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LA MUJER Y SU ADICCIÓN AL DOLOR.

Hoy escribo para muchos pero el mensaje va sólo para ella. Debo advertirles que no soy bueno
con las letras así que no esperen un gran texto, sólo me importa que le llegue a ella.

Les contaré un poco sobre ella, mi niña. Empezaré por el primer día que la vi. Fue un primero
de enero, más o menos las 3 de la mañana, una buena hora para estar bailando y seguir dando
feliz año en un pueblo y bueno, ahí estaba ella, empoderada, deleitando los ojos de todos los
que la rodeaban y sin duda alguna también los míos. Era lo más perfecto que mis ojos habían
visto, supe que era ella lo que siempre había querido. Con un poco de temor decidí invitarla a
bailar, sentí las miradas al instante de todos sus admiradores. Aún recuerdo el éxtasis que viví
al sentir sus manos cálidas y su exquisito olor. Cuando escuché su voz deseé que nunca deje de
hablar pero la canción terminó y los que me observaban de inmediato me la arrebataron. Volví
con mis amigos lo primero que les dije fue "me encantó" no tenía duda alguna de eso, era
físicamente la mujer que siempre quise pero faltaba lo más importante, conexión.
En los próximos días volvimos hablar y me aseguré que nadie me la volviera arrebatar. Sin
duda conectamos. La invité a bailar el 4 de enero, ese día descubrí que cuando estaba nerviosa
sus manos sudaban y eso le incomodaba pero a mi me encantaba porque eso significaba que
yo generaba algo en ella. Apagaron la música y eso me decía que llegó el momento de
despedirnos, la llevé a la casa de su tía (ella no vivía en ese pueblo, sólo iba durante sus
vacaciones) todo el camino estuvimos cogidos de la mano y me sentía el más afortunado por
ello. Cuando llegamos nos quedamos mirando en silencio por algunos segundos, mi corazón se
empezó acelerar, "es posible que bese sus perfectos labios" pensé, no exagero cuando digo
perfectos, en serio lo son, son los labios más hermosos que se puedan imaginar (si es que
pueden) y así fue, me acerqué y ella sonrió, la abracé y de apoco acerque mis labios a los
suyos, ella nunca hizo gestos de que no lo deseaba, al contrario, ella cedía, también lo quería y
pasó, nuestros labios se juntaron y ha sido el mejor beso de mi vida, fue un beso como ningún
otro, sus labios eran tan suaves, excitantemente suaves! (tampoco exagero aquí, créanme)
agarré su pelo, ella agarró mi espalda, el beso estaba siendo tan delicioso que los dos
empezamos a calentarnos, ella empezó a respirar más duro, metí mi mano bajo su camisa, y su
piel, o mi Dios su piel, sólo diré eso, sé que debería seguir describiendo pero es que justo ahí
llegó un amigo para decirme que ya debíamos irnos porque yo tampoco vivía en ese pueblo.
Nos despedimos, de ahí en adelante todo fue color de rosas.
Acabaron las vacaciones, ella regresó a su ciudad y yo a la mía (sí, vivíamos en ciudades
diferentes). De ahí hasta nuestro próximo encuentro todo fue por letras y una que otra foto.
Llegaron otra vez las vacaciones, y con ellas nuestro reencuentro, yo estaba feliz y cuando nos
volvimos a encontrar al sentir su abrazo supe que ella también. Compartimos mucho,
viajamos, tomamos, cogimos, reímos, comimos, nos emborrachamos. Todo fue tan hermoso
hasta que nuevamente debíamos regresar a nuestras ciudades, a nuestra realidad. Esta vez
decidimos empezar a ser pareja (si, apenas) sé que sería duro pero sentía que la amaba, no
quería estar con otra mujer diferente a ella, sentía que vivía por ella, todo lo hacía pensando
en ella. Pasamos así, felices 3 vacaciones más. Fue la primer mujer que conoció mi familia, ella
fue mi primer novia, en todo este tiempo di lo mejor de mi y ella igual. Antes de llegar nuestro
cuarto encuentro las cosas empezaron a cambiar, ella empezó a pelear por esto, por lo otro y
eso no me gustaba. Tenia la ilusión que al volver a vernos todo mejoraría así que trate de
manejarlo. Para mala fortuna no fue así, cuando volvimos a vernos fue más el tiempo que
peleamos que el que nos aprovechamos, así continuó todo, yo ya no era feliz y ella tampoco
¿quien puede ser feliz con tanta pelea? Hice todo lo posible para hacerle entender que si
seguíamos así todo iba acabar. Y así fue. Como toda historia de amor en este siglo, esta
historia también acabó.
