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Bogotá D.C.

, Martes, 16 de Julio de 2019


Para responder a este oficio cite: 20193300216433

*20193300216433*
REPÚBLICA DE COLOMBIA

JURISDICCIÓN ESPECIAL PARA LA PAZ


SALAS DE JUSTICIA
SALA DE DEFINICIÓN DE SITUACIONES JURÍDICAS

Número de expediente Orfeo: 2018120160800033E


Compareciente: Luis Enrique Córdoba Angulo
C.C. 16.504.480
Tercero
Situación jurídica: Condenado – privado de la libertad.
Delito: Tráfico, fabricación o porte de estupefacientes
con circunstancias de agravación punitiva.
Fecha de reparto: 23 de marzo de 2019.

Bogotá D.C., 16 JUL 2019

Resolución N° 003618

ASUNTO

La magistrada sustanciadora se pronuncia respecto de la solicitud elevada por el


señor Luis Enrique Córdoba Angulo, identificado con la cédula de ciudadanía N°
16.504.480, para que sea aceptado su sometimiento a la JEP.

SÍNTESIS DE LA SOLICITUD

1. Mediante petición del 14 de agosto de 2018, con radicado orfeo JEP N.


20171510076152, el señor Luis Enrique Córdoba Angulo solicitó a la Jurisdicción
Especial para la Paz, se aceptara su sometimiento y la posibilidad de concederle los
beneficios previstos en la Ley 1820 de 2016, alegando que la conducta por la cual
se encuentra condenado está relacionada con el conflicto armado interno.

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2. Solicitud que acompañó de las siguientes piezas procesales:

- Acta de audiencia N° 082 de 29 de mayo de 2012 proferida por el Juzgado


Primero Penal Especializado de Buga, mediante la cual condenó al señor
Luis Enrique Angulo Córdoba a la pena principal de 282 meses de prisión
por el delito de tráfico, fabricación o porte de estupefacientes con
circunstancias de agravación punitiva1.

- Sentencia del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Buga – Sala de


Decisión Penal de 27 de febrero de 2013, radicado N. 11001-60-00-163-2008-
00807-01/AC-254-12, mediante la cual confirmó integralmente la sentencia
N° 020 del 29 de mayo de 2012 proferida por el Juzgado Primero Penal del
Circuito Especializado de Buga2.

- Fallo de la Corte Suprema de Justicia – Sala de Casación Penal de 20 de


noviembre de 2014, radicado N° 41784, mediante el cual decidió casar
oficiosamente y parcialmente el fallo proferido por el Tribunal Superior de
Buga, en el sentido de fijar la pena a Luis Enrique Angulo Córdoba en 256
meses de prisión3.

3. Manifestó que el Juzgado Primero Penal de Ejecución de Penas y Medidas


de Seguridad de Popayán – Cauca vigila la condena impuesta.

SÍNTESIS DE LA SENTENCIA

4. Los hechos por los cuales fue condenado el señor Luis Enrique Angulo
Córdoba fueron narrados por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Buga –
Sala de Decisión Penal, así:

EL DIA 14 DE ABRIL DE 2008, SIENDO LAS 12 HORAS, EN LA BAHÍA


TRES DEL PUERTO DE BUENAVENTURA EL PATRULLERO CRUZ
GARCIA ENIFREED INICIA INSPECCION [SIC] AL CONTENEDOR
CMAU. 511897- 9, EL CUAL EL 23 DE ABRIL DEL 2008 VINO
EMBARCADO EN LA MOTO NAVE [SIC] DE NOMBRE BUENOS AIRES

1 Expediente JEP N. 2018120160800033E. Cuaderno Único. Fls. 20 – 27.


2 Ídem. Fls. 30 – 77.
3 Ídem. Fls. 78 – 86.

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PROCEDENTE DE CHILE, DICHO CONTENEDOR FUE DESCARGADO


EN CALIDAD DE RESTIVA (CONTENEDORES QUE SE
DESEMBARCAN CON EL FIN DE REHUBICARLOS [SIC]
POSTERIORMENTE DENTRO DE LA MISMA MOTONAVE), EL
CONTENEDOR FUE SELECCIONADO POR LA SALA DE ANÁLISIS
PARA SER INSPECCIONADO, POR LO QUE EL CAPITAN [SIC]
CHAVEZ LE INFORMA AL PATRULLERO CRUZ GARCIA QUE
PROCEDA DE CONFORMIDAD. AL ABRIR EL CONTENEDOR SE
ENCONTRARON CAJAS QUE CONTENIAN [SIC] SOBRES DE
REFRESCOS DE MARCA SPRIM, DE IGUAL FORMA SE HALLARON 23
TULAS DE COLOR NEGRO QUE CONTENIAN UN TOTAL DE ,821
PANELAS EN LAS QUE AL PARECER SE OCULTABA SUSTANCIA
ESTUPEFACIENTE. POR TAL RAZON EL FUNCIONARIO DE POLICIA
JUDICIAL ALEXANDER TUNJO RODRÍGUEZ, REALIZO EL PIPH
ARROJANDO PRELIMINAR POSITIVO, PARA COCAINA EN 1.839
KILOGRAMOS. TANTO DE LOS HALLAZGOS COMO DEL
PROCEDIMIENTO ADELANTADO SE LEVANTARON LAS
RESPECTIVAS ACTAS CON LA PARTICIPACIÓN DEL MINISTERIO
PUBLICO [SIC] (mayúsculas en el texto original).

CONSIDERACIONES

I. Competencia:

5. Con el inicio de las funciones de la JEP, en ejercicio de la competencia


prevalente que le asiste4, la Sala de Definición de Situaciones Jurídicas está
facultada para establecer si corresponde conocer a la Jurisdicción las conductas
por las cuales son investigados o fueron condenados en la justicia ordinaria
quienes se presentan voluntariamente para someterse a esta justicia transicional.
Lo anterior conforme a lo previsto en los artículos transitorios 16 y 17 artículo 1°
del Acto Legislativo 01 de 2017; los artículos 62, 63, 65 y 84 (literales f y h) de la
Ley 1957 de 2019 y artículos 28 (numeral 8), 29, 30 y 44 de la Ley 1820 de 2016,
así como lo previsto en las sentencias de la Corte Constitucional C-674 de 2017 y
C-007 de 2018.

II. De la facultad de la magistrada sustanciadora para emitir decisión


interlocutoria de rechazo.

