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MARINA CHINCHILLA *

Las colecciones de Numismática en los museos estatales

La moneda representa uno de los pocos objetos crea- dos por la humanidad que, a lo largo de sus veintiséis

Además, la moneda ha adquirido un papel muy especial

Católicos, cuya colección era muy conocida a finales del siglo XV y que a su muerte pasó a manos de la

siglos de historia, mejor ha mantenido sus caracterís-

Reina

Isabel de Castilla, siendo éste el origen de las

ticas formales en su paso de generación a generación.

colecciones reales españolas.

La moneda, en sus diferentes tipologías, y junto a los elementos que forman parte de su fabricación, confor- man la Numismática como uno de los conjuntos más significativos, tanto en número como en calidad, de los bienes integrantes del Patrimonio Histórico de cualquier país.

en el desarrollo de los estudios históricos, y muy en particular en el nacimiento de la Arqueología, como método para la interpretación y datación de numero- sas civilizaciones, culturas y periodos históricos. Así, en el Renacimiento la moneda fue una de las principa- les claves para el estudio de la Antigüedad siendo el

En posteriores décadas la ciencia numismática siguió cultivándose y así estudiosos como Vincencio Juan de Lastanosa, con su obra Museo de las medallas desconocidas

españolas (1645) o posteriormente, ya en el siglo XVIII, Luis José Velázquez con su Ensayo sobre los alfabetos de las letras desconocidas, que se encuentran en las más antiguas medallas y monumentos de España (1752), eligen para sus estudios las acuñaciones con leyendas ibéricas y púnicas, un des- afío en aquella época, ya que aún no se leía ninguno de estos alfabetos. Algo después se edita una de las obras básicas de la historiografía numismática española, Medallas de las Colonias, Municipios y pueblos antiguos de España (1757-1773), del fraile agustino Enrique Flórez, una

complemento de las fuentes literarias en su descrip-

figura

esencial en la investigación española del siglo

ción del mundo clásico.

XVIII

y en la proliferación de los estudios históricos

Un claro ejemplo es la magnífica obra de una gran figura de la numismática, Antonio Agustín (1517- 1886), quien en España, país no ajeno a este fenóme- no, escribe Diálogos de medallas, inscripciones y otras antigüedades. Este libro, publicado en 1587, fue una de las principales obras para el establecimiento de una nueva metodología en las investigaciones de las mone- das, basada en la intención científica, más que en el valor estético.

Pero ya hacía tiempo que reyes y príncipes, aristócra- tas y eclesiásticos se habían interesado por este tipo de piezas como parte de su faceta humanística, viendo en ellas no sólo objetos de placer estético o meros restos de la Antigüedad, sino una fuente de inspiración moral que les llegaba a través de los retratos de los gober- nantes del pasado imperial romano. En España entre los más insignes coleccionistas numismáticos destacan Alfonso V de Aragón, que influido por las corrientes italianas se interesó por la moneda, o el Cardenal Pedro González de Mendoza, consejero de los Reyes

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Pedro González de Mendoza, consejero de los Reyes 35 Antonio Agustín, Diálogos de medallas, inscripciones y

Antonio Agustín, Diálogos de medallas, inscripciones y otras

antigüedades. Versión latina de Andrés Scoto. Amberes, 1617

* Subdirectora General de Museos Estatales. Ministerio de Cultura

MARINA CHINCHILLA

como del coleccionismo. Una tendencia que tuvo con- tinuidad en la centuria siguiente a través de institucio- nes diversas y sociedades científicas de carácter tanto público como privado, y que fueron, en gran medida, el germen para la formación de importantes colecciones y

la creación de algunos de los museos que hoy existen.

HISTORIA DE LAS COLECCIONES NUMISMÁ- TICAS EN LOS MUSEOS ESTATALES 1

No es posible en el marco de esta ponencia ofrecer una visión completa de todas y cada una de las numerosas instituciones estatales que en España conservan colec- ciones numismáticas. El panorama es muy amplio tanto por lo que se refiere a sus contenidos como por su titu- laridad –Estatal, Autonómica, Local– y gestión, y cons- tituye un reflejo natural no sólo de la evolución del propio concepto de museo y de la Numismática, sino también de la historia de nuestro país.

Corresponden a la Administración del Estado un eleva- do número de centros museísticos cuya gestión depen- de, en su mayor parte, del Ministerio de Cultura; en algunos casos corresponde a otros Ministerios como el de Economía o el de Defensa, o bien pertenecen al Patrimonio Nacional o a las Reales Academias.

En concreto vamos a centrarnos en los museos de titu- laridad estatal pertenecientes al Ministerio de Cultura, dependientes de la Dirección General de Bienes Culturales y gestionados directamente por la

Subdirección General de Museos Estatales. De los 16 centros que responden a estas características, además del Museo Arqueológico Nacional, que conserva la colec- ción numismática nacional del Estado español por exce- lencia, otros ocho cuentan entre sus fondos con ejemplos de este rico patrimonio. Cabe mencionar que estos objetos, al estar custodiados en museos de titula- ridad estatal, están declarados por ley Bien de Interés Cultural y que están a cargo de funcionarios del Cuerpo Superior Facultativo de Conservadores de Museos. Excepto en los casos del Museo Nacional de Arte Romano de Mérida, del Museo Nacional de Arqueología Marítima de Cartagena y del Museo Sefardí de Toledo,

el resto se encuentran ubicados en Madrid.

Las colecciones numismáticas presentes en estos cen- tros ofrecen una enorme diversidad en cuanto a sus orígenes y procedencias, lo que determina su volumen

y composición específica 2 .

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La más relevante se conserva en el Museo Arqueológico Nacional, una de nuestras instituciones más emblemá- ticas. Su fundación se debió al propósito de crear un gran museo en el que se custodiase el Patrimonio Histórico de la nación, siguiendo las corrientes cultu- rales del siglo XIX. Como veremos más adelante, posee un Departamento específico de Numismática que cus- todia la colección pública de mayor antigüedad y más importante de España por la calidad y riqueza de sus fondos, reunidos en el transcurso de un complejo pro- ceso iniciado en el siglo XVI.

No del mismo valor, pero sí de un gran interés es la conservada en el Museo Cerralbo, producto, al igual que el resto de sus fondos, del entusiasmo y del empe- ño personal de Enrique de Aguilera y Gamboa, mar- qués de Cerralbo, aristócrata, político, coleccionista, intelectual y arqueólogo que desarrolló su actividad científica entre los últimos años del siglo XIX y los primeros del XX. En su caso fueron precisamente las monedas los objetos que le llevaron a su pasión por la arqueología y esta circunstancia tiene puntual reflejo en el actual museo.

