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Detrás de la Cortina

Diagnóstico sobre Violencia contra Mujeres con


Discapacidad en el Estado de Puebla

Areli Rojas León


María Magdalena Vázquez Aquino
Bethsabe Ramírez Otero
Ricardo García Vázquez

Agrupación Juvenil Xonaca, A.C.


2013
Detrás de la cortina
Diagnóstico sobre Violencia contra Mujeres
con Discapacidad en el Estado de Puebla

Agradecemos el apoyo y las facilidades otorgados por


organizaciones de la Sociedad Civil y demás instituciones
que colaboraron en la elaboración del presente Diagnóstico.

Las opiniones vertidas en esta obra son responsabilidad


exclusiva del equipo de investigación.

Puebla, México, 2013

Primera edición

Areli Rojas León


María Magdalena Vázquez Aquino
Bethsabe Ramírez Otero
Ricardo García Vázquez

D.R. © 2013, Agrupación Juvenil Xonaca, A.C.


127 Oriente 1828-1, Los Héroes, Puebla, Puebla
Tel. (222) 603 16 37
www.agrupacionjuvenilxonaca.org.mx/
agrupacionjuvenilxonaca@gmail.com

Diseño Editorial  La Pinza Pro. Diseño & Comunicación.

“Este material se realizó con recursos del Programa de Coinversión Social,


operado por la Secretaría de Desarrollo Social. Empero, la ‘SEDESOL’
no necesariamente comparte los puntos de vista expresados
por los autores del presente trabajo”.
Índice
Introducción 11
Metodología 15

Discapacidad y Sociedad 19

Derechos Humanos de las Personas


con Discapacidad 39

Género y Discapacidad en
el Estado de Puebla 47

Violencia y discapacidad 67
Violencia de Género 69
Violencia contra mujeres con discapacidad 79


Diagnóstico sobre Violencia
contra Mujeres con Discapacidad
en el Estado de Puebla 97

Conclusiones y recomendaciones 111


Conclusiones 113
Recomendaciones 117


Fuentes de información 125
Introducción
Introducción

En las últimas décadas, en nuestro país se ha presentado un proceso


contradictorio: por un lado, se ha desarrollado un entramado insti-
tucional —materializado en la creación de institutos de las mujeres
en los 3 niveles de gobierno— y la generación de políticas públicas y
acciones legislativas que visibilizan y promueven la prevención, aten-
ción, sanción y erradicación de la violencia de género. Por el otro,
paradójicamente, cada día salen a la luz nuevas evidencias de la gra-
vedad del problema al grado que en épocas recientes se han incre-
mentado los denominados “feminicidios”, los cuales constituyen un
acto de odio hacia las mujeres.

La violencia de género representa un atentado contra la dignidad de


las mujeres y les restringe el goce de sus derechos humanos. Derivado
de ello, internacionalmente se han aprobado una serie de instrumen-
tos encaminados a delinear estrategias específicas de prevención y
protección, siendo la generación de información una de ellas. Por lo
anterior, existe una copiosa bibliografía que analiza causas y conse-
cuencias de la violencia de género. No obstante la amplitud de los
estudios, en nuestro país no se registran investigaciones que hayan
abordado la violencia contra las mujeres con discapacidad. En efecto,
a diferencia de otros países como España, Canadá o Estados Unidos,
en México no existe información en el tema. Este olvido ocasiona que
las mujeres con discapacidad sean susceptibles de sufrir violencia de
forma recurrente debido a la impunidad que genera la invisibilidad
del problema.

Algunos investigadores consideran a la violencia contra las mujeres


con discapacidad no un subconjunto, sino una intersección de la vio-
lencia contra las mujeres y aquélla contra las personas con discapa-

13
cidad. Desafortunadamente, en nuestro país se trata de un asunto
sin respuestas porque permanece en la oscuridad del ámbito privado.
Pese a esto, innumerables testimonios sugieren que el maltrato es una
situación recurrente cuya incidencia superaría incluso a la violencia
que padecen las mujeres sin discapacidad.

Este documento constituye el primer esfuerzo en nuestro país encami-


nado a visibilizar la violencia contra las mujeres con discapacidad, par-
ticularmente en aquéllas que habitan el Estado de Puebla. Su propó-
sito central consiste en efectuar un acercamiento exploratorio a una
realidad soterrada respondiendo a las siguientes preguntas: ¿Qué tan
común es la violencia contra las mujeres con discapacidad? ¿Es más
frecuente que aquélla que sufren las mujeres sin discapacidad? ¿Quié-
nes son los agresores y cuáles son los principales tipos de maltrato?

14
Metodología

El Diagnóstico sobre violencia hacia mujeres con discapacidad en


el Estado de Puebla tiene la finalidad de investigar, analizar y siste-
matizar los niveles de violencia que sufren mujeres con discapacidad
en la entidad. Por lo anterior, se dispone de 3 objetivos de estudio:

1. Identificar los niveles de violencia que sufren las mujeres


con discapacidad.
2. Reconocer a los principales agresores de las mujeres
con discapacidad.
3. Referir los tipos de violencia que padecen las mujeres
con discapacidad.

Método de Trabajo
El método de trabajo utilizado en la elaboración del Diagnóstico con-
sistió en 2 fases: investigación documental y de campo.

a. Investigación documental: Se consultaron fuentes de


información en el tema incluyendo legislación local, nacio-
nal e internacional; estudios, investigaciones, informes de
gobierno y de organizaciones civiles, reportes y otras fuen-
tes disponibles.

b. Investigación de campo: Se aplicó el Abuse Assessment


Screen-Disability (AAS-D) a 12 mujeres con discapacidad.

 Escenario
Estado de Puebla

15
 Tipo de estudio
Exploratorio descriptivo

 Población
12 Mujeres con discapacidad que acuden a institucio-
nes públicas y privadas de salud y rehabilitación, ma-
yores de 18 años, que brindaron su consentimiento y
participaron voluntariamente.
Cabe destacar que debido a la imposibilidad de ubicar
a las mujeres con discapacidad no se obtuvo una mues-
tra representativa. Investigaciones en otras partes del
mundo han enfrentado problemas similares, no obs-
tante, el carácter exploratorio del Diagnóstico permite
una aproximación inicial a una problemática hasta aho-
ra invisible fuera de las fronteras del ámbito privado.

 Instrumento
Se utilizó el Abuse Assessment Screen-Disability
(AAS-D). Se eligió esta herramienta porque permitía re-
cabar información acerca de los 3 objetivos particulares
del diagnóstico: identificar incidencia, agresores y mo-
dalidades de violencia.
El ASS-D consta de 4 preguntas que indagan si una mu-
jer ha sufrido en el último año de algún tipo de violen-
cia física y sexual, asimismo recaba información sobre
la violencia específica contra mujeres con discapacidad,
como la negación de cuidados o de apoyos funcionales.
El Center for Research On Women With Disabilities
comprobó que el ASS-D, gracias a su diseño particular-
mente pensado en las mujeres con discapacidad, per-
mitía recabar 20% más de casos positivos de maltrato
que si se utilizase la versión original del Abuse Assess-
ment Screen (ASS).

16
Discapacidad y Sociedad
Discapacidad y Sociedad

La conceptualización actual de la discapacidad ha sido el resultado de


una prolongada evolución en la historia de la humanidad. Los roles y
la participación social de las personas con discapacidad, siempre mar-
ginales y prácticamente invisibles, ha variado de acuerdo a las ideas
predominantes de cada época. Se trata de un lento proceso que tran-
sitó de la negación de la vida al reconocimiento de su condición como
sujetos de derechos. En este recorrido sólo recientemente se ha incor-
porado a las propias personas con discapacidad en calidad de actores
claves de su desarrollo y su plena autonomía.

Un paso previo a cualquier aproximación a problemáticas específicas


de las personas con discapacidad exige partir de la propia definición
del término, punto de inicio en la protección de sus derechos. A este
respecto, hay que rememorar que hasta hace algunos años todavía
era frecuente la utilización de una terminología variada, hoy en día
inaceptable, para referirse a las personas con discapacidad. Es así que
en distintas épocas se les denominó a través de un amplio abanico
de designaciones ofensivas o denigrantes, entre las que se enlistan:
anormales, lisiados, impedidos, incapacitados, retrasados mentales,
inválidos, subnormales, etc. Bajo la premisa de que el lenguaje es
pensamiento, las Naciones Unidas pusieron atención en el término
adecuado para nombrarles: personas con discapacidad. Egea y Sa-
rabia1 exponen que de tal modo se pretende evitar la sustantivación
de situaciones adjetivas. Las expresiones utilizadas con anterioridad
enfatizaban la condición de discapacidad al grado de estimarla una
característica distintiva y descriptiva del individuo (lisiado, impedido,
retrasado mental, etc.) colocándola inclusive por encima de la misma

1 Egea García, Carlos y Alicia Sarabia Sánchez. Clasificaciones de la OMS sobre discapacidad.

19
persona y singularizándola únicamente en un aspecto negativo. En
cambio, con la denominación “persona con discapacidad” se centra
la atención en su calidad de individuo. Este punto, en apariencia in-
significante, demuestra que el proceso por la vigencia de los derechos
humanos de las personas con discapacidad ha tenido que empezar
desde la reivindicación del reconocimiento a su propia condición de
seres humanos.

