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02 DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA

ESTUDIO SISTEMATICO DE LA REALIDAD SOCIAL

Prof. Francisco Javier Sandoval Laura

INFORMACIÓN
TRABAJO EN EQUIPO
La siguiente lectura tiene como
LECTURA PERSONAL • TRABAJO EN EQUIPO • EXPOSICIÓN
finalidad brindar las
orientaciones básicas del tema
1. Para realizar el siguiente trabajo los estudiantes deberán conocer
sobre el “Proceso histórico de
el tema a través de la exposición del profesor.
la Doctrina Social de la Iglesia”.
2. El documento deberá ser leído de manera personal con el
propósito de extraer ideas principales.
3. Se formarán equipos de trabajo para elaborar un esquema que
CUESTIONARIO tendrán que exponer las ideas básicas.

1. ¿Qué es la DSI?
2. ¿Cuál fue el aporte de la INFORMACIÓN DEL DOCUMENTO
encíclica Rerum novarum?
3. ¿De qué manera la Iglesia DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA
defendió a la persona ante APUNTES HISTÓRICOS
los maltratos sociales? Dr. Rafael Díaz Blanco
Fundamenta tu respuesta
apoyándote de 03 papas.

TRABAJO EXTERNO

Realiza una presentación en


PPT del proceso histórico de la
Doctrina social de la Iglesia. Se
evaluará: información,
creatividad, precisiones
(documento, Papa, fecha, ideas
principales, imagen, no textos)

FSANDOVAL@USAT.EDU.PE DOCTRINA SOCIAL PROF. FRANCISCO JAVIER TRABAJO 0


DE LA IGLESIA SANDOVAL LAURA
DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA
APUNTES HISTÓRICOS

Prof. Francisco Javier Sandoval Laura

Para la Iglesia, el mensaje social del Evangelio no debe


considerarse como una teoría, sino por encima de todo, un
fundamento y estímulo para la acción.
Centesimus annus, 57

Comenzaremos con algunos conceptos sobre la Doctrina Social de la Iglesia, haremos un recorrido
histórico de la Rerum Novarum hasta nuestros días y terminaremos con algunas consideraciones
sobre las reflexiones de los Obispos venezolanos, a la luz de la Doctrina Social de la Iglesia, sobre
la realidad nacional.

CONCEPTO DE DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA

La misión de la Iglesia es de orden religioso, no de orden político económico o social. La Iglesia


no ofrece soluciones técnicas y no pretende mezclarse en política, pero si tiene una misión que
cumplir a favor de una sociedad a medida del hombre (Benedicto XVI, 2009: 16). Como afirma De
la Iglesia (2014: 286) “Ninguna realización humana lleva a plenitud el ideal del Evangelio”.

La Doctrina Social de la Iglesia “no es una tercera vía entre el capitalismo liberal y el colectivismo
marxista, y ni siquiera una posible alternativa a otras soluciones menos contrapuestas radicalmente,
sino que tiene una categoría propia. No es tampoco una ideología, sino la cuidadosa formulación
del resultado de una atenta reflexión sobre las complejas realidades de la vida del hombre en la
sociedad y en el contexto internacional, a la luz de la fe y de la tradición eclesial”. Sin embargo, el
magisterio se ha pronunciado con frecuencia contra el comunismo y los regímenes totalitarios,
excluye el socialismo como remedio y rechaza el liberalismo entendido como ilimitada
competencia entre las fuerzas económicas (CDSI, 2006: 65-67).

La locución doctrina social se remonta a Pio XII para designar “el corpus doctrinal relativo a temas
de relevancia social que, a partir de la encíclica Rerum novarum de León XIII, se ha desarrollado
en la Iglesia a través de los Romanos Pontífices y los Obispos en comunión con ellos” (CDSI, 2006:
64).

