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La Carrera Espacial fue una competición tecnológica entre la Unión Soviética y

Estados Unidos que tuvo como gran objetivo la Luna. En esa época el prestigio
nacional y político de las dos superpotencias estaba en juego y la tecnología
espacial fue la mejor carta de presentación al mundo de la supremacía capitalista o
comunista, por lo tanto nadie escatimó esfuerzos con tal de llegar al objetivo.

Todo ese derroche de medios tuvo una gran repercusión en el campo industrial y
tecnológico, pero sobre todo, constituyó un hecho histórico que se adelantó en al
menos un siglo al curso normal de la historia. Lo que demostró es que cuando hay
voluntad política y ganas de hacer bien las cosas el ser humano puede conseguir
cualquier cosa por muy difícil que esta sea.

Es realmente asombroso que se llegara a la Luna hace más de 40 años y que no se


piense en volver al menos a corto plazo hasta al menos a mediados de este siglo.
Los primeros viajes del hombre a la Luna, las misiones Apolo, constituyen un
acontecimiento histórico que aparentemente se ha adelantado en un siglo al curso
normal de la historia, especialmente en lo que se refiere a la era espacial y al
avance científico. No es frecuente que ocurran cosas como ésta. El viaje de
Cristóbal Colón, con connotaciones parecidas al de los astronautas del Apolo 11, no
se adelantó a los acontecimientos históricos de la época. Todo lo contrario, quizá
se realizó con un cierto retraso frente a lo que entonces hubiera sido lo normal.
Desde otra perspectiva, podría decirse que el avión de pasajeros supersónico
Concorde se adelantó a la historia. Voló por primera vez el 9 de Abril de 1969. Sin
embargo, a pesar del tiempo transcurrido desde entonces, la aviación comercial
supersónica aún no ha logrado imponerse en nuestra civilización. Pero no se puede
considerar la aparición de este avión como un acontecimiento histórico, sino más
bien como un pequeño avance tecnológico en una época que aún no está
preparada para ello, a diferencia del hecho de que el hombre pusiera por primera
vez su pie en otro cuerpo celeste.

La Guerra Fría

En 1945, después de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos y la Unión


Soviética se embarcaron en una amarga Guerra Fría de espionaje y propaganda. La
exploración espacial y la tecnología de satélites alimentaron la guerra fría en
ambos frentes. El equipamiento a bordo de satélites podía espiar a otros países,
mientras que los logros espaciales servían de propaganda para demostrar la
capacidad científica y el potencial militar de un país. Los mismos cohetes que
podían poner en órbita a un hombre o alcanzar algún punto de la Luna podían
enviar una bomba atómica a una ciudad enemiga cualquiera. Gran parte del
desarrollo tecnológico requerido para el viaje espacial se aplicaba igualmente a los
cohetes de guerra como los misiles balísticos intercontinentales. Junto con otros
aspectos de la carrera armamentística, el progreso en el espacio se mostraba como
un indicador de la capacidad tecnológica y económica, demostrando la superioridad
de la ideología del país. La investigación espacial tenía un doble propósito: podía
servir a fines pacíficos, pero también podía contribuir en objetivos militares.

Las dos superpotencias trabajaron para ganarse una ventaja en la investigación


espacial, sin saber quién daría el gran salto primero. Habían sentado las bases para
una carrera hacia el espacio, y tan solo esperaban el disparo de salida.
Comienza la Carrera Espacial

El 4 de octubre de 1957, la antigua URSS lanzó con éxito el Sputnik 1, el primer


satélite artificial en alcanzar la órbita, y comenzó la carrera espacial. Por sus
implicaciones militares y económicas, el impacto del Sputnik fue tremendo, causó
miedo y provocó debate político en Estados Unidos. Al mismo tiempo, el
lanzamiento del Sputnik se percibió en la Unión Soviética como una señal
importante de las capacidades científicas e ingenieriles de la nación.

Sergei Korolev, el ingeniero jefe que diseñó el cohete R-7 en una lanzadora tipo A
que puso al Sputnik en órbita, diseñaría más tarde el N-1, cuyo objetivo era enviar
cosmonautas a la Luna.

Para Estados Unidos, los sobresaltos no iban a terminar con el Sputnik 1. En


noviembre de 1957, sólo un mes después, los soviéticos colocaron en órbita
terrestre el primer ser vivo, la perra Laika. Era evidente que en la URSS se estaba
planeando enviar hombres al espacio. Laika era sólo el primer ensayo. En esa
época no existía la tecnología para recuperar a Laika tras el vuelo, y murió de
estrés y sobrecalentamiento poco después de llegar al espacio. En 1960, las perras
rusas Belka y Strelka orbitaron la Tierra y regresaron con éxito. El programa
espacial estadounidense importó chimpancés de África y envió al menos a dos al
espacio antes de lanzar a su primer ser humano.
Lo que más desconcertó a los especialistas americanos fue comprobar que la carga
útil de este segundo lanzamiento, compuesta por el Sputnik 2 y la tercera etapa del
cohete lanzador en donde estaban instalados diversos instrumentos científicos
pesaba 4.250 kilos, algo inconcebible en aquellos años.

Casi cuatro meses después del lanzamiento del Sputnik 1, Estados Unidos
consiguió lanzar su primer satélite, el Explorer I, lanzado por el cohete Juno 1, el
Explorer I pesaba 14 kilos frente a los 85 kilos del Sputnik 1. Durante ese tiempo
se habían producido varios lanzamientos fallidos y publicitariamente embarazosos
de cohetes Vanguard desde Cabo Cañaveral.

Los primeros satélites se utilizaron con fines científicos. Tanto el Sputnik como el
Explorer I fueron lanzados como parte de la participación de ambos países en el
Año Geofísico Internacional. El Sputnik ayudó a determinar la densidad de la
atmósfera superior y los datos de vuelo del Explorer I llevaron al descubrimiento
del cinturón de radiación de Van Allen por James Van Allen.
Durante aquellos primeros años de la era espacial, la supremacía de los soviéticos
estaba basada en su capacidad para fabricar lanzadores de gran potencia. Los
EE.UU, se vieron forzados a tomar medidas de importancia para intentar reducir
esta gran ventaja. Entre ellas, la más espectacular fue la creación, en Octubre de
1958, de la NASA, (Administración Nacional Aeronáutica del Espacio), reuniendo un
equipo de más de 8000 científicos y técnicos. Con dos objetivos prioritarios: el uso
militar del espacio y el prestigio nadional.

Tras el éxito sovietico de colocar el primer satélite en órbita, los estadounidenses


centraron sus esfuerzos en enviar una sonda a la Luna. Llamaron programa
Pioneer al primer intento de conseguir esto. El programa Luna soviético empezó a
funcionar con el lanzamiento de la Luna 1 el 4 de enero de 1959, convirtiéndose en
la primera sonda en llegar a la Luna. Además del programa Pioneer, había tres
programas estadounidenses específicos: el programa Ranger, el programa Lunar
Orbiter y el programa robótico Surveyor, con el objetivo de buscar lugares de
alunizaje potenciales para el programa Apolo.

En Octubre de 1959 los soviéticos lanzaron la Luna 3, que pasó alrededor de la


Luna y fotografió su cara oculta, que nunca puede verse
desde la Tierra. Se hacía evidente que los soviéticos habían elegido la Luna como
primer objetivo espacial para sus cosmonautas.

El 12 de Abril de 1961 los soviéticos volvieron a sorprender al mundo entero


poniendo en órbita a Yuri Gagarin, el primer ser humano que accedía al espacio
exterior a bordo de la nave Vostok, impulsada por el cohete A-1, derivado del que
lanzó el Sputnik 1, pero con muchos avances tecnológicos. Tenía 33 motores que
combinaban un impulso de medio millón de kilos.
Ante esta sucesión de acontecimientos, los consejeros políticos, militares y
espaciales del presidente de los EE.UU. subrayaron la imperiosa necesidad de
sobreponerse al empuje de los soviéticos.

A toda prisa 23 días después de Gagarin, los americanos en la misión Freedom 7,


enviaron en la diminuta cápsula Mercury a Alan Shepard que fue el primer
estadounidense en entrar en el espacio, en una misión suborbital.

El presidente Kennedy pasados 42 días desde el vuelo de Gagarin prometió a los


americanos que debía ponerse como objetivo poner un hombre en la Luna y hacer
que vuelva sano y salvo a la Tierra antes de que termine esta década.

Sin embargo la hazaña de los soviéticos sólo fue alcanzada por los americanos con
John Glenn, en la Friendship 7, se convirtió en el primer estadounidense en orbitar
la Tierra, completando tres órbitas el 20 de febrero de 1962. En aquel momento los
soviéticos ya habían lanzado 48 misiones orbitales.

La soviética Valentina Tereshkova se convirtió en la primera mujer en el espacio el


16 de junio de 1963 en la última nave Vostok 6. Este era un vuelo conjunto con la
nave Vostok 5, pilotada por Valeri Bikovski.
Valentina Tereshkova
Durante esta misión se realizaron investigaciones médico-biológicas, se validaron y
analizaron asuntos relativos al desarrollo de los sistemas de las naves. También fue
durante esta misión que el problema de la alimentación de los cosmonautas fue
resuelto satisfactoriamente.

