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EL SALUDAR

Una grata acogida es clave en el proceso de venta. Saludar es un gesto de


cortesía y una demostración de amabilidad y cordialidad. Pero además en nuestro
ámbito laboral, es el primer gesto de acogida a nuestro centro de negocio, la fase
inicial de contacto comienza con un saludo,; Un “buenos días” o “buenas tardes”
es la fórmula adecuada.

Sonrisa + saludo + ofrecimiento a ayudar


Sonrisa + Buenos días + Necesita que le atiendan?
Puedo ayudarle?
En qué puedo ayudarle?
Saludar con la mano:

En un comercio no es habitual que los empleados den la mano al saludar.


Estrechar la mano es más propio de circunstancias en las que recibimos a
proveedores o comerciales con los que vamos a gestionar acto seguido. En este
caso se debe emplear un apretón de manos firme y breve. Lo que sí es siempre
obligado en nuestro ámbito laboral cuando recibimos o saludamos, y si nuestro
estado físico lo permite, es levantarnos si estamos sentados.

Cómo saludar:

Saludar es la suma de palabras y gestos

Estamos obligados a:
1. Mostrar cordialidad.
2. Mirar simultáneamente a los ojos.
3. Ofrecer una sonrisa y un gesto afables;

De nada sirve un “buenos días” si se emplea con


1. Gesto agrio.
2. Tono de voz seco.
3. Sin apenas mirar al cliente.
4. Estos gestos evidenciarían que no nos agrada su presencia.

Qué debemos tener en cuenta

 Corresponder siempre a un saludo; quien saluda espera la misma


respuesta..
 No debemos saludar sin dirigir la vista al cliente que acaba de llegar.
 No es positivo saludar por sorpresa al cliente que entra al comercio y no
puede vernos. Lo recomendable sería salir a su encuentro.
 Cuando el dependiente está ocupado con otros clientes, y accede un
nuevo visitante saludaremos al recién llegado aunque estemos
atendiendo.
 El dependiente puede evidenciar que advierte su presencia, con un
gesto o un saludo que invite cortésmente a pasar. Pedirá disculpas por
no poder ocuparse de él de inmediato, y le indicará que lo hará en
cuanto le sea posible.
 Si no puede ocuparse del recién llegado debe ofrecerle la posibilidad de
mirar por el comercio con total libertad.
 Si estamos atendiendo y suena el teléfono, el cliente presencial tiene
prioridad.
 Para un cliente siempre es más fácil reiterar una llamada que esperar a
que terminen de atendernos; el cliente puede impacientarse.
 No conviene que el dependiente se sitúe constantemente junto al
cliente.
 Es preferible darle cierta libertad pues puede interpretarlo, no como una
atención, sino como una estrategia para presionar la venta.
 Si un cliente interrumpe y estamos ocupados, no debemos manifestar
incomodidad.
 Se debe mostrar siempre agrado y deseo de cooperar.

TAN IMPORTANTE ES RECIBIR COMO DESPEDIR CORRECTAMENTE

En esta fase recae también en el dependiente responsabilizarse del cliente: No


debemos descuidar la despedida; Es el último eslabón de la atención al cliente y la
última impresión que se llevará del comercio. Mantengamos una actitud cordial y
amable sea cual sea el resultado de la visita del cliente.

 acompañarle hasta la salida


 facilitarle la apertura de la puerta, especialmente
 si tiene dificultades
 despedirle correctamente.
 Un “Adiós, muchas gracias” acompañado de
 una actitud cordial sería una perfecta despedida

LA DESPEDIDA

Una manera correcta de despedirse da muestras de un trato elegante y delicado.


En este caso también se respetan el orden y la jerarquía.
A la hora de la despedida es muy importante la naturalidad y la brevedad. Una
despedida concisa y natural es la que deja una mejor impresión. Se debe evitar
cortar bruscamente una conversación como prolongar en exceso las frases de
despedida. No se debe anunciar con anterioridad la intención de marcharse,
cuando se considere que ha llegado el momento corresponde levantarse y
despedirse del modo apropiado. Si los anfitriones expresan su deseo de
acompañar al huésped hasta la puerta, este no debe ser rechazado. En el caso de
que los anfitriones acompañen a los invitados hasta la puerta, deberán cerrarla
nuevamente en cuanto estos se hayan marchado. En los encuentros entre
conocidos que no son amigos bastara con despedirse con una fórmula de
cortesía, no se debe intercambiar teléfonos, correos, direcciones o prolongar la
despedida con deseos forzados de nuevos encuentros.
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