En la antigüedad, las personas con discapacidad eran juzgadas entes


sin valor cuya vida no merecía la pena ser vivida. Su nacimiento era in-
terpretado producto de manifestaciones diabólicas o castigos divinos.
En este sentido, en el mejor de los casos ameritaban ser marginadas y
objeto de burla y, en el peor, exterminadas a causa de su inutilidad so-
cial. Con el devenir de los siglos, se difundió el cristianismo insertándo-
se principios como la piedad e impactando paulatinamente en mejores
tratos hacia las personas con discapacidad, al punto de reconocérseles
su derecho a la vida e, inclusive, bridándoseles la oportunidad de in-
tegración a la sociedad, siempre bajo el requisito de su normalización
mediante la rehabilitación. Fue así que se transitó de las creencias reli-
giosas-diabólicas a una comprensión científica de la discapacidad. No
obstante, la Iglesia asumió la atención y sostenimiento de las personas
con discapacidad mediante la caridad materializada en la multiplica-
ción de instituciones caritativas (asilos y orfanatos). Posteriormente,
tras la creación de los Estados–Nación, surgen los esquemas de benefi-
cencia y es el Estado quien asume la responsabilidad de la sobreviven-
cia de los individuos en vulnerabilidad, incluyendo, por supuesto, a las
personas con discapacidad. La visión rehabilitadora —aún persistente
en las políticas públicas y en el pensamiento colectivo de las socie-
dades— fue sustituida paulatinamente incorporándose elementos de
integración social. Es en la década de los años 60´s del siglo XX que
comienza a extenderse el movimiento que postula que la discapacidad
es resultado de barreras sociales, restándole así importancia al aspecto
biológico. El modelo social entiende a las personas con discapacidad a
partir de una noción de derechos humanos y sostiene que las causas

20
de la discapacidad son sociales por lo que la eliminación de barreras y
el respeto a la diferencia son el camino a su inclusión social.

Es hasta el nuevo milenio, con la aparición de la Clasificación Inter-


nacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud (CIF),
que se concilia al modelo médico y al social en uno biopsicosocial que
considera que la discapacidad es la interacción de un estado de salud
del individuo y sus factores contextuales.

A grandes rasgos, puede afirmarse que la discapacidad ha sido com-


prendida a través de la historia mediante 3 modelos2:

a. Prescindencia: Se consideran los motivos religiosos como


causantes de la discapacidad y a quienes la padecen como
seres prescindibles debido a que son improductivos, diabó-
licos o desdichados.
b. Rehabilitador: A diferencia del anterior, las causas de la
discapacidad son científicas —relativas a deficiencias indivi-
duales— por lo que ya no se exige de su segregación, en la
medida en que sean normalizadas mediante la rehabilitación.
c. Social: Considera que las razones de la discapacidad son
sociales, es decir, las barreras y restricciones no son el re-
sultado de deficiencias, sino de construcciones sociales ex-
cluyentes. Este modelo asume una perspectiva de derechos
humanos con base al respeto de la diferencia.

a. Modelo de Prescindencia

Comprende un amplio periodo histórico que abarca épocas de esplen-


dor, incluidas la antigua Grecia y el Imperio Romano (civilizaciones de las

2 Palacios, Agustina. El modelo social de discapacidad: orígenes, caracterización


y plasmación en la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas
con Discapacidad.

21
cuales conservamos los escasos testimonios que dan luz al entendimiento
de la discapacidad), hasta los siglos de la Edad Media. Palacios3 clasifica al
Modelo en dos submodelos: Eugenésico y de Marginación. Básicamente
ambos se sustentan en la creencia de que las personas con discapacidad
son innecesarias, pues no aportan nada a la sociedad y son una carga
para la misma, prescindiéndose de ellas, aunque la divergencia se localiza
en el tratamiento particular: en el primer caso se privilegia la aplicación de
políticas eugenésicas, en el segundo se promueve la marginación.

 Submodelo Eugenésico
Valora que la vida de la persona con discapacidad no me-
rece ser vivida, pues no tiene nada que aportar a la co-
munidad; por ende, justifica el infanticidio si se detecta la
discapacidad previo al nacimiento, sin embargo, si ésta era
posterior, la persona era aceptada e incluso se le proporcio-
naban ayudas para su subsistencia.
En este sentido, se pensaba que el nacimiento de un ni-
ño(a) con discapacidad era señal de castigo o premonición
de algo terrible por lo que se le exterminaba. Si por al-
guna causa sobrevivía —o la adquiría con posterioridad al
nacimiento—, entonces sus opciones de sobrevivencia se
restringían casi exclusivamente a la exposición burlesca en
lugares de entretenimiento.

 Submodelo de Marginación
A las personas con discapacidad se les excluía debido a su
inutilidad, aunque ya no se promovía su muerte, sólo su
marginación. El cristianismo influye positivamente en la
erradicación del infanticidio por motivos de discapacidad.
En consecuencia, no sorprende que la iglesia asuma estra-
tegias de caridad para el sostenimiento de las personas con
discapacidad, creándose asilos y orfanatos.

3 Idem, pág. 38

22
Por su parte, los medios de sostenimiento de las personas con
discapacidad se reducían principalmente a la mendicidad o
la caridad eclesiástica, siendo la exposición de la deformidad
física un medio de generación de compasión. Socialmente,
se les trataba con misericordia o con gran rechazo y temor,
pero siempre bajo el hilo conductor de la marginación.

El Modelo de Prescindencia prevaleció durante siglos, pero mu-


chas de sus concepciones, a pesar de la evolución de las ideas a través
del tiempo, persistieron dentro de las sociedades y aún hoy en día en
entornos de gran ignorancia se sostienen algunos de sus postulados,
por ejemplo, la interpretación de la aparición de discapacidades pro-
ducto de castigo divino.

b. Modelo Rehabilitador

El modelo médico-biológico de la discapacidad básicamente la atribu-


ye a una consecuencia de enfermedades que requieren de cuidados
médicos. Bajo tal enfoque, la respuesta a la discapacidad es la aten-
ción médica4 convirtiéndose en un asunto sanitario, asistencial y de la
seguridad social.5

A diferencia del Modelo de Prescindencia, en el rehabilitador ya no se


conceptualiza a la discapacidad a partir de una perspectiva religiosa,
sino científica, pues se refiere a la misma desde el ámbito de la salud.
Asimismo, se han dejado atrás las medidas eugenésicas y se acepta la
discapacidad en la medida en que la persona se rehabilite e incorpore
a la sociedad como un individuo productivo.

Desde el comienzo del Mundo Moderno, el modelo médico–rehabilita-


dor prevaleció en las sociedades y fue en el siglo XX, posterior a las con-
4 http://www.cai.es/sestudios/pdf/discapac/3.pdf
5 De Asís, Rafael. Sobre el Modelo Social de la Discapacidad: Críticas y éxito.

23
flagraciones mundiales, que asumió un auge importante casi hasta fina-
les del milenio. Palacios describe los componentes esenciales del modelo:

 Se busca la normalización de la persona con discapacidad,


mediante la rehabilitación, sin respeto a sus diferencias y en-
sanchando las distancias entre “normalidad” y “anormalidad”.
 Se transita de la caridad religiosa a la beneficencia del
Estado generándose mecanismos de asistencia social des-
tinados a la subsistencia de las personas con discapacidad.
 Se considera a la discapacidad un problema individual,
sin considerar restricciones sociales o ambientales.
 En cierta medida, se promueve la integración social de
las personas con discapacidad —con la condición de que se
hayan normalizado— surgiendo la Educación Especial, los
sistemas de rehabilitación e internamiento y los esquemas
de empleo protegido.

Más tarde, este modelo fue objeto de severas críticas. Pese a ello,
Aguilar afirma que fue “un importante avance en el enfoque hacia
la discapacidad y las propuestas de atención dirigidas a las personas
con discapacidad a partir del mismo, así como mejorías relativas en la
calidad de vida de muchas personas”6.

c. Modelo Social

El origen del modelo social se sitúa en Estados Unidos e Inglaterra a


partir de las décadas de los 60´s y 70´s del siglo XX con el surgimiento
de grupos de personas con discapacidad que luchan por la reivindi-
cación de sus derechos7. Es así que, a grandes rasgos, la discapacidad

6 Aguilar Montoya, Gilda. Del exterminio a la Educación Inclusiva: una visión desde
la discapacidad.
7 Maldonado, Victoria y Jorge Alfonso. El modelo social de la discapacidad: hacia
una nueva perspectiva basada en los derechos humanos.

24
es resultado de la existencia de barreras sociales. En otras palabras, la
razón de la exclusión de la discapacidad no es la deficiencia misma,
sino las “estructuras y condicionamientos sociales”8. Verdugo resalta
3 aportaciones significativas del modelo9:

1. Critica la perspectiva médica y psicopatológica tradicio-


nal en torno a la discapacidad.
2. Señala el papel del ambiente como un componente cru-
cial en la construcción de barreras sociales para las perso-
nas con discapacidad.
3. Empodera a las personas con discapacidad como sujetos
de derechos.

En esta línea de pensamiento, Maldonado10 y De Asís11 detallan las


características del Modelo social:

a. Inserta una perspectiva de derechos humanos a la aten-


ción de la discapacidad al reconocerles su condición de su-
jetos de derechos.
b. Se enfatiza la transformación de la sociedad para alcanzar
la inclusión efectiva de las personas con discapacidad.
c. La discapacidad es, principalmente, una situación en la
que se encuentran o pueden encontrarse las personas y no
un rasgo individual que las distinga.

El modelo social de la discapacidad significó un importante avance en


el proceso de conquista de derechos para las personas con discapa-
cidad, sin embargo, por sí mismo no representó una transformación
de las sociedades ni, muchos menos, la eliminación de las barreras o

8 De Asís, Rafael. Sobre el Modelo Social de la Discapacidad: Críticas y éxito.


9 Verdugo Alonso, Miguel Ángel. La Concepción de Discapacidad en los Modelos Sociales.
10 Maldonado, Victoria y Jorge Alfonso. El modelo social de la discapacidad: hacia
una nueva perspectiva basada en los derechos humanos.
11 De Asís, Rafael. Sobre el Modelo Social de la Discapacidad: Críticas y éxito.