En cuanto al Museo Nacional de Arte Romano de Mérida, fundado para acoger los importantes restos de la ciudad romana de Augusta Emerita, contiene un volu- men apreciable de piezas numismáticas, procedentes en su mayoría de hallazgos realizados en la zona. De bas- tante menor entidad, pero también formado por ejem- plares de probable origen local y procedentes de prospecciones y excavaciones en la región, es el mone- tario del Museo de Arqueología Marítima de Cartagena.

Los cinco centros restantes conservan un número mucho más reducido de piezas que en algunos casos no llegan al centenar, pero que son utilizadas en su discurso museográfico para completar y contextuali- zar el resto de sus fondos. Así sucede, por ejemplo,

1. Agradecemos a los Directores y a todo el personal de los Museos Estatales su activa colaboración en la aportación de los datos utiliza- dos para la redacción de esta ponencia.

2. Los Museos Estatales que conservan algún tipo de colección numis- mática son: el Museo Arqueológico Nacional (unos 300.000 ejem- plares); Museo Cerralbo (24.500); Museo Nacional de Arte Romano (4.100); Museo Nacional de Arqueología Marítima (154); Museo Romántico (84); Museo de América (80, depósito del Museo Arqueológico Nacional de 1944); Museo Sefardí (63); Museo Sorolla (31); Museo Nacional de Antropología (objetos utilizados como formas de dinero tradicional); y Museo del Traje-Centro de Investigación del Patrimonio Etnológico (presencia testimonial for- mando parte de joyas o accesorios de indumentaria).

LAS COLECCIONES DE NUMISMÁTICA EN LOS MUSEOS ESTATALES

L AS COLECCIONES DE N UMISMÁTICA EN LOS MUSEOS ESTATALES Museo Arqueológico Nacional, Madrid con el

Museo Arqueológico Nacional, Madrid

con el Museo Sorolla, dedicado a la obra y la vida del pintor Joaquín Sorolla, creado en 1931 a partir del legado de su viuda. La mayoría de su colección numis- mática son medallas obtenidas por el pintor en su tra- yectoria artística, y un pequeño y variopinto conjunto de monedas y medallas propiedad del pintor y su esposa. O bien con el Museo Sefardí, ubicado en Toledo, fundado en 1964 con el fin de recopilar y difundir los testimonios materiales y la historia de la cultura judía en España, que cuenta con monedas que abarcan desde los siglos II a.C. al XV procedentes de adquisiciones, donaciones y de un depósito de la Israel Antiquities Authority realizado en los años noventa.

El Museo Romántico, actualmente en proceso de remodelación, conserva un pequeño conjunto de monedas y medallas del siglo XIX cuyo fin es ilustrar la sociedad y los personajes del Romanticismo. Si bien el origen del museo se encuentra en la colección del II marqués de la Vega-Inclán (1848-1942), la mayoría ingresaron en los años cuarenta a través del Servicio de Recuperación Artística, dependiente de la Comisaría de Defensa del Patrimonio Artístico Nacional.

El Museo Nacional de Antropología, cuya colección permite ofrecer un panorama global de las culturas de diversos pueblos de los cinco continentes, no conser- va monedas ni medallas, pero sí un conjunto de obje- tos utilizados como dinero tradicional en distintas partes del mundo, como, por citar algunos, un cintu- rón decorado con cuentas dibidibi y mantas de algodón de la cultura ifugao, procedentes de Filipinas, o caurís y hachas en miniatura (bikuele amu) de la cultura fang, de Guinea Ecuatorial.

Los fondos del actual Museo del Traje y Centro de Investigación del Patrimonio Etnológico, antiguo

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de Investigación del Patrimonio Etnológico, antiguo 37 Museo Nacional de Antropología, Madrid Museo del Pueblo

Museo Nacional de Antropología, Madrid

Museo del Pueblo Español, están centrados en diver- sos aspectos de la cultura tradicional española y las monedas que posee son pocas, pero resultan una

muestra interesante de los otros usos dados a este tipo

de piezas y su reutilización en la joyería popular –pen-

dientes, collares y broches portados por las amas de cría–, y como accesorios de indumentaria masculina –botones realizados con reales de plata– en la España del siglo XIX y principios del XX.

Finalmente debe mencionarse el Museo de América,

creado en 1941 a partir de los fondos de arqueología

y etnografía americanas del Museo Arqueológico

Nacional. Su monetario es en realidad un depósito realizado por el Museo Arqueológico poco después de

su creación, constituido por un pequeño conjunto de

piezas acuñadas por los Austrias y Borbones en las cecas americanas y cuya finalidad es completar las colecciones de época colonial del centro.

De todos estos museos los monetarios más destacados son los conservados en el Museo Arqueológico Nacional, el Museo Cerralbo y el Museo Nacional de Arte Romano, por lo cual nos detendremos algo más en ellos.

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M useo A rqueológico N acional

Como ya hemos señalado, la colección numismática más sobresaliente por su volumen y universalidad es, sin duda, la del Museo Arqueológico Nacional, que cuenta con unas 300.000 piezas entre monedas, medallas, sellos y matrices sigilares, condecoraciones e instrumentos de acuñación que abarcan desde la invención de la moneda hasta la actualidad.

El origen de sus fondos se encuentra en la Real Librería fundada por Felipe V en 1711 y abierta en Madrid el 1 de marzo de 1712 con los fines especí- ficos de difusión y divulgación al público. En ella se integraron los libros, monedas y antigüedades de las colecciones reales existentes en palacio, formadas a lo largo del tiempo por los monarcas españoles, junto con otras importantes colecciones particulares adqui- ridas en aquel momento y que pasaron a constituir el llamado Museo de Medallas y Antigüedades. En 1836 esta institución dejó de ser propiedad privada del Rey para convertirse en parte del acervo cultural de la nación, pasando a ser denominada Biblioteca Nacional. A lo largo de todo este tiempo el Museo de Medallas no dejó de incrementar sus fondos a través de

de Medallas no dejó de incrementar sus fondos a través de M u s e o

Museo de América, Madrid

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donaciones, compras y asignaciones imposibles de

reseñar aquí 3 , al igual que cuando a partir de 1867 pasa a formar parte de los fondos fundacionales del recién creado Museo Arqueológico Nacional, junto con las procedentes del Museo de Ciencias Naturales

y la de la Escuela Superior de Diplomática entre

otras. Adquisiciones de importantes colecciones, ade- más de numerosos hallazgos de tesoros, monedas procedentes de excavaciones o de la labor de las comi- siones científicas tanto en España como en el extran- jero continuaron enriqueciendo sus series pese a la desgraciada pérdida de casi toda su colección de oro

durante la Guerra Civil 4 . Así pues, durante 300 años esta colección ha sido la depositaria del más impor- tante patrimonio numismático español.