Si bien la cosmonave Vostok dejó de ser usada en vuelos tripulados para dar paso
a los tipos Voskhod y Soyuz, más sofisticados y con mayores capacidades, el
ingenioso diseño de la Vostok ha sido utilizado como base para varios modelos de
satélites artificiales, algunos de los cuales todavía prestan servicio, como los
satélites de reconocimiento del tipo Fotón, usados desde 1985, el último de los
cuales despegó recién el 31 de mayo desde el cosmódromo de Baikonur con una
buena parte de su carga útil proporcionada por la Agencia Espacial Europea.

Korolev había planeado más misiones Vostok con duraciones mayores, pero tras el
anuncio del Programa Apolo de la NASA, el primer secretario Jrushchov demandó
más primeros puestos. El primer vuelo con más de dos tripulantes, la Voskhod 1 de
la URSS, una versión modificada de la Vostok, despegó el 12 de octubre de 1964
llevando a bordo a Komarov, Feoktistov y Yegorov. Este vuelo también marcó la
primera vez que una tripulación no llevó trajes espaciales.

El escenario estaba dispuesto para otro gran triunfo soviético, el primer paseo por
el espacio. Alexei Leonov, en la Voskhod 2, lanzada por la URSS el 18 de marzo de
1965, llevó a cabo el primer paseo espacial. Esta misión casi termina en desastre;
Leonov estuvo cerca de no poder regresar a la cápsula y, debido a una deficiencia
en el retropropulsor, la nave aterrizó a 1600 km de su objetivo. Por aquel entonces
Jrushchov había abandonado el cargo y el nuevo liderazgo soviético no se iba a
comprometer a un esfuerzo completo. Este sería el último triunfo soviético del
programa espacial tripulado. Ese año un americano también flotó en el espacio,
Edward White

durante la misión Gemini IV el 3 de junio de 1965. Estimulado por el éxito soviético


pasó 21 minutos fuera de la nave Géminis.

Aunque los logros conseguidos por EEUU y la URSS proporcionaron mucho orgullo
a sus respectivas naciones, el clima ideológico aseguró que la carrera espacial
continuaría al menos hasta que el primer humano caminara sobre la Luna. Antes
de este logro, hizo falta que naves sin tripular exploraran primero la Luna mediante
fotografías y demostraran su habilidad para alunizar con seguridad.

La URSS mostró una mayor ambivalencia sobre la visita humana a la Luna. El líder
soviético Jrushchov no quería ni ser "vencido" por otra potencia ni los gastos de un
proyecto así. En octubre de 1963, afirmó que la URSS "no planeaba en la
actualidad ningún vuelo de cosmonautas a la Luna",
Alexei Leonov pasó 10 minutos en el vacío del espacio.
al tiempo que añadía que no habían abandonado la carrera. Pasó un año antes de
que la URSS se comprometiera a intentar un alunizaje.

Korolev, el diseñador jefe de la la agencia espacial rusa, había empezado a


anunciar que sus naves Soyuz y el cohete de lanzamiento N-1 tenían la capacidad
de hacer un alunizaje tripulado. Jrushchov ordenó a la oficina de diseño de Korolev
que consiguiera nuevos primeros puestos en el espacio modificando la tecnología
Vostok existente, mientras que un segundo equipo empezó a construir un lanzador
y una nave completamente nuevos, el cohete Protón y el Zond, para un vuelo
sublunar tripulado en 1966. En 1964, la nueva cúpula soviética le dio a Korolev el
respaldo para el proyecto de alunizaje tripulado y pusieron todos los proyectos
tripulados bajo su dirección. Con la muerte de Korolev y el fracaso del primer vuelo
de la Soyuz en 1967, la coordinación del programa de alunizaje soviético se
deshizo rápidamente. Los soviéticos construyeron un módulo de alunizaje y
seleccionaron cosmonautas para la misión que habría colocado a Alexei Leonov
sobre la superficie lunar, pero con los sucesivos fracasos de lanzamiento del cohete
N1 en 1969, los planes para el alunizaje tripulado sufrieron primero retrasos y más
tarde la cancelación.
Los americanos por otro lado después de diseñar el plan que les llevaría a la Luna
mediante acoplamientos en órbita, comenzaron sus primeros ensayos. El primer
encuentro espacial tuvo lugar entre la Gemini 6 y la Gemini 7, ambas naves
estadounidenses, el 15 de diciembre de 1965. Su sucesora, la Gemini 8, realizó el
primer acoplamiento espacial el 16 de marzo de 1966. El primer acoplamiento
espacial automático enganchó a las naves soviéticas Cosmos-186 y Cosmos-188
(dos Soyuz sin tripulación) el 30 de octubre de 1967.

También hubieron éxitos con sondas no tripuladas. La Unión Soviética fue la


primera en enviar sondas planetarias, a Venus y Marte, en 1960. La Venera 1 pasó
entre el 19 y el 20 de mayo de 1961 a 100.000 km de Venus, sin mandar datos. La
primera nave que sobrevoló con éxito Venus, la estadounidense Mariner 2, lo hizo
el 14 de diciembre de 1962. Envió de vuelta datos sorprendentes sobre la alta
temperatura de la superficie y la densidad del aire de Venus. Como no llevaba
cámaras, sus descubrimientos no captaron la atención del público como lo harían
las imágenes de las sondas espaciales, que excedían ampliamente la capacidad de
los telescopios terrestres. La Venera 3 soviética lanzada el 16 de noviembre de
1965 con la misión de aterrizar en el planeta Venus e impactó su superficie el 1 de
marzo de 1966, convirtiéndose en la primera sonda terrestre hacer contacto con
otro planeta.

La Sonda Venera 3 y el planeta Venus


El Luna 9, apodado Lunik 9, fue una nave soviética no tripulada del programa
espacial ruso que se lanzó el 31 de enero de 1966. La sonda alunizó exitosamente
el 3 de febrero del mismo año en el Mar de las Tempestades (en las coordenadas
7,08ºN-64,4ºW). Fue el primer objeto construido por el hombre en posarse
suavemente en otro cuerpo celeste. Cuando se posó abrió sus largas placas con
forma de pétalo y tomó fotos del panorama. Trasmitió fotos y datos durante tres
días.
Primera fotografía tomada desde el suelo Lunar de la sonda Luna 9.
El año 1967 fue dramático para las dos superpotencias. Los diseños de las nuevas
naves que servirían para ir a la Luna, la Apolo americana y la Soyuz soviética se
cobraron las primeras víctimas. En Estados Unidos, los primeros astronautas que
murieron durante la participación directa en el viaje espacial o su preparación
sirvieron en el Apolo 1: el piloto comandante Virgil "Gus" Grissom, el piloto senior
Edward White y el piloto Roger Chaffee. Murieron en un incendio producido
durante una prueba en tierra el 27 de enero de 1967.

Los vuelos de la Soyuz 1 y la Soyuz 11 soviéticas también tuvieron como resultado


la muerte de cosmonautas. La Soyuz 1, puesta en órbita el 23 de abril de 1967,
estaba tripulada por un solo cosmonauta, el coronel Vladímir Komarov, que murió
al estrellarse la nave tras su reentrada en la Tierra.

Sin embargo los americanos se sobreponieron a esta tragedia. La nave Apolo fue
rediseñada, se aplicaron nuevas medidas de seguridad y después de muchas
pruebas se lanzó Apolo 8 el 21 de diciembre de 1968, fue el primer viaje espacial
tripulado que alcanzó una velocidad suficiente para escapar del campo
gravitacional del planeta Tierra; el primero en entrar en el campo gravitacional de
otro cuerpo celeste; el primero en escapar del campo gravitacional de otro cuerpo
celeste; y el primer viaje tripulado en regresar a la Tierra desde otro cuerpo
celeste. Los tres hombres de la tripulación formada por el Comandante de la Misión
Frank Borman, el Piloto del Módulo de Mando Jim Lovell, y el Piloto del Módulo
lunar Bill Anders se convirtieron en los primeros seres humanos en ver la cara
oculta de la Luna con sus propios ojos, así como los primeros en ver la Tierra
desde una órbita alrededor de otro cuerpo celeste. La misión fue también el primer
lanzamiento tripulado de un Saturno V y la segunda misión tripulada del Programa
Apolo.
I-D: Lovell, Anders y Borman en el simulador

Superficie Lunar vista desde la órbita de la Luna por el Apolo 8


El Apolo 9, lanzado el 3 de marzo de 1969. Sería el encargado de probar el módulo
lunar. Fue la tercera misión tripulada del programa Apolo. Poco después fue
lanzado el Apolo 10 el día 18 de mayo de 1969 con Thomas P. Stafford -
comandante-, John W. Young y Eugene A. Cernan a bordo.

Esta misión fue una combinación de las dos anteriores, ya que por primera vez se
situó el módulo lunar L.M. en una órbita próxima a la Luna, y se realizaron allí las
maniobras necesarias que ya se habían efectuado en órbita alrededor de la tierra.
El día del alunizaje estaba cada vez más cerca.

Viaje a la Luna. El primer alunizaje.