25
actitudes discriminatorias. Al contrario, sus postulados mínimamente
se arraigaron en las sociedades, según expresa De Asís, al declarar que
el “enfoque médico-asistencial sigue siendo predominante en la so-
ciedad […] Así, la asistencia médica y social se convierte en el principal
referente de la vida de las personas con discapacidad.”12

Evolución del concepto


de discapacidad en el Siglo XX
Fue finalmente hasta el año 2001 —con la aparición de la Clasifi-
cación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la
Salud (CIF)— que se universalizó el término “personas con discapa-
cidad” para describir a quienes manifiestan alguna deficiencia en sus
funciones o estructuras corporales. Con la finalidad de identificar los
elementos que incidieron en esta transformación es preciso realizar
un recorrido a lo largo del tiempo, puntualizando las acciones im-
plementadas desde la Organización Mundial de la Salud (OMS) por
caracterizar los estados de la salud. Previo al abordaje integral de la
discapacidad, hay que remontarnos a 1948 con el surgimiento de la
OMS13, instancia que asumió la responsabilidad de la Clasificación
Estadística Internacional de Enfermedades y Problemas Relacionados
con la Salud (CIE). Dicha herramienta, desde su creación a cargo del
Instituto Internacional de Estadística —en 1893 bajo la denomina-
ción de Lista Internacional de las Causas de Muerte— ha tenido el
objetivo de estandarizar el registro, análisis, interpretación y compa-
ración de información sobre mortalidad y morbilidad a nivel mundial.
A partir de trabajos iniciados con la CIE, cuyo contenido resultaba
insuficiente para explicar y clasificar la discapacidad, en 1980 se crea
la Clasificación Internacional de Deficiencias, Discapacidades y Mi-

12 Idem, pág. 9
13 http://www.paho.org/hq/index.php?option=com_content&view=category&layou-
t=blog&id=2641&Itemid=2560

26
nusvalías (CIDDM)14 que entiende a la discapacidad como resultado
de deficiencias surgidas a raíz de una enfermedad. La construcción
de la CIDDM obedece en su diseño a la lógica del modelo médico
de la discapacidad:

Esquema de la CIDDM

En pocas palabras, las enfermedades provocan deficiencias en los in-


dividuos. Las deficiencias origina discapacidad (limitaciones en la acti-
vidad) y ésta causa minusvalías (es decir, restricciones de participación
social). Es así que la CIDDM define 3 conceptos fundamentales para
el entendimiento de la discapacidad:

 Deficiencia: Es toda pérdida o anormalidad de una estruc-


tura o función psicológica, fisiológica o anatómica.
 Discapacidad: Es toda restricción o ausencia (debida a
una deficiencia) de la capacidad de realizar una actividad
en la forma o dentro del margen que se considera normal
para un ser humano.
 Minusvalía: Es una situación desventajosa para un indivi-
duo determinado, consecuencia de una deficiencia o una
discapacidad, que limita o impide el desempeño de un rol
que es normal en su caso (en función de su edad, sexo o
factores sociales y culturales).

La CIDDM fue un esfuerzo de importancia por establecer criterios uni-


ficados en la noción de discapacidad y durante muchos años sirvió de
insumo a los largo del mundo en el diseño de leyes en la materia o
en la formulación de programas públicos. No obstante sus beneficios,
14 Cáceres Rodríguez, Celsa. Sobre el concepto de discapacidad. Una revisión de las
propuestas de la OMS.

27
Crespo resume algunas de las principales críticas a la Clasificación In-
ternacional de Deficiencias, Discapacidades y Minusvalías (CIDDM)15:

 No proporciona información adecuada sobre la relación


entre los conceptos de enfermedad, deficiencia, discapaci-
dad y minusvalía;
 Establece un modelo causal entre las distintas dimensiones.
 No refleja el papel del entorno tanto social como físico;
 Parece que clasifica lo negativo del funcionamiento de la persona;
 Carece de utilidad para la intervención educativa y comunitaria.
 Presenta serias dificultades inherentes a la propia clasifica-
ción que se centran en que es demasiado exhaustiva, y existen
solapamientos entre los tres conceptos.

A pesar de las críticas, la CIDDM se popularizó y su uso se extendió


rápidamente. Sin embargo, en 1997 se dio inicio a un trabajo de re-
visión con miras a su actualización. Por ello, tras consultas a especia-
listas y a Organizaciones de la Sociedad Civil, se generaron un par de
borradores hasta que finalmente se decidió no actualizar la CIDDM,
sino aprobar una nueva Clasificación.

Proceso de revisión de la CIDDM

Clasificación Año
Clasificación Internacional de Deficiencias, Discapacidades y
1980
Minusvalías (CIDDM)
Borrador Beta-1 de la CIDDM-2, titulado Clasificación
1997
internacional de Deficiencias, Actividades y Participación (CIDAP).
Borrador Beta-2 de la CIDDM-2, titulado Clasificación
1999
internacional del Funcionamiento y de la Discapacidad CIDDM-2
Borrador Pre-Final de la CIDDM-2 2000
Segundo Borrador Pre-Final de la CIDDM-2 2000
Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la
2001
Discapacidad y de La Salud (CIF)

15 Crespo, Manuela; Campo, Maribel y Miguel Ángel Verdugo. Historia de la Clasificación In-
ternacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud (CIF): un largo camino recorrido.

28
El largo proceso de revisión de la CIDDM derivó, en consecuencia, en
modificaciones a sus paradigmas esenciales, dando lugar a una nueva
clasificación bajo el enfoque de la salud. El 22 de mayo de 2001, la
Organización Mundial de la Salud en su LIV Asamblea Mundial de la
Salud aprobó la Clasificación Internacional del Funcionamiento, de
la Discapacidad y de la Salud (CIF). Egea y Sarabia consideran que la
razón de que se haya publicado una nueva clasificación, en vez de
sólo actualizar la CIDDM, corresponde a un propósito de complemen-
tariedad con la CIE y una intencionalidad para marcar un punto de
quiebre en la conceptualización de la discapacidad16. Las diferencias
entre la CIE y la CIF se refieren a que en la primera, las deficiencias
—signos y síntomas— de las estructuras y funciones corporales son
consideradas como parte de una enfermedad en tanto que en la CIF
las deficiencias son problemas asociados a las condiciones de salud,
sin que ello implique una enfermedad. Este punto en particular por sí
mismo justifica que la CIF haya sido una nueva clasificación en vez de
sólo una revisión de la CIDDM, pues en palabras de la OMS, “la CIF
ha pasado de ser una clasificación de consecuencias de enfermedades
(versión de 1980) a una clasificación de componentes de salud”.

La construcción de la CIF concilia a dos modelos de interpretación de


la discapacidad confrontados previamente, pero que la CIF concilia en
un modelo biopsicosocial. Hay que recordar que el modelo médico
concibe a la discapacidad como consecuencia de una enfermedad y
restringe su atención al ámbito de la salud o de la rehabilitación; por
el contrario, el modelo social la considera el resultado de restricciones
que imponen las barreras sociales. Por ende, en el modelo social la
discapacidad es una construcción social cuya solución es de índole
política. Es así que la CIF sintetiza y concilia ambos modelos al descri-
bir a la discapacidad de la siguiente manera: “la interacción entre un
individuo (con una “condición de salud”) y sus factores contextuales
(factores ambientales y personales)”. Sin embargo, contrario a su po-
16 Egea García, Carlos y Alicia Sarabia Sánchez. Clasificaciones de la OMS sobre
discapacidad.

29
pularización, la CIF no es una Clasificación exclusivamente de la disca-
pacidad ni es ese su propósito fundamental. A este respecto, antes de
ingresar en su descripción, es pertinente describir sus objetivos:

 Proporcionar una base científica para la comprensión y


el estudio de la salud y los estados relacionados con ella.
 Brindar un lenguaje unificado y estandarizado para des-
cribir la salud y los estados relacionados con ella.
 Permitir la comparación de datos entre países, entre discipli-
nas, servicios y en diferentes momentos a lo largo del tiempo;
 Proporcionar un esquema de codificación sistematizado
para ser aplicado en los sistemas de información sanitaria.

La CIF dota, en este sentido, de una prolija descripción de la salud y los


estados relacionados con la salud a través de una codificación que abarca
las distintas áreas de la discapacidad. Esta Clasificación no pormenoriza
personas ni tipos de discapacidad, caracteriza estados de la salud que no
necesariamente implican deficiencias en estructuras o en funciones cor-
porales. Al diseñarla, la OMS ha tenido la idea de que sea una herramien-
ta estadística de recopilación y registro de datos, que sirva como instru-
mento de investigación o de aplicación clínica o que funcione como una
herramienta de referencia en la conformación de políticas públicas. La
CIF ofrece una serie de elementos distintivos entre los cuales sobresalen:

a. Determina que la discapacidad es una condición de salud


a la que cualquier persona se haya expuesta a raíz del de-
terioro de la salud17.
b. Afirma que la discapacidad es una experiencia humana
–no restringida a un grupo social en particular— producto
de la interacción entre un estado de salud y los factores
contextuales del individuo.

17 Fernández-López, Juan Antonio; Fernández-Fidalgo, María; Gerold Stucki, Reed


Geoffrey y Alarcos Cieza. Funcionamiento y Discapacidad: La Clasificación Internacional
del Funcionamiento (CIF).

30
La Clasificación dispone de 5 propiedades que la describen en sus
distintas dimensiones.

Dimensiones de la CIF

Propiedad Descripción

De aplicación universal: Cubre todos los aspectos de la salud y


Universo
algunos componentes del “bienestar” relevantes para la salud.

Situaciones relacionadas con el funcionamiento humano y sus


Ámbito
restricciones.

Unidad de Está constituida, por tanto, por las categorías de cada domino de
Clasificación salud y de estados “relacionados con la salud”.