Sin embargo, decimos con Van Gestel (1964: 21) que la Doctrina Social de la Iglesia es más antigua
que la Iglesia misma en el sentido que ya en el Antiguo Testamento encontramos las ideas sociales
que desarrollaría la predicación de Jesucristo y se recogerían en el Nuevo Testamento, los
Evangelios, los Hechos de los Apóstoles y sus Epístolas. Señalaba san Juan Pablo II (1981: 5) en
Laborem exercens que la Doctrina Social de la Iglesia “tiene su fuente en la Sagrada Escritura,
comenzando por el libro del Génesis y, en particular, en el Evangelio y en los escritos apostólicos.
Esa doctrina perteneció desde el principio a la enseñanza de la Iglesia misma, a su concepción del
hombre y de la vida social y, especialmente, a la moral social elaborada según las necesidades de
las distintas épocas”.

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De acuerdo con los documentos de Puebla de la Conferencia Episcopal Latinoamericana (CELAM)
la enseñanza social de la Iglesia es “el conjunto de orientaciones doctrinales y criterios de acción
que tienen su fuente en la Sagrada Escritura, en la enseñanza de los Padres y grandes teólogos de
la Iglesia y en el magisterio, especialmente en los últimos papas” (García, 2010: 25).

La Doctrina Social de la Iglesia es la reflexión política, económica y social desarrollada en las


encíclicas, documentos conciliares, discursos pontificios, documentos de los distintos dicasterios
de la Iglesia, en un momento histórico concreto, cónsona con la tradición humanista cristiana que
en cada país corresponderá a las respectivas Conferencias Episcopales hacer las aplicaciones a las
realidades particulares. Considerándose la Iglesia “experta en humanidad” debe escrutar los
signos de los tiempos e interpretarlos a la luz del Evangelio (San Juan Pablo II, 1987: 4).

La Doctrina Social de la Iglesia debe resultar “un saber teórico-práctico orientador de la acción
parroquial” que surge del derecho y deber de la Iglesia de emitir juicios morales sobre situaciones,
estructuras y sistemas (Rodríguez, 1990: 1). Decía Juan XXIII (1961:39) en Mater et Magistra
(15/05/1961) que “la doctrina social profesada por la Iglesia Católica es algo inseparable de la
doctrina que la Iglesia enseña sobre la vida humana (222). Por esto deseamos intensamente que se
estudie cada vez más esta doctrina. Exhortamos, en primer lugar, a que se enseñe como disciplina
obligatoria en los colegios católicos de todo grado, y principalmente en los seminarios, aunque
sabemos que en algunos centros de este género se está dando dicha enseñanza acertadamente
desde hace tiempo. Deseamos, además, que esta disciplina social se incluya en el programa de
enseñanza religiosa de las parroquias y de las asociaciones de apostolado de los seglares y se
divulgue también por todos los procedimientos modernos de difusión, esto es, ediciones de diarios
y revistas, publicación de libros doctrinales, tanto para los entendidos como para el pueblo, y, por
último, emisiones de radio y televisión (223)”.

Por su parte, el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia (CDSI, 2006: 320) señala que “la
doctrina social es un punto de referencia indispensable para una formación cristiana completa”.
“Es absolutamente indispensable –sobre todo para los fieles laicos comprometidos de diversos
modos en el campo social y político- un conocimiento exacto de la doctrina social de la Iglesia”. Se
destaca que “el valor formativo de la doctrina social debe estar más presente en la actividad
catequética” y “no menos relevante debe ser el compromiso de emplear la doctrina social en la
formación de presbíteros y de los candidatos al sacerdocio (CDSI, 2006: 323).

Señala el Compendio (CDSI, 2006: 19) que la Doctrina Social de la Iglesia contiene los principios
de reflexión, los criterios de juicio y los principios de acción que sirven de base para promover un
humanismo integral y solidario. Sus valores fundamentales: la verdad, la libertad, la justicia, la
solidaridad, la paz y la caridad o amor cristiano, posibilitan la primacía de la ética sobre la técnica,
la persona sobre las cosas, y el espíritu sobre la materia (Rodríguez, 1990: 3).

