Está en la página 1de 1

Adiós hermano. Adiós amigo.

Te voy a contar algo inédito, algo que jamás conté a nadie porque me da, hasta hoy,
mucha vergüenza.
Hace más de quince años, dieciocho y si afilo un poco la memoria, diría que veinte. Éramos
grandes ya pero bastante pendejos ¿Te acordás? Año noventa y ocho y pico. Recesión económica,
el último Mendez, poco laburo. Nos quedábamos en tu casa el sábado a la noche hasta que
despuntaba el domingo, charlando largamente, filosofando sobre la vida, las cosas, con vinos
largos, charlas enormes que te confieso, me salvaron la vida, me formaron, me dieron libertad y
luz en la cabeza para no meterme en nada feo. Mirá que las cosas eran difíciles entonces para mí,
mi viejo estaba siempre mal, la plata siempre faltaba. Y a pesar de que la droga siempre andaba
por ahí, afuera, jamás entró a nuestro círculo. Éramos poquitos al principio, luego llegaron los
demás. Y esas charlas se volvieron grandes mítines.
Fuiste el primero que votó a la izquierda, porque decías que nunca iban a ganar,
jajajajajajjajajajjaja!!!!
Aprendí lo poco que sé de música gracias a vos, y a Ireneo, sé que jamás debí haber tocado
un instrumento, no sirvo para eso, pero igual fue un placer haber sido tu primer baterista. Gracias
por eso.
Esa madrugada en la que agarré el Colbert verde que tenías en el baño y lo metí en mi
mochila, quizá estaba en pedo, pero igual estuve mal. Te habrás preguntado en los días
posteriores quién fue el hijo de puta, el miserable que te sacó eso. Fui yo. Te pido perdón, no
había necesidad. No tenía para comprar uno, y cuando tenía jamás hubiese comprado ese que era
tan caro. Fue por envidia quizá. Porque vos tenías pero yo no. Qué se yo. Perdóname por esa.
Ahora que estás surcando el Universo, a las puteadas con Dios, riffeando en alguna
estrella, acordate de lo que hablamos una vez con Ire: el que se fuera primero de los tres, debía
volver a contar que hay allá. A tirar de las patas al otro jajajajajajajaja.
Sé que esto de postear es una cagada, que lo hago para por la necesidad de mostrar la
tristeza que siento, porque ahora parece que todo es público, pero te aseguro loco que de verdad
si ya te extrañaba porque hace tiempo que no hablábamos, ahora que te fuiste, ahora que jamás
sé que te voy a volver a ver, ahora la puta madre se me cae el alma, la vida es una mierda, pero yo
sabía que estabas, porque eso es la vida, saber que alguien está, para charlar, para contar las cosas
buenas, para tomar dos vinos y comer algo y ahora, ahora ya no más con vos.
Perdón por el reproche.
Pancho, amigo, hermano. Tengo tantas cosas que contarte. Así es que ahora que sé que
me escuchas, porque vos sabes que yo tengo la teoría de que los que mueren pueden saber todo
lo que los vivos les dicen, y aún todos sus secretos, porque si existe Dios somos nosotros, y Dios
sabe todo de todos. Ahora, que sé que me escuchas, cuando necesite hablar cuento con vos, no
me dejes solo que la cosa está pesada.
Hermano, amigo, adiós, que el Universo te abrace eternamente.
Saludame a Pame, no te pierdas mucho.

Tu amigo, Alejandro.