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LAS FARC RETOMAN LAS ARMAS Quiénes son los disidentes de las FARC que vuelven a la lucha

armada en Colombia

BOGOTÁ

30/08/2019 17:37 Actualizado: 30/08/2019 17:37

Al menos diez comandantes de la guerrilla que estaba hasta ahora en apradero desconocido han
sido identificados en el vídeo en el que el número dos de la guerrilla, Iván Márquez, anuncia el
regreso a la actividad armada, aunque con cambios en la forma de combatir al Estado. Éstos son
sus perfiles.

La paz de Colombia sufrió su más duro golpe este jueves con el anuncio del que fuera jefe
negociador de la guerrilla de las FARC, Luciano Marín, alias Iván Márquez, de que vuelve a las
armas como cabeza de un grupo de disidentes en respuesta a la "traición del Estado" al acuerdo de
paz La Habana.

Lo hizo en un manifiesto grabado en un video de 32 minutos de duración que en la práctica da al


traste con 1.008 días de esperanza transcurridos desde la firma de la paz, el 24 de noviembre de
2016 hasta hoy.

Los nuevos vientos de guerra sorprendieron a los colombianos de madrugada porque aunque en la
cabeza de la mayoría rondaba el temor a una ruptura, dado el paradero desconocido de Márquez y
sus críticas al "error" que en su opinión fue la dejación de armas, definida hoy como un paso
"ingenuo" de las FARC, la confirmación fue un balde de agua fría.

Hasta ahora las disidencias estaban conformadas por unos 1.800 miembros repartidos en
pequeños grupos en distintas regiones del país, bajo las órdenes de mandos medios pero sin una
estructura monolítica como la que tuvieron las FARC y sin un jefe de peso, situación que puede
empezar a cambiar con el anuncio de Márquez y compañía. La Fundación Paz y Reconciliación
estima que 1.400 son exguerrilleros y los otros 400 proceden de nuevas campañas de
reclutamiento.

Cuando se firmó la paz, algo más de 7.000 guerrilleros dejaron las armas, a los que se suma un
número similar de milicianos (colaboradores en las zonas urbanas) y combatientes que estaban
presos, de manera que si la disconformidad con la paz crece la cifra de disidentes también puede
aumentar.
FARC a las armas para sostener dictaduras castrochavistas de crimen organizado

Por Carlos Sánchez Berzain

1 de septiembre de 2019

El anuncio de las FARC que retoman la lucha armada es solo el mas reciente acto de la cadena de
conspiración del "castrochavismo' contra las democracias de las Américas para sostener sus
dictaduras de Cuba, Venezuela, Nicaragua y Bolivia. Con este objetivo, la acción criminal de las
FARC busca desestabilizar Colombia, debilitar la política regional contra la dictadura de Venezuela,
crear condiciones para un triunfo electoral del candidato castrochavista en Colombia, dar soporte
abierto al narcotráfico, revalorizar el falso papel mediador de la dictadura cubana y advertir a los
gobiernos democráticos sobre un nuevo tiempo de acciones subversivas armadas.

"Castrochavismo" (Castro y Chávez), es el término describe el "grupo de delincuencia organizada


transnacional" creado por Fidel Castro y Hugo Chávez en 1999, que busca presentarse como
movimiento político de izquierda, populista o revolucionario, que ha destrozado el sistema
democrático en las Américas estableciendo dictaduras en Venezuela, Bolivia, Nicaragua, Ecuador
(Correa), desestabilizando y llevando al debilitamiento institucional a todos los países de América
Latina. Es una organización controlada por la dictadura cubana, que cubre con nomenclatura
política los delitos que sus integrantes cometen a diario con la violación de derechos humanos y
libertades fundamentales, corrupción institucionalizada, usurpación del poder, falsificaciones y
suplantaciones, exilios y asesinatos, narcotráfico, terrorismo, extorsiones y sobornos, conspiración
contra las democracias y más.

El castrochavismo utiliza la política para justificar sus crímenes y tener impunidad. Ha ejecutado y
superado la idea del narcotraficante colombiano Pablo Escobar de tomar la política para encubrir
el narcotráfico, ya que las dictaduras castrochavistas con Castro-Díaz Canel en Cuba, Chávez-
Maduro en Venezuela, Morales en Bolivia y Ortega-Murillo en Nicaragua, usan la política para
encubrir miles de crímenes, además del narcotráfico con el que han convertido estos países en
narco estados.

