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La Resistencia Andina

La resistencia andina se dio como contrapunto a la invasión española. Los habitantes del
Tahuantinsuyo y la élite incaica desarrollaron diversas formas de actuación frente a la
invasión española. La negociación, las alianzas, las luchas armadas y la resistencia
pacífica fueron los medios a través de los cuales la población indígena reaccionó ante la
presencia extranjera. Este es un proceso que se inicia en los primeros días de
la conquista y que continúa hasta la consolidación del orden virreinal. un sector de la
élite incaica, encabezada por Manco Inca, se refugió en Vilcabamba. La resistencia inca
se produjo paralelamente los acontecimientos que marcaron la historia de los primeros
años de la presencia española en los Andes.

MANCO INCA Y LA RESISTENCIA ANDINA


Cuando Francisco Pizarro llegó al Cuzco, fue recibido por el joven Manco Inca, hijo
de Huayna Capac y Mama Runtu, quien lo acompaño a su entrada a la capital incaica.
Los españoles lo vieron como un aliado y colaborador, pero su comportamiento debe ser
entendido como un medio para establecer la supremacía del sector de la élite incaica que
él representa. Consiguió su objetivo al recibir la mascaipacha en medio de un ritual en el
cual participaron varios curacas y muchos miembros de la élite incaica con el respaldo
español. Sin embargo, Manco Inca, como otros indígenas, se dio cuenta de que considerar
aliados a los españoles era un gran error. Inclusive Cura Ocllo, su mujer, fue cruelmente
asesinada por los españoles y él mismo estuvo preso por los conquistadores.

CERCO DEL CUZCO


Manco Inca observó que solo un pequeño número de españoles ocupaba el Cuzco,
mientras Francisco Pizarro se desplazaba hacia Lima y Jauja, y permanecía la mayoría
del tiempo en Lima, territorio del curaca Taulichusco. Con el ardid de traerle a Hernando
Pizarro unas estatuas de oro de los incas, Manco Inca logró salir del Cuzco.
Consiguió reunir un gran ejército de naturales y paralelamente logró que el Huillac Umu y
Paullu Inca, su hermano y rival en el proceso sucesorio, acompañarán a Almagro en su
expedición a Chile. A fines de mayo de 1536, Manco Inca y sus tropas, que sumaban 10
mil hombres, cercaron el Cuzco, incendiaron tejados y cortaron las fuentes de
abastecimiento de la ciudad. Algunas fuentes llegan a afirmar que las tropas incaicas
sumaban 200 mil personas. Despues de meses de asedio, el escenario más importante
de la lucha fue la fortaleza de Sacsayhuamán, finalmente recuperada por los españoles
después de seis días de intensos enfrentamientos.

EL SITIO DE LIMA
El ataque al Cuzco fue previamente coordinado por Manco Inca para evitar la llegada de
refuerzos desde Lima. Un grupo de españoles enviados por Pizarro se cruzó con las
fuerzas incas cerca del río Pampas, donde fueron vencidos. Otras expediciones españolas
fueron vencidas por los indígenas en su camino hacia el Cuzco. Quizo Yupanqui,
encargado del sitio de Lima, luchó en Ate y Guarco hasta llegar al mismo cerro San
Cristobal. A la entrada de la ciudad, los nativos fueron vencidos por los españoles gracias
a la ayuda prestada por un sector de la población indígena. En algunos casos, esta se dio
por las relaciones de parentesco establecidas entre españoles y curacas, vínculo
fundamental en la cultura andina. Por ejemplo, las generadas a raíz de las relaciones
de Francisco Pizarro con Inés Huaylas, hija de Huayna Capac, le permitieron contar con
el apoyo de los curacas de Huaylas.

El épico final del Imperio español en Sudamérica: los últimos defensores de Perú.