Para Benedicto XVI (2009: 20-21), la DSI es “una única enseñanza, coherente y al mismo tiempo
siempre nueva”. Cada pontífice, cada encíclica tiene sus peculiaridades, sin perder la coherencia
de todo el corpus doctrinal en su conjunto. Está construida sobre el fundamento trasmitido por los
Apóstoles a los Padres de la Iglesia y acogida y profundizada por los grandes doctores cristianos
La Doctrina Social de la Iglesia tiene una importante dimensión interdisciplinaria que permite a la
fe, a la teología, a la metafísica y a las ciencias económicas encontrar su lugar dentro de una
colaboración al servicio del hombre (Benedicto XVI, 2009: 42-43). Su enseñanza está “orientada
esencialmente a la acción” y “se desarrolla en función de las circunstancias cambiantes de la
historia” (n. 72) (Rodríguez, 1990: 3). San Juan Pablo II en Sollicitudo Rei Socialis (41) señaló que la
Doctrina Social de la Iglesia “no pertenece al ámbito de la ideología, sino al de la teología y
especialmente de la teología moral” (CDSI, 2006: 55).
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Siendo Arzobispo de Buenos Aires, el entonces Cardenal Bergoglio afirmaba que la Iglesia no debe
meterse en la política partidista, sino en la gran política que nace de los mandamientos y del
Evangelio. Es hacer política con sentido evangélico, denunciar los atropellos a los derechos
humanos, situaciones de explotación o exclusión, carencias en la educación o alimentación (Rubin
y Ambrogetti, 2013: 85).

Belaunde (1982: 10-11) concluye: 1) Existe una doctrina o enseñanza social propia y original de la
Iglesia Católica por los principios que la inspiran; 2) Es una doctrina evolutiva, dinámica y actual
porque va extrayendo nuevas consecuencias de los principios teniendo en cuenta las realidades
cambiantes de la problemática social; 3) Es obligatoria para los católicos como lo señala Juan XXIII
en Mater et Magistra (60) por ser “una parte integrante de la concepción cristiana de la vida”.

Por último, advertimos que no debemos confundir la Doctrina Social de la Iglesia con el
denominado ‘pensamiento social católico’ producto de la acumulación de estudios sistemáticos,
interpretaciones y aplicaciones de la Doctrina Social de la Iglesia, ya que tales contenidos, en
muchos casos de gran interés, no poseen la autoridad del Magisterio de la Iglesia (Rodríguez
Iturbe, 2001: 1).

LAS ENCÍCLICAS SOCIALES

ANTECEDENTES INMEDIATOS:

Antecedentes inmediatos de las encíclicas sociales son: el proyecto de decreto sobre la situación
de los trabajadores presentado durante el Concilio Vaticano I (1869-1870) y la encíclica Aeterni
Patris de León XIIl del 04/08/1879 sobre la restauración de la filosofía cristiana conforme a la
doctrina de santo Tomás de Aquino.

ENCÍCLICAS SOCIALES

Se consideran encíclicas sociales las siguientes:

 Rerum novarum (15/05/1891) de León XIII (1878-1903) “sobre la situación de los obreros”.
 Quadragesimo Anno (15/05/1931) de Pio XI (1922-1939) “sobre la restauración del orden
social en perfecta conformidad con la ley evangélica”.
 Mater et Magistra (15/05/1961) de Juan XXIII (1958-1963) “sobre el reciente desarrollo de
la cuestión social a la luz de la doctrina cristiana”.
 Pacem in Terris (11/04/1963) de Juan XXIII “sobre la paz entre todos los pueblos que ha de
fundarse en la verdad, la justicia, el amor y la libertad”.
 Populorum progressio (26/03/1967) de Pablo VI (1963-1978) sobre la “sobre la necesidad
de promover el desarrollo de los pueblos”.
 Laborem exercens (14/09/1981) de san Juan Pablo II (1978-2005) “sobre el trabajo
humano”.
 Sollicitudo rei sociali (30/12/1987) de san Juan Pablo II (1987: 9), “al cumplirse el vigésimo
aniversario de la Populorum Progressio”.
 Centesimus annus (01/05/1991) de san Juan Pablo II, a los 100 años de la Rerum Novarum.
 Caritas in Veritate (29/06/2009) de Benedicto XVI (2005-2013) “sobre el desarrollo humano
integral en la caridad y la verdad”.
 Laudato Si (24/05/2015) del Papa Francisco (2013-?) “sobre el cuidado de la casa común”.