Una de las exitosas acciones del castrochavismo es -hasta ahora- dar coartada de actos políticos a
los más horrendos crímenes que comenten y dotarlos de cuasi legitimidad internacional. Cuando
los dictadores de Cuba, Venezuela, Nicaragua o Bolivia toman presos políticos, asesinan, torturan y
violan los derechos humanos, el castrochavismo clama "defensa de la revolución"; defienden el
narcotráfico proclamando que "la lucha contra el narcotráfico es el instrumento creado por el
imperialismo para oprimir a los pueblos", con Evo Morales como voceero en las Naciones Unidas
en 2016 y repitiendo; para encubrir la "trata de personas" en el caso de los médicos esclavos
cubanos o tapar la corruptela con "Odebrecht", afirman que se trata de "ataques de la derecha" o
del "imperialismo".

De esto mismo se trata la declaración de Iván Márquez en la que dice: "anunciamos al mundo que
ha comenzado la segunda Marquetalia bajo el amparo del derecho universal que asiste a todos los
pueblos del mundo de levantarse en armas contra la opresión". Es simplemente la voz de la
dictadura de Cuba que avisa, con el sofisma de "levantarse contra la opresión", que reactiva las
acciones criminales con las que ensangrentó las Américas y el África desde la década de los
sesenta.
FARC y el proceso de paz en Colombia: "No sé si narcotráfico o qué, pero veo una
motivación personal", dice Timochenko, líder del partido FARC, sobre la rebelión de
exguerrilleros
Gerardo LissardyBBC News Mundo

 4 septiembre 2019

Rodrigo Londoño, el exmáximo comandante de la guerrilla


colombiana de las FARC y conocido por el alias de "Timochenko",
reflexiona un instante sobre su vida sin guerra y suena agobiado.

"Son tantas las cosas que hacer en el día a día, que ahí es uno pensando
en cumplir las responsabilidades", comenta Londoño en diálogo con BBC
Mundo. "Ahí vamos, pa'delante".
Los últimos días han sido especialmente movidos para él, después
que Iván Márquez y otros conocidos guerrilleros de las FARC anunciaran
la semana pasada que retoman la lucha armada en Colombia.
 ¿Qué tanto amenaza al proceso de paz de Colombia el regreso a
las armas de los comandantes de las FARC Iván Márquez y Jesús
Santrich?

Márquez encabezó el equipo negociador de las FARC que alcanzó un


acuerdo de paz con el gobierno colombiano en 2016, en Cuba, y el
anuncio de su regreso a las armas arrojó dudas sobre la firmeza de ese
pacto.

Londoño, hoy presidente del partido político Fuerza Alternativa


Revolucionaria del Común, con las mismas siglas FARC de la guerrilla, se
define comprometido con el proceso de paz y critica la decisión de
Márquez, Jesús Santrich y sus aliados

"La motivación política no considero que la tengan. No hay", dice. "No sé


si narcotráfico o qué, pero en todo yo veo una motivación personal,
individual".

Aunque afirma que el de Márquez "es un grupo muy pequeño", advierte


que el retorno de más exguerrilleros a las armas es un riesgo a contener
y reclama "un compromiso mucho más claro" del presidente colombiano,
Iván Duque, con el proceso de paz.

"Tenemos que ayudar al presidente en ese sentido, hacerle entender que


aquí no se trata de tocar los clarines de la guerra", sostiene.
Lo que sigue es una síntesis del diálogo telefónico con Londoño, un
médico de formación de 61 años que en 2011 asumió el liderazgo de las
FARC y las condujo al proceso de paz tras medio siglo de guerra.

¿Lo tomó por sorpresa el anuncio de Iván Márquez y otros


excomandantes de la guerrilla de las FARC de que retoman la lucha
armada?

Con sinceridad, pues uno escuchaba cosas. Él hacía más de un año se


había retirado, al partido no le dijo absolutamente nada. Los otros
compañeros con que aparece, igualmente. Algunos habían dejado los
esquemas que tenían de protección. Y se rumoraba mucho.

