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La fase 3 marca un nuevo crecimiento vertical, principalmente en la sección Sur y bloque central

del edificio, quedando un bajo corredor con banquetas y un juego de postes para una larga
techumbre. Probablemente, aquí comienza a desarrollarse un nivel platafórmico intermedio de
excelente acabado y una pequeña estructura culminante que ocupa la sección más alta. Estos y el
frente Norte estaban también pintados de amarillo. Toda la edificación debió soportar un evento
lluvioso de considerable intensidad que lesionó ligeramente las fachadas sin afectar la estructura.
Los elementos estructurales de esta fase son adobes medianos y homogéneos organizados en
paños regulares. En la sección Sur, se emplearon también grandes áreas de un relleno regular y
consistente, probablemente originado en el desmontaje de alguna construcción cercana. A esta
edificación se vincula el entierro menor de un guerrero en ataúd de caña con ornamentos de cobre
y una antara de cerámica.

En la fase 4 vuelve a sobre-elevarse considerablemente toda la estructura. La plataforma Sur


mantiene y eleva ligeramente el corredor a desnivel cubriendo sus banquetas laterales. El nivel
platafórmico intermedio de este sector presenta dos escalones. El frente Norte sufre también un
importante cambio de fachada que corre aproximadamente 2.50 m. hacia adelante, elevándose
considerablemente sobre una compacta cimentación arcillosa y terminando en un fino enlucido
decorado con policromías, reducidas hoy a escasas manchas de color rojo, blanco, negro y
amarillo. Sobre el nivel central culminante debió encontrarse la compleja y simbólica estructura
sacra decorada con cabezas de arcilla cuyos restos se encontraban entre los rellenos de la
plataforma inferior y su representación en el bastón de cobre. Esta edificación constituye la más
significativa y planificada remodelación de la plataforma, tanto por el volumen y técnica de
construcción como por la calidad de materiales y acabados. Se emplearon adobes medianos y
estandarizados con «marcas de fabricante» más o menos recurrentes en los paneles modulares,
cuidadosamente adicionados siguiendo una planificada organización. Los morteros arcillosos
produjeron bloques estables separados por juntas de unión. En algunas secciones expuestas en
planta se encontraron excepcionales espacios de relleno donde debió cerrarse la disposición
concéntrica de los paños cuadrangulares.

La fase 5 correspondió a una obligada refacción general y ampliatoria del edificio deteriorado por
el efecto de este catastrófico «Niño». La fachada Norte corre ligeramente adelante. Al Sur se
superponen banquetas parecidas, antes de cuya confección se preparó un piso de nivelación con
restos de una impresionante quema ofrendatoria asociada a típicas vasijas en miniatura. Los
enlucidos vuelven a decorarse con nuevas policromías de colores semejantes. En términos
generales, las formas arquitectónicas del edificio se mantienen al igual que los materiales y
técnicas de construcción. Sus acabados fueron también afectados por otro evento pluvial de cierta
magnitud que origina otra diagnóstica secuencia de sedimentos y erosión de los muros decorados.

La última fase (6), constituye la finalización de todo el proceso arquitectónico y la función sacra de
la plataforma. El nivel del Sur fue sobre-elevado cubriéndose el corredor con un plano
homogeneizante y dos nuevos escalones superpuestos. Sobre el normal cambio del nivel central la
pequeña estructura culminante sufre la más significativa ampliación en altura y dimensiones. Pese
a su considerable deterioro, pueden reconocerse dos niveles y los indicios de una posible rampa
dirigida al Este, así como restos de techumbres en los niveles superiores.

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