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EL HOMBRE HYLICO, PSIQUICO Y PNEUMÁTICO

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EL HOMBRE HYLICO, PSÍQUICO Y


PNEUMÁTICO
Frater Parsifal

Cuando somos jóvenes llenos de fuerza el mundo de los idealismos y de


las luchas humanitarias riega constantemente nuestras venas haciéndonos
enfrentarnos constantemente al mundo preestablecido.

Con el tiempo ese fuego interno va apagándose o al menos


amortiguándose.

Algunas personas trasmutan ese fuego en una búsqueda constante de


respuestas a sus interrogantes: ¿Quién soy? ¿Qué hago aquí? ¿Qué
sentido tiene la vida? ¿Qué es el bien y el mal? ¿Existe algo más allá de
mis sentidos?... miles de preguntas que generalmente quedan sin
contestar y lo que es peor, ni siquiera en la mayoría de las personas por
intentar contestar.

En la Tradición Gnóstica se dice que hay tres tipos de seres: las


"criaturas del Olvido", los Psíquicos y los Pneumáticos.

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EL HOMBRE HYLICO, PSIQUICO Y PNEUMÁTICO
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El primer tipo, o hílicos, nunca llega a plantearse seriamente estas


preguntas y después de muy pocos años y estabilizada la carga hormonal
de la juventud se olvida literalmente de ellas, continuando una vida que
puede ser incluso provechosa desde otras perspectivas, pero nula e
infructuosa desde la óptica espiritual. Su ganancia kármica es nula, y su
incorporación a otras vidas futuras no mas que como un ladrillo de
construcción.

El tipo Psíquico, cada vez más frecuente en nuestros días, dedica su vida
a la contradicción aparente entre el mundo de afuera que le llama
constantemente y el mundo de dentro que le atrae con fuerza. El mundo
de afuera le tiende constantemente trampas en las cuales cae
invariablemente, e invariablemente se siente mal pues sabe que ese
mundo exterior no es lo importante.

Por su parte el mundo interior –que es tremendamente exigente- le


reclama para su Sendero. Esta contradicción conlleva concesiones a
ambas partes. Concesiones que la mayor parte de las veces dejan
insatisfechas a ambas. Este tipo de persona avanza kármicamente a
niveles tan bajos que tardará aeónes de vidas en andar verdaderamente
por el camino de la Reintegración, y su incorporación en vidas futuras
será el simple recuerdo de un trabajo por hacer, la suave melodía de una
tendencia que no llegó a su conclusión.

La mayoría de las órdenes del planeta están compuestas principalmente


por este tipo de persona, que se conforma con poco más que las reglas de
las órdenes, la obediencia absoluta del maestro y las reuniones periódicas
establecidas. En el fondo no es mas que el mismo seguimiento que un
católico puede hacer de las normas de su iglesia. Pero en el ámbito
interno, a nivel espiritual, su crecimiento nunca le acercará a la Senda de
la Reintegración.

Es obvio que el último tipo de persona, el Pneumático, va más allá de


todo esto. Su dedicación al mundo espiritual y a su desarrollo interno es
Total, Global, Comprometido e Inquebrantable. El andará por el Sendero
de la Reintegración. No se conformará con reglas establecidas, ni por la
obediencia al maestro, aunque le escuche, respete y se deje guiar. Su vida
desde el amanecer hasta el ocaso se dedicará al mundo espiritual, e
incluso mientras duerme por la noche trabajará con sus sueños. Su
evolución kármica será importante y en futuras vidas podrá recuperar su
trabajo e incluso parte de la memoria ancestral, lo que le permitirá ver la
Historia y comprenderla para su propio uso mágico. Se sentirá fuera del
circuito de "merchandising" de órdenes, iniciaciones y nombramientos.

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EL HOMBRE HYLICO, PSIQUICO Y PNEUMÁTICO
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Aprenderá a conjugar el mundo real de aquí fuera con el mundo Real de


ahí dentro, pues comprendiendo que el mundo de afuera es necesario por
su propia humanidad, no perderá un momento más del necesario de su
preciado tiempo en ello. Para él no habrá distancia que no pueda recorrer,
esfuerzo que no pueda hacer o locura que no pueda intentar. Dará y
ayudará sin pedir, comprendiendo que en la salvación de los demás está
su propia salvación. Investigará donde su intuición le lleve, incluso
rompiendo con lo establecido. Sintiéndose sin cadenas, será el primero
que cumpla con las reglas; siendo librepensador, comprenderá todas las
opciones, todas las enseñanzas; siendo humano comprenderá a la
Naturaleza; siendo hombre, se sentirá mujer y siendo mujer, se sentirá
hombre. Para él nada tiene barreras, y se sentirá el Señor del Mundo por
derecho propio, pues él se está acercando al Principio de todas las Cosas.

El peligro es el alejamiento de la realidad de aquí hasta el punto de


olvidarse de lo más básico y necesario. Siendo capaz de arruinarse o
morirse de hambre, es necesario que se imponga cierto grado de
disciplina "mundana".

IN LVX ET NOX AETERNA GNOSIS

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