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INTRODUCCIÓN

El medio ambiente provee el entorno necesario para la vida humana, flora y


fauna. Los recursos naturales, patrimonio de la nación, constituyen los
elementos materiales necesarios para satisfacer nuestros requerimientos de
alimentación, vestido, vivienda, energía y demás productos de la población
peruana actual pero también deben de garantizar el bienestar de las
generaciones futuras. Estamos tomando prestado hoy lo que pertenece a
los jóvenes y niños que nacerán en el Perú que deberán también tener lo
necesario para su bienestar.

El fin del Estado es proveer el Bien Común, es decir el Bienestar General. Es


pues su principal deber proteger el medio ambiente, entorno esencial de la
vida y los recursos naturales que satisfacen las necesidades vitales de todos
los habitantes del Perú.

ANTECEDENTES

La preocupación por el medio ambiente ha estado presente en las diferentes etapas


del desarrollo de la humanidad como se aprecia en artículos del Código de Hamurabi,
en el derecho griego y romano, derecho bizantino hasta nuestros días. El medio
ambiente, entorno de vida, los recursos naturales para la satisfacción de las
necesidades humanas y la construcción del progreso han sido objeto de la protección
de estados y gobernantes mediante normas que han tenido una perspectiva
economicista, consideraciones de protección de derecho fundamentales hasta de
seguridad nacional.

Es a partir de la revolución industrial que los efectos de las acciones humanas


adquieren magnitudes y características cuyos efectos se empiezan a notar y a
preocupar por sus graves consecuencias. El tema ambiental es de naturaleza global
y no está circunscrito a un particular territorio. Las emanaciones y vertimientos
tóxicos en un país afectan el medio ambiente de los países vecinos hasta grandes
áreas que abarcan continentes enteros.
Constitución Politica del Perú

La Constitución Politica del Perú: Promulgada el 29.dic.1993 y Ratificada en el


Referéndum del 31.dic.1993 hay pasado por varias reformas. Constitución Política del
Perú - Título III, Capítulo II: Del Ambiente y los Recursos Naturales .

La Constitución establece que Los recursos naturales, renovables y no renovables, son


patrimonio de la Nación. El Estado es soberano en su aprovechamiento.

Por ley orgánica se fijan las condiciones de su utilización y de su otorgamiento a


particulares. La concesión otorga a su titular un derecho real, sujeto a dicha norma legal.
El Estado determina la política nacional del ambiente. Promueve el uso sostenible de
sus recursos naturales y está obligado a promover la conservación de la diversidad
biológica y de las áreas naturales protegidas. El Estado promueve el desarrollo
sostenible de la Amazonía con una legislación adecuada.

La protección Constitucional en el tiempo

La protección constitucional del ambiente 1. Antecedentes históricos La Constitución de 1993,


al igual que la mayoría de las Constituciones extranjeras, dictadas a partir de la década de los
70 contiene normas concernientes al ambiente. En nuestro pais, esta regulación no es, sin
embargo, novedosa. Fue la Constitución de 1979 la que consagró, por vez primera, una norma
al respecto. En este sentido decía su artículo 123 que "Todos tenemos el derecho de habitar en
un ambiente saludable, ecológicamente equilibrado y adecuado para el desarrollo de la vida y
la preservación del paisaje y la naturaleza. Todos tenemos el deber de conservar dicho
ambiente. Es deber del Estado prevenir y eliminar la contaminación ambiental". El
Constituyente del 79 siguió muy de cerca el modelo de protección de la Constitución española
de 1978 e, indirectamente, el de la Constitución portuguesa de 1976. La influencia que ambas
Constituciones ejercieron sobre el artículo 123, se ponía de manifiesto tanto en la ubicación
sistemática de la norma como en su contenido.

Por último, en la Constitución del 79 se asumía una concepción antropocéntrica moderada. Se


protegía no sólo la existencia del hombre sino también las diversas formas de vida natural. Y
ello dentro de una visión ecológica de la protección: se buscaba la existencia de un ambiente
equilibrado (no sólo sano) que incluía tanto la defensa del paisaje como de la "naturaleza"
(entendida como ambiente no interferido ni modelado por el hombre).

