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UNIVERSIDAD PÚBLICA DE EL ALTO

Creada por ley 2115 de septiembre de 2000 y autónoma por ley 2556 del
12 de noviembre de 2003

FACULTAD DE CIENCIAS ECONOMICAS,


FINANCIERAS Y ADMINISTRATIVAS

``ECONOMIA``

EL MERCANTILISMO: AL SERVICIO DEL ESTADO ABSOLUTO

CORRESPONDIENTE AL EDITOR: MURRAY N. ROTHBARD

DOCENTE: JOSE LUIS LORAS ESTREMADOIRO

PARALELO: 3º A

PRESENTADO POR:

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EL ALTO-LA PAZ

INTRODUCCION
Durante el siglo XVII, el mercantilismo en relación con el absolutismo fue aplicado como
sistemas para mantener su poder y controlar su nación por los reyes.

Lo cual denominado como sistema político por los reyes, el paso que daba a desarrollar
la monarquía absoluta donde el poder cae en manos del rey.

Por otro lado mencionamos al mercantilismo como un sistema económico nacionalista


donde el rey toma el mayor poder basada teóricamente en la autarquía económica, ya
mencionado una producción interna.

Como objetivo de mantuvo una hegemonía económica defendiendo los productos de


carácter nacional y en competencia con los extranjeros.

Mayormente los principios del mercantilismo en el absolutismo se basaba en defender


la producción manufacturera evitando la competencia extrajera con grandes aranceles,
la creación del primer banco que fue en Inglaterra y evitando la competencia con
organizaciones pequeñas.

OBJETIVO GENERAL
El objetivo general del mercantilismo en al servicio del estado absolutismo es mejorar la
economía de Inglaterra a costa de las grandes economías extranjeras. Los mecanismos
recomendados por los mercantilistas son:

Los aranceles sobre importaciones en general.

La creación gubernamental de compañías con carácter monopolio en el sector de la


exportación.

Las prohibiciones concemientes a la salida de metales y productos manufactureros del


país.

Implica que el mercantilismo existe con la ayuda del gobierno el cual llevo a que Francia
lleve a cabo la aplicación del absolutismo monárquico. La principal característica del
mercantilismo en Inglaterra fue el monopolio, la comercialización de los productos
manufactureros, la aparición del primer banco en Inglaterra incentivando un mayor
crecimiento económico, se podía observar intereses.

EL MERCANTILISMO COMO ASPECTO ECONOMICO DEL ABSOLUTISMO

Al comienzo del siglo XVII el absolutismo real había emergido victorioso en toda Europa.
Pero un rey (en el caso de las ciudades- estados italianas. Un príncipe o un gobernante
menor) no podía gobernar totalmente por sí mismo. Debía gobernar mediante una
burocracia jerarquizada. Con todo esto se va creando el gobierno absolutista mediante
una seria de alianza entre el rey, sus nobles y varios segmentos de mercaderes y
comerciantes a gran escala.

El mercantilismo ha sido llamado por distintos historiadores u observaciones un sistema


de construcción de poder o estado, de hecho, era un sistema integral de construcción
de un estado un privilegio estatal y lo que podría llamarse un “capitalismo de monopolio
estatal”.

Como aspecto económico del absolutismo de estado el mercantilismo era un sistema


de construcción de estado de un gran gobierno de gastos reales, altos impuestos de
inflación y déficit financiero especialmente después de finales del siglo XVII, todo por un
imperialismo y agrandamiento del estado-nación. En si hay un parecido al día de hoy un
sistema político- económico, a comparación que el centro de la economía es la industria
a gran escala en un lugar de comercio mercantil.

Pero el absolutismo del estado se refiere a que el estado debe comprar y mantener
aliados entre los grupos poderosos de la economía y así mismo una cabina de mando
para dar privilegios especiales para esos grupos. Los otorgamientos de privilegios
especiales incluyeron la creación de venta de monopolios privilegiados es decir el
derecho otorgado por la corona para producir o vender un producto en cierta zona. Estas
“patentes de monopolio” eran de gran ayuda para el rey para poder realizar la
recaudación de impuestos.

Lo más relevante de la política mercantilista son los impuestos a la importación o su


prohibición y la subvención a la exportación eran parte integrante de este sistema de
privilegio de monopolio. Las importaciones estaban sujetas a prohibiciones o a
aranceles proteccionistas con el fin de dar privilegios a los comerciantes o artesanos
locales, las exportaciones se subvencionaban por motivos similares.