Pero yo tenía confianza porque ellos, especialmente él y el mismo


Santrich, ayudaron a construir este acuerdo. Tenía la esperanza de que
no iban a tomar este camino. Había dificultades que ellos argumentaban,
pero nunca creí que esas dificultades las iban a tomar como argumento
para la decisión equivocada que han tomado.
¿Ha podido comunicarse recientemente con Iván Márquez o alguno de
los otros miembros de las FARC que aparecen en el video, para
comprender sus motivaciones o persuadirlos de que eviten volver a
las armas?

No señor. Ellos cortaron toda comunicación con el partido y conmigo en


particular. Desde que se fueron, nunca hemos tenido la posibilidad de
intercambiar. Y pues ahora mucho menos, las circunstancias son más
complejas.Márquez (centro) anunció su regreso a las armas junto a Jesús
Santrich (a su izquieda) y otros guerrilleros de las FAR
Si este anuncio de regreso a las armas que hizo Iván Márquez supone
de hecho una ruptura de las FARC, la pregunta es quién representa
realmente a las FARC ahora…

¿Cuál FARC dice usted? Ya ahora nos toca diferenciar…


Ese es un tema… ¿Fue un error haber nombrado al partido FARC con
las misma siglas que siempre estarán vinculadas a la guerrilla?

Sí, en el Congreso fundacional se cambió el nombre, pero se dejó la


sigla. Yo hice la propuesta de cambiarla. De todas maneras, era un
evento democrático y la mayoría se mantuvo en la sigla. Y uno sabía que
eso a la larga nos iba a generar problemas.

Uno no adivinaba que se iba a enfrentar a este caso con Iván, pero sabía
que en el camino cualquiera podía coger esas siglas y eso nos iba a
generar situaciones complejas por las implicaciones que esas siglas
tienen en la historia de Colombia.
¿Qué capacidad militar tienen hoy Iván Márquez y quienes han vuelto
a las armas a su lado, qué amenaza real representan para la el
proceso de paz y el Estado de derecho en Colombia?

Es un hecho muy desafortunado que le genera dificultades, le genera


problemas a la construcción de la paz en Colombia. Pero decir que su
capacidad es… magnificar no, es un grupo muy pequeño, muy reducido.
Y como yo he venido insistiendo, acá en función de construir la paz nos
quedamos los más y los mejores, que es lo más importante.
¿Pero aunque sean un grupo de algunas decenas, usted descarta que
tengan la capacidad para desestabilizar el proceso de paz o aumentar
la espiral de violencia en Colombia?

Lo contrario: lo que estamos viendo en este momento es que el apoyo al


proceso de paz se ha fortalecido. Esto ha permitido incluso mucha más
claridad y ha hecho que mucha gente que estaba como en una actitud
neutral haya tomado partido y esté en este momento rodeando el
proceso y presionando para que se implemente. La forma de neutralizar
cualquier peligro del proceso de paz es que lo acordado en La Habana se
implemente de manera integral.

Iván Márquez sugirió en el video realizar una alianza con la guerrilla


del ELN. ¿Cuánto podría aumentar el poder de la guerrilla en Colombia
si lo lograse?

La incidencia de cualquier movimiento de tipo alternativo, guerrillero,


armado o no armado, está en que interprete cuál es el sentir de la
mayoría de los colombianos. Y el sentir de la mayoría de los colombianos
en este momento es la paz, el camino de la reconciliación, el sanar las
heridas tan profundas de un conflicto de más de 50 años.

En eso nos estamos esforzando todos y cualquier acción de tipo militar


encaminada a promover la guerra va a ser rechazada por las grandes
mayorías.
En una circular que envió a los desmovilizados y a los militantes de su
partido, usted escribió: "Sabemos que los que se llaman hoy jefes no
van a hacer la guerra, que se quedarán del otro lado de la frontera.
Serán sus tropas las que lleven las peores consecuencias". ¿Se refiere
a que Iván Márquez y quienes aparecen a su lado están en Venezuela?

Pues eso es lo que se deduce de todo lo que ha venido sucediendo.


¿Cuál es la deducción? ¿Qué tipos de vínculos tiene el presidente
Nicolás Maduro y su gobierno con Iván Márquez en este momento?

Yo tengo la completa seguridad de que de parte del gobierno bolivariano


no están recibiendo ningún apoyo. Si están recibiendo algún apoyo en la
frontera será por ahí de personajes, de individuos que no comprometen
al gobierno bolivariano.

