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Koronzon

Ocultura, filosofía, hacktivismo y una buena dosis de geekismo discordiano


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Explorando un bucle extraño: Series
GEB (I)
Publicado el 27 abril, 2014por jass0

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Introducción

En esta serie de entradas vamos a explorar la relación que existe entre la obra
de Robert Anton Wilson y las ideas exploradas por Hofstadter en Gödel, Escher
Bach ―“GEB”―. No voy a invertir tiempo explicando mucho la historia detrás
del libro, hay suficiente información en internet sobre ello. En cambio iré

directamente al corazón de esta fascinante obra. Infinitas gracias al señor

James Curry y al material subido por él en el MIT, mediante el cual estoy

estructurando y dando forma a esta serie.

El tema y preocupación principal de Hofstadter se centra en el pensar sobre el

pensar. ¿Por qué las cosas obtienen significado? ¿Cómo un montón de

moléculas, átomos y proteínas sin significancia pudo convertirse en una entidad

que puede referirse a sí misma? Es una pregunta compleja y enormemente

excitante… ¿Cómo hemos llegado a tener un “Yo”? ¿Cuál es la relación entre

ese “Yo” y un puñado de partículas?

GEB fue escrito en los 70. Hofstadter se dedicó por aquél entonces a jugar con

las matemáticas de la manera “más formal”, particularmente uno de los temas

centrales es la autoreferencia. En las matemáticas existe una equivalencia para

esta propiedad, la cual iremos explorando poco a poco en futuras entradas. Al

invocar la palabra “autoreferencia”, a día de hoy se hace inevitable invocar


también al señor Kurt Gödel.

La genialidad de Hofstadter es que muestra cómo, hasta cierto punto, existe

una equivalencia entre un puñado de partículas que logran referirse a sí mismas

―”Yo”― y la autoreferencia en las matemáticas. Esto es lo que llamamos

isomorfismo, cuando algo “equivale” a otra cosa.

La palabra isomorfismo se aplica cuando dos estructuras complejas pueden ser

“superpuestas” una en la otra, de tal forma que cada parte de la estructura en

una corresponde con otra parte de la estructura, cuando “corresponde” significa


que dos partes juegan un rol similar en sus estructuras respectivas.
La idea, entonces, es que de maneras muy diferente podemos hacer una

equivalencia entre un sistema de símbolos lógicos y los átomos y las proteínas

y, entendiendo cómo obtenemos un sistema autorreferente en las

matemáticas, podríamos entender cómo estos átomos y partículas han llegado

a crear una entidad, un “Yo”, que puede referirse a sí mismo.

Así podría resumirse el leitmotiv del libro, en esencia. Una idea

extraordinariamente bella.

Algunos autores han dicho que GEB es el complemento perfecto para el

libro Illuminatus!de Robert Anton Wilson. No podría estar más de acuerdo.

Ambas obras intentan señalar e ilustrar exactamente lo mismo desde dos

acercamientos relativamente diferentes. Vamos a explorar algunas de las

relaciones que existen entre Robert Anton Wilson y Hofstadter y ver cómo estas

se complementan.

Las herramientas para pensar

La idea es que GEB tiene una serie de herramientas increíbles para

conceptualizar el mundo. En esta entrada introduciremos dichas herramientas y

en las siguientes entradas las iremos explorando más detalladamente:

1. Isomorfismo

2. Recursión
3. Paradojas
4. Infinito
5. Sistemas formales
Isomorfismo

El concepto matemático de isomorfismo (del griego iso-morfos: Igual forma)

pretende captar la idea de tener la misma estructura.Dos estructuras

matemáticas entre las que existe una relación de isomorfismo se llaman


isomorfas. ―Wikipedia

En matemáticas, un isomorfismo es un término muy concreto. Se emplean con

frecuencia por los matemáticos para ahorrarse trabajo. Si algún isomorfismo

que esté bien formado puede encontrarse en una parte desconocida de las

matemáticas y “trasladarlo” a una parte bien estudiada, donde muchos otros

teoremas están demostrados y hay muchas maneras de encontrar respuestas,

entonces la función puede usarse para cartografiar problemas completos en

territorios poco conocidos. Sin embargo, vamos a tomar cierta licencia artística
y usar la palabra de una forma menos estrecha ―y algo más vaga―.

¿Cuál es el isomorfismo entre una paloma y un avión?

Paloma ⇔ Avión

Una tiene alas, el otro también. Una tiene la capacidad de volar, el otro

también, etc.

Como ves, podemos ir en ambas direcciones preservando información y


creando correspondencias. Esto nos lleva al homomorfismo.
La idea del homomorfismo es que hay muchos más detalles en una parte que

en otra. Hay una cabina de mandos en un avión pero no la hay en una paloma.

Si fuéramos a crear un mapa desde la paloma al avión, ese detalle tendría que

irse a otra parte. Esta idea muy importante porque es la forma en la que vamos
a extraer significado de las cosas. ¿Quizás cuando el mago Aleister Crowley te

dice que debes recorrer el “Árbol de la Vida” hasta alcanzar la no-

iluminación está usando exactamente un isomorfismoe entre un mapa simbólico


y un proceso de la consciencia?
Recurrencia

Recurrencia, recursión o recursividad es la forma en la cual se especifica un

proceso basado en su propia definición. Siendo un poco más precisos, y

para evitar el aparente círculo sin fin en esta definición:Un problema que pueda

ser definido en función de su tamaño, sea este N, pueda ser dividido en


instancias más pequeñas (< N) del mismo problema y se conozca la solución
explícita a las instancias más simples, lo que se conoce como casos base, se

puede aplicar inducción sobre las llamadas más pequeñas y suponer que estas
quedan resueltas.―Wikipedia

Vamos ahora con la recursión. Uno de los ejemplos más famosos, y con el cual

estarás familiarizado, es con la secuencia de Fibonacci. Comenzamos con dos

números:

1,1

Y luego vamos, a partir de estos dos números, realizando una serie de sumas:

1,1,2,3,5,8…

A partir de aquí podemos crear una definición recursiva, donde

f(n) = f(n − 1) + f(n − 2) n ≥ 2


f(0) = f(1) = 1

―”f(n)” se refiere a “número de Fibonacci”―

Esto es un ejemplo clásico de recursión, donde el proceso en cuestión se refiere

a sí mismo en un nivel más pequeño.