Habían transcurrido poco más de diez años desde el lanzamiento del Sputnik 1,
durante los cuales la actividad espacial en EE.UU. había sido muy intensa y
encaminada principalmente a preparar el primer viaje del hombre a la Luna. Se
había proyectado, construído y probado un cohete gigante y una extraña nave
lunar. Se habían hecho dos ensayos generales (Apolo 8 y 10) del viaje definitivo a
la Luna. A pesar de su gran complejidad, toda aquella parafernalia había
funcionado increíblemente bien. Ahora sólo quedaba ir a la Luna, pisarla y
explorarla, aunque esto último tuviera que reducirse a zonas muy pequeñas y
debiera realizarse con muy pocos medios técnicos y científicos.

Misión Apolo 11:

Viaje de ida. El 16 de Julio de 1969, a las 15 horas y 32 minutos, se lanzó la misión


Apolo 11, cuyo destino era posarse por primera vez en la superficie de la Luna.
Como estaba previsto, se utilizó el Saturno V, un gigantesco cohete de más de 100
metros de altura, siete veces más potente que el de Gagarin, con la nave Apolo
como carga útil y con los astronautas Neil A. Armstrong, comandante de la misión;
Michael Collins, piloto del Módulo de Mando y Edwin E.(Buzz) Aldrin Jr., piloto del
Módulo Lunar. (Los vemos de izquierda a derecha en la foto)
Despegue del Saturno V
Desde el interior del Módulo de Mando los astronautas tomaron esta foto de la Tierra
La Tierra, a mitad de camino de la Luna
Todas las fases de lanzamiento y de la inserción en órbita terrestre fueron
normales. Doce minutos después de éste, la nave entraba en órbita terrestre de
aparcamiento. Durante esta primera órbita se realizaron las comprobaciones
necesarias para garantizar que no se habían producido desperfectosa en el
lanzamiento. La segunda órbita era más crítica, porque era necesario realizar la
inyección de órbita translunar (Tierra-Luna) precisamente al paso de la nave por el
antípodo. Esta se efectuó sin novedad a las 18:22, encendiendo por segunda vez el
único motor de la tercera etapa del Saturno V que aceleró la nave a 39.800 km/h
para iniciar un vuelo de sesenta y seis horas hacia la Luna. La inyección efectuada
puso a la nave en una trayectoria elíptica; pero como la Luna se mueve
continuamente, la elipse se deforma poco a poco y adquiere la forma de un ocho.
Esta órbita tiene la ventaja de introducir un factor de seguridad muy conveniente
para las primeras horas del vuelo, pues es una órbita de retorno directo, que en el
supuesto de que algo no funcione bien, permite a la nave volver a la Tierra sin
ninguna corrección de órbita y sin consumo de energía.

A las 18:49 se efectuó la maniobra de transposición (acoplamiento del Módulo de


Mando y Servicio con el Módulo Lunar), con lo que la nave Apolo quedó ya
configurada en su forma final.
Trayectoria de Ida y Vuelta
A partir de este momento, tanto en el viaje de ida como en el de vuelta, la nave
Apolo debería girar lentamente en torno a su eje longitudinal mientras avanzaba
por su órbita, como si se tratara de una pieza de caza en una barbacoa. El objeto
de esta rotación era evitar que los rayos de Sol calentaran demasiado una de las
caras de la nave al incidir constantemente sobre ella. Casi dos horas después se
procedió a colocar la tercera etapa del Saturno V en una órbita solar. La velocidad
de la nave se fue reduciendo progresivamente debido a la fuerte atracción ejercida
por la Tierra. A las 06:17 del día 17 se hizo la primera corrección de trayectoria,
encendiendo durante tres segundos el motor del Módulo de Servicio. Esta
corrección sacó a la nave Apolo de su órbita de retorno directo y la colocó en una
de tipo híbrida, muy próxima a la anterior, pero más apropiada para efectuar las
operaciones de entrada en órbita lunar con el mínimo consumo de combustible.

El día 18, a las 05:12, la nave Apolo alcanzó su mínima velocidad: 3280 Km/h. A
partir de este momento entró en la esfera de influencia gravitatoria de la Luna y su
velocidad empezó a aumentar progresivamente. El día 19, a las 19:28, cuando la
nave se encontraba precisamente en el antípodo lunar, sin ninguna posibilidad de
comunicarse con la Tierra, pues la Luna se interponía entre ambas, los astronautas
encendieron de nuevo el motor del Módulo de Servicio, esta vez durante seis
minutos aproximadamente, con lo cual la nave entró en una órbita lunar elíptica
(113x313 km), que posteriormente se circularizó (100x122 km) con un período
orbital de dos horas aproximadamente.
Simulación de la nave Apolo 11 en órbita lunar
A las 00:57 del día 20, Armstrong y Aldrin realizaron una breve visita de inspección
al Módulo Lunar, entrando en él por el túnel de acoplamiento. Como encontraron
todo en perfecto estado, regresaron al Módulo de Mando. A las 15:27 los dos
astronautas volvieron a pasar al Módulo Lunar para preparar la separación y el
alunizaje. A las 19:46 el Módulo Lunar se separó ligeramente del Módulo de Mando
y Servicio.
Michael Collins procede a la separación
Vista frontal del Módulo de Mando y de Servicio, llamado Columbia, a bordo el astronauta
Michael Collins una vez concluída la separación.

El Módulo Lunar con los astronautas Armstrong y Aldrin dentro iniciando las maniobras de
descenso
Michael Collins se quedará en órbita lunar dentro del Módulo de Mando con forma de cono
mientras sus compañeros descienden en el LEM (Módulo de Excursión Lunar) o también
llamado Módulo Lunar.

Interior del Módulo lunar, llamado "Águila". la histórica nave que iba a descender y aterrizar en
la Luna por primera vez en la historia de la humanidad
A las 21:08 se encendió brevemente y por primera vez el motor de la Etapa
Descendente del Módulo Lunar y éste, poco después de alejarse del Módulo de
Mando, inició un descenso balístico (sin propulsión) hacia la superficie de la Luna.
Hasta el momento todo había salido perfecto y exactamente igual a como lo habían
planeado y simulado en innumerables ejercicios. Sin embargo a partir de ahora
surgirían algunas dificultades, pues en contra de lo que se había creído, aquel
histórico viaje no estuvo carente de sobresaltos. Hubo que realizar muchas
maniobras que jamás se habían efectuado, salvo en los innumerables ejercicios de
entrenamiento. En cualquier momento hubiera podido surgir un imprevisto
catastrófico.

La maniobra de descenso tenía una duración de 1 hora y 32 minutos. Eran


momentos muy tensos. En el Módulo Lunar había que hacer muchas cosas en muy
poco tiempo (comprobar sin la trayectoria era correcta, vigilar el estado de los
motores y las lecturas del radar de aproximación, verificar todos los parámetros del
módulo, etc.). A los cuarenta y seis minutos de haber iniciado esta maniobra,
Armstrong, sensiblemente preocupado, exclamó:

- ¡Alarma en el Computador de a bordo! Es la 1202. ¿Qué demonios significa


ese número? No los sé todos de memoria.
Neil Armstrong en el ordenador del Módulo Lunar

La alarma en el ordenador de a bordo puso a todos nerviosos


La alarma 1202 indicaba una saturación en el ordenador de la nave
Inmediatamente Aldrin se puso a buscar en la documentación de a bordo el
significado de aquel nefasto número. Indicaba que el ordenaro estaba saturándose
(recibía más información de la que podía procesar). Si la alarma continuaba
anularía todas las funciones del piloto automático: el control de empuje del motor,
guía de navegación, etc..
Desde Houston les dijeron: Adelante. Seguimos.

Al recibir el mensaje de confirmación Armstrong tecleó la clave P-30, una orden


que cambiaba el programa. A partir de entonces serían los IBM 360-75 de Houston
los que procesasen los datos del radar del Águila. Así el ordenador del Módulo
Lunar con sus modestos 4K de memoria Ram una vez descargado de ese trabajo
dejó de parpadear.

A los 6 minutos de frenado, el Águila se había enderazado hasta llegar a los 60º y
los astronautas podían ver la Luna. Volaban a 500 km/h en horizontal y perdían
altura a 140 Km/h.

Buzz, Aldrin, piloto del Módulo Lunar


Superficie Lunar desde el LEM, a 3 km del suelo
Estaban a poco más de 3 kms del suelo y Armstrong veía la zona de alunizaje a
unos 7 kms. Unos puntitos rojos grabados en el cristal de la ventanilla le permitían
central el punto de descenso. De pronto se registró una nueva alarma de
saturación en el ordenador, la 1201. Pero Armstrong ya estaba a punto de pasar a
la fase final de descenso. Ahora estaban en vuelo controlado, con motor de
frenado encendido, así como los de dirección y posicionado (éstos muy pequeños),
se encontraban a 300 metros de la Luna.
La velocidad vertical es este momento de sólo unos 40 km/h y su empuje de 1000
kg.