La CIF tiene dos partes, cada una con dos componentes:


1. Funcionamiento y Discapacidad
(a) Funciones y Estructuras Corporales
Organización
(b) Actividades y Participación.
y Estructura
2. Factores Contextuales
(c) Factores Ambientales
(d) Factores Personales

Fuente: OMS. Clasificación Internacional del Funcionamiento,


de la Discapacidad y de la Salud, 2001.

Para describir los estados de la salud, la Clasificación recurre a referen-


tes conceptuales que incluyen los términos de Funciones Corporales
(funciones fisiológicas), Estructuras Corporales (partes anatómicas del
cuerpo), deficiencias (problemas de las funciones o estructuras corpo-
rales), actividades (realización de tareas o acción), participación (acto
de involucrarse en una situación vital), Limitaciones en la Actividad
(dificultades en el desempeño/realización de actividades), Restriccio-
nes en la Participación (problemas que un individuo puede experi-
mentar al involucrarse en situaciones vitales) y Factores Ambientales
(el ambiente físico, social y actitudinal en el que las personas viven y
conducen sus vidas).

31
La CIF se estructura en 2 partes de organización (Funcionamiento y
Discapacidad y Factores Contextuales) cada una con dos componentes:

a. Funcionamiento y Discapacidad
1. Estructuras y funciones corporales
2. Actividad y Participación

b. Factores Contextuales
1. Factores ambientales
2. Factores personales

Dichos componentes, a su vez, se desarrollan en 1,424 categorías


jerarquizadas en 4 niveles. Fernández18 resume la CIF al comentar que
ésta describe al Funcionamiento con base a las funciones corpora-
les, las actividades y la participación; en cambio, la Discapacidad la
conceptualiza en lo relativo a deficiencias, limitación de actividades o
restricciones de la participación.

Cada componente contiene varios dominios y en cada dominio hay


categorías que son las unidades de clasificación. El componente de
Estructuras y Funciones corporales puede presentar deficien-
cias que, en el primer caso, abarcan anomalías, defectos, pérdidas o
cualquier otra desviación en las estructuras corporales; en el segun-
do, se refieren a cambios en las funciones corporales. Las deficien-
cias pueden ser temporales o permanentes; progresivas, regresivas o
estáticas, intermitentes o continuas; no tienen relación causal con su
etiología ni con su forma de desarrollarse. En el siguiente cuadro se
enlistan las categorías generales de ambos componentes:

18 Fernández-López, Juan Antonio; Fernández-Fidalgo, María; Gerold Stucki, Reed


Geoffrey y Alarcos Cieza. Funcionamiento y Discapacidad: La Clasificación Internacional
del Funcionamiento (CIF).

32
Estructuras y Funciones corporales CIF

Funciones corporales Estructuras Corporales

Funciones mentales Estructuras del sistema nervioso

Funciones sensoriales y dolor El ojo, el oído y estructuras relacionadas

Funciones de la voz y el habla Estructuras involucradas en la voz y el habla

Funciones de los sistemas Estructuras de los sistemas cardiovascular,


cardiovascular, hematológico, inmunológico y respiratorio
inmunológico y respiratorio

Funciones de los sistemas digestivo, Estructuras relacionadas con los sistemas


metabólico y endocrino digestivo, metabólico y endocrino

Funciones genitourinarias y Estructuras relacionadas con el sistema


reproductoras genitourinario y el sistema reproductor

Funciones neuromusculoesqueléticas Estructuras relacionadas con el movimiento


y relacionadas con el movimiento

Funciones de la piel y estructuras Piel y estructuras relacionadas


relacionadas

Fuente: OMS. Clasificación Internacional del Funcionamiento,


de la Discapacidad y de la Salud, 2001.

El componente de Actividades y Participación indica actividades,


participación o ambos cuyos calificadores son Desempeño/realiza-
ción y Capacidad. Las Actividades son la “ejecución individual de
tareas y las dificultades que tiene una persona para realizarlas son
las limitaciones”19. Por su parte, la Participación se define como
el “desenvolvimiento de las situaciones sociales y los problemas que
el individuo experimenta en tal desenvolvimiento constituyen las res-
tricciones”.20 El calificador de Desempeño/realización describe lo
que una persona hace en su contexto/entorno actual. Dicho de otra
forma, el calificador “puede ser también entendido como el acto de
involucrarse en una situación vital o la experiencia vivida de las perso-
19 Idem, pág. 3
20 Ibidem

33
nas en el contexto real en el que viven21. Por su parte, la Capacidad
se refiere a la aptitud de un individuo para realizar una tarea o acción,
esto es, el máximo funcionamiento de una persona en un dominio y
un momento determinado, considerando el ambiente del individuo.
La CIF para el componente de las Actividades y Participación ofrece
un listado de los dominios que cubren todo el rango de áreas vitales:

Dominios de Actividades y participación (CIF)

Actividades/
Descripción
Participación
Aprendizaje y Trata sobre el aprendizaje, la aplicación de los conocimientos
aplicación del aprendidos, el pensamiento, la resolución de problemas y la
conocimiento toma de decisiones.
Tareas y Trata sobre los aspectos generales relacionados con la puesta
demandas en práctica de tareas sencillas o complejas, organizar rutinas
generales y manejar el estrés.
Trata tanto sobre los aspectos generales como sobre los
Comunicación específicos de la comunicación a través del lenguaje, los
signos o los símbolos.
Trata sobre el movimiento al cambiar el cuerpo de posición o
Movilidad de lugar; al coger, mover o manipular objetos, al andar, correr
o trepar y cuando se emplean varios medios de transporte.
Trata sobre el cuidado personal, entendido como lavarse y
Autocuidado secarse, el cuidado del cuerpo y partes del cuerpo, vestirse,
comer y beber, y cuidar de la propia salud.
Trata sobre cómo llevar a cabo tareas y acciones domésticas
Vida doméstica
y cotidianas.
Trata sobre cómo se realizan las acciones y conductas que son
Interacciones necesarias para establecer con otras personas (desconocidos,
y relaciones amigos, familiares y amantes) las interacciones personales,
interpersonales básicas y complejas, de manera adecuada para el contexto y
el entorno social.
Trata sobre cómo iniciar y llevar a cabo las tareas y acciones
Áreas principales
necesarias para rendir en las actividades educativas, en el
de la vida
trabajo, en el empleo y en las actividades económicas.
Trata sobre las acciones y tareas necesarias para participar en
Vida comunitaria,
la vida social organizada fuera del ámbito familiar, en áreas
social y cívica
de la vida comunitaria, social y cívica.
Fuente: OMS. Clasificación Internacional del Funcionamiento,
de la Discapacidad y de la Salud, 2001.
21 Clasificación internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud.

34
Por su parte, las limitaciones o restricciones es la expresión resul-
tante de la comparación de un patrón normalizado con la discordan-
cia entre el desempeño/realización esperado y el observado.

La segunda parte de la CIF, Factores Contextuales, que incluye los Fac-


tores Ambientales y Personales —éstos últimos no abordados en la
Clasificación debido a su amplitud— pueden tener un efecto en la
persona con una condición de salud y sobre la salud y los estados
“relacionados con la salud”. De manera que en la CIF sólo se examina
a los factores Ambientales, integrados por el ambiente físico, social y
actitudinal, y pueden impactar positiva o negativamente en el desem-
peño/realización de un individuo como miembro de una sociedad,
en su capacidad o en sus Estructuras y funciones corporales.

Funcionamiento y Discapacidad
Fernández contrasta que Funcionamiento y Discapacidad son caras
de una misma moneda “dependiente de la condición de salud y de la
influencia de los factores contextuales”22. Funcionamiento hace refe-
rencia al lado positivo de la salud (funciones, actividades y participa-
ción) en contraste con discapacidad que describe las partes negativas
de la salud (Déficits, Limitaciones y restricciones).

Funcionamiento y Discapacidad CIF


Funcionamiento Discapacidad
Funciones Déficits
Actividad Limitaciones
Participación Restricciones
Fuente: OMS. Clasificación Internacional del Funcionamiento,
de la Discapacidad y de la Salud, 2001.

22 Fernández-López, Juan Antonio; Fernández-Fidalgo, María; Gerold Stucki, Reed


Geoffrey y Alarcos Cieza. Funcionamiento y Discapacidad: La Clasificación Internacional
del Funcionamiento (CIF).

35
La CIF resume en un diagrama los componentes de la Clasificación
explicando que el “funcionamiento de un individuo en un dominio
específico se entiende como una relación compleja o interacción entre
la condición de salud y los Factores Contextuales”.

Diagrama de la CIF

Fuente: OMS. Clasificación Internacional del Funcionamiento,


de la Discapacidad y de la Salud, 2001.

Desde esta perspectiva, la CIF no organiza la discapacidad por sus


elementos comunes. Más bien describe estados de salud y estados
relacionados con la salud en los que se identifica al proceso del fun-
cionamiento y la discapacidad. Es así que el concepto de discapacidad
no puede aislarse del de salud o funcionamiento dado que pueden
presentarse casos en los que haya déficits en las estructuras y fun-
ciones corporales, así como limitaciones o restricciones en la ejecución
de tareas que no impliquen necesariamente una discapacidad, puesto
que puede suceder en una persona:

36
 Tener deficiencias sin tener limitaciones en la capacidad.
 Tener limitaciones en la capacidad y problemas de des-
empeño/realización sin deficiencias evidentes.
 Tener problemas de desempeño/realización sin deficien-
cias o limitaciones en la capacidad.

Esta Clasificación caracteriza estados de la salud y estados relacionados


con la salud que no necesariamente implican deficiencias en estructu-
ras ni en funciones corporales. Discapacidad, por tanto, es un término
que detalla los aspectos negativos del funcionamiento: deficiencias,
limitación en actividades o restricciones de la participación.