Sin ya ser pareja seguíamos hablando, ella me juraba que iba a cambiar, lloraba (yo también lo
hacía pero cuando ella no podía verme) estaba destruido, ya no la quería como pareja, la
seguía amando como persona pero sabía que ya no como pareja, ella hizo todo lo que estuvo
en sus manos, en serio dio todo lo que tenía, lucho como nadie volverá a luchar por mí (estoy
seguro) me odiaba porque estaba perdiendo a una mujer que me amaba como ninguna otra
mujer me va a volver amar pero volver sin que yo esté dispuesto a luchar era muy hipócrita de
mi parte. Volvieron las vacaciones, ella volvió a su pueblo yo no sabía si debería volver pero
igual lo terminé haciendo.
Como es costumbre con mis amigos llegamos a las 3 de la mañana un primero de Enero a ese
pueblo, estaba nervioso, no quería verla pero si quería (algunos sabrán a que me refiero) no la
miraba, no la miré así que me dejé llevar por los tragos, ya estaba ebrio tanto que no me di
cuenta que ella estaba atrás mío, sí todo este tiempo ella estuvo detrás de mi y no la ví. ¿cómo
es esto posible? Tal vez el miedo me jugó mal. Ella se fue llorando porque pensó que yo la
había ignorado pero les juro que en serio no la vi, supe que estuvo atrás mío todo el tiempo
porque un amigo me lo dijo pero lo hizo cuando ella se fue. Cuando él me dice eso sin pensarlo
voy donde ella se estaba quedando, estaba muy ebrio. Grité su nombre muchas veces hasta
que ella salió, lo primero que hizo fue abofetearme, me reclamó, que por qué la había
ignorado así, le juré que no la había visto, ella lloraba, yo estaba borracho y también empecé a
llorar, le pedí perdón, no por lo que apenas había hecho, le pedí perdón porque en verdad ella
había sufrido por mi y eso no era algo que me enorgullecía. Le digo que deseaba volver con
ella, ella con brillo de felicidad e incredulidad en sus ojos me preguntó que si hablaba en serio,
le dije que si, que es verdad (sólo quería que deje de llorar, soy un asco). Nos volvimos a besar
y ella se fue feliz a dormir y yo me fui hacer lo mismo pero borracho (nunca confíen en las
palabras de un borracho, un borracho se olvida de sus principios, no tiene conciencia de sus
palabras).
Más tarde cuando despierto, reviso mi celular y veo un mensaje muy cariñoso de ella, estaba
sorprendido y lo primero que hice fue preguntarme "¿qué hice?" Traté de recordar lo que más
podía, recordé lo necesario para darme cuenta que hice algo que en verdad no quería (ya les
diré por qué) me sentía fatal, tendría que decirle que no podíamos volver pero ¿cómo? Hace
unas horas le había dicho llorando que volvamos ¿cómo le decía unas horas después que eso
no era verdad? ¿Cómo lo hacía sin lastimarla? Era inevitable no dañarla y eso me hacía sentir
miserable, definitivamente no la merecía, era demasiado perfecta para mi y con mucha
vergüenza le dije la verdad. Sus ojos empezaron a llorar y odiaba ver como lloraba por mi, ella
no merecía llorar, ni por mi ni por nadie, ella merecía y merece ser feliz siempre.
Pasó el tiempo, ella seguía deseando mi felicidad (que hermosa ¿verdad? Aún con todo el daño
que le hice deseaba mi felicidad) pasó casi un año, ella hasta inicios de este año aún deseaba
recuperarme. Ustedes pueden decir "que estúpido no valorar a una mujer que te ama así" y sí,
tienen razón, soy un estúpido pero no iba a volver con ella sabiendo que ya no era lo que ella
quería, ella amaba mi recuerdo, amaba o ama el recuerdo que tiene de mi, ama pensar como
la trataba, como la consentía, como la hacía reír, ama algo que ya no soy, ama un recuerdo, no
me ama a mi y yo era consiente de eso, ella no. Era muy cobarde de mi parte volver con ella
sabiendo que ella no me amaba a mi si no a mi recuerdo, y al ella volver conmigo notaria eso y
le haría más daño y en serio no quería que ella siga sufriendo por mí, no quería, no quiero
tener ese poder sobre ella.
