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Material de la Cátedra de Criminología de Matías Bailone

Universidad de Buenos Aires.

Cine

LII pehcul. checoslovaca _Martillo par, 1., btu]a. _ loma su t,tulo dellr1,lemente 'amOlO libro ~ M.II.u. Mill.llcafum ... debido a la. veneno .. s
e Ignoranle. pluma. de 101 Inquisidor •• e ... tlque ,",titon. y Jllcobo Sprenger, quien" lo publicaron 11 final.a del .Iglo XV. (Reproducimos un
signifIcativo fotograma dellilm citadO).

A propósito de «Martillo para las brujas»

La brujería, delito común


Eduardo Haro Ibars
r-¡¡, su ponencia ante el Congreso de Bru· buscado por los soc iólogos, s i no en orden a los
l.!!J ¡ologia.
ce lebrado en San Sebastián en hechos mismos, al menos en relación a los
1972. el penalista José Manuel Martínez- sent imientos •. Tal vez la brujeria no sea .de-
Pereda Rodríguez dijo: «El fenómeno de la lito natural. -m i escaso conocimiento del
persecución de la brujería parece universal. vocabulario lega l y sociológico me ha ce igno-
Se produjo antes del crist iani smo, se da en los rar lo que este término técnico significa-o
pueblos naturales, se mantiene en la Europa pero lo que no puede negarse es que ejempli-
cristiana hasta casi finales del siglo XVIII. y fica magníficamente lo que ahora entendemos
aún aflora en los pueblos, ciudades y aldeas, por .de lito común», y que la legis lación sobre
como reacc ión popular frente a personas a las brujería y los procesos que contra brujos y
que se supone perjudiciales. Este carácter brujas se seguían, recuerdan peligrosamente a
universa l haría pensar, quizá precipitada- la s sanciones que se imponen bajo la Ley de
mente por un examen demasiado superficial , Peligrosidad Social. En efecto, en los momen-
que la brujería constituía el delito natural LOS de ma yor auge de la ola de represión contra

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la Brujería y, concretamente, desde la apari- Ken Russell, basada muy libremente en «Los
ción de la Bula . S u mmis Desiderantes» de Demonios de Loudun _, el penetrante ensayo
Inocencia VII, y del «Malleus Malefi¿arum» de Aldous Huxley-, pasando por el Dies (oC

-uno de los libros más nefandos, perversos e Irae .. , de Dreyer, o «Madre Juana de los Ange-
impregnados de odio y cinismo-- a finales del les », de Kawalerovickz, y con los entremeses
siglo XV, cua lq u ie ra podía ser brujo , al igual lúdicos de René Clair-«Me casé con una bru-
que, aquí y ahora, cu alquiera puede incurrir ja », 1942- o Richard Quine -«Me enamoré
en alguno de los apartados de la Ley de Pel i- de una bruja», 1958-, los'temas de la brujería
grosidad Social. Y, de hecho, brujos y brujas y de la posesión diabólica han sido amplia-
ardían por mi ll ares en toda Europa: singu- mente tratados en el cine. Como en la literatu-
larmente, no era en España donde se quema- ra: desde «La Farsalia» hasta nuestros días,
ban más brujos, a pesar de la leyenda negra: las brujas aparecen en multitud de novelas.
aquí teníamos bastante trabajo con los moris- Son personajes populares, universa les, que
cos, herejes y judaizantes; los destructores del inspiran. a la vez que un cierto y ahora leví-
pueblo no necesitaban inventar nuevas vícti- simo terror, un curioso sentimiento de identi-
mas. Fue sobre todo en Alemania donde la ricación, nada raro si se piensa en la cantidad
quema de brujas alcanzó mayores proporcio- de personas que murieron o sufrieron penas de
nes. tormento y de muerte por brujería. PensáFl-
Estas pequeñas reflexiones que anteceden , me dolo bien. casi lodos debemos tener en a lguna
han sido sugeridas por la visión de una pell- parte de nuestm árbol genealógico algún an-
ellla checa, realizada en J 97 J, por Otaka~ Va- tepasado que haya sido brujo.
vra, y que toma su nombre, \1.artillo para las Y, gene¡-almente, en la representación litera-
brujas, del ~lIlle~tro libro ant,-·~ 1''-· .... '-· n~I(.Jo . \ ria o cinematográfica de la bruja, se encuentra
debido a las venenosas e ignorantes plumas d e representado también, acompañándola, un
los inquisidores Enrique lnstitoris y Jacobo personaje que es, con mucho. más desagrada-
Sprenger; libro que fue un best-seller en su ble: el inquisidor, el hombre que tonura y
época, no muy ilustrada, y del que se hicieron condena, cuyo rostro y cuya mente son mucho
29 ediciones desde la pri mera, Colonia 1487, más negros y retorcidos que los desu endemo-
hasta 1669. niada víctima. La película de Vavra, basada
La película de Vavra no es, desde luego, una en un hecho histórico, en un proceso auténtico
obra de arte. Y tampoco aporta nada, ni en el de brujería, toma precisamente como perso-
tratamiento ni en el enfoque del asunto. Es naje principal al inquisidor. No es el tema de
dificil, pues son muchas las películas que so- la brujería de lo que trata, sino de su repre-
bre la brujería se han hecho: desde «Haksan», sión, y de la brutalidad y método con que ésta
de Christensen, hasta «The Devils» -a mi en- se lleva a cabo. Toma como base un proceso
tender, una de las películas menos malas de tardío , celebrado en el siglo XVII, en el que se