A sólo 125 metros del suelo los astronautas caen en la cuenta de que la dirección
automática que lleva la nave parece conducir hacia un peligroso cráter de unos 200
metros lleno de rocas sueltas, con el consiguiente peligro de volcar. La única
salvación posible será la de maniobrar ellos mismos y dirigir personalmente la
nave. Armstrong quien en su calidad de comandante se hace cargo de esta
situación. Armstrong teclea P-66; este control hace que el impulso del retrocohete
siga en funcionamiento automático menos el control de traslación.

Bajo control manual, el módulo se deslizó medio kilómetro en horizontal


sobrevolando el cráter. Eso prolongó más la maniobra, entre tanto, el combustible
alcanzaba niveles peligrosamente bajos. Armstrong, pegado a la ventanilla, ya no
miraba las ninguno de los diales e indicadores. Escuchaba a Aldrin leerle los datos
de altura y velocidad vertical.

Con sólo 1 minuto de combustible en sus depósitos, el Águila aún estaba a 10


metros de altura y revoloteaba como un moscardón. Fuera, el escape del motor
levantaba nubes de polvo que enturbiaban la visión. En el panel de mandos se
encendió la luz de cantidad, equivalente a la reserva de un automóvil.

El siguiente mensaje desde Houston tenía dos palabras: "30 segundos" (de
combustible), lo cual significaba ahora o nunca. El ritmo cardíaco de Armstrong
subió rápidamente. Si se terminaba el combustible, el Módulo Lunar caería
bruscamente al suelo y aunque ya estaba muy cerca de la superficie era muy
endeble y podría dañarse lo que imposibilitaría el regreso. Armstrong sabía que a
los 15 segundos de reserva tendría que abortar la misión.

-75 pies, 40 pies, 30, 20, 10...


-¡Luz de contacto. Paro el motor. El Águila ha alunizado!
Armstrong sobrevoló un cráter en el que iban a alunizar
El Águila, posado en la superficie lunar, en la zona central de la zona ecuatorial de la Luna, al
suroeste del Mar de la Tranquilidad, en un punto situado a 0,7º latitud norte y 23,4º longitud
este.
Eran las 102 horas y 42 minutos desde el despegue. El Águila cayó a plomo el
último medio metro. En la débil gravedad lunar el golpe no resultó fuerte.

El plan lunar era permanecer en la Luna menos de 24 horas. Los astronautas


deberían dormir 4 horas antes de salir a la superficie, sin embargo los astronautas
después de desactivar el motor y comprobaciones pidieron a Houston salir a la
superficie antes de lo previsto.

6 horas después de alunizar, Armstrong abrió la escotilla. La portezuela del Águila


tenía menos de 1 metro de altura y estaba junto al suelo de la cabina. Armstrong
tuvo que arrodillarse y salir a 4 patas y como un cangrejo, mientras Aldrin le
guiaba para que la mochila de su escafandra no topara con el marco. Ya en el
exterior, Armstrong se puso de pie en la pequeña plataforma emplazada frente a la
escotilla y a modo de porche, a 3 metros de altura sobre el suelo. La vista era
extraordinaria. Enganchó una polea con una cuerda que después serviría para izar
las muestras de rocas y empezó el descenso.

La escalera iba adosada a la pata frontal del Águila y constaba de 9 fragilísimos


peldaños. En la Tierra hubiesen cedido nada más pisarlos pero en la Luna, con sólo
un sexto de gravedad podían soportar los 170 kilos del astronauta.

Hasta aquel momento no había imágenes de TV. Al llegar al último peldaño,


Armstrong tiró de una anilla y un compartimento lateral del Águila se abatió como
la tapa de un escritorio. En él se almacenaban las herramientas necesarias para
trabajar en la Luna, además la cámara de TV enfocada hacia la escalera destinada
a inmortalizar la escena. Tras unos segundos de interferencias, los monitores de
Houston y las pantallas de todo el mundo mostraron la imagen del primer hombre
que iba a pisar la Luna.

Transcurrieron 17 interminables minutos desde que Armstrong inició su salida por


la angosta escotilla hasta que puso el pie en la Luna.
Ya en el último peldaño, Armstrong estiró una pierna y describió lo que veía:

-Estoy al pie de la escalerilla. Las patas de aterrizaje sólo se hunden en el suelo 1 o


2 centímetros, aunque de cerca la superficie parece muy, muy finamente
granulada. Casi como polvo. Muy fina. ( la telemetría en la consola médica indicaba
más de 150 pulsaciones por minuto).

-Voy a bajar del Módulo Lunar ahora. Este es un pequeño paso para el hombre...un
salto gigantesco para la humanidad.

Primera huella humana en la Luna


Neil Armstrong pisando el suelo lunar
Lo primero que hizo Armstrong en la Luna fue recoger una pequeña muestra de
roca y guardarla en un bolsillo de su traje. De este modo, si se veía obligado a
regresar precipitadamente al Águila, no volvería con las manos vacías.

Aldrin bajó al suelo lunar 10 minutos después.


Buzz Aldrin bajando la escalerilla
Buzz Aldrin se dispone a pisar el suelo de la Luna
Sus primeras palabras fueron: -Magnífica desolación.

A continuación, los dos astronautas probaron de diferentes formas de desplazarse.


Saltando de lado, cambiando el peso de una a otra pierna...Aldrin se le ocurrió
batir el record de salto alto en la Luna y entonces saltó lo más alto que pudo pero
su traje y su mochila que pesaban 177 kilos, por efecto de la gravedad le mandó
de espaldas contra el suelo, por suerte pudo dar un giro hacia un costado, fue un
momento en el que realmente pudo ocurrir una catástrofe, la mochila no estaba
diseñada para soportar fuertes golpes, afortunadamente no pasó a mayores, sin
embargo lla gente de control en Tierra se enojaron mucho, creyeron que habían
perdido a uno de sus astronautas. A partir de ahí acabaron las olimpiadas lunares.

La siguiente actividad fue puramente ceremonial. Descubrir una placa


conmemorativa, sujeta a la pata frontal de aterrizaje del Águila. Junto a la
inscripción, un mapa de los dos hemisferios de la Tierra, la fecha y las firmas de los
3 astronautas...y la de Nixon, presidente desde 6 meses atrás.

Armstrong retiró la cámara de TV de su emplazamiento en el Módulo y la montó en


un trípode, a unos metros de distancia. Mientras tanto, Aldrin procedía al primer
experimento científico; instalar un captador de viento solar, una especia de
bandera de aluminio desplegada en un soporte metálico, para capturar partículas
subatómicas emitidas por el Sol.

Con la cámara funcionando desde un encuadre mucho mejor, que incluía el Águila
recortado contra el negro cielo lunar. Armstrong desplegó la bandera , y la clavó -
no sin dificultades- en el suelo y los dos astronautas saludaron militarmente. La
bandera americana ondeaba con una barra de aluminio sujeta al asta que la
mantenía extendida. En ese momento se recibió una llamada telefónica de
felicitación desde la Casa Blanca. Con ello terminaban los actos protocolarios y
quedaba escasamente una hora de trabajo útil.
Armstrong se fue a recoger más muestras a unos 30 metros de distancia para
evitar que quedaran contaminadas por los gases de escape de la nave; Aldrin se
dedicó a fotografiar el Águila por sus cuatro costados primero y luego a extraer los
dos experimentos científicos (un sismómetro y un reflector láser) para llevarlos
hasta su emplazamiento. La última tarea que quedaba era la obtención de
muestras documentadas. Hasta ese momento, ambos habían actuado como quien
recoge conchas en una playa; ahora había que hacerlo con un poco más de rigor
científico.

Un foto de la roca con el Sol a la espalda: otra con el Sol de costado; un primer
plano con una cámara provista de mango para apoyarla en el suelo ya que el traje
no permitía doblar la cintura: una descripción verbal detallada; recoger la muestra,
ponerla en una bolsa de plástico con su número de referencia y otra foto más del
suelo con la huella de la roca. En total se trajeron consigo 21 kg de rocas lunares.

Aldrin fue el primero en volver a entrar en el Águila. Armstrong le siguió a los 10


minutos. A pesar de haberse cepillado trajes y botas a conciencia, el interior de la
nave quedó repleto de polvillo lunar. Los astronautas notaron un peculiar olor a
pólvora quemada.
Buzz Aldrin llevando los experimentos científicos
Aldrin en la escalerilla del Módulo Lunar, la Tierra al fondo.
Una vez terminada la exploración Armstrong y Aldrin arrojaron por la portezuela
una serie de artículos inútiles, peso muerto: los 2 pares de gruesos chanclos de
goma que protegían las botas de la escafandra, las mochilas de suministro de
oxígeno (el sismómetro registró los golpes al caer al suelo), una cubierta de
conexiones, y la cámara Hasselbad que tomó las fotos históricas.

Los dos astronautas habían cenado antes de dar el paseo. Ahora sólo tenían que
responder a unas cuantas preguntas transmitidas desde Houston y luego
descabezar un sueñecito hasta la hora del despegue. Armstrong se acomodó sobre
la cubierta del motor de ascenso, manteniendo los pies en alto y apoyándolos en
los arneses del puesto de pilotaje. Aldrin se acurrucó en sentido transversal en el
suelo de la cabina. Ambos conservaron sus cascos de vuelo, por miedo a respirar
las nubes de polvo que flotaban a su alrededor. Naturalmente en las 6 horas
siguientes, ninguno pudo pegar ojo. Después de todo estaban en la Luna.

