Está en la página 1de 6

QUE HACER DEL ABOGADO

Es comúnmente aceptada la definición de abogado como el perito en leyes que se dedica a


defender en juicio, por escrito o de palabra, los derechos e intereses de sus representados o
clientes, además de brindarles asesoramiento en distintos aspectos legales y jurídicos.
Para ejercer la abogacía a título legal, en la mayoría de ordenamientos jurídicos es
requisito imprescindible haber cursado la carrera de Derecho hasta alcanzar la Licenciatura
o nivel equivalente. Además de ello es preciso estar inscrito en un Colegio de Abogados.
En principio, no existe la especialización legal como tal, pues los abogados lo son a título
general. No obstante, en la práctica es corriente una especialización de hecho. El abogado
es un profesional cuyo objetivo fundamental es colaborar en la defensa de la Justicia. Entre
las funciones de los abogados pueden distinguirse las que le son a título propio, es decir,
las actuaciones judiciales, de las funciones extrajudiciales: contratos privados,
compromisos, gestión de arbitrajes, etc.
No podemos olvidar que la principal función de un abogado es la preventiva, que se hace
efectiva normalmente a través del asesoramiento legal. Es un deber fundamental de todo
abogado el informar a su cliente de todos sus derechos legales y representarle en juicio. En
la mayoría de procedimientos judiciales es obligatorio comparecer ante los tribunales
debidamente asistido por un abogado, garantizándose así el derecho a la defensa a lo largo
de todo el proceso.
El abogado viene obligado a responder ante su cliente de todos los perjuicios que le cause
por malicia, negligencia u omisión, alcanzando esta responsabilidad, tanto el ámbito civil
como el criminal.
Es importante conocer que un abogado no puede representar a partes opuestas (ya que
lógicamente sus intereses también lo son), pero si que puede actuar como árbitro entre ellas,
y asesorar a ambas con arreglo a derecho.
A modo de resumen y de un modo global, las funciones de un abogado serían las
siguientes:
 Defensa de los intereses de su cliente en todo tipo de procedimientos judiciales, en
el ámbito de cualquier jurisdicción.
 Negociación y redacción de cualquier tipo de contratos, ya sean públicos o privados.
 Defensa de sus intereses en materia urbanística, actuando en caso que sea preciso
ante las distintas administraciones.
 Asesoramiento y actuación en todo tipo de operaciones inmobiliarias, especialmente
en caso de compraventa y arrendamiento de inmuebles o fincas, mediante la
redacción legar de los documentos y contratos necesarios para llevar a cabo la
operación legal.
 Asesoramiento fiscal y preparación de todo tipo de declaraciones y obligaciones
fiscales y tributarias.
 Actuación en materia testamentaria, mediante la redacción de testamentos,
particiones hereditarias, declaraciones de herederos sin testamento, y los
procedimientos judiciales que se puedan dar en esta materia.
 Redacción de capitulaciones matrimoniales.
 Asesoramiento gestión de derechos en materia de propiedad intelectual e industrial.
 Reclamación de todo tipo de deudas y obligaciones contractuales.
 Intervención en todo tipo de negociaciones laborales.
 Redacción de escritos y recursos que deban presentarse ante las distintas
administraciones en materia administrativa, así como defensa ente imposiciones de
sanciones o multas por parte de cualquier organismo.
 Mediación en cualquier tipo de conflicto, ya sea laboral, empresarial, vecinal,
familiar, etc.
 Constitución, gestión y disolución de cualquier tipo de sociedad mercantil o civil,
así como asesoramiento en materia de derecho empresarial.
 Intervención en calidad de árbitro en cualquier disputa o conflicto entre empresas o
personas.
 Reclamaciones a las compañías aseguradoras en el caso de accidentes, ya sea a los
responsables o a las administraciones.
 Reclamación y gestión de derechos y pensiones a la Seguridad Social, en materia de
desempleo, maternidad, incapacidades, jubilación, etc.
Todo lo expuesto, lo es a modo de aproximación, pues existen abogados excepcionalmente
especializados, que le podrán ayudar en cualquier problema jurídico que se le pueda
presentar.
QUEHACER DEL NOTARIO
Socializar el trabajo notarial, ampliar la información en cuanto a sus funciones, publicitar
los programas que beneficien a la sociedad, son tareas a las que se les debe poner énfasis,
considerando que la actividad más que todo es un instrumento de servicio social y que
teniendo como misión la certeza y seguridad jurídicas quienes la ejercen tienen ante sí una
alta responsabilidad. “Notaría abierta, juzgado cerrado”, es una frase muy recurrente en las
conferencias de ética y significa que cuando una notaría hace su trabajo correctamente
nunca habrá necesidad de acudir a los tribunales en demanda de justicia; también en el
decálogo notarial está el mandamiento de “evitar contienda entre los hombres”. Coinciden
los académicos en que la obligación del notario ante el cliente consiste en cumplir con los
siguientes requisitos: escuchar; interpretar; preparar; redactar; certificar y al final autorizar;
conservar y reproducir el instrumento público.
Escuchar.- Es muy importante saber escuchar para crear en los comparecientes un estado
de confianza y así le expongan las dudas con franqueza y naturalidad. Posiblemente en la
narración de los hechos y circunstancias existan matices que es preciso considerar con
mayor atención y que los clientes no se habían imaginado.
Aconsejar.- Una vez que los asuntos jurídicos se establecen por las partes, el notario se
encuentra en actitud de dar un consejo eficaz pues es frecuente que un mismo
planteamiento jurídico tenga diferentes maneras de encauzarse. La capacidad, preparación,
conocimientos y experiencia son fundamentales para dar la mejor solución a cualquier caso,
“el notario tiene el deber de explicar a las partes el valor y las consecuencias legales de los
actos que vayan a otorgar”, señala el artículo tercero de nuestra Ley de Notarías vigente. En
la doctrina, al hecho de asesorar a las partes se le conoce como principio de uteralteridad.
Preparar.- Para la elaboración de una escritura pública, se necesitan satisfacer requisitos
previos a su redacción. El notario, en efecto, recaba una buena cantidad de documentos que
permiten tener la certeza de que se está actuando conforme a lo establecido por la ley, y por
tanto se reduce el espacio para el engaño o fraude. Por ejemplo, para el otorgamiento de
una escritura traslativa de dominio de un inmueble, debe obtenerse del Registro Público de
la Propiedad, el certificado de libertad de gravámenes; del vendedor el título de propiedad y
copia certificada de su acta de matrimonio, a fin de examinar el régimen bajo el cual
contrajo nupcias; el avalúo bancario que sirva de base para la cuantificación de los
impuestos; en caso de extranjeros, el permiso de la Secretaría de Relaciones Exteriores para
adquirir el inmueble, etcétera. Satisfechas estas formalidades se está en posibilidad de
redactar el instrumento.
Redactar.- Al redactar es necesario expresarse con propiedad, claridad y concisión.
Además el notario debe utilizar lenguaje jurídico. Las partes han expresado su deseo. El
notario califica y determina el tipo de acto jurídico de que se trata y procede a la redacción
del instrumento, ahí desarrolla su labor de perito en derecho, así como su práctica en la
redacción adquirida a través de la experiencia. Gracias a su estudio, conoce cuáles son las
disposiciones que integran el orden jurídico, sabe adecuarlas, ordenarlas, interpretarlas y
seleccionarlas, para formar el instrumento necesario. Si la redacción del clausulado es
jurídicamente correcta y se hace con propiedad y sencillez en el lenguaje, no habrá
conflicto entre las partes.
Certificar.- En la certificación el notario ejercita el contenido de su fe pública adecuándola
al caso particular. Esto es, da fe de identidad y conocimiento de las partes; de capacidad de
los otorgantes; de la existencia de los documentos relacionados en el instrumento; de
lectura y explicación del documento; y de otorgamiento de la voluntad. El notario por su
calidad de fedatario al certificar formula un juicio de certeza jurídica.
Autorizar.- La autorización de la escritura es el acto de autoridad del notario que convierte
al documento en auténtico, da eficacia jurídica al acto de que se trate; permite, en el caso de
un hecho, que las circunstancias asentadas produzcan los efectos de prueba plena.
CONSERVAR Y REPRODUCIR
El notario satisface plenamente a los ideales de seguridad jurídica, no sólo por la actividad
examinadora que integra su función, sino también porque responde a los principios de
conservación y reproducción del documento. A la reproducción del documento se le llama
testimonio y generalmente se expide a cada una de las partes o al autor del acto consignado,
o bien a los sucesores o causa habitantes. También puede mostrarse el documento original a
las personas que tengan interés jurídico. En todas estas etapas de la actividad del notario,
debe caracterizarlo su veracidad, imparcialidad, espíritu conciliador, discreción en los
secretos recibidos, preparación técnica y jurídica, desempeño personal, equidad en el cobro
de los honorarios, y cumplimiento de las demás normas éticas y jurídicas
FORMACIÓN ÉTICA DEL PROCURADOR
EL COLEGIO DE ABOGADOS Y NOTARIOS DE GUATEMALA
CAPÍTULO I
Postulados
1. Probidad. El abogado debe evidenciar siempre rectitud, honradez e Integridad de
pensamiento y acción, lo que debe manifestarse especialmente en la lucha contra los abusos
y la corrupción en el ejercicio profesional.