4 Acto Legislativo 01 de 2017 artículo 6°.

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6. En las reglas especiales de procedimiento expedidas para la Jurisdicción


Especial para la Paz no fue regulada la competencia del magistrado sustanciador
o ponente en las salas y secciones, como lo hacen los artículos 35 del Código
General del Proceso (L. 1564 de 2012), 164 de la Ley 906 de 2004 y 172 de la Ley
600 de 2000 (Código de Procedimiento Penal), por lo cual debe ser aplicada la
cláusula remisoria prevista en el artículo 72 de la Ley 1922 de 2018. De acuerdo
con las citadas normas, la regla general es que el magistrado ponente o
sustanciador es competente para emitir las decisiones de sustanciación, es decir,
las que se limitan al impulso de una actuación; mientras que las decisiones
interlocutorias y las sentencias deben adoptarse con la mayoría absoluta de votos
de los integrantes de las salas o secciones5.

7. La Corte Suprema de Justicia en un proceso tramitado por la jurisdicción


transicional de Justicia y Paz, sostuvo que las decisiones interlocutorias en los
jueces colegiados se adoptan por mayoría, en los siguientes términos:

El artículo 164 del Código de Procedimiento Penal alude a las


providencias de los jueces colegiados y si bien no hace referencia a que
las interlocutorias y las sentencias deben adoptarse por mayoría de votos
de sus integrantes, ello surge del simple sentido común, pero, además,
de los artículos 178 y119 que, al reglar el trámite de los recursos de
apelación determina que, presentado el proyecto por el magistrado
ponente, la Sala dispone de un lapso para su estudio y decisión, lo cual
comporta que cada integrante de la Sala puede optar por un modo de
decisión diverso y que, consecuentemente, lo que decida la mayoría es lo
que se adopta como determinación de ese juez plural.

El artículo 172 de la Ley 600 del 2000 reguló de manera expresa la


materia, al establecer que las decisiones se adoptan por mayoría absoluta
de votos y que el magistrado disidente tiene la obligación de salvar su
voto. Ese estatuto se encuentra vigente y nada obsta para que sus
lineamientos sean de recibo en trámites de la Ley 906 del 2004 y, por
principio de integración, en aquellos de la denominada ley de justicia y
paz.

El artículo 54 de la Ley Estatutaria de la Administración de Justicia (270


de 1996), que obliga a todos los funcionarios judiciales, dispone que todas
las decisiones de las corporaciones judiciales requieren, para su
deliberación y decisión del voto de la mayoría de los miembros de la

5 Ley 600 de 2000 artículos 169 y 172;

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corporación, sala o sección.

La existencia de ese mandato en la ley estatutaria de la administración de


justicia podría explicar el que la materia no se regulara de manera
expresa en el Código de Procedimiento Penal, como que aquella es de
obligatoria aplicación y, por ende, resultaba inoficioso reiterar la orden.

El artículo 56 de la ley 270 de 1996 faculta a quienes disientan de la


decisión para que salven o aclaren su voto (el artículo 172 de la Ley 600
del 2000 solo regula el salvamento), entendiéndose por lo primero que se
aparta, que rechaza lo resuelto, lo cual puede hacerse de manera parcial
o total, en tanto que lo segundo (la aclaración) apunta a que se comparte
lo decidido pero hay alejamiento sobre los fundamentos, sobre la
motivación6.

8. En sentencia de 23 de septiembre de 2009, radicado 29.571, la Sala de


Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia ya había dicho que:

(…) 1. De conformidad con el artículo 172 del Código de Procedimiento


Penal, tratándose de providencias de fondo de jueces colegiados (Sala de
Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia y Salas de Decisión Penal
de los tribunales), los autos interlocutorios y las sentencias serán
proferidas por mayoría absoluta de votos” (Resalta la Sala).

9. En el mismo contexto, el artículo 54 de la Ley Estatutaria de la


Administración de Justicia (270 de 1996), bajo el título de “Quórum deliberatorio
y decisorio”, dispone que

Todas las decisiones que las corporaciones judiciales en pleno o


cualquiera de sus salas o secciones deban tomar, requerirán para su
deliberación y decisión, de la asistencia y voto de la mayoría de los
miembros de la corporación, sala o sección…” (Lo resaltado es ajeno al
texto).

10. De esta manera, el hecho que el legislador opte por dar jurisdicción y
competencia a jueces plurales y no individuales implica también que las
decisiones interlocutorias sean emitidas por mayoría. Si bien adoptarlas puede
significar más tiempo de estudio y deliberación, dan garantía para quienes
acceden a la administración de justicia de que hay acuerdo en su juez natural

6Corte Suprema de Justicia. Sala de Casación Penal. Auto del 9 de septiembre de 2015. Proceso N° 46502.
Número de providencia AP-5161-2015.

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respecto de una determinada interpretación de las normas, de los hechos o de las


pruebas, lo que ofrece seguridad jurídica. Tal efecto no se obtendrá si cada uno
de los magistrados que integran una corporación adoptan decisiones
interlocutorias de conformidad con su personal criterio.

11. Si bien uno de los principios del derecho procesal es la “instrumentalidad


de las formas”7, de conformidad con el cual en la interpretación de las normas
procesales debe tenerse en cuenta que el objeto de los procedimientos es la
efectividad de la ley sustancial, no puede perderse de vista que tal normatividad
es de orden público y de obligatorio cumplimiento, no puede ser derogada,
modificada o sustituida por los funcionarios, salvo por expresa autorización de
la ley8.

12. Para lo que atañe al presente caso, aunque por su naturaleza la decisión
de rechazar una solicitud de sometimiento en la JEP es interlocutoria, pues se
niega la competencia de la Jurisdicción, lo cual de acuerdo con las normas
generales del debido proceso es de competencia del juez colegiado, la Sección de
Apelación del Tribunal de Paz ha advertido a las Salas de Amnistía e Indulto y
de Definición de Situaciones Jurídicas, en reiterados pronunciamientos, que el
magistrado sustanciador puede rechazar las solicitudes de sometimiento en las
cuales sea evidente que por los ámbitos temporal, material y personal no son de
competencia de esta Jurisdicción. Para tales efectos deberá proferir una decisión
motivada (interlocutoria), respecto de la cual pueden ser interpuestos los
recursos ordinarios.

13. En tal sentido se ha pronunciado en los autos TP-SA 073 de 13 de diciembre


de 2018; TP-SA-099 de 9 de enero de 2019; TP-SA 140 de 10 de abril de 2019; TP-
SA 171 de 8 de mayo de 2019, TP-SA 199 de 11 de junio de 2019 y TP-SA 204 de
19 de junio de 2019.