Como era de esperar, su colección de moneda espa- ñola de todas las épocas es la mejor del mundo; así, por ejemplo, las acuñaciones hispánicas constituyen un material indispensable para el conocimiento de la península ibérica en la Antigüedad. Lo mismo cabe decir de las monedas islámicas de Al-Andalus, debi-

do sobre todo a la particular formación de esta serie, que se vio enriquecida a finales del siglo XIX

y principios del XX por el ingreso de un conjunto

de colecciones que habían pertenecido, precisamen-

te, a los más importantes especialistas de la época en

la materia, como Antonio Vives. Además conserva

un elevado número de tesoros de todas las épocas. Otras series no españolas, como la romana, tanto republicana como imperial, están al nivel de otros grandes centros museísticos internacionales, y muy destacada es también, por citar alguna otra, la colec- ción de piezas del Extremo Oriente.

Cabe señalar además la presencia de varios cuños, obje- tos que no suelen ser muy frecuentes en colecciones de este carácter y que se han adquirido en fechas recientes. En cuanto a las medallas, sobresale un tipo muy caracte- rístico de España, las medallas de proclamación, piezas emitidas en honor del advenimiento al trono de los reyes

3. Entre los muchos ingresos de esta etapa están, por ejemplo, la colección de Charles d’Orléans de Rothelin, una de las más cele- bradas de Europa, la del anticuario italiano Mazzochi, la del Infante Luis de Borbón, hermano de Carlos III y la de su hijo, el Infante D. Gabriel, o el monetario de la Biblioteca jesuita de los Reales Estudios de San Isidro.

4. Algunos ejemplos de este período son el Monetario de la Biblioteca de la Universidad Central de Madrid, procedente de la colección que había pertenecido al Cardenal Cisneros; las colecciones adquiridas a Monseñor Taggiasco y a Eduardo Toda, y ya en el siglo XX, la de Juan Antonio Ruiz-Casaux, y sobre todo, la de Domingo Sastre en 1973.

LAS COLECCIONES DE NUMISMÁTICA EN LOS MUSEOS ESTATALES

L AS COLECCIONES DE N UMISMÁTICA EN LOS MUSEOS ESTATALES La Casa del Tesoro , primer

La Casa del Tesoro, primer emplazamiento de la Real Librería. Plano de Madrid de Gaspar de Witt (1622-1623). Museo Municipal de Madrid

españoles y que se distribuían durante las fiestas, en una costumbre muy popular a partir del siglo XVIII, pero también son muy representativas las correspondientes al Renacimiento o a los Papas. Finalmente hay que men- cionar la colección de dinero tradicional, que en los últi- mos años ha experimentado un fuerte crecimiento.

Dentro de todo este conjunto se pueden singularizar algunas piezas por su extraordinaria relevancia, como el cuaternión de Augusto, dos múltiplos de oro de Maximiano Hércules y Constancio Galo, la llamada Gran Dobla de Pedro I el Cruel de Castilla, la magnífica serie de múltiplos de oro de los Reyes Católicos, en especial los veinte excelentes acuñados en Segovia, el centén de Felipe IV, dos medallas de Carlos V, una diseñada por

de Felipe IV, dos medallas de Carlos V, una diseñada por Gran dobla de oro de

Gran dobla de oro de Pedro I de Castilla y León. 1360

Durero y otra realizada por Hans Reinhardt, y la de Ferdinando Carlo Gonzaga.

M useo Cerralbo

Las casi 25.000 monedas y medallas que conserva el Museo Cerralbo suponen un tanto por ciento muy importante de los fondos totales del centro, mucho más de la mitad, en consonancia con el interés de su fundador por la Numismática, una auténtica obsesión pues ya de niño, con la peseta que le dieron para su primera paga semanal, el marqués corrió a comprarse monedas antiguas. Su colección y la correspondiente biblioteca estaban consideradas de las más completas de la época. Aunque en aquellos momentos la legisla- ción permitía a los arqueólogos conservar parte de los materiales hallados en los yacimientos que excavaban, el marqués entregó los objetos procedentes de sus excavaciones al Museo Arqueológico Nacional, for- mando su colección privada con regalos y sobre todo compras realizadas durante sus viajes.

La mayoría son monedas, pues las medallas sólo alcanzan un millar, y abarcan desde moneda antigua –griega, romana e hispánica–, hasta emisiones modernas extranjeras, en consonancia con la variedad de intereses del marqués, aunque siempre hizo hin- capié en la Antigüedad. En la actualidad la cataloga- ción de los fondos del museo está en proceso de revisión y actualización, así como el Archivo, que sin duda proporcionará datos importantes no sólo para la historia y la procedencia de la colección, sino para la historiografía de la numismática y la arqueología españolas de finales del XIX y principios del XX. El Museo conserva también la colección reunida por su hijastro, el marqués de Villa-Huerta. Por sus espe- ciales características, además, se trata de una colec- ción cerrada en la que no se prevén nuevos ingresos.

Museo Nacional de Arte Romano

El Museo Nacional de Arte Romano, aunque creado como tal en 1975, tiene su origen en 1838, cuando el Estado, ante la importancia arqueológica de Mérida, decidió crear allí un museo para instalar las piezas descubiertas en la ciudad. A partir de 1910 se emprendieron excavaciones sistemáticas y esto pro- dujo un aumento tal de los fondos que se hizo nece- sario un nuevo edificio, encargado al conocido

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M ARINA C HINCHILLA M u s e o C e r r a l b

Museo Cerralbo, Madrid

arquitecto Rafael Moneo, que fue inaugurado en 1987. Pero aunque el museo está centrado en la cul- tura material emeritense, su objetivo es mostrar a través de ella el proceso histórico de la Hispania romana. Las noticias más antiguas que se conservan de su colección numismática son de 1910 y citan tan sólo 114 monedas, pero como consecuencia de las excavaciones, así como de donaciones particulares y de las compras realizadas por el Ministerio, en la actualidad la colección asciende a 4.110 piezas.