2. Decoro. El abogado debe vivir con dignidad y decencia. Se abstendrá de llevar una vida
licenciosa y evitará vicios y escándalos. A las audiencias y actos de su ministerio, asistirá
decorosamente, y, en toda oportunidad dará a su profesión el brillo y honor que merece,
observando una conducta honesta y discreta.

3. Prudencia. El abogado debe actuar sin precipitaciones y con juicio sereno en el ejercicio
de su profesión.

4. Lealtad. El abogado debe guardar fidelidad a la justicia y a su cliente, lo cual conlleva,


además la observancia rigurosa del secreto profesional, honorabilidad en el litigio, respeto y
consideración al juez, a la autoridad y al adversario.

5. Independencia. Debe ser una cualidad esencial del abogado la independencia, la cual
debe entenderse en el sentido de que dispone de una completa libertad en el ejercicio de su
Ministerio. Debe estar libre ante el juez o cualquier autoridad del Estado, así como ante su
cliente y el adversario. Nada, salvo el respeto a las leyes y el orden público, limitarán su
libertad de pensamiento y de acción.

6. Veracidad. En el ejercicio de la profesión el abogado debe evitar escrupulosamente toda


alteración de la verdad.
7. Juridicidad. El abogado debe velar por la más rigurosa legitimidad y justicia en el
ejercicio profesional.
8. Eficiencia. El ejercicio de la abogacía impone los deberes de preparación y eficiencia.
En mérito de ello, corresponde al abogado la obligación de investigación y estudio
permanente del Derecho. Así como de toda disciplina que contribuya a su mejor formación
humanística y técnica.

9. Solidaridad. En las relaciones con sus colegas, el abogado debe guardar la mayor
consideración y respeto. La fraternidad entre colegas, fundada en la noble misión que los
une y los hace partícipes de las mismas preocupaciones e inquietudes, es una virtud que
debe practicarse.