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Las emociones y

estados de
ánimo

Mediación
Comunitaria y
Cultura de paz

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Las emociones y los estados de
ánimo
“Me gusta la gente En una negociación, especialmente en un fuerte
sentipensante, que no desacuerdo, los sentimientos pueden ser más importantes
separa la razón de
corazón. Que siente y
que las palabras. Las partes pueden estar más dispuestas
piensa a la vez. Sin para la batalla que para encontrar juntas la solución a un
divorciar la cabeza del problema común. Con frecuencia inician una negociación
cuerpo, ni la emoción de sabiendo de antemano que los riesgos son grandes y
la razón” (Galeano, s/f, sintiéndose amenazadas. Las emociones de una parte
https://goo.gl/mTWHQB)
generarán emociones en la otra. El temor puede producir
ira, y la ira, temor. Las emociones pueden conducir a que la
negociación se estanque o se rompa rápidamente. (Fisher,
Ury y Patton, 1991, p.31).

En una negociación o en una mediación los sentimientos pueden ser más


importantes que las palabras que allí se dicen. Hay que tener en cuenta
que las emociones de una de las partes, a su vez, generan emociones en la
otra. Tenemos que estar muy atentos y conscientes de esas emociones que
están en juego, tanto las de las partes como las propias. Probablemente
todos (partes, mediadores o negociadores) tengamos algo en juego, algún
temor o alguna emoción que nos atraviese.
En el proceso de mediación intentaremos averiguar cuáles son esas
emociones, porqué se sienten de una u otra manera, si hay una historia
personal, cultural o histórica detrás.
A través de las preguntas podemos ir logrando que las partes expresen
esas emociones y luego nosotros, desde la legitimación y el parafraseo, las
pondremos sobre la mesa. De este modo, creemos que podemos lograr un
clima más distendido y propicio para trabajar en la resolución de los
conflictos (Fisher et al., 1991).

Frecuentemente en las mediaciones aparecen fuertes emociones que


pueden ser difíciles de transitar tanto para las partes como para el
mediador. Si bien no propiciamos la mediación como un espacio de
catarsis, tampoco evitamos que las emociones aparezcan. Tratamos de que
la parte pueda expresarse y mientras esté en un marco que nos permita
luego avanzar, dejamos que esa emoción fluya. En caso de que la emoción
presente no nos permita continuar, seguramente utilizaremos alguna de
las herramientas con las que contamos, por ejemplo, ir a una reunión
privada para poder tener un espacio de más privacidad con la parte
afectada.

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Las acciones y las emociones se condicionan mutuamente. Asimismo, las
emociones pueden producir distintas percepciones. Por lo tanto, como
venimos viendo, la comunicación está influida por las percepciones y las
emociones.

...Si nos movemos en una conversación en el coemocionar


como en un baile, nos seguimos mutuamente en el fluir de
la emoción y la razón, y nos entendemos. No hay posibilidad
de que uno entienda el razonar de otro en una conversación
si no se encuentran ambos en el mismo emocionar. (Nato,
Rodríguez Querejazu y Carbajal, 2006, p. 61).

Entonces, en una conversación veremos que tenemos todos los


componentes: el lenguaje verbal y no verbal, las emociones, las
percepciones, y debemos, al decir de Norberto Elías, observarlas como un
todo, como una serie entrelazada que se va transformando a lo largo de la
conversación (Nato et al., 2006).

Emociones básicas

Las personas estamos atravesadas por las emociones, no es un estado


extraño, sino que es una parte intrínseca de nuestras vidas.
Etimológicamente proviene del latín emovere, que significa mover o agitar.
Las emociones tienen que ver con los afectos y son reacciones que
determinan nuestro comportamiento. Tienen, además, expresiones en el
aspecto físico, como rubor, lágrimas o tartamudeo, entre otras. Nuestras
emociones están ligadas generalmente al comportamiento del otro y nos
dicen cómo vibramos respecto de ese comportamiento y eso hace que
tengamos conductas de acercamiento o de alejamiento de determinadas
situaciones

Podemos decir que existen cuatro emociones básicas: miedo, rabia, tristeza
y alegría. Cada una surge en respuesta a distintas situaciones: peligro,
daño, pérdida y satisfacción. Las emociones no son en sí mismas ni buenas
ni malas, son necesarias en distintas circunstancias, pero influyen, a veces
de manera no consciente, sobre las personas, sus miradas y acciones, así
como también sobre sus conversaciones. Cada una de estas reacciones
tiene una respuesta psicofisiológica que puede ser huida, aislamiento,
agresión o explosión.

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Tabla 1: Emociones básicas

Sensación básica Reacción psicofisiológica Emoción


Peligro Huida Miedo
Daño Agresión Rabia
Pérdida Aislamiento Tristeza
Satisfacción Explosión Alegría

Fuente: adaptado de Percaz Four-Pome, 2010.

Las emociones proveen una información acerca de cómo las personas se


sienten respecto a una situación o sobre la relación que tienen con otras
personas.
Como vemos en el cuadro de la Tabla 1, a cada sensación básica le
corresponden reacciones y emociones. Las reacciones que tenemos son
importantes y funcionales para nuestra supervivencia. Si bien las
emociones son básicamente instintivas, debemos tratar de conocerlas para
poder manejarlas de manera adecuada.
Los mediadores no propiciamos un espacio de catarsis emocional, pero en
caso de que esas emociones aparezcan, tampoco las sofocamos, sino que
entendemos que nos dan información acerca de cómo la persona se siente
y en el espacio de mediación, podemos legitimar esas emociones(Percaz
Four-Pome, 2010).

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Referencias
Fisher, R., Ury, W., y Patton, B. (1993). Sí ¡De Acuerdo! Cómo negociar sin
ceder. Buenos Aires: Norma.

Nato, A., Rodríguez Querejazu, M. G., Carbajal, L. (2006). Mediación


Comunitaria. Conflictos en el escenario social urbano. Buenos Aires:
Universidad.

Percaz Four-Pome, M. (2010). Las emociones en mediación. Revista de


Mediación, 3(5), 17-21.Recuperado de
https://revistademediacion.com/wp-content/uploads/2013/06/Revista-
Mediacion-05-04.pdf

Galeano, E. https://goo.gl/mTWHQB

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