Uno de los ejemplos más excitantes donde se aplica la recursión es en los

fractales. Un caso claro es en el triángulo de Sierpinski, donde cogemos un


triángulo y lo dividimos en tres partes. A partir de entonces, repetimos la

operación ad infinitum.

(1)

Los fractales, de hecho, existen en un número fraccional de dimensiones ―de

ahí “fractal”―. Tendemos a categorizar las cosas en diferentes dimensiones ―

dos dimensiones, tres dimensiones, cuatro, o cualquiera otra―. Sin embargo, lo

interesante a acerca del triángulo de Sierpinski es que está entre dos

dimensiones. Para ubicarnos acerca de las dimensiones, vamos, primero, a

imaginar los siguientes ejemplos:


1. Imagina una línea. Cuando doblas su tamaño,
entonces tienes dos copias de la línea original, ¿me
sigues?
2. Imagina ahora un cuadrado, cuando doblas sus lados,
entonces tienes cuatro copias del original.
3. Imagina un cubo. Cuando doblas sus lados, obtienes
ocho copias del original.

La relación resulta como sigue:

2d = N d ≥ 0

No obstante, considera el triángulo de Sierpinski. Tiene la bizarra propiedad de

que si doblas sus lados ―o los divides por 1/2― sólo tienes 3 copias.
Necesitamos, pues, una dimensión que cumpla con la relación
No te preocupes por la fórmula, la idea es mostrar cómo se comportan las

dimensiones en el triángulo. Aunque presentado de una forma bastante

informal, estoy seguro que al menos ahora tienes una idea mejor de cómo

operan los fractales ―si es que no lo sabías ya, que yo sé que los que me leen

son muy listos―.

Paradojas

Una paradoja (del lat. paradoxus, y este del griego παράδοξος parádoxos) es

una idea extraña opuesta a lo que se considera verdadero o a la opinión

general.1 En otras palabras, es una proposición en apariencia verdadera que

conlleva a una contradicción lógica o a una situación que infringe elsentido

común. En retórica, es una figura de pensamiento que consiste en emplear

expresiones o frases que implican contradicción. Un ejemplo de paradoja es la

“Paradoja de Jevons“, más conocida como efecto rebote. La paradoja es un


poderoso estímulo para la reflexión. A menudo los filósofos se sirven de las

paradojas para revelar la complejidad de la realidad. La paradoja también

permite demostrar las limitaciones de las herramientas de la mente humana.

Así, la identificación de paradojas basadas en conceptos que a simple vista

parecen simples y razonables ha impulsado importantes avances en la ciencia,

la filosofía y las matemáticas.–Wikipedia


También, estrechamente relacionado con la recursión, están las paradojas. Las

paradojas son algo realmente complejo de entender e iremos explorando

diferentes tipos de paradojas y su rol en GEB. Un ejemplo notorio usado


por Hofstadter es el caso del Koan en el budismo Zen:

Muchas personas no saben qué son los koan, o conociéndolos no les atribuyen

una importancia esencial. Un koan es una pregunta que el maestro zen plantea

al discípulo para que la medite, analice y luego dé una respuesta. Este enigma

es en esencia absurdo, imposible de contestar de manera lógica. Y

precisamente ésa es su finalidad: hacer que nuestro punto de vista individual se

abra a lo universal, que comprendamos que el intelecto -palabras, palabras,

palabras- no sirve como respuesta… En realidad no vivimos en el mundo,

vivimos dentro de un idioma: manejando ideas nos creemos astutos; definiendo

las cosas las damos por sabidas o por hechas. Pero, si queremos que nuestra

vida cambie, tenemos que lograr una mutación mental, abrir las puertas a la

intuición y a las energías creativas, considerar a nuestro inconsciente como un

aliado. Hay quienes emplean veinte años en encontrar la solución a un koan.

Hay otros que, en vez de buscar una respuesta que englobe todos los aspectos
de su ser, mucho más compleja que las palabras del idioma ordinario,

identificados con su intelecto, dan una explicación hábil y creen que, gracias a

su ingenio, ya se han convertido en maestros zen. Si la respuesta del koan nos

deja igual que antes, es que no se ha resuelto nada. Resolver en verdad un

koan es pasar por un cataclismo mental que hace derrumbarse nuestras

opiniones, nuestros puntos de vista, nuestro equilibrio moral y que,

disgregando cualquier auto concepto, nos sumerge en el vacío. Vacío que nos

gesta, permitiéndonos renacer más libres

que antes para ver por primera vez el mundo tal cual es y no como nos
enseñaron que era.― El Maestro y las Magas ― Alejandro Jodorowsky
Las paradojas son exploradas a veces en el mundo de la ciencia ficción. Por

ejemplo, en las historias donde los protagonistas viajan en el tiempo.

¿Recuerdas cuando Martin, en Regreso al futuro, viaja en el tiempo y ve a sus

padres filtreando de jovenzuelos? Si por algún motivo eso no ocurriese, él

jamás podría haber existido y por lo tanto se produciría una paradoja en la cual

Martin dejaría de estar en el universo. Esto se conoce como la “paradoja del

abuelo”.

Podemos categorizar las paradojas en tres tipos según la categorización dada

por el señor Quine:

Quine las clasifica, por su parte, en “verídicas”, “falsídicas” y

“antinomias”. Una paradoja verídica es aquella que supuestamente establece

que algo que parece absurdo es verdadero, pero que deja de parecerlo cuando

se la interpreta correctamente; la paradoja del barbero es un ejemplo de

paradoja verídica. Una paradoja falsídica es aquella que establece algo que no

sólo parece absurdo sino también falso, por lo que la paradoja se resuelve
mostrando el fallo o el error lógico o científico; por ejemplo, algunas de las

paradojas de Zenón son (ahora, quizá no en su tiempo) paradojas falsídicas.