El gallego José Ramón Rodil resistió a la espera de refuerzos desde la Península durante
casi dos años en la Fortaleza del Real Felipe del Callao, que vivió entre sus muros la
muerte o deserción de 2.424 de los 2.800 soldados que la defendían

El triste epílogo a las guerras de emancipación contra el Imperio español del siglo XIX
fue, como es habitual, un baño de sangre. El escenario fue el Callao, en el Virreinato
de Perú, que a diferencia de Nueva Granada y de Río de la Plata, se mantuvo al
principio inmune a la fiebre independentista que se extendió por América. La mayor
presencia de peninsulares que en otros territorios, la escasa implantación del espíritu
independentista y la capacidad de mando de los sucesivos virreyes convirtieron el
lugar en una roca en el camino de los rebeldes.
Para someter Perú fue necesaria la acción conjunta de las fuerzas de Bolívar y
de San Martín. Así, solo en julio de 1821 el virrey José de la Serna ordenó evacuar
Lima, dando vía libre a que San Martín proclamara la independencia de Perú. Y aún
cambiaría de manos varias veces la capital hasta que, con las fuerzas españolas al
límite, llegó la batalla de Ayacucho y con ella la derrota del contingente militar
realista más importante que seguía en pie.
En paralelo a los sucesos de Ayacucho, todavía hubo una última guarnición que
acometió una resistencia casi suicida. José Ramón Rodil y Campillo y los últimos
españoles del Perú se atrincheraron en la Fortaleza del Real Felipe del Callao,
construida inicialmente para defender el puerto contra los ataques de piratas y
corsarios.
Un leónidas moderno en Perú

Lima y la fortaleza en el Callao habían sido recuperadas por los españoles meses
antes del desastre de Ayacucho, coincidiendo con uno de los pocos periodos de la
guerra favorables a los intereses realistas. El general Monet al frente de las fuerzas
realistas había entrado de nuevo en la capital el 25 de febrero de 1824 y designó al
brigadier José Ramón Rodil como jefe de la guarnición del Callao. Lo hizo, claro, sin
sospechar que este oficial gallego iba a protagonizar una resistencia de tintes épicos.
Lima fue abandonada tras la batalla de Junín. Se esperaba que los españoles del
Callao tomaran el mismo camino tras la capitulación de Ayacucho, pero Rodil y sus
2.800 soldados se negaron a rendirse ante la perspectiva de que aún podría recibir
pronto refuerzos de España.
Rodil incluso se negó a recibir a los enviados del virrey la Serna, derrotado en
Ayacucho, porque los consideraba poco menos que desertores. Tampoco quiso
escuchar el 26 de diciembre a los representante de Simón Bolívar, quienes daban por
hecho que el español iba a rendir la fortaleza en cuanto se enterara de los generosos
términos de la capitulación.
El gallego creía que el suyo era un viaje sin vuelta atrás. La entrada de Bolívar en
Lima provocó la huida masiva de la población de españoles peninsulares y de los
leales a la Corona hacia el Callao. 8.000 refugiados convirtieron el Callao en el último
bastión español en Sudamérica y en la última esperanza de recuperar estos territorios.
El asedio de las tropas libertadoras, unos 4.700 soldados, dirigidas por el
venezolano Bartolomé Salom, se inició en forma de bombardeo con artillería pesada
al puerto del recinto amurallado. Se calcula que en los dos años que duró el sitio se
dispararon 20.327 balas de cañón, 317 bombas e incontables balas. Al ataque aéreo
y terrestre, se sumó también el bloqueo naval de las flotas combinadas de
la GranColombia, Perú y Chile.
A pesar de contar con menos hombres armados y pocos recursos, los españoles
tenían varias cosas a su favor. José Ramón Rodil contaba entre sus filas con los
regimientos veteranos Real de Lima y Arequipa, así como una de las fortaleza más
grandes de todo el continente. Las murallas y las minas enclavadas en la roca hacían
imposible un asalto por tierra, mientras que el bastión artillado mantenía la flota
combinada a distancia.
Asimismo, la veteranía de su comandante jugaba a favor de las fuerzas realistas.
Nacido en Lugo el 5 de febrero de 1779, Rodil había combatido contra Napoleón y
luego había saltado a Sudamérica, donde prestó importantes servicios en Talca,
Cancharrayada y Maipo. Además de cicatrices, el gallego coleccionaba múltiples
condecoraciones por el valor desplegado.
Sin posibilidad de hincarle el diente a la fortaleza, los ejércitos libertadores
mantuvieron el bombardeo día y noche en un intento por dejar que la fruta cayera por
su propio peso. Desde el principio se hizo latente la dificultad de alimentar a una
población civil de miles de refugiados, así como el mantener un régimen casi carcelario
para evitar las deserciones entre las filas españolas. En un solo día Rodil fusiló a 36
conspiradores, entre ellos a un muchacho andaluz muy popular por sus chanzas.
En un informe fechado el 26 de setiembre de 1825, Hipólito Unanueescribió a Simón
Bolívar el estado del sitio, convertido en una prisión tanto dentro como fuera de la
fortaleza:
«Rodil sigue defendiéndose obstinadamente y no pasa día sin que se haga fuego
fuerte contra él. Por su parte tiene una vigilancia enorme y apenas ve que se pasa
alguno del pueblo o que se trabajó en la línea, cuando cubre de balazos el sitio, así
es que no se pasan de miedo muchos que desean hacerlo.