La primera característica del ambiente prevista por la norma comentada, se relaciona con unos
de los fines de protección del ambiente: la proteccion de la existencia del ser humano como
especie y, con ello de las otras formas de vida. En efecto, cuando el Constituyente aspira a la
existencia de un ambiente equilibrado está buscando conservar las condiciones ecológicas
esenciales para la existencia de la vida en general, en la medida que la destrucción o el
deterioro sensible del ambiente, más alla de su capacidad de soporte, implica la destrucción de
los factores biólogicos que permiten existir al hombre como especie sobre la tierra. Esta
protección repercute no sólo en la persona, titular del bien, sino también de modo directo e
inmediato en la conservación de otras formas de vida. Si bien es cierto la norma vigente no es
explícita al respecto (como si lo era la norma de la Const. del 79), ello es deducible de la
dinámica misma de la protección.
Alcances de la protección ambiental

La doble finalidad de la norma constitucional le dá a la protección del bien jurídico ambiental


un alcance temporal bastante amplio. En principio, la protección de la existencia biológica del
ser humano significa no solo considerar como ataque ambiental, las acciones que lo dañen
efectivamente, (lo que en su expresión extrema significaría esperar que se destruyan las bases
naturales de la vida), sino sobre todo, las conductas que lo ponen simplemente en peligro. La
protección ambiental es por eso una cuestión de prevención antes que de defensa. Del mismo
modo, el concepto de calidad de vida implica que la intensidad del ataque al ambiente no sea
necesariamente grave para que se considere lesionado o puesto en peligro el bien jurídico. No
es imprecindible, por ejemplo, que una agresión ambiental lesione o ponga en peligro la salud
de un número indeterminado de personas. Se disminuye la calidad de vida si se produce ruidos
más allá de los niveles aceptables o si se contamina una laguna imposibilitando actividades de
pesca o de esparcimiento.

La protección del ambiente tiene igualmente un alcance dinámico. Las personas no sólo tienen
derecho a habitar un ambiente adecuado (lo que supone el deber de los "otros" de no
intervenir negativamente sobre aquél), sino también la obligación de participar colectivamente
en la mejora progresiva del ambiente y, sobre todo, a exigir al Estado la definición de políticas
adecuadas tendientes al mismo objetivo.

La finalidad que debe perseguir el legislador y la administración del Estado es la de garantizar


tanto las condiciones esenciales de vida natural en sus diversas manifestaciones, como la de
mejorar la calidad de vida natural del ser humano. Respecto al primer objetivo, la política
nacional ambiental no puede ser puramente antropocéntrica; vale decir, mirar sólo la
existencia del hombre como centro único del universo, prescindiendo del resto de especies
vivas. El artículo 68 de la Carta fundamental le señala, igualmente, la necesidad de promover la
conservación de la diversidad biológica y de las áreas naturales protegidas.

NORMAS A NIVEL NACIONAL QUE REGULAN EL DERECHO AL MEDIO AMBIENTE

 Constitución Política.

 Política Nacional del Ambiente (herramienta base para la conservación del ambiente).

 Ley General del Ambiente: (principal norma ambiental en el país).

 Ordenanzas regionales (regulan la actuación de los gobiernos regionales y tienen rango de


ley para la región).

 Ordenanzas municipales (regulan la actuación de las municipalidades, nuestros derechos y


deberes como ciudadanos).

 Normas de las autoridades sectoriales (regulan obligaciones y deberes de las personas y de


las empresas que aprovechan los recursos naturales o realizan actividades productivas o
extractivas en el país).
¿EXISTE ALGÚN PROCESO CONSTITUCIONAL QUE PROTEJA ESTE DERECHO?

El Código procesal constitucional al elaborar los alcances y limitaciones del proceso de


amparo, reconoce al medio ambiente como un derecho que puede ser tutelado a iniciativa de
cualquier persona o entidad sin fin de lucro.

