas formas, el lugar parecíaelegarr-
que venía ...
te y pulcro, aunque un poco sombrío. Nos recibió una en-
¿Qué puedo COlltar de esa noche? N() fue 11'1 " c..
nléls
• e <. d fermera que me hizo millones de preguntas, me pesó y me
q.ue ~,n prcámbulo del infierno. No solo no pude pegór un
midió. Entonces supe que seguía pesando lo mismo, la mis-
OJO SIllOque desfilában ante mí illlrigenes de pesadilla. ¿ Es-
ma asquerosacantidad de kilos.que la última vez:J 12.
tah~ld()nnida o despiern? Debí-l esrar el ' .
. • < . e csplerra porque , Me deprimí. La enfermera -sin ninguna delicadeza-s-
recuerdo que no me par¡,ban de correr las l'ígr,'1l1')S "1" '
e , • , e- l.) so les preguntó a mis papás si sufría de obesidad mórbido o

I,n
vol v '1' ti V '1", 'W\lllO ti 'Ill! () ibn 11 (',1111' allí, uo quertu que foil'

algo parecido. Al escuchar cs.is paLlbras 110 I odÍ;1 '1' ','1" (.'11 fueran. Sí, es verdad que pdcábamos muchov.pcro eran las
qué me había cOllvcrrido. ,< ¿ Obesidad mórbidn?». Yo, que personas que más amaba en el mundo. Sentí que se Í11C aflo-

llevaba años luchando y obsesionándome por mi dclga- jaban las piernas.


dez, ahora era rccoriocida corno una niíl<1 obesa. L1 an- Minutos más tarde llegó una auxiliar. Sin presentarse

gusti:l, la rabia y la pena me consumían por dentro. Mi pero con una 'voz que tratab~ de ser amable, me dijo: «Yo

papá me apretó la mano y trató de sonreír. te voy a cuidar todos los días, tienes prohibido estar sola».

Luego de este «trámite», nos hicieron pasar a un jar- Pensé: «¿Qué es esto, una cárcel?», Preferí no hacer nin-

dín. Era lindo, muy lindo, parecía un hotel. Había unas gún comentario y contesté preguntando adónde estaba mi

mesas, muchas plantas, árboles y una fuente, que fue lo habitación. Me ind~có que la siguiera. En el camino, traté

que más me gustó. El sonido del agua cayendo era como de fijarme en los detalles del que sería mi «nuevo hogar».

una música suave. Nos sentamos, ninguno de los tres dijo No me tranquilizó en absoluto: vi algunas niñas llorando,

palabra. Contrastaba la tensión de nuestros rostros con ese otras sentadas con los ojos fijos y con camisas de fuerza ...

ambiente que parecía de cuento de hadas. Pude escuchar a otra que gritaba yvi de reojo que la esta-

Después de unos minutos, volvió la misma enfermera. ban inyectando contra su voluntad. No podía creer lo que

Les dijo a mis padres que se había comunicado con la doc- estaba viviendo, tenía que ser un mal sueño, tenía que

tora, que ya estaba todo arreglado y que ella vendría a ver- serio ... Suplicaba que alguien viniera a despertarme. ,
me en un par de horas más; además, les dijo que en ese Llegué a mi habitación, tenía dos camas, unos pocos

momento era conveniente que se retiraran. Mis papás es- muebles y un televisor en el centro. Sentada en una de las

cucharon sus palabras y asintieron con la cabeza, nunca cainas 'había una abuelita preciosa, de ojos celestes, que

los vi más tristes. Yo no aguanté más y después de entre- parecía salida de un antiguo cuento de hadas. Mi auxiliar,

gules' una cana con una fotografía que había hecho la que se llamaba Silvia y era una persona bastante amable y

tarde anterior pensando en este momento, rompí en llan- cariñosa, me la presentó: «Esta es la señora Hortensia Y
to. Mi papá tampoco puclocourener se y lloraba como un será tu compañera de cuarto». Luego se retiró para que

nino. Mi rnarmi, que scguia tratando de parecer fuerte, pudiera instalarrne.


me decía con voz cnrrccorrada: «Cuídate, mi niñita. cuí- Ni bien quedé sola con la abuelita me puse a llorar.

date". Ellos rnmbicn me entregaron una carta y se aleja- Ella, que era roda-dulzura, al vcrrne tan triste, no dudó en

ron ahruzn dos, tratando de darse ánimo el lino ;11 otro. acercarse y abrazanne. No dijo ni una palabra, solo se li-

Me quedé P;H;Hb .rhi y, por primer" ver. en Ini vida, mitó a besar mi frente y acariciarmc. Era muy reconfortan-

me scnt] roralmcnrc perdida. No 's¡lhía cuándo los ih;1 ;1


135
h,H1 en los míos y escuché una V07, cascada que me gritaba:
te para mí sentir ese ca lor humano. csu rcruurn y 'OIlIt'1l 'l'
«¿La ves, la ves? ¡Dime que la ves!, ¡dime que la ves!». Salta-
a relaja rrnc un poco,
ba de un lado a otro y luego se acurrucaba casi encima mío:
.De pronto, idesdeJa.,puerta abierta, escuché una V (),/,
{(¡Sácala, sácala!», me pedía llorando él los gritos: «Sácalas,
dura y agresiva que decía: « Ya, sel~ora Hortensia, deje a la
por favor, sácalas». De pronro.jne abrazó tan fuerte que casi
niña, no se ponga porfiada, pues señora, camine, no sea
me asfixió y continuó gritando: {(Ayúdame, por favor, ayúda-
cargosa ». Ella no dejaba de consolarrne ... Entonces, la
me, aquí no las quieren sacar y les tengo mucho miedo».
auxiliar levantó la voz: «Le digo .que camine señora, ya
Yo, que recién empezaba él entender dónde y en qué
sabe .10 que pasó la última vez que no me hizo caso». Me
situación me encontraba, traté de hablarle con voz tran-
asusté con sus palabras, más que palabras habían sido
quila y le dije: «Oye, qué cosa, qué cosa quieres que saque.
amenazas. La pobrecira se puso a temblar y salió de la ha-
Te voy a ayudar pero cálmate». Quizá por el tono de mi
bitación inmediatamente.
voz, que intentó ser apacible, pareció tranquilizarse y dejó
Al poco raro, regresó mi auxiliar preguntándome si
de gritar. Ahora, susurraba como si quisiera compartir un
quería dormir, Mis ojos empezaron a cerrarse solos. Des-
secreto conmigo: «Las arañas, hay arañas por todas par-
pués entendí que [a pastilla que me había hecho tomar la
tes, nos invaden, nos invaden. ¿ La ves, las ves?».
enfermera antes de subir era un sedante muy fuerte. Me
Encendí la luz y recién entonces vi la escena con nitidez.
acosté en [a cama y ab'racé a mi jirafa. Sé que era una acti-
Era una señora de mediana edad, tenía el pelo revuelto y .
tud un poco infantil para mi edad, pero era mi peluche re-
una camisa de dormir blanca. Su rostro estaba demacrado
galón, el que siempre me escuchaba y lo había llevado con-
por el terror, un terror tan real que casi pude tocado. Era
migo para que de alguna forma me hiciera compañía. «¡Si
claro que sus ojos estaban viendo realmente lo que decía ver.
. esta jirafita hablara! », me dije tratando de sacar fuerzas de
Había tomado mis manos con mucha fuerza y me las retor-
donde casi no había.
cía. Yo trataba de tranquilizada y le insistía en que no había
No tuve ni tiempo de darme cuenta y ya estaba dur-
nada, qué no veía las arañas, pero eso parecía descontrolarla
miendo profundamente.
todavía más y repetía: «Sácalas por favor, por favor. .. »,
Calculo que era ~vanzada la madrugada, aún me en-
Luego, cambiaba de estrategia y con una voz que pre-
contraba bajo el efecto del scdanrc del día anterior, cuando
tendía ser seductora, me decía: «Si las sacas, te doy. un re-
escuché unos gritos espantosos. Abrí los ojos y quedé pa-
galo, un lindo regalo. Loque quieras ... ».
ralizada. De repente sentí que un cuerpo se abalanzaba
De pronto, la puerta se abrió con violencia, aparecie-
sobre mí. De un S;:J lro se subió a mi cama y me ;lg:lrró la
r~n tres auxiliares que yo noconocía. «Aquí está », dijo
cara. En la sernipcnumbrn vi unos ojos enormes que se fija-
137
la cama pero la mujer estrujaba mis manos C()ITI<'> si las suyas
una con vo'/. enérgica. Ella 1,1S escuchó y se sohr 'salrú 11111-
fueran tenazas y no permitía que me incorporara.
cho. Inmediararuenre empezó a ba lbuccar sus cxplicacio-
De pronto, solo a centímetros míos y a los golpes, 10-
nes: « Ella es mi amiga, ella me cree? ella sí las ve. ¿cierto que
graron acostarla. Mis manos todavía estaban aprisionadas.
las ves, amiga? », repetía dirigiéndose el mí. « iDilcs que las
En un momento de lucidez supe con claridad cuál era el
ves, d ilcs! ».
plan y lo que estaba por pasar. Ese aparato que traían era
Las auxiliares, sin hacerle el mínimo caso y con nin-
para aplicar elecrroshock. Empecé a descontrolarme, el te-
glll1 cuidado, más bien a los tirones, trataron dc bajada de
rror se apoderó de mí. «No hagan eso, no se lo hagan ...
mi cama. Ella no soltaba mis manos, las seguía oprimiendo
¡Eso yo sé que hace mal, que mata las neuronas!», Grité usan-
conrnuc ha f uerza. Entonces, una auxiliar dque parecía que
do argumentos que ahora encuentro absurdos, ya que en
recién notaba mi presencia, dijo: «Te aconsejo que no la
ese lugar sabían a la perfección lo que estaban haciendo.
ayudes, ,sin~) ta mbién te va a tocar a ti».
Más tarde entendí que esa mujer sufría de alcoholis-
¿Tocar?, ¿a qué se refería? Esto sencillamente me so-
mo y por eso tenía alucinaciones. Se veía realmente aterro-
brep~saba y estaba asusradísima. En mi interior repetía
rizada, estaba muy angustiada ... No era este, a todas lu-
como si fuera una plegaria: «Mamá, marni, por favor, ayú-
ces, el tratamiento indicado para su cura. Ella seguía supli-
darne». Lo único que quería era a mi mamá. Me sentía com-
cando mi ayuda: «Por favor, amiga, ayúdame, acuérdate
pletamente descolocada en una situación tan violenta. Esto
que te voy a dar un regalo». Me puse a llorar: «[No le ha-
,
que estaba pasando frente a mis ojos no era parte de mi
gan eso, por favor, por favor sáquelo, mata las neuronas,
mundo y nunca siquiera había imaginado que me tocaría
no lo hagan, ¡no lo hagan!, ¡es ilegal! ».
vivir algo así. .. Pero si una cosa me quedaba clara es que
Fue nada más que escuchar la palabra «ilegal» y las
todo era real. No esta ha soñando.
tres se ~ieron vuelta y me miraron enfurecidas. Una de ellas
A pesar de que seguían tironeándola, no lograban ba-
se dirigió a mí con voz helada: «Mejor que te quedes
jarla de mi cama ni que me soltara las manos. Tenía una
tranquilita, linda, y calladita, que así te ves más bonita ...
fuerza increíble, así que con mucha dificultad y sin ninguna
Porque si no la próxima vas a ser tú».
delicadeza leinyecraron un sedante en el cuello. Luego rra-
Cuando vi que ya no había nada que hacer, que esta-
raron de ponerlo una camisa de fuerza. pero les resultó im-
ban decididas a llevar a cabo el macabro procedimiento y
posible. Siguieroll los forcejeosy los gritos hasta que una de
que la pobremujer aúnno soltaba mis manos, le pedía la
las an xilinrcs llegó corriendo con un aparato muy cxrr.uio.
auxiliar que por favor al menos hiciera algo para que no
:llgo que yo nUBe1 hahía visto y que no rcnía UIl aspecto
me llegara la corriente a través de ella. Respondió con voz
muy agradable. Me asusré m.is y más ... Traté de pararrne en
139
1, IIII"I'A 111' lA M 111'1<11

fria y sarcásuca: "No 1l'IICI1l )$ li 'mi () I ara C!-.(h ti ·ullcl>... ,


yo estaba llorando demasiado fuerte, en un momento de
además, quién te dice que no re venga bien un poco de
distracción en que giré mi cuello me inyectósin ningún cui-
ilegalidad» ..
dado un sedante y me ordenó: «Te acuestas y te duermes".
En ese momento comprendí que estaba en el mismisirno
Ni siquiera pensé en resistir, no atiné a decir nada, solo
infierno. Del pur O susto y sacando una fuerza que I.li me
caminé hacia la cama. Por el solo impacto de haber sido
conocía, logré zafar las manos casi en el mismo instante en
inyectada de esa m-anera, mis lágrimas cesaron y a los po-
que ella se crispaba por efecto del electroshock. Alcancé a
cos minutos los efectos del sedante se dejaron sentir y que-
recibir unos segundos de corriente. Mis músculos estaban
dé dormida, como muerta.
contraídos en un espasmo doloroso y Ole esfrerneci de la
Pasaron los días y todo siguió sin grandes novedades.
cabeza a los pies. Rodé hacia el piso mientras las auxiliares
El ~mbiente era muy opresivo y podía sentirse la tensión de
siguieron aplicando el «tratamiento» a la paciente que no
una disciplina impuesta de manera brutal. Eso flotaba en
dejaba de contorsionarse sobre mi cama.
el aire, como una presencia más entre las personas allí in-
Todo esto sucedió frente a mí. No hubo ninguna
ternadas, y hacía que todo el mundo fuera muy callado,
privacidad, recato o consideración, mucho menos piedad
temeroso de generar cualquier tipo de acercamient? _
hacia aquella mujer que a esas alturas más parecía un ani-
Me dejaron bien claro que yo estaba recluida por «obe-
mal que un ser humano.
sa» y no por «depresión». «¿Recluida?», esa era la palabra
Después de unos minutos, la paciente quedo lógica-
que usaban ... Yo me preguntaba: «¿Acaso soy una crimi-
mente sin fuerza, atontada, serniinconscienre. Entre las tres,
nal, habré cometido algún delito? ¿Por qué me condenan?».
auxiliares le pusieron, ya sin ninguna dificultad, la camisa
Debía limirarrne a comer 10 que me dieran y que ni se
de fuerza y se la llevaron a su habitación que quedaba casi
me ocur.riera, ni intentara conseguir nada extra, y mucho
al frente de la mía. Allí la amarraron a la cama y se fueron.
menos .vomirar, Después de advertirme bien esto, amena-
No podía creer lo que estaba viviendo, me encontraba
zaron a las otras pacientes delante de mí con duras sancio-
paralizada por el miedo. Quería a mi familia, quería esca-
nes si me daban algo para comer.
par en ese mismo instante porque, de lo contrario, pensaba
Sobreviviendo como pude, llegó el lunes. Los sedantes
que no saldría viva de ese lugar. Los sollozos me ahogaban,
ya no me hacían el efecto que las auxiliares esperaban y
había quedadodemasiado impactada y a pesar de muchos
mis llantosy reclamos no paraban. Harta de aguantarme,
intentos nolograba calrnarme ni pensar con claridad.
una de ellas finalmente dijo: «Que vengan, nornás, los pa-
A los pocos minutos regresó una de las auxiliares que
dres de esta cabra chica para que se deje de fregar de una
había participado en el horrible episodio; como al parecer
buena vez».
'1