Sin embargo poco antes de iniciar la cuenta atrás para despegar de la Luna Buzz y
Neil descubieron algo que podía ser desastroso. El interruptor del circuito que
activaba el motor de ascenso, el único modo de salir de la Luna, estaba roto. Si no
conseguían activar el interruptor, no podrían volver a casa. Buzz Aldrin utilizó un
boli, uno de los que tenían a bordo que no tenía metal en la punta, y lo usaron
para empujar el circuito hacia adentro.

Los astronautas, incómodamente alojados en la pequeña cabina de la Etapa


Ascendente del Módulo Lunar, realizaron una meticulosa cuenta atrás. La frágil
Etapa Ascendente tenía que servirles de plataforma de lanzamiento y de torre
umbilical. Houston consideró aceptable la situación y les dió el "adelante".
Armstrong sólo tenía que accionar el bolígrafo dentro del agujero del circuito que
pondría en marcha el motor del que dependían sus vidas. El corazón de ambos
astronautas superó las 148 pulsaciones por minuto. Y así casi 20 horas después del
alunizaje se encendió correctamente aquel único motor desde aquel improvisado
campo de lanzamiento lunar.
Vista del despegue desde una de las ventanillas de la etapa ascendente del módulo lunar y la
bandera que probablemente los gases del módulo la derribaran.
Y sobre el astro tenebroso de la noche quedaron sobradas huellas del paso de
hombres del Planeta Tierra: Unos cuantos equipos científicos, basura, la mitad
inferior del Módulo Lunar (una estructura de aluminio con el motor de frenado y la
escalerilla). En la pata frontal iba sujeta una placa conmemorativa del
acontecimiento firmada por los 3 astronautas y Nixon, 2 instrumentos científicos
quedaron instalados a poca distancia, la bandera de nylon, la cámara de TV que
siguió a los astronautas, palas, rastrillos y parte de los trajes espaciales.

La etapa ascendente enciende por segunda vez su pequeño motor para circularizar
la órbita.

La atmósfera original de la Luna es tan ténue que se estima que cada aterrizaje de
un Apolo contribuye a incrementarla en un 10%. Pero la gravedad de la Luna no
puede retener todos los gases y al cabo de pocas horas, la mayor parte habían
escapado al espacio.
Vista del paisaje lunar tal y como lo vieron los astronautas, se puede apreciar algún instrumento
científico.

La etapa ascendente del Módulo Lunar en órbita para unirse con el Columbia
Recreación simulada de la etapa ascendente acoplándose al Columbia
3 horas y media después del despeque lunar la Etapa Ascendente se encontró con
el Módulo de Mando que pilotado por Collins les estaba esperando en órbita lunar.

El acoplamiento se efectuó cuando pasaban sobre la cara oculta de la Luna.

Poco después, Armstrong y Aldrin pasaron con su valioso cargamento de rocas


lunares al Módulo de Mando y se unieron a Collins, con lo que terminó felizmente
su prolongada soledad. La Etapa Ascendente fue separada e impulsada a una
órbita lejana.

23 horas después del despegue lunar, cuando la nave pasaba exactamente por el
antípodo sin posibilidad alguna de comunicación con la Tierra, se encendió el motor
del Módulo de Servicio para producir la inyección en órbita transterrestre (Luna-
Tierra). Era otra operación muy delicada por el peligro de no alcanzar la órbita de
regreso y quedarse en una órbita lunar sin posibilidad alguna de retorno. La nave
aceleró hasta la velocidad de escape de la Luna (8450 km/h). Finalmente, después
de algo menos de una hora de silencio, en Houston hubo otro estallido de alegría
en el preciso momento en que se restablecieron las comunicaciones con la nave, al
salir de la zona de sombra. Si este momento hubiera sido después de lo previsto,
significaría que el encendido del motor no había funcionado correctamente, pero al
coincidir con el momento calculado teóricamente era muestra evidente de que la
nave ya estaba regresando hacia la Tierra.

El resto del viaje (unas 57 horas), fue tan perfecto que, a pesar de la emoción del
regreso, se hizo aburrido.
El Apolo 11 se acerca a la Tierra
14 minutos antes de la reentrada, el Módulo de Servicio se separó del de Mando en
preparación para la reentrada.

El diseño del escudo térmico protector de la cápsula era enormemente complejo. El


frenado aerodinámico suponía una tremenda desaceleración en un período de
tiempo muy corto. El excedente energético se transmite al aire atmosférico, y al
escudo protector y ello eleva su temperatura hasta 2.750 ºC.

Cuando la cápsula de la nave Apolo reentraba en la atmósfera terrestre, sus


tripulantes debían maniobrarla para que su encuentro con las capas altas de la
atmósfera se hiciera a través de un corredor muy estrecho. Si el ángulo de
incidencia hubiera sido inferior al previsto, la nave podría rebotar en la atmósfera y
perderse para siempre. Si hubiera sido superior, la nave se desintegraría debido a
un frenado aerodinámico demasido enérgico.

20 minutos después, la cápsula Apolo 11, abrió su paracaídas y cayó suavemente


en el Océano Pacífico a 30 km/ h. 825 millas al suroeste de Honolulú, sólo a 1,7
millas del barco de recuperación Hornet que la estaba esperando.

Cuarentena para los tres astronautas. La NASA tuvo que tomar grandes
precauciones para evitar que los astronautas, con las rocas y las tierras que habían
recogido en la Luna, pudieran traer algún agente contaminante desconocido de
origen lunar, que posteriormente pudiera contaminar. En consecuencia, tanto los
tres hombres como las muestras lunares fueron sometidos a un período de
cuarentena. Antes de abandonar la cápsula, cuando aún estaba flotando en el mar,
se les entregaron unos trajes especiales que tuvieron que ponerse para no
contaminar a los que les ayudaban a salir de la cápsula. Una vez en el barco
Hornet pasaron inmediatamente a un habitáculo cerrado, que no era otra que cosa
que una Unidad Móvil de Cuarentena, en la que fueron transportados primero por
barco y después por tierra hasta llegar a Houston, donde entraron en un edificio
aislado y especialmente preparado para el caso y allí permanecieron por el resto
del período de cuarentena (21 días), sometidos a todo tipo de análisis y estudios.
El resultado final fue negativo: no se encontraron agentes contaminantes
procedentes de la Luna.

Imagen artística de la reentrada

Recuperación de los astronautas alojados en la cápsula del Apolo 11


Apolo 12 fue la sexta misión tripulada del programa Apolo de la NASA, y la
segunda que alunizó. Lanzada el 14 de noviembre de 1969 con los astronautas
Pete Conrad, Richard Gordon y Alan Bean el Apolo 12 alunizó en el Oceanus
Procellarum, muy cerca de la sonda estadounidense Surveyor 3, posada en la Luna
desde abril de 1967, y los astronautas trajeron algunas piezas de esta sonda de
vuelta a la Tierra para su estudio, entre ellas la cámara fotográfica. El alunizaje
tuvo lugar también en una región ecuatorial, esta vez al oeste, en el Océano de las
Tormentas, al este del borde del gran Océano Procellarum, en el punto 2,94º
latitud sur y 23,45º longitud oeste. En total trajeron a la Tierra 34,5 kg de rocas y
suelo lunar. También fueron sometidos a una cuarentena, como sus compañeros
del Apolo 11.

El Apolo 13 fue una misión espacial que tenía como objetivo llevar a la superficie
lunar a dos seres humanos, que serían el quinto y sexto de la historia en lograr ese
hito, alunizando en la región Fra Mauro. Una explosión de los tanques de oxígeno a
bordo de la nave obligó a la tripulación a abortar la misión y orbitar alrededor de la
Luna sin poder lograr su cometido. Al Apolo 14 se le reasignó esa tarea con éxito.
Jim Lovell (Voló en las misiones Gemini 7, Gemini 12, Apolo 8 y Apolo 13),
Comandante
Jack Swigert (Voló en el Apolo 13), Piloto del módulo de mando
Fred Haise (Voló en el Apolo 13), Piloto del módulo lunar
Director del vuelo: Gene Kranz.
[editar] La misión
Despegó el sábado 11 de abril de 1970 a las 13:13 hora local (UTC –5). A los cinco
minutos de vuelo,

Alan Bean examinando la Sonda Surveyor 3

Impactante fotografía del Módulo de servicio dañado (falta toda la sección a la derecha).
los astronautas notaron una vibración.

El motor central de la segunda etapa se apagó dos minutos antes de lo


programado, lo que causó que los cuatro cohetes restantes tuvieran que seguir
encendidos nueve segundos más que lo planeado para poner al Apolo 13 en órbita.
Gene Kranz, el director de vuelo, preguntó a Lovell si esto interfería gravemente la
misión. La respuesta fue negativa.

