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Construir y habitar

Ética para la ciudad


Richard Sennet

Richard Sennet habla sobre la ciudad defectuosa, abierta y modesta, donde relata
que la ciudad defectuosa esa esa ciudad defectuosa, donde por la variedad de
inmigrantes pueden llegar a hablarse muchos idiomas, pone ejemplos como que
para los estudiantes recién graduados son escasos los trabajos, la desigualdad de
las clases sociales, los grupos que se generan a partir de razas o estrato social, eso
hace que una ciudad sea defectuosa (torcida).

Habla también sobre la ciudad abierta en la que explica que una ciudad abierta
conviene a cualquier ciudad con gran diversidad de tipos de población en su seno,
pues la tolerancia mutua es lo que les permite vivir juntos.
una ciudad abierta siempre trabaja con sus complejidades, una ciudad abierta
debería tolerar las diferencias y promover la igualdad cuya idea básica es que toda
experiencia debe ser experimental.
Jacob Burckhardt enuncio un peligro con la advertencia de que la vida moderna
estaría regida por “brutales simplificadores” que eran lo que significaban para las
seductoras simplicidades del nacionalismo.
Éticamente, una ciudad abierta podría, por supuesto, tolerar las diferencias y
promover la equidad, pero específicamente liberaría a la gente de la camisa de
fuerza de lo fijo y lo familiar, creando un terreno en el que puedan experimentar y
expandir su experiencia
El miedo a los otros o la incapacidad para lidiar con la complejidad son aspectos de
la cité que también cierra la vida, la cité cerrada es, en consecuencia, tanto un
problema de valores como de economía política.

Al hablar de una ciudad modesta el autor empieza con una descripción del termino
hacer, la conciencia que tiene el hombre para crear y en el renacimiento se habla
sobre el adagio Stadtluft macht frei aplicaba la palabra hacer al yo.
Dice que el hombre le es dado tener lo que elige y lo que quiere ser, el hacer es la
tendencia a realizar un trabajo de buena calidad.
Una pequeña renovación de su casa al menor coste posible, la plantación de árboles
jóvenes en una calle o la simple provisión de unos bancos comunes corrientes
donde la gente mayor pueda sentarse con seguridad al aire libre. Esta ética de
producir con modestia implica a su vez una determinada relación con la cité.

En el nacimiento del urbanismo se habla sobre la historia de un ingeniero, donde en


la época del siglo XIII se vio la ciudad en un caos por la salubridad, la ciudad ya no
aguantaba mas desechos por las calles, las personas morían por infecciones y por
terribles enfermedades que conllevaban la suciedad de la ciudad y el agua
contaminada, los ingenieros tuvieron un papel protagónico en este asunto ya que
gracias a ellos se empezó a pensar en un sistema de alcantarillados y materialidad
del suelo y de prevención de enfermedades con la purificación del ambiente.

Sennett parte de la diferencia entre las mismas dos palabras que usa Foustel de
Coulanges a quien no menciona en su texto usándolas en francés: cité y ville. “Al
principio” escribe “sólo nombraban lo grande y lo pequeño: ville se refería a la ciudad
en general, mientras que cité designaba un lugar en específico.” Ese uso se ha
perdido, pero Sennett propone recuperarlo “puesto que describe una distinción
básica: el entorno construido es una cosa, cómo la gente lo habita es otra.”
Combinando lo que explicó Foustel de Coulanges sobre la diferencia entre civitas y
urbs y lo que plantea Sennett de la cité y la ville, podemos decir que la segunda, la
urbe, son las calles y el drenaje, así como el tráfico y las inundaciones causadas
por la ineficiencia del segundo; en tanto que la primera, la ciudad, es todo el
complejo social que empuja a miles de ciudadanos a desplazarse de su casa a su
trabajo a la misma hora cada día o que los obliga a vivir en un lugar donde la
infraestructura hidráulica es deficiente. La ciudad, dirá Sennett, es “un tipo de
conciencia” que “también puede representar cómo la gente quiere vivir
colectivamente.

Belky Yajaira Romero Agudelo

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