Una antinomia presenta tal contradicción interna que, por un lado, tiene una

conclusión inaceptable, pero, por el otro, somos incapaces de descubrir en

dónde se halla el error; un ejemplo de «antinomia» lo constituye la paradoja de


Grelling.― wikispaces

Una de las paradojas interesantes mencionadas por Hofstadter es la


paradoja de Zenón.
La primera vez que conocí a Zenón de Elea fue con diez años. Recuerdo que a

mi colegio fue un matemático, o por lo menos alguien que explicaba

matemáticas, a darnos una charla sobre diferentes cosas. Habló de muchas, de

hecho, pero la única que recuerdo fue esta paradoja. Me dejó tan

conmocionado que no podía entender cómo las cosas “podían moverse”. A mis

compañeros, sin embargo, no pareció afectarles tanto pues olvidarían el asunto

semanas más tarde; lamentablemente no fue mi caso. Zenón fue un filósofo

griego que viviría probablemente 4 siglos antes de Cristo. Se inmortalizó en la

historia por sus conocidas paradojas, algunas de las cuelas consideran al

movimiento como una ilusión. Demostrar esta idea fue una de las metas de

Zenón. Uno de los ejemplos donde se ilustra la idea es en la paradoja de

Aquiles y la tortuga.

Aquiles y la tortuga

Aquiles y la tortuga es, probablemente, la más popular paradoja de Zenón. El

filósofo argumentaba que, en una hipotética carrera entre Aquiles y


una tortuga, si esta tenía última una ventaja inicial, Aquiles siempre perdería.

Aunque el guerrero avanza más rápido que la tortuga, nunca podría alcanzarla.

¿Por qué? Supón que la distancia a cubrir en la carrera son cien metros, y que

la tortuga tiene cincuenta metros de ventaja. Al comenzar la carrera, Aquiles

alcanza en un instante la distancia de esos cincuenta metros. Sin embargo, al

llegar allí, la tortuga ya no está en ese punto, sino que ha avanzado, digamos

unos treinta centímetros más. Aquiles, entonces, continúa corriendo sin

demasiada preocupación pero, al alcanzar otra vez el nuevo punto, los veinte

centímetros, la tortuga ha avanzado un poco más. Zenón afirma que el

fenómeno se repetiría continuamente, hasta el infinito, de hecho, y que Aquiles


nunca podría ganar la carrera contra la tortuga.
Es raro, ¿eh? Sabemos que en la vida real esto no es así ―porque el
movimiento es “real”―, sin embargo, tomó mucho tiempo hasta que pudieron

desarrollarse las ideas de los límites en el cálculo para poder demostrar

formalmente el error.

Estoy seguro de que también habrás oído multitud de paradojas por el estilo.

Un ejemplo en el que se han hecho muy famosos dos tipos de la Universidad


de Nottingham, donde prueban que “1+2+3+4+…= 1/12”, en el que, para

demostrar como dicha secuencia da ese resultado, recurren al concepto de

infinito, dicho concepto de infinito será un tema importante en la siguientes

entradas. Su prueba es esta:

Antinomia
Por último mencionaremos la antinomia. Aquí yace el corazón de muchas de las

paradojas más importantes en la lógica y las matemáticas y que más han

creado quebraderos de cabeza a diferentes individuos. En GEB se hace

referencia multitud de veces a este tipo de ejemplos.

Dos casos claros y archiconocidos, son la “paradoja del mentiroso” y el

“Barbero de Russell”.

La paradoja del mentiroso es en realidad un conjunto


de paradojas relacionadas.1 El ejemplo más simple de la misma surge al
considerar la oración: «Esta oración es falsa». ―Wikipedia

¿Es cierto lo que enuncia la frase o no? Si es cierto, entonces se contradice a sí

misma porque no es cierto lo que dice. Si es mentira lo que dice, entonces es

cierto lo que enuncia, lo cual nos da una contradicción. ¿Con qué nos

quedamos? Como ves, esta paradoja desafía claramente la “Ley del medio

excluído” de Aristóteles, la cual hemos mencionado un par de veces en este

blog. Cuando hablamos de los teoremas de Gödel, el medio por el cual logró

demostrar sus teoremas está estrechamente ligado a la paradoja del mentiroso,

sólo que en vez de decir “yo no soy verdad”, lo que se enuncia en los teoremas
de Gödel es “no soy demostrable”. Una idea apasionante que merece ser

explorada.

La otra antinomia que mencionaremos será la paradoja de Russell, también

conocida como la paradoja del Barbero. La paradoja clásica se enuncia de esta


manera:
En un lejano poblado de un antiguo emirato había un barbero llamado As-

Sametdiestro en afeitar cabezas y barbas, maestro en escamondar pies y en

poner sanguijuelas. Un día el emir se dio cuenta de la falta de barberos en el

emirato, y ordenó que los barberos sólo afeitaran a aquellas personas que no

pudieran hacerlo por sí mismas. Cierto día el emir llamó a As-Samet para que lo

afeitara y él le contó sus angustias:—En mi pueblo soy el único barbero. No

puedo afeitar al barbero de mi pueblo, ¡que soy yo!, ya que si lo hago,

entonces puedo afeitarme por mí mismo, por lo tanto ¡no debería afeitarme!

Pero, si por el contrario no me afeito, entonces algún barbero debería

afeitarme, ¡pero yo soy el único barbero de allí!El emir pensó que sus

pensamientos eran tan profundos, que lo premió con la mano de la más

virtuosa de sus hijas. Así, el barbero As-Samet vivió para siempre feliz.

¿Qué hace el barbero? Si el barbero se afeita a sí mismo, entonces forma parte

del grupo que se afeita a sí mismo, por lo tanto no podría afeitarse a sí mismo.

Si no se afeita a sí mismo, entonces formaría parte del grupo que no se afeita a

sí mismo, por lo tanto debería afeitarse él mismo. La paradoja entonces se hace

aparente: el barbero no puede cumplir con el enunciado del cartel. Russell, el

gran matemático que escribió Principia Matematica lo expresa de esta forma:


Podríamos decir que un conjunto es una colección de objetos. Muchos lógicos

del Círculo de Viena creían que la teoría de conjuntos les daría el fundamento

definitivo a las matemáticas y le dieron, por tanto, mucha importancia a esta

herramienta. Pero… vamos a hacernos una pregunta: ¿qué pasa si omega se

contiene a sí misma?

Ω∈Ω (∈significa “está en”)

Si omega se contiene a sí misma pero omega por definición


no se contiene a sí misma… entonces no se puede contener a
sí misma: ¡contradicción! Esto realmente irritó a los
matemáticos durante mucho tiempo ― es una variante de la
paradoja del Barbero―. Una cosa interesante con la que
jugar.

Infinito

A continuación tenemos el concepto de infinito. Por ahora no nos detendremos

mucho tiempo aquí, en las siguientes entradas desarrollaremos la idea en

profundidad. Sólo diremos que existen, por una parte, diferentes grados de

abstracción en el infinito –piensa en la relación entre números reales, números

enteros, números racionales, números irracionales, etc–, y, además que existe

una trinidad entre la recursión, el infinito y las paradojas.

Sistemas formales
Un sistema formal es un tipo de sistema lógico-deductivo constituido por

un lenguaje formal, una gramática formal que restringe cuales son las

expresiones correctamente formadas de dicho lenguaje y las reglas de

inferencia y un conjunto de axiomas que permite encontrar las proposiciones

derivables de dichos axiomas. Los sistemas formales también han encontrado

aplicación dentro de lainformática, la teoría de la información, y la estadística,

para proporcionar una definición rigurosa del concepto de demostración. La

noción de sistema formal corresponde a una formalización rigurosa y completa

del concepto de sistema axiomático, los cuales pueden ser expresados en

lenguaje formal o en lenguaje natural formalizado.Llamamos formalización al

acto de crear un sistema formal, con la que pretendemos capturar y abstraer la

esencia de determinadas características del mundo real, en un modelo

conceptual expresado en un determinado lenguaje formal. –Wikipedia

Ahora vamos a saltar a nuestra última herramienta de pensamiento. La idea de


un sistema formal es algo realmente denso y complejo. Hofstadter, de una
manera muy dulce, nos va introduciendo poco a poco al concepto de un
sistema formal mediante diferentes ejemplos. ¿Te apetece jugar a un juego?

El puzle de IAO
El juego se llama el “puzle de IAO”. Tenemos un saco con tres letras: I, A,

O. De este saco de tres letras vamos a sacar dos letras, “I” y “A”:

Hay cuatro reglas en este juego, reglas tipográficas para ser más precisos.

Nuestra primera regla:


A→AO

Si tenemos una “A”, como en “IA”, o “…A”, podemos encajar una “AO”. Así que

si tenemos “IA” deducimos (ya que tiene una “A”), “…AO”, es decir: “IAO”

IA→AO = IAO

Nuestra segunda regla:

Ix→ Ixx

Supón que tenemos “Ix” ―siendo “x” una cuerda de letras―, entonces nos dan

gratis “Ixx”. Si tenemos “IA”, entonces obtenemos “IAA”:

IA→ IAA

Tercera:
I…AAA→ IO

Supón que tienes en algún lugar ―no necesariamente al final― “AAA”,

entonces lo podemos reemplazar por IO

…OO→…
Cuarta:

La última regla nos dice que si tenemos “OO” ―dos “O” seguidas―, podemos

quitarlas sin más. Así que si de alguna forma tenemos “IOO”, resulta en “I”.

IOO→I

Entonces, comenzamos con un señor “IA”. Este señor será nuestro axioma. El

juego consiste en obtener “IO” a partir de este señor y usando las reglas de

nuestro juego. Para hacernos una idea:


Esto no parece tener ningún significado… ¿has notado alguna similitud con este

juego y el álgebra que hacías en la escuela? Supón que tenemos:

2+2=4
Esta expresión sigue ciertamente una serie de reglas tipográficas. Como

tenemos un signo de igual, podemos jugar con ella y decir, por ejemplo:

1+(2+2)=4+1

Así, a lo que realmente se reducen las matemáticas es a jugar con sistemas de


este tipo y aplicar estas rigurosas reglas tipográficas. Pero el juego sigue sin

parecer tener ningún significado. Recuerda que uno de los temas de GEB es

cómo las cosas obtienen significado… Cómo de algo sin significado se hace algo
con significado. “2+2=4” parece tener significado, pero… ¿por qué?

Vamos de vuelta a los sistemas formales. Mr “IA” sería nuestro axioma en el


sistema formal. Los sistemas formales se componen de:

Cuerda: cualquier secuencia ordenada, en este caso la cuerda “I,A,O”.

Axioma: el punto de partida. El inicio desde donde comenzamos a aplicar las

reglas del juego. Esto tiene mucho que ver con la lógica matemática.

Comenzamos con algo muy primitivo y vamos deduciendo verdades más y más

sofisticadas.

Teorema: en el ejemplo sería “IO”. Partimos de un axioma “IA” para deducir

“IO”. Es, por lo tanto, una cuerda que resulta al final de una derivación.

Imagina el teorema de Pitágoras. De él puedes deducir los catetos o la


hipotenusa deduciendo reglas estrictas y lógicas, IGUAL que llegar a “IO” desde

“IA”.

Reglas de inferencia: son todas las reglas de nuestro juego. Por ej: “I…AAA→

IO”.

La lógica usa este juego para hacer sus conclusiones. Imagina que tenemos la

siguiente afirmación: “Si está nublado, entonces va a llover”. Que puede ser
expresado como:
p→q

Podemos inferir a partir de aquí que, por ejemplo:

p→q ⇔ ¬p→¬q

(Si está nublado fuera, entonces a va a llover. Si no está nublado fuera,

entonces no va a llover).

Salirse del sistema: el meta-pensamiento

Ahora vamos a despertar a la bestia e introducir el tema más cool de GEB:

pensar fuera del sistema.

Cuando jugamos al juego de “IAO”, nosotros, como seres humanos, tenemos la


capacidad de pararnos por un momento y pensar sobre el sistema que estamos

operando, es decir, tenemos la inteligencia de decirnos “no sé el motivo por el

cual este problema no puedo resolverlo, voy a detenerme a pensar y ver cómo

lo soluciono”. Es decir, tenemos la capacidad de salirnos del sistema y pensar

fuera de éste.Cuando jugamos dentro de las reglas del juego, como en el puzle
de IAO, estamos pensando dentro del sistema. Cuando salimos de las reglas y

las analizamos desde fuera, usando juicios y razonamientos que no pueden ser

expresados dentro de las reglas tipográficas del sistema, entonces estamos


usando no el pensamiento como en el caso anterior, si no el “meta-

pensamiento”, pensar fuera de la caja. Hay una sección muy bella en GEB
donde Hofstadter nos da una suerte de lección de vida:
Por supuesto hay casos donde un extraño individuo podría tener la visión para

percibir un sistema que gobierna la vida de muchas personas. Un sistema que

nunca ha sido visto antes y que incluso no ha sido reconocido como un

sistema.Tales individuos devotan sus vidas para decirles a estas personas que

el sistema realmente está ahí y que deben salir de él.

Seguro que estas palabras te suenan familiares…

De hecho, la idea principal de Robert Anton Wilson yace aquí. No ubicarse en

un solo “túnel de realidad” como a él le gustaba llamarlo, si no en el “meta-


túnel”, en pos de tener un paradigma más flexible. Esta idea también está

estrechamente ligada a la famosa “inteligencia al cuadrado” de Timothy Leary,

donde se intenta expresar la idea de una inteligencia observándose a sí misma

―observar el sistema desde el meta-sistema― y por lo tanto evolucionando.

“Piensa por ti mismo, Cuestiona la autoridad. A través de la historia,

nuestra especie ha enfrentado el escalofriante hecho de no saber quiénes

somos, o hacia dónde, vamos en este océano de caos. Han sido las

autoridades, las políticas, las religiosas, las educacionales, quienes han

intentado calmarnos dándonos órdenes, reglas, regulaciones, informando,

formando en nuestras mentes su visión de la realidad. Para pensar por ti mismo

debes cuestionar la autoridad y aprender cómo llevarte a un estado vulnerable,

de mente abierta; caótico, confuso, de vulnerabilidad, para informarte a ti

mismo. Piensa por ti mismo. Cuestiona la autoridad”

¿Son nuestras costumbres sociales un mero juego formal? Las cucharas, los
tenedores y los cuchillos siguen un orden específico en la mesa ―en

occidente―. Podríamos considerar esto un sistema formal. ¿Qué pasa si alguien

decide romper con el patrón y no hacerlo así? Ese alguien naturalmente estaría

ubicándose en el meta-sistema y analizando la escena desde fuera.

Hay formas más radicales de enfocar esta idea. Karl Marx, por ejemplo. Marx

nos decía “oh mira, toda esta gente colectando dinero y propiedad y hacen que

otro haga el trabajo. Presionan una clase social para conseguir esto. ¿Podría la

gente darse cuenta de que esto está mal?”. Aquí Marx se ubica en el meta-

sistema y lo analiza desde fuera. El socialismo, el anarquismo, la iglesia, el


gobierno y un largo etc. encajan en esta categoría. Creo que te haces una idea,
la finalidad es conseguir pensar fuera del sistema de una forma más abstracta

para lograr trascender el sistema. En GEB se exploran tres “conductas/modos”

que los individuos toman con respecto a un sistema:

1. Modo mecánico: cuando hacemos lo que dice el sistema.

2. Modo inteligente: cuando pensamos sobre el sistema


3. Y lo que yo llamo el “no-modo”: una forma de pensamiento Zen. Este
último es realmente fascinante y lo exploraremos en futuras entradas.

Todo estos modos tienen una relación directa con los neurocircuitos

explorados por RAW.


Aleister Crowey propone una serie de ejercicios para lograr
esto. Consiste en “invertir el pensamiento” para pensar
hacia atrás a modo de decondicionamiento. Entre algunos
ejemplos, propone pedir en un restaurante una comida
completa, pero invirtiendo el orden, siendo el postre el
primer plato y así consecutivamente. Una variante del
ejercicio consiste en conceptualizar mediante una
meditación el instante presente e ir uniendo cables causales
para deducir cómo se ha llegado a ese instante.
Recientemente he estado leyendo algunos escritos sobre las “semánticas

generales” y proponen ejercicios casi idénticos a éste. RAW, de hecho, ilustra

este mismo ejercicio en Prometheus Rising.


Universo determinista vs Simulación

Estas ideas están realmente relacionadas también con la inteligencia artificial. A

las personas nos gusta pensar que somos seres racionales y lógicos. Como en

“p implica q”.

Nos gusta pensar que nuestra mente funciona de manera inductiva. “El sol salió

ayer y mañana también va a salir.” Pero lo cierto es que, formalmente ―y ya

sabemos aunque sea escuetamente lo que un sistema formal es— no hay

ninguna relación entre el hecho de que el sol saliera ayer y por lo tanto vaya a

salir mañana ―ya desde David Hume sabemos que la inducción está rota―.

Nos creemos, por tanto, que pensamos como un sistema computacional, como

en el puzle de IAO, por ejemplo. Vamos a explorar otro sistema formal que

aparece en el capítulo cuatro de GEB donde un sistema formal sin significancia

la obtiene.

El sistema “pq―“:

Comenzamos con:

Aquí, en este juego, tenemos infinitos axiomas, como:


xⱣ―qx― es un axioma cuando sea que x={― ― ―…
(x es una cuerda de guiones)
¿Qué nos dice esta definición? Bueno, pues que si tenemos algo como este

axioma:

Axioma: ― ―p―q― ― ―

Y tenemos diferentes formas de manipular esto:

Regla: xⱣyqz → xⱣy―qz― (si tenemos xⱣyqz nos dan de gratis

xⱣy―qz―)
Parece no tener ningún significado todo esto. Esperemos un
poco. Ahora aplicamos la regla a nuestro axioma e inferimos
lo siguiente:

Axioma: ――p―q――― ⇾ ――p――q――――

Sigue sin parecer tener ningún significado… Pero, veámoslo detenidamente,

quizás…

―― p ―― q ――――
2 + 2 = 4

Lo que hacemos en matemáticas no es muy diferente. ¿Sabrías decirme qué

tiene de diferente esto con el juego de IAO? Bueno, ahora que hemos

descubierto el significado del sistema “pq―”, podemos derivar un montón de

cosas aquí y crear todo tipo de teoremas partiendo de cualquiera de nuestros

axiomas. Por ejemplo, con:


2+2+2=6

y una vez que hemos descubierto nuestro isomorfismo entre ―― p ――q――

― ― y 2+2=4, podemos deducir que:

2+2+2=6 ⇔ ― ― p― ― p ― ―q― ― ― ― ― ―

¿Hay algo mal aquí? ¿Algún problema? ¡Exacto! No estamos siguiendo las

reglas de nuestro sistema. Dijimos al principio que SÓLO tenemos una p y una

q, aquí hay más de una p y una q. Hay que ser cuidadosos a la hora de hacer

isomorfismos y establecer relaciones entre diferentes sistemas.

Pero aún así podemos crear nuestros propios significados.


p ⇔ Jasso
q ⇔ escribe
― ⇔ feliz
―― ⇔ feliz-feliz

Ahora ,

――p――q―――― ⇔ “feliz-feliz Jasso feliz-feliz escribe feliz-feliz feliz-

feliz”.
¡Ja! Es una interpretación más. No hay razón por la cual no
hacerlo. Quizás esta interpretación sea mejor dentro de un
contexto determinado. Quizás tenga más significado para
mí, mientras escribo esta entrada, que “2+2=4″. Incluso
podríamos establecer más isomorfismos. Por ejemplo, una
de las enseñanzas de Paracelso podría expresarse como:
p ⇔ Aire
x ⇔ Agua
q ⇔ igual
― ⇔ Fuego
― ― ⇔ Tierra
―pxq― ― ⇔ AireAguaFuego = Tierra.

No hay razón por la cual sea más válido usar símbolos alquímicos que otros

símbolos, y viceversa.

Aquí está uno de los temas principales del libro. De nuevo, cómo de una “sin-

significancia” obtenemos una significancia y establecemos un isomorfismo en

nuestros sistemas formales. Y aquí tenemos una idea realmente brillante: ¿es la

realidad un sistema formal? En un sentido amplio, podríamos decir que sí,

pareciera que la realidad es un sistema formal muy complicado. Aunque no se

exprese en el papel. Las reglas tipográficas de las leyes de la física,

funcionando en un vacío de tres dimensiones, serían los teoremas de este gran


sistema formal donde se nos indica una posible configuración de las partículas

en un momento determinado del universo. El corazón del axioma es, por tanto,

la configuración inicial de las partículas del universo. Aunque esto es sólo de

interés para los físicos teóricos, la pregunta que Hofstadter lanza es si el

universo funciona determinísticamente o no, una pregunta que sigue abierta.

Fue Laplace quien dijo:

“Una inteligencia que en un instante dado supiera todas las fuerzas que actúan
en la naturaleza y la posición de cada objeto en el universo – si estuviese

dotada de un cerebro suficientemente vasto para hacer todos los cálculos


necesarios – podría describir con una sola fórmula los movimientos de los
mayores cuerpos astronómicos y los de los átomos más pequeños. Para tal

inteligencia, nada sería incierto, el futuro, como el pasado, serían un libro

abierto”.

Si el universo opera determinísticamente, si las leyes de Newton dicen cómo

mis dedos caen sobre estas teclas del ordenador o gobiernan el

comportamiento de los átomos de mi cerebro, ¿dónde queda el libro albedrío?

¿Cómo sé qué tipo de control tengo sobre mis acciones? Esta pregunta se abre

en dos niveles:

-¿Puede el universo ser modelado como un sistema de axiomas ―donde una

serie de leyes físicas estructuran su realidad―?

-Hasta qué punto el universo es un sistema formal en este sentido? ¿Acaso hay

una suerte de programa o simulación donde una inteligencia

alien/supercomputadora rige nuestro universo como si de un simulacro se

tratase?

¿Quién sabe? Quizás el universo es determinista o quizás el universo se rige por

una especie de leyes “escritas” a priori. Esta última idea es una de los temas

principales de la teoría de la simulación. Fascinante.

Apéndice: Bach

Iremos revisando todas las ideas expuestas en futuras entradas. Ahora vamos a

introducir brevemente a Bach.


Hofstadter estructura de una forma recursiva el libro. GEB es un libro

holográfico, igual que Illuminatus! ―o las obras de Joyce, de las cuales RAW

tomó inspiración—. Son creaciones, en resumen, autorecursivas.

¿Por qué Hofstadter escogió a Bach como uno ejemplo de recursión? Bueno, la

idea ya la hemos explorado en últimas entradas. Básicamente, algunas piezas

de Bach son simétricas, recursivas hasta cierto punto ―es la misma pieza

interpretada desde diferentes puntos, cual fractal― como la siguiente pieza:

Te estaré vigilando ―paradójica, recursiva e infinitamente―.

Jasso

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Caos, Magick, Matemáticas, Paradojas, Robert Anton Wilson | Deja un
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Corpus Hermeticum: Capítulo de Asclepio


Publicado el 24 abril, 2014por jass0
El texto a continuación pertenece a un fragmento del Corpus Hermeticum, el

cual es dedicado al dios de la medicina y héroe, Asclepio. Tras una poética

descripción acerca de la creación del hombre y su relación con Dios y con un

final profético enunciado por Hermes, donde clama: “¡Oh Egipto, Egipto, no

quedará de tu culto (el Arte sacerdotal) sino fábulas y tus hijos, más tarde, ni
tan siquiera las creerán”.
–Respecto al tema del parentesco y la asociación que une a hombres y dioses,

conoce pues, oh Asclepio, el poder y la fuerza del hombre. Igual que el Señor y

Padre o, para darle su nombre más alto, Dios, es el creador de los dioses del

cielo, así el hombre es el autor de los dioses que residen en los templos y se
satisfacen con la vecindad humana: no sólo recibe la
luz, sino que la da a su vez, no sólo progresa hacia Dios, sino que crea dioses.

¿Te admiras, Asclepio, o también tú estás falto de fe, como la mayoría? –Estoy

confundido, oh Trimegisto; pero me rindo de buen grado a tus argumentos, y

tengo al hombre por infinitamente dichoso, puesto que ha obtenido una tal
felicidad.

–Cierto, merece que se le admire, aquél que es el más grande de todos los

seres. Es una creencia universal que la raza de los dioses ha surgido de la parte

más pura de la naturaleza y que sus signos visibles no son, por así decirlo, más

que cabeza, en lugar y sitio del cuerpo entero. Pero las imágenes de los dioses

que modela el hombre han sido formadas de dos naturalezas, de la divina que

es más pura, infinitamente más divina, y de la que se halla más acá del

hombre, quiero decir de la materia que ha servido para fabricarlos; además sus

figuras no se limitan tan sólo a la cabeza, sino que poseen un cuerpo entero

con todos sus miembros. Así, la humanidad, que siempre recuerda su

naturaleza y su origen, lleva la imitación de la divinidad hasta el punto que, al

igual a como el Padre y Señor ha dotado a los dioses de eternidad para que le

fuesen semejantes, así el hombre modela sus propios dioses a semejanza de su


imagen.

–¿Te refieres a las estatuas, oh Trimegisto?

–Sí, las estatuas, Asclepio. ¡Mira cómo tú mismo careces de fe! Son estatuas

provistas de alma, sentido, llenas de espíritu, y que realizan una infinidad de

maravillas; estatuas que conocen el porvenir y lo predicen por sortilegios,

inspiración profética, sueños u otros métodos, que envían a los hombres las

enfermedades y los curan, que otorgan, según nuestros méritos, el dolor y la

alegría. ¿Ignoras, pues, Asclepio, que Egipto es la imagen del cielo o, mejor

dicho, el lugar donde se transfieren y proyectan aquí abajo todas las

operaciones que gobiernan y ponen en acción las fuerzas celestiales? Más aún,
si hay que decir toda la verdad, nuestra tierra es el templo del mundo entero.
Te estaré vigilando
Jasso
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El mapa no es el territorio. Cuando


Korzybski1 se encuentra con Korzybski2
Publicado el 13 abril, 2014por jass0
Mi primer acercamiento a la “Semántica General” fue a través de la obra de

Robert Anton Wilson. Gracias a él descubrí los trabajos del instituto de

“Semántica General”, que a día de hoy sigue funcionando de manera bastante,


diría, activa.

Fue en 1933 cuando el ingeniero y filósofo Alfred Korzybski gestó la escuela de

pensamiento conocida como “Semántica General” en su libro Ciencia y Sanidad:

Una introducción a un sistema no aristotélico y de semánticas


generales. Cuando el título fue publicado, recibió toda clase de crítica por ser
―aparentemente― inconsistente, falto de de profundidad e investigación,

además de mal escrito. Fue tiempo más tarde cuando sus ideas comenzaron a

recibir cierta consideración positiva. Las semánticas generales son el estudio del

lenguaje como una representación de la realidad y de cómo ésta afecta nuestro

comportamiento como consecuencia. En esencia, es el estudio de cómo el


lenguaje representa la realidad.
Resumidamente, el corazón de las semánticas generales puede ser expuesto en

tres principios ―metáforas―:


El mapa no es el territorio.

El mapa nunca podrá representar el territorio al completo.

No hay mapa que pueda ser certero, a no ser que esté contenido en sí mismo
en el mapa.

O, en otras palabras:
El mundo no es la cosa que éste representa ―”principio de no-identidad”―.

El mundo nunca podrá describir totalmente cualquier cosa ―“principio de no-


totalidad ―.

Todas nuestras percepciones son abstracciones de abstracciones ― “principio


de auto-reflexividad”―.

El primer principio, el de “no-identidad”, se ha popularizado mediante la frase

“el mapa no es el territorio”, lo que significa que aunque sabemos que el

mundo no es la cosa, actuamos acorde a las abstracciones o etiquetas como si

estas realmente fueran la cosa que representan. Es decir, tratamos a las


abstracciones verbales como si fueran realmente la experiencia o el evento que

describen. Si Ferrán Adriá te dice que estás comiendo un plato lleno de

sofisticación al estar “deconstruido”, actuarás de manera distinta que si te

dijera que la elaboración no es más que diferentes ingredientes de una receta

común separados en el plato. Una será cocina modernista y la otra será basura

para snobs.

Lo que nos señala el principio es a estar alerta a la percepción que tenemos del

mundo y su relación con la realidad en vez de la descripción de una abstracción

―como una verbal― de éste. Aislamos, por tanto, los fenómenos de un mundo
que percibimos en categorías o abstracciones y ordenamos éstas mediante un
sistema lingüístico en nuestras mentes. Así, le damos significancia a estas

abstracciones ―conceptos― y ―mediante una alucinación colectiva, podríamos

llamarla así― nuestra sociedad hace autoevidentes dichos conceptos mediante

el hábito grupal de darles una significancia real.

El “principio de no totalidad”, siendo el segundo, señala que no importa lo

sofisticado o certero que sea nuestro aparato lingüístico, la descripción verbal

que éste da nunca puede describir nada del todo, sólo podemos hablar de

aproximaciones o eventos. El mapa nunca podrá ser del todo el territorio. Así, la

ecuación
v = d/t

nunca describirá realmente la velocidad que, por ejemplo, esté teniendo un

vehiculo. No tendrá en cuenta innumerables variables ―irregularidades en la

vía, fricción del aire, etc…―, imposibles de predecir en su totalidad, a las cuales

el vehículo que avanza a una velocidad “constante” esté expuesto. Sin

embargo, dicha abstracción nos sirve para poder predecir, hasta cierto punto,

como se comportará la velocidad constante del vehículo. No podemos describir

con total libertad la naturaleza de un evento ―como v = d/t― sin estar

restringidos por determinados modos de interpretar dicho evento, incluso si

pensamos que somos imparciales o libres ante tal percepción.

El ultimo principio, el de “auto-reflexividad”, nos dice que para tener un mapa

certero y actualizado de la realidad, tenemos continuamente que examinar

nuestras creencias ―hechos que asumimos como ciertos― con respecto al

mundo. No hay mapa que pueda ser certero a no ser que se contenga a sí

mismo en el mapa. Por tanto, un mapa ideal estará siempre basado en

suposiciones previas; dichas suposiciones del pasado deberían ser incluidas en

el mapa actual para poder concebir un territorio más amplio y certero. Todo

esto teniendo en cuenta, claro, que el mapa de un mapa ―y así podría


alargarse ad infinitum― sigue sin ser el territorio.
Korzybski basó su pensamiento en lo que él denominó como “principios no-

aristotélicos”. En esencia, y como ya hemos explorado en esta entrada anterior,

el pensamiento de Aristóteles puede resumirse en tres principios. El primero:

algo no puede ser y no ser. Éste es el “principio de identidad”, donde


A=A

Es decir: si A es algo, A no puede no ser ese algo, al mismo tiempo y dentro de

ese sistema. En segundo lugar, el “principio de no-contradicción”, nos dice

Aristóteles, señala la imposibilidad que un atributo pertenezca y no pertenezca

al mismo sujeto. Entonces, si


A=X

no puede ocurrir que


A=¬X

dentro del propio sistema. Por último, según el “principio del tercero excluido”,

dos proposiciones que enuncien una contradicción no pueden ser

verdaderas ambas al mismo tiempo. Si


A=X y A=¬X

solamente una de estas dos proposiciones puede ser verdad al mismo tiempo y

dentro del sistema. Básicamente, el fundamento de este pensamiento linear ―o

silogístico― puede resumirse en que algo es esto o aquello. Por lo tanto,

algo es lo que es ―porque A es igual a A y no igual a B―, la descripción

linguïstica se iguala al objeto o evento real. Una silla es una silla, no el resto de

un árbol. O eres rubio o eres moreno. Esto o aquello, nunca ambos.

Aunque ha sido una herramienta enormemente útil durante la historia, el

pensamiento aristotélico queda anulado ante ciertos avances de la lógica y la

ciencia. Uno de los mejores ejemplos es la afirmación de Alfred North

Whitehead, cuando dice que cada electrón no es igual a sí mismo en todos los

contextos. Un electrón en una planta no será igual al de uno en un papel o en


una hoja seca. Hofstadter ―un tipo tan “meta” que puede guglear “Google”―
en su libro Gödel, Escher, Bach, hace un exhaustivo análisis sobre los

problemas y límites de la lógica y las ―meta―matemáticas, la autorecursividad

y temas afines, desafiando al pensamiento aristotélico con una batería

de koans, pinturas sin fin de Esher, problemas autorecursivos y con las

composiciones simétricas de Bach, donde las piezas acaban y comienzan igual,

siendo el principio el fin de la pieza y el fin el principio. Si quieres saber por qué

este músico fue un genio, mira este vídeo:

Para que podamos hacer la transición de “aristotélico” a “no aristotélico”,

Korzybski ideó un buen número de técnicas y herramientas para poner en

práctica su pensamiento. Entre ellas está la del “indexado” ―indexing―.

En Coincidance, Robert Anton Wilson ilustra de buena manera el ejemplo del

indexado ―primeramente expuesto en Committee for Surrealist Investigation of

Claims of the Normal, si estoy en lo cierto―. Hitler, bajo la luz de las


semánticas generales, habría tenido serios problemas para categorizar a todos

los judíos en un solo judío ―¿un judío platónico?―. Sólo podemos hablar del

Judío1, Judío2, Judío3, hasta el Judío….n. Cada uno de estos judíos habrá

presentado diferentes características, al igual que el electrón de Whitehead,

diferentes dedos, ojos, hombros, mentes, etc. y ninguno de ellos le serviría a


Hitler para establecer una norma o categoría única. Los alumnos de

Korzybski―uno de los pocos casos donde el estudiante es incluso más original y

brillante que el maestro― han ideado una evolución del indexado, donde el

elemento indexado está directamente relacionado con su entorno, creado así

una “cadena de indexado” para cada elemento y su entorno correspondiente

―¡más sobre esto aquí, no te lo pierdas!

La segunda técnica que mencionaremos será el “fechado”, muy similar a la del

“indexado”. Ya que cada elemento cambia con el tiempo, el Jassoiniciador que

comenzó escribiendo está entrada no será el mismo Jassomediador que está

escribiendo estas palabras en este momento, ni será el mismo


Jassofinalizador que terminará la entrada en un futuro. La idea con esto es
hacernos conscientes, de nuevo, de que el mapa no es el territorio y que los

elementos de este mapa son mutables y se van transformando en el transcurrir

del tiempo.

Otra herramienta que creó Korzybski fue la eliminación del verbo “ser y estar”

―to be en inglés―, precisamente para desterrar el pensamiento aristotélico.

Una “silla” es una “silla” porque hemos elegido que esa abstracción represente

a la “silla”; por lo tanto, una “silla” es sólo una “silla” si nosotros lo decidimos

así.

“Es’, ‘es’, ‘es’ –la idiotez de esta palabra me persigue. Si fuera abolida, el

pensamiento humano podría empezar a tener sentido. Yo no sé lo que nada

“es”; solo sé lo que me parece a mí en este momento” ―Robert Anton Wilson,


The Historical Illuminatus, as spoken by Sigismundo Celin.

En esencia, el objetivo principal de las semánticas generales ―y tenemos que

tener que en cuenta aquí que esta disciplina incluye a la gramática, en cuanto a

que analiza la estructura de las palabras, a la lógica, ya que estudia como

determinadas proposiciones se relacionan unas con otras, y a la semántica, ya

que se centra en cómo las palabras se relacionan con los objetos reales― es

observar la manera en la que las palabras afectan nuestra percepción de la

realidad. Nuestra experiencia es el resultado de cómo interactuamos con

nuestras propias abstracciones, y sólo podemos hablar de nuestra ―muy―

subjetiva percepción de la realidad. Por tanto, es una herramienta terriblemente

eficaz ―aunque para nada “nueva”, claro― si tenemos en mente

decondicionarnos de la basura eufemista y la distorsión política que nos arroja

nuestro entorno a cada instante.


“Las palabras significan lo que yo quiero que signifiquen”. ―Alicia

Te estaré vigilando
Jasso….n.
Publicado en Alfred Korzybski, Aristóteles, Cao-
peya, Gödel, Hofstadter, Lógica, Robert Anton Wilson, Semánticas
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