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CARRERA: Consultoría psicológica

CICLOLECTIVO: 2019

MATERIA: Consultoría aplicada

TURNO: Noche

ALUMNO: Lautaro Nahuel Molina

PROFESORA: Silvina Munne

TEMA: Tercer Trabajo Practico


“LOS FUNDAMENTOS DE LA ESCUCHA CENTRADA
EN LA PERSONA”

Reflexión sobre este capítulo:

Estos fundamentos fueron investigados a través de un estudio entre un psicólogo


y un grupo pequeño de estudiantes de psicología, en principio el objetivo del
trabajo fue tratar sobre las condiciones necesarias y suficientes (de Carl Rogers)
pero conforme la investigación fue avanzando, lograron descubrir las bases de
una escucha, basada en el enfoque centrado en la persona.
Dicho estudio fue realizado a con 3 roles, el de cliente, el terapeuta y el
observador, siendo que al finalizar dicha práctica grabada, se ponía a puesta en
común para su análisis.
Llegando a la conclusión de que:

 la escucha debe ser aprendida a través de la experiencia, y no se la puede


reducir a una simple comprensión teórica.

 Otro suceso es el hecho de que tenemos que tratar de comprender lo que el


consultante nos dice, ya que muchas veces creemos saber con anterioridad
por él, y no estamos escuchando todo su relato al pensar que ya sabemos lo
que va decir.

 Tener en cuenta nuestras intervenciones, ya que estas tienden a


desconcentrar o descentralizar al consultante, por lo tanto es necesario trabajar
la cuestión del poder, el poder del que sabe por el otro, tal cual fue mencionado
en el punto anterior. Tenemos que ser conscientes que nosotros no tenemos
más conocimiento de la vida que el propio consultante, y esto suele ser un
error común.

 El problema de la interpretación, de creer que comprender al consultante de


manera intelectual es escucharlo, esto en realidad no es así. Analizar al otro a
través de mis experiencias no lo lleva a buen puerto, el resultado termina
siendo que la persona no se siente escuchada y no puede avanzar en el
proceso de autoexploración.
Aunque al principio tenga la falsa ilusión o sensación de que eso le está
ayudando, tarde o temprano llega a darse cuenta que no le resulta efectivo ese
tipo de escucha intelectual.

 Otro punto fundamental que se observo en el estudio realizado, y que además


concuerdo, es el hecho de darle tiempo al consultante, tanto que fuese un Cte.
nuevo como un Cte. de hace varios años, jamás sabemos con qué material
viene el consultante al encuentro terapéutico, por lo tanto es más efectivo dejar
fluir y seguir el proceso con lo que traiga el consultante para explorar. Significa
que si la anterior sesión trajo a charla un tema muy importante, pero al venir a
la siguiente sesión habla totalmente de otra cosa, en nuestra parte como
profesionales no vamos a guiar su proceso ni direccionar en el sentido de
pedirle que vuelva hablar sobre el tema de la vez anterior, al contrario vamos a
respetar los tiempos del consultante, y no interferir nuestra necesidad

 Otro aspecto del estudio que me pareció interesante fue el hecho de que la
escucha no se realiza a través del conocimiento teórico, sino a través del
terapeuta en todo su ser, como instrumento

 “Los fundamentos de la escucha centrada en la persona implican una apertura


a lo desconocido, implica dejar de lado nuestro mundo interior, nuestras
creencias para comprender las del otro” Me parece que esta es una de las
bases fundamentales, para poder escuchar de manera activa al consultante,
despojarse de todo aquello que nos penetra por nuestra historia, para recibir a
otro, con su historia y sus creencias.

 También hay que aprender a darnos cuenta, cuando no estamos disponibles


para una escucha, ya sea por un problema personal o cual fuese el motivo, es
de suma importancia poder identificar esto

 Otro punto es quitar los sentimientos parásitos, estos que no nos permiten
escuchar de la manera correcta al consultante. Dichos sentimientos nos ponen
límites en la escucha, nos hacen perder la concentración, por lo tanto habrá
muy pocas chances de que la escucha funcione de esta forma.