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OTROS DOCUMENTOS

Son documentos de gran relevancia para la Doctrina Social de la Iglesia los siguientes:

 Encíclica Divini redemtoris “sobre el comunismo ateo” de Pio XI.


 Constitución Pastoral Gaudium et spes (07/12/1965) “sobre la Iglesia en el mundo actual”
y Dignitatis Humanae del Concilio Vaticano II (1958-1965).
 Carta Apostólica Octagesima adveniens (14/05/1971) de Pablo VI, a los 80 años de la
Rerum Novarum.
 Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia de 2012 promulgado por Benedicto XVI.

APORTES DE LOS PAPAS EN LA IGLESIA

Pio IX (1846-1878)

A finales del pontificado de Pio IX se reúne el Concilio Vaticano I (1869-


1870) al cual se presentó un proyecto de decreto sobre la situación de los
trabajadores que denunciaba la miseria imperante. También hubo
iniciativas sobre el peligro del socialismo, sin embargo, el fin abrupto del
Concilio, derivado de la ocupación de Roma, impidió la consideración de
ambas propuestas.

León XIII (1878-1903)

La encíclica Rerum novarum (15/05/1891) de León XIII “sobre la situación


de los obreros” es considerada la primera gran encíclica social (López,
1986: 206). “Carta magna del orden social” la llamará Pio XI (1931: 10).
Juan XXIII (1961: 5) dirá que “ha sido reconocida como la Carta Magna de
la instauración del nuevo orden económico y social” y recordará (1961:
2) que “abrió un camino más amplio a la acción de la Iglesia Católica”.
San Juan Pablo II (1991: 5), afirmará que “confirió a la Iglesia una especie
de ´carta de ciudadanía´ respecto a las realidades de la vida pública”.

Aparece la encíclica en un momento de apogeo del capitalismo europeo. La revolución industrial


iniciada en Inglaterra se ha expandido y los principios liberales dominan Europa (Reih, 1982: 27).
La Rerum novarum es parte de un movimiento de renovación doctrinal que tiene como fuente la
encíclica Aeterni Patris (04/08/1879) de Leon XIIl sobre la restauración de la filosofía cristiana
conforme a la doctrina de santo Tomás de Aquino. León XIII –afirma van Gestel (1964: 21)-
restablece el contacto de la Iglesia con el mundo en la época del liberalismo y del nacimiento del
socialismo. Atacará lo que constituye el común denominador de las corrientes políticas de
entonces: una concepción individualista y materialista de la vida humana. Se trata del reencuentro
del Evangelio con las realidades de una época.

La Rerum novarum en su introducción anuncia como objetivo abordar la “cuestión social”, o sea, el
problema de la situación miserable de los obreros; analiza sus causas, su gravedad y el deber del
magisterio pontificio de intervenir. En la primera parte, estudia la solución propuesta por el
socialismo y las razones de su rechazo absoluto. En la segunda, propone acciones que dependen
de la Iglesia, el Estado y los obreros (Pérez, 2009: 64).

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En síntesis, las propuestas de la encíclica, según Reich (1982: 27) son:

 Reformar la sociedad;
 Enfocar las relaciones sociales desde un punto de vista ético; y
 Intervención estatal en las relaciones sociales. Asimismo, su importancia primordial está en
que la Iglesia se aparta de la solución de los problemas sociales vigencia se exponen:
- Garantizar un salario suficiente acorde con las necesidades del trabajador;
- El Estado debe promover una mayor distribución de la propiedad, habida cuenta que es
un derecho de toda persona;
- Las condiciones de trabajo deben garantizar la seguridad física del trabajador; y
- El derecho de asociación es un derecho natural, principal instrumento de los trabajadores
para la defensa legítima de sus intereses (Camacho, 2014: 204) por medio de métodos
exclusivamente caritativos.

Dice el Compendio que “toda la doctrina social se podría entender como una actualización, una
profundización y una expansión del núcleo originario de los principios expuestos en la Rerum
novarum” (CDSI, 2006: 66).