Este proceso se sustenta en la necesidad inmediata de prevenir o evitar la ocurrencia de daños


ambientales que por su naturaleza son en muchos casos irreparables y de gran magnitud. Para
demandar vía proceso de amparo, se requiere el agotamiento de las vías previas. Sin embargo,
en caso de duda sobre el agotamiento de la vía previa, se deberá optar por dar trámite a la
demanda de amparo. En vista de su carácter excepcional y urgente, existen excepciones al
agotamiento de las vías, las cuales se aplican:

a. Si una resolución, que no sea la última en la vía administrativa, es ejecutada antes de


vencerse el plazo para que quede consentida.

b. Si por el agotamiento de la vía previa la agresión pudiera convertirse en irreparable.

c. Si la vía previa no se encuentra regulada o ha sido iniciada innecesariamente por el afectado.


d. Si no se resuelve la vía previa en los plazos fijados para su resolución. Entonces nos
encontramos con uno de los mecanismos más utilizados para la defensa del medio ambiente,
en más de una ocasión el Tribunal Constitucional se ha pronunciado al respecto, desarrollando
de esta forma una vasta jurisprudencia al respecto

Definición del Amparo


El Amparo es un proceso constitucional de la libertad de origen mexicano, que
esta reconocido por la Constitución del 93 como Garantía Constitucional, el
mismo que tiene por objeto la protección de los derechos constitucionales,
frente a la vulneración o amenaza de éstos por cualquier autoridad, funcionario
o particular, con excepción de aquellos derechos que son protegidos por el
habeas corpus (libertad individual y derechos conexos) y el habeas data
(derecho de acceso a la información pública y derecho a la autodeterminación
informativa).
Finalidad del Amparo
El Proceso Constitucional de Amparo tiene como finalidad esencial la
protección efectiva de los derechos constitucionales, reponiendo las cosas al
estado anterior a la violación o amenaza de violación de un derecho
constitucional, o disponiendo el cumplimiento de un mandato legal o de un acto
administrativo.
Procedencia del Amparo

El artículo 200 de la Constitución, en su numeral 2, sostiene que procede el


Amparo, contra el hecho u omisión, por parte de cualquier autoridad,
funcionario o persona, que vulnera o amenaza los derechos constitucionales,
con excepción de aquellos derechos que son protegidos por el habeas corpus y
el habeas data.
EXP. N.° 00323-2011-PA/TC
Demandante y derecho invocados

La demanda fue presentada por una municipalidad provincial (la Municipalidad Distrital de
Barranquita) alegando la amenaza de sus derechos al debido proceso, a la defensa, a no
ser sometido a procedimiento distinto al previsto por ley, al principio de legalidad y al derecho
al medio ambiente. A efectos del presente trabajo nos centraremos en el tema de la
protección del derecho al medio ambiente, el cual se consideraba afectado por la resolución
ministerial que autorizaba la venta de 3,000 hectáreas de bosques. En este caso se aprecia
la decisión de un gobierno local de asumir la defensa de un derecho colectivo, que a su vez
refleja que se estaba ante una decisión por parte del gobierno central que recibía un fuerte
rechazo de la población afectada.

Demandado y acto lesivo

La demanda fue interpuesta contra dos entidades estatales (el Ministerio de Agricultura y la
Dirección Regional de Agricultura de San Martín) y una empresa. El acto lesivo estaba
constituido por la Resolución Ministerial Nº 255-2007-AG, de fecha 20 de marzo de 2007,
emitida por el Ministerio de Agricultura, mediante la cual se adjudicó en venta a la empresa
Agrícola del Caynarachi S.A. un total de 3,000 hectáreas de bosques ubicados en el Distrito
de Barranquita, operación que fue secundada por la Dirección Regional de Agricultura de
San Martín, que suscribió la correspondiente minuta con fecha 27 de marzo de 2008.
Respecto al derecho al medio ambiente, la parte demandante consideraba que la
adjudicación de tierras se realizó sin contar con el respectivo estudio de impacto ambiental
previsto en los artículos 8º del Decreto Ley N.º 613, Código del Medio Ambiente, y 2º de la
Ley N.º 27446, Ley del Sistema Nacional de Evaluación del Impacto Ambiental.

Al respecto se debe señalar que bien la demanda fue interpuesta contra la empresa a favor
de la cual se autorizó la venta de 3,000 hectáreas de bosque, no se precisó en concreto cuál
era el acto lesivo atribuible a aquélla.