MERCANTILISMO EN INGLATERRA

En Inglaterra la lana en bruto había sido durante bastantes siglos el producto más
exportado e importante. Principalmente Flandes y Florencia eran los lugares donde
mayormente de exportaba la lana para la fábrica de telas de calidad, por cuanto el
estado entró entonces en escena, imponiendo tributos, regulando y restringiendo, su
principal arma fiscal para construir el estado-nación en Inglaterra fue el “poundage”, un
impuesto a la exportación de lana y un arancel a la importación de telas de lana y se fue
incrementando para pagar las continuas guerras. En la década de 1340, el rey Eduardo
III otorgó el monopolio de la exportación de lana a pequeños grupos de mercaderes que
sirvió para acabar con el negocio de los italianos y otros comerciantes extranjeros que
habían predominado en la exportación de lana. Pero este monopolio cayo en quiebra,
luego se conformó un grupo monopolista llamado “MERCADER STAPLE” que solo fue
aplicado a FLANDES, principal exportador de la lana inglesa, reduciendo los previos
para los productores de lana inglesa y subir los precios de importación a Calais y
Flandes. La diferencia artificial entre los precios locales y extranjeros de la lana
desanimaba la producción de lana inglesa y dañaba la demanda exterior de lana, lo que
provoco la disminución de exportaciones. El único beneficio para los ingleses de esta
política desastrosa fue dar un impulso no buscado a la producción inglesa de telas de
lana. Durante la mitad del siglo XVI, se difundió en Inglaterra un nuevo tipo de tela de
lana en las industrias textiles, eran los estambres, telas más baratas y menos pesadas
que podían exportarse a climas más suaves y eran más apropiados para su teñido y
estampado, pues cada hebra de hilo era visible en la tela.

Londres era el mayor mercado para las telas, así que los costes de transporte ahora
eran menores y además el sudeste era un centro de ovejas con la lana basta y larga
particularmente apropiada para la producción de estambre, las empresas alrededor
decidieron contratar personas que huyeron por persecuciones religiosas. Viendo la
aparición de nueva competencia, los antiguos artesanos y fabricantes urbanos de paño
se dirigieron al aparato del estado para tratar de aplastar a los eficientes advenedizos.
En respuesta, el gobierno inglés aprobó la Ley de Tejedores en 1555, que limitaba
drásticamente el número de telares por instalación fuera de los pueblos a uno o dos. Sin
embargo, las numerosas excepciones viciaron la eficacia de la ley y otros estatutos que
fijaban controles máximos a los salarios, restringiendo la competencia para preservar a
la antigua industria de paños, y no llegaron a ninguna parte por una sistemática falta de
aplicación, la cual fue apoyada por el gobierno inglés y así reforzar la estructura gremial
urbana para excluir la competencia, estas medidas sólo tuvieron éxito en aislar y
apresuras la decadencia de las antiguas empresas urbanas de paños y nacionalizar las
empresas nuevas rurales con el Estatuto de Artesanos en 1563, que puso directamente
al estado-nación bajo el poder de los gremios.
Los beneficiarios del Estatuto de Artesanos fueron también a los grandes terratenientes,
que habían estado perdiendo trabajadores ante la nueva industria textil con altos
salarios.

Un objetivo declarado del Estatuto de Artesanos fue el pleno empleo obligatorio, con la
mano de obra dirigida a trabajar de acuerdo con un sistema de “prioridades”: la primera
prioridad la fijó el estado, que intentó forzar a los trabajadores a permanecer en los
trabajos rurales y de granja y no abandonar el campo ante ninguna oportunidad de
enriquecerse.

La posición de Londres como el gran centro de exportación de los nuevos vendedores


al por mayor participó en parte en el enorme crecimiento de esta ciudad durante el siglo
XVI. La población de Londres creció al triple de ritmo de Inglaterra en su conjunto al
inicio del siglo XVI a un cuarto de millón a principios del siguiente siglo. Sin embargo,
los mercaderes de Londres no estaban contentos con el desarrollo del libre mercado. A
los mercaderes de provincias (fuera de Londres) se les pedía una fuerte tasa para ser
miembros.