Mis pupás Villl('l'()lllIP('Il:l:- k!'- ;\VI~aI'OIl, Yo t'S!..h:1 s '11 Mis padres miraban inde .isos, ••., 'vid .nte <'1\1 • SI.: S in-

rada como muerta <.:1\vida en el 1l1isIlJO lugar donde nos tían confundidos. Mi papá se cubría el rostro con las manos.
habíamosdespedido. Cuando los vi, no pudc conrcncrmr-, Estaba al borde de su resistencia emocional y ya no aguanta-
corrí a abrazarlos y rompí en llanto. La auxiliar. como quien ba verme llorar' así. En un momento, mi mamá se secó las
cumple su deber, me quería separar de ellos pero mi papá , lágrimas y en la misma actitud que le había visto al salir de la
se opuso enérgicamente la heló con la mirada: «Sefiorira ,'
y consulta con la noticia de mi internación, dijo: «Sí queremos
por favor, no necesito que me aparte de mí hija, ya esta que Denissese mejore de verdad y para siempre, tenemos
bueno». La auxiliar bajó los ojos y se retiró. Me senrí un que hacer algo definitivo, algo que la ayude en serio».
poquito mejor, allí estaba mi papá y él daba las órdenes Era como sí la psiquiatra la hubiera hipnotizado des-
ahora. Yo era su niñita y me protegería. de aquella vez enque la miró a los ojos y le dijo que mi vida
Entramos a la consulta todos juntos; la doctora nos corría peligro, que si seguíamos así podía morir y que solo
esperaba. Si bien me sentía un poco más aliviada pensando quedaba obedecer sus instrucciones si queríamos que sa-
que ya no estaba .sola, seguía llorando porque no encon- liera adelante. Era evidente que estaba dispuesta a creerle
traba las palabras para ~omunicarles lo que estaba pasan- ciegamente para ~alvar mi vida. Pero ¿qué clase de trata-
do aJlí dentro. Lo único que decía era: « Por favor, saquen- miento era ese al que me estaban sometiendo?, ¿sedantes?,
me de aquí, se los ruego sáquenrne de aquí». No podía ar- ¿a!llenazas?, ¿electroshocks?¿Qué se pretendía lograr con
ticular nada más. Las auxiliares «cariiiosamente» me ha- eso?, ¿mi recuperación? Esta era, se suponía, una de las
bían advertido qué era lo que pasaba si uno hablaba más de mejores clínicas psiquiátricas del país, al menos, una de las
la cuenta con sus papás. Ya sabía, porque lo había visto y lo más caras ... No tardé mucho en entender la diferencia.
había vivido, que no se quedaban en las puras amenazas. Ni bien escuché las palabras y el tono de mi mamá
,Mientras trataba de recomponenne, escuché a la psi- (pobrecita, tratando de salvar mi vida a costa de un enor-
quiatra decir con tono autosuficienre: «Bueno. bueno ...• me sacrificio emocional) empecé a llorar con desesperación,
una escenira típica de manipulación, ¿cierto, Dcnisse? ¿A cada vez más y más fuerte. Les rogué que me sacaran de
qué viene tanta desesperación?", «¿A qué viene?», pensé ahí, les dije que iba a hacer todo )0 que ellos me pidieran,
yo, esra vieja es una cínica. Luego, continuó dirigiéndose a que iba a ser obediente y buena. Cada cosa que decía pare-

mis padres: "Si caen ahora en su juego, los va a ma n ipuln r cía reforzar la opinión de la doctora acerca de mi estrategia

para siempre. Es el típico show que montan las pacientes para escapar a mi tratamiento. Fue.tanta la impotencia que
para poder irse de alra y volver al antiguo comportan'liemo ' en .un momento empecé a gritar a mis padres: «[Se van a
a lItodestructivo». arrepentir! ¡Si me dejan acá, se van a arrepentir!»,

143
1,1\ 11110.111 111' 111 MIII'!!'II'

La doctora imerviuo diri/!.i "l1dos '11 dio!'>; ,,¿~t' d:11) 'ucn-


[or idea que scnrirmc fuerte y empecé a putcarlns y él pegar-
ta?, ahora los está amenazando, Típico, típico ti 'UIl¡lllI'.lIli-
les con tal de que no se me acercaran, Pero eran dos y final-
pulacióri, .'; EIJ todo caso, es normal en estos cuadros». Lue-
mente lograron sacarrne de la consulta a la rastra.
go, me dijo con voz severa; ,< Por favor, 111 "hijira, Y<\ hasta. 1\.
Segundos después de cerrarse la puerta, su actitud dio
mí no me va a engañar, lo suyo es de manual». Acto segui-
un giro de ciento ochenta grados. Me apretaron los bra-
do, marcó un teléfono y pidió que vinieran por mí.
zos, me agarraron del pelo y 'comenzaron a sacudirme.
Mientras llegaban a buscarrne, seguía llorando pero
Entonces, grité con todas mis fuerzas: «[Papá, papá!». Mien-'
ella no se dirigió más a mí y actuó como si no estuviera
tras las auxiliares trataban de alejarrne a los tirones, sentí
presente. Entre mis sollozos escuchaba que -,-como reci-
claramente cómo mi papá llegaba junto a la puerta cerrada
tando un discurso bien aprendido--les decía a mis padres:
y le daba un golpe, también alcancé a oír cómo mi mamá
«Denisse va a quedar sin visitas y sin teléfono. Necesita es-
se le acercaba y susurraba entre sollozos algo así como:
tar por un tiempo en régimen de aislamiento completo».
«Está bien, está bien ... », Luego, casi imperceptible por la
Mi papá ya no podía más con su angustia, daba vuel-
distancia, escuché el llanto apagado de los dos. Me los ima-
tas y vueltas por la consulta y parecía una fiera enjaulada;
I giné abrazados.sosteniéndose el uno al otro, dándose fuerza
mi mamá solo lloraba y apretaba los dientes, decidida a
para «hacer lo correcto», decididos a salvar a su hija y, sin
I, hacer lo que hubiera que .hacer para salvarrne.
embargo, tan desvalidos frente a toda esta maldad organi-
Al notar la tensión, la psiquiatra cambió su tono y ern-
zada.
pezó a confortarlos, dentro de lo que admitía su duro ca-
Ni bien llegamos a la habitación me aplicaron un se-
rácter: « Por favor, no se preocupen por su hija, ella está en
dante otra vez, directamente en el cuello. Al ver que no
las mejores manos, aquí son todos profesionales de prime-
hacía efecto volvieron a ponerme otro, Como no lograba
ra línea y el personal técnico esmuy cariñoso. Les aseguro
calmarme, y seguía pateando y retorciéndome, llegaron tres
que estará bien cuidada».
auxiliares más con una camisa de fuerza. Traían consigo el
No había terminado de hablar cuando de pronto lle-
temible aparato de electroshock. Estaban decididas a usar-
garon las dos auxiliares que venían por mí. Me aterré. Cuan-
lo. En ese momento, no sé si por efecto de los sedantes o
do me invitaron a acompañarlas, empecé a gritar. Me resis-
del pánico paralizante que me produjola visión de )0 que e.

tía con todas mis fuerzas. Ellas, extrañarnenrc, me trataban


estaba por ocurrir, empecé a atontarrne y me relajé. Des-
con cariño y paciencia. Esa conducta no tenía nada que
pués solo recuerdo que' me' pusieron la' camisa de fuerza y
ver con la que yo les conocía. Claro, pronto comprendí
me amarraron a la cama, eracorno una muñeca desarticu-
que era por la presencia de mis papás, así que no tuve me-
, lada.Me dormí y IlO desperté hasta el día siguiente.
144
.1\IlWU\ 111' 11\ MIIIIIII

que días atrás me había dicho la s '¡lOra l lortcusra, 1.1 HbllC


Cuando abrí los ojos, Silvia esrab u fr .ntc :i mí, FlI;, l', ••
lita que dormía conmigo: «Mi niña, la única forma de salir
la única auxiliar que parecía un ser humano, s(' habí» que-
de acá es siendo obediente y haciéndoles caso en todo».
dado cuid{indome yhi bien vio qué ¿Ié\.;pehab", me dio UIl
Asentí suavemente con la cabeza. Estaba decidida a termi-
beso y me sonrió. Poco duró)a amable bienvenida pues
nar con este suplicio fuera como fuera.
enseguida llegó la enfermer3 jefe, junto a dos de las auxilia-
Un momento después de que se retirara la jefa de enfer-
res que habían protagonizado el episodio del día anterior.
meras y sus acompañantes, Sílvia, que había estado presen-
Con tono auroritario me dijo que aquí no se permitían los
ciando la escena desde un rincón, muy callada y con la cabe-
escándalos, que rarnpoco se podía llorar, que esperaban que
za baja, se acercó y me abrazó. Era evidente que se.trataba
me hubiera quedado bien claritoporque, para otra vez, no)
de una persona con una calidad humana muy diferente a la
iba a salvarrne del electroshock.
de sus «colegas».
Solo atiné a asentir con la cabeza antes de que conri-
Me quedé un buen rato callada hasta que tomé valor
nuara ... Tenia la impresión de que era el rnisrnistrno diablo.
y le pregunté, aunque ya sabía la respuesta, si mis papás
Entonces volvió a recalcarrne lo de mi obesidad y que no
estaban al tanto de todo lo que pasaba aquí adentro. Élla,
iba a permitir que me acercara a la comida de las otras pa-
asustada, miró hacia la puerta como si temiera ser vigilada
cientes. Jamás ha bía hecho eso y creo que simplemente lo
y con voz bajita contestó que no, que dudaba mucho de
dijo para humillarrne. Luego me quitó la jira fa, porquese-
que mis papás estuvieran enterados.
gún ella «ya estaba demasiado grande para eso y podía
Luego me aconsejó lo mismo que mí compañera' de
afectar mi conducta». En ese momento me sentí morir, ese
cuarto: «Denisse, pórtate bien, sé obediente y trata de pa-
peluche me había acompañado siempre, le supliqué: «No.
sar desapercibida. Esa es la única manera si quieres salir
no por favor, no se la lleve y le prometo que me voy a por-
pronto de aquí». Volví a dormirme con su voz sonando en
tar bien». Como si fuera sorda, hizo un gesto a las otras
mis sueños: «Salir pronto de aquí. .. ».
dos que habían perm::trleeiJo en silencio, dieron media vuel- \
Esa fue la última vez que la vi, cuando desperté había
ta y se fueron,
una auxiliar distinta, robusta, agresiva y brusca. Pregunté
Luego de esta «amable» visita, quedé par alizadn. Esto
por Silvia y con voz severa me contestó: «Ya no hay ningu-
no tenía nada que ver con mi salud ni con ningún proceso
na Silvia, yo te voy a cuidar ahora».
de S~11l<1CiÓ1\.
Estas personas me tenían, sencillamente, bajo
Días después 'me-enteré- de que la' habían despedido,
amenaza. Una cosa me queda ha da ra: no era a rra vés de la
probablemente por ser demasiado indiscreta y no rnant
rebeldía ni de los reChlll)()S d<:'justici~l que iba :1 logr;lf salir
ner 1<1 distancia con los pacientes. Donde sea qu •
de este infierno. Entonces me puse a recordar las palabras
'47
alguna vez k 's 'sIC [ihro, VélY¡1 mi a~r,l(I' ¡llIi -nro 11" 'in ti sola mirada me paralizaba de susto. Le s 'lJ,ui ·1[ucgo, solo
, porque eras la única persona sensible y piadosa COIl el su- me quedaba el consuelo de que nunca, nunca, pero nunca
frímienro ajeno en medio de ese horror. más la volvería a ver. Una cosa sí sabía- de seguro: su rostro
Pasaron las scma nas y esta ha decid iua a scgu i r sus con- no lo iba a olvidar jamás.
sejos y los de la señora Hortensia. No iba a dejar que si-
guieran rorturándorne y de nada valía llorar. Me impuse la
. ,

firme determinación de hacer ojos y oídos sordos a la in-


justicia y al maltrato. Aunque me remor-diera, mi único
objetivo era volver a casa y debía logrado en el menor tiem-
po posible.
Durante ese periodo de «adaptación», conocí roda cla-
se de gente y muchos tipos de dolor: personas drogadictas,
alcohólicas, maníaco depresivas. Las mil y una formas del
sufrimiento físico y psicológico. Viví y vi cosas que nunca
voy a olvidar. Sin embargo, no había allí espacio para la
amistad, ni para la cercanía humana. Las personas eran
muy solitarias y se miraban con desconfianza y temor unas
a otras. Vivíamos bajo amenaza.
Casi dos meses después, por mi buena conducta y mi
«notable mejoría» me dieron de alta. No veía a mi familia
desde aquel fatídico día en que me sacaron a la rastra de la
consulta y me dejaron incomunicada.
Cuando llegaron mis papás me abalancé sobre ellos,
los abracé y lloré. No mucho, tenía miedo de que me vie-
ran «desconrrolada ». Este infierno se estaba acabando y
eso era lo único que importaba.
La enfermera jefe, que siempre me traraba con amena-
zas e insultos, ~ll ver L1 escena, se acercó a despedirse muy
amahlclilellre, me abrazó y me dio un beso. Pensar que su