Decisiones del Poder Judicial

El Juzgado Especializado en lo Civil de San Martín declaró improcedente la demanda, por


considerar que con posteridad a la fecha su interposición, la recurrente acudió ante el
Juzgado Mixto de Lamas solicitando la nulidad del acto jurídico contenido en la Resolución
Ministerial N.º 255-2007-AG, con lo cual se configuraba la causal de improcedencia prevista
en el artículo 5, inciso 3º del Código Procesal Constitucional, que dispone la improcedencia
de las demandas de tutela de derechos cuando “el agraviado haya recurrido previamente a
otro proceso judicial para pedir tutela respecto de su derecho constitucional”. Al respecto,
se aprecia un error en la aplicación de esta causal de improcedencia, por cuanto el supuesto
que aquí se recoge es que la demanda de amparo haya sido interpuesta luego –mas no
antes- de haberse iniciado otro proceso con similar objetivo.

Por su parte, la Sala Mixta Descentralizada de Tarapoto revocó el auto de saneamiento


procesal expedido por el Juzgado y declaró fundada la excepción de prescripción planteada
por el Procurador Público a cargo de los Asuntos Judiciales del Ministerio de Agricultura, y
en consecuencia nulo todo lo actuado y concluido el proceso. Esto seguramente se debió al
hecho que la resolución cuestionada era de mayo del 2007 y la demanda recién se interpuso
un año después.

Ambas decisiones reflejan que no necesariamente los órganos jurisdiccionales que


pertenecen a una jurisdicción donde se aprecia un conflicto social emiten un fallo acorde con
las exigencias ciudadanas, lo que para algunos puede reflejar un signo de independencia
en la resolución de las controversias de índole jurídica, y para otros una forma de evadir la
expedición de una sentencia con un impacto social y económico importante.

Decisión del Tribunal Constitucional

El Tribunal discrepó con las decisiones adoptadas por el Poder Judicial sobre las causales
de improcedencia. Respecto al artículo 5, inciso 3, del Código, señaló que hubo un error en
su aplicación, pues no había quedado acreditada la existencia de una vía paralela (ver
fundamentos 3 y 4 de la sentencia). En cuanto a la prescripción, el Tribunal señaló que
tampoco correspondía su aplicación. En este sentido señaló (fundamento 6):

“a juicio de este Colegiado y al margen del cuestionamiento de la resolución ministerial


emitida por la autoridad emplazada, la supuesta afectación del derecho al medio ambiente
alegada por el demandante constituye un acto continuado o de tracto sucesivo, lo que
equivale a decir que su cuestionamiento no está sujeto al plazo prescriptorio establecido en
el primer párrafo del artículo 44º del Código Procesal Constitucional, sino al dispuesto en su
inciso 3), el cual señala que “si los actos que constituyen la afectación son continuados, el
plazo se computa desde la fecha en que haya cesado totalmente su ejecución”, supuesto
este último que, en el caso de autos, no se habría producido”.

Lo que no queda claro del argumento del Tribunal es si todo acto lesivo del derecho al medio
ambiente cabe ser calificado como continuado o si en este caso particular puede ser
considerado como tal, en atención al contenido de la resolución administrativa impugnada,
que adjudicó en venta terrenos de bosques. Esta duda se genera como consecuencia del
uso de la expresión “al margen del cuestionamiento de la resolución ministerial emitida por
la autoridad emplazada”.

En cuanto al tema de fondo referido a la protección del derecho al medio ambiente el Tribunal
consideró que el tema central de la controversia era si se habían cumplido las exigencias
previstas en la legislación sobre la protección del medio ambiente. Al respecto reconoce que
al momento de la interposición de la demanda (22 de mayo del 2008) ello no había ocurrido,
pero que luego el tema fue subsanado (mediante la resolución administrativa del 16 de
noviembre del 2009 a la que hace referencia en la sentencia –ver fundamentos 11 y 12). De
acuerdo con esta argumentación, y en sus propias palabras, hubo una afectación temporal
del derecho al medio ambiente, que estuvo vinculada con el incumplimiento de las
exigencias legales sobre la realización de estudios específicos de impacto ambiental. Para
el Tribunal, dicha afectación dejó de producirse durante el transcurso del proceso; sin
embargo, en tal supuesto la demanda debió haber sido declarada improcedente, y no
infundada como lo hizo el Tribunal, por haberse producido el cese del acto lesivo.