El 20 de enero de este año conocí a una nueva mujer, también es hermosa (cada persona es
hermosa a su manera) esta nueva mujer era totalmente diferente mi ex, odiaba las peleas
tanto como yo, era muy pacífica y demasiado apasionada, hablamos por meses, ya casi no
hablaba con mi ex. Estaba conectando muy bien con esta nueva chica, nos entendíamos súper
bien, me sentía bien, después de mucho tiempo volví a sentirme bien con alguien. Mi ex se
enteró de esto y sin dudarlo me reclamó y entre su reclamo dijo "yo aún tenía la esperanza de
volver a tu lado" esto me hizo sentir el peor hombre del mundo (tal vez lo soy).
Cuando mi nueva mujer empezó a confiar en mi me contó cómo un hombre la había
destrozado, la había herido de una forma horrible, en serio horrible, se los aseguro, éste
hombre hizo algo que para mí no tiene perdón.
Pasó el tiempo y esta nueva mujer expresaba que me quería en su vida pero como su novio,
pero yo necesitaba saber que tanto poder tenía ese pasado aún sobre ella. Yo sabía que ella
tenía que volver a encontrarse con él porque tienen el mismo grupo social de amigos y así
pasó.
Un día ella salió a bailar y él estaba en su misma mesa (yo no estaba ahí, ella me contó todo)
en resumen me dijo "él ya no significa nada para mí, ya no genera nada, de verdad lo he
superado" decidí creer en sus palabras así que días después le pedí que seamos pareja.
Justamente 6 días después de eso ella cumplía años y quería un mapache (peluche) quería una
maldito mapache, digo maldito porque tuve que ir a 20 locales para conseguirlo. Descubrí que
en mi ciudad en verdad es una odisea conseguir un maldito mapache de peluche, pero bueno,
lo encontré, lo compré y se lo llevé. Fue un buen cumpleaños, nos tomamos fotos y ella subió
una de ellas a sus redes. 2 días después de esto mi ex me escribió, dijo "nunca nada me había
dolido tanto que verte con ella, eso en verdad me destrozó pero de corazón deseo que ella te
haga feliz, algo que yo no pude lograr, eres un hombre maravilloso y de corazón deseo tu
felicidad". Quedé atónito, me preguntaba "¿por qué las mujeres son tan adictas al dolor?"
Porque yo solo generaba dolor y más dolor en ella pero ella no quería salir de ahí. Quería
ayudarla en serio, me dolía ver que aún sufría por mi culpa y necesitaba ayudarla y para ello
decidí ser muy cruel. Le respondí y le dije esto "Hola, te agradezco que a pesar de todo desees
mi felicidad, yo a ti te di lo mejor de mi en su momento, te di mi vida pero te dejaste llevar por
la pelea y la desconfianza sin yo darte motivos para ello, hoy estoy con ella y no es correcto
que los dos sigamos hablando, te voy a demostrar que si podías confiar en mi, de verdad deseo
que seas feliz por favor no me vuelvas a escribir porque no te voy a responder, cuídate". No
fue fácil decirle eso pero lo más difícil fue lo que hice después. Decidí eliminarla de todas mis
redes pero lo hice porque era algo que le iba ayudar porque superar un gran sufrimiento
siempre te hace más fuerte. Tal vez sólo sufriría unas semanas, o unos meses pero yo sabía
que ella superaría eso, sabía que al yo hacer eso con el tiempo perdería ese poder que tenía
sobre ella, ese poder de hacerle daño, ese daño al que la mujer es tan adicta.
Al hacer esto pensé en algo, pensé en mi nueva novia, me pregunté ¿en serio ella le quitó ese
poder a ese hombre? Tenía que comprobarlo, sabía que ella aún tenía contacto con él. Soy
hombre y sé cómo actúan los hombres en diferentes situaciones. Haré un pequeño paréntesis
para comentar algo.
"Era obvio que este man no quería a mi novia, sólo quería su cuerpo, no le importaban sus
sentimientos, ya lo había demostrado, uno como hombre sabe cuando tiene a una mujer en
sus manos, pero hay un error que siempre comete un hombre y es pensar que tiene segura a
una mujer, puede ser así por un tiempo pero no por siempre (La mujer se aburre y se va, la
mujer también es orgullosa pero la mujer no supera la adicción al dolor, solo cambia de
proveedor)".