]49 .
~
Diagnósticos y nuevos lratamientos

*VIP*
Wuaton Fest

TRANSCURRIÓELTIEMPO Y ÉSEAÑOTAMPOCOvolví al CQ-

legio. Seguía tratándome con la misma psiquiatra. Ella siem-


pre les decía a mis papás que estaba mejor, mucho mejor. ..
«¿Verdad, Denisse?». Yo me dedicaba ;1 repetir cualquier
cosa que afirmara. Era tanto el miedo que me daba volver
a la clínica que había decidido no conrradecirla en nada.
Tampoco quería contarles a mis papás lo que había vivi-
,
do ... ¿ y si acaso no me creían?, ¿si pensaban que estaba
manipuLíndolos, tratando de hacerlos sentir culpables? No,
no ... Era mejor dejar las cosas como esta ban .. ~
El único problema era que, habiendo decidido callar,
la sensación de amenaza y miedo no se había terminado
solo con volver a mi casa. Ese sentimiento seguía más vivo
que nunca. Dicho de otro modo, la clínica estaba ahora
dentro de mí y el- poder que tenía esa doctora de decidir
sobre mi situación, hacía que mi « libertad» fuera precaria
y condiCionada a cualquier cosa que ella opinara y aconse-
jara «por mi bien».
Después de un tiempo, decidió indicar a mis padres

151
Pasaron los meses pr 'visto .... Cumplí mi mayoría de
qut.: me mandaran donde orra doctora para qu . nicndi '1'"
edad y, si bien no bajé demasiado de peso, al menos en ese
mi parte metabólica y nutricional. Aún no lograba bajar
período pude curar mi acné. El tratamiento demoró casi
de peso yeso me desesperaba cada-día más. De hecho era
" ' un año. Debía tomar diariamente un remedio muy fuerte
lo único que me importaba (aparte de no tener que volver
que aunque no entraba en conflicto con los medicamentos
a la clínica). bajar de peso; Volver a ser como había sido
. . ' para el metabolismo, me traía muchos efectos secundarios, .
no importaba a costa de qué.
como mareos y escalofríos. Bueno, pero era tal el grado de
La nueva doctora me sometió a muchos exámenes y
infecciones y pústulas de mi piel que decidieron seguir ade-
encontró problemas en el hígado, en el páncreas y, ade-
lante y .esperar a que diera buenos resultados. Mi mayor
más, una resistencia insulinica severa que -' s~gún ella-
miedo era quedar desfigurada,llena de marcas y hoyos en
había sido la razón de mi súbita alza de peso. Me recetó
la cara, pero, gracias a Dios, nada de eso pasó. Había vali-
unos medicamentos que ayudarían a mejorar el funciona-
do la pena el sacrificio: no quedaron secuelas en mi rostro.
miento de mis órganos afectados y a regular el merabolis-
rno. Pero me dijo claramente: «La reducción de peso va a
ser lenta, puede demorar varios meses, incluso años. No te
hagas ilusiones esperando cambios milagrosos». Agregó
también, y fue muy enfática en esto, que no podía hacer
dieta. Debía llevar una alimentación normal yequilibrada
porque los medicamentos que me daba eran muy fuertes.
Bueno, escuché sus palabras pero me costó mucho asi-
milarlas. Sentí que un huracán estaba listo para arrasar
conmigo . Lo único' que• me.' unporrabal era sacarrne este
cuerpo de encima, un cuerpo que yo sentía extraño y que'
me daba un asco indescriptible. El solo pensar en la pala-
bra «años» lile volvía loca. Esa era mi principal fuente de
sufrimiento pues, si bien físicamente estaba obesa y esa
era la realichd
<, n11"cabe: , ia funci
a neza segula uncronanc Io como an-
, t '.' ... t ~ r 1~
: ~.
tes: l~l.an()rexia y la bulimia estaban presentes, listas para
m<1.n.fcsrarsc. Encaré esta llueva etapa llena de dudas y
con gran impaciencia. .
153
t a gradu ción

DURANTE ESOS AÑOS NO QUISE VER a nadie, seguía toman-


do mis pastillas para el metabolismo y trataba de portarme
lo mejor posible, pero no lograba bajar de peso. La verdad
es que no aguantaba más esa situación. Ninguno de quie-
nes habían sido mis amigos estaba al tanto de lo que me
estaba pasando. Ni siquiera los más cercanos. Por un tiem-
po, insistieron en venir a verme pero mi respuesta fue siern-
pre negativa. Inventaba mil y una excusas, ni siquiera salía
de mi casa por temor a encontrarme con alguno de ellos.
Ese año mis ex compañeros se graduaban decuart~o
medio y seguramente me invitarían a la ceremonia. Me
hubiera gustado tantó poder acompañados, pero ¿en mi
estado? ¡No, 'no quería que me vieran así! Ese tema me te-
nía bastante complicada.
Un par de~eses atrás había retornado contacto con Fe-
lipe. Hablábamos constantemente por Messenger o por telé-
fono, y nos habíamos acercado mücl\ísilÚ6. Por supuesto, él
no sabía que ahora su amiga era una ohesa: Felipe seguía
pensando en la Denisse delgada que había conocido y yo,

f " c;
l.A I>JII'I',A. 1'11 I ~ IJlIIII
n.uurt !tll '11(<.\ uo In ;:1 nada I Oro cut .rarlo d '1.1 r 'alid.H.I. I '
algúlI modo, mientras él siguiera creyendo que re .ordnba a Debo ser sincera, aunque no tuve salida, perder a mis"
la .Denisse verdadera, ella scgu iría viva a 'pesar de rodo. amigos", especialmente a Felipe, me dejó bastante deprimi-
Pronto se iban a cumplir tres años de no vcrnos y él da ... Más de lo que ya estaba.
insistía siempre en enconrrarnos. Entonces, llegó el momento Ese verano pasó sin que lo notara quizás porque no
que yo tanto temía: me invitó a la fiesta de graduación. No salí de la casa ni una sola vez. Mi familia había decidido no
había una forma de decir que no, que al mismo tiempo no tomar vacaciones ese año. La situación económica no esta-
generase un distanciamiento entre nosotros. Al principio, ba muy buena. Los dos meses que pasé internada en esa"
comencé simplemente por negarrne diciendo que él sabía «clínica de elite» habían dejado nuestras finanzas bastante
que yo odiaba la vida social; luego le dije que me daba mu- deterioradas.
cha pena no graduarine con ellos; luego que quizás me fue- Tenía una idea que rondaba en mi cabeza desde que
ra de viaje y muchas otras cosas que sonaban muy poco había «sufrido» la graduación demis ex compañeros. Me
convincentes ... Una y otra vez me negué; una y otra· vez él tenía preocupada el tema de terminar mi tercero y cuarto
renovó su insistencia. Creo que 'se sentía seguro de poder año de colegio. Sabía que cualquier cosa que quisiera ha-
lograr que, al menos en un día tan especial, yo 10 aC0111pa- cer en el futuro dependía de completar mi enseñanza me-
fiara. Cada nueva negativa de mi parte, veía con dolor cómo dia. Dentro de todo, era un pensamiento esperanzador, pues
se alejaba de mí. quería proyectarrne hacia una vida normal. Además, en el
Claro que 10 único que hubiera querido era estar Con fondo, aún esperaba que el tratamiento paranormalizar
él. Pero me sentía tan avergonzaba de mí misma ... Mis ojos mi metabolismo, que había.estado cumpliendo con disci-
se llenaban de lágrimasde solo pensar en la cara que pon- plina y con mucho esfuerzo esos últimos años, en algún
dría al verrne. Imaginaba su mirada evitando la mía, sus momento diera resultado. La doctora me decía que tuviera
torpes intentos por disimular el impacto al descubrir cómo paciencia ... Yo quería retomar mi vida y sabía que las co-
era yo ahora. Lo imaginaba mirándome de reojo, pensan- sas no podían continuar así, ¿Cuándo volvería a ser una
do que no me daría cuenta. Era como si viera su ~ra de joven normal? ¿Cómo retornar mis estudios? ¿Sería capaz?
decepción, de asombro, de no poder creerlo ... No, no hu- No solo sentía vergüenza de que la gente me viera gor-
biera sido capaz de soportado. da sino que tenía mucho miedo de enfrentarrne nuevamen-
Al final dejó de insistir y poco a poco, tal como temía , te con las exigencias académicas. Hada tiempo ya que ha-
se fue dist;mciando. «Mejor»; me consolé. «Cualquier cosa bía dejado de ser la niña inteligente que acostumbraba ser
es mejor antes de que me vea así». Prefería perder/o. cuando pequeña y mis últimas experiencias con el estudio
habían sido muy frustrantes. No quería otra frustración.

157
Cualldo OJlI 'lile 'sta in III ¡ '(ud 011 mili P,1<.I,' '1'., I o,'
fui a moriry volvf a vivir
supuesto ellos sinpcnsarlo dos veces volvi .ron '1 al oyur-
, me y se mostraron muy conrcnros de que sillti .ra la necesi-
dad de hacer algo. Este era un tema que siempre me recla-
rnaban aunque no querían presionarrne dado lo precario
de mi estado de salud.
Finalmente, entre conversación y conversación, deci-
dimos que entraría a terminar' mi enseñanza media en un
«dos por uno», en horario vespertino. Además de no tener
demasiada exigencia y resolver el tema en la mitad de tiem-
po, podía evitar compartir con gente de mi edad y que me
DE A POCO EMPECÉ A ADELGAZAR. Ahora notaba por fin
conocieran con ese cuerpo, que era lo que más me acorn-
que el tratamiento daba algún resultado. Sin embargo, en
plejaba.
vez de sentir confianza para seguir adelante, la impaciencia
Tengo buenos recuerdos de ese año, mis' compañeros
y la ansiedad se dispararon y comencé a descontrolarme.
eran puros adultos, de hecho yo era la «guagua» del curso.
Quería estar delgada; no resistía la idea de pasar otro año
Eran muy simpáticos y protectores conmigo, todos me tra-
en esas condiciones.
taban con mucho cariño.
Para marzo ya no aguanté más y, sin importarrne lo
Logré terminar con buenas calificaciones y sentí que,
que la doctora decía acerca de los cuidados que debía te-
al menos, había conseguido algo que me importaba. Ahora,
ner, empecé a comer solo dos tomates al día. Además toma-
faltaba lo más difícil: tener el cuerpo que quería. El que me
ba laxantes y -encima de los medicamentos indicados-
pertenecía. Recién entonces podría volver a ser yo misma.
tragaba cuanta pastilla que prometiera bajar de peso se me
pusiera al alcance de la mano. Llegué a tomar más de veinte,
al día (siempre rne las arreglaba para conseguir los recursos).
Ya a principios de mayo, había bajado cuarenta kilos.
Me sentía feliz, al fin estaba volviendo a ser la de antes y
recuperé las ganas de vivir.
Aún me faltaba rl1tkho,'era cierro, pero ahora no me
veía como el rnonsrruito de antes y aunque no puedo decir
que me sintiera bonita, de todas maneras el hecho de que
la IX's:.!1l1:1r 'ar:t .uurcutu kilos 111'nos, 111' in' .ut ivnbn para
descripción que le hicicrou mi« papJ:--., yo iha a ncccsitnr de
seguir adelgazando a puut a de dos tomnrcs diarios , vómi-
una hospitalización urgente:
tos y la xa n teso
Al otro día desperté muy mal, no, podía ni siquiera mo-
Los problemas no se hicieron esperar, Comencé a -es-
vcrrnc. Solo con intentar incorporarrne tenía esas espanto-
rar cada vez fI1;;1S débil y ahora ya no era solo esa sensación
sas náuseas. Me tuvieron que levantar, vestir, ayudar a ba-
de agotamiento físico o fatiga por la fa Ira de alimento, sino
jar la escalera ... Sentí que me moría, no podía manrenerme
que tenía unas náuseas muy extrañas. Vomitaba constan-
en pie sola, veía nublado ... Seguramente perdía la concien-
rernenre una secreción de color verdoso. La verdad es que
cia y por eso tengo muy pocos recuerdos de ese mornenro.
me asustaba mucho poryue casi no estaba comieudo.v Qué
Llegamos al hospital y la doctora, con tan solo verrne,
era lo que mi cuerpo esta ha botando ... ?
dio la orden de hospitalización inmediata'. A partir de ese
Pero no, la balanza era más fuerte y al ver que seguía
momento todo se precipitó. Tengo en mi memoria una se-
adelgazando, a pesar de lo pésimo que me sentía, continué
rie de imágenes borrosas de las horas siguientes. Recuerdo
haciendo lo mismo, y más ... Me tranquilizaba diciéndome
que mi mamá se despidió de mí llorando mientras me pre-
que sería «por un tiempo», solo hasta alcanzar mi meta.
A fines de mayo, nlÍ estado físico estaba muy dererio-
sentaba a una mujer vestida de blanco: «Es Carrnencita »,

decía mientras le apretaba la mano con desesperación y se


rado y era muy notorio que algo andaba muy mal. Si bien
dirigía a mí y a ella a la vez:« Es la enfermera que te va a
traté de ocultado, hada varios días que mi estómago ya no
soportaba ni el agua.
cuidar, hijita, todos los días ... ¿Cierto que la va a cuidar? 'f
por la noche va a llegar otra que se llama Viviana. Ellas son
Mis papás estaban muy pendientes de mi evolución y
muy buenas y te van a querer. ¿Cierto? Tú tienes que estar
confiaban en que estos trastornos fueran parte de los que
tranquilira, mi niñita, porque nunca vas a estar sola, ¿ya?'> ..
la doctora les había anunciado, pero úlrimamenre estaban
En ese momento, en medio de"mi semiinconsciencia,
muy preocupados.
me di cuenta de lo que estaba pasando. Vertiginosamente
Una noche en que no pude siquiera renerrne en pie,
empezaron a aparecer en mi cabeza las im •.igcncs del infier-
mis padres no aguantaron más y hablaron con la doctora
no que había vivido en la clínica 'psiqui •.irr ica , Me arcrrori-
(la que atendía mi parte física ymerabólica ). Ella se alarmó
cé. Con el resto de voz que salía de mi garganta, le p~dí que
. y les dijo que a primera hora del día siguiente me llevaran
no se fuera, que se quedara conmigo ... Por favor, que no
al hospital de la Universidad de Chile, donde trabajaba.
me dejara sola ahí. Pero no podía quedarse, los doctores le
Fila estaba conscienrc de que la situación económica en mi
pedían que se rcr irara ... Llorando allgustiad;l, soltó mi
casa hacía rato que 110 estaba para clínicas y que, dada la
mano y salió.
160
I (, 1
1111 'i\ ,,1' lA MIII'IIII'
I1I NI ,1'1/1 NI!'