Los enemigos fueron la hambruna y las epidemias


La hambruna, las malas condiciones sanitarias y las epidemias crecieron al mismo
ritmo que la carne de rata disparaba su precio en el mercado negro. Es por ello que
Rodil envió hacia el frente enemigo a aquellos civiles cuya presencia no era importante
en el campo militar. Ante esta estrategia los libertadores empezaron a rechazar las
oleadas de civiles con plomo y pólvora, sabiendo que el hambre era el mejor arma
para sacar a los españoles de su castillo. Muchos refugiados se vieron atrapados entre
ambos fuegos.
Solo cerca del 25% de los civiles lograron sobrevivir al asedio de dos años. El
escorbuto, la disentería y la desnutrición fueron rebajando el número de defensores
cada día de resistencia. No así la determinación de Rodil, que únicamente aceptó
rendirse cuando la situación adquirió una atmósfera extrema. A principios de enero de
1826, el coronel realista Ponce de León desertó y, poco después, le siguió el
comandante Riera, gobernador de una de las secciones fortificadas, el Castillo de
San Rafael. Ambos conocían al detalle el entramado defensivo establecido por Rodil
y así se lo desvelaron a los líderes libertadoras. Ponce de León, además, era amigo
próximo de Rodil, lo que supuso una doble traición.
Sin comida, con la munición cercana a terminarse, y sin noticias de que fueran a llegar
refuerzos desde España; Rodil accedió a negociar con el general venezolano poco
después de las ilustres deserciones. El 23 de ese mes, tras dos años de resistencia,
los españoles entregaron la fortaleza en condiciones que permitieron conservar la
honra y la vida a los defensores. O al menos a los supervivientes. Solo unos 376
soldados lograron salir con vida de aquellos dos años extremos, salvando las
banderas de los regimientos Real Infante y del Regimiento de Arequipa.
La vida de Rodil también fue respetada, entre otras cosas porque el propio Bolívar
salió en defensa del español: «El heroísmo no es digno de castigo».

El regreso de «un español de puro bestia»