Los fondos están adscritos a la Sección de Epigrafía y Numismática y abarcan desde la época antigua hasta la contemporánea. Por las características de la colección, el volumen de medallas es muy reducido, pues tan sólo hay una veintena de ellas. La importancia de la Mérida romana, que llegó a tener ceca propia, tiene como con- secuencia que la mayor parte de las piezas pertenezca a la época romana, si bien hay cantidades importantes de ejemplares de momentos posteriores, como la etapa visigoda, cuando volvió a ser sede de un taller monetal. Además del valor que supone el hecho de que se trate de hallazgos locales, a veces bien contextualizados, podemos destacar como conjuntos relevantes los fon- dos de moneda de oro romana y visigoda, así como dos tesorillos de época islámica.

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y visigoda, así como dos tesorillos de época islámica. 40 Museo Nacional de Arte Romano, Mérida

Museo Nacional de Arte Romano, Mérida (Badajoz)

LA NUMISMÁTICA EN LAS FUNCIONES DEL MUSEO

A dquisiciones

Sin duda una de las funciones primordiales de los museos se encuentra en el enriquecimiento de sus colec- ciones. Sin embargo no se trata de propiciar una mera acumulación de bienes culturales. El auténtico valor de esta función se encuentra expresado con claridad en nuestro marco legislativo, ya que tanto la Constitución Española (artículos 46 y 148.1.28) como la Ley del Patrimonio Histórico Español establecen que es deber del Estado no sólo la conservación del Patrimonio, sino también su acrecentamiento de cara a las futuras genera- ciones, así como su protección frente al expolio y la exportación ilegal. Un aspecto al que se ha dedicado un gran esfuerzo económico en los últimos años, y con el que se pretende que los museos continúen siendo insti- tuciones vivas y en constante crecimiento.

A esta línea de actuación se dirige la política de incremen- to del Patrimonio Histórico Español llevada a cabo por el Ministerio de Cultura, máximo órgano responsable de la adquisición de bienes culturales con destino a los museos de titularidad estatal y que cumple esta función a través

LAS COLECCIONES DE NUMISMÁTICA EN LOS MUSEOS ESTATALES

de la Subdirección General de Protección del Patrimonio Histórico y, en concreto, de la Junta de Calificación, Valoración y Exportación de Bienes Culturales del Patrimonio Histórico Español. La Junta es un órgano colegiado de carácter consultivo de la Administración del Estado y entre sus funciones está valorar e informar sobre los bienes que se van a adquirir para los centros de titula- ridad estatal, así como actuar como asesor de aquellos que, aún siendo de diferente titularidad, carecen de órga- nos de valoración propios, así como de las Comunidades Autónomas. Como norma general puede apuntarse que los criterios que rigen la asignación a uno u otro centro de los bienes adquiridos, recibidos o recuperados por el Estado se basan en las funciones que desempeña cada uno de ellos y sus necesidades concretas.

Por lo que se refiere al campo de la Numismática, el inte- rés se ha centrado en completar series, como sucede en el Museo Nacional de Arte Romano donde se pretende cubrir lagunas existentes en las series imperiales romanas, sobre todo de oro y, de forma sistemática, en las emisio- nes de la ceca de Emerita o de períodos concretos, como la moneda visigoda, con vistas al proyecto de una nueva sede para la Colección de Arte Visigodo. En otras oca- siones se busca la adquisición de ejemplares poco repre- sentados o inexistentes en las colecciones, pero necesarios a efectos museográficos, como por ejemplo la compra de monedas acuñadas en Toledo para ser adscri- tas al Museo Sefardí. Finalmente, en otros casos se trata de ejemplares que destacan bien por su singular excep- cionalidad –como los veinte excelentes de los Reyes Católicos acuñados en Segovia–, por su valor artístico –la medalla de Carlos V realizada por Hans Reinhardt– o por su interés historiográfico o científico –el caso del tesoro de época medieval de Gallur–, estos tres últimos ejemplos con destino al Museo Arqueológico Nacional.

Esta labor de enriquecimiento de los fondos numis- máticos de nuestros museos se realiza mediante las diversas vías que establece la normativa legal; la mayor parte son adquisiciones del Estado. Mediante compra directa a particulares se ha adquirido, por ejemplo, la colección Juan Cayón, integrada por 223 piezas que abarcan las más variadas formas de dinero tradicional, que unidas a los fondos de este tipo ya existentes en el Museo Arqueológico Nacional y a nuevas compras directas realizadas recientemente, como el tevau o dinero pluma de las islas de Santa Cruz, ha permitido que esta institución cuente con una de las mejores series de objetos premonetales, un campo peculiar dentro del mundo de la numismática.

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un campo peculiar dentro del mundo de la numismática. 41 Carlos V. Medalla de oro realizada

Carlos V. Medalla de oro realizada por Hans Reinhardt el Viejo en 1537

El ejercicio del derecho de tanteo en subastas públicas en España ha sido el sistema utilizado preferentemente para el incremento de bienes destinados a los museos. Por otra parte, la compra en subastas en el extranjero ha permitido ir cumpliendo con uno de los objetivos de la política de ingresos respecto al Museo Arqueológico Nacional. Estas compras se han dirigido especialmente a la adquisición de ejemplares relevantes de oro con el fin de paliar la pérdida de casi toda la colección duran- te la Guerra Civil. Así sucede con los ya mencionados veinte excelentes de los Reyes Católicos, la medalla de Hans Reinhardt o la reciente compra en 2002 de tres grandes múltiplos romanos imperiales, dos piezas de

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ocho áureos de Claudio II y Maximiano Hércules y otra de cinco sólidos de Constancio Galo.

En menor medida, aunque debe ser destacado, los fon- dos se han visto acrecentados gracias a donaciones a favor del Estado, cuya aceptación es competencia del Ministerio de Cultura. Así, con destino al Museo Nacional de Arte Romano se han aceptado diversas donaciones procedentes, principalmente, de la Asociación de Amigos del Museo.

Entre las diversas competencias que ejerce la Subdirección General de Protección del Patrimonio está la importante labor que desempeña en su defensa y protección frente a

la

exportación ilícita. Resultado de esta actuación ha sido

la

recuperación de una destacada colección exportada ile-

galmente del territorio nacional y compuesta por cerca de

2000 medallas, en su gran mayoría proclamaciones de los

reyes de España, que ha pasado a ser propiedad del Estado.