ba mi recuperación. Que la única JJ),\J'H:rade ljllC yo enten-


Inmcduu.uncutc Iodos empezaron a trabajar sobre mí.
diera y no echara ruano a mis «esceniras de manipulación),
M<.: pusieron suero, sondas ... No recuerdo más, lo sigllien-
era casrigándorne donde más me dolía: la soledad, el aisla-
re son sueños o pesadillas, imágenes, gente que veía pero
rmcnro.
que no estaba allí, voces ...
Al' principio eso me hizo sentir muy mal, pero mis com-
Lo supe después: estuve al borde de la muerte. Tenía
pañeras de habitación me adoptaron como una hija. Les
un nivel de intoxicación muy grande y mi organismo esta-
habían hablado tanto de mí a sus familias que los 'que ve-
ba al límite en todas sus funciones. Los doctores que me
nían a verlas tennina,bao visirándorne más a mí que a ellas.
atendieron no estaban seguros de que pudiera salir adelan-
Eso era motivo de bromas y risas. .. Me llevaban regalos y
te. Mis papás se despidieron pensando que quizás no vol-
revistas. Eran personas muy humildes, con un ~orazón enor-
verían a verme con vida.
me: las quiero y las voy a querer muchísimo toda mi vida.
Fueron pasando los días y poco a poco empecé a mejo-
Por siempre serán como parte de mi familia.
rar. Primero recobré la conciencia y después fui sintiéndome
Poco a poco, a cada una de mis compañeras les fueron
algo mejor, aunque todavía estaba muy frágil y no podía ha-
dando el alta. Si bien me alegraba porque ya estaban bien,
cer casi nada por mí misma. Lo bueno es que me había hecho
no podía contener las lágrimas, era como si se fuera' un
muy regalona de todos: enfermeras, médicos, estudiantes, era'
pedacito de mí, Sin embargo, aun desde sus casas, siempre
la más chiquitita del piso; «la guagua», como decían ellos.
estuvieron pendientes de mi salud, llamaban a diario a, la
Uno de los médicos,Sebastián, fue un gran apoyo du-
enfermería preguntando cómo me encontraba y mandan-
ranre mi internación y lo es hasta el día de hoy en que se ha
dome saludos. Hasta el día de hoy tengo comunicación con
convertido en uno de mis mejores amigos. Su sonr:isa
ellas y siempre nos acordamos de una que otra anécdota
esperanzadora me llenó de ilusión. me llenó de vida.
vivida en el hospital.
Carrnencita y Viviana, que estaban a cargo mío desde
Es verdad que todos los médicos y enfermeras me tra-
la primera noche. me querían mucho y teníamos muy bu~- ,..
taban con mucho amor, pero igual me sentía un poco sola
na comunicación.
y extrañaba .. Yo no podía irme tan pronto, mi estado se-
Creo que me veían como una especie de milagro he-
guía siendo delicado: renía que recuperar mis niveles de ,.
cho realidad. La mayoría había tenido serias dudas de mi
potasio y sodio, y nonnalizar mis elccrroliros. Además me .
recuperación y scscnrían agradecidos y sinceramente ale-
habían detectado complícacionesorg¡lnicas que hacían que
gres al ver mis progresos, podía lcerlo en sus ojos.·
la situación aún fuera de cuidado. Fstah;l resignada a que-
Por indicaciou de mi «dulce» psiquiatra, .uin no tenia
darme allí por un buen riempo más.
visitns. ¡-:lb SOS(CIII;l que b cercanía de mis padres retrasa-
1.1\ 111/1.1'1\ 11'" 1.1\ MIII',H'I'I'

COlltn/ldo 1:1nun , sunu hnn 'u:lI1'O (.':III1:1S '11 1l\lt~SII'íI


Hu~no, pero no quería quejarrnc, allí estaban todos los
habitación y cada vcv. que había un alta, aparecía U11;.! IIUC-
médicos, enfermeras y estudiantes apoyándomc, entregan-
va ,paciente a las pocas horas. Una vez, en' esos recambios,
Ikgó juanira. dome su amor, y ahora rarnbién estaba Juanita.
Ella fue un poco mamá y un poco amiga para mí; le
Era una mujer joven, con expresión dulce, su cuerpo
confié cosas que hacía muchos años debía haber hablado
era frágil y delgado y tenía el pelo y los ojos de color castaño.
con mi familia pero nunca me atreví. Quizá porque con los
Irradiaba calidez. Me miró, sonrió y levantó las cejas como
papás siempre se tiene ese sentimiento de culpa, ese temor
diciendo de manera simpática que debíamos pasarlobien, a
a lasrirnarlos más de la cuenta cuando somos de verdad
pesar de estar donde estábamos. Conecté con ella inmedia-

¡ tamente:
hombros
agradable
a mi vez, le respondí
dándole la razón.
con una sonrisa y levanté los
Rió un poco; ese sonido fue tan
que quedó un buen rato sonado en mis oídos.
sinceros.. Por eso con ellos, muchas
juanira no era así. Ella me ~consejó
más, era cariñosa, me acariciaba,
veces; preferí callar. Con
mucho
me acurrucaba
y bien. Ade-
y me daba
las buenas noches. A la mañana siguiente, me despertaba
Su diagnóstico era que sufría un grave problema pul-
con un cálido be~o en la frente. Su carita era lo último que
monar. Iba a ser oxígeno-dependiente toda su vida ..
yo veía al dormirme y lo primero al abrir los ojos.
Los primeros días no hablamos mucho, apenas lo jus-
Fue un verdadero ángel, una bendición. Me JIenó de
to y necesario. Sin embargo, no se necesitó demasiado tiern-
fuerzas y de ánimo. Gracias a ella decidí que al salir del
popara que nos fuéramos haciendo muy amigas. Juanita
hospital empezaría una nueva vida. Todo lo malo qued~~
tenía un' hijo chiquiriro y siempre que la visitaba inventá-
ría atrás, iba a luchar contra la anorexia. Costara lo que
bamos juegos para que él lo pasara bien. Toda su familia
costara, tenía que ganar. Sabía que iba a ser difícil pero
era muy especial, gente alegre y sencilla, pronto me sentí
como una más de ellos. ahora tenía la certeza de no estar sola. juanita conocía
mis miedos y mis dolores casi mejor que yo. Sería un gran
El hijo de .Juanita me recordaba mucho a mi Benja,
apoyo.
por entonces debía tener más o menos suedad ... Hacía ya
El tiempo continuó pasando y por fin me dieron el alta.
casi dos meses que estaba internada y lo extrañaba dema-
juanita se iría al día siguiente, así que quedamos en
siado, en realidad, él todos los echaba de menos ... Pero al
llarnarnos a nuestras casas. Estaba en medio de los prepa-
Bcnja muchísimo más. Calculaba que por esos días ya ha-
rativos cuando vi a mis papás entrar de sorpresa él la hahi-
hría entrado ;1 primero básico y sentía que me csraba per-
dicndo de tantas CtlS:1S. Cada noche me dormía con L1 es- ración. Corrí a abrazarlos y no pude contener [as Illgl'i1l1 L ,

Fue ranrn la alegría del recncuenrro que nos {jll(' 1111 el I I


per¡lIlZ¡l de poder rccnconrrnrno-, pronto.
durante LHgOS minutos. Luego les I n"'I'111 ' I 111 t
1,,, ,,11', 1" 111' 1/\ Mili, 111',

conté lo unidas (11IC éramos y mis papás le agr:l<,¡ccicroll trica se repetiría. l-n e••mbio, lo único que encontré en cada
mucho por cuidarmc y acornpañarrnc en este período tan una de esas personas del hospital deja Universidad de Chile
difícil en que ellos no pudieron tenerrne cerca. Estábamos fue comprensión, cariño y sensibilidad. Toda la vida los
todos muy emocionados y felices. Nos reíamos y hablába- voy a llevar en mi corazón.
mos a la vez. Mis papás estaban entre asombrados y felices de esa
Después de arreglar todas mis cosas, estuve lista para pequeña e improvisada ceremonia de despedida. Entonces
partir e impaciente. Me acerqué a juanita para despedir- mi papá bromeó: «[Denisse, pareces una estrella de cine!" ..
me. Recuerdo que me miró a los ojos y dijo: «Sé feliz, mi Todos rieron y entre abrazos y sonrisas cerré esa etapa:
niña, y aprende a valorarte». Sus palabras me llegaron muy había sobrevivido y.aquello no era poco. La vida se abría
hondo y por un momento nuestros ojos se cruzaron. Fue delante de mí y ahora iba a mirarla de frente.
un segundo en que nos entendimos con la mirada y sentí Cuando llegué a mi casa, el Benja casi me ahoga de lo
cuánto la quería. Me dolió tener que dejada pero me con- fuerte queme abrazó ..Estaba hermoso, más alto, más gran-
solé diciéndome que al día siguiente la llamarfa, [Ahora te- de, decía más palabras ... Sí, me había perdido algunas co-
nía tantas cosas en qué pensar! Quería verlos a todos, re- sas, pero no quería sentir tristeza por nada. Estaba feliz, de
comenzar mi vida ... Me sentía con fuerzas y llena de espe- manera que ahuyenté cualquier mal pensamiento.
ranzas. [No quería mirar atrás! Cuando vi a la Caro, hubo un momento de vacila-
Todas las enfermeras, médicos y estudiantes también ción ... Pensé que iba a saludarme con frialdad y me puse
se acercaron a despedirse con muchísimo cariño. Me llena- un poco rígida. Sin embargo, para mi sorpresa, se acercó
ron de recomendaciones y uno a uno me hicieron prome- para darrne la bienvenida y me abrazó con afecto. Apretó
ter que los visitaría de vez en cuando. Yo no paraba de mis manos como diciendo: «Ya, podemos tener nuestras
agradecer lo que habían hecho por mí. Me sentía una pero diferencias, pero somos hermanas y no quiero que nada
sona nueva. Pensé que era un buen momento, ya que está- . malo te suceda ",..
barrios todos reunidos, para expresarles mi afecto y pedir- Ese día pasó volando. Me dormí temprano; acostum-
les que no cambiaran nunca. Les dije que ellos eran profe- brada como estaba al horario del hospital, caí rendida en
sionales de verdad, que ayudaban a las personas no sola- la cama antes de las llueve.
mente con sus·conocimientos sino también con humani- Un momento antes de cerrar los ojos pensé lo exrraño
dad y amor. Fue Illuy cmorivo. Ellos sabían que venía de , que era estar de nuevo en casa ... ¿Sería capaz de comenzar
una experiencia muy mala y que cuando l1~ehospitaliva .. otra vez como me había propuesto? Estaba con energia y
ron pensaba que todo aquel infierno de la c1ínic;l psiqui.i- quería luchar contra la anorexia. Por primera vez tenía plena
1>1 NI I bH HII'

conciencia de que era una enfermedad que podía cosrarmc 1.;1 voz en el teléfono se rensionó y fue como si buscara
la vida. ¿Era posible sentir miedo y a la vez fuerza; esperan- las palabras: «Perdona, querida, yo 110 estaba allí. .. Sé que
za de vencer y terror al fracaso? Quería lograrlo. Además, . no nos conocemos y no querría ser yo quien te de esta no-
esta vez estaba Juanita ... Había encontrado en ella una ami- ricia, pero juanira murió anoche de un paro cardio-respi-
ga y una confidente. Alguien en quien podía confiar, alguien ratorio. Lo siento ... ¿Eran muy amigas .. ? Pobrecita ... Aló~
a quien no me daba susto contarle mis penas y temores. aló, ¿estás ahí, m'hijira? Aló ... ".
Al día siguiente esperé con impaciencia que fueran las Empecé a escuchar cómo seguía hablando a lo lejos y
doce y llamé al hospital. Quería alcanzar a hablar con comencé a llorar. Sentía un dolor que t<;mahél todo mi pe-
Juanita antes de que se fuera a su casa para contarle los cho, el.teléfono se fue desprendiendo solo de mis manos y lo
pormenores I
del reencuentro con mi familia, saber cómo
..
vi rebotar contra el suelo. «[uanita murió, murió anoche ...
estaba ella, en fin, todas esas cosas ... ¡Cómo quería veda! ]uanita se fue ... », me repetía entre sollozos como tratando
En el hospital me contestó alguien que no conocía. Me de entender el alcance de esas palabras ... ¿Acaso aquello
extrañó no encontrar a las mismas enfermeras de siempre estaba pasando de verdad? No, no podía estar pasando ...
y escuchar alguna voz familiar ... Sonreí para mis adentros Al raro mi mamá entró a la pieza y fue como si su pre-
y pensé: «Pero claro, Denisse, no seas volada. ¿Qué espera- sencia le diera realidad a la situación. Al verme se acercó
bas? Si esta es la primera vez que llamas al hospital ... ». En preocupada. La abracé llorando y sin soltarla le dije al oído:
ese instante fue como si recién tomara conciencia de que ya «juanita murió».
no estaba allí, de que ese ya no era mi hogar. ¿Por qué me Ella no daba crédiro y volvió a preguntarme: «¿Qué
inundaba esa tristeza tan extraña? dices, Denisse?», Yo seguía susurrando: «[uanita murió,
Me limité a preguntar por Juanita Valencia y recibí una mamá, ]uanita murió ayer. .. ». Comenzó a llorar junto a
respuesta balbuceante: «Es que, señorita, yo justamente es- mí y me abrazó más fuerte: «No puede ser, no puede ser ... ».