España se había olvidado de los últimos defensores de Sudamérica cuando éstos


combatían, pero al regreso a la península algunos de ellos fueron recompensados por
su gesta. José Ramón Rodil fue nombrado Mariscal de Campo y se le otorgó en 1831
el título nobiliario de Marqués de Rodil por su actuación en Perú. No obstante, su
consideración de estratega quedó en entredicho con varias derrotas en la Primera
Guerra Carlista. Su carrera política finalizó a consecuencia de su antagonismo
con Baldomero Espartero. Posteriormente, Espartero auspició que Rodil fuera
juzgado por un consejo de guerra y le retiran sus honores, títulos y condecoraciones.
¿Qué motivó su obstinada resistencia el Callao?, siguen preguntándose hoy sus
detractores. El desaparecido político peruano Enrique Chirinos citó, en una de sus
obras históricas, un conocido verso para definirlo: fue «un español de puro bestia».
Eso y que realmente confiaba, hasta el verano de 1825, en que desde la Península
se enviaría una fuerza de reconquista. Controlar aquella posición estratégica era clave
para tener un punto de desembarco en América. Cuando se dio cuenta de que la ayuda
nunca llegaría dejó de dormir y apenas comía ante el temor, tal vez, de que todo su
esfuerzo al final iba a ser en vano.
12 de octubre: Más de 500 años de resistencia indígena
hallamos estos reinos de tal manera que en todos ellos no había ni un ladrón, ni hombre
vicioso, ni holgazán, ni había mujer adúltera, ni mala, ni gente mala vivía en lo moral, y
que los hombres tenían sus ocupaciones honestas y provechosas. Y las tierras y montes
y minas y pastos y caza y maderas y todo género de aprovechamientos estaba gobernado
y repartido, de suerte que cada uno conocía y tenía su hacienda, sin que otro ninguno se
la ocupase ni tomase, ni sobre ello había pleitos; (...)” (Testamento de (Mancio Sierra de
Leguizamo, soldado español que participó en el asesinato de Atahualpa).

Contrario a la historia oficial, el extracto con el que iniciamos el presente informe, grafica
una cultura con gran calidad de vida en el “Nuevo Continente”, una forma de vida muy
desarrollada, a pesar del desconocimiento de muchos otros aspectos desarrollados en
Europa, aquí calidad de vida para todos. No obstante, con el correr del tiempo y por la
ambición desmedida de los foráneos, la cultura de este continente fue degenerándose,
occidentalizándose, confundiéndose, desorientándose, tanto así, que hasta hace poco
nada claro se tenía respecto al 12 de octubre.

El 12 de octubre ha sido acreditado tradicionalmente en nuestro país como Día de la Raza,


como “homenaje al descubrimiento de América por los españoles”, ó “Día de las
Américas”; pero luego estas denominaciones han cambiado.
Desde este año se está instaurando en esta fecha “el Día de los Pueblos Originarios y del
Diálogo Intercultural”, exponiendo así que cuando Cristóbal Colón llegó a este continente
no descubrió nada, en cambio su llegada sí marcó el inicio de un largo proceso de dominio
cultural y que ahora buscamos una interculturalidad entre el Nuevo y el Viejo continente.
Hoy el Perú recuerda 517 años de la llegada de los conquistadores españoles a América,
por eso este día los indígenas peruanos rememoran más bien “el Día de la Resistencia
Indígena”, en recuerdo a la imposición de la cultura occidental y al saqueo de las riquezas
de los pueblos con la llegada de los extranjeros.
“Este día recordamos la resistencia de nuestra cultura andina frente a la invasora
occidental, más de 500 años de afirmación cultural de nuestros pueblos andinos,
altiplánicos y amazónicos, recordamos la fuerza de una población aimara, quechua, uros
y amazónica, que en nuestro país realiza una actividad intensa a favor del pueblo a favor
del Perú”, opina el periodista César Suaña cuando le preguntamos sobre el tema
.
Mientras tanto, para el alcalde del centro poblado de los Uros Chulluni, Julio Vilca Lujano,
este día también se debe recordar la defensa y el respeto a la Pachamama (Madre Tierra)
y el cuidado que debemos tener a la misma frente a la contaminación y la devastación de
los recursos que actualmente se nota en el mundo.