El gobierno bolivariano, desde (Hugo) Chávez y continuando por Maduro,


siempre estuvo apoyándonos en el harto y difícil trabajo que fue llegar al
acuerdo firmado en La Habana, que tuvimos que ratificar en el Teatro
Colón aquí en Colombia. Entonces estoy completamente seguro de que
por ese lado no tienen ningún apoyo.
Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGESImage captionLondoño cree que
Márquez opera desde territorio venezolano, pero descarta que tenga el apoyo
del presidente Nicolás Maduro.
Pero usted al mismo tiempo dice que ellos están operando en
territorio venezolano. ¿Cómo es posible?

No, es que uno en la frontera se puede mover con mucha tranquilidad,


sin necesidad de que el gobierno central le dé el apoyo. Todo lo
contrario. Yo estuve muchos años en la frontera y sé cómo se maneja
eso por ahí.
¿Cuál es la principal motivación de Márquez y los demás para retomar
las armas? ¿Es política o es por narcotráfico?

La motivación política no considero que la tengan. No hay. Si hubiera una


motivación política que encarnara los principios, la ideología y el
programa que mantuvimos en las FARC, estarían aquí acompañándonos.
Hay una motivación, yo no sé si narcotráfico o qué, pero en todo yo veo
una motivación personal, individual.
¿Que puede ser por narcotráfico?

Bueno, eso sí ya lo dejo al libre albedrío de cada persona.


Observadores como el periodista Daniel Coronell creen que lo que
motiva a Márquez es su temor a que Estados Unidos solicite su
extradición, como hizo con Jesús Santrich, y por las mismas razones.
Recordemos que Santrich está acusado de narcotráfico. ¿Coincide?

Ese temor lo podemos tener todos. Nosotros sabemos y tenemos muy


clara cuál es la posición de EE.UU. frente a nosotros. Incluso en este
momento, y a pesar de haber firmado un acuerdo, no nos sacan de la
lista de terroristas.

Y sabemos que cualquier desliz que podamos tener, EE.UU. va a tratar de


extraditarnos. Ese es un riesgo que tenemos todos. Pero tenemos un
instrumento que fue construido en los acuerdos e incluso vimos su
efectividad, y es que Santrich salió libre y no fue extraditado a través del
camino fácil con que quería hacerlo EE.UU.
Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGESImage captionLondoño firmó el
acuerdo de paz con el entonces presidente colombiano, Juan Manuel Santos, y
bajo los auspicios de Raúl Castro en Cuba.
Usted se está oponiendo al regreso a las armas de gente que luchó
bajo su mando. ¿Es porque considera un error en este momento
particular hacerlo, o porque usted filosóficamente ahora rechaza la
lucha armada contra cualquier gobierno electo en democracia?

No, porque considero que en esta coyuntura es una equivocación


hacerlo. En este momento llamar a la gente a una confrontación es ir en
contra de la historia, de la corriente. En este momento lo que da incluso
réditos políticos no es solamente hablar sino trabajar por esa
reconciliación.

Ya lo decía antes y lo hemos venido percibiendo todos estos tiempos que


tuvimos la oportunidad de hablar con la gente.
¿Pero usted cree que hay circunstancias que pueden ameritar en
algún momento el regreso a la lucha armada de parte suya y de la
gente que usted mismo ha desmovilizado?

La lucha armada sigue siendo un instrumento útil para los pueblos, para
rechazar regímenes totalitarios. Eso sí yo no lo niego, pero tiene que ser
dentro de una coyuntura y un momento muy concreto que interprete y
recoja el sentir de los pueblos. Si no es así, está en contra vía y se cae
más bien en el terrorismo.
¿Lo suyo ha sido un adiós definitivo a las armas o es un "adiós por
ahora y luego las circunstancias dictarán qué voy a hacer"?

Aquí hicimos un compromiso, dejamos las armas, nos comprometimos a


dejarlas con base en que se abría un espacio para nosotros continuar
nuestra lucha en el marco de las leyes. Lo hemos ratificado y lo decimos:
lo vamos a cumplir por encima de las circunstancias que se presenten.
¿Entonces es un adiós definitivo a las armas?
"un compromiso mucho más claro" del presidente colombiano, Iván Duque, con
el proceso d
Uno de los argumentos de Márquez es que el Estado colombiano "no
ha cumplido ni con la más importante de sus obligaciones, que es
garantizar la vida de sus ciudadanos y, particularmente, la de evitar
asesinatos por razones políticas". ¿Usted coincide con esto?