toy acá de reemplazo, todas las enfermeras se encuentran Pude sentir su pena, su profunda impotencia por no poder
ocupadas. ¿Quién me dijo que hablaba?», Contesté seca- evitarme este nuevo dolor,
mente: «Denisse Fuentes. ¿Me podría .comunicar con Traté de rccornponerme, recordé cuando juanita me
juanita Valencia, por favor?». La enfermera vaciló nueva- decía que en los momentos más rrisreshabia que buscar
mente: « ••• y ¿usted es pariente de ella?». Yo ya había em- esa reserva de fuerza que todos gu(]r<.iahamos dentro. Me
.,
pezado a impacientarme: «No, no ... Soy ... Era su cornpa- paré, sequé mi~ I~grimas y le pedí a mi mamá si podía 11c-
ñcra de habitación hasta ayer. .. ¿Me puede comunicar, por varrne al velorio. Por supuesto, inmcdiararncnrc me respon-
favor?», dió que sí y salió a ponerse un abrigo.
CU;)/HJO quedé sola fui al h;)110 y deje· .orrcr ·1agua
por mi cara largo rato. Me miré al espejo. La fuerza se ha- El chat
bía convertido en rabia. ¡Era tan injusto, Dios mío, tan in-
justo! Sentí que nada valía la pena' ... Estaba decepcionada
de la vida: ¿qué sentido tenía tanto sufrimiento? Pensé en
el hijo pequeño de juanira, en su familia, en sus sueños y se
multiplicó la rabia ... Me la imaginé en el medio de la no-
che, sin poder respirar, asustada y sin ninguna persona
querida a su lado ... Quizás, consciente de lo que estaba
pasando, ¿me habrá llamado? «Seguro que me llamó», me
respondía como para torturarme ... Y continuaba ese os-
curo pensamiento como una letanía: «juanita murió y yo SEMANAS DESPUÉS YO SEGUÍA notoriamente afectada. Con-
tinuaba en terapia psiquiátrica y nada menos que con la
ni siquiera estuv.e ahí para acompañada».
Al día siguiente fue su funeral. Llovía mucho; sin em- misma doctora de siempre, aquella que me había interna-
do en la clínica. Según rodos, ella era la mejor.
bargo, estaba repleto de gente que había ido a despedida.
Es que Juanita era una persona muy especial, siempre dis- Iba porque no tenía ánimo de discutir, lo que pasara

puesta a tender una mano como había hecho conmigo. me daba lo mismo. Me sentaba en el sofá, contestaba todo

Ni bien me vieron, sus familiares me pidieron que me con un «sí» o un «no» y cuando me preguntaba cómo, es-

acomodara junto a ellos. Su madre me dijo mirándorne con taba, respondía sin pensar: «Bien».

cariño: «Tu lugar es aquí, junto a nosotros. Tú fuiste su De algún modo era U/la «alianza» entre nosotras: yo
seguía actuando como una autómata y ella no me molesta-
familia y su hogar este último tiempo».
Juanita murió el 2~ de junio del año 2004. Fue ente- ba ni me-amenazaba, entonces cobraba los cincuenta mil

rrada dos días después en el cementerio Parque del Recuer- pesos que le pagaba mi papá por cada consulta. Suena duro

do. Ha pasado más de un año ya que no nos acompaña pero era 'así, lo demás no le importaba nada. Era notable la

, físicamente. Sigo teniendo contacto con su familia y, aun- relación que tenía esa mujer con el dinero y 1<1verdad es

que ella no esté, la siento muy cerca de mí. Todavía me que no se veía que hiciera ningún esfuerzo por disimularlo.
Algunas veces, mi, papá se urrusó.un p.H de días en
cuesta creer que nunca más la volveré a ver.
pagarlc. Para él era muy difícil; ya dije con cuánto esfuerzo
costea ha mis médicos y la lsaprc no le reemholsaba nada ...
A pesar de todo siempre se las ingcniú y de donde fuera

171
1)lIlI 1 hlIIJlI~ 1/\ "'1 1/\ I11 1 A Mili 1111

conseguía el dinero ... lo más importante para él era mi bic El fantasma del espejo había reaparecido en mi vida y
ncsrar, Si tenía que trabajar las veinticuatro horas, lo hacía. cada día lo podía controlar menos.
,
Bueno, pues en estas ocasiones la psiquiatra era más as- Desde la monte de .Juanita, de nuevo estaba muy si-
fixiante que nunca: lo perseguía y lo hacía llamar constan- lenciosa, no tenía ganas de nada. Sentía que yo era el pro-
temente por su secretaria para cobrarle. ¡Cuánta rabia, blema. Yo, la que traía la desgracia y el sufrimiento a todos
cuánta impotencia me daba eso! los que me rodeaban; yo, la de la mala suerte, el bicho raro.
Yo estaba muy consciente de la situación y me angus- A veces me daban crisis de pena y no podía dejar de llorar.
tiaba: primero la hemiparesia y luego esta larga y costosa Mis papás escuchaban desde su habitación, se acercaban a
enfermedad habían resentido bastante nuestra situación verme y al no poder calmarrne ni saber qué me pasaba,
económica. Ya no teníamos holgura y en la casa se cuida- entraban en un estado de impotencia y desesperación. Me
ba cada peso. retaban, a veces gritaban y decían cosas muy duras: que
Por supuesto, esto también debían asumido mis herma- para mí todo era un juego, que con nada aprendía, que
nos, lo que me agregaba un gran sentimiento de culpa. Me definitivamente no quería salir adelante, etcétera, etcétera ...
daban unas ganas de mandar al carajo a esa doctora, de Respondía con más rabia. Estaban tan alejados de la reali-
desenmascarada, de que mis padres vieran con mis ojos la dad ... ¿Cómo podían pensar que para mí esto era un jue-
clase de persona que era ... No podía tolerar que presionara go? ¿Acaso no veían lo que sucedía, acaso estaban ciegos?
de esa forma a mi papá, pero no me sentía con fuerzas como Les contestaba en forma insolente y agresiva, usando pala-
,
para discutir o hacer valer mi punto de vista. Además, aun- bras hirientes. Esas discusiones se empezaron a generar con
,que se lo viera preocupado, mi papá jamás me hizo ningún más frecuencia y fueron cada vez más violentas.
comentario al respecto y no daba lugar a que yo opinara. Los días pasaron y la relación con mi familia conti-
De alguna forma era como si mi condición me inhabilitara nuaba insostenible. Estar en mi casa otra vez era un infier-
para tener la razón en cualquier cosa que dijera. ¿Acaso no no. No salía, no tenía con quién ni adónde ir. .. Me seguía
era la LJueestaba enferma, la que sufría un trastorno tan gra- comiendo las papillas delante de mis padres para que no
ve que afectaba la capacidad de juicio? dudaran, pero no demoré muchos días en empezar a vomi-
Por otra parte, el aspecto físico estaba norrnaliz.indo- tar nuevamente. Recurrí a mis viejos métodos y -cuando
se. Debía a¡'iment~lrll1econ papillas y seguía bajando de peso aún así no podía- tornaba laxantes o, lo que era peor,
Illuy lentamente. Estaba pesando 67 kilos y media 1,69 hacía ambas cosas. Había descubierto una nueva forma
me! ros. La docrora decía q uc esta ha c xcclcn re pero yo me para conseguir recetas médicas.
cncourr.iha gordísima. La anorexia es un verdadero tráfico en Internet. Hacía

172.
1/\ 1'11"11\ II1 1/\ ~11I1'1t II
I 1 IH' ',1 1'1/1 N 11'

en tu contra. Se t rataba de rcncrte en sus manos, solo así se


un par de .uios, hU:-'C\lH.!O entender un poco 111:1:-':1 TI" .:\ dc
accedía a los «beneficios- que ponían a tu disposición. Es
mi enfermedad, hahía llegado a una página donde antes de
que allí se podía conseguir de todo, un eficiente soporte
ingresar te hacían miles de preguntas. Estos verdaderos test
para hundirse lo más posible: enfermeras, médicos, perio-
eran imposibles de contestar si tú no sufrías anorexia y
distas, modelos, psiquiatras, todo tipo de profesionales y
bulimia. Cuando lograbas hacerlo, estabas «a dcnrro », es
decir, ya eras miembro del sitio.
aliados que te facilitaban información, recetas médicas r
todo lo necesario para engañar a tu entorno y seguir ade-
Básicamente era un chat con puras personas que pa-
lante. Recursos que no voy a describir aquí, pues no deseo
decían este tipo de trastorno. Había gente de todo el mun-
que mi testimonio sirva para alentar estas prácticas en otras
do. Al principio, la mayoría era femenina pero con el pasar
jóvenes, sino todo lo contrario. Una verdadera mafia en
del tiempo el porcentaje de hombres fue aumentando cada
'Jue se «protegían» los unos a los otros. La exigencia fun-
vez mas.
darnental era guardar silencio. De no ser así, quedaba muy
Lo extraño es que se trataba de una comunidad de
dato que los traidores o sus familias podrían sufrir alguna
«ayuda» l?ara continuar enfermo. Es decir no había nin-
consecuencia.
guna conciencia del daño y, por el contrario, los integran-
tes se sentían superiores y especiales por el hecho de no
comer. Había competencias entre los que eran capaces de
ingerir menor cantidad de alimentos yagua. Se hablaba de
la muerte como algo sublime y se confundía delgadez con
belleza y espíritu. Creo que varios sufrían delirios místicos
y depresiones profundas. Me tocó participar en conversa-
ciones que ahora, desde otra perspectiva, me resultan ate-
rradoras. Evidentemente la anorexia es también, como mu-
chasadiccioncs, una forma de suicidio.
El sitió tenía una directiva y estaba muy bien organi-
zn do. Cuando te admitían se debía garanti:l.ar bajo jura-
mento manrcuer en secreto la idcnt idad de la p.iginu. Se .:
, I

cncarg.rban de que n..'vcLu'as todos tus duros, dirccciún, re-


k'follo, nombres de los intcaraurcs de tu familia, incluso
que..' COIlLHas cosas compromctcclorns que pudicr.m usur
175
174
Un nuevo renacer

CON SEMEJANTES «AMIGQS», mi estado ,fue empeorando


de manera notable. Si bien la relación con mis papás había
tocado fondo y seguíamos muy desencontrados, no fue po-
sible para ellos mantenerse indiferentes' ante la evidencia
de mi deterioro. Un día, se acercaron a conversar tratando
de arreglar las cosas. Fue la primera vez luego de meses en
que pudimos hablar sin gritamos.
Después de un rato en que al parecer nos estábamos
comunicando, les rogué que por favor no me llevaran más
a esa psiquiatra. Respondieron que era muy difícil lo que
les estaba pidiendo. Me explicaron que cambiar de médico
a esas alturas era muy riesgoso, significaba que el nuevo
doctor tenía que empezar a conocer toda mi historia clíni-
ca y que eso reque~ía tiempo, tiempo que ellos \lO estaban
dispuestos asacrificar en el camino de mi recuperación.
Era evidente que mis papás estaban desorientados y
e." asustados. No querían 'dar un paso en falso que pudiera'
costar caro en mi evolución. Si bien era cierto que no se
veían demasiados avances últimamente, rnmbién era real