El estado reforzó el monopolio de los Mercaderes Aventureros a mediados del siglo XVI.
Cinco años después, se aumentaron los aranceles a la importación de telas, confiriendo
así más privilegios especiales a comercio local de telas y aumentando los lazos
financieros de la Corona con los mercaderes de tejidos. Sin embargo, al final del siglo
XVI los poderosos Mercaderes Aventureros empezaron a decaer. La guerra inglesa con
España y los Países bajos españoles hizo perder a los Aventureros la ciudad de
Amberes y con el paso al siglo XVII fueron expulsados formalmente de Alemania. El
monopolio inglés de exportación de lana a los Países Bajos.

Es instructivo advertir que pasó con el calicó estampado en Inglaterra en comparación


con la supresión del negocio en Francia. La poderosa industria lanera se las arregló
para que se prohibieran las importaciones de calicó a Inglaterra en 1700,
aproximadamente una década después de Francia, pero en este caso la manufactura
nacional seguía estando permitida. En consecuencia, las fábricas nacionales de calicó
siguieron adelante y cuando los intereses laneros se las arreglaron para conseguir una
ley de prohibición del consumo de calicó aprobada en 1720 (la Ley del Calicó), la
industria nacional de calicó ya era poderosa y pudo continuar exportando sus productos.

Por consiguiente, la industria doméstica textil del algodón fue capaz de crecer y florecer
en Inglaterra a lo largo del siglo XVIII.

La importancia para el mercantilismo inglés fue la omnipresente creación de la Corona


de privilegios de monopolio: el poder exclusivo de producir y vender en el comercio
nacional e internacional.

En la última década del reinado de Isabel pocos artículos de uso común (carbón, jabón,
almidón, hierro, cuero, libros, vino, fruta) no estaban afectados por patentes de
monopolio.

El derecho de búsqueda era, de hecho, indispensable para el monopolista si tenía que


eliminar la competencia para que le dejase libre de fijar el precio de sus productos. El
resultado de esta expulsión de la competencia, como podríamos esperar, fue la rebaja
de la calidad y el aumento del precio, a veces hasta un 400%.
MERCANTILISMO E INFLACIÓN

DEFINICION DE MERCANTILISMO
Es el sistema económico en el cual los metales preciosos constituyen la riqueza esencial
de los Estados, el espíritu mercantil o interés excesivo es el conseguir ganancias en
cosas que no deberían ser objeto de comercio.
DEFINICION DE INFLACION
Proceso económico provocado por el desequilibrio existente entre la producción y la
demanda, que causa una subida continuada de los precios de la mayor parte de los
productos y servicios, y una pérdida del valor del dinero para poder adquirirlos o hacer
uso de ellos.