Sin embargo, para cumplir con su auténtica función

social, esta política de adquisiciones debe verse culminada con la puesta a disposición del público de los bienes para su disfrute. Esta tarea se materializa en exposiciones de carácter temporal con las que, cada cierto tiempo, los museos van dando cuenta de los nuevos ingresos. Con este fin el Museo Arqueológico Nacional organizó en

2001 y 2002 dos muestras, La herencia del pasado: últimas

adquisiciones del Museo Arqueológico Nacional, donde se presen-

taron, entre otros, los ingresos numismáticos producidos en los años 2000 y 2001, y la monográfica Dinero exótico. Una nueva colección del Museo Arqueológico Nacional, en la que dio a conocer la ya citada colección Cayón. Además esta misma institución cuenta en la sala permanente de Numismática con una vitrina dedicada exclusivamente a la exposición de las nuevas piezas. En total en el período entre 1990 y 2001 han ingresado en el museo 5.287 pie- zas de carácter numismático.

En este aspecto podemos señalar que el balance es muy positivo y refleja el esfuerzo conjunto y el traba- jo continuado realizado por el Ministerio de Cultura

y los museos.

Documentación

La razón de ser de las colecciones públicas es su pro- tección y conservación con el fin de ponerlas a disposi- ción de una sociedad que día a día demanda un mejor conocimiento de su patrimonio cultural. El primer paso

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conocimiento de su patrimonio cultural. El primer paso 42 Maximiano Hércules. Ocho áureos acuñados en Treveris

Maximiano Hércules. Ocho áureos acuñados en Treveris c. 303 d.C.

imprescindible para lograr tales objetivos es documen- tarlas lo más completa y exhaustivamente posible y así lo contempla la legislación española. Efectivamente, los repertorios documentales, inventarios y catálogos, son los principales instrumentos para garantizar la protec- ción de los bienes conservados en nuestros museos, al tiempo que la información que contienen es la base fundamental para su correcta difusión.

La situación actual del inventario y la catalogación de las colecciones numismáticas de los museos estatales no es uniforme, sino que difiere según su trayectoria his- tórica y sus características. En museos como el de Arqueología Marítima, el Sefardí, el de América, el Sorolla o el Romántico, cuyo volumen de piezas no es

LAS COLECCIONES DE NUMISMÁTICA EN LOS MUSEOS ESTATALES

muy elevado, se encuentran totalmente inventariadas y en la mayoría de ellos catalogadas en una gran parte. Otros museos cuentan con documentación antigua que, aunque es muy valiosa para la historia de la formación de las colecciones, no siempre es útil a efectos de su control. Es el caso del Museo Cerralbo, donde si bien las colecciones cuentan con diversos inventarios, el pri- mero iniciado por Juan Cabré en 1924, en general su utilidad es muy desigual y en este momento se encuen- tra en pleno proceso de actualización documental. En este sentido es paradigmático el Museo Arqueológico Nacional, pues desde su creación como Museo de Medallas dentro de la Real Librería existe una relación continua de inventarios más o menos completos que son de un enorme interés historiográfico pero en absoluto preci- sos para llevar a cabo la identificación concreta de las piezas hoy día. Por otra parte, aspectos como el cons- tante crecimiento de sus fondos a lo largo de los años, el criterio decimonónico de integración de los ejempla- res en cada serie, y los problemas padecidos a causa de las diversas vicisitudes y múltiples traslados por los que ha pasado la colección han hecho evidente la necesidad de una reelaboración de los inventarios y la puesta al día de los criterios de catalogación. En cambio el Museo Nacional de Arte Romano, cuyo primer inventario de materiales numismáticos data de 1910, a cargo de Maximiliano Macía, ha conseguido completar práctica- mente todo el proceso documental, incluida la docu- mentación gráfica.

En todo caso, por lo que a los sistemas documentales museísticos se refiere, y gracias a las posibilidades que per- miten las nuevas tecnologías, nos encontramos en un momento de transición no sólo del uso de los soportes clásicos a los nuevos soportes informáticos y digitales, sino de búsqueda de una mayor eficacia y seguridad de éstos. En este sentido, el Ministerio de Cultura, a través de la Dirección General de Bellas Artes y como uno de los ejes fundamentales del Plan Integral de Museos Estatales, comenzó en 1996 a desarrollar el Programa DOMUS, iniciado a partir del Proyecto de Normalización Documental de Museos llevado a cabo por el Ministerio desde 1993. DOMUS es un sistema integral de gestión museográfica con el que se pretende la unificación de los procesos de trabajo y que abarca desde las tareas adminis- trativas hasta las labores de documentación. Se ha traba- jado bajo los presupuestos de la normalización de la estructura de la información, la forma de identificación, la descripción y clasificación de los bienes, así como del vocabulario utilizado para introducir y consultar la infor- mación. El objetivo es implantarlo en todos los centros

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mación. El objetivo es implantarlo en todos los centros 43 Museo Cerralbo. Biblioteca del marqués que

Museo Cerralbo. Biblioteca del marqués

que integran el Sistema Español de Museos, contando para ello con la cooperación de las Comunidades Autónomas y procurando así el intercambio de informa- ción necesaria para obtener un catálogo informatizado de todos los bienes culturales que forman parte del Patrimonio Histórico Español. El fin último del Ministerio con este proyecto es no sólo garantizar su pro- tección y conservación, sino también acercar este patri- monio a todos los ciudadanos a través de Internet.

Las colecciones numismáticas, dadas sus peculiares carac-

terísticas y el elevado tanto por ciento que representan en

el volumen total de nuestras colecciones, ocupan un lugar

relevante en este proceso. En la actualidad se está proce- diendo a la implantación progresiva del Programa DOMUS en los Museos Estatales. Hasta el momento se

han llevado a cabo los procesos de carga desde los siste- mas informáticos antes utilizados hacia el nuevo sistema

y en estos momentos nos encontramos en la fase de

introducción de nuevos datos. Respecto al material numismático, el proceso se ha completado en algunos de los que conservan un menor volumen de ejemplares, como el Museo de América y el Museo Romántico. En cuanto a colecciones de mayor envergadura, el Museo Cerralbo ha iniciado recientemente el proceso, al igual

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que el Museo Arqueológico Nacional donde, además de las piezas ya incluidas y digitalizadas con anterioridad, se ha emprendido la informatización sistemática de la sec- ción de medallística al tiempo que se están preparando los inventarios actualizados para su futuro tratamiento. Hasta el momento actual existen 39.050 registros de fondos museográficos y documentales numismáticos incorporados a aplicación DOMUS en las colecciones de los museos estatales de gestión exclusiva.

