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Tu Experiencia, Un Activo Fundamental

Michael Leatherbee – Agosto, 2013

La mayoría de las ideas innovadoras tienden a nacer en las empresas establecidas.


Irónicamente, la mayor tasa de mortalidad de ideas innovadoras también se encuentra en
las empresas establecidas. ¿Por qué un lugar tan fecundo para el nacimiento de
potenciales innovaciones es, a su vez, un lugar tan hostil para la implementación de
dichas oportunidades de innovación? Esta tensión se explica en la coexistencia de
individuos con alto potencial innovador y organizaciones que sofocan el potencial de
dichos individuos. Mientras los primeros son una fuente de ideas creativas, las últimas
contienen anticuerpos que atentan contra el desarrollo de esas ideas.

Para el individuo innovador, el desafío es sortear el campo minado de la organización


para desarrollar sus potenciales innovaciones. Para el gerente (orquestador de la
organización), el desafío es desminar la organización para que sobrevivan los
innovadores. En esta clase veremos la perspectiva del individuo innovador. La próxima
clase veremos la de la organización.

La Experiencia del Innovador


Hace poco conocí la historia de un joven emprendedor chileno que tenía una excelente
solución para la industria de los medios publicitarios. Al menos eso creía él. Comenzó a
desarrollar una solución para ese “problema”, solo para descubrir—luego de considerable
tiempo, esfuerzo y recursos—que el “problema” que había detectado en realidad no era
un gran problema para la industria de medios publicitarios. En otras palabras, como
vimos en la clase pasada, el “valor del problema” no era considerablemente superior al
“costo de la solución”. En la práctica, no existía una oportunidad de emprendimiento que
valiese la pena perseguir.

Este tipo de situaciones ocurre frecuentemente a personas que tienen poca experiencia en
una determinada área. En la lectura complementaria de la clase pasada vimos el modelo
de creatividad de Teresa Amabile. Ella sugiere que la creatividad es producto de tres
elementos: técnicas para fomentar el pensamiento creativo, la motivación, y la experticia.
Este último elemento se adquiere a través de años de trabajo en una industria
determinada.

En otras palabras, las personas que tienen vasta experiencia en una industria específica
conocen mejor que nadie dónde están los problemas más importantes que aquejan a dicha
industria. Al tener tan desarrollado uno de los tres ingredientes de la creatividad, tienen
una ventaja competitiva inimitable por otras personas sin dicha experiencia. El desafío es
pensar en grande, creerse el cuento, y tener la convicción de que uno tiene lo que se
necesita para concebir una idea que tenga un alto potencial innovador.

Las personas con mucha experiencia típicamente trabajan en empresas establecidas. Esa
experiencia es un activo importante que facilita la detección de oportunidades para
innovar. Si eres una de estas personas (y muy probablemente lo seas), debes permitirte
confiar en este potencial que tienes de descubrir oportunidades que solo pueden ser
detectadas por personas que tienen tu experiencia única. Tómate unos minutos para
pensar en los grandes problemas que ves a tu alrededor. (Puedes aumentar las
probabilidades de descubrir esos problemas cuando estás más alerta a tu entorno. Como
diría Tom Kelley de IDEO, debes caminar por tu vida diaria como si fueras un turista.)
Una vez descubierto el problema, piensa en distintas maneras de solucionarlo.
Finalmente, imagina qué tendrías que hacer para liderar una iniciativa para resolver dicho
problema.

Terminando este simple ejercicio, habrás dado un paso importante para ser un innovador.
El paso siguiente es buscar la forma de defender tu innovación de los anticuerpos
organizacionales. De esto hablaremos más adelante.

Reflexión: ¿Has pensado alguna vez que no eres capaz de llevar a cabo una idea
sumamente audaz? ¿Por qué crees que te auto-restringiste? ¿Qué harías diferente en el
futuro?