Pio XI (1922-1939)

Durante los pontificados de san Pio X (1903-1914) y Benedicto XV (1914-


1922) no hubo encíclicas sociales. 40 años después de la Rerum
novarum el mundo está experimentando la mayor crisis del sistema
capitalista. Las medidas sociales y políticas adoptadas hasta entonces
no bastaban como correctivo del sistema (Reich, 1982: 29).

El fascismo se ha instalado en Italia y el comunismo en Rusia. La Quadragesimo Anno (15/05/1931)


de Pio XI “sobre la restauración del orden social en perfecta conformidad con la ley evangélica”
se ocupa ampliamente del orden impuesto por el capitalismo, así como de la lucha de clases
promovida por el socialismo. Confirma el principio de la solidaridad y la colaboración para
superar las antinomias sociales. Analiza los frutos de la Rerum Novarum, revisa y pone al día su
doctrina en relación a la propiedad, el capital, el trabajo, el salario y la restauración del orden
social (Pérez, 2009: 66-67). La libre concurrencia no basta como principio básico como creían los
liberales (Belaunde, 1982: 69). Es una radical crítica al capitalismo de aquellos años, sin embargo,
Pio XI no lo rechaza en cuanto el sistema se base en la colaboración de capital y trabajo (Camacho,
2014: 205). Se habla de una formación de capital en manos de los trabajadores y una regulación
definitiva de las relaciones capital-trabajo. El capital y el trabajo deben entenderse como amigos
(Reich, 1982: 30-31).

Formula el principio de la subsidiariedad, de acuerdo al cual las decisiones de la sociedad deben


estar en el nivel más cercano a los afectados por ésta (García, 2010: 35). Pio XI exige un nuevo
principio regulador de la economía impregnado de justicia. Debe estar sometida a una autoridad
mayor que la simple del capital, una autoridad cuya ley máxima no sea el egoísmo o el interés
individual, sino el bienestar común (Reich, 1982: 33).

Destaca el Compendio (CDSI, 2006: 67-68) que Pio XI hizo oír su voz contra los regímenes
totalitarios y destaca las encíclicas Non abbiamo bisogno (29/06/1931) protestando contra los
atropellos del régimen fascista, Mit brennender Sorge (1937) sobre la situación de la Iglesia
católica en Reich alemán y Divini Redemtoris sobre el comunismo ateo, definido intrínsecamente
malo y la doctrina socialcristiana. Mit brennender Sorge solicitada a Pio XI por los Obispos
alemanes fue leída desde todos los pulpitos de Alemania, tras haber sido difundida con la máxima
reserva. En 1938, ante la difusión del antisemitismo Pio XI afirmaría: “Somos espiritualmente
semitas”. 6
Pio XII (1939-1958)

Pio XII, precursor inmediato del Concilio Vaticano II, aunque no dictó
ninguna encíclica social, en la Summi Pontificatus (20/10/1939) enumera
errores capitales del orden político que vivía, el olvido de la solidaridad
(28-38) y la concepción totalitaria (39-43). También son sumamente
valiosas las enseñanzas contenidas en sus radio mensajes: LaSolennitá
(01/6/1941), Oggi (1-9-43), Benignitas et humanitas 24/12/44) Iglesia
(Bravo, 2009: 17-19).

En los sesenta, el mundo se ha recuperado de la devastación de la II Guerra Mundial, se ha iniciado


la descolonización y hay señales de deshielo en el clima de la Guerra Fría. La cuestión social se ha
universalizado y afecta a todos los países (CDSI, 2006: 69).

Juan XXIII (1958-1963)

El papa Roncalli conmemora el 70 aniversario de la Rerum Novarum con


una nueva encíclica que sorprende al mundo: Mater et Magistra
(15/05/1961) “sobre el reciente desarrollo de la cuestión social a la luz
de la doctrina cristiana”. Es considerada una encíclica de transición entre
el pensamiento oficial de la Iglesia antes y después del Concilio Vaticano
II (Camacho, 2014: 245).