 Deficiencias: Son problemas en las funciones o estruc-


turas corporales, tales como una desviación significativa o
una pérdida.
 Limitaciones en la actividad: Son las dificultades que
un individuo puede tener para realizar actividades, en
comparación con lo que realizaría una persona sin esa con-
dición de salud.
 Restricciones en la participación: Son los problemas
que puede experimentar un individuo para involucrarse en
situaciones vitales, en la medida esperable en una persona
sin discapacidad en esa cultura o sociedad.

37
Derechos Humanos
de las Personas con
Discapacidad
Derechos Humanos de las
Personas con Discapacidad

El 13 de diciembre de 2006 la Asamblea General de la Organización


de las Naciones Unidas aprobó la Convención sobre los Derechos de
las Personas con Discapacidad. La firma de este instrumento significó
el reconocimiento pleno a esta minoría como sujetos de derechos e
implicó, a su vez, un nuevo capítulo en la búsqueda incansable de la
humanidad por alcanzar la igualdad.

Las personas con discapacidad acaso sean el colectivo en mayor


situación de vulnerabilidad. Consecuentemente, son quienes con
más frecuencia sufren de violaciones a sus derechos humanos. El
surgimiento de la Convención, en principio, constituyó un paso
fundamental hacia la erradicación de desigualdades sociales que
atentaban contra su dignidad. A pesar de su trascendencia, la Con-
vención no fue punto de partida ni destino final, sino la culmina-
ción de un intenso esfuerzo internacional encaminado a la inclusión
plena de quienes tradicionalmente han vivido excluidos y olvidados.
De forma que, previo a la Convención, en el ámbito internacional
hubo un infatigable compromiso por salvaguardar los derechos de
las personas con discapacidad, aun cuando algunos intentos estu-
vieron exentos de perspectivas integrales, debido principalmente a
su marco conceptual de la discapacidad, ocasionando que en lugar
de incentivar su empoderamiento y el reconocimiento de la vigen-
cia de sus derechos se impulsara únicamente su rehabilitación. En
general, estos antecedentes cimentaron, paso a paso, a la futura
Convención y configuran un valioso testimonio en la evolución de
la comprensión humana sobre la discapacidad, además de ser un
registro puntual en la construcción de un discurso internacional in-
cluyente y no discriminatorio.

41
A nivel mundial, el tema de la discapacidad emerge con fuerza en
1971 cuando la Asamblea General de la ONU aprueba, el 20 de di-
ciembre, la Declaración de los Derechos del Retrasado Mental, instru-
mento acotado desde su definición dado que sólo consideraba a las
personas con discapacidad intelectual, además de no ser de carácter
vinculante. De cualquier modo, este documento pionero fue una res-
puesta decidida contra la apatía de algunos países desatendidos de
sus obligaciones en la generación de condiciones favorables para la
rehabilitación, el bienestar y la integración social de las personas con
discapacidad. En apenas 7 postulados, la Declaración impulsaba la
igualdad de las personas con discapacidad y manifestaba su derecho
a la rehabilitación, la educación, la seguridad económica, la asistencia,
el hogar y otros temas. Este documento, pese a su reducido alcance,
tuvo gran influencia al mencionar expresamente que las personas con
discapacidad debían de gozar de los mismos derechos que los demás
seres humanos, no sin antes agregar una especificación restrictiva:
“hasta el máximo grado de viabilidad”, frase que abría la puerta a un
amplio abanico de interpretaciones sobre los márgenes y las fronteras
del término “viabilidad”. De igual forma, su artículo 7° condicionaba,
e inclusive suprimía, los derechos humanos de las personas con disca-
pacidad bajo el argumento de la gravedad de su impedimento. No es
difícil suponer las posibilidades de tal disposición dentro de sistemas
autoritarios. A pesar de estos aspectos negativos —hoy en día escan-
dalosos e indignantes— la Declaración fue el comienzo de un largo
proceso en el empoderamiento y tutela de los derechos humanos de
las personas con discapacidad.

En 1975, el proceso iniciado 4 años antes se fortaleció con la apari-


ción de la Declaración de los Derechos de los Impedidos, proclamada
por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 9 de diciembre de
aquél año. Dicho documento, por medio de la utilización del lamen-
table término de “impedido”, definía a la discapacidad como una
deficiencia médica y no prestaba atención a las barreras sociales que
restringían la inclusión de las personas con discapacidad. Esta con-

42
ceptualización de la discapacidad refleja con nitidez el espíritu con-
tradictorio de la época. La Declaración de los Impedidos —semejante
a la Declaración de los Derechos del Retrasado Mental— reafirma la
igualdad de las personas con discapacidad en relación al resto de los
individuos, sólo que, nuevamente, imponía restricciones al goce de los
derechos de quienes tuviesen deficiencias intelectuales, en particular
los relativos al ejercicio de los derechos civiles y políticos. No obstante
lo anterior, este instrumento introdujo avances al incluir explícitamen-
te la protección contra la discriminación y al fomentar la participación
consultiva de las organizaciones de las personas con discapacidad en
la discusión de los temas que les atañen directamente. Este punto en
particular, adquirió relevancia al grado que el lema de la Convención
sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad sería: “Nada
sobre nosotros sin nosotros”. Con la Declaración de los Derechos de
los Impedidos por primera vez se incorporaba la irrenunciable partici-
pación de las personas con discapacidad en su propio desarrollo y en
la lucha por la protección de sus derechos.

Dentro de los esfuerzos internacionales por promover los derechos


de las personas con discapacidad destaca la creación del Programa
de Acción Mundial para los Impedidos (1982), el cual se dirigía a la
prevención, la rehabilitación y la inclusión social de las personas con
discapacidad, aunque con la limitante de que en su instrumentación
no distinguía diferencias entre el nivel de desarrollo de los países. El
Programa, en cambio, sí reconocía que la discapacidad se enfrenta a
barreras físicas y sociales, dejando atrás, de cierto modo, la concep-
ción médica de la discapacidad. Una aportación innovadora del do-
cumento fue el énfasis puesto en la prevención de la discapacidad ya
que ésta podía convertirse en un obstáculo para el desarrollo humano
de las naciones. En este sentido, el Programa impulsaba no sólo los
aspectos más evidentes de la discapacidad, sino que asumía una pers-
pectiva de derechos humanos al salvaguardar sus derechos económi-
cos y sociales. Un resultado directo del Programa fue la proclamación
del Decenio de las Naciones Unidas para los Impedidos (1983-1992)

43
con el objetivo de establecer un marco temporal a la puesta en mar-
cha de los compromisos estipulados en el Programa. A más de 30
años de su aparición, desafortunadamente una vasta proporción de
los temas abordados se mantienen hoy en día pendientes de solu-
ción. Pese a esto, el Programa fue el primer acercamiento integral de
las Naciones Unidas para atender una problemática durante muchos
años ignorada. Asimismo, introdujo la perspectiva de género al sub-
rayar que las consecuencias de la discapacidad eran especialmente
graves en las mujeres.

Casi una década más tarde, en la que los empeños a favor de los
derechos de las personas con discapacidad perseveraron —por ejem-
plo, con las acciones del Decenio—, las Naciones Unidas emitieron las
Normas Uniformes sobre la igualdad de oportunidades para
las personas con discapacidad con la finalidad de los Estados
miembro las aplicasen al elaborar programas nacionales sobre dis-
capacidad. Dicho documento conjuntó las disposiciones previamente
emitidas en el tema, sustentadas en la entonces vigente Clasificación
Internacional de Deficiencias, Discapacidades y Minusvalías (CIDDM),
no obstante, en las propias Normas se precisaba la importancia de re-
visar en el futuro las definiciones sobre la discapacidad. Es particular-
mente interesante recordar que las Normas surgieron a raíz de diver-
sas propuestas encaminadas a crear una Convención sobre los dere-
chos de las personas con discapacidad, las cuales fueron desechadas
a causa de que muchos países calificaron de innecesaria la tarea dado
que otros instrumentos internacionales garantizaban los derechos de
todas las personas, incluidas, desde luego, aquéllas con discapacidad.
De tal modo, una alternativa —no vinculante— consistió en la re-
dacción de las Normas a través de la participación de expertos y de
organizaciones civiles, siendo aprobadas el 20 de diciembre de 1993.
Éstas se diseñaron con base a la experiencia acumulada de ejercicios
anteriores y aprovecharon elementos de otros instrumentos lo cual les
brindó una visión integral sobre las necesidades de las personas con
discapacidad, suscitándose que la cobertura de los derechos a tutelar-

44
se se ampliara a campos no cubiertos con anterioridad, entre ellos la
atención a la violencia (tema en que se resaltó la mayor vulnerabilidad
de este colectivo al maltrato en la familia, en la comunidad o en las
instituciones); la incorporación de herramientas informáticas para el
acceso a la información; la promoción de esquemas de integración
educativa en el sistema general; y, la protección de su sexualidad y
capacidad de procreación.

Un componente adicional de las Normas fue la designación de un


Relator Especial cuya atribución era la supervisión de la aplicación de
las mismas. A partir de 1994, el Secretario General de la ONU desig-
nó a Bengt Lindqvist como Relator Especial sobre Discapacidad de la
Comisión de Desarrollo Económico para un periodo de 3 años. Más
tarde, la Asamblea ratificó la designación de Lindqvist para los ciclos
1997-2000 y 2001-2002. Durante su desempeño, el Relator presentó
3 informes en los que, en líneas generales, señalaba la aceptación
de las Normas —por parte de gobiernos y organizaciones civiles—,
siendo utilizadas como base para normas jurídicas nuevas, en la con-
formación de directrices de planes nacionales y de referentes en la
evaluación de políticas públicas. Igualmente ponía énfasis en las vio-
laciones a los derechos de las personas con discapacidad, en menor
medida en los derechos civiles y políticos; en mayor proporción en la
esfera de los derechos económicos, sociales y culturales (Por ejem-
plo, la carencia de integración educativa o los índices de desempleo
inferiores a la población sin discapacidad). Finalmente, retomaba la
necesidad de elaborar una convención sobre los derechos de la disca-
pacidad bajo el argumento de que, al contrario de intentos prelimi-
nares, ahora los avances en las políticas y leyes nacionales en materia
de discapacidad influía positivamente en la aceptación del tema entre
muchos gobiernos.