EL MERCANTILISMO Y LA INFLACION COMO MEDIO DE CREACION Y


ESTABILIZACION DEL PAPEL MONEDA
El mercantilismo se desarrolló en los siglos XVI y XVII como consecuencia de los
descubrimientos de minas de oro y plata en América; el mercantilismo consideraba que
el comercio de exportación debía superar al de importación para evitar la salida del país
de metales preciosos".
El estado postmedieval adquirió la mayoría de sus ávidamente buscados ingresos
mediante tributos, sin embargo al estado siempre le atrajo la idea de generar sus propios
recursos, además de apoderarse de la riqueza de sus habitantes, sin embargo esta no
se podía lograr antes de la invención del papel moneda, entonces el estado solo se
dedicada a la acuñación de algunas monedas estacionarias que seguían la ley de
depreciación que el estado asignaba ocasionalmente, pero esta dicha depreciación no
le alcanzaba al estado para generar recursos como ellos lo deseaban para la creación
de palacios, pirámides y otros bienes de consumo para el aparato del estado y su elite
de gobernantes, ya que era un proceso único y tardío.
El instrumento inflacionario del papel moneda público fue descubierto por primera vez
en el mundo occidental en el Quebec francés en 1865. Monsieur Meules, el gobernador
intendente de Quebec presionado como era habitual para encontrar fondos, decidió
aumentarlos dividiendo algunas cartas de baraja en cuatro partes, marcándolas con
varias denominaciones de la divisa francesa y luego las asó para pagar salarios y
materiales. Este dinero en naipes, posteriormente redimido en moneda real, pronto se
reprodujo en emisiones de billetes.
La primera forma más conocida de papel público empezó cinco años más tarde, en 1690
en la colonia británica de Massachusetts. Massachusetts había enviado una de sus
acostumbradas expediciones de saqueo contra el próspero Quebec francés, pero esta
vez se vio derrotada. La descontenta soldadesca de Massachusetts estaba aún más
irritada por el hecho de que su paga siempre había salido de su parte del botín francés
vendido en subasta, pero ahora no había dinero a recibir.
El gobierno de Massachusetts, acosado por la demanda de pago de salarios de una
soldadesca amotinada, no era capaz de obtener el dinero de los mercaderes de Boston,
que sagazmente consideraban que su nivel de crédito no era digno de confianza.
Finalmente, Massachusetts recurrió a emitir 7.000 libras en billetes, supuestamente
redimibles en moneda en unos pocos años. Inevitablemente, los pocos años empezaron
a extenderse en el horizonte y el gobierno, encantado con el descubrimiento de esta
nueva forma de obtener ingresos aparentemente sin coste, acudió a las imprentas y
rápidamente emitió 40.000 libras más en papel. Fatídicamente, había nacido el papel
moneda.
Pasó dos décadas antes de que el gobierno francés, bajo la influencia del fanático
teórico inflacionista escocés, John Law, abriera los grifos de la inflación de papel
moneda en su país. El gobierno inglés recurrió en cambio a un dispositivo más sutil para
lograr el mismo objetivo: la creación de una institución nueva en la historia, un BANCO
CENTRAL.
Las claves de la historia inglesa en los siglos XVII y XVIII son las guerras perpetuas en
las que se embarcó continuamente el estado inglés. Las guerras significaban
gigantescas necesidades financiera por parte de la Corona. Antes de existir un banco
central y papel moneda, el gobierno que no quería hacer tributar al país por el coste
completo de la guerra recurría a una deuda pública cada vez más extendida. Pero si la
deuda pública continúa aumentando y no se aumentan los impuestos, alguien tiene que
renunciar y pagar el pacto.
El gobierno de la Restauración pronto necesitó obtener gran cantidad de dinero para las
guerras contra los holandeses. Se aumentaron mucho los impuestos y la Corona obtuvo
grandes préstamos de los orfebres. A finales de 1671, al rey Carlos II pidió a los
banqueros préstamos aún mayores para financiar una nueva flota, tras la negativa de
los orfebres, el Rey proclamó el 5 de enero de 1672 un “paro del Tesoro”, es decir, un
rechazo voluntario al pago de intereses o el principal de mucha de la deuda pública en
vigor. Parte de la deuda “parada” la debía el gobierno a suministradores y pensionistas,
pero la gran mayoría la poseían los perseguidos orfebres, de hecho, del total de una
deuda parada de 1,21 millones de libras, 1,17 millones estaban en poder de los orfebres.
Cinco años más tarde, en 1677, la Corona empezó a pagar intereses sobre la deuda
parada a regañadientes. Cuando se derrocó a Jacobo II, en 1688, sólo se habían
pagado algo más de 6 años de intereses de la deuda de 12 años. Además, el interés se
pagó a un tipo arbitrario del 6%, a pesar de que el rey había acordado originalmente
pagar intereses de entre un 8% y un 10%.
Los orfebres se vieron aún más frustrados por el nuevo gobierno de Guillermo y María,
consecuencia de la Revolución Gloriosa de 1688. El nuevo régimen simplemente
rechazó pagar interés o principal alguno sobre la deuda parada. Los desventurados
acreedores llevaron el caso a los tribunales, pero aunque los jueces estuvieron de
acuerdo en principio, su decisión fue anulada por el Lord Protector, que argumento
cándidamente que los problemas financieros del gobierno debían ser prioritarios sobre
la justicia y el derecho de propiedad.
El final del “paro” fue que la Cámara de los Comunes resolvió el asunto en 1701,
decretando que la mitad de la cifra del capital de la deuda debía simplemente
desaparecer y que los intereses de la otra mitad empezarían a pagarse al final de 1705,
al sorprendente tipo del 3%. Incluso ese bajo tipo se recortó más tarde al 2,5%
La consecuencia de esta declaración de quiebra por el rey fue la previsible: el crédito
público se vio severamente perjudicado y el desastre económico golpeó a los orfebres,
cuyos recibos ya no eran aceptados por el público, y a sus depositantes. La mayoría de
los principales acreedores de los orfebres fueron a la bancarrota en la década de 1680
y muchos acabaron su vida en prisión. La banca privada de depósitos había recibido un
golpe abrumador, un golpe que sólo se superaría con la creación de un banco central.
Así que el paro del Tesoro, producido sólo dos décadas después de la confiscación del
oro en la CECA (Comunidad Europea del Carbón y del Acero que se creó mediante
el Tratado de París de 1951 que regulaba los sectores del carbón y del acero de los