En la introducción, Juan XXIII recuerda la doble misión asignada a la Iglesia: Enseñar y practicar la
caridad y su misión social. En la primera parte, expone sucintamente las enseñanzas de sus
predecesores y presenta una visión de conjunto de los nuevos problemas que plantea la evolución
contemporánea. En la segunda parte, trata problemas tradicionales vistos en su nuevo aspecto: las
relaciones entre iniciativa privada e intervención estatal en el campo económico, multiplicación y
entrecruzamiento de las relaciones sociales, la “socialización”, relaciones entre patronos y
empleados en la empresa, en la profesión, y en la vida económica nacional e internacional, el
derecho de propiedad. La tercera parte, está dedicada a los problemas nuevos de la época
planteados por el desarrollo y el subdesarrollo. La cuarta parte, sobre todo pastoral, exalta la
doctrina social de la Iglesia frente a las ideologías contemporáneas que considera truncadas y
falsas (Van Gestel, 1964: 105-107).

El tratamiento del trabajo va adquiriendo preeminencia sobre la propiedad, como advierte


Camacho (2014: 207-208), probablemente, por la pérdida de prioridad de la polémica
antisocialista, se coloca el trabajo en primer término como lo exige el orden ético y más tarde lo
afirmará expresamente san Juan Pablo II. Juan XXIII viendo con profundidad los “signos de los
tiempos” precisa en Mater et Magistra los criterios del salario justo, el cual no puede estar sometido
a la libre competencia. Establece como principio “que los trabajadores cobren un salario cuyo
importe les permita mantener un nivel de vida verdaderamente humano y hacer frente con
dignidad sus obligaciones familiares”. En consecuencia será necesario tomar en cuenta:

 La efectiva aportación del trabajador a la actividad económica;


 La situación financiera de la empresa:
 Las exigencias del bien común nacional y
 Las exigencias del bien común universal.

En cuanto a la propiedad debe establecerse un equilibrio entre la dimensión individual y social. Es


decir, debe servir simultáneamente a los individuos y al bien común (Camacho, 2014: 244).

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En el contexto de la proliferación de armas nucleares, Juan XXIII dirige a “todos los hombres de
buena voluntad” Pacem in Terris (11/04/1963) “sobre la paz entre todos los pueblos que ha de
fundarse en la verdad, la justicia, el amor y la libertad”. Constata la existencia de una comunidad
mundial y la necesidad de organizarla mediante la constitución de una autoridad internacional
(Allo, 1982: 16). Se ocupa del orden entre los seres humanos y el universo, las relaciones entre los
hombres y el poder público, entre comunidades, sus derechos y deberes. Reafirma las enseñanzas
de la Iglesia y destaca la necesidad de la paz para la existencia de la humanidad (López, 1986: 207).

En Pacem in Terris, por primera vez en una encíclica, se reflexiona sobre los derechos humanos,
“es la encíclica de la paz y de la dignidad de las personas”. Se detiene sobre los poderes públicos
de la comunidad mundial, llamados a “examinar y resolver los problemas relacionados con el bien
común universal en el orden económico, social, político o cultural” (CDSI, 2006: 70).

La primera parte, se refiere a la ordenación de las relaciones civiles detallando los derechos y
deberes. La segunda parte, está dedicada a la ordenación de las relaciones políticas. Considera la
autoridad, el bien común, la constitución jurídico-política de la sociedad y las exigencias de la
época. Al hablar de la autoridad advierte que la doctrina de acuerdo a la cual ésta proviene de Dios
es perfectamente conciliable “con cualquier clase de régimen auténticamente democrático”. La
tercera parte, trata de la ordenación de las relaciones internacionales. La cuarta parte, está
dedicada a la ordenación de las relaciones mundiales y la quinta parte, a la acción temporal del
cristiano (Rodríguez, 1990: 14-17).

El Concilio Vaticano II (1962-1965) convocado por Juan XXIII en 1959 y clausurado por Pablo VI
dicta la Constitución pastoral Gaudium et spes (07/12/1965) “sobre la Iglesia en el mundo actual”
y la declaración Dignitatis Humanae, en la que se proclama el derecho a la libertad religiosa.