Entonces pensé que cuando él se dé cuenta que la estaba perdiendo empezaría a tratar de
recuperarla. Yo quería comprobar eso, necesitaba saber si ella en verdad superó esa dosis y
quería la mía, necesitaba ver si aún era adicta a la de él. Para eso decidí hacer algo que no va
conmigo. Decidí empezar a etiquetar a mi novia en cosas de parejas que observaba en
Facebook porque sabía que él miraría eso y que al ver eso empezaría actuar, empezaría a
mover sus fichas para recuperarla (pues a su cuerpo más no a ella) y así fue, ella empezó a
cambiar conmigo, empezó a ser fría, empezó a expresar que ya no estaba cómoda conmigo y
ahí entendí que ella aún prefiere la tortura que él le ofrecía sobre el amor que yo le daba. Aquí
es donde yo entiendo que todas las mujeres son adictas a esto, adictas al hombre que las hace
sufrir, entendí que para mi ex yo era esa dosis pero no quería serlo, no quiero serlo, no quiero
tener ese poder sobre ella y por eso decidí ser tan frío por eso decidí ser tan cruel porque no
quiero que nadie tenga ese poder sobre ella, y me gustaría que ningún hombre tenga ese
poder sobre ninguna mujer, no es justo, no es justo con ninguna. Si se preguntan qué pasó con
mi nueva novia, pues no pasó nada, decidimos acabar con la relación, quise ayudar a sanar su
dolor pero no puedes ayudar a sanar a alguien que no está dispuesta a soltar las cosas que la
enferman.
Estoy escribiendo esto hoy domingo cinco de mayo del 2019 y lo publicaré el 3 de agosto de
este mismo año porque agosto es el mes de su cumpleaños. Sé que sí hoy 5 de mayo le escribo
a mi ex, le pido perdón y le pido que volvamos ella aceptará pero ¿por qué? ¿Por qué hacen
eso? ¿Por qué son tan adictas al dolor? Yo quiero mucho a la persona que es mi ex porque en
verdad es una gran mujer, en serio que es una gran mujer pero no quiero tener ese poder
sobre ella no quiero volver con ella teniendo este poder porque si lo hacemos ella hará cosas
que sabe que me agradan pero no porque a ella le nazca si no porque no querría volver a
perderme, sería alguien que no es ella, la estaría programando y el amor no es así, el amor
trata de aceptar tal cual y como es esa persona, el amor es eso, amor y no miedo y con esto
me despido de ustedes, ahora le escribiré a ella.

Perdón por todo el daño que te hice, pero era necesario para perder ese poder que tenía sobre
ti, hablo en pasado porque ya habrán pasado muchos meses desde que escribí esto, deseo que
hoy 3 de agosto yo ya no tenga ningún poder sobre ti, no sabes como me alegraría esto y no
porque no te quiera si no porque eso significa que lo lograste, te pudiste superar, pudiste
superar esa adicción y eso te ha hecho muy fuerte. Ahora eres más segura de ti, ahora eres tú.
No sé si tal vez hasta hoy 3 de agosto ya tienes un nuevo hombre en tu vida, pero si es así
espero que no le des ese poder, espero que los dos se amen de corazón y no lleguen al miedo,
en verdad espero que no vuelvas a caer en esa adicción por nadie. Te quiero demasiado y
espero verte feliz, logrando tus sueños, yo seguiré desde acá, desde lejos, observándote en
silencio. Si en un futuro el destino hace que nos volvamos a encontrar quiero ver felicidad en
tus ojos, ver fortaleza y seguridad. Quiero ver a esa mujer que me enamoró, esa mujer fuerte
pero lo que más deseo es ver una mujer dispuesta a soñar y a sobrepasar cualquier cosa, una
mujer que crea en sí misma y no necesite de nadie para ser feliz.
Sé que estás letras no son mucho pero es todo lo que tengo que decirte, espero y hayas
entendido el mensaje, espero que hayas superado esa adicción que toda mujer tiene, eres de
verdad una gran mujer y de verdad te mereces lo mejor, te mereces todo y nada a medias.
Ámate a ti como me amaste a mi, ese es mi mensaje, ámate a ti sobre todas las cosas, esa es la
forma de no volver a caer en esa maldita, maldita droga, esa droga llamada "dolor". Feliz
cumpleaños, este es mi regalo, haberte obligado a superar esa dosis, este es mi regalo, tu
libertad.