14. En el auto TP-SA 171 de 8 de mayo de 2019, sostuvo:

33. La jurisprudencia reseñada es plenamente aplicable a la SDSJ. Al


igual que ocurre con la SAI, la SDSJ se enfrenta a peticiones que,
palmariamente, desatienden los requisitos previstos en la Constitución y

7 Código General del Proceso, artículo 11.


8 Ídem. Artículo 13.

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la ley. Como parte del componente judicial de transición, la SDSJ debe


evacuar, con la máxima celeridad posible, los asuntos ordinarios que no
guarden relación con el conflicto armado, puesto que estos podrían
arrebatarle tiempo a una jurisdicción transitoria, y obstruir el logro del
mandato supremo de la paz. De ahí que, cuando de la lectura atenta del
material probatorio disponible al momento de recibir una solicitud o
actuación, la Sala colija, en sana crítica, que el requerimiento es
evidentemente ajeno a la JEP, el magistrado sustanciador podrá proceder
a su rechazo mediante decisión de ponente, siempre y cuando ofrezca
argumentos plausibles y convincentes dirigidos a mostrar que su
determinación no es caprichosa ni arbitraria. Tratándose de una
resolución que es notoriamente perjudicial a los intereses de la parte
demandante, tal determinación será recurrible en los precisos términos
previstos en la ley (subrayas fuera de texto).

15. Luego, en la parte resolutiva dispuso:

Segundo.- EXHORTAR a la Sala de Definición de Situaciones Jurídicas


a que, por decisión de ponente, rechace de plano las peticiones judiciales
formuladas por los interesados en comparecer a la JEP cuando, de la
lectura atenta del material probatorio disponible al momento de su
recepción, las considere abiertamente infundadas y ostensiblemente por
fuera de la órbita jurisdiccional del componente judicial del Sistema
Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición.

16. En el auto TP-SA 199 de 11 de junio de 2019, la Sección de Apelación afirmó


lo siguiente:

34. A la luz de casos anteriores -en su mayoría alusivos a delitos de


violencia sexual y de género-, la Sección ha dispuesto que cuando las
Salas de Justicia se vean enfrentadas a asuntos claramente ajenos a las
atribuciones de la JEP, en los que se observen peticiones de
comparecencia abiertamente infundadas y que se encuentren
ostensiblemente por fuera de la órbita jurisdiccional de este organismo
judicial, han de rechazar de plano tales requerimientos a través de decisión
de ponente. Se trata de una facultad para descartar in limine los asuntos
manifiestamente improcedentes, cuyo estudio detallado no solo
resultaría innecesario, sino que correría el riesgo de generar una
congestión judicial en las Salas, sumamente lesiva para los intereses de
comparecientes e intervinientes ante la JEP. Este hecho, según la Sección,
sería particularmente grave en razón del principio de estricta
temporalidad, el cual gobierna a la Jurisdicción, y la consecuente
necesidad de evitar dilaciones en la impartición de una justicia

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transicional y eminentemente transitoria. No obstante, teniendo en


cuenta que en un rechazo de esta suerte podría generar consecuencias
sustantivas negativas para las personas a quienes se les cierra la puerta
para ingresar al componente judicial del SIVJRNR, la SA ha sido enfática
en que la referida providencia debe ser excepcional, adecuadamente
motivada y recurrible.

35. Es importante aclarar que las peticiones proclives a desatender los


requisitos previstos en la Constitución y la ley no se limitan,
necesariamente, a aquellas que, de forma palmaria, versan sobre asuntos
por sí mismos ajenos a la competencia material de la JEP. Es posible,
también, que se refieran a procesos penales adelantados contra sujetos
que no están autorizados para presentarse en este escenario de justicia
transicional. El rechazo de plano de este segundo orden de casos deviene
aún más necesario luego de que se ha consolidado un precedente extenso
y pacífico, que indica cuáles de sus peticiones deben resolverse
desfavorablemente. Así pues, como parte de este componente judicial,
las Salas deben evacuar, con la máxima celeridad posible, los asuntos
ordinarios que, pese a guardar relación material con el CANI, involucren
a individuos cuyo juez natural solo puede ser el ordinario penal. Actuar
de otro modo, y continuar adentrándose en estudios de fondo para
responder a estas solicitudes, aun cuando ya está claro que estas no
tienen vocación de prosperar, podría arrebatarle tiempo a una
jurisdicción transitoria, agravando la congestión que atraviesan algunas
de sus dependencias, y obstruir el logro del mandato supremos de la paz.
De ahí que, cuando de la lectura atenta del material disponible al
momento de recibir una solicitud o actuación, y sin necesidad de requerir
elementos de juicio adicionales a los allegados por el peticionario, las
Salas colijan, en sana critica, que el requerimiento es evidentemente ajeno
a la JEP por encontrarse fuera de su competencia material o personal, el
magistrado sustanciador deberá proceder a su rechazo mediante
decisión de ponente, siempre y cuando ofrezca argumentos plausibles y
convincentes, dirigidos a mostrar que su determinación no es caprichosa
ni arbitraria, y que su decisión se ajusta al precedente aplicable.

17. Y finalmente, en la parte resolutiva ordenó:

SEGUNDO: ADVERTIR a la Sala de Definición de Situaciones Jurídicas


que, por decisión de ponente, debe rechazar de plano las peticiones
judiciales formuladas por los integrantes de agrupaciones paramilitares
interesados en comparecer a la JEP cuando, de la lectura atenta del
material disponible al momento de su recepción, las considere
abiertamente infundadas y ostensiblemente por fuera de la competencia

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personal de esta Jurisdicción Especial, según el precedente consolidado


en este Auto.

18. Puesto que la Sección de Apelación del Tribunal para la Paz ha proferido
más de tres decisiones uniformes respecto de la competencia del magistrado
ponente en las Salas de Amnistía e Indulto y de Definición de Situaciones
Jurídicas para rechazar las solicitudes de sometimiento por falta de competencia,
lo que constituye doctrina probable al tenor del artículo 25 de la Ley 1957 de
2019, a pesar que esta magistrada considera que tales determinaciones no se
ajustan a lo previsto en la ley procesal aplicable, procederá a emitir el presente
pronunciamiento en acatamiento a lo dispuesto por el órgano de cierre de la JEP.

III. Problema jurídico y orden de análisis:

19. Atendiendo a la solicitud que ha dado origen a la presente actuación, el


problema jurídico que debe resolver la magistrada sustanciadora se puede
sintetizar de la siguiente manera:

¿El presente caso se cumple con el factor de competencia personal y material de


la JEP?

20. Para tales efectos, será abordado el análisis a partir del marco normativo
de la Jurisdicción Especial para la Paz, relacionado con la competencia personal
y material, para luego descender al caso concreto.