177
'A fl11 t i\ 'M1J1HfTfr

No pensaba que nada de lo que hiciera o dijera esta buena


que esta enfermedad se manifestaba con períodos de mcjo-
señora podría ayudanne. En el fondo, estaba contenta y
rías y recaídas ... me parecía suficiente solo haberrne librado de la «Cruela
¿;' si ahora estuviéramos en el buen camino' y por un
de Vil», apodo con el que llamaba a la psiquiatra ... ¿Qué
capricho desandábamos todo lo andado? Noquerían co-
podía ser peor que la pesadilla de la clínica? Me disrendí
meter errores, ya me ha bían visto al borde de la muerte y
un poco.
sabían lo traicionera que era esta enfermedad. No había
La conversación comenzó muy relajada y me trataba
margen para correr nesgos.
como a una persona normal. Me sentí extraña y enseguida
Sin alterarrne les pedí que lo pensaran, que desde mi
me di cuenta de cuánto había pasado desde que alguien me
punto de vista de nada .servía acudir a un médico al que su
prestara tanta atención. Fruncí el ceño, ¿sería correcto ese
paciente no le tenía confianza. Llenos de dudas, aceptaron
trato hacia mí?, ¿acaso yo era una persona normal?, ¿era
por lo menos conversado y pensado. Ese día, después de
alguien que padecía anorexia o simplemente una anoréxica?
mucho tiempo, habíamos logrado acercamos. Era un buen
No puedo decir que salí feliz de este primer encuentro,
presagio.
más bien me sentí confundida ... Algo nuevo estaba pasan-
El 3 de agosto de 2004 me encontraba nuevamente en
do y me llenaba de interrogante s que todavía no podía res-
la sala de espera de una consulta. Mis papás habían acce-
ponder. '
dido, luego de meditado mucho, a mi petición de ~ambiar
Pasaron los meses y mi relación con Blanca, Blanqui-
de médico. ta, como había comenzado a llamarla, era cada vez me,j-6r.
Vagamente me llamó la atención que esta vez se trata-
Me fui dando cuenta de la importancia de aquel «detalle»
ba de una psicóloga y no de una psiquiatra. No creí en ese
que apenas advertí en aquella primera visita. Había gran-
momento que hubiera mucha diferencia así que no le di
des diferencias entre un psicólogo y un psiquiatra. Al fin
mayor importancia al detalle. Por supuesto, iba muy a la
habíamos dado en el clavo. Esta terapia era completamen-
defensiva, no sabía con qué me iba aenfrentar,
tediferente a todas las anteriores y, si bien seguía medicada,
Cuando me hicieron pasar, sentada en un sillón en una
el tratamiento ya no era solo: esperar que los remedios hi-
especie de salita" vi a una mujer de mediana edad que me
cieran Io suyo. No, ahora podía conversar, llorar sin culpa,
miró por encima de sus anteojos y al instante me sonrió
expresar mi parecer, mis miedos, mis deseos ... Cosas que
con naturalidad para darme la bienvenida. «Bueno», pen-
ni yo-misma sabía quchabirabandcnrrode mí.
sé con ironía, «veamos con qué nos encontramos ahora».
Aparte de la relación psicóloga-paciente, sentía que se
Mi experiencia con tanto doctor y terapeuta me habi-
había formado un vinculo muy cercano. Teníamos mucha
litaba para tener opiniones bastante amargas del gremio.
179
111111\11111\1\-11111111 11

ernpatia, más de una vez compartimos opinión y reímos de 11.':-'1:1 el dru de hoy, Blnnquit a sigue siendo IIli tcra-
los mismos chistes. Empecé a esperar con impaciencia la pcura. Me ha ayudado a sobrellevar mi enfermedad y a ir
.hora de ir a la consulta. recnconrrándornc conmigo misma. Sé que todavía [alra
A medida que pasó el tiempo el lazo se fue reforzando, mucho por recorrer: .. Pero ahora que hago un <tito para
estaba claro que para ella era más que una simple paciente. recordar, puedo ver claramente lo que significó y aún signi-
Si bien durantela terapia actuaba muy seria y profesional, fica haberla encontrado. Ella es una pro fesional muy capaz
siempre nos hacíamos un ratito, antes o después, para con- pero, sobre todo, es un ser humano increíble. Nunca termi-
versar como verdaderas amigas. naré de agradecerle todo lo que ha hecho por mí. Gracias a
No sé hasta qué punto era parte de su estrategia tera- ·su empuje, a enseñarme a caminar con la frente en alto, me
péutica pero lo cierto es que me hacía sentir que confiaba he atrevido a contar mi historia y a emprender sin miedo
en mí. Poco a poco esa confianza se me fue transmitiendo y este difícil pero esperanzado camino ha~ia la sanación.
comencé a creer que «el proyecto Denisse Fuentes» (como
.solía llamarme en broma) valía la pena.
Con Blanquita aprendí que la enfermedad era una ex-
periencia en mi vida de la que yo debía aprender, y que de
ninguna manera debía identificada con mi propia perso-
na. Yo era más, mucho más. Ella me ayudaba a defender
mi punto de vista ante mis papás y les recomendaba (a ve-
ces les exigía) que me respetaran si querían que yo fuera
«persona» en todo el sentido de la palabra. Les hacía en-
tender que la anorexia no me inhabilitaba para pensar, sen-
tir, desear. .. Que yo sufría tanto como ellos, incluso más
porque tenía que cargar con las críticas y prejuicios de la
gente. Les hizo ver que a mí me dolía mucho hacerlos su-
frir, que si constantemente discutía con ellos era porque me
importaba muchísimo lo que pensaran y que si no fuera así
me daría lo mismo y ni siquiera me molestaría en contestar-
les, pero elloseran las personas más importantes en mi vida,
eran mi soporte y mi modelo.

180
El comienzo de un largo proceso

LLEGÓ MARZO DE 2005, YA TENíA MÁS de diecinueve años


(en septiembre cumplía veinte), pesaba 47 kilosymedía
1,70 metros. No estaba tan mal...
Habíamos decidido que sería bueno inscribirme en:al-
guna actividad. Opté por un preuniversitarió: mis clases
empezaban en abril.Me sentía bastante entusiasmada y con
ganas de comenzar una nueva etapa.
Blanquita logró lo que parecía imposible: habíamos
quemadó toda esa ropa ancha que era mi único vestuario
y había empezado a vest~rme con ropa de mi talla y como
para mi edad. Además, me arreglaba ... La verdad es que
no me gustaba mucho pintarme pero, por lo menos, logró
que me pusiera un poco de rimel en las pestañas y brillito
en los labios. Arreglé mi pelo con un lindo corte y estaba
prohibido salir de la casa sin aritos. Empecé a sentirrne bien
aunque, por momentos, un poco rara ... Como si estuviera
jugando a ser otra, pero ... ¿acaso no estaba creciendo, no
me estaba'conociendof Después de todo esta era la autén-
tica Denisse y, sin dudas, mucho más segura, confiada y
alegre que la anterior.
La relación con mis papás y mi familia III ojo Ú sustun- me daba vergüenza y nunca había podido superar el senti-
cialmenre: salíamos al cinc, conversábamos, compartíamos miento de culpa .. , Pero ahora estaba enfrentando pública-
mucho más.que antes ... Yo estaba feliz, volvía a tener un mente mi condición: se lo estaba contando a todo Chile.
lugar entre ellos y lo más importante, lo que más me entu- Blanquita se sentía contentísima; según ella esta era una
siasmaba eraempezar el preuniversitario y conocer perso- forma de convertir algo majo como mi enfermedad en algo.
nas de mi edad. Me -incomodaba estar encerrada en mi casa bueno que era ayudar a otros con mi ejemplo. Y no solo
y quería tener motivos para salir. De nuevo veía la vida con eso, también me hacía ver que esta decisión era un paso
optimismo, tenía planes, quería hacer cosas ... enorme pues me permitía recomponer mi personalidad
Justo en esos días había muerto Terri Schiavo: su his- y asumir todo lo que había pasado como parte de mi
toria tenía mucha similitud con la mía. Ella había bajado historia.
de 100 a 55 kilos lo que le provocó un ataque cardíaco Mis papás también se mostraban muy orgullosos con
originado por una bulimia grave y una falta de proteína en las decisiones que estaba tomando y con los avances que
la dieta. Esta había sido la razón fundamental que la llevó. verificaban en mí y, por supuesto, me alentaban. Sin em-
primero a un estado vegetal y luego a la muerte. bargo, seguíapreocupándolos mi bajo peso. No es que tu-
Yo había bajado de 112 a 47 kilos y solo por milagro viera mal semblante, que me vieran sin energías o deprimi-
estaba viva y sana, Su caso me impresionó mucho y por da ... En realidad hacía tiempo que no estaba tan controla-.
primera vez sentí un fuerte sentimiento de responsabilidad. da, pero igual el tema de mis 47 kilos los inquietaba.
Tenía que hacer algo. Ahora estaba mejor, había comenza- Allí estaba el único conflicto en el horizonte. Yo tenía
do a recuperarme pero ¿cuántas personas estaban pade- p,ánico a engordar, solo recordar lo que había vivido me
ciendo hoy?, ¿cuántas jóvenes como yo estaban indefen- daba terror. Si bien trataba de alimentarme y no vomitar,
sas , sin idea de cómo enfrentar este infierno o a punto de mi esquema corporal no estaba del todo recompuesto: se-
caer en él? Comenté mis inquietudes con mis papás y con. guía viéndome gorda y no queda aumentar de peso por
. Blanquita y decidimos que daría una entrevista en televi- nada del mundo. De hecho, la sola idea de subir un gramo
sión para contar mi experiencia. me desestabilizaba.
No fue difícil contactar einreresar a un canal ya que el Blanquita tomó cartas en el asunto y lo conversó con
tema estaba muy illstalado y se discutía acerca de Terri mis padres. Para ella era vital que, equivocada o no, enten-
Schiavo y otros casos similares. Esa entrevista fue un paso dieran mi posición, Noesrabadispuesra a dar un paso atrás
muy importante para mí, me sentía valiente y orgullosa. Siem- forzándome a dieras para aumentar de peso que, sin de-
pre había escondido mi historia, sobre todo mi alza de peso, mora --ella lo tenía más que claro-e-, me empujarían de
111 HI I l'lIl1~ 11

dos quitar un fármac o así, de golpe, sobre IOdo CIl:lIU.lO


nuevo a los vómitos, los laxantes o quién sabe a qué. 'No
hacía tanto que lo tomaba y era para estar tranquila. Dijo
había que apurar el proceso.
que no me pasaría nada: «No te pr:eocupes, déjalo en mis
Finalmente, entre todos, llegamos a un acuerdo que
manos».
parecía razonable: iría a un doctor solo para ir chequeando
Como ya anticipé, su pronóstico fue cien por ciento
si le faltaba algo a mi ingesta diaria de alimentos, así todos
errado. Solo en dos semanas, por la ausencia del medica-
quedaríamos tranquilos con la parte orgánica. Mi cuerpo
mento, se me produjo una verdadera hecatombe metabó-
debía funcionar bien y con todo lo necesario pero con el
lica, subí 10 kilos, mi ánimo estaba incontrolable, no para-
compromiso de que no me harían subir de peso. Eso me
ba de vomitar y mi potasio se disparó nuevamente.
dejó más tranquila.
Una noche, el cuadro se complicó con un problema
Insistí en ir a un nutriólogo que yo conocía y que pen-
respirat~rio y me tuvieron que llevar de urgencia al hospi-
saba que iba a respetar mi posición. Al principio mis papás
tal de la Universidad de Chile. Una vez más lograron
se opusieron, algo en él no les terminaba de gustar, pero
estabilizarme. Los doctores no daban crédito a lo que mis
estaban aprendiendo a considerar mis opiniones y para que
papás les contaron sobre el nuevo tratamiento y la suspen-
-- ~._ _ estuviera tranquila, a pesar de sus temores, terminaron por
sión de los fármacos. Es evidente que existen buenos médi-
acceder.
cos y otros que son apenas imbéciles con título.
¡Cuánta razón tenían! No quiero dedicarle muchas lí-
Al menos no fue necesario quedar internada y pude
neas a este médico porque no merecería ser parte de mi
volver a mi casa, pero anírnicarnente quedé pésimo, el h~- .
historia y porque todavía siento el impulso irracional de
cho de haber subido tantos kilos en tan poco tiempo me
darle un buen combo. A estas alturas, ya está claro que mi
tenía muy nerviosa ...
experienc~a con los médicos, en general, no había sido muy
Los días siguientes, que tuve que quedarme en cama:
buena, pero este nutriólogo con su negligencia y falta de
los pasé a terrorizada y mirando el techo: lo que esta ba pa-
tino superó la marca.
. sando me hacía recordar lo ocurrido al10Satrás ... Veía que
Por un supuesto «error» volvió a convertir mi vida en
un desastre. Gracias a Dios pude recuperarme más rápido empezaba todo de nuevo, me imaginaba con las ropas de

que las veces anteriores porque en ese momentoestaba psi- mi papá, llena de acné ... Esto no estaba contemplado ni en

cológicamente bastante fuerte y apoyada por mi entorno. la peor de mis pesadillas. «Si estoy soñando que alguien

En pocas palabras, decidió quitarme de golpe un me- me despierte, por favor», le suplicaba angustiada a Dios.

dicamenro que yo tomaba tres veces al día; según él era Pero no, no era un sueño, nuevamente era mi realidad y

anorcxígeno. Le pregunté si no caus-aba efectos secunda- debía afrontarla. ¿Cómo lo haría? Me sentía ran cansada

,
I
como un soldado que huhicra dado mil bamllas ... Sí', 111 ' Volviendo a valor r la vida
las había visto en peores, era verdad, pero mis fuerzas em-
pezaban a decaer. .. Me preguntaba si cada nuevo comien-
zo traería un nuevo fracaso que me debilitaría más que el
anterior ¿Acaso estaba atrapada en un círculo que volve-
ría a comenzar una y otra vez hasta el fin?

SI NO FUERA POR BLANQUITAno sé qué habría pasado. Ella,


como siempre, supo respetar mi pena y sobre todo acompa-
ñar el proceso que estaba sufriendo. Me visitaba en mi casa
porque durante meses no quise salir, ni siquiera.me levanta-
ba ni me vestía. Estuve acostada y apenas dejaba la cama
para ir al baño. Tomaba solamente leche descremada. De
nuevo estaba obsesionada con bajar de peso.
Mis papás cayeron en la desesperación, habían con-
fiado en el milagro de mi mejoría y ahora el sentimiento de
desamparo e impotencia se había apoderado de ellos. Blan-
quita supo contenerlos, hizo un trabajo de gran delicadeza
y muy difícil pero, con su firmeza y amor, logró que mis
papás entendieran esta etapa y no me forzaran.
Había una gran verdad hacia la que todos teníamos
que confluir: la comida no era el problema sino el síntoma.
Teníamos que llegar al porqué de la anorexia y la bulimia

•. y, para eso, necesitaba mi propio tiempo .