 Otro aspecto que me pareció sumamente importante de este estudio, como así
también de la lectura realizada en el libro de esta materia, fue el miedo al
fracaso, que poseen muchos profesionales e incluyéndome como alumno,
pareciera rondar siempre “el querer tener éxito” el poder darle una solución a la
persona, poder hacer que el proceso terapéutico le resulte efectivo. Y este
pensamiento, este sentimiento, nos lleva a alejarnos del presente, a no estar
con él consultante escuchándolo activamente. Por lo tanto hay que aceptar el
miedo al fracaso. Esto requiere estar dispuesto a correr el riesgo de que vaya
mal, de fracasar, de defraudar al consultante, de defraudarse a uno mismo, por
el hecho de no obtener los resultados deseados, pero aunque resulte
paradójico, parece ser esta la forma más efectiva para lograr los verdaderos
resultados, aceptar que puede, que no los logremos.

“LA PRESENCIA TERAPEUTICA: LA EXPERIENCIA DE


PRESENCIA DE LOS TERAPEUTAS EN EL ENCUENTRO
PSICOTERAPEUTICO”

Reflexión sobre este capítulo:

En este caso, al igual que el anterior, la presencia terapéutica fue investigada a


través de un estudio que se hizo en referencia a las tres actitudes básicas de Carl
Rogers, teniendo en cuenta que este sostuvo durante la mayor parte de su vida,
que la capacidad del terapeuta de ser congruente, aceptante y empático, dependía
completamente de una cuarta condición… La presencia.
El inconveniente de esto fue que Rogers al querer desarrollar sobre esta cuarta
actitud, se encontraba en el periodo final de su vida, por lo tanto llego su muerte
con anterioridad a poder brindar artículos, libros o información sobre dicha
condición. Fue allí y entonces en el que se realizo la investigación que mencione
en principio, en la cual Siete terapeutas expertos, fueron brindando información a
través de escuchas grabadas con sus pacientes/consultantes. Cuatro de ellos
provenían del enfoque humanista, el resto eran cognitivo conductual y
transpersonal.
En referencia a los resultados del estudio y lo leído en el material pude llegar a las
siguientes conclusiones/reflexiones:

 En principio cabe destacar que se determinaron 3 etapas compuestas por 3


dominios en referencia a la presencia terapéutica.
La primera es “la preparación” la segunda es “el proceso” y la tercera es “la
experiencia misma” pero todas forman parte de un todo completo y único
 La etapa de preparación se realiza antes del encuentro terapéutico, es
importante utilizar la respiración para concentrarse antes que venga el
consultante, hacer una respiración profunda, como así también se puede
meditar para una mayor concentración.
Es fundamental dejar de lado las preocupaciones internas, necesidades
propias, y experiencias personales de la vida cotidiana. Dejar de lado las
expectativas, creencias, y planes de cómo debería darse la sesión, para lograr
aproximarnos al consultante desde un punto de apertura, sin emitir juicios.

 Esta preparación antes mencionada puede realizarse en la vida cotidiana


también, es decir practicar esto con los amigos, la pareja, la familia, etc.
Como se menciono anteriormente a través de la meditación, para tener más
poder de concentración sobre uno mismo, a la hora de ir al encuentro
terapéutico. Es de suma importancia hacer proceso terapéutico para atender a
nuestras necesidades y problemas internos, para que ello no afecte al
consultante.

 Luego tenemos la segunda etapa, que se trata del proceso, es decir, que es lo
que vamos hacer cuando estemos frente al consultante, en plena sesión. En
principio la receptividad, es decir estar involucrado con el consultante en
niveles multisensoriales, en otras palabras no se trata solo de ver con los ojos,
sino con todos los sentidos, estar atento a todas las percepciones.
Esto es así ya que la experiencia del consultante, ocurre a nivel corporal
también, es decir que uno como terapeuta puede tener una resonancia
corporal sobre lo que está sintiendo el consultante. Se trata de escuchar al otro
con mi cuerpo.