45
Antecedentes de la Convención sobre los derechos de las
personas con discapacidad 1970 - 2006

Instrumento Instancia Año


Declaración de los Derechos del Retrasado Mental ONU 1971
Declaración de los Derechos de los Impedidos ONU 1975
Año Internacional de los Impedidos ONU 1981
Programa de Acción Mundial para los Impedidos ONU 1982
Decenio de las Naciones Unidas para los Impedidos ONU 1983-1992
Convenio sobre la readaptación profesional y empleo
ONU 1983
de las personas inválidas
Reunión Mundial de Expertos ONU 1987
Directrices de Tallinn para el desarrollo de los
ONU 1990
recursos humanos en la esfera de los impedidos
Principios para la protección de los enfermos
mentales y para el mejoramiento de la atención de ONU 1991
la salud mental
Normas Uniformes sobre la igualdad de oportunidades
ONU 1993
para las personas con discapacidad

El largo recorrido, a nivel normativo, dirigido a la protección de los de-


rechos de las personas con discapacidad alcanzó su punto culminante
con la aprobación de la Convención sobre los Derechos de las Perso-
nas con Discapacidad el 13 de diciembre de 2006. Este instrumento
es el primer tratado de derechos humanos del siglo XXI y representa
la materialización de décadas de esfuerzos.

Construida a partir de los postulados de la Clasificación Internacional del


Funcionamiento, la Discapacidad y la Salud (CIF), en la Convención se
reconoce a las personas con discapacidad como sujetos de derechos em-
poderándoseles con la finalidad de que alcancen su plena autonomía e in-
dependencia. En capítulos más adelante se abordarán las disposiciones de
la Convención en materia de violencia puesto que constituye en la actua-
lidad el referente indispensable en el tema al describir medidas específicas
de actuación dirigidas a su prevención, atención, sanción y erradicación.

46
Género y Discapacidad
en el Estado de Puebla
Género y Discapacidad
en el Estado de Puebla

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) es la instancia


responsable de generar información relativa al número de personas
con discapacidad en México. Para tal propósito, en el Censo de Po-
blación y Vivienda 2010 se incorporaron 2 preguntas construidas
a partir de la Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la
Discapacidad y de la Salud (CIF), encaminadas a identificar la inci-
dencia de la población nacional con discapacidad y las causas de
la misma. Fue así que el Censo recabó datos acerca de 7 tipos de
limitaciones en la actividad:

1. Caminar o moverse: Dificultad para desplazarse, flexio-


nar extremidades inferiores y subir o bajar escalones, de-
bido a la falta total o parcial de piernas o a la inmovilidad
de las mismas.

2. Ver: Dificultad para distinguir la forma, el tamaño y el color


de un estímulo visual, aun usando lentes; así como la pérdi-
da y la debilidad de la vista en uno o ambos ojos.

3. Escuchar: Dificultad para percibir y discriminar sonidos.


Incluye la pérdida total de la capacidad para oír, así como
la debilidad auditiva en uno o en ambos oídos, aun usando
aparato auditivo.

4. Hablar o comunicarse: Dificultad para producir y trans-


mitir mensajes a través del lenguaje oral. Incluye la pérdida
o restricción del habla, así como dificultades para mantener
y comprender una conversación.

49
5. Atender el cuidado personal: Dificultad para realizar
actividades relacionadas con la atención personal como
vestirse, bañarse y alimentarse por sí mismo.

6. Poner atención o aprender: Dificultad para traer algo a


la memoria, aprender nuevas tareas o habilidades y mante-
ner la atención.

7. Mental: Dificultad en las funciones mentales como las re-


lacionadas con el trastorno de la conciencia, retraso mental
y las alteraciones de la conducta del individuo con otras
personas en su entorno social.

En el Estado de Puebla, con base a la información recabada en el


Cuestionario Básico del Censo 2010, habitan 224,090 personas con
discapacidad, equivalente aproximadamente al 4% de los 5,779,829
residentes en la entidad. Puebla se ubica debajo de la media nacional
en la Tasa de Población con Discapacidad por cada 10,000 habitan-
tes, 5.0 en la entidad en tanto que su valor aumenta a 5.1 en todo
el territorio mexicano.

50
Tasa de población con discapacidad para cada entidad
federativa (por 10 mil habitantes) 2010

Zacatecas 6.6
Yucatán 6.4
Michoacán 6.2
Nayarit 6.1
Colima 6.0
Oaxaca 6.0
Durango 5.9
Tabasco 5.9
San Luis Potosí 5.7
Coahuila 5.7
Morelos 5.7
Hidalgo 5.6
Sonora 5.5
Chihuahua 5.5
Distrito Federal 5.5
Guanajuato 5.5
Veracruz 5.4
Campeche 5.4
Nacional 5.1
Sinaloa 5.0
Jalisco 5.0
Puebla 5.0
Guerrero 4.9
Tlaxcala 4.8
Aguascalientes 4.8
Tamaulipas 4.8
Querétaro 4.6
México 4.6
Baja California Sur 4.2
Nuevo León 4.0
Baja California 3.9
Quintana Roo 3.8
Chiapas 3.5
0.0 1.0 2.0 3.0 4.0 5.0 6.0 7.0
Fuente: INEGI. Censo de Población y Vivienda 2010. Cuestionario Básico.

51
Al revisarse la distribución porcentual de personas con discapacidad
según su género, en el Estado de Puebla no se detecta variación
significativa respecto a la población nacional, pues 52.08% de las
personas con discapacidad son mujeres, equivalente a 113,939, y el
restante 47.92% son hombres, es decir, 110,151 hombres con disca-
pacidad habitan el Estado de Puebla.

Distribución porcentual de población con discapacidad,


según su género, en el Estado de Puebla

52.08% 47.92%

Hombres

Mujeres

Fuente: INEGI. Censo de Población y Vivienda 2010. Cuestionario Básico.

Referente al tipo de discapacidad, la más frecuente es la restric-


ción para Caminar o moverse (44%), seguida de la discapacidad
visual (23%), la auditiva (10%) y aquélla relativa a la comunicación
(8%). Los tipos menos comunes de discapacidades son las de índo-
le mental (7%), las relacionadas con la atención del cuidado perso-
nal (4%) y las comprendidas en la limitación para poner atención
o aprender (4%).

52
Distribución porcentual de población con discapacidad,
por tipo de limitación, en el Estado de Puebla
50%

40%

30%
44%
20%
23%
10%
10% 4% 4%
8% 7%
0%
Caminar o Ver Escuchar Hablar o Atender Poner Mental
moverse comunicarse el cuidado atención o
personal aprender
Fuente: INEGI. Censo de Población y Vivienda 2010. Cuestionario Básico.

El género incide marginalmente en el tipo de discapacidad, aunque


las mujeres presentan mayores porcentajes de naturaleza motriz y vi-
sual mientras que los hombres en las auditivas y de comunicación.

Distribución porcentual de población con discapacidad,


por tipo de limitación, en el Estado de Puebla
50%
45%
Mujeres
40%
Hombres
35%
30%
25% 46
41
20% %
%
15% 24 23
10% % %
9 11 9
5% 7
% 8%
% % % 4% 4% 4% 4% 6%
0%
Caminar o Ver Escuchar Hablar o Atender Poner Mental
moverse comunicarse el cuidado atención o
personal aprender

Fuente: INEGI. Censo de Población y Vivienda 2010. Cuestionario Básico.

53
La discapacidad, a diferencia de la creencia tradicional, es un estado
de salud dinámico que conforme trascurre la edad incrementa su in-
cidencia. No es de extrañar que en el Estado de Puebla 47% de las
personas con discapacidad tengan 60 o más años de edad. Esta situ-
ación subraya la susceptibilidad de adquirir alguna discapacidad —o
limitación en la actividad— en cualquier etapa de la vida y, al mismo
tiempo, advierte que en un futuro cercano las estadísticas de disca-
pacidad crecerán en concordancia al envejecimiento demográfico.

Distribución porcentual por grupos de edad y condición de


limitación en la actividad de las personas con
discapacidad en el Estado de Puebla
18%

16%

14%

12%

10%
17%
8%
15% 15%
13%
6%
10%
4% 8%
7%
6%
5%
2% 4%

0%
00-09 10-14 15-19 20-29 30-39 40-49 50- 59 60-69 70- 79 80 años
años años años años años años años años años y más

Fuente: INEGI. Censo de Población y Vivienda 2010. Cuestionario Básico.

Cabe destacar que en los hombres es superior —por porcentajes ape-


nas mayores— la incidencia de discapacidades en edades más tem-
pranas, pero conforme se eleva la edad se invierte la situación y son las
mujeres quienes muestran niveles de discapacidad más pronunciados.

54
Distribución porcentual por grupos de edad, condición de
limitación en la actividad y género de las personas con
discapacidad en el Estado de Puebla
20%

Mujeres
18%
Hombres

16%

14%

12%

10%
18
% 17
16 16 %
8%
% %
14 14
% 13 % 13
6% % %
10
9 9 %
8 % %
4% 7 % 7
% 6 %
5 5 5 %
4 % 4 %
2% %
% %

0%
00-09 10-14 15-19 20-29 30-39 40-49 50- 59 60-69 70- 79 80 años
años años años años años años años años años y más

Fuente: INEGI. Censo de Población y Vivienda 2010. Cuestionario Básico.

En lo concerniente específicamente a las mujeres, la edad es un ele-


mento de gran peso en la aparición de discapacidades a la vez de
constituir un factor clave en el tipo de las mismas. Por ejemplo, en los
primeros 9 años de vida, la limitación para Hablar o comunicarse es la
discapacidad más común (23%) y conforme transcurren los años es
superada por una parte significativa de mujeres.