Plazos

La demanda de amparo fue presentada el 22 de mayo del 2008 y la resolución de primer


grado, declarando improcedente la demanda, se produjo el 20 de julio del 2010. La
resolución de segunda instancia, que declaró la improcedencia pero por una causal
diferente, fue emitida el 10 de diciembre del 2010. La fecha de la sentencia del Tribunal es
25 de mayo del 2011. En consecuencia, el pronunciamiento por la improcedencia de la
demanda en el Poder Judicial demoró dos años y siete meses, habiendo sido el caso
resuelto con bastante rapidez por el Tribunal Constitucional.

Proceso de amparo conexo


Es de interés señalar que la empresa Agrícola del Caynarachi S.A –nombre anterior de
Palmas del Oriente S.A.- interpuso una demanda de amparo contra la Municipalidad Distrital
de Barranquita a fin de que se abstenga de realizar todo acto orientado a cuestionar la
Resolución Ministerial Nº 255-2007-AG. También invocaba que con tales actos la
municipalidad pretendía desconocer los alcances de la sentencia que declaró infundada una
demanda de amparo presentada por el Gobierno Regional de San Martín contra dicha
empresa respecto a la misma resolución ministerial. La empresa alegó la afectación de los
derechos a la cosa juzgada y seguridad jurídica, entre otros.

RESUMEN DEL CASO

Este caso gira en torno a la demanda de amparo presentada por una entidad estatal (la
Municipalidad Distrital de Barranquita) contra otras dos entidades estatales (el Ministerio de
Agricultura y la Dirección Regional de Agricultura de San Martín), y una empresa privada
(Palmas del Oriente S.A). La importancia del caso radica en que el acto lesivo se relacionaba
con la venta de 3,000 hectáreas de bosques ubicados en el Distrito de Barranquita, decisión
que generó una fuerte oposición de los pobladores de esta zona, perteneciente a la provincia
de Palmas, Región San Martín. Otro dato interesante a considerar es que la empresa
demandada pertenece al Grupo Romero, uno de los más importantes grupos económicos
del país.

La revisión de la sentencia, bastante breve en sus fundamentos, no permite identificar que


detrás de la misma existe todo un conflicto socio-ambiental. Por ello, para la mejor
comprensión de la importancia del caso, corresponde realizar de forma previa algunas
precisiones.

CONCLUSIONES

Es nuestro deber mirar a largo plazo. Está en juego el futuro que dejaremos
a nuestros hijos y nietos. Estamos tomando prestado de ellos el patrimonio
natural que debemos devolver, lo no renovable en forma de infraestructura
y obras permanentes y lo renovable con la garantía de sostenibilidad y el
cuidado adecuado.

Históricamente hemos perdido grandes oportunidades por la visión miope y


escasa de unos pocos. Hablan por sí solos los casos conocidos del caucho,
guano, quinina, salitre entre otros y recientemente la alpaca, el yacón, uña
de gato, maca, etc. Nuestro patrimonio nacional resulta saqueado y
depredado por la poca visión de los operadores del Estado que abdican en
su deber de velar por los intereses de todos. No es posible que pocos
funcionarios actúen de manera tan irresponsable y queden impunes por
falta de un mayor control del soberano, a nombre del cual dicen actuar.
Recordemos que el pueblo peruano es el único dueño de su patrimonio y su
destino.

Las penosas situaciones descritas tienen su origen en la pobre protección y


regulación que emana de la Constitución Política, ley de leyes, cúspide del
ordenamiento jurídico nacional. La Constitución entrona a la persona
humana como el centro y la razón de ser del Estado; el punto central es que
el fin del Estado es el bienestar general y para ser coherentes, sólo un
medio ambiente saludable nos permitirá gozar de la vida, salud y
desarrollo; sí como el adecuado cuidado del patrimonio natural garantizará
nuestra viabilidad económica.
El hecho que el ambiente sea considerado como derecho fundamental, se complementa con la
obligacion positiva del Estado de proveerle una protección efectiva, dinámica e integral, a
través de la formulación y ejecución de la política nacional del ambiente.

BIBLIOGRAFÍA

- EL AMBIENTE COMO BIEN JURÍDICO EN LA CONSTITUCIÓN DE 1993 de Algo Figueroa


Navarro
- CONSTITUCION POLITICA DEL PERU – 1993
- DERECHO AMBIENTAL EN LA CONSTITUCION PERUANA de Guillermo Figallo