Una de las principales actuaciones del Ministerio de Cultura está enfocada a la normalización terminológica, base fundamental de todo proceso informático. Así se ha puesto en marcha un programa de publicaciones sobre terminología propia del patrimonio cultural, que ha comenzado a dar sus primeros resultados y que preten- de ser una herramienta de trabajo útil para todos los profesionales de museos y en particular para aquellos que se dedican a la documentación. Una de las tareas de este programa de normalización ha sido la elaboración de un diccionario de términos numismáticos, encomen- dado al Departamento de Numismática del Museo Arqueológico Nacional y de próxima publicación, que debe contener la relación de términos técnicos específi- cos para su uso en la descripción de los objetos y un tesauro que facilite la catalogación homogénea de este tipo de bienes.

Investigación

Evidentemente la investigación realizada sobre y a partir de las colecciones es una actividad clave de los museos y la base imprescindible para obtener una documentación correcta y útil. En gran parte llevada a cabo por el pro- pio personal del centro, que es quien mejor conoce los fondos, se desarrolla en una doble dirección, la recons- trucción de la historia de la colección y el estudio cien- tífico de las piezas. Los resultados obtenidos se materializan en publicaciones y actividades científicas como catálogos, conferencias, cursos, congresos y expo- siciones, que no sólo son a su vez una ayuda esencial para el progreso de la investigación, sino que entran de lleno en el campo de la difusión de las colecciones del museo, que veremos después. Dentro del conjunto de los Museos Estatales el desarrollo de esta investigación recae especialmente en los centros que cuentan con per- sonal con una formación específica en numismática.

Sin embargo una parte muy importante del trabajo dia- rio del personal de un museo, sobre todo en los grandes

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centros, es la atención a los especialistas que acuden a estudiar las colecciones. En un museo como el Arqueológico Nacional son muy frecuentes las consultas de investigadores, tanto españoles como extranjeros y procedentes no sólo de la numismática, sino también de diferentes ámbitos de la arqueología, el arte o la histo- ria. Estas consultas generan un trabajo que ocupa buena parte del tiempo del personal al cuidado de la colección; así, el Departamento de Numismática del Arqueológico atiende cada año en torno a cincuenta peticiones, tanto para estudiar directamente los fondos mediante una visi- ta personal como de consultas por correspondencia.

Los museos, como instituciones públicas, desarrollan además un importante papel en la formación de inves- tigadores, especialmente en la realización de trabajos universitarios, memorias de licenciatura y tesis docto- rales, poniendo los medios para que aprendan a mani- pular y estudiar directamente los materiales y beneficiándose al tiempo de su trabajo y los resultados de su investigación. Por otra parte, el Ministerio con- voca anualmente un conjunto de becas destinadas a proyectos museológicos, algunas de las cuales han recaído en las colecciones numismáticas.

Difusión

La difusión de las colecciones, su significado cultu- ral y la investigación que sobre ellas se desarrolla es un deber ineludible para un museo, en cuanto su proyección pública es esencial para la concienciación de los ciudadanos sobre la importancia del patrimo- nio histórico y por consiguiente para su conoci- miento y protección. Hay un conjunto de vías clásicas para ello, entre las que se encuentran las publicaciones, tanto dirigidas a un público general como a la investigación especializada, la organiza- ción de congresos, cursos, conferencias y actividades desarrolladas en torno a los objetos expuestos como la “pieza del mes”, además de las exposiciones, que merecen un desarrollo aparte.

El problema de las colecciones numismáticas es que la especialización que requiere su investigación y puesta en valor, así como las características físicas de la mayoría de los ejemplares, que no hacen precisamente cómoda su contemplación, pueden llegar a retraer su difusión al público, quedando relegadas ante otros objetos más vistosos y fáciles de disfrutar con menos esfuerzo. Por eso es particularmente necesario impul-

LAS COLECCIONES DE NUMISMÁTICA EN LOS MUSEOS ESTATALES

sar la difusión de estos fondos por todos los medios al alcance. Uno de los más relevantes es precisamente la organización de congresos y encuentros científicos como este XIII Congreso, en cuanto que contribuyen no sólo a intercambiar ideas entre investigadores de distintas formaciones y procedencias, sino a difundir la importancia y la trascendencia de la investigación, en este caso numismática, entre el público no especia- lizado. En este sentido el Ministerio de Cultura ha realizado un gran esfuerzo a lo largo de estos años para acoger no sólo este encuentro internacional, sino otros de ámbito más reducido pero de gran influencia en su campo, como fue, en 1990, el III Jarique de Numismática Hispano-Árabe, cuya sede fue el Museo Arqueológico Nacional, además de colaborar con el trabajo de su personal en la organización científica del X Congreso Nacional de Numismática, celebrado en 1998.

En esta área de actuación cursos, seminarios y confe- rencias sirven igualmente para divulgar las colecciones de forma directa e inmediata entre estudiantes, espe- cialistas y público en general, según a quién vayan dirigidos. En este campo ha sido el Museo Arqueológico Nacional quien, por razón de la enver- gadura de la colección y de la existencia de un Departamento especializado, se ha ocupado más de la organización de este tipo de actividades, en ocasiones como complemento a la exhibición de exposiciones temporales temáticas, como fueron La moneda, algo más que dinero (1997) y Dinero exótico (2001).

Las publicaciones cumplen un papel similar, con las diferencias naturales en cuanto estén dirigidas a un público especializado o general. Dentro de las prime- ras son particularmente relevantes las revistas de los museos, como el Boletín del Museo Arqueológico Nacional y el del Museo de América, en cuanto dan sistemática y paulatinamente a conocer las colecciones de los respectivos centros, y los catálogos específicos actualizados. En los últimos años se han publicado catálogos monográficos como el de las monedas de oro antiguas del Museo Arqueológico Nacional y el primer volumen de la serie internacional Sylloge Nummorum Graecorum, dedicado a dos cecas hispanas, Gadir y Ebusus, pero también otras colecciones peque- ñas que quedan integradas en obras de carácter más amplio, como el catálogo de los fondos de Escultura del Museo Sorolla, en el que se incluyen las medallas allí conservadas, o las piezas halladas en el Templo de Diana de Mérida, recogidas en la publicación mono- gráfica del mismo.