Todavía me falta mucho por comprender, pero duran-
te ese período pude ver cosas de h-1S que antes ni me per- -
taba, gané un profundo conocimiento de mí y entendí cier-
Epílogo
tas dinámicas en las relaciones con mi familia. Creo, inclu-
so, que alcancé a vislumbrarrne, aislada en el fondo de mi
propia con iencia: yo era una niñ <t, Ul a joven que pugnaba
por nacer. Ella no estaba enferma y me llamaba: debía ayu-
dada. Era preciso nacer y este era el mejor momento. Con-
taba con el apoyo. de Blanquita y con la confianza de mis
padres. Entonces, un día de esos, me di cuenta de que ya no
necesitaba más tiempo: estaba lista para ponerme de pie.
Era un 6 de agosto y mis papás renovaban sus votos.
Cumplían sus bodas de plata yeso era un acontecimiento
Hoy CUMPLO VEINTE AÑOS Y ACABO DE DARME cuenta de
que nunca podré ponerle punto final a estas líneas, una
muy importante para la familia y para los amigos. Ellos
parte de mí siempre va a seguir escribiendo este libro. Es-
esperaban que yo bajara a la ceremonia, aunque fuera en
toyen una etapa de recuperación muy lema y distinta de
pijama ... Me dejaron claro que les daba lo mismo cómo
las anteriores, pero tengo la certeza de estar transitando el
me presentara, lo único importante para ellos era que los
acompañara en ese momento de emoción y amor renovado, buen camino.

Me levanté y me ve.stí elegantemente, corno ameritaba


Soy una joven de POCo.spero buenos
.
amigos. Sigo sien- .
do solitaria, introvertida y silenciosa. Me gusta escribir, es
la ocasión, bajé por mis propios medios y aunque me sen-
tía débil, también me sentía fuerte ... Sabía que estaba ha- la mejor manera que tengo de entender lo que me pasa y lo.

ciendo lo correcto. que pasa en mi entorno.

Al verme, mis papás no pudieron contener las lágri- Mi familia, de a poco, aprendió a escuchar y respetar

mas y corrieron hacia mí. Nos abrazamos los tres, muy fuer- mi silencio, a darse cuenta de que mi tiempo no. es su tiem-
po ... También comprendieron que un proceso tan comple-
te, estábamos en medio de todos los invitados pero era como
si hubiera desaparecido el mundo ... Permanecimos así un jo como la sanación psíquica no podrá responder, por más

buen rato, no dijimos ni una palabra. Estaba todo dicho. que nos empeñemos, a otros ritmos más que a los propios.
A pesar de que mi carácter cambió con toda esta expe-
riencia, soy más fuente y-reflexiva queantes. volví a ser la
niña tierna y dulce que era. Aprendí él perdonar ya darrne
cuenta de lo difícil quees lograr ese gesto. Trato de no guar-

Iyl
dar rencores, aunque de a ratos me cueste ll1uchísim() ... canso de 11< (.1. Y mi estómago esta hecho una capsulita que

Bueno, sé que es legítimo sentidos pero también que de. casi no tolera la comida y se repleta con muy poquito. Sé

nada sirve alimentados. Trato de no darles tanta impor- que tengo un problema y que viene por delante un largo

tancia y así evito que el daño se vuelva en mi contra. proceso. ESclaro que con 37 kilos no puedo vivir pero me

Soy consciente de que mi adolescencia ha sido muy aterra la idea de subir de peso.

diferente a la del común de los jóvenes de mi edad. Antes, Los espejos siguen
. siendo un fantasma en mi vida , me
.

eso me frustraba, hoy lo acepto y lo asumo. Sí, es verdad, dan la pauta de mi enfermedad: cuando me miro, no logro

no asistí a mi fiesta de graduación y terminé mi enseñanza ver mi delgadez. Mis ojos son el peor parárnetro a seguir en

media en un régimen distinto de estudios ... También es cier- estos momentos: todos los días me peso y todos los días me

to que aún no ingreso a la universidad, pero ya no miro miro al espejo y, aunque me cueste, sé que no debo creer en

todo esto como un fracaso sino como una experiencia de lo que veo.

vida diferente que me tocó afrontar. Hace cinco meses que no vomito. Me tomo mis vita-

Esta experiencia es también rica y, aunque por mo- minas sin esconde.rlas ni tratar de engañar a los demás; el

mentos habría preferido evitármela, ¿quién puede verda- poco alimento que recibo me lo como, con gran esfuerzo,

deramente elegir su destino? He aprendido muchas cosas pero me lo como. Mi estómago tiene que ir formándose de

acerca del sufrimiento, la incomunicación , la solidaridad , a poco ... Qué podría decir, no es nada fácil seguir este tra-

la avaricia, el sacrificio, el abuso, la insensibilidad de algu- tamiento, manejar mis impulsos y controlar la angust,ia,

nos y la capacidad infinita de dar amor de otros, también pero las ganas de vivir la vida como todos son tan grandes

acerca de la fuerza y la debilidad ... Cosas que muy proba- que me ayudan a superar los miedos.

blemente la mayoría de ia gente de'mi edad no conozca ... Con mi familia existe cada vez más confianza . , esta-
Claro, no soy una adolescente «normal»: no carreteo, no mos sonriendo nuevamente. Claro, yo he cambiado y ellos

salgo, no fumo, no piteo, ni tomo. Nunca en toda mi vida he han cambiado. Tratamos de comprendemos más unos a

pololeado ... M~ asusta un poco la idea, sobre todo la parte otros. Incluso con la Carola mi relación mejoró. Ella está

física, pues he sufrido demasiados traumas en mi cuerpo, por recibirse de periodista y estamos todos muy contentos

pero espero algún día superar mis temores. Uno demis sue- con sus logros. Seguimos siendo muy diferentes una de la

ños es enamorarrne, formar una familia, ser madre ... Ahora otra yeso no se puede cambiar, pero estamos aprendiendo

que lo pienso, soy bastante «normal» después de todo ... a aceptamos y queremos con nuestros defectos y nuestras

Hoy en día, físicamente no me encuentro saludable: virtudes. El Benja va a cumplir ocho años y está cada día

mido 1,70 metros y peso 37 kilos, me cuesta caminar, me más hermoso. Es un niño exquisito, alegre, honesto, espon-

[93
trinco ... I la crecido y madurado mucho en este ti .rnpo y
Mensaje final
sigue siendo la alegría y la luz de la casa.
En esta nueva unión que sentimos los cinco como fa-
milia, creo que tuvo mucho quever la ceremonia en. que
mis papás renovaron sus votos y se volvieron a jurar amor
" " .
ante Dios y ante los hombres, después de vivir momentos
"tan difíciles y angustiantes. Siento que este simple acto tuvo
un peso enorme entre nosotros y fue como si nos empezá-
ramos a ver con nuevos ojos.
Ahora, a pesar de mi precario estado de salud, siento
que tengo metas y planes, quiero estudiar, ser una profesio-
nal.,; No sé qué me tenga preparado el destino, pero estoy
dispuesta a luchar por hacer mi pequeño aporte al mundo.
Es DOLOROSO MIRAR ATRÁS Y DARME cuenta por cuántas
No me impongo grandes metas', voy dando de a poco pe-
cosas he tenido que pasar para poder ofrecer mi testimo-
queiios pasitos. Quiero medirmis fuerzas y tener la certeza
nio en este libro. Quiero acl~rar que no es mi idea dar una
de que voy a ser capaz de enfrentar lo que venga. No dejo
lección o ponerme como modelo, ni siquiera decir las cosas "
que la enfermedad se adueñe por completo de mi vida, no
que se deben o no hacer cuando uno sufre o está a pU1}to
me aurodiscrirnino y trato de no sentir pena por mí. Aprendí
de sufrir de anorexia y bulimia.
que la aurocórnpasión es algo paralizante. No, no quiero
¿Qué podría agregar? Acaso lo mismo que seguramen-
volver a caer en eso. Me propongo cosas y trato de cumplir-
te repiten sus padres o médicos hasta el cansancio: que co-
las, Dios sabrá si me resulta o no ... Cada mañana le pido
man, que no se aurodesrruyan, que no se cierren al mundo,
que me ayude a enfrentar los obstáculos con sabiduría y con"
y tantas cosas ... Cuando uno sabe lo que es esta enferme-
serenidad. Claro, tengo días buenos y también días malos ...
dad, sabe también que ciertas palabras, por más verdade-
Pero lo más importante es que y; no me escondo ni levanto
ras que sean, pueden sonar vacías. Yo no tengo ni la auto-
barreras para aislarrne del mundo. Puedo expresar mis pe-
ridad moral ni el derecho para poncrrnc a dar consejos.
nas y mis alegrías y compartidas con mis seres queridos y,
Perolo más importante es que no quiero hacerlo.
sobre todas las cosas, me siento agradecida de estar viva.
Lo que sí quieroes transl~litir quela anorexia se puede
enfrentar. No re impide amar, ni realizar tus sueños, ni pro-
I () de scpt irmhr« {f(' 200(i
yectarrc COIllO ser humano y pensar en ayudar a otros.
Quiero ingresar a la universidad para estudiar perio- lo qLH: cueste, duda lo que duda, y con lodo lo que impli 'n
dismo y estoy muy entusiasmada con aprender muchas . asumiría, me quedo con la vida.
cosas nuevas, informarrne y converrirrnc en una gran pro- Tengo lcdar.o que las cosas .,o'van'3' ser perfectas,
./
ql;~
fesional. todavía me voya ver enfrentada a más de alguna situación
Uno de mis sueños más importantes, y que comparto doloro~a o problemática y no voy a poder escudarme en
con mis padres, es la idea de crear una fundación que ayu- mi enfermedad, También sé que.inos guste o ~o, la ano-
de a las personas con bulimia y anorexia y a sus familias, rexia es para toda la vida, corno el alcoholismo o la droga-
promover la existencia en el país de programas de apoyo dicción. Siempre está latente la posibilidad de recaer. Pero
económico para 'enfrentar lós gastos de estas enfermeda- tenemos que ser más fuertes que esta amenaza porque nues-
des y, sobre todo, que exista un centro de tratamiento y tra experiencia 'dolorosa nos enseñó muchas cosas, y lo que
profesionales especializados para tratar este tipo de dolen- sabemos es posible usado a nuestro favor. No debemos ser,
cia que hastael día de hoy no hay en nuestro país. cobardes:
De todas las experiencias que he vivido últimamente, Uria vez escuché una frase que me !?I}stómucho y que
sin dudas, la más importante es que estoy pololeando. Pa- me repito en los momentos en que creo flaquear:'« El mie-
blo es un ser excepcional y con él estoy conociendo el amor. do es una reacción yel coraje una decisión», Somos capa-
Quisiera decides que se puede continuar viviendo y ces de ser va.lientes. Esto síme siento con autoridad de afir- r

pensando en un futuro. .'marlo: sé del mundo


.
escalofriante y doloroso que se escon- .
Hasta hoy día, soy una más de ,ustedes. Sigo sintiendo de detrás de la anorexia y la bulimia, porque lo vivo. a dia- .
los mismos miedos y tentaciones, hago un esfuerzo enorme rio, 'Es precisoaprender a manejado con d<:cisión y con-
por alimentarrne, me cuesta un triunfo no mirar el camino fianza.
al baño después de cada comida y ---cuando tengo un mal Por último, una cosa más que es fundamental: tener
día, porque los tengo, [vaya si los tengol-e- debo resistir fe. Este sentimiento es incomparable. Para mí es la gran
. . .
con todas mis fuerzas para no recurrir a los antiguos méto- ayuda: llena mi cuerpo y mialnia de una fuerza vital capaz
~ - ,
dos que aliviaban mi angustia. Vivo en alerta permanente de hacerme sentir que puedo ganar todas las batallas, y'
y muchas veces me siento agotada y con ganas de abando- que -aú~ en los peores momentos- vale la pena luchar
nar la lucha. Aun así, tengo en mi haber un gran triunfo, di para seguir viva.
el paso más importante en este proceso: acepté que tengo
una enfermedad y que necesito contención y tratamiento.
La opción que se me presenta es clara: vivir o morir. Cueste

197
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PALABRAS A MI MAMÁ
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¡Cómo tener la sabiduría y la fortaleza para poder expresar


en estas líneas lb que siento! Me cuesta mucho escribir y las
palabras parecen no tener el significado justo que quisiera,
dar/es. Múltiples sentimientos se hacen presentes en mial
recordar cada minuto que hemos compartido a lo largo de
estos veinte años juntas.
,Desde que supiste de mi existencia la cosa no fue fácil.
, .
Tu médico y amigo de toda la vida, el doctor Arturo Soldati ..
te mandó a hacer reposo durante el embarazo completo.
Antes hablas sufrido una pérdida ... , tu susto de quedar
embarazada era muy grande, todavía no te reponías de esa
pena. Creo que hasta el día de hoy no lo has hecho del
todo. Cuando te ueo.pensatiua, se nota en tus ojos. cómo te .
imaginas que hubiera sido aquel niño hoy en día.
Tu embarazo co:zmigo fue de alto riesgo, siempre tu-
'viste que cuidarte mucho y hpy quiero agradecerte por
- haber/o hecho. Gracias a tu [uerza estoy acá. tengo veinte
años y te escribo lo mucho que tequiero, Quisiera que. a
medida que puedas, te fueras desprendiendo de ese senti-
/'

201
miento de rultrahilulad. que has CJrgdt!o tlurant« lodo mi día a día, sintiendo q'Uc'1'/,O
puedes hacer nada /l11r.1 cuitur-
vida. No me lo has dicho nunca para no traspusármclo Y Lopor más que lo intentes y darte CUe11tade que la única
no haccrme seritir-m al, /J(!1'()ldéSd~ chiquitita supimos leer- que puede tomar la'decision de salir de esa trampa es ella
nos los ojos y en ellos vi siempre cómo llevas esa-carga. misma.
,
"

