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10 CONSEJOS DE SAN BENITO PARA MEJORAR NUESTRA VIDA

DIARIA

1 “ESCUCHA, HIJO”
Así empieza la Regla. Para escuchar, primero debemos mantener
silencio. Lo cierto es que, para un monje benedictino, hablar sin
necesidad, sin decir nada de valor, era algo que se castigaba. La
mayoría de nosotros no estamos ceñidos a semejante nivel de rigor,
pero, en efecto, el silencio nos permite reflexionar sobre nosotros
mismos y ser más atentos a los demás, nos ayuda a ser más
pacíficos y nos pone en presencia de Dios.

2 EL TRABAJO NOS AYUDA A CONSERVAR UNA MENTE SANA


“La ociosidad es la enemiga del alma”, escribe Benito, que mandaba
a sus monjes dividir su tiempo entre el trabajo, la lectura y la
oración, de forma tal que desarrollaran un equilibrio entre cuerpo,
mente y alma.

3 TRANSFORMAR TODA TAREA EN UNA ORACIÓN


Para san Benito, toda tarea participa de la obra creadora de Dios y
del sufrimiento de Cristo. El trabajo debería considerarse como un
servicio al prójimo y una forma de oración.

4 NUESTROS DÍAS DEBERÍAN SEGUIR UN RITMO


En un monasterio, la Regla impone un tiempo para todo: para rezar,
trabajar, leer, meditar… Estos antiguos principios se siguen
enseñando, en esencia, como parte de las habilidades de gestión
del tiempo en escuelas de negocios y en libros de autoayuda,
animándonos a establecer ciertos tiempos de inicio y de finalización
para cada tarea.

5 SER ATENTOS A LOS DEMÁS

Para san Benito, el respeto debe caracterizar todas nuestras


relaciones con las personas. “Recíbanse a todos los huéspedes que
llegan como a Cristo”, dice san Benito en la Regla, en especial “al
recibir a pobres y peregrinos”. Si todos somos atentos y
considerados con el prójimo —incluso con nuestros enemigos—,
contribuiremos a construir un mundo que refleje el amor de Dios.

6 PRACTICAR LA DISCIPLINA
El santo abad decía a sus monjes que pusieran fin de forma puntual
a cualquier cosa que estuvieran haciendo cuando llegara el
momento de pasar a otra tarea, por difícil que fuera hacer el
cambio, en obediencia a la voluntad de Dios. Quizás no tengamos a
un abad que nos dicte cuál es nuestro horario, pero forzarnos a
nosotros mismos a seguir un programa bien diseñado nos libera
realmente de la esclavitud de nuestros impulsos.

7 LEER A MENUDO PARA NUTRIR MENTE Y ALMA


San Benito hacía que sus monjes dedicaran una parte importante
del día a leer la Escritura u otros libros edificantes, entre periodos
de trabajo, oración y la cena. Leer buenos libros puede darnos ideas
frescas, hacernos más empáticos, ensanchar nuestra mente y
enseñarnos sabiduría del pasado y del presente.

8 ENTENDER Y RESPETAR NUESTRAS PROPIAS PRIORIDADES


Para los monjes, la mayor prioridad es buscar a Dios, en especial en
la oración. La Regla entera se organiza en torno a este principio.
San Benito repite una y otra vez, con fórmulas que varían
ligeramente: “Nada absolutamente antepongan a Cristo”. Tenemos
que saber cuáles son nuestras prioridades y respetarlas en la
manera en que empleamos nuestro tiempo.

9 HACER LAS PACES CON LOS DEMÁS


En diversos modos y circunstancias, san Benito insta a sus monjes
a disculparse siempre que pudieran haber ofendido a otro. Les
recuerda el requerimiento de la Sagrada Escritura: “Busca la paz y
síguela” y el bien de “reconciliarse antes de la puesta del sol con
quien se haya tenido alguna discordia”. Esto nos ayuda a crecer en
bondad, además de a contribuir a la estabilidad de la comunidad.

10 VIVIR CADA DÍA COMO SI FUERA EL ÚLTIMO


El santo abad decía a sus monjes que debían “tener la muerte
presente ante los ojos cada día”. Esto nos ayuda a recordar
nuestras prioridades y centrarnos en lo esencial.