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Dirigidas al público en general contamos con obras de intención más divulgativa, aunque no menos valiosas también para el mundo de la investigación, las más importantes las propias guías y libros “instituciona- les” de los museos y los catálogos de exposiciones, que alcanzan gran difusión y con ello ponen a disposición de un público muy amplio no sólo una información precisa, sino una explicación científica razonada que ayuda a la comprensión de las colecciones.

En la actualidad las posibilidades de Internet comien- zan a ser aprovechadas para la difusión del patrimo- nio cultural, los fondos y las actividades de los museos, encontrando en la red no sólo un medio de llegar con inmediatez a todo el mundo, sino un enor- me impacto mediático. Con el fin de impulsar su pre-

sencia en la red el Ministerio de Cultura ha iniciado,

a través de la Subdirección General de Museos y

como parte del Plan Integral de Museos el proyecto Patrimonio.es, que se prevé esté completado en 2008. Sus objetivos son, por un lado, obtener un catálogo de los bienes integrantes del Patrimonio Histórico Español –archivos, bibliotecas y museos-, en colabo- ración con las Comunidades Autónomas, con el fin de

ofrecer al ciudadano una visión global de su riqueza,

y por otro, desarrollar un portal de los Museos y

Colecciones de España que permita acceder a toda la información disponible sobre los centros, su ubica- ción, colecciones, servicios y actividades culturales. Este proyecto está evidentemente muy ligado al Sistema Domus, que es quien debe proporcionar la imprescindible base documental.

No debemos olvidar que además de estos grandes pro- yectos, publicaciones y exposiciones debe existir una acción continua en la vida diaria del museo. En este campo los mejores ejemplos son actividades del tipo de la “pieza del mes” y las visitas guiadas, general- mente llevadas a cabo por guías voluntarios, muchas veces jubilados, que ponen todo su entusiasmo en explicar a escolares y adultos las salas del museo.

Exposiciones

Efectivamente la exposición de objetos numismáticos,

y especialmente de las monedas, no es fácil y plantea

una serie de problemas que se deben resolver para per- mitir y facilitar no sólo su correcta visión, sino su dis- frute. Por una parte tenemos sus dimensiones, que excepto en el caso de los grandes múltiplos y de las

MARINA CHINCHILLA

medallas de gran formato suele ser bastante reducido y obliga al espectador a aproximarse mucho a la vitri- na; por otra, el hecho, aunque parezca obvio, de que tienen dos caras, lo cual obliga a elegir cuál se quiere mostrar si no se posee más de un ejemplar en buen estado. Esto último no suele ser un obstáculo en las colecciones grandes, que pueden mostrar sin proble- mas dos ejemplares en la mayoría de los casos, pero sí en las pequeñas o en caso de piezas únicas o muy raras, para las que hay que buscar un medio alternati- vo de mostrar la otra cara. Sin embargo en muchos casos la exposición de monedas encuentra otras difi- cultades de tipo conceptual, provocadas por la dificul- tad de extraer toda la información que pueden proporcionar e integrarla en el discurso general de la exposición del museo.

Exposiciones permanentes

A todo ello se une que la amplitud y diversidad de

bienes que custodian nuestros museos no hace posi-

ble su completa exposición. En el caso de las colec- ciones numismáticas su presencia en las áreas de exposición permanente presenta un valor desigual, en algunas ocasiones es representativa pero en otras no

es todo lo significativa que debiera. Se da la circuns- tancia, ciertamente lógica, de que los museos con colecciones más pequeñas son los que cuentan con una mayor proporción de piezas en exposición. Centros como el Museo Nacional de Arte Romano,

el Sorolla y el Sefardí tienen expuesto una quinta

parte de sus fondos y el Museo de América llega casi al 50%, mientras que el Museo Cerralbo y el Arqueológico Nacional exhiben menos del 1% del total de sus colecciones.

El papel que desempeñan en el discurso expositivo varía dependiendo del centro, aunque en general se encuentran integradas en las diversas áreas. En el caso del Museo Sorolla forman parte de un espacio

dedicado a la vida y la época del artista, mientras que en el Sefardí se utilizan para completar y contextua- lizar el resto de la colección. En el Museo de América

se disponen en el área de Economía, dentro del espa-

cio destinado a los Estados, y en el Cerralbo su pre- sencia es puramente testimonial, pues forman parte de los armarios-vitrina de la biblioteca del marqués. En Mérida la exposición tiene un sesgo temático, pues se dispone en tres vitrinas, dedicada una a la ceca de la colonia Augusta Emerita y las otras dos a las

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de la colonia Augusta Emerita y las otras dos a las 46 Museo Nacional de Arte

Museo Nacional de Arte Romano. Sala de Numismática

emisiones del Imperio Romano. Además, los mate- riales procedentes de las algunas de las excavaciones practicadas en la ciudad, como es el caso del Templo de Diana o del Circo, están acompañadas de los hallazgos numismáticos producidos en estos lugares.

En cuanto al Museo Arqueológico Nacional, hasta 1951 contó con una gran exposición de la colección representativa de sus fondos, montada en vitrinas ubicadas en el centro de la misma sala que custodia- ba la colección no expuesta, instalada ésta en los armarios que, procedentes de la Botica Real de Carlos III, regaló al Monetario Fernando VII en 1825. En 1951 la sala se cerró, siguiendo el pecu- liar criterio expositivo de la Dirección de la época, que consideraba que la Numismática sólo era inte- resante para la investigación, y aunque los proyectos de reforma de los años setenta contemplaban la exis- tencia de una amplia sala destinada a la exposición permanente de los fondos numismáticos, por diver- sas circunstancias nunca se llevó a término, por lo que el centro se vio privado durante muchos años de

por lo que el centro se vio privado durante muchos años de Museo Arqueológico Nacional. Sala

Museo Arqueológico Nacional. Sala Tesoros del Gabinete Numismático

LAS COLECCIONES DE NUMISMÁTICA EN LOS MUSEOS ESTATALES

una muestra permanente de la colección. En los últimos años la situación se ha ido paliando en cier- ta forma. Las monedas, como objetos arqueológicos que son y parte de la cultura material de cada época, han ido encontrando su lugar dentro de los diferen- tes ámbitos culturales que muestra el museo, con vitrinas en las salas de Egipto, el mundo prerroma- no, Roma y las Edades Media, Moderna y Contemporánea. Las salas de colecciones de los siglos XVI a XIX, en concreto, han sido las últimas en inaugurarse, en 2001, y en ellas no sólo se expo- nen las emisiones monetarias españolas de la época sino también una selección de medallas del Renacimiento y de proclamación.