IV. El componente de justicia establecido en el Sistema Integral de Verdad,


Justicia, Reparación y No Repetición (SIVJRNR):

21. El Acto Legislativo 01 de 2017 creo el SIVJRNR compuesto por: 1) la


Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No
Repetición; 2) la Unidad para la Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas
en el contexto y en razón del conflicto armado; 3) la Jurisdicción Especial para la
Paz; y 4) las medidas de reparación integral para la construcción de paz y 5)
garantías de no repetición.

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22. La Jurisdicción Especial para la Paz, es el componente de justicia del


SIVJRNR y tiene por objetivos:

satisfacer el derecho de las víctimas a la justicia; ofrecer verdad a la


sociedad colombiana; proteger los derechos de las víctimas; contribuir al
logro de una paz estable y duradera; y adoptar decisiones que otorguen
plena seguridad jurídica a quienes participaron de manera directa o
indirecta en el conflicto armado interno mediante la comisión de las
mencionadas conductas9.

23. De conformidad con los artículos transitorios 5, 16, 17 y 21 del artículo 1º


del Acto Legislativo 01 de 2017; 63 de la Ley 1957 de 2019 y la Ley 1820 de 2016,
además de la sentencia C-674 de 2018 de la Corte Constitucional, los destinatarios
de la Jurisdicción Especial para la Paz son:

a. Los combatientes de los grupos armados al margen de la ley, que hayan


suscrito el Acuerdo de Paz con el Gobierno Nacional, es decir, que
aplica solamente para exmiembros de las FARC.

b. Los terceros no combatientes, que voluntariamente decidan acogerse a


la JEP y que sin formar parte de una organización o grupo armado,
hayan contribuido de manera directa o indirecta a la comisión de
delitos relacionados con el conflicto armado, siempre que cumplan
con el régimen e condicionalidad10.

c. Los Agentes Estatales No Integrantes de la Fuerza Pública (AENIFPU),


son ellos los trabajadores o empleados del Estado en todos los
niveles territoriales, que hayan participado en el diseño o ejecución
de conductas delictivas, relacionadas directa o indirectamente con

9Acto Legislativo 01 de 2017 artículo transitorio 5º.


10Al respecto la Corte Constitucional mediante sentencia C-674 declaró la inexequibles los incisos 2º y 3º
del artículo transitorio 16 del artículo 1º del Acto Legislativo 01 de 2017, en los que se señalaba que el
sometimiento voluntario de los terceros no combatientes era sin perjuicio de que la Sala de
Reconocimiento de Verdad y Responsabilidad y de la Sección de Revisión del Tribunal para la Paz, podía
hacer comparecer a quienes hubieran tenido una participación activa o determinante en la comisión de
los siguientes delitos: el genocidio, delitos de lesa humanidad, los graves crímenes de guerra –esto es,
toda infracción del Derecho Internacional Humanitario cometida de forma sistemática–, la toma de
rehenes u otra privación grave de la libertad, la tortura, las ejecuciones extrajudiciales, la desaparición
forzada, el acceso carnal violento y otras formas de violencia sexual, la sustracción de menores, el
desplazamiento forzado, además del reclutamiento de menores, todo ello conforme a lo establecido en el
Estatuto de Roma.

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el conflicto armado, sin ánimo de enriquecimiento personal ilícito o


cuando este no es el determinante de la conducta delictiva.

d. Los miembros de la fuerza pública, que hubieren realizado conductas


punibles por causa, con ocasión o en relación directa o indirecta con
el conflicto armado, siempre que se hayan cometido sin el ánimo de
obtener enriquecimiento personal ilícito o cuando este no es el
determinante de la conducta delictiva. Para la calificación del
vínculo entre la conducta criminal y el conflicto armado, el artículo
transitorio 23 del Acto Legislativo 01 de 2017 establece algunos
criterios indicativos, teniendo en cuenta que el conflicto debe ser la
causa directa o indirecta de la conducta delictiva, o al menos que la
existencia del conflicto debe haber incidido en la capacidad, en la
decisión o en la manera de cometerla11.

24. Los “terceros” que deciden someterse voluntariamente a la JEP, de cumplir


con los requisitos de la competencia personal y material antes señalados, tendrán
derecho a la aceptación de su sometimiento, que es su primer beneficio, así como
a la definición de su situación jurídica en forma definitiva si cumplen con las
condiciones del Sistema de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición. No
obstante, no tienen derecho a acceder al régimen de libertades, que solo fue
previsto para los miembros de las FARC-EP, así como para los agentes estatales,
incluidos los integrantes de la fuerza pública.

A. Competencia material y temporal de la JEP:

25. El artículo 5º transitorio artículo 1º del Acto Legislativo 01 de 2017 define


la competencia material de la JEP estableciendo que

conocerá de manera preferente sobre todas las demás jurisdicciones y de


forma exclusiva de las conductas cometidas con anterioridad al 1º de
diciembre de 2016, por causa, con ocasión o en relación directa o indirecta
con el conflicto armado, por quienes participaron en el mismo, en especial
respecto a conductas consideradas graves infracciones al Derecho
Internacional Humanitario o graves violaciones de los derechos humanos.

11 Corte Constitucional. Sentencia C-674 de 2017. Págs. 321-322.

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26. A partir de lo dispuesto en la norma citada, se define la competencia


material y temporal, quedando por fuera todas las conductas que no guarden un
nexo con el conflicto armado o que hayan ocurrido con posterioridad a la firma
del Acuerdo Final, esto es 1º de diciembre de 2016.

27. En este sentido, el artículo transitorio 23 artículo 1º del Acto Legislativo 01


del 2017, estableció los criterios para determinar la competencia material de la
Jurisdicción Especial para la Paz, así:

a) Que el conflicto armado haya sido la causa directa o indirecta de la


comisión de la conducta punible, o
b) Que la existencia del conflicto armado haya influido en el autor,
partícipe o encubridor de la conducta punible cometida por causa, con
ocasión o en relación directa o indirecta con el conflicto, en cuanto a:
- Su capacidad para cometerla, es decir, a que por razón del conflicto
armado el perpetrador haya adquirido habilidades mayores que le
sirvieron para ejecutar la conducta.
- Su decisión para cometerla, es decir, a la resolución o disposición del
individuo para cometerla.
- La manera en que fue cometida, es decir, a que, producto del conflicto
armado, el perpetrador de la conducta haya tenido la oportunidad de
contar con medios que le sirvieron para consumarla.
- La selección del objetivo que se proponía alcanzar con la comisión del
delito.