 También es de importancia saber que para esta etapa, el terapeuta se utiliza a


sí mismo como un instrumento para comprender al consultante y saber cómo
responder, ya que las respuestas tienden a surgir espontáneamente. Dichas
respuestas emergen en forma de imágenes, visiones, voces, que guían la
forma de responder del terapeuta sobre su consultante, en el sentido de
realizarlas con su mera intuición. En definitiva lo que va intentar hacer el
terapeuta/counselor es contactar con su consultante a través de su “yo mismo”
desde lo más profundo de su ser.

 Finalmente la tercer etapa de este estudio, que hace referencia a la


experiencia vivida en el momento, el experienciando. En principio requiere
estar íntimamente comprometido, sentir como si nada existiera, solamente el
counselor y consultante, fundidos en cuatro paredes, esto a lo que el autor
Buber llamaría como la relación Yo-Tu es a lo que se asemeja esta tercera
etapa. Esto implica ausencia de todo tipo de distracciones, implica estar abierto
a escuchar al consultante, abierto a escuchar cualquier experiencia que este
nos traiga, al tiempo que se debe evitar de apegarse a ella. Quiere decir que
hay que estar centrado en el presente y atento.

 Finalmente otra de las cosas que me parecen de suma importancia, es el


hecho de que el terapeuta debe sentirse firme en el proceso terapéutico, es
decir que debe estar centrado aun cuando simultáneamente este
experienciando una gama de emociones difíciles por parte del relato del
consultante, en medio del dolor y del sufrimiento, el terapeuta debe mantener
una sensación de calma, y este es el desafío que se le presenta. En definitiva
requiere de una confianza propia en el consultor como así también en el propio
consultante.

REFLEXION FINAL

Creo que tanto el articulo del capítulo “fundamentos de la escucha centrada en


la persona” como “la presencia terapéutica” tienen más aspectos en común
que diferencias, en este sentido creo que van de la mano. Tanto la presencia en el
rol como profesional de la ayuda, conlleva una escucha activa y centrada en el
otro, y viceversa, una escucha activa no podría darse en su mayor esplendor, sin
que haya presencia por parte del terapeuta/counselor.

Dentro de los aspectos que más me llamaron la atención se


refiere al hecho de no priorizar lo intelectual, de nada va servirle a un consultante
que lo entendamos desde el intelecto, desde una posición del saber, del
conocimiento teórico que hayamos aprendido en el transcurso de la carrera o de la
formación que cualquier terapeuta/counselor pudiera tener, en este sentido es de
suma importancia, estar presente desde un aspecto emocional y corporal, no solo
escuchando las palabras, la información explicita que nos pueda brindar un
consultante, sino que también comprender sus gestos, sus posiciones corporales,
sus sentimientos de ahogo de angustia de incertidumbre, y fundirnos con ellos, sin
vernos afectados, pero compartiendo dicho sentimiento, involucrándonos con el
consultante desde el interés más profundo, no como una simple persona que está
contando un problema, sino entender como lo está viviendo, el sufrimiento que eso
le puede generar, y volvernos los dos, uno solo. Esto necesita de ambos aspectos,
de estar presente, dejar de lado nuestros juicios, creencias, problemas personales,
y entre tantas otras cosas que fueron mencionadas en el recorrido de este trabajo
practico, para poder así brindar nuestra máxima atención a los dichos del
consultante, al significado detrás de sus palabras. Aprendí con esto que lo que
realmente importa, no es lo que digas como profesional, no son tus intervenciones,
ni son tus palabras mágicas las que van a salvar al otro, las que lo van ayudar a
cambiar su vida, las que van a lograr resultados…. Lo que realmente se necesita
es estar presente, escuchar con todos nuestros sentidos, y brindar el máximo de
nuestro interés, disposición y energía para ayudar a que el consultante se auto
explore y encuentre su propio camino. En definitiva, no se trata de técnicas, sino
de actitudes…

FIN

Lautaro Molina
Turno Noche