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5) REMEZÓN EN LA CONSTRUCCIÓN.

Manuel estuca, subido en un andamio de corta altura, Arturo, su ayudante, prepara la mezcla.

La gente trabaja lenta y muda, como zombies, como condenados; es un silencio pesado, triste.

Manuel, que trabaja normalmente, queda de pronto inmóvil –uno o dos segundos-; y de repente
comienza a lanzar la mezcla con inusitada violencia. (El detonante, si hace falta y no es mucho
recargar, podría ser, que al revolver la mezcla en la batea para echar el platach cree ver en ella,
fugazmente, el flujo y reflujo del mar. En cuyo caso, tendría que esbozar primero una luminosa
sonrisa.) Al rebotar contra la pared, la mezcla se disgrega y saltan pedazos sobre Arturo.

ARTURO:

Eh,

guarde pos maestro

(muestra), loree como m’esta dejando la pinta.

(Cordial)

¿Qué le paso?

¿Pelió con la iñora?

MANUEL:

No, que voy a peliar con ella,

al contrario (Sigue trabajando)

ARTURO:

Yo trabaje una vez con un maestro qu’era así po.

Cuando peliaba con la iñora llegaba con el charqui largo,

así como llego usté ahora.

Eh,

pero conversemos po iñor,

pa que se apura tanto.

MANUEL:

Dale nomás,
con tres metros más que tiremos,

quedamos flor.

ARTURO

¿Y pa qué?

Los van a cortar igual nomás,

¿qué no oyó que van a parar la obra?

MANUEL

Por eso mismo:

si salís mal,

después cuando empiecen de nuevo,

no te llaman.

ARTURO

¿Usté cree que van a seguir después?

MANUEL

No;

pero por si acaso,

hay que salir bien.

¿O tení otra esperanza de pega?

ARTURO

No po,

ni una.

Pucha dicen que paran porque los bancos no les emprestan plata,

qu’están quebraos,

¡cómo van a quebrar los bancos iñor!

¿Usté cree eso?

MANUEL
La vía s’está hundiendo como piedra en el agua,

eso es lo único que sé.

ARTURO

Pero usté tiene salvación po,

¿qué no va a encerar toas las semanas a la casa di’un ingeniero?

MANUEL

Así es,

pero eso no me alcanza pa na,

con suerte pal pan y el té.

ARTURO

¿Qué le pasa,

maestro?

Tenemos que ir la Inésita.