Gaudium et spes delinea el rostro de una Iglesia “íntima y realmente solidaria del género humano
y de su historia…” en sintonía con la renovación eclesiológica “refleja una nueva concepción de
ser comunidad de creyentes y pueblo de Dios…”. Estudia orgánicamente: la cultura, la vida
económico-social, el matrimonio y la familia, la comunidad política, la paz y la comunidad de los
pueblos (CDSI, 2006: 70).

Pablo VI (1963-1978)

“El desarrollo es el nuevo nombre de la paz” afirma Pablo VI en la


encíclica social Populorum progressio (26/03/1967) “sobre la necesidad
de promover el desarrollo de los pueblos”. Se considera una ampliación
de la Gaudium et spes, en lo económico-social (CDSI, 2006: 72).

Como se desprende del propio título, a diferencia de las encíclicas


sociales precedentes, el objetivo antes que la relación entre los grupos
sociales, es la relación entre los pueblos.

Se ocupa de una solución cristiana al subdesarrollo, de un desarrollo integral y solidario de la


persona, de la necesidad de un mundo estructurado sobre nuevas bases. Señala las acciones a
emprender con relación a la propiedad, la industrialización, el trabajo, la violencia, la planificación,
la alfabetización y la educación, la familia, la demografía, el sindicalismo y la cultura (Pérez, 2009:
82-84).

San Juan Pablo II, al interpretar la Populorum progressio, señala tres novedades:

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 Destacar el carácter ético y cultural del problema del desarrollo;
 Ampliar la cuestión social al orden mundial; y
 Vincular la paz a las posibilidades de desarrollo (Aparicio, 2014: 30).

También del Papa Montini debemos mencionar la carta apostólica Octagesima adveniens
(14/05/1971) que a los 80 años de la Rerum Novarum, ratifica el rechazo cristiano al análisis marxista
inseparable del ateísmo y la antropología marxista (Rodríguez, 2007b: 714). Se ocupa de la
urbanización, los jóvenes, la mujer, el trabajo, la discriminación, las fuentes de trabajo, los medios
de comunicación social, los derechos humanos. Reclama mayor justicia en la distribución de los
bienes, tanto interna como internacionalmente (Pérez, 2009: 90-92). Pablo VI trata del sentido de la
política y el peligro de visiones utópicas e ideológicas que comprometen su cualidad ética y
humana (Benedicto XVI, 2009: 22).

San Juan Pablo II (1978-2005)

Durante el brevísimo período de Albino Luciani, Juan Pablo I (1978), como


es natural, hubo pocos documentos pontificios. Luego, con san Juan Pablo
II, tendríamos uno de los pontificados más largos de la historia que
incluye tres encíclicas sociales.

La primera encíclica social del Papa Wojtyla es Laborem exercens


(14/09/1981) “sobre el trabajo humano”, centro de la “cuestión social”.
Se refiere a la relación del trabajo con el hombre y el capital, a los
derechos del trabajador, y a la espiritualidad del trabajo (Pérez, 2009: 96-
100).

Se aborda desde una perspectiva teológico-antropológica, de acuerdo a la cual, el trabajo es una


dimensión fundamental de la existencia humana. Se identifica como error el economicismo -sistema
capitalista- y el materialismo –sistema socialista- y como solución una auténtica participación de los
trabajadores. Se enumeran en el capitalismo: 1) La copropiedad de los medios de trabajo, 2) La
participación de los trabajadores en la gestión y 3) en la propiedad; y para el socialismo: l) Asociar
el trabajo a la propiedad del capital y 2) promover sociedades intermedias económicas, sociales y
culturales (Camacho 2014: 210-212).

Sollicitudo rei sociali (30/12/1987) es la segunda encíclica social de san Juan Pablo II (1987: 9), “al
cumplirse el vigésimo aniversario de la Populorum Progressio”. Analiza, como ya se indicó, sus
novedades pero también su significado. Se ocupa del nuevo panorama del mundo contemporáneo,
el cual visto bajo el aspecto de un auténtico desarrollo humano ofrece una impresión más bien
negativa. Señala el creciente abismo entre el Norte desarrollado y el Sur en vías de desarrollo, y
los negativos indicadores económicos, sociales y culturales. Destaca la contraposición geopolítica,
ideológica y militar Este-Oeste propia de la Guerra Fría con tendencias al imperialismo y a formas
de neocolonialismo que contribuye a ampliar las diferencias económicas entre el Norte y el Sur.
Denuncia el armamentismo, la tragedia de los refugiados, el terrorismo, las campañas sistemáticas
contra la natalidad. Al evaluar los aspectos positivos señala una mayor conciencia del respeto de
los derechos humanos, de una mayor interdependencia y de la solidaridad necesaria, justicia y paz,
en función del destino común, así como una mayor preocupación ecológica.