LA RESISTENCIA DE NUESTRAS LENGUAS


Desde la época de conquista, debido a las epidemias, trabajos forzados y la discriminación
anti indígena por parte de los blancos y mestizos, se redujo el número de lenguas en
América a menos de 150 en la actualidad. Diversos estudiosos señalan que las lenguas
que pudieron haberse empleado en el Perú sobrepasaron las 300.
Pese a ello, actualmente el Perú es un país multilingüe, donde se calcula que se habla 43
lenguas maternas como el quechua y aimara, las cuales representan la mayor cantidad de
habitantes. Pero están también el jaqaru y el kawki, que pertenecen a la misma familia;
mientras que en la región amazónica las lenguas más habladas son el asháninka y el
aguaruna.
Esto significa que a más de quinientos años de colonización no se pudo desarticular toda
la unidad histórica de nuestro espacio geográfico ni cultural, la invasión española en el
Perú suscitada en 1492, repercutió en gran medida en la pérdida de algunos rasgos
ancestrales y riqueza nacional, pero no ha podido quitar que nuestra tierra conserve sus
rasgos culturales hasta estos tiempos, como la diversidad de sus lenguas, tradiciones y
costumbres.

PELIGRO DE ALIENACIÓN

“Debemos tener mayor identidad, para evitar que la gente joven se identifique con patrones
occidentales, deben preguntarse ¿quiénes son? ¿De dónde son? y ¿quiénes fueron sus
padres? para tener identidad propia, recuperar y afirmarse en la cultura andina”,
recomienda el alcalde Julio Vilca Lujano.
Sobre este aspecto, ya está en macha en la región Puno el Proyecto Educativo Regional
(PER) el cual tiende a orientar la educación a reforzar la identidad, a descubrir lo valioso
de sentirse indígenas o mestizos, en cualquier caso, busca mejorar la orientación cultural
de la población andina. Sobre este punto, es necesario señalar que todo dependerá de las
autoridades y de la misma ciudadanía para tener resultados en los años venideros.

A MANERA DE REFLEXIÓN

Finalmente, en esta fecha es necesario decirlo: la exclusión y marginación de los pueblos


indígenas, especialmente de los espacios como la toma de decisiones no sólo es una falta
de respeto, sino una vergonzosa muestra de cómo las discriminaciones históricas están
aún vigentes hoy.

Felipe Guaman Poma de Ayala


La Nueva corónica y buen gobierno es el manuscrito más importante del siglo XVI que se
haya elaborado en el Perú colonial. Fue escrito principalmente en español, pero también
por partes en quechua, aymara, puquina y otras lenguas indígenas. Su autor, Felipe
Guaman Poma de Ayala, fue descendiente de los yarowilcas con un profundo
conocimiento del mundo andino prehispánico, tanto de los incas como de las demás
culturas y señoríos. Su obra denuncia la corrupción y los abusos del gobierno colonial
contra los indígenas, y le solicita al rey de España que les permita a las antiguas
autoridades locales gobernar manteniendo la fidelidad a la corona.
Su crónica fue invisibilizada y silenciada en su tiempo. Recién fue hallada y difundida en
el siglo XX.
Para la celebración de la fiesta de San Juan, en la comunidad shipiba de Cantagallo, en
el Rímac, NadieS quiso resaltar la figura del revolucionario Juan Santos Atahualpa, único
líder insurgente en la amazonía peruana durante la época colonial, s. XVIII.
Servindi, 13 de diciembre, 2018.- El día viernes 14 de diciembre se llevará a cabo el
encuentro de "Resistencia Cultural, Autogobierno Comunal y Descolonialidad del
Poder", donde confluirán fundadores de las Comunidades Urbanas Autogestionarias Villa
El Salvador (CUAVES) y juventudes de Villa El Salvador.
El encuentro busca aprerturar un diálogo que aborde temas sobre resistencia cultural,
autogobierno y descolonialidad del poder y el saber.
En el evento se presentará un torneo deportivo de vóley juvenil, Danza de Tijeras y
Huaylías.
Asimismo, se contará con la presencia de Rómulo Huamaní, Juan Dios
Flores y Concepción Magdalena Rimachi Coronado, quienes expondrán el origen
y la vestimenta sobre la Danza de Tijeras y la Danza del Cóndor, Chunka, Pastores y
Huaylías.
Para exponer los temas de "Historia del poder comunal, cultural y deportivo" y
"Descolonialidad del poder y saber" se contará con la participación de Pedro Chamber
Chambilla y Danilo de Assís Clímaco, respectivamente.