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INTRODUCCION

En Venezuela, parte de la propuesta del Gobierno va en dirección a


acreditar médicos tradicionales, dar acceso a la población indígena a los
servicios de su medicina ancestral bajo la óptica de los propios aborígenes.
Integrarla a la Misión Barrio Adentro e incorporarla en los estudios de
medicina formal.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la medicina


tradicional es la suma de las prácticas basadas en creencias indígenas para
el tratamiento de las enfermedades. Las hierbas fueron los primeros
medicamentos, que utilizaron los seres humanos y persisten muchas veces
ofrecidos en formulas modernas que perduran con éxito reconocido durante
milenios. La fitoterapia practicada actualmente se nutre tanto de la tradición
que se remonta a griegos y romanos, como de la tradición Ayurveda hindú y
la China, en éste último país, las hierbas medicinales forman parte de las
terapias empleadas en la salud pública.

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MEDICINA AUTOCTONA

La Medicina venezolana autóctona es aquella que fue desarrollada por


los pueblos originarios del país, antes de la llegada española al continente
Americano. Se reconocen en esta Medicina elementos propios de las
culturas prehistóricas, las cuales desarrollaron una práctica médica basada
en lo mágico-religioso. Aunque no tuvo una gran influencia en el desarrollo
de la medicina venezolana, constituye un objeto de estudio recurrente.

El estudio del conocimiento aborigen de las propiedades físicas de las


plantas y la familiaridad con los compuestos del entorno vegetal y animal
permitía a los pueblos indígenas el uso de varias plantas o animales por su
supuesto valor medicinal. Algunos autores consideran que el uso de las
plantas con fines medicinales va asociada a la aparición del chamán o del
“hombre medicina”, existen bastantes evidencias en favor de la importancia
fundamental de la mujer (en tanto que madre o abuela del clan familiar) como
depositaria del conocimiento básico respecto a las plantas medicinales y sus
usos.

Los extensos territorios del continente americano, acogió a todo tipo de


sociedades, culturas y civilizaciones. La atención médica, durante los
periodos precolombinos, se atribuye al chamanismo, técnicas basadas en la
experiencia y que alcanzaron su grandioso esplendor con Mayas, Incas, y
Aztecas. Entre las plantas medicinales más usadas por estos pueblos se
encontraban como agentes anestésicos: la coca, ayahuasca, el tabaco y
el curare.

Cabe destacar el hallazgo de la primera escuela de medicina en Monte


Albán, próximo a Oaxaca, datada en torno al año 250 de nuestra era, donde

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se han encontrado unos grabados anatómicos entre los que parece
encontrase una intervención de cesárea, así como la descripción de
diferentes intervenciones menores como la extracción de piezas dentarias, la
reducción de fracturas o drenaje de abscesos.

Los aborígenes creían que las enfermedades estaban íntimamente


relacionadas con la religión y que los padecimientos eran castigos justos por
las faltas cometidas, por tanto, la salud era un don divino. Para luchar contra
las enfermedades y el dolor físico, imploraban a sus dioses por medio de
plegarias y sacrificios.

Además del origen divino que atribuían a las enfermedades,


consideraron como causa de ellas a muchos fenómenos físicos como los
cambios bruscos de temperatura y humedad, los abusos de los placeres y
otros. Por ello, destinaron gran atención para conseguir los remedios para su
curación. A la medicina la llamaron Tíciotl, era enseñada por los sacerdotes
en los templos, o bien por los médicos que se dedicaban a atender a la
población; con ellos se aprendía cuándo una enfermedad podía ser curada
con medicinas o con baños, o cuando era necesario recurrir a la cirugía. En
el hogar y por tradición, se empleaban muchos remedios para atender a los
enfermos de la familia.

Emplearon una gran cantidad de medicamentos, algunos de origen


mineral, otros de origen animal, pero sobre todo de las plantas, de las que
tuvieron un conocimiento extraordinario, que ha quedado consignado en
el Diccionario Botánico Badiano. Para surtir los mercados, los herbolarios
recorrían los campos, recolectando las plantas que tuvieran un valor curativo
y con ellas se preparaban tomas, gargarismos, buches, cataplasmas y
pomadas.

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Supieron que algunas enfermedades se transmitían por contagio, a
ellas les llamaron cocoliztli; para combatirlas utilizaron cuidados especiales.
Los cronistas del siglo XVI recogieron suficiente información de las
actividades médicas de la época prehispánica; Sahagún nos dice que los
médicos tenían grandes conocimientos de los vegetales, que sabían sangrar,
sobar, reducir las luxaciones y las fracturas y curaban las llagas y la gota.

Uno de los trabajos de la medicina que más estimaron fue el de la


partera, a la que llamaban Tícitl; era vista con respeto y se le encomendaba
con gran confianza el cuidado de la mujer que iba a ser madre, para que
llevara a buen fin el embarazo y el alumbramiento.

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RELACION CHAMAN-MEDICO Y PACIENTE

La relación entre médico y paciente influye en el curso de la


enfermedad y en la eficacia del tratamiento. No es casual que en la
actualidad haya un auge en la demanda curanderil y de las llamadas
“medicinas paralelas”. No es infrecuente que un paciente, tras recorrer todo
un circuito médico, termine en un curandero. Y esto es debido en gran parte
a fallas de la medicina en su aspecto relacional.