28. Por su parte, la Sección de Apelación del Tribunal para la Paz desarrolló
las expresiones “por causa, con ocasión o en relación directa o indirecta con el
conflicto armado”12, a la luz del concepto amplio de conflicto armado
desarrollado por la Corte Constitucional en reiteradas sentencias 13. Sostuvo lo
siguiente:

la noción de conflicto armado interno al que han hecho referencia tanto el


Ejecutivo, como el Congreso y los jueces recoge un fenómeno complejo
que no se agota en la ocurrencia confrontaciones armadas, en las acciones
violentas de un determinado actor armado, en el uso de precisos medios
de combate, o en la ocurrencia del hecho en un espacio geográfico

12 Autos TP-SA 19, 20 y 21 de 2018.


13 Sentencias C-253A de 2012, C-781 de 2012 y T-478 de 2017, entre otras.

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específico, sino que recogen la complejidad de ese fenómeno, en sus


distintas manifestaciones y aún frente a situaciones en donde las
actuaciones de los actores armados se confunden con las de la delincuencia
común o con situaciones de violencia generalizada. También surge de lo
anterior, que a pesar de los esfuerzos del legislador por fijar criterios
objetivos para determinar cuándo se está ante un situación completamente
ajena al conflicto armado interno, no siempre es posible hacer esa
distinción en abstracto, sino que con frecuencia la complejidad del
fenómeno exige que en cada caso concreto se evalúe el contexto en que se
producen tales acciones y se valoren distintos elementos para determinar
si existe una relación necesaria y razonable con el conflicto armado
interno14.

29. En este orden de ideas, la Sección de Apelación del Tribunal para la Paz
definió la categoría “con ocasión del conflicto armado”, a partir del desarrollo
jurisprudencial que ha realizado la Corte Constitucional, en los siguientes
términos:

Es por ello, que la Corte concluye que la expresión “con ocasión del
conflicto armado” no conlleva una lectura restrictiva del concepto
“conflicto armado”, y por el contrario tiene un sentido amplio que no
circunscribe el conflicto armado a situaciones de confrontación armada, o
actividades de determinados actores armados o en ciertas zonas
geográficas, y en esa medida resulta compatible con la protección
constitucional de las víctimas15.

30. Frente a la expresión “por causa”, el órgano de cierre del Tribunal para la
Paz la enmarcó en su interpretación literal “en un juicio de causalidad que
establezca si la conducta tuvo origen o no en el conflicto” 16. En cuanto a las
expresiones “en relación directa e indirecta con el conflicto armado”, la Corte
Constitucional en sentencia C-007 de 2018 señaló que la relación directa “no
ofrece problemas de constitucionalidad, pues simplemente reitera que esta
norma es para la superación del conflicto armado interno”, mientras que la
categoría “indirecta” fue objeto de análisis, señalando que en todo caso que la
encontraba exequible por las siguientes razones:

14 Corte Constitucional. Sentencia C- 781 de 2012, párrafo 5.4.3.


15 Ídem, párrafo 6.6.
16 Auto TP-SA 19 de 2018, párrafo 11.13.

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(…) porque surge a partir de la complejidad del conflicto interno armado


colombiano, un hecho que ha sido constatado por este Tribunal y que
justifica el uso de expresiones amplias, como el adjetivo señalado, al
momento de definir el ámbito de aplicación de las normas y políticas
diseñadas para su superación (C-781 de 2012). (…) porque esta expresión
también fue utilizada en el artículo 23 transitorio del artículo 1 del Acto
Legislativo 01 de 2017, es decir, una norma de jerarquía constitucional,
cuya reproducción en la Ley no puede considerarse inconstitucional,
especialmente, si se toma en cuenta que la disposición citada del acto
reformatorio de la Carta fue declarada exequible en la sentencia C-674 de
2017. (…) debido a que la misma norma (es decir, el artículo 23 Transitorio
del artículo 1 del Acto Legislativo 01 de 2017) prevé un conjunto de
criterios que disminuyen su indeterminación, ya que operan como
elementos que orientan la función de apreciación de los hechos por parte
de los órganos de la JEP. (…) en atención a que el uso de esta palabra tiene
que ver con la integralidad a la que aspira el Sistema Integral de Verdad,
Justicia, Reparación y No Repetición; es decir, con la posibilidad de
evaluar todos los hechos del conflicto -incluidos los que guardan una
relación indirecta con el mismo- para así construir, en el ámbito de los
procesos que se sigan ante la Jurisdicción Especial para la Paz, una verdad
judicial que, en conjunto con la que se construirá en la Comisión Especial
para el Esclarecimiento de la Verdad, contribuya a la comprensión de las
causas profundas del conflicto armado interno, y, por esa vía, al diseño de
garantías de no repetición para las víctimas y la sociedad en su conjunto17.

31. Adicionalmente, sobre las expresiones con “relación directa e indirecta con
el conflicto armado”, la Sección de Apelación del Tribunal para la Paz18 propuso
el concepto de la participación directa e indirecta con el conflicto armado,
desarrollado por el derecho internacional humanitario, como criterio accesorio
para definir dichas categorías en los casos de terceros civiles y agentes estatales
no integrantes de la fuerza pública. Dijo al respecto:

50. Los conceptos de participación directa e indirecta han sido precisados


por el Comité Internacional de la Cruz Roja como desarrollo del principio
de distinción. El primero comprende todos esos actos que tienen, al menos,
la potencialidad de tener efectos adversos sobre las operaciones militares

17Corte Constitucional, Sentencia C-007 de 2018, pág. 206 -207.


18La Sección de Apelación del Tribunal para la Paz en el Auto TP-SA 19 de 2018 señaló: “De acuerdo con
lo expuesto, la expresión relación indirecta con el conflicto armado se entenderá para los terceros civiles
y AENIFPU como un criterio complementario, bajo el concepto de participación indirecta en las
hostilidades. Asimismo, el concepto de participación directa de las hostilidades se integrará como
parámetro de estudio cuando se evalúe si la conducta de los terceros civiles y AENIFPU tiene una
relación directa con el conflicto armado”. Párrafo 11.31.