55
Población de mujeres en el Estado de Puebla por rangos de
edad, con limitación para hablar o comunicarse
20%
18%
16%
14%
12%
10% 19%
8%
14%
6% 11% 11%
4% 9% 9% 8%
7% 6% 6%
2%
0%
00-09 10-14 15-19 20-29 30-39 40-49 50- 59 60-69 70- 79 80 años
años años años años años años años años años y más
Fuente: INEGI. Censo de Población y Vivienda 2010. Cuestionario Básico.

Por su parte, en el rango de los 10 a los 19 años, la discapacidad de Poner


atención o aprender es tan frecuente como la de comunicarse (14%).

Población de mujeres en el Estado de Puebla por rangos de


edad, con limitación para Poner atención o aprender

16%
14%
12%
10%
8% 15%
14% 14%
6% 12%
10% 9%
4% 7% 8%
5% 6%
2%
0%
00-09 10-14 15-19 20-29 30-39 40-49 50- 59 60-69 70- 79 80 años
años años años años años años años años años y más

Fuente: INEGI. Censo de Población y Vivienda 2010. Cuestionario Básico.

56
En cambio, entre las mujeres de 15 a 19 años, la discapacidad mental
es la de mayor incidencia (11%), tendencia que persiste de los 20 a
los 29 años (19%) y de los 30 a los 39 años (15%).

Población de mujeres en el Estado de Puebla por


rangos de edad, con limitación Mental
20%
18%
16%
14%
12%
10% 19%
8% 15%
6% 12% 11%
10% 10%
4% 7%
5% 5% 6%
2%
0%
00-09 10-14 15-19 20-29 30-39 40-49 50- 59 60-69 70- 79 80 años
años años años años años años años años años y más

Fuente: INEGI. Censo de Población y Vivienda 2010. Cuestionario Básico.

La discapacidad visual es apenas significativa en la infancia, pero a medi-


da que se avanza en la edad se corre el riesgo de sufrir este tipo de disca-
pacidad, siendo de los 40 a los 49 años la más común entre las mujeres.

Población de mujeres en el Estado de Puebla por


rangos de edad, con limitación para Ver
18%
16%
14%
12%
10%
8% 17% 17% 17% 17%
6%
10%
4%
6% 6%
2% 4% 4%
2%
0%
00-09 10-14 15-19 20-29 30-39 40-49 50- 59 60-69 70- 79 80 años
años años años años años años años años años y más
Fuente: INEGI. Censo de Población y Vivienda 2010. Cuestionario Básico.

57
Por otro lado, mientras que la discapacidad motriz es muy reducida
en las niñas (6%), a mayor edad adquiere relevancia como una limi-
tación frecuente.
Población de mujeres en el Estado de Puebla por rangos
de edad, con limitación para Caminar o moverse
25%

20%

15%
23% 22%
10% 19%
14%
5% 8%
3% 3% 5%
2% 1%
0%
00-09 10-14 15-19 20-29 30-39 40-49 50- 59 60-69 70- 79 80 años
años años años años años años años años años y más
Fuente: INEGI. Censo de Población y Vivienda 2010. Cuestionario Básico.

Una vez que las mujeres ingresan a la tercera edad, la limitación para
escuchar incrementa notablemente su incidencia y en el rango de los
70 a 79 años prácticamente se duplica (21%) respecto al rango infe-
rior inmediato (12%).

Población de mujeres en el Estado de Puebla por


rangos de edad, con limitación para Escuchar
35%
30%
25%
20%
15% 33%

10% 21%

5% 12%
7% 9%
3% 3% 3% 4% 5%
0%
00-09 10-14 15-19 20-29 30-39 40-49 50- 59 60-69 70- 79 80 años
años años años años años años años años años y más
Fuente: INEGI. Censo de Población y Vivienda 2010. Cuestionario Básico.

58
Finalmente, en las mujeres de 80 o más años, la limitación en la aten-
ción al cuidado personal es el principal tipo de discapacidad.

Población de mujeres en el Estado de Puebla por rangos de


edad, con limitación para Atender el cuidado personal
35%
30%
25%
20%
15% 30%
10% 22%

5% 13%
7% 9%
3% 3% 3% 5% 5%
0%
00-09 10-14 15-19 20-29 30-39 40-49 50- 59 60-69 70- 79 80 años
años años años años años años años años años y más

Fuente: INEGI. Censo de Población y Vivienda 2010. Cuestionario Básico.

Hay que precisar que en ocasiones las personas presentan discapacida-


des múltiples, es decir, tienen más de una limitación. De acuerdo al Cen-
so 2010, en Puebla el 15% de las mujeres con discapacidad presentan
más de una discapacidad e incluso el 3% tiene 3 o 4 discapacidades.

Distribución porcentual de Mujeres en el Estado de Puebla,


según condición de limitación en la actividad y número de
limitaciones declaradas

1%
3%

11%
85%
1 Limitación
2 Limitaciones
3 Limitaciones
4 o más Limitaciones

Fuente: INEGI. Censo de Población y Vivienda 2010. Cuestionario Básico.

59
Educación

La escolaridad es uno de los indicadores que más claramente eviden-


cia las diferencias sociales entre las personas con y sin discapacidad,
siendo los primeros quienes alcanzan menores índices. En el Estado de
Puebla, 1 de cada 2 personas con discapacidad sólo cursó la primaria,
mientras que 31% no tiene ninguna escolaridad y apenas el 10%
acreditó educación posbásica.

Escolaridad de las personas con discapacidad


mayores de 3 años en el Estado de Puebla
50%

40%

30%

46%
20%

31%

10%

10% 10%
3%
0%
Sin escolaridad Preescolar Primaria Secundaria o Posbásica
equivalente
Fuente: INEGI. Censo de Población y Vivienda 2010. Cuestionario Básico.

La exclusión de las personas con discapacidad se agrava según sea


su género. Las mujeres encuentran mayores barreras en su educa-
ción, como se demuestra que 37% carezca de la mínima escola-
ridad, porcentaje 11 puntos arriba en relación a los hombres con
discapacidad (26%).

60
Escolaridad de las personas con discapacidad mayores de 3
años en el Estado de Puebla, por género
60%
50% Mujeres
Hombres
40%
30%
43 48
20% 37 % %
% 26
10% % 12 11
2% 3% 9% % 9% %
0%
Sin escolaridad Preescolar Primaria Secundaria o Posbásica
equivalente
Fuente: INEGI. Censo de Población y Vivienda 2010. Cuestionario Básico.

El tipo de discapacidad es un factor clave en el nivel de escolaridad


que alcanzará una persona. Las barreras físicas y sociales son uni-
versales, pero su grado de obstaculización no es homogéneo entre
los diferentes tipos de discapacidad, pues algunas de éstas enfrentan
barreras adicionales. Por ejemplo, mientras que 1 de cada 4 personas
con discapacidad visual no tiene escolaridad, la cifra se eleva a 1 de
cada 2 en las personas con discapacidad mental. Esta proporción es
casi idéntica en quienes tiene discapacidades para Hablar o Comuni-
carse (47%), y las relativas a Atender el cuidado personal (46%).

Población de 3 años y más sin escolaridad, según condición y


tipo de limitación en la actividad
60%

50%

40%

30%
47% 51%
46%
20% 39% 36%
33%
25%
10%

0% Caminar o Ver Escuchar Hablar o Atender Poner Mental


moverse comunicarse el cuidado atención o
personal aprender
Fuente: INEGI. Censo de Población y Vivienda 2010. Cuestionario Básico.

61
Como puede apreciarse, el tipo de discapacidad determina el índice
de escolaridad, no obstante, dentro del propio subconjunto de perso-
nas con discapacidad, el género también impacta directamente. Por
ejemplo, de las mujeres con discapacidad para Caminar o moverse,
38% no tienen ninguna escolaridad, lo cual representa un porcentaje
11% por encima del reportado en los hombres con igual tipo de dis-
capacidad; por su parte, la cifra más alarmante se centra en mujeres
con discapacidad visual cuyo porcentaje sin escolaridad es 15% ma-
yor al de los hombres con discapacidad.
Población de 3 años y más sin escolaridad, según sexo,
condición y tipo de limitación en la actividad
60%

Mujeres
50% Hombres

40%

30% 52 54
51 48
47 % % %
42 41 41 %
20% 38 %
31 32 % % % 31
% 27
% % %
% 19
10%
%

0%
Caminar o Ver Escuchar Hablar o Atender Poner Mental
moverse comunicarse el cuidado atención o
personal aprender
Fuente: INEGI. Censo de Población y Vivienda 2010. Cuestionario Básico.

En términos generales, la educación de las personas con discapacidad


se limita a la denominada básica —hasta Secundaria— y es excepcio-
nal el número de aquéllos que acreditan escolaridad Posbásica, siendo
el tipo de discapacidad nuevamente un factor crucial en la educación
de los individuos puesto que una discapacidad visual representa un
menor impedimento en la continuación de los estudios en tanto que
las dificultades de comunicación o para poner atención o aprender
suscitan una mayor marginación.

62
Población de 3 años y más con escolaridad posbásica, según
condición y tipo de limitación en la actividad
16%
14%
12%
10%
8%
15%
6%
4% 9%
6% 6% 5%
2% 3% 3%
0%
Caminar o Ver Escuchar Hablar o Atender Poner Mental
moverse comunicarse el cuidado atención o
personal aprender
Fuente: INEGI. Censo de Población y Vivienda 2010. Cuestionario Básico.

Al examinar a la población con discapacidad que tiene escolaridad


más allá de la Educación Básica hallamos que el género ya no consti-
tuye un factor determinante, pues tanto hombres como mujeres exhi-
ben niveles sumamente marginales de educación.