Días antes de la misión, el piloto de apoyo del módulo lunar, Charles Duke
inadvertidamente contagió a la tripulación con sarampión. El piloto del módulo de
mando Ken Mattingly, resultó no ser inmune y dado el riesgo de desarrollar la
enfermedad, fue reemplazado por el piloto de apoyo Jack Swigert.
Pruebas en tierra antes del lanzamiento indicaron la posibilidad de un pobre
aislamiento en el tanque de helio de la etapa de descenso del módulo lunar (un
parámetro altamente crítico). Como consecuencia, el plan de vuelo se modificó con
tres horas de anticipación para poder instalar sensores que proporcionaran lecturas
adicionales en la presión.

El tanque de oxígeno Nº 2 tenía que haber sido instalado tiempo atrás en el


módulo de servicio del Apolo 10, pero fue quitado para una modificación y resultó
dañado en el proceso de desmontaje. El tanque fue reparado y probado en fábrica
y se instaló en el módulo de mando del Apolo 13, donde se probó nuevamente
durante las pruebas de conteo y demostración en el Centro Espacial Kennedy
desde el 16 de marzo de 1970. De los dos tanques, el Nº 1 se comportaba tal y
como se esperaba pero el Nº 2 tenía problemas para evaporar el oxígeno líquido
con el que se realizaban las pruebas. Tras los informes y estudios
correspondientes, se decidió calentar el interior del tanque 2 con una serie de
resistencias eléctricas que ya existían en cada tanque para evaporar el oxígeno
remanente. La técnica funcionó pero necesitaba 8 horas a 65 voltios de corriente
continua para evaporar el oxígeno. Las operaciones necesarias para llevar a cabo
las modificaciones de diseño dañaron severamente los elementos calefactores
internos de dicho tanque.

En el trayecto a la Luna y tras 55 horas desde el inicio de la misión, la tripulación


participó en un programa de televisión en vivo que duró 49 minutos y que
mostraba la comodidad con la que se podía vivir en el espacio. Nueve minutos
después de finalizado el programa, Swigert fue autorizado a agitar los tanques de
oxígeno, entonces el tanque Nº 2 explotó causando que el tanque Nº 1 fallara.

Las células de combustible que proporcionaban electricidad, agua, oxígeno y luz


fallaron, mientras los astronautas se encontraban a 320.000 km de distancia de la
Tierra (dos tercios del trayecto a la Luna). La explosión dejó al descubierto un lado
del módulo de servicio y una estela de restos.

Swigert, después de observar una luz de advertencia acompañada de un estallido,


fue quien exclamó la famosa frase "Houston, tenemos un problema"Aunque la
frase original fue "Houston, we've had a problem here...Houston, we've had a
problem." " Houston hemos tenido un problema aqui...Houston hemos tenido un
problema. La hora: 21:08 del 13 de abril.

Una gran cantidad de luces de advertencia se encendieron en serie indicando la


pérdida de dos de las tres fuentes generadoras de energía. Las lecturas de los
instrumentos señalaban que un tanque de oxígeno estaba completamente vacío y
que el segundo se estaba vaciando. Trece minutos después de la explosión, Lovell
observó a través de la ventana de la escotilla que se estaba escapando gas al
exterior de la nave, que resultó ser oxígeno, evidencia segura de una catástrofe.
Gene Kranz y los ingenieros de vuelo realizaron cálculos de energía y solicitaron a
los astronautas pasar al módulo lunar.

Los astronautas tuvieron que utilizar el módulo lunar como bote salvavidas. Gene
Kranz decidió abortar la misión en su objetivo y traer de vuelta a los tripulantes.
El módulo lunar o LEM estaba diseñado para albergar a dos astronautas durante 45
h, pero se necesitaba albergar a tres durante 90 horas. El oxígeno no era un
problema, ya que con el de los tanques del módulo lunar y el de los trajes que se
tenían que haber utilizado en los paseos lunares seria más que suficiente, además
del oxígeno de las botellas de emergencia para el amerizaje. El módulo de servicio
aún seguía perdiendo energía y oxígeno aunque la fuga pudo ser frenada cuando
el módulo estaba casi vacío. La capacidad amperimétrica(energética) de la nave
estaba en punto crítico y se tuvieron que apagar la mayoría de los sistemas de
navegación.

El verdadero problema era la energía. Las baterías del módulo lunar no tenían la
suficiente capacidad como para proveer la energía requerida. Una de las tareas
principales de los ingenieros fue proveer de energía a ambas naves. Para ello se
ahorró energía apagando todos los sistemas eléctricos que no fueran críticos,
reduciendo el consumo a un quinto de lo normal e intentando que en el momento
de la reentrada de los astronautas a la atmósfera terrestre conservaran como
medida de seguridad un 20% de la energía total disponible.

El agua era el otro problema importante, se estimaba que se quedarían sin agua
cinco horas antes de la reentrada a la Tierra. Gracias a los datos obtenidos del
Apolo 8 (cuyo módulo lunar no se envió a la Luna) se dedujo que los mecanismos
podrían seguir funcionando en el espacio por un período adicional de 7 u 8 horas
sin agua para su refrigeración, la cual pudo ser usada por la tripulación para su
soporte vital, que racionaron 177 cc diarios (un poco más de la mitad de capacidad
de un biberón), además de jugos de frutas que llevaban. La tripulación se
deshidrató y todos perdieron peso: Lovell adelgazó 7 kg y entre los tres perdieron
un total de 16 kg, casi un 50% más que cualquier tripulación anterior.

La eliminación del dióxido de carbono fue otro problema importante. Los


recipientes que contienen hidróxido de litio, material químico que elimina el dióxido
de carbono de la cabina, eran de forma cuadrada en el módulo de comando y
redonda (como un queso grande) en el módulo Lunar, de esta manera no se
podían utilizar o intercambiar entre las naves (con el fin de evitar este problema en
otras ocasiones, el sistema fue modificado después de esta misión).

Teniendo en cuenta que el módulo lunar estaba diseñado para mantener dos
personas por dos días y se le estaba requiriendo mantener con vida a tres personas
durante cuatro días, la contaminación resultaba un problema. Un día y medio
después del incidente, las luces de advertencia del nivel de contaminación por CO2
avisaron que se estaba llegando a niveles peligrosos.

Desde tierra, los ingenieros en una reunión de lluvia de ideas idearon y explicaron
a los astronautas la forma de adaptar dichos recipientes con bolsas de plástico,
cartones, cinta adhesiva y demás material que llevaban a bordo.

Otro de los problemas críticos era el realizar un encendido de motores en un


momento en el que la Luna se interponía entre la Tierra y la nave e impedía las
transmisiones de radio. Dicho encendido de motores era necesario para que la
nave aumentara su velocidad, saliera de la órbita lunar y enfilara con suficiente
velocidad en trayectoria hacia la Tierra.
Normalmente dicha labor la realiza el módulo de comando cuando ya los
astronautas han regresado de su exploración en la superficie lunar. Esta labor era
un punto de suma importancia y tenía que ser realizada con extrema exactitud,
cualquier fallo provocaría que los tripulantes perdieran la trayectoria correcta y
nunca regresaran a la Tierra.

Por un momento la desazón cundió en el centro de dirección pero, para suerte de


todos, el astronauta Ken Mattingly, que había sido descartado de la misión, acudió
a los simuladores del centro espacial y después de varias pruebas de ensayo y
error logró obtener energía adicional para la etapa de reingreso.

El viaje fue muy incómodo por la falta de agua y alimentos. La temperatura bajó
hasta los 3 °C debido al apagado de los sistemas eléctricos, y con la pérdida de
calor se formó condensación en todo el interior de la nave. Esto hacía que el
dormir fuera prácticamente imposible.

Uno de los mayores logros del Centro de Control de la Misión, fue el rápido
desarrollo de procedimientos para re-energizar el módulo de comando después de
haber estado desactivado a temperaturas muy bajas y reaccionar favorablemente.
Los controladores de vuelo normalmente documentan toda la información en tres
meses, pero en esta ocasión lo hicieron en tres días, gracias a los esfuerzos de Ken
Mattingly.

Las paredes, piso, techo, instrumentos, arneses, cables, paneles de instrumentos


(por la parte trasera también), prácticamente todo el interior, estaba cubierto con
gotas semi-congeladas de agua. De esta manera cabía la posibilidad de un
cortocircuito al momento de energizar la nave, pero no sucedió gracias a las
medidas de seguridad que fueron implementadas tras el incendio del Apolo 1 en
enero de 1967.

Las gotas de agua, al ir desacelerando en la atmósfera, caían e hicieron sentir algo


único a los astronautas... el que "lloviera" dentro del módulo de comando.

Faltando cuatro horas para el amerizaje, la tripulación abandonó el módulo lunar;


el centro de control insistió en no hacerlo hasta ese momento ante el temor de que
existiera algún daño causado por el intenso frío al no estar protegido por sus
paneles calefactores. Al separarse la cápsula de reingreso del módulo de comando
y todavía acoplada la cápsula al módulo lunar, se pudo apreciar y fotografiar el
módulo de comando. En el lugar donde debería estar el panel faltante y la zona
dañada por la explosión se mostraban gravemente afectados. Entonces cundió el
pánico entre los controladores, especulando sobre la integridad del escudo de
protección térmica del Módulo de comando, pero era un riesgo que había que
correr.

