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LA CORRUPCION Y COMO EVITAR SER COMPLICE DE ELLA

Colombia se ha caracterizado por ser un país emergente pero que a medida que
ha ido pasando el tiempo ha avanzado en grandes pasos en aspectos como lo
son, lo deportivo, lo cultural, científico, entre otros.
Sin embargo hay aspectos que desafortunadamente caracterizan a gran parte de
la sociedad colombiana como lo es la falta de cultura, la pobreza que conllevan a
situaciones desfavorables como lo son la pereza, la deshonestidad, la falta de
oportunidades, las grandes diferencias que se presentan tanto en el sector
político, social, económico, entre otros. Pero más sin embargo Colombia se ha
llevado en varios titulares de prensa en el mundo titulares sobre el gran problema
que lo aqueja que es la corrupción.
Día a día los medios de comunicación en el país mencionan distintos casos, en los
cuales el dinero o recursos que pagan los ciudadanos por concepto de impuestos,
las regalías que el gobierno central le brinda a los departamentos, se ve mal
gastada y en obras que nunca acaban como lo son bien llamados los elefantes
blancos o están relacionadas con personas inexistentes o con personas que ya
fallecieron que son denominadas como “fantasmas”
La corrupción tiene un gran impacto negativo en las sociedades porque no
solamente socava el crecimiento económico sino que también socava los
esfuerzos de reducción de la pobreza y la seguridad así como la salud ambiental y
la sostenibilidad de las ciudades ya que finalmente amenaza la estabilidad de las
naciones; en todo esto los más afectados son los pobres.

1.Cuestionar creencias

Revisar creencias que, por ser prácticas y efectivas por los beneficios inmediatos
que reportan, se han normalizado. Expresiones como “el vivo vive del bobo”, “hay
que ser avispado y sacarle provecho a lo que se pueda”, “ayúdate a ti mismo
porque nadie más te va a ayudar”, se convierten en mensajes que permean los
valores éticos y morales
2.Replantear el concepto del éxito derivado de prácticas corruptas.

Quien se lucra de la corrupción, además de enriquecerse y adquirir poder,


aumenta su estatus y goza en muchos sectores de reconocimiento y
aceptación. Es urgente replantear este estilo de vida que se ha vuelto un referente
positivo y un modelo para seguir.

3. Ampliar el campo de acción de la empatía.

Legitimar y mostrar consideración y respeto por las necesidades y derechos de los


otros son destrezas sociales para la vida cotidiana y tienen una alta rentabilidad
social.
4. Dimensionar el impacto de nuestros actos.

Entender cuál es el papel de cada ciudadano en la lucha contra


la corrupción implica reflexionar sobre el impacto negativo que tienen pequeñas
acciones en las que se obvia la ley, se transgreden pautas sociales o se actúa en
contra de otros. Cada comportamiento cuenta a la hora de luchar por erradicar
este flagelo.

5. Legitimar las normas

Cumplir las normas y reglas sociales, tanto las establecidas como las implícitas,
favorece la convivencia. La suma de las acciones individuales para entenderlas y
acatarlas les da legitimidad como reguladoras del orden social. No hacerlo va en
contra del bienestar de todos.

6. Poner en práctica los valores


La ética es una dimensión de las personas que se construye a lo largo de toda la
vida. Está constituida por una serie de habilidades, comportamientos y maneras
de ver el mundo que se pueden aprender. Tratar la corrupción desde la
perspectiva de la enseñanza ética es una labor que debemos emprender desde el
ámbito familiar, escolar o empresarial, entre otros.
7. Ejercer la sanción social
Rechazar la corrupción de manera contundente y abierta e insistir sobre lo
reprochable que es este acto, es una manera de deslegitimarla y dar un castigo
social. Es preciso hacer un control moral y bajar los umbrales de tolerancia. No se
puede considerar, por ejemplo, el soborno o el uso de influencias en beneficio
propio, como prácticas usuales bajo el presupuesto de que “todos lo hacen”.

8. Hablar sobre las consecuencias


Conversar sobre la corrupción y sus secuelas, y los efectos económicos, sociales
y políticos que generan en el entorno de las personas, los grupos, las instituciones
y los países. Hablar acerca de la disminución de la calidad de vida, pobreza,
injusticia o desempleo, entre otros, que puede traer.