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o sobre la capacidad militar de una de las partes enfrentadas. El segundo,


refiere a la contribución que puede hacer una persona al esfuerzo general
de guerra, pero sin que su conducta tenga por propósito o resultado causar
un daño directo al enemigo:

En términos generales, además de la conducción propiamente dicha de las


hostilidades, podía decirse que el esfuerzo general de guerra incluye todas
las actividades que objetivamente contribuyen a la derrota del adversario
(v.gr. fabricación, producción y envío de armas y equipamiento militar,
construcción y reparación de carreteras, puertos, aeropuertos, puentes,
ferrocarriles y otras estructuras ajenas al contexto de operaciones militares
concretas); en cambio, las actividades de apoyo a la guerra, incluirían
adicionalmente actividades políticas, económicas o con los medios de
comunicación en apoyo del esfuerzo general de guerra (v.gr. propaganda
política, transacciones financieras, producción agrícola o producción
industrial no militar)19.

32. De otra parte, también la citada Sección de la JEP, ha señalado que la


competencia material se estudia en tres etapas procesales distintas a saber: i) al
definir la competencia; ii) al resolver sobre los beneficios relacionados con la
libertad otorgados por el Sistema y iii) al decidir sobre los beneficios penales
definitivos20, y dependiendo de la etapa en que se encuentre asimismo será la
intensidad con la que se evalué:

19. Esta situación impone considerar el estudio de la relación con el


conflicto armado a partir de distintas intensidades, según el momento
procesal y también acorde con los elementos de prueba disponibles. Así,
tal análisis debe hacerse con una intensidad baja, media o alta, según el
caso se encuentre en la etapa inicial –como cuando se define la
competencia de la JEP–, intermedia –como cuando se estudia la concesión
de beneficios de menor entidad del sistema– o final –como cuando se falla
de fondo en relación con el otorgamiento de los beneficios de mayor
entidad–.

33. Queda claro entonces que la competencia material y temporal de la JEP se


enmarca a las conductas cometidas antes del 1º de diciembre de 2016 por causa,
con ocasión o en relación directa o indirecta con el conflicto armado, y que dicha
evaluación se realiza con la intensidad que amerite según la etapa procesal en la
que se encuentre el caso.

19 Auto TP-SA N° 020 de 2018, Página 72-73.


20 Ídem, página 16-17.

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La participación directa e indirecta en las hostilidades:

34. Teniendo en cuenta que la Sección de Apelación propuso que en el caso de


los terceros y agentes estatales no integrantes de fuerza pública, se analizara la
relación directa e indirecta con el conflicto armado, a partir de la participación
directa e indirecta en las hostilidades, en este acápite se abordara dicho concepto.

35. En primer lugar, el concepto de participación directa e indirecta en las


hostilidades surge a partir de las distintas dinámicas en las que se presentan los
conflictos armados, particularmente los de carácter no internacional o internos,
esto debido a la presencia de civiles en los mismos, por lo cual resulta necesario
definir qué es un combatiente y un civil en el marco del DIH. Sobre la definición
de combatiente la Corte Constitucional en sentencia C-291 de 2007 indicó:

El término “combatientes” en Derecho Internacional Humanitario tiene un


sentido genérico, y un sentido específico. En su sentido genérico, el
término “combatientes” hace referencia a las personas que, por formar
parte de las fuerzas armadas y los grupos armados irregulares, o tomar
parte en las hostilidades, no gozan de las protecciones contra los ataques
asignadas a los civiles. En su sentido específico, el término “combatientes”
se utiliza únicamente en el ámbito de los conflictos armados
internacionales para hacer referencia a un status especial, el “status de
combatiente”, que implica no solamente el derecho a tomar parte en las
hostilidades y la posibilidad de ser considerado como un objetivo militar
legítimo, sino también la facultad de enfrentar a otros combatientes o
individuos que participan en las hostilidades, y el derecho a recibir trato
especial cuando ha sido puesto fuera de combate por rendición, captura o
lesión - en particular el status conexo o secundario de “prisionero de
guerra”. Precisa la Corte que, para los efectos del principio de distinción
en su aplicación a los conflictos armados internos, y de las distintas reglas
que lo componen en particular, el Derecho Internacional Humanitario
utiliza el término “combatientes” en su sentido genérico. Está fuera de
duda que el término “combatientes” en sentido específico, y las categorías
jurídicas adjuntas como “status de prisionero de guerra”, no son aplicables
a los conflictos armados internos”.

36. En este sentido, si bien el término combatiente es utilizado por el DIH para
los conflictos armados de carácter internacional, refiriéndose a los miembros de
las fuerzas armadas, en el contexto de un conflicto armado no internacional o

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interno, las personas que forman parte de un grupo disidente o grupo armado
organizado se consideran también combatientes, por ejercer una función
continua de combate, en la conducción de las hostilidades.

37. Por su parte, la calidad de “civil” la ostentan, en principio, todas las


personas que no hacen parte de las fuerzas armadas o de un grupo armado
disidente, gozando de inmunidad frente a cualquier tipo de ataque bélico, en
cumplimiento del principio de distinción21, previsto en el artículo 3 común a los
Convenios de Ginebra de conformidad con el cual “las personas que no
participen directamente en las hostilidades, incluidos los miembros de las
fuerzas armadas que hayan depuesto las armas y las personas puestas fuera de
combate por enfermedad, herida, detención o por cualquier otra causa”, deben
ser tratados con humanidad, por lo que está prohibido el homicidio en todas sus
formas y la tortura, entre otras conductas como la privación arbitraria de la
libertad22.

38. Asimismo, el artículo 48 del Protocolo Adicional I a los Convenios de


Ginebra, establece que en todo momento las partes en conflicto deberán hacer
distinción entre la población civil y combatientes, así como entre bienes de
carácter civil y objetivos militares, lo cual debe interpretarse en el sentido de que
dicha protección se extiende también para quienes no participan directamente
de las hostilidades. Sobre la protección de quienes se encuentran fuera de
combate se ha pronunciado la Corte Constitucional en sentencia C-225 de 199523.