Estados miembros: Francia, Alemania Occidental, Italia, Bélgica, Luxemburgo y
los Países Bajos) , resultó que destruía de un solo golpe la banca privada de depósitos
y el crédito del gobierno. Pero las interminables guerras con Francia eran ahora
inminentes y ¿de dónde iba a sacar el gobierno el dinero para financiarlas?, la salvación
vino en forma de un grupo de empresarios, encabezado por el escocés William
Paterson. Paterson se unió a principios de 1693 a un comité especial de la Cámara de
los Comunes para estudiar el problema de la obtención de fondos y propuso un
sorprendente nuevo plan. A cambio de una serie de importantes privilegios especiales
del estado, Paterson y su grupo fundarían el Banco de Inglaterra, que emitiría nuevos
billetes, la mayoría de los cuales se usarían para financiar el déficit del gobierno, en
resumen, como no había suficientes ahorradores privados dispuestos a financiar el
déficit, Paterson y compañía estaban gentilmente dispuestos a comprar bonos públicos
con interés a pagar con los billetes recién creados, obteniendo al tiempo un conjunto de
privilegios especiales. Tan pronto como el Parlamento constituyó puntualmente el Banco
de Inglaterra en 1694, el propio rey Guillermo y varios miembros del Parlamento se
apresuraron a convertirse en accionistas de este nuevo filón de la creación de dinero.
William Paterson reclamó al gobierno inglés otorgar a los billetes del Banco de Inglaterra
poder de curso legal, pero esto iba demasiado lejos, incluso para la Corona Británica.
Pero el Parlamento dio al banco la ventaja de tener los depósitos de todos los fondos
del gobierno. La nueva institución del banco central privilegiado por el estado pronto
mostró su poder inflacionista. El Banco de Inglaterra emitió rápidamente la enorme suma
de 760.000 libras, la mayoría de las cuales se usaron para comprar deuda pública. Esta
emisión tuvo un inmediato y sustancial impacto inflacionista y en menos de dos años el
Banco de Inglaterra era insolvente tras una corrida bancaria, una insolvencia acogida
con regocijo por su competencia, los orfebres privados, contentos de devolver al
hinchado Banco de Inglaterra los recibos de redención en moneda.
En este momento, el gobierno de Inglaterra tomo una decisión fatídica: en mayo de
1696, simplemente permitió al banco “suspender el pago en especie”. En resumen,
permitió al banco rechazar indefinidamente pagar sus obligaciones contractuales de
redimir sus billetes en oro, continuando al mismo tiempo despreocupadamente en
operación, emitiendo billetes y obligando a pagar a sus propios deudores. En banco
recuperó los pagos en especie dos años después, pero este acto estableció desde ese
momento un precedente para la banca inglesa y estadounidense. Siempre que el banco
aumentaba los problemas financieros, el gobierno estaba dispuesto a permitirle
suspender los pagos en especie. Durante las últimas guerras con Francia, a finales del
siglo XVIII y principios del XIX, al banco se le permitió suspender pagos durante dos
décadas.
El mismo año, 1696, el Banco de Inglaterra tuvo otro susto: el fantasma de la
competencia. Un grupo financiero tory intentó establecer un banco hipotecario nacional
para competir con el banco central dominado por los whigs. El intento fracasó, pero el
Banco de Inglaterra indujo rápidamente al Parlamento, en 1697, a aprobar una ley
prohibiendo que se establezca en Inglaterra cualquier nuevo banco corporativo.
Cualquier nuevo banco tenía que ser propietario o ser propiedad de una sociedad,
limitando así severamente el grado de competencia con el banco.
Además, la falsificación de los billetes del Banco de Inglaterra ahora podía castigarse
con la muerte. En 1708, el Parlamento puso en práctica estos privilegios con otro
importantísimo: ahora era ilegal que emitiera billetes ningún banco corporativo que no
fuera el Banco de Inglaterra, ni sociedad bancaria de más de seis personas. Y además
a las sociedades anónimas bancarias y sociedades de más de seis se les prohibió
asimismo dar préstamos a corto plazo. El Banco de Inglaterra ya sólo tenía que competir
con bancos diminutos. Así, al final del siglo XVII, los estados de Europa occidental,
particularmente Inglaterra y Francia, habían descubierto una gran nueva ruta hacia el
agrandamiento del poder del estado: los ingresos mediante la creación inflacionaria de
papel moneda, ya fuera por el gobierno o, más sutilmente, por un banco central
privilegiado y monopolístico. En Inglaterra, los bancos privados de depósito se las
arreglaron para proliferar (especialmente en cuentas corrientes) bajo este paraguas y el
gobierno fue por fin capaz de expandir la deuda pública para sus interminables guerras:
durante la guerra francesa de 1702-1713, por ejemplo, fue capaz de financiar en 31%
de su presupuesto mediante deuda pública.
Como se puede apreciar desde el punto de vista económico la creación del papel
moneda fue mayormente para satisfacer las arcas estatales mediante la creación de un
Banco Central, bajo el cuidado del estado y respaldando su valor en la posesión del oro,
el uso del papel moneda fue dinámico ya que este podía ser cambiado por bienes
materiales o servicios de ese entonces este cambio e impulso se dio gracias a que el
oro era difícil de transportar, muy pesado y su traslado implicaba un costo adicional de
transporte, por lo cual el papel moneda rápidamente fue el medio de circulación e
intercambio más común en los países, el estado viendo esto rápidamente realizo la
inflación de este nuevo papel moneda para agrandar sus arcas y su solvencia
económica, la cual en sus primeros intentos resulto en un fracaso al no poder respaldar
dicho papel con el oro, ya que la mayor posesión del oro se encontraba en manos de
los Orfebres los cuales en esa época eran la banca privada, sin embargo el estado
realizo normas, las cuales abolían la banca privada ya que estos debían ser asociados
y normados por el estado en su mayoría además de contar con un mínimo de reserva
en oro para su respaldo que era demasiado grande para cumplirlo, fue entonces que el
estado logro monopolizar el papel moneda mediante la creación de un banco central
que poseía la mayor reserva de oro y por lo tanto podía decidir el valor que se lada a
dicho papel, así como también su inflación según le convenga al estado, teniendo muy
poca competencia por parte de la banca privada, que solo podía acatarse a las normas
que dictaminaba el banco central.