Te culpab-as constantemente de mi hemip aresia, sen- , Quiero contarte qué por primera vez Lo estoy hacien-
, .... -. ··t~ ...
LÍasque era tu responsabilidad, que en algo habías [aliado, ., -do.de verdad, con Dios y de corazon, Me caig9p~rotengo
que quizás no te habias cuidado lo suticiente, el valor de leuantarme, vt¡lfprque heredé de ti: Sujje que ér~
Mamá: hoy, que tengo veinte años, recién entiendo y legitimo/sentir el miedo, pero no iba a permftír que.me.si-
le agradezco a Dios p or llevar esta enfermedad. ,.1 guiera dominando. No es que no le tema a nada, Letemoa
Quiero que sepas que tú notienes absolutamente cul- muchas cosas ... Pero cada día le pido a Dios,qu;~me'dé el
pa de nada, nadie es responsable, solo Dios sabe por qué valor de tomar la decisión de enfrentar esos mi~dos con
pasa lo que pasa. De lo único que.,tienes que sentirte res- coraje: a lo mejor no lo logre hoy pero estoy segura de que
ponsable es de haberme querido y amado desde el primer lu lograré mañana.
segundo de mi vida tal cual era. De luchar incondicional- . Han sido ocho largos años de mucho dolor, suirimien-,
mente por mí}' [untoa mí. tos, alejamientos, discusiones. Nos hemos herido y amado
Nunca te entregaste, sin importado difícil que (uefa o' m(.ltuamen.te. Muchas de las cosas que cuento en esta historia
los diagnósticos horrorosos que te dieran los médicos. In- tú no Lassabes, sé que te van a causar dolor y te pido perdón
, .
cluso te esforzaste por hacer de mi infancia algo precioso. por eso pero quería ser honesta: se lo debía a Dios, que me
Me entregaste ;'1ás amor de 16 que el mundo pueda imagi- est(Í dando la oportunidad para renacer, ya mí misma ..
nar. tu ualentia ha sido un ejemplo que hoy 111etiene de pie Sobre todas las cosas quiero que no te sientas cultJab~e
contando mi historia. por nada de lo que relato en este libro. Sé que nunca imagi-
Has sido totalmente incondicional y entrcg.tda conmi- naste que yo pudiese vivir esas experiencias, pero fue la
go, sin que interesen costos ni consecuencias. Hemos [rasa- voluntad de Dios. Estaba escrito que la vida no sería fácil
do 11~()l1icnt()s duros, algul1oS.dc cf~()s los hemos l:iuido 11111- 'para nosotras ... Hoy nos dice claramente que gracias a eso,
tas y =r». por separado. pcrc: ambas liemos conocido el hemos aprendido a valorar las cosas de verdad importan-
signi(ic(ulo de la.palahradolur. teso f-ddasegundo de felicidad lo apreciamos mucho más
lleiar una cn'[ermr dad C01110 III anorexia ;10 es [áal: queantes y tenemos un corazón honesto, porque cuando

~
/1¡,is di{lcilll1íl/
"
debe ser ·.e.l'crA
;-:J~'
tu bija.nadcccrt.: y
-
1!O floder
. ,..
sonreimos, al haber conocido tan de cerca el dolor, lo hace-
sacurla de l'Sll Ira1111"1 en la que se encuentra. Verlilllwl(lrse mOS desde el [ondo del alma.

1.01.
PALABRAS A MI PAPÁ'
Mamá, quiero decirse que eres una g1'LlII madre. 'N{)

solo conmigo sino también con mis hermanos: siempre has


sido madre ante todas las.cosas. No me gusta escuchar/e
decir que lo has hecho todo mal, nadie es quién para juz-
gar al otro. Además quién dice qué es Lobueno y Lomalo; si
te has equivocado, errar es de humanos, no importa cuán-
tas veces hayas errado, yo no soy quién para [uzgarte y
nunca tendré intención de hacerla. Nadie te enseñó a ser
mamá, puede que no hayas sido perfecta, pero, rnarnt, na-
die es perfecto, solo intentamos hacer las cosas Lo mejor
Papá: decir la palabra papá suele ser algo tan cotidiano -1
posible. I
que no le tomamos el peso a su significado, no sabemos lo . I
Quisiera que sepas que te amo por sobre todo en este
afortunados que somos al podermencionarla.,
mundo, cada noche le doy gracias a Dios por tener Laben-
~.Desde que nací he sido tu niñita, has sufrido en silen-
dición de tenerte junto a mí.
ciotu dolor, primero por mi hemiparesiay después c01~la
Gracias mamá por darme la vida, amarme tanto hasta
anorexia. Pocas ueceste he uisto llorar, pero cuando lo has
en los momentos más difíciles. Eres una gran mujer, una
hecho he conocido el verdadero dolor de una persona; Tus
mujer maravillosa que admiro más cada día. Solo me que-
lágrimas de niño inocente son tan puras y buen~s corno el
da decirte gracias por ser mi mamá y haber caminado y
noble corazón con el que cargas. Eres un hombre que mu-
seguir haciéndolo durante estos veinte años junto a mí.
chas veces parece frío, seco, impenetrable, pero tus ojos alar-
Te amo mami y que Dios te bendiga.
gados, preciosos para mí, no pueden disimular la ternura
que escondes.
Tu eterna Denisse
Eres la persona de aLma más limpia y frágil ;ue C():110Z~

co, tu buena voluntad te ha ayudado a ser fuerte y ualiente


(rente a las adversidades. Dios te ha puesto pruehas muy
duras, parecían imposibles de vencer; pero Él (y yo tam-
biéu] sabia que lo ibas a lograr. -
Desde el día en que abrí mis ojitos y te ui contemplán-
dome, supe enseguida que Dios me halria entregado al cui- :

1.°4 2°5
dado de UIl htunlrrc uolrl«, oalient» y [/1( luulor. SI( uruor que tu tiempo ru¡ e mi tiempo, que algunas veces demoro
por mí iba a superar cualquier o/Jstáculo, no le ilran u im- más de lo esperado pero aun así termino porlograrlo,
portar los esfuerzos o sacrificios que tuuicra que hacer si Papito, hemos pasado momentos muy difíciles, no solo -
era por mi felicidad. por mi enfermedad sino. también a nivel familiar y econó-
Pap á, siempre te hascaracterizado por Se1'un hombre mico. Quisiera que sepas que no. cambiaría nada de Loque
gracioso y de risa fácil, traviesa y contagiosa. Nunca te lo
tengo. hoy por tener un poco más de dinero. Sobre todo, la
he dicho, pero una de las cosas que más me causa alegría relación que estos últimos meses hemos logrado construir:
en la vida es uerte reír. Crecí con tus juegos alocados, con
has hecho. un gran esfuerzo. para no enojarte conmigo, tu-
tus regaloneos siempre me hiciste sentir la niña más bende- viste un gran cambio. y lo he notado muchísimo. Mil gra- ,
cida del mundo por todo el amor que me entregabas.
cias por eso, que es una de las razones fundamentales que
Cuando la anorexia se manifestó, esa estrecha relación
. hoy me tiene de pie. También por tus conuersaciones, por
'de complicidad se fue perdiendo. Ahora veo que solo se
ese amor que siempre me has tenido. y has hecho notar más
estaba escondi~ndo y era una prueba de Dios volver a en-
y más en estos últimos meses.
contraria. No fue fácil, nos demoramos años, parecía que
Cada día, Dios me entrega nuevas bendiciones: una
ya no íbamos a conseguir/o, tuuimos que pasar por mucho
de ellas es tenerte junto. a mí, que todas las mañanas me
dolor, herimos mutuamente ... A pesar de tus enojos y ra-
tapes y me acurruques, antes de salir a trabajar. Aunque
bia, ahora entiendo que era tu manera de reaccionar por la
tengas que arañar la tierra, siempre consigues lo necesario
gran impotencia que sentías al ver que me estaba matando
para que a mí, a mis hermanos y a toda la familia nunca
cada día y que 110 podías, ni con tu mayor esfuerzo ni con
nos falte nada. Gracias a tu esfuerzo. siempre puede haber
todo el oro del mundo, saluarme.
un plato de comida en la mesa, podemos vivir en una casa
Estuviste y has estado ahí incondicionalmente, lu-
comoda y calentita, que te cuesta mucho mantener.
chando contra lo que sea necesario, nunca te has rendido
Papá, papito, papi, gracias por la vida que me has dado,
'ni en los peores momentos. Me has amado, cuidado y tras-
a pesar de todo el dolor que nos ha causado mi enferme-
mitido esa fuerza que tanto anhelabas que tuviera, para
dad, que más de una uez me ha tenido. al borde de la muer-
que [uera capaz de leuantarrne y seguir adelante. Ahora
te: siempre has dado todo lo que está a tu alcance por mi
liemos que era algo que tenía que hacer sola. A ló mejor
felicidad. Sé lo. difícil y doloroso que ha sido para ti que yo.
me cuesta avanzar, pero lo estoy haciendo )' mucho de
sufra anorexia, La impotencia y rabia que te hacen sentir
eso te lo de/lO a ti.
que no puedes manejarlo, que tienes las manos atadas. Pero
Supisu: respetar mis procesos y mis tiempos, entender
hoy quisiera que sepas que lo has hecho. excelente, te has
1.0(,
J\ LGUN¡\SIMÁ(.ENFS
equivocado por qu« todos erramos, pero SiC111jJtC has ('-5/11-

doincondicionalmente junto a mí. Eres un gran hcintlrre,


para mi el mejor del mundo, que tiene sus defectos y virtu-
des pero que posee un corazón que muy pocos pueden
mostrar.
Papá, no me importa no tener los mismos lujos de an-
tes, nada de eso valdría la pena si no te tuviera junto a mí,
si no te hubiera vuelto a ver sonreír. Estoy orgullosisirna de
ti, Dios te guarde y te bendiga por todos los días de tu vida,
Te amo, papá, por sobre todas las adversidades, proble-
mas o situaciones que podamos estar pasando. Hoy que
tengo veinte años, te digo gracias por baberme hecho la
mujer que soy, por entregarme tus valores y principios. Te
digo gracias por ser mi papá.
Tu niñita por siempre ... ::: Mi primer baño. _

Denisse

::: Posando [rara la 'cámara ('11 1/11 parque.

20':)
1, 1111011\ 111, 1.1\ Mili 1<1'1',

:::En Costa Rica, como pez en el agua


jugando con mi papá.

:::.Paseando en pony.

• I

A dieta.
.., Mi tata.
21"0
211
::: Con algunoscompañeros de colegio. De derecha
izquierda, yo y la Nati.

::: Mi familia completa: mamá, Carolina, Benjamín,


o yo y mi papá.

::: Una rcunicn¡


[amiliur: lIOSo
En .plcna adolescencia:
o::: lICOm¡ILI/Ta Ncal, el
sigue el sohrcpcsi), alrc II'LÍ nutrida de
212
mi hermana.
I \ 1111 11\ ,,, 1/\ 1\11111111

::: Ahricl/(/o regalos en la cama, el día .de mi


cumpleaños número diecisiete. .

/
Mi nu mtcut o de menor p csu.

2.1 'i
21(,

2.17
1)1 NI

Mi amor, mi ntna, mi rnuter )', mi 'amIga. Eres un ser


sumamente especial: de eso me di cuenta desde el momento
\ I -

en que nos conocimos, cuando te vi con tu cintillo rosa, i


[ugueteando con tu pelo, dulce )' tímida, Aquella ue: me .--~.-'
acerqué a ti y te saludé. '¡':mpezamos a conversar y los minutos
y las horas corrieron como si fueran segundos; mientras ~----_,-- ~
•.. .•
veíamos todo pasar.ante nuestros ojos. Estábamos abrazados ,
\
..
y nos dimos cuenta de que es; no se;ir¡ ~l último abrazo que
/

nos dariamos.
Los días siguientes no pude sacar de mi cabeza ni de mi
corazon tu rostro angelical irradiando 'esa ternura que yo
jamés había conoci40. Un rostro que también estaba lleno de
suenos y esperanzas, " _.)
Luego. empezamos a llamarnos por ieléfono:'/jablamos
v-hablamos de todas laT cosas, el tiempo seguia -uolando para
nosotros, entre risas y lJalabrds de qm()r. '. ' ." "
De esta forma fuimos uniendo nuestros corazones cada j

uez=más, en nuestros ojos se empezaron a dibujar sueños y


nos veíamos realizándolos juntos.
Aunque mucha gente trató de sep ararnos, tuvimos
siempre [a convicción de seguir construyendo este amor y 110
abandonar las metas que nos [criamos. Así, en corto tiempo, '
la relación fue creciendo, madurando y [ortaleciéndose frente
a 'las adversidades. r

Nos afianzamos como una pareja muy bien constituida )'


unida, llenándonos de amor el uno al otro. Esto sigue así hasta
el día de hoy. Estamos felices caminando por la vida tomados'
de la mano y sonriéndole al mundo y al mañana, refiejando
en nuestros ojos esperanzas, y sueños, parándonos con pies
fuertes sobre la tierra ante los buenos y los malos momentos,
pero por sobre todo siempre amándonos y dándonos mucho '
apoyo. , .
,.'
Mi amonte amo a cada momento, a cada suspiro, solo
espero siempre cumplir nuestros ,cmh'(;los y, scgu.ú\ 'adelinit«,
sin [laqucar l1U11Cll, 'Siempre [uertcs
, . y unid os.ten este¡ que
\

'C011striÚ111oS[untos paso a paso.


TI: AMO ...

Pablu V~dal Al/el/de


21<)
21H
Indice

De 'la infancia al infierno ; 11

Mi vida sin anorexia ni vómitos ,.. 13

Unas extrañas vacaciones 19

Aquella foto que nunca pude olvidar ...............................• 33

La anorexia se declara en mi vida , 45

El comienzo de un largo camino 63


Volviendo a vivir 69

La anorexia {Oca mi puerta, ahora en tierras lejanas 75

Otra recaída 95

Un viaje frustrado y nuevas terapias 103


Cuesta abajo 111

Una terrible pesadilla 121


Mi vida en el infierno 129
Diagnósticos y nucvos rrarnmienros 15'1

L:1 grndu.icion 1S5


El lugar donde fui a morir y volví a VIVir' •••••••••••••••••••••••• 159
1'/1

Un IIUl:VO rcJl;HTr . 177

El comienzo de un l.ugo proceso . un


Volviendo a valorar la vida : . IW:I

Epílog() . 1<;11
Mensaje final . 19S .11

CARTAS y FOTOGRAFÍAS

Palabras a rm mamá 201 • I . ...


Palabras a mi papá 205
Algunas imágenes 209
Carta de Pablo 218
l ••

lJiliftllm1:il1 •. •

.... ... . ..
'

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