21 El Artículo 48 del Protocolo Adicional I de 1977, señala: “A fin de garantizar el respeto y la protección
de la población civil y de los bienes de carácter civil, las Partes en conflicto harán distinción en todo
momento entre población civil y combatientes, y entre bienes de carácter civil y objetivos militares y, en
consecuencia, dirigirán sus operaciones únicamente contra objetivos militares”.
22 Al respecto el CICR ha señalado que la privación arbitraria de la libertad es incompatible con la

obligación de que las personas deben ser tratadas con humanidad conforme lo señala el artículo 3 común
a los convenios de Ginebra.
23 “(…) tanto los integrantes de los grupos armados irregulares como todos los funcionarios del Estado,

y en especial todos los miembros de la Fuerza Pública quienes son destinatarios naturales de las normas
humanitarias, están obligados a respetar, en todo tiempo y en todo lugar, las reglas del derecho
internacional humanitario, por cuanto no sólo éstas son normas imperativas de derecho internacional
(ius cogens) sino, además, porque ellas son reglas obligatorias per se en el ordenamiento jurídico y deben
ser acatadas por todos los habitantes del territorio colombiano. Y no podía ser de otra manera, pues las
normas de derecho internacional humanitario preservan aquel núcleo intangible y evidente de los
derechos humanos que no puede ser en manera alguna desconocido, ni siquiera en las peores situaciones
de conflicto armado. Ellos encarnan aquellas "consideraciones elementales de humanidad", a las cuales
se refirió la Corte Internacional de Justicia, en su sentencia de 1949 sobre el estrecho de Corfú. No se
puede entonces excusar, ni ante la comunidad internacional, ni ante el ordenamiento jurídico
colombiano, la comisión de conductas que vulneran claramente la conciencia misma de la humanidad,

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39. De acuerdo con lo anterior, los civiles que deciden participar directamente
de las hostilidades pierden dicha protección durante el tiempo de su
intervención, lo cual no ocurre cuando su participación es indirecta. Ni en los
Convenios de Ginebra de 1949, ni en sus Protocolos Adicionales de 1977, existe
una definición de la participación directa e indirecta en las hostilidades, su
desarrollo ha sido a partir de la doctrina, jurisprudencia y la costumbre,
entendiendo que es “directa” aquella que implica una función continua de
combate, mientras que la “indirecta” se refiere a otras actividades de carácter
general y de apoyo de la guerra.

40. El Comité Internacional de la Cruz Roja fijó unos parámetros o elementos


que se tendrían que presentar para determinar una participación directa en las
hostilidades, así:

1. Debe haber probabilidades de que el acto tenga efectos adversos sobre


las operaciones militares o sobre la capacidad militar de una parte en un
conflicto armado, o bien, de que cause la muerte, heridas o destrucción a
las personas o los bienes protegidos contra los ataques directos (umbral
de daño).
2. Debe haber un vínculo causal directo entre el acto y el daño que pueda
resultar de ese acto o de la operación militar coordinada de la que el acto
constituya parte integrante (causalidad directa) y
3.El propósito específico debe ser causar directamente el umbral exigido
de daño en apoyo de una parte en conflicto y en menoscabo de otra (nexo
beligerante). 24

41. Por lo anterior, la concurrencia de estos tres requisitos permite realizar una
diferenciación entre las actividades que constituyen una participación directa en
las hostilidades y las que harían parte de una indirecta, las cuales así ocurran en
el contexto de un conflicto armado, no se consideran conducción de las
hostilidades y por ello quienes incurren en esta participación indirecta continúan
con la protección del principio de distinción.

como los homicidios arbitrarios, las torturas, los tratos crueles, las tomas de rehenes, las desapariciones
forzadas, los juicios sin garantías o la imposición de penas ex-post facto”.
24 Melzer, Nils. Guía para interpretar la noción de participación directa en las hostilidades según el Derecho

Internacional Humanitario. Comité Internacional del Cruz Roja, 2010. Pág. 46.

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42. Así las cosas, la participación indirecta en las hostilidades se refiere a


aquellas personas que, sin ser miembros del grupo, colaboran continuamente en
actividades de esfuerzo o apoyo a la guerra, que contribuyen a debilitar la
contraparte pero que no alcanzan el umbral de daño exigido en la participación
directa. Es decir, no conllevan a una afectación concreta del enemigo, en este
sentido, tales se dividen en:

- De esfuerzo general de la guerra: fabricación, producción y envío de armas


y equipamiento militar, construcción y reparación de carreteras, puertos,
aeropuertos, puentes, ferrocarriles y otras infraestructuras ajenas al
contexto de operaciones militares concretas.
- En apoyo de la guerra: políticas, económicas o con los medios de
comunicación en apoyo del esfuerzo general de guerra (v. g., propaganda
política, transacciones financieras, producción agrícola o producción
industrial no militar)25.

43. En síntesis, la participación directa e indirecta se diferencia en la


conducción de hostilidades y las otras actividades que son parte del esfuerzo
general de guerra o que pueden caracterizarse como actividades en apoyo de la
guerra. Por tanto, de acuerdo con lo señalado en el artículo transitorio 16
artículo 1º del Acto Legislativo 01 de 2017, los terceros civiles que deciden
someterse a la JEP deben cumplir con la competencia material, a partir de su
participación indirecta en la comisión de delitos en el marco del conflicto
armado.

V. Análisis del caso y respuesta al problema jurídico:

44. A partir de las consideraciones hechas en esta decisión, la magistrada


sustanciadora procederá a determinar si el señor Luis Enrique Angulo Córdoba
cumple con los requisitos de competencia personal y material para acceder a la
JEP.

45. En el escrito presentado por el señor Luis Enrique Angulo Córdoba, solicitó
su sometimiento a la JEP señalando que ostentaba la calidad de tercero, por cuanto

25 Ídem, pág. 51.

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los hechos por los cuales fue condenado están relacionados con el conflicto armado
interno, esto es, el narcotráfico.

46. No obstante, al analizar las piezas procesales aportadas por el peticionario,


no existe apreciación alguna que vincule su actuar delictivo como contribución al
conflicto armado interno. Al respecto el Tribunal Superior del Distrito Judicial de
Buga – Sala de Decisión Penal, dentro del radicado N. 11001-60-00-163-2008-00807-
01 sostuvo que:

En esta exégesis, las argumentaciones ensayadas por el recurrente en ese


aspecto si bien son respetables no son del todo ciertas. Es así porque no es
verdad que en el caso de su prohijado exista falta de demostración de la
premeditación por concierto previo del señor LUIS ANGULO CÓRDOBA
en la ejecución del delito. Contrario sensu, los testimonios directos de los P.T.
MEJIA ECHEVERRI y GARCÍA BOTERO, sopesados en conjunto y no de
forma aislada como lo pretende el censor, permiten inferir la existencia de
un acuerdo previo, así fuera de pocas horas, entre el mencionado acusado y
algunos miembros de la policía antinarcóticos como los policiales DAZA
HINCAPIE y OCAMPO NIEVA o alias “El Negro”, para que ayudara a
sacar e introducir nuevamente un contenedor cargado con cocaína, como a
la postre sucedió26.