Tres horas más tarde, la tripulación amerizó perfectamente en el Océano Pacífico


cerca de Samoa, el 17 de abril de 1970 para júbilo del centro espacial y para el
mundo. El módulo lunar y el módulo de servicio se desintegraron al ser atrapados
por la gravedad terrestre y el intenso calor de la reentrada pocas horas después.
Llegada de los astronautas del Apolo 13
Investigación del accidente

Después de una intensa investigación, el comité que se formó para ello identificó la
causa de la explosión. En 1965 el módulo de comando había sufrido varias
modificaciones para su mejora, las cuales incluían el elevar el voltaje permisible de
los calefactores en los tanques de oxígeno de 28 a 65 V de corriente continua.
Desafortunadamente, los termostatos interruptores de dichos calefactores no
fueron modificados para adaptarse al aumento de voltaje. Durante la prueba final
en la plataforma de lanzamiento, los calefactores estuvieron encendidos durante
mucho tiempo, esto sometió al cableado adyacente a los calefactores a muy altas
temperaturas (aprox. 500 °C) provocando un severo degradado en el aislamiento
de teflón. Los termostatos empezaron a operar con 65 V quedando soldados por el
voltaje y la temperatura, lo que provocó un cortocircuito.

Apolo 14: Decimocuarto vuelo del programa Apolo (denominado oficialmente AS-
509), lanzado en dirección a la Luna el 31 de enero de 1971 mediante un cohete
del tipo Saturn 5.

Consiguió alunizar con el módulo de descenso (LM) bautizado “Antares” en la zona


de Fra Mauro a 3,7º S 17,5º W llevando como tripulantes a Alan B. Shephard y
Edgar D. Mitchell, mientras Stuart A. Roosa permanecía en el módulo de mando y
servicio (CSM) llamado “Kitti Hawk”.

Durante sus dos EVAs o paseos por la superficie de nuestro satélite (de 4,8 y 4,6
horas de duración, de un total de 33 horas y media de alunizaje), Shepard y
Mitchell instalaron una estación científica, llamada ALSEP, y recogieron 43 kg de
rocas y polvo lunar, empleando el vehículo manual MET, dejando sobre la
superficie de nuestro satélite un paquete conteniendo la Biblia en microfilm, así
como el primer versículo del Génesis en 16 lenguas.

Para estudiar las características del interior de la Luna, se hizo chocar contra ella la
tercera fase del cohete Saturn, para que el impacto fuese registrado por los
sismómetros dejados allí por las diferentes misiones Apolo, además de hacer
explosionar sobre su superficie 13 cartuchos de explosivo de un total de 21
previstos. Del estudio de las ondas producidas por estas explosiones, se logró
conocer mejor el interior de la Luna. Durante el regreso efectúan varios
experimentos de mezclas en el vacío, consiguiendo nuevos compuestos
inexistentes anteriormente.

La misión finalizó el día 9 de febrero tras efectuar un total de 34 órbitas lunares y


216 horas, 1 minuto y 56 segundos de vuelo.

Anécdotas
Una de las anécdotas más curiosas de este vuelo la protagonizó Alan Shepard al
llevar hasta la superficie lunar la cabeza de un palo de golf (que ocultó a los
técnicos de vuelo) y con la que golpeó un par de bolas ante los asombrados ojos
de medio mundo.
A petición del Servicio Forestal de los Estados Unidos, a través de Stuart A. Roosa,
que había sido bombero forestal antes de ingresar en las fuerzas armadas, se
incluyó en su equipaje personal, un contenedor con 450 semillas de distintas
especies de árboles, para estudiar posteriormente, al plantarlas en la Tierra, si su
desarrollo era distinto de otras semillas similares que no hubiesen abandonado el
planeta (principalmente por las radiaciones a que se verían sometidas en el
espacio). Éstas regresaron a la Tierra y germinaron con normalidad. En el año
1976, con motivo del Bicentenario de los Estados Unidos, los árboles
originados por dichas semillas (conocidos como Árboles de la Luna, o Moon Trees),
fueron plantados, en su mayor parte en suelo estadounidense, en instituciones
públicas como hospitales, centros de investigación, universidades, etc. Algunos de
los árboles fueron enviados al extranjero, a lugares tan dispares como Suiza, Brasil,
e incluso uno que fue regalado a Hirohito, Emperador de Japón.

Alan Shepard en la superficie lunar


Estación espacial rusa Salyut 1 en órbita
La Salyut 1 fue la primera estación espacial de la historia, que lanzaron los rusos el
19 de abril de 1971 en órbita a 200 km sobre la Tierra. Dos naves Soyuz visitaron
la estación antes de que se quemara al entrar de nuevo en la atmósfera, en
octubre de 1971. Llevaba dos telescopios para observar las estrellas. Los
cosmonautas realizaron pruebas médicas entre ellos, y estudiaron el crecimiento de
plantas en el espacio.

Expediciones a la Salyut 1
La primera misión a la Salyut fue la Soyuz 10, que se acopló a la estación el 23 de
abril, permaneciendo estacionada allí durante 5 horas y media. La tripulación no
pudo acceder a la estación por un problema técnico, debiendo regresar a la Tierra.

La segunda misión, embarcada en la Soyuz 11 permaneció en ella durante 23 días,


sin embargo la misión sufrió un accidente técnico durante su regreso a la Tierra, lo
que provocó la muerte de la
tripulación, obligando a revisar la nave Soyuz lo que requirió casi dos años de
trabajo, por eso no pudieron enviar ninguna otra tripulación a la estación Salyut 1,
cuya órbita decayó excesivamente, produciéndose la reentrada el 11 de Octubre de
1971. La estación se destruyó en las altas capas de la atmósfera.

Apolo 15: Decimoquinto vuelo del programa Apolo (denominado oficialmente AS-
510), fue lanzado el 26 de julio de 1971 mediante un cohete del tipo Saturno 5, en
dirección a la Luna.

Fue la primera de las misiones del tipo J, es decir, con modificaciones en la


astronave que permitía una duración del vuelo de hasta 14 días.

Poco después de comenzar la órbita lunar número 12, el módulo de descenso


consiguió alunizar a 26,08º N 3,66º E (a sólo un centenar de metros del punto
teórico en la región de Hadley-Apeninos, en el Mare Imbrium) llevando como
tripulantes a David R. Scott -comandante-, y James B. Irwin.

Tras alunizar, Scott realizó un reconocimiento del terreno a través de la escotilla


superior del módulo lunar, durante 33 min. Tras descender del módulo de alunizaje
“Falcon”, los astronautas Scott e Irwin emplearon por primera vez un LRV (Vehículo
Explorador Lunar o Lunar Roving Vehicle, fabricado por la compañía Boeing y la
Delco Electronics de General Motors) que recorrió una distancia total de 27,9
kilómetros.

El Piloto James Irwin del Apolo 15 saluda la bandera de los EE.UU


Durante las 77 h y 55 min de permanencia en la superficie de nuestro satélite,
aprovecharon 18 h y 35 min para realizar tres paseos lunares (EVA).

La primera salida (EVA-1) con una duración de 6 h y 32 minutos sirvió para


explorar con el rover lunar el borde de la grieta de Hadley, instalando una estación
científica, llamada ALSEP, y estudiar el suelo para registrar la temperatura, el flujo
de calor y la conductibilidad térmica.

La segunda salida (EVA-2) supuso estudiar durante 7 h y 13 minutos el frente de la


cordillera de los Apeninos y la recogida de 46 kilogramos de rocas variadas.

La tercera salida (EVA-3) de 4 h y 50 minutos sirvió para realizar experimentos con


el ALSEP, explorando también la grieta Hadley.

Antes de abandonar la superficie lunar, recogieron nuevas muestras de rocas


lunares hasta completar los 88 kg, además de desembalar instrumental geofísico
que suponía dejar en la Luna 549 kg de material, así como un pequeño modelo
que representaba a un astronauta con una placa

grabada que contenía el nombre de los 14 cosmonautas soviéticos y americanos


muertos en los ensayos o durante los vuelos espaciales. El despegue se televisó
por primera vez mediante una cámara instalada en el rover lunar (LRV).

Mientras esto sucedía, desde el módulo de mando (CM) bautizado “Endeavour” su


compañero Alfred M. Worden realizaba más experimentos y fotografías con
cámaras de rayos X y rayos gamma.
También situó en órbita un subsatélite para efectuar fotografías, y durante el
regreso salió al espacio (a 315.423 km de la Tierra) para recoger la película
fotográfica ya expuesta, en una EVA de 38 min de duración.

La misión finalizó con el amerizaje en el Océano Pacífico, siendo recogidos por el


portahelicópteros “Okinawa” el 7 de agosto de 1971, tras efectuar 74 órbitas a la
Luna y un viaje de 295 h, 11 min y 53 s de duración.

Apolo 16: Decimosexto vuelo del programa Apolo (denominado oficialmente AS-
511), fue lanzado el 16 de abril de 1972 mediante un cohete de lanzamiento del
tipo Saturno 5. Fue la quinta misión tripulada a la Luna.

Consiguió posarse en nuestro satélite a 8,6º S 15,5º E llevando como tripulantes a


John W. Young -comandante- y Charles M. Duke a bordo del módulo de descenso
lunar (LM) bautizado “Orión”.