Entre lo. proce.os


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Historie, h en
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enfrentan dos personajes, enfocados tal vez checo aqUl representado sólo le importan Jos
desde un punto de vista excesivamente mani- beneficios. y es muy poco lo que se nos dice de
queo y moralizador: el inquisidor-zafio, bru- sus creencias religiosas. de sus verdaderas
tal, supersticioso y ansioso de bienes materia- opiniones sobre la brujeria.
les- y un eclesiástico ya ilustrado, ya razona- Dada la nacionalidad de la película, resulta
ble, que interpreta a Vivaldi al violín y es fácil pensar que ésta sea una crítica al stali-
amante de los libros, del buen vino y de las nismo ya los procesos de depuración política
mujeres. Este último, a quien los procedi- que se puedan sufrir en Rusia y en Checoslo-
mientos de l inquisidor asquean, acabará ca- vaquia. expresada en la forma más ut ilizada
yendo bajo sus garras y será quemado, acu- en los regímenes totalitarios nada respetuosos
sado de brujería. Se escenifica aquí una lucha de la libertad de expresión: la parábola, utili-
entre dos principios, el de la reacción más zando el mismo procedimiento que empleara
bruta l y el de l progreso; y se pone en evidencia Arthur Mi ll er para criticarel Mccarthysmo en
el proceso que da al primero la victoria: una «Las Brujas de Salem». A mí me parece que el
sociedad corrupta y atemorizada, que no se tema da para mucho más: dada la potenciali-
atreve a criticar los procedimientos turbios dad de todo ser hu mano para aparecer como
de l inquisidor, para evitar ponerse en peligro «brujo» ante la justicia -Spee dijo: «Es m u-
o que se muestren sus propios manejos: una chísima verdad lo que recientemente se at re-
jerarquía ecles iáslica que no protege a su sa- vió a decir e l inquisidor de un gran príncipe:
cerdote, acusado de brujería, ya que éste es que si el papa llegar a caer en sus manos y
demasiado _avanzado» pa ra la Iglesia de su torturas, con toda seguridad se confesaría
tiempo; y una nob leza demasiado ocupada culpable de magia .-, una crítica de la activi-
con otros asuntos --en la pe lícula, la guerra dad inquisitorial pone en tela de juicio todo el
contra los turcos-como para preocuparse de aparato de la Ley y la Justicia; y no solamente
la suerte de su pueblo. Los motivos del inqui- por los tormentos que los inquisidores em-
sidor resultan claros también: puro y simple plean -aún hoy- para arrancar confesiones a
afán de lucro. El inquisidor que aparece en la sus víctimas, sino por la mera existencia de un
película deja en paz muy pronto al pueblo tribunal encargado de juzgar a otros, apoyado
llano, cuyos bienes no puede confiscar porque por una sociedad corrupta. En cualquier caso.
son inexistentes, para atacar a la burguesía entonces bajo el inquisidor, y ahora bajo el
acomodada. e incluso al mismo clero y a la juez, el acusado es siempre cu lpable si así con-
nobleza menor. El paralelismo con el caso de viene a los acusadores. Arthur Miller hizo de
las brujas de Sa lem desaparece aqU1: el inqui- sus «Brujas de Salem» un alegato contra la
sidor americano Cotton Mather era, antes que injusticia política; en «Mart ill o para las Bru-
nada, un fanático religioso que creía en los jas», y en todos los procesos de brujería, yo veo
peligros de Sa tanás -si bien es cierto que más bien una prueba de lo ma l fundado de la
estos le proporcionaban renombre y dinero-, justi cia común. Pues brujas, como decía an tes,
a l igual que el senador McCanhy creía en los somos todos nosotros; delinc uen tes, podemos
peligros del comunismo; pero al inquisidor serlo todos, si la Ley se empeña . • E . H. l .
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