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Legalización total de las drogas en Colombia, no prohibir la dosis personal

Las políticas de prohibición históricamente han causado violencia, hacer que las drogas sean
ilegales crea nuevos problemas sin resolver los viejos
ivan duque dosis personal
El regreso a la prohibición de la dosis personal por Iván Duque fue un paso hacia atrás en la
política de drogas.
Colombia podría dar un salto gigante si de la noche a la mañana mejorara sus índices de libertad
económica en el mundo. Pero para ello también debemos mejorar, y mucho, en lo libres que son
los individuos en nuestra sociedad.
Por ejemplo: el permitir la existencia de sitios de inyección y consumo abierto de drogas sería la
medida más efectiva del Gobierno de Iván Duque para tratar de reducir los índices de drogadicción
en el país. Además, el progreso que podríamos tener sería significativo en el objetivo de
responsabilizar a las personas de sus propios hechos.
Si quieres reducir la drogadicción, permite los sitios legales de consumo de drogas
Una iniciativa de tal magnitud proporcionaría a los usuarios de heroína un lugar seguro y
supervisado para usar esa droga o cualquier otra de su elección, sin embargo no podemos
arriesgar recursos públicos en este tipo de iniciativas, lo ideal es que un proyecto así fuera
promovido estrictamente por el sector privado, lo que significa que los contribuyentes no se verán
obligados a subsidiar el uso de drogas de otras personas, algo en contra de la conciencia de
muchos, aunque eso implica que cualquiera podría hacerlo voluntariamente si lo desea.
Permitir que los drogadictos busquen refugio, eliminaría su dependencia de los jíbaros, que al fin y
al cabo son los mayores causantes de muertes, y además ayudaría a librarnos del gasto público de
la guerra contra las drogas lo que sería un gran paso en la Colombia libertaria que todos soñamos.
Pero no todo terminaría ahí, asumiendo que se sumen muchas empresas y personas a la iniciativa,
los fondos para mantener el proyecto se mantendrían estables, por lo que el impacto inicial sería
que las calles se convertirían en un lugar mejor, algo totalmente deseable en nuestro país.
Las drogas hacen parte de la naturaleza humana
En lugar de tratar de alterar la naturaleza humana, debemos aceptar la existencia de la atracción
de los humanos por las drogas, y aquellos interesados en ayudar a otros deben buscar formas de
aprovechar lo mejor de un hecho difícil, pero que hace parte de la vida.
Hay un punto especial que me gustaría tratar, y es que ninguna persona que quiera ver a su país
en desarrollo debe tolerar una posición ni siquiera moderada contra el consumo de drogas.
Y me refiero al argumento de Iván Duque para prohibir la dosis mínima por medio de un decreto,
luego de la noticia incluso he escuchado a amigos y otras personas argumentar que «La marihuana
debe debe ser legal, porque no es tan dañina como otros narcóticos, por lo tanto, drogas como la
cocaína o la heroína deben prohibirse» es un argumento cobarde para cualquier persona hasta
con el conocimiento más básico de libertad. Similar a otro argumento que comúnmente
escuchamos «El uso de drogas debe legalizarse, pero el comercio debe mantenerse como un
delito» personalmente esas palabras son salidas de mentes débiles. La única política de drogas
destinada a individuos libres o libertarios es la legalización total de la producción, venta y consumo
de todos los narcóticos, drogas o sustancias psicoactivas.
La política de drogas debe ser responsabilidad de cada región
Dado que estoy hablando a través de un enfoque totalmente libertario, y como dentro de nuestras
metas está la independización y descentralización de cada una de las regiones colombianas para
tomar decisiones autónomas, por supuesto ese detalle es fundamental en un hipotético proyecto
como el que hablamos. Si una región o incluso ciudad opta por prohibir las drogas de una manera
u otra, no es asunto mío ni de los ciudadanos de otras regiones. Los resultados siempre serán el
factor decisivo que determinará quién está obteniendo mejores beneficios para la sociedad con
una política u otra.
La razón por la que digo que todos los colombianos debemos exigir una legalización en lugar de
solo una despenalización es porque vivimos en un mundo de impuestos y regulaciones, no una
utopía randiana. Como todas las demás industrias que son gravadas y reguladas, la industria de las
drogas no sería una excepción. Aunque la despenalización sería ideal, sería injusto dejar a toda
dejar sin libertad a todas esas empresas y que puedan generar tanta riqueza como puedan.
La legalización total de las drogas resalta los valores tanto del Libertarismo moral y práctico. Por
libertarismo moral, me refiero a la visión minarquista de que ningún Estado o gobierno tiene
derecho a obligar a un individuo a hacer algo con su cuerpo o propiedad que va en contra de su
voluntad.
En el caso Libertario moral la legalización total de las drogas es obvia. Si nadie puede decirte qué
puedes cambiar, qué puedes hacer con lo que posees, o qué puedes hacer con tu cuerpo, nadie
puede obligarte a abstenerte de hacer, comprar, vender o tomar drogas. No hay más nada que
decir.
El caso libertario práctico es mucho más interesante y puede requerir un cierto grado de
pensamiento contrario a la intuición.
La prohibición de las drogas es destructiva
Por ejemplo: la prohibición es destructiva. Como mencioné antes, la prohibición del alcohol en EE.
UU. condujo a una ola de delincuencia masiva que solo cesó cuando se derogó la 18ª Enmienda de
la constitución americana. La guerra contra las drogas en Colombia que empezó en 1984 no ha
logrado nada en absoluto, ni siquiera la más mínima reducción en la adicción a las drogas y el
costo, más US$8000 millones de dólares, el equivalente de más de 10 veces nuestro presupuesto
en salud. Hacer que las drogas sean ilegales crea nuevos problemas sin resolver los viejos.
Además, las empresas legítimas y las organizaciones sin fines de lucro son más seguras que un
cartel de narcotraficantes o las pandillas callejeras que se dedican al microtráfico. La diferencia
radica en que las organizaciones delictivas no operan de acuerdo con unas reglas de mercado
establecidas, no tienen regulaciones, no tienen negocios legítimos y por lo tanto no se preocupan
por mantener al personal bajo supervisión o capacitación.
La lógica de cada una de estas posiciones es precisa y sólida, independientemente de tus
sentimientos. Este pensamiento debe aplicarse contra la prohibición de drogas, que ya
proporciona ilustraciones deslumbrantes del mundo real a simple vista: la industria clandestina de
la droga es inherentemente violenta, el abuso de drogas es tan desenfrenado como nunca antes,
la calidad y el contenido de las drogas son un misterio tanto para los distribuidores y usuarios, y las
personas que podrían beneficiarse de alguna orientación terminan lastimándose a sí mismos y a
los demás. Si experimentamos con una industria que opera legalmente veríamos una drástica
reducción de todos estos problemas.
Las leyes de prohibición empujan a los menores hacia el consumo
Por último no podemos olvidar el hecho de que las leyes actuales no favorecen a que los menores
se mantengan alejados de ellas. Esto se puede probar con una observación muy sencilla. Para
empezar, muchos jóvenes en las escuelas fuman marihuana regularmente, algunos experimentan
con psicodélicos, cocaína y opioides.
El hecho de que estas drogas sean ilegales las hace más fáciles de adquirir que el alcohol puesto
que debes cumplir 18 años para comprarlo en una tienda autorizada. Las distribuidoras de alcohol
que quieren conservar sus licencias deben seguir las reglas o perderían una gran fuente de
ingresos, así que si un menor de edad desea consumir alcohol necesita de un plan mínimo
elaborado para poder engañar a la ley y que les vendan alcohol, muchas veces fui consciente de
esto cuando estudiaba.
Los traficantes de drogas no enfrentan este tipo de dilema, por lo que todo lo que se necesita para
vender droga es a un consumidor dispuesto a pagar por ella.
menores consumiendo droga colombia
Los menores acceden más fácil a las drogas producto de la ilegalidad de las mismas.Queda claro el
hecho de que las leyes de prohibición no impiden que muchos niños o adolescentes adquieran
drogas. Sin embargo, vayamos a otro hecho, la mayoría de drogadictos no se concentra en las
drogas más dañinas, muchos no se acercan a las metanfetaminas o a la heroína porque, aunque el
deseo de experimentar es grande, el miedo de lo que esas drogas hacen a nuestras mentes y
cuerpos se mantiene como repelente y eso no tiene nada que ver con la ley. Puedes hacer la
prueba y entrar a algún salón de clases haciendo estas dos preguntas ¿Cuantos usarían marihuana
si fuera legal? y ¿Cuantos probarían la heroína si lo fuera también?
Un cambio total en la política y el trato de las drogas hacia la legalización podría incluir algunas
regulaciones modestas. Tal vez los límites de edad, los protocolos de fabricación, las restricciones
publicitarias, las licencias de los distribuidores y algunas otras reglas tendrían un impacto positivo
sin obstaculizar significativamente el libre mercado. Pero es un hecho que la proposición general
de tratar las drogas como cualquier otro producto de consumo está respaldada por la evidencia y