Población de 3 años y más con escolaridad posbásica, según


sexo, condición y tipo de limitación en la actividad
18%
16%
Mujeres
14%
Hombres
12%
10%
17
8% 14 %
%
6%
8 9
4% % 6 7 6 7
% % % 5
% 3 3 % 3 3 4
2% %
% % % % %
0% Caminar o Ver Escuchar Hablar o Atender Poner Mental
moverse comunicarse el cuidado atención o
personal aprender
Fuente: INEGI. Censo de Población y Vivienda 2010. Cuestionario Básico.

63
Características Económicas
La privación del ejercicio efectivo del derecho a la Educación, sumado a
un entorno de discriminación, ha ocasionado que de forma generaliza-
da en el Estado de Puebla las personas con discapacidad sean excluidas
del ámbito laboral, conclusión que se extrae de la información del Censo
de Población y Vivienda 2010 el cual advierte que 69% de las personas
con discapacidad con 12 años o más se ubican dentro de la Población
No económicamente Activa. En otras palabras, sólo 3 de cada 10 per-
sonas con discapacidad tiene trabajo o están en búsqueda de alguno.

Población con discapacidad de 12 años o más


Económicamente y No Económicamente Activa

31%
Población no
económicamente activa
69% Población
económicamente activa

Fuente: INEGI. Censo de Población y Vivienda 2010. Cuestionario Básico.

El porcentaje de Población No Económicamente Activa demuestra


que a las personas con discapacidad les resulta más difícil insertarse
laboralmente en comparación con quien no tiene una discapacidad,
pues mientras que 69% de las primeras integran la Población No Eco-
nómicamente Activa, el porcentaje se reduce a 49% en la población
sin discapacidad.

64
Población con y sin discapacidad No Económicamente Activa
80%

60%

40%
69%
49%
20%

0%
Personas con discapacidad Personas sin discapacidad
Fuente: INEGI. Censo de Población y Vivienda 2010. Cuestionario Básico.

Finalmente, hay que resaltar que el género nuevamente es un factor


de exclusión, pues sólo 16% de mujeres integran la población Econó-
micamente Activa, porcentaje 30 puntos menor en comparación con
los hombres con discapacidad.

Porcentaje de Población con discapacidad


Económicamente Activa, según su género
50%

40%

30%

46%
20%

10%
16%

0%
Hombres con discapacidad Mujeres con discapacidad
Fuente: INEGI. Censo de Población y Vivienda 2010. Cuestionario Básico.

65
Violencia y Discapacidad
Violencia de Género

Actualmente en el mundo la violencia es un flagelo que afecta la vida


de millones de personas, restringiéndoles el goce efectivo de sus de-
rechos. La Organización Mundial de la Salud define a la violencia de
la siguiente forma:

El uso deliberado de la fuerza física o el poder, ya sea en grado


de amenaza o efectivo, contra uno mismo, otra persona o un
grupo o comunidad, que cause o tenga muchas probabilida-
des de causar lesiones, muerte, daños psicológicos, trastornos
del desarrollo o privaciones1.

En este sentido, la violencia asume un carácter individual, interperso-


nal o colectivo en donde el agresor ejerce un poder en contra de la
víctima o de una comunidad. La violencia, sin embargo, no se restrin-
ge a lesiones o daños, sino que es causa de la negación de los dere-
chos humanos. En efecto, por mencionar un ejemplo, los desplazados
debido a cuestiones bélicas no sólo ponen en riesgo su integridad
física, también toleran la desaparición de sus derechos básicos, como
tener una nacionalidad o la protección contra tratos denigrantes. La
OMS, en su Informe mundial sobre la violencia y la salud, ofrece un
esquema de los tipos de violencia a partir del agresor:

1 Organización Panamericana de la Salud. Informe mundial sobre la violencia y la salud.

69
Tipos de Violencia

Violencia

Autoinfligida Interpersonal Colectiva

Comportamiento Familia/ Familia/


Autolesiones Social Económica
suicida Pareja Pareja

Política

Menores Ancianos Amistades Extraños

Pareja

Naturaleza de
la Violencia

Física

Sexual

Psicológica

Privaciones o
desatención

Fuente: OMS. Informe mundial sobre la violencia y la salud.

70
Según se aprecia, la violencia interpersonal puede ser infringida por
familiares o la pareja, así como por la propia comunidad. A este re-
specto, hay que mencionar que un grupo tradicionalmente sujeto a
actos violentos son las mujeres quienes a través de siglos han sido
sometidas a la dominación masculina, traducida con frecuencia en ep-
isodios específicos de violencia, siendo por lo general la propia pareja
el principal agresor. La realidad mundial de abuso contra la mujer ha
dado lugar a que se le considere como una violación a sus derechos
humanos. Por tal motivo, a la violencia específica contra las mujeres
se la ha brindado especial dado que se ha presentado a lo largo del
tiempo y en todo el mundo, sin importar el contexto o las condiciones
locales, por lo que se ha sido denominada Violencia de género. La
Declaración sobre la Eliminación de la Violencia contra la Mujer define
a la violencia de género como:

Todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo fe-


menino que tenga o pueda tener como resultado un daño o
sufrimiento físico, sexual o sicológico para la mujer, así como
las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitrar-
ia de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como
en la vida privada.

La violencia de género, por tanto, puede presentarse en el ámbito


público o privado y no sólo se limita a agresiones físicas, sino que
igualmente incluye a cualquier acto que le genere a la víctima un
daño o sufrimiento. La Declaración citada reconoce 3 modalidades
de violencia:

a. La violencia física, sexual y sicológica que se pro-


duzca en la familia;
b. La violencia física, sexual y sicológica perpetrada
dentro de la comunidad en general;
c. La violencia física, sexual y sicológica perpetrada o
tolerada por el Estado, dondequiera que ocurra.

71
En el ámbito nacional, la Ley General de Acceso de las Mujeres a una
Vida Libre de Violencia distingue 5 tipos de violencia de género:

ƒƒ Violencia Psicológica:

Características Formas específicas


Es cualquier acto u omisión ƒƒ Negligencia
que dañe la estabilidad ƒƒ Abandono
psicológica ƒƒ Descuido reiterado
ƒƒ Celotipia
ƒƒ Insultos
ƒƒ Humillaciones
ƒƒ Devaluación
ƒƒ Marginación
ƒƒ Indiferencia
ƒƒ Infidelidad
ƒƒ Comparaciones destructivas
ƒƒ Rechazo
ƒƒ Restricción a la autodeterminación
ƒƒ Amenazas
Consecuencias
Conllevan a la víctima a la depresión, al aislamiento, a la devaluación de su
autoestima e incluso al suicidio

ƒƒ Violencia Física:
Características Formas específicas
Es cualquier acto que inflige ƒƒ Uso la fuerza física
daño no accidental ƒƒ Uso de algún tipo de arma u objeto que pueda
provocar o no lesiones
Consecuencias
Lesiones internas, externas, o ambas

ƒƒ Violencia Patrimonial:
Características Formas específicas
Es cualquier acto u omisión ƒƒ Transformación, sustracción, destrucción, retención
que afecta la supervivencia o distracción de objetos, documentos personales,
de la víctima bienes y valores, derechos patrimoniales o recursos
económicos destinados a satisfacer sus necesidades
Consecuencias
Daños a los bienes comunes o propios de la víctima

72
ƒƒ Violencia Económica:
Características Formas específicas
Es toda acción u omisión
ƒƒ Controlar el ingreso de sus percepciones económicas,
del Agresor que afecta la
ƒƒ Percepción de un salario menor por igual trabajo,
supervivencia económica
dentro de un mismo centro laboral
de la víctima
Consecuencias
Restricciones de los ingresos o menores percepciones salariales

ƒƒ Violencia Sexual:

Características Formas específicas


Es cualquier acto que degrada o daña el cuerpo y/o ƒƒ Abuso sexual
la sexualidad de la Víctima y que por tanto atenta ƒƒ Violación
contra su libertad, dignidad e integridad física. Es
una expresión de abuso de poder que implica la
supremacía masculina sobre la mujer, al denigrarla y
concebirla como objeto.

Consecuencias
Daños al cuerpo, atenta contra la libertad, dignidad e integridad.

Asimismo, este instrumento jurídico describe las modalidades donde


puede presentarse la violencia de género:

Modalidades de la violencia

Violencia Violencia
Violencia Violencia
Laboral y en la
Familiar Institucional
Docente Comunidad

Estos 4 ámbitos describen los espacios donde las mujeres están ex-
puestas a sufrir algún tipo de violencia e incluyen a la familia, la co-
munidad, el trabajo e inclusive el actuar del propio Estado:

73
ƒƒViolencia familiar
Comprende los 5 tipos de violencia descritos previamen-
te cuya finalidad es el dominio, sometimiento, control o
agresión a las mujeres, ya sea dentro o fuera del domicilio
familiar. El agresor es un familiar o alguien con una relación
de pareja con la mujer agredida.

ƒƒViolencia laboral y docente


Se da en el ámbito laboral, docente u análogo de la vícti-
ma, sin que la relación jerárquica sea una determinante,
y consiste en un acto u omisión de abuso de poder. Sus
afectaciones se reflejan en daños a la autoestima, salud,
integridad, libertad y seguridad de la mujer afectada.

ƒƒViolencia en la comunidad
Son los actos individuales o colectivos que transgreden de-
rechos fundamentales de las mujeres y propician su deni-
gración, discriminación, marginación o exclusión en el ám-
bito público.

ƒƒViolencia institucional
Son actos u omisiones de las y los servidores públicos de cual-
quier orden de gobierno que discriminen o tengan como fin
dilatar, obstaculizar o impedir el goce y ejercicio de los dere-
chos humanos de las mujeres así como su acceso al disfrute
de políticas públicas destinadas a prevenir, atender, investi-
gar, sancionar y erradicar los diferentes tipos de violencia.

La violencia