Al referirse al auténtico desarrollo humano la encíclica distingue ente progreso y desarrollo, y


afirma que “el verdadero desarrollo no puede limitarse a la multiplicación de los bienes y servicios,
esto es, a lo que se posee, sino que debe contribuir a la plenitud del “ser” del hombre. De este
modo, pretende señalar con claridad el carácter moral del verdadero desarrollo” (CDSI, 2006, 74).
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En su tercera encíclica social, Centesimus annus (01/05/1991), san Juan Pablo II realiza una
relectura de la centenaria Rerum Novarum que enmarca dentro de la “opción preferencial por los
pobres”. Constata el fracaso de las ideologías especialmente socialistas y del sistema comunista
(Bravo, 2009: 20-21). Se dan respuestas a los problemas del mercado, la empresa, los beneficios
empresariales, la deuda externa, las amenazas de las economías avanzadas, la cuestión ecológica
en sus vertientes natural y humana, la mercantilización, la alienación y el capitalismo como supuesto
modelo alternativo (Yepes, 1991: 69).

Recuerda san Juan Pablo II que el contenido esencial de la Rerum novarum “fue proclamar las
condiciones fundamentales de la justicia en la coyuntura económica y social de entonces” y ratificar
el principio de acuerdo al cual “la paz se edifica sobre el fundamento de la justicia”. Destaca la
relevancia del derecho a la propiedad privada ante el fracaso de la propiedad colectiva y el
principio que la complementa sobre el destino universal de los bienes y el derecho de asociaciones
privadas empresariales, profesionales o sindicales. Se subrayan derechos de los trabajadores
como el derecho al salario justo y al descanso. También se refiere la encíclica a los deberes del
Estado, su obligación de intervenir y tutelar a los más débiles, al principio de la solidaridad,
elemental de una sana organización política (Yepes, 1991: 59-61).

En 2004, el Pontificio Consejo “Justicia y Paz” instituido por Pablo VI en 1967, culmina la redacción
del Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia promulgado por Benedicto XVI que presenta de
manera completa y sistemática, aunque sintética, la enseñanza social de la Iglesia (Bravo, 2009: 36).

Benedicto XVI (2005-2013)

Caritas in Veritate (29/06/2009) es la última encíclica de Benedicto XVI.


En su introducción señala que la caridad en la verdad es “el principio
sobre el que gira la doctrina social de la Iglesia”. Se trata de una visión
amplia de la caridad desarrollada en la encíclica Deus Caritas (Benedicto
XVI, 2009: 10). Se ocupa de la justicia, medida mínima de la caridad y del
bien común como exigencia de la caridad y la justicia para el desarrollo
en una sociedad en vías de globalización.

En el capítulo I trata el mensaje de la Populorum Progresio; en el capítulo II del desarrollo humano


en nuestro tiempo; en el capítulo III de la fraternidad, desarrollo económico y sociedad civil; en el
capítulo IV del desarrollo de los pueblos, de sus deberes y derechos y del ambiente; en el capítulo
V de la colaboración de la familia humana; en el capítulo VI del desarrollo de los pueblos y la
técnica.

Concluye con un llamado a afirmar individualmente y como comunidad un humanismo íntegro y


verdadero. Para la Iglesia, “el humanismo que excluye a Dios es un humanismo inhumano”
(Benedicto XVI, 2009: 1-62)

Francisco (2013- …)

Laudato Si (24/05/2015) del Papa Francisco “sobre el cuidado de la casa


común” es la última encíclica social. Se refiere al deterioro ambiental
global. Para el Papa Bergoglio la degradación ambiental y la degradación
humana están íntimamente ligadas.

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