el sentido común, y los libertarios debemos promoverla sin titubear.


“El porte y consumo de sustancias estupefacientes, psicoactivas o sicotrópicas estará
reglamentado por la ley bajo los enfoques de salud pública, derechos humanos, reducción de
riesgos y daños y determinantes sociales, así como la no penalización en razón del consumo. Las
obligaciones internacionales del Estado colombiano en materia de derechos humanos serán
prevalentes en la formulación e implementación de la política nacional de drogas”, señala el texto
de la iniciativa.
El senador Bolívar reconoce que la propuesta permitiría una posterior legalización y
reglamentación del uso de cualquier sustancia psicoactiva.
“Lo que estamos haciendo con este cambio es que se genere un marco constitucional para que en
adelante, en 5 o 10 años, cuando el mundo o el país lo quiera, y nos demos cuenta que la guerra
contra las drogas está equivocada y quiera por ejemplo regular el uso de la cocaína, podamos
hacerlo”, manifestó.
Sin embargo, Bolívar aclara que la reglamentación para el uso de estas sustancias, tendría que
hacerse a través de leyes estatutarias. Por eso, tan pronto sea aprobado este acto legislativo,
buscará la legalización de la marihuana con fines recreativos.
El proyecto propone además un tratamiento diferenciado para los adictos, dependiendo del tipo
de sustancias que consuman y de la situación de vulnerabilidad en la que se encuentren.
“Con fines preventivos y rehabilitadores, la ley establecerá medidas y tratamientos administrativos
de orden pedagógico, profiláctico o terapéutico para la atención integral de las personas que usan
estas sustancias. El acceso a esas medidas y tratamientos requiere el consentimiento informado
de la persona usuaria. En las respuestas al uso de sustancias estupefacientes, psicoactivas o
sicotrópicas, el Estado implementará un enfoque diferencial que distinga entre los diferentes tipos
de consumo y sustancias, así como los impactos diferenciados sobre grupos en situación de
vulnerabilidad”, añade el proyecto