CONCLUSIÓN.
El mercantilismo es toda búsqueda de riqueza y de predominio territorial, como la
demostración de ser una gran potencia y en mayor escala la única.
Fue la corriente que impulso a las grandes potencias, (Inglaterra, España, Francia y
Portugal) a conquistar los mares, nuevos horizontes con el fin de aumentar sus riquezas
y territorios.
Los impuestos eran altos debido a que cada potencia buscaba su conveniencia, por lo
tanto existían muchas trabas. En síntesis esta corriente demuestra según sus
antecedentes que toda nación que se encierra termina explotando, como también que
las grandes potencias siempre busca su conveniencia en toda negociación.
BIBLIOGRAFÍA

Editor: Murray N. Rothbard (publicado en mayo de 2010)

SEVILLA, J.L. Luca de Tena. Curso de Economía en línea. Tema la globalización.


2005/2006.

Compendio de historia del derecho internacional / por Alfonso Retortillo y Tornos ;


precedido de una carta-prólogo del Doctor Rafael Conde y Luque.
- Madrid : Imprenta de Fortanet , 1891 : 1. Disponible en la biblioteca virtual

Saltking, Leo. El mercantilismo. Código ISPN de la Publicación: EpZAEupuyljDbLOXZp


Publicado el 12 de marzo de 2004. Disponible
enhttp://www.monografias.com/trabajos/regcomercial/regcomercial.shtml

[Este artículo está extraído de Historia del pensamiento económico, vol. 1, El


pensamiento económico hasta Adam Smith]

Traducido del inglés por Mariano Bas Uribe.

ANEXOS