47. Así mismo, frente a la responsabilidad de Luis Enrique Angulo Córdoba el


Tribunal Superior del Distrito Judicial de Buga determinó que:

Es igual de indiscutible que en su función de supervisor capataz asignado al


manejo de la carga de la motonave Buenos Aires por el operador portuario
Maritrans. S.A. era indispensable su colaboración para la ilicitud pues estaba
dentro de su rol el dominio de lo sucedido con la carga y descarga de los 114
contenedores de importación, 47 contenedores de exportación y 18
contenedores restiva de la mencionada embarcación -evidencia documental
No. 6-, muy a pesar del poder dispositivo de la policía antinarcóticos sobre
el movimiento de los recipientes en restiva pues de todas maneras no hacerlo
con la anuencia de ANGULO CÓRDOBA implicaba arriesgar la operación
ante el seguro reporte o denuncia que de haber obrado correctamente debió
realizar27.

48. Mas adelante se indica:

26 Expediente JEP N. 2018120160800033E. Cuaderno Único. Fls. 74 vto – 75.


27 Ídem. Cuaderno Único. Fl. 75.

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Por ello no resulta sostenible para derruir el valor de los testimonios


directos en su contra que MEJÍA ECHEVERRI no tuviera contacto directo
con ANGULO CÓRDOBA, pues, por como se tuvo conocimiento del
punible, el basilar declarante se asustó ante la magnitud de la ilicitud
propuesta por el PT DAZA HINCAPIE quien si le referenció al “señor
ANGULO” como contacto para la contaminación del contenedor, noticia
verificada ya fácticamente por GARCÍA BOTERO al contactarse con el
acusado en las operaciones relacionadas con la motonave Buenos Aires
luego de la delación de MEJÍA ECHEVERRI y las instrucciones del T.C.
JAVIER PERDOMO.

No puede ser una versión vacua de la responsabilidad de ANGULO


CÓRDOBA la consistencia directa e indirecta que presentan los policiales
MEJÍA ECHEVERRI, GARCIA BOTERO, PERDOMO RAMÍREZ y
MOYANO GONZALEZ, al señalar a LUIS ANGULO, o al señor
ANGULO , como el contacto encargado de facilitar el contagio del container
en asocio con la policía antinarcóticos – DAZA HINCAPIE; OCAMPO
NIEVA- permitiendo su salida y retorno en un RD (camión de Maritrans)
a las instalaciones de la zona franca, detallando cuál era el recipiente
contaminado a GARCÍA BOTERO y por ende dominando sin duda alguna
la ejecución del ilícito28.

49. Finalmente sostiene el Tribunal lo siguiente:

En este panorama probatorio no refulge descabellado que el contacto entre


GARCÍA BOTERO y LUIS ANGULO se diera en los términos de confianza
necesarios para cometer la ilicitud pues, de una parte, el citado miembro
de la fuerza estaba aleccionado y enterado de su tarea condescendiente
para conocer con detalle la comisión del punible y luego dar fe a sus
superiores para lograr el positivo, como en efecto sucedió y, de otra, si bien
antes de ese momento nunca habían tenido trato, es claro que puestos en el
escenario y ante la premura requerida para desarrollarlo, a LUIS ANGULO
no le quedaba más remedio que confiar en el uniformado de la policía
antinarcóticos presente en la función vigilancia del buque, pues si su
acuerdo se dio con personal de la misma institución, lógico era asumir la
anuencia del P.T. GARCÍA BOTERO con el punible29.

28 Expediente JEP N. 2018120160800033E. Cuaderno Único. Fls. 75 – 75 vto.


29 Ídem. Fls. 76 – 76 vto.

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50. Las piezas procesales allegadas por el solicitante, que acaba de referirse,
resultan suficientes tener por demostrado que el señor Luis Enrique Angulo
Córdoba no realizó tal conducta como contribución al conflicto armado interno.

51. El señor Luis Enrique Angulo Córdoba no tiene la calidad de “tercero” para
ser admitido en la JEP, pues de acuerdo con el inciso 3° punto 32 del acápite 5.1.2
del Acuerdo; el artículo transitorio 16º artículo 1° del Acto Legislativo 01 de 2017,
lo expresado por la Corte Constitucional al declarar la exequibilidad parcial de
esta norma30; así como el parágrafo 4 artículo 63 de la Ley 1957 de 2019 y el
numeral 2° artículo 30 de la Ley 1820 de 2016, no hay evidencia alguna de que
haya colaborado, apoyado o financiado a quienes participaron de las
hostilidades. La Corte Constitucional, en sentencia C-007 de 2018, lo sostuvo en
los siguientes términos:

Los terceros que colaboraron, apoyaron o financiaron a los participantes


de las hostilidades sólo acudirán a la Jurisdicción Especial para la Paz
voluntariamente, una vez más, por conductas ocurridas con ocasión, por
causa, o en relación directa o indirecta con el conflicto armado interno; y
siempre que los hechos hayan ocurrido antes de la entrada en vigor del
Acuerdo Final31.

52. A más de no reunir los requisitos de la competencia personal, tampoco se


ajusta a los del ámbito de competencia material de la JEP. A partir de la lectura
de la sentencia condenatoria, puede la Sala concluir que los hechos no ocurrieron
“por causa, con ocasión o en relación directa o indirecta con el conflicto”, ni que
el solicitante haya tenido participación indirecta en las hostilidades.

Por las razones expuestas será rechazada la solicitud de sometimiento a la JEP


presentada por Luis Enrique Angulo Córdoba.

En mérito de lo expuesto, la MAGISTRADA SUSTANCIADORA DE LA SALA


DE DEFINICIÓN DE SITUACIONES JURÍDICAS DE LA JURISDICCIÓN
ESPECIAL PARA LA PAZ,

30 Corte Constitucional. Sentencia C- 674/17. Magistrado Ponente. Luis Guillermo Guerrero Pérez.
31 Corte Constitucional. Sentencia C-007 de 2018, considerando 549.

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R E S U E L V E:

PRIMERO. RECHAZAR la solicitud de sometimiento a la Jurisdicción Especial


para la Paz presentada por el señor Luis Enrique Angulo Córdoba, identificado
con la cédula de ciudadanía N° 16.504.480, por falta de competencia personal y
material, de acuerdo con las razones expuestas en esta resolución.

SEGUNDO: COMUNICAR la presente decisión al Juzgado Primero Penal


Especializado de Buga, al Juzgado Primero Penal de Ejecución de Penas y Medidas
de Seguridad de Popayán, al Tribunal Superior del Distrito Judicial de Buga – Sala
de Decisión Penal.

TERCERO: Contra esta decisión proceden los recursos de reposición y


apelación, en los términos previstos en los artículos 144 de la Ley 1957 de 2019,
así como 12 y 13 de la Ley 1922 de 2018.

Notifíquese y Cúmplase,

ORIGINAL FIRMADO
Sandra Jeannette Castro Ospina
Magistrada

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