Desde hace pocos años este centro cuenta también con un espacio específico donde se expone una selec- ción de los ejemplares más representativos de su variada colección numismática. La sala nació como resultado de una muestra temporal, Tesoros del Gabinete Numismático del Museo Arqueológico Nacional, celebrada en 1999 y convertida posteriormente en parte del recorrido permanente del museo. Para su instalación, con el fin de evocar la larga historia de la colección y el ambiente de los antiguos gabinetes, se utilizaron como soportes expositivos precisamente los antiguos armarios de la Botica Real que contuvieron la colec- ción desde 1825 hasta 1951. Así pues, la visita numismática al Museo Arqueológico se articula mediante un doble recorrido: un itinerario cultural, siguiendo el de las salas temáticas, y el especializado con las 100 piezas más representativas de la colec- ción. En la actualidad el volumen de piezas expuesto asciende en total a 843 ejemplares.

Exposiciones temporales

Otro aspecto a resaltar y en el que la Numismática tiene un papel protagonista es el apartado de las exposiciones temporales. Dentro de la labor de difu- sión del patrimonio histórico conservado en nues- tros museos es ésta una actividad que se ha visto potenciada en los últimos años, tanto en lo que se refiere a préstamos para exposiciones ajenas como al montaje de producciones propias de los museos estatales.

El papel de la Numismática en ellas, tanto monedas como medallas, suele ser muy relevante numérica- mente ya que son de los objetos que más se solicitan,

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mente ya que son de los objetos que más se solicitan, 47 Museo Arqueológico Nacional. Vitrina

Museo Arqueológico Nacional. Vitrina de las salas de la Edad Moderna

suponiendo un tanto por ciento elevado de las piezas de una exposición. Las monedas son objetos recono- cibles y próximos a nosotros, y por ello llamativos, lo cual impulsa a los comisarios de las muestras a contar con ellas; admiten además una multiplicidad de lecturas que las hacen apropiadas para aludir a aspectos muy diferentes de un tema, aunque es obli- gado reconocer que no siempre se aprovecha esta ver- satilidad y muchas veces se utilizan como meras ilustraciones o anécdotas. Además su exposición exige un esfuerzo por parte de comisarios y diseña- dores para disponerlas de modo que se facilite su comprensión y su contemplación. De los museos estatales con colecciones numismáticas prácticamente sólo tres, el Nacional de Arte Romano, el Cerralbo y el Arqueológico participan en exposiciones temporales, tanto propias como ajenas, aunque es el último el que tiene una presencia mayor y habitual, prestando siste- máticamente piezas para todo tipo de muestras.

Los últimos años han presenciado un enorme creci- miento de las exposiciones temporales, concebidas

creci- miento de las exposiciones temporales, concebidas Exposición Dinero exótico (Museo Arqueológico Nacional,

Exposición Dinero exótico (Museo Arqueológico Nacional, 2001)

MARINA CHINCHILLA

como una forma de difundir el patrimonio y de atraer a un público que periódicamente se interesa por la pro- gramación cultural. En España, organismos oficiales como la Subdirección General de Promoción de las Bellas Artes y la Sociedad Estatal para la Acción Cultural Exterior (SEACEX) centran su actividad en la promoción y la difusión cultural a través de muestras de carácter nacional e internacional, organizando tanto muestras independientes como ciclos relacionados con grandes conmemoraciones, como el quinto centenario del nacimiento de Carlos V.

En lo que se refiere a los préstamos para exposiciones ajenas, el Museo Arqueológico es quien más cantidad de peticiones recibe al año, tanto en número de solicitudes como en volumen de material cedido. En los últimos años ha participado en unas quince exposiciones al año, la mayoría muestras de temática muy variada, siendo una minoría las estrictamente numismáticas.

Las exposiciones de producción propia en las que ha intervenido material numismático han estado a cargo del Museo Cerralbo y nuevamente del Arqueológico. En el primer caso las muestras se han centrado en el fundador (El marqués de Cerralbo, 1996) y la historia del museo (De palacio a museo, 2000), figurando en ellas necesariamente las monedas al tener una presencia muy importante tanto en los fondos como en la pro- pia vida del marqués de Cerralbo.

En el caso del Arqueológico, además de incluir asidua- mente monedas en las exposiciones propias de otra temá- tica, como Cien años de una Dama o Torques: belleza y poder, ha organizado en los últimos años varias exposiciones monográficas sobre sus colecciones numismáticas: La moneda, algo más que dinero (1997), Tesoros del Gabinete Numismático (1999) y Dinero exótico (2001), además de Esto es dinero. De los orígenes al euro (2001), exhibida fuera de su sede, en La Coruña.

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PERSPECTIVAS DE FUTURO

Pese a todo lo conseguido en los últimos años, aún queda mucho que hacer para potenciar el papel de la numismática en el ámbito de los museos estatales y poder acometer con eficacia todas las funciones que tienen encomendadas los museos en la actualidad. La actuación del Ministerio en este campo se articula a través del Plan Integral de Museos Estatales, con el fin de llevar a cabo una actuación sistemática y global sobre el conjunto de los museos, de forma coordinada y con unos objetivos comunes y definidos. Para ello apunta a varias direcciones: las infraestructuras, las coleccio- nes y los recursos humanos.

En lo que concierne a las instalaciones que acogen las colecciones, hay que reconocer que no siempre presentan las mejores condiciones y que necesitan, ante todo, una modernización. El mayor esfuerzo de la Subdirección General está actualmente enfocado a la modernización de las infraestructuras. Las reformas arquitectónicas, la renovación de las instalaciones y la aplicación de nuevos planteamientos museográficos permitirán dar cabida a nuevas colecciones que hasta ahora han tenido poca pre- sencia en la exposición permanente, y entre ellas se encontrarán sin duda los fondos numismáticos.

Por otro lado, se quiere impulsar el concepto del museo como institución viva, en constante comunica- ción e intercambio con la ciudadanía. Para ello la red ofrece un campo en constante crecimiento y un modo de presentar las colecciones en una suerte de museo virtual que resulta sumamente cercano al usuario. El plan Patrimonio.es proporcionará una oportunidad de revalorizar, potenciar y mostrar las colecciones numis- máticas al público de un modo sumamente atractivo, sin las cortapisas que a veces conllevan las limitacio- nes físicas de las piezas. Aunque sin duda nada susti- tuirá nunca al disfrute directo de las obras.

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