Levi Strauss, en un estudio sociológico sobre los chamanes y su magia,


nos señala el aspecto fundamental: que la eficacia depende de la creencia
en la magia y que esta creencia tiene tres aspectos:

 La creencia del hechicero en la eficacia de sus técnicas.


 La creencia del enfermo en el poder del hechicero.
 La creencia y confianza del grupo, del colectivo, en el que se
establece esa relación hechicero-enfermo.

Esta creencia es la condición previa para que tengan lugar cambios en


el sujeto (al menos en psicoterapia). Como dice Levi “el curandero no lo es
porque cura, sino que cura porque es curandero”.

Siendo este el aspecto fundamental de la relación chamánica, hay otros a


señalar, como son:

 La complementariedad: la relación chamánica o terapéutica


consta de dos personas, una que acude a solicitar un algo y
otra que ayuda a la primera, investida socialmente con el
supuesto saber para resolverlo. Es una relación asimétrica en la
que alguien pide y alguien da.

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 Uso de rituales: todo chaman utiliza rituales. Se trata
principalmente de una sugestión indirecta y su eficacia es
eminentemente simbólica. Las características de los rituales
hacen que tengan un efecto terapéutico por reforzar la creencia
el paciente en el medico y del médico en sí mismo.

En medicina general usamos como ritual tocar el cuerpo, la exploración


física. Hacerlo sistemáticamente, independientemente de su valor
diagnóstico, refuerza la relación. Los rituales refuerzan la creencia del
paciente y la creencia precisa de rituales.

La estructura de la cura desde la relación chamanica, nos viene a decir,


por tanto, que la eficacia dependerá de la confianza que deposite cada
paciente en su médico, de la seguridad del médico en hacer lo que cree que
debe hacer y en el respeto al contexto y al ritual de cada acto médico.

Una encuesta sobre “malas consultas”, desde el punto de vista del


paciente, el 75% de ellas se debía a que:

- No le prestan atención.
- No le tratan como persona.
- No le han comprendido.
- No le han dado explicaciones.

En este 75% lo que fracasa es la capacidad para transmitir confianza, para


empatizar: las habilidades de relación.

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CONOCIMIENTO BOTANICO ANCESTRAL

La botánica ha estado presente desde el origen mismo del hombre,


quien tuvo que aprender a diferenciar las plantas venenosas de las
comestibles, luego aprender a cultivarlas y a transmitir estos conocimientos a
su descendencia. Desde entonces cada cultura ha construido una relación
muy distinta con el mundo vegetal, atribuyéndole usos y significados únicos.
Por ejemplo, distintas comunidades ancestrales le atribuyen a las plantas
una importancia ritual, como es el caso de las prácticas del chamanismo y la
medicina ancestral. Así mismo, se utilizan popularmente hierbas y flores
como remedios caseros, condimentos en la cocina o como ofrendas
funerarias.

Se han empleado las plantas para usos medicinales durante miles de


años. Estas pueden tratar calambres, reumatismos y la inflamación
pulmonar. Mientras que la ciencia nos ha permitido procesar y transformar
estas sustancias naturales en píldoras, tintes, polvos y aceites, la economía
de mercado y la posición de “autoridad” que se le atribuye a la comunidad
médica han hecho menos popular su uso. El término “medicina alternativa”
se emplea con frecuencia para designar el uso de plantas y extractos
naturales con propósitos curativos.

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CONCLUSION

Al concluir, se puede afirmar que los seres humanos han empleado las
plantas para usos medicinales durante años. Los extractos vegetales pueden
tratar calambres, reumatismos y la inflamación pulmonar, mientras que la
ciencia nos ha permitido procesar y transformar estas sustancias naturales
en píldoras, tintes, polvos y aceites, la economía de mercado y la posición de
“autoridad” que se le atribuye a la comunidad médica han hecho menos
popular su uso. A medida que la sociedad se hace más sofisticada, también
se hacen sofisticados los caminos para proteger la salud humana, gracias a
los avances de la ciencia, y con ella de la medicina.

Además, la relación médico-paciente es una modalidad de las múltiples


relaciones interpersonales q realiza el hombre. Esta permite al enfermo
satisfacer su necesidad y deseo de salud y al médico cumplir con unas de
sus funciones sociales más importante.
La historia de la relación médico-paciente es más antigua que la medicina
misma. Cuando esta última se encontró aun en sus últimos albores, ya se
establecía una relación entre el hombre enfermo y aquel otro
responsabilizado por un imperativo social: el restablecimiento de la salud del
que se enfermaba (chaman, sacerdote u otros). Es posible descubrir
referencias sobre la relación médico-paciente en casi todas las civilizaciones
antiguas con las concepciones místicas dominantes, que veían al médico
como un representante de los dioses. Considerando dicha relación había
sido engendrada en el cielo y que era tan antigua como los dioses mismos.

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BIBLIOGRAFIA

Balint M. El médico, el paciente y la enfermedad. Libros básicos, 1987.

González de Rivera y Revuelta. Orientación psicosomática en Medicina


1983.

La medicina autóctona. Buenastareas.com

Aspectos histórico-antropológicos de la relación médico-paciente


(http://www.mgyf.org/medicinageneral/revista_70/pdf/31_36.pdf)

Medicina autóctona y perviviente del noroeste argentino


(http://es.scribd.com/doc/177014964/Medicina-Autoctona-y-Perviviente-del-
Noroeste-Argentino).

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