Vehículo todoterreno del Apolo 16


Durante su estancia en la superficie de nuestro satélite (en las llanuras Cayley, a
unos 240 kilómetros al suroeste del Mar de la Tranquilidad del Apollo 11) realizaron
tres períodos de exploración (EVA-1 de 7 horas y 11 minutos y 4.200 metros
recorridos en el rover lunar LRV, EVA-2 de 7 horas y 23 minutos y 11.500 metros, y
EVA-3 con 5 horas y 40 minutos y 11.400 metros recorridos en el rover de un total
de 71 horas de alunizaje) y que sirvió para recoger muestras que llegaron a los 98
kilogramos de peso.

También se montó una estación científica, llamada ALSEP, y se realizaron más de


14.000 fotografías con las cámaras Hasselblad -de ultravioleta-, Itek panorámica,
Fairchild cartográfica, y Hasselblad y Nikon del módulo de mando y servicio.
El experimento sobre el estudio del flujo térmico, muy esperado y que debía medir
la temperatura de la Luna, fracasó debido a la rotura de un cable vital, realizado de
forma accidental por Young.

También se disparó 19 veces el mortero que servía para realizar pruebas sísmicas,
si bien no se logró en cambio el impacto sobre la Luna del módulo de ascenso -
LEM- una vez desacoplado de la nave de mando.

Mientras los astronautas efectuaban estos estudios en la superficie lunar, su


compañero de vuelo Thomas K. Mattingly pilotaba el módulo de mando bautizado
“Casper”, a la vez que manejaba varias cámaras fotográficas que sirvieron para
cartografiar mejor a la Luna.

Durante los 3 días, 9 horas y 39 minutos que permaneció solo en el espacio, y


antes de realizar la maniobra de alejamiento y regreso a la Tierra, puso en órbita
un pequeño subsatélite científico, cuyo material fotográfico fue recogido
posteriormente por Mattingly en una salida espacial que duró 1 hora y 24 minutos.

Amerizaron en el Océano Pacífico el día 27 de abril de 1972 tras un vuelo de 265


horas, 51 minutos y 5 segundos y 64 órbitas lunares, siendo recogidos por el
portaaviones “Ticonderoga”.

El Apolo 17 fue enviado al espacio el 7 de diciembre de 1972 por un cohete


Saturno V, desde la plataforma 39A del complejo de Cabo Kennedy, en Florida (EE.
UU.). Oficialmente se conoció como AS-512 y fue el encargado de enviar a los
últimos astronautas hacia la Luna. Fue la sexta y última misión de alunizaje, que se
desarrolló sin grandes incidentes, salvo el retraso en el despegue en 2 horas y 40
minutos (cuando la cuenta atrás alcanzaba T-30 segundos) debido a un fallo en el
control de presurización de la tercera fase. Fue el primer vuelo tripulado que
despegó de noche.
Schmitt detrás de la roca Tracy
La tripulación del Apolo 17 estaba compuesta por el comandante y veterano de la
misión Gemini 9 y Apolo 10 Eugene A. Cernan, el piloto del módulo lunar y geólogo
Harrison H. Schmitt llamado Jack y el piloto del módulo de mando Ronald E. Evans.

La denominación de las naves, privilegio del comandante, fue Challenger para el


módulo lunar y America para el módulo de mando.

El comandante Gene Cernan fue el último ser humano que pisó la superficie de la
Luna en los Montes Taurus, junto al Cráter Littrow, en la frontera entre el Mare
Tranquillitatis y el Mare Serenitatis. El módulo de descenso “Challenger” alunizó a
21,2ºN 30,6ºE (zona de Taurus Littrow) llevando como tripulantes a Eugene A.
Cernan y Harrison H. Schmitt.

Durante la permanencia en suelo lunar, realizaron tres EVAs a pie y con el rover
lunar LRV de 7 horas cada uno (35 kilómetros en total), en los cuales recogieron
110 kg de muestras de rocas lunares y dejaron instalado un ALSEP con los
siguientes instrumentos: un gravímetro de
superficie para analizar la atracción que el Sol y la Tierra ejercen sobre nuestro
satélite, un aparato medidor de masa, velocidad y frecuencia de caída de
meteoritos y erosión del material eyectado por el impacto, un aparato para
determinar el perfil sísmico a base de cargas explosivas, así como un medidor de la
composición atmosférica lunar próxima a la superficie.

También, y sin formar parte del ALSEP, se instaló un aparato para investigar la
existencia de capas de agua bajo la superficie lunar, un gravímetro móvil instalado
sobre el LRV y un aparato de sondeo de neutrones para medir el ritmo de captura
de neutrones secundarios de baja energía de rayos cósmicos en relación con la
profundidad del suelo lunar.

El S.I.M. (Scientific Instrument Module o Compartimento de Instrumentos situado


en el Módulo de Servicio) transportaba una sonda lunar que mediante un radar de
baja frecuencia determinó hasta unos 1300 metros de profundidad la naturaleza de
las rocas lunares y las estructuras debajo de los mares y grietas, un espectrómetro
de rayos ultravioleta a distancia para determinar la presencia de gases y su
distribución y permanencia en zonas próximas a la Luna, así como un radiómetro
de rayos infrarrojos de exploración que proporcionó un mapa térmico de la Luna.

Ronald B. Evans permaneció en órbita lunar en el módulo de mando “America”


durante un período de 147 horas y 48 minutos hasta que regresaron sus
compañeros en el módulo de ascenso.

Esta misión batió varios récords: permanencia más prolongada en la Luna con un
total de casi 75 horas; período más largo en la superficie lunar sin interrupción (7
horas y 37 minutos), así como máximo tiempo de exploración con 22 horas y 5
minutos.

Amerizaron con éxito en el Océano Pacífico el 19 de diciembre de 1972, tras un


vuelo de 301 horas, 51 minutos y 59 segundos y coincidiendo su regreso con el
sesenta y nueve aniversario del primer vuelo de los hermanos Wright en un
aeroplano con motor.
Con este vuelo finalizó el proyecto Apolo (que logró situar a 12 hombres en la Luna
de un total de 27 que lograron orbitarla). Se consiguió la misión inicial de trasladar
a un ser humano a nuestro satélite antes que la URSS; se demostró la posibilidad
no demasiado lejana de establecer bases lunares permanentes en la corteza lunar,
rica en minerales; y se instalaron complejos instrumentales de estudio, algunos de
cuyos aparatos aún prestan un gran servicio a los selenógrafos actuales.

Imagen de la tierra sacada por el Apolo 17 conocida como la Canica Azul.


Fue en esta misión donde se tomó la fotografía La canica azul.
Final de la Carrera Espacial

Mientras que el lanzamiento del Sputnik 1 se puede considerar claramente como el


inicio de la carrera espacial, su final es más debatible. La carrera espacial fue más
candente durante los años 60, pero continuó con rapidez más allá del alunizaje del
Apolo en 1969. Aunque llevaron a cabo cinco alunizajes tripulados además del
Apolo 11, los científicos espaciales estadounidenses buscaron otros objetivos. El
Skylab recogería datos, y el transbordador espacial serviría para devolver las naves
espaciales intactas desde espacio. Los estadounidenses afirmaron que al haber sido
los primeros en poner un hombre sobre la luna, habían ganado esta "carrera" no
oficial. Mientras tanto, los científicos soviéticos siguieron adelante con sus propios
proyectos, y probablemente no admitieron nada parecido a una derrota. En
cualquier caso, al enfriarse la
guerra fría y al ir otras naciones desarrollando sus propios programas espaciales, la
noción de una "carrera" continua entre las dos superpotencias se hizo menos real.

Ambas naciones habían desarrollado programas espaciales militares tripulados. La


Fuerza Aérea de los Estados Unidos (USAF) había propuesto utilizar el misil Titan
para lanzar el planeador hipersónico Dyna-Soar para interceptar satélites
enemigos. El plan para el laboratorio orbital tripulado (utilizando hardware basado
en el programa Gemini para llevar a cabo misiones de vigilancia) reemplazó al
Dyna-Soar, pero este también quedó cancelado. La URSS encargó el programa
Almaz para una estación espacial militar tripulada similar, que se fundió con el
programa Salyut.

La carrera espacial se relentizó tras el alunizaje del Apolo, lo que muchos expertos
describen como su punto culminante o incluso su final. Otros, incluyendo al
historiador espacial Carole Scott, piensan que su fin se sitúa más claramente en la
misión conjunta Apolo-Soyuz de 1975. La nave soviética Soyuz 19 fue al encuentro
y se acopló con la nave estadounidense Apollo, permitiendo a los astronautas de
naciones "rivales" pasar a la nave de los otros y participar en experimentos
combinados.

Aunque la misión Apolo-Soyuz fue un evento único en el tiempo, sirvió para crear
un sentimiento de buena voluntad entre ambos países.

La Soyuz 19 y el Apolo 18 fueron lanzados con siete horas de diferencia el 15 de


julio de 1975. El acoplamiento se llevó a cabo el día 17 de julio. Tres horas más
tarde, Thomas Sttaford y Alexei Leonov intercambiaron el primer apretón de manos
internacional a través de la escotilla de la Soyuz.