Es una lástima que saque un argumento que ya lo habíamos discutido en


su momento internamente. Es más, cuando tomamos la decisión de
firmar los acuerdos, sabíamos que la sola firma no garantizaba que se
iba a cumplir todo lo que estaba en el papel. No era un punto de llegada
sino un punto de partida para iniciar una lucha mucho más compleja y
difícil, en la cual necesitábamos hacernos acompañar de amplios
sectores de la sociedad colombiana e incluso de sectores de la clase
dirigente.

Lo que necesitábamos era aunar esfuerzos en función de hacer cumplir


los mecanismos acordados en La Habana. Ahí están y estamos en esa
pelea, vamos lográndola poco a poco.

Además, no sé si será irónico o qué término utilizar: ellos reivindican lo


de los 150 excombatientes que han sido asesinados en la
implementación del proceso. Pero muchos de esos 150 han sido
asesinados por grupos de esos que se han denominado disidentes, que
desertaron del proceso, e incluso algunos han sido asesinados por
miembros del ELN.
Usted ha dicho que está comprometido con lo acordado en las
negociaciones de paz, "aun con todas las dificultades o peligros que
se avizoran". ¿Cuáles son esos peligros?

Hay un sector de la clase dirigente que es pequeño pero que tiene


mucho poder económico y político, que desde el principio se opuso. Le
tiene temor a que nos reconciliemos. Ese sector ha hecho todo lo posible
por hacer fracasar el proceso. Desafortunadamente, el gobierno que
tenemos en este momento viene de ese partido político que todos
conocen y que se ha opuesto.

Pero de todas maneras hay una mayoría, incluso de la clase dirigente de


este país. Y las grandes mayorías de los sectores sociales de Colombia
comienzan a hacerse conscientes de ese peligro y la necesidad de aunar
esfuerzos para salvar este proceso de paz.

De ahí se desprende ese peligro, que de todas maneras cada vez está
más neutralizado.
de exguerrilleros parecen comprometidos con su reinserción.
¿Qué esperaba usted del gobierno de Iván Duque?

Lo que él anunció en su discurso presidencial y es lo que estamos


esperando. Además, lo ha seguido ratificando: que se compromete con
todos nosotros, los que estemos dentro del proceso, a la
implementación.

Yo creo que a él le falta información, lo desinforman, pero además tiene


la presión de su partido político que es muy fuerte. Todos tenemos que
ayudar al presidente en ese sentido, hacerle entender que aquí no se
trata de tocar los clarines de la guerra a partir de ese anuncio que
hicieron esos compañeros desertores, sino de hacer sonar las campanas
para que en todo Colombia nos organicemos en torno a la construcción
de la paz. Y que haya el máximo esfuerzo en el gobierno para que se
implemente lo acordado en La Habana.
¿Cree que falta un compromiso más claro del presidente Duque con el
acuerdo de paz?

Sí, creo que se necesita un compromiso mucho más claro. Aunque lo ha


venido haciendo, pero el país necesita certezas porque hay veces que en
su discurso pareciera que no hubiera esa certeza. El país y todos
necesitamos la certeza de que sí hay un compromiso de tiempo
completo.

Porque ahí comienzan por ejemplo en el Congreso a presentarse


proyectos encaminados a afectar la columna vertebral de los acuerdos.

Entonces esto es una lucha política en la cual hemos ido avanzando, a


pesar de las dificultades. Yo lo decía de una manera muy cruda: a pesar
de que nos están matando, estamos avanzando y eso es lo importante
para Colombia.
Usted ha señalado que aproximadamente 90% de los miembros de las
FARC desmovilizados siguen comprometidos con la paz. ¿Pero ve un
riesgo de que sigan volviendo más exguerrilleros a las armas a
medida que pase el tiempo y si el proceso de paz no avanza?

Sí, ese es un riesgo. Y es el riesgo que estamos tratando de hacerles


entender al presidente y a los funcionarios del gobierno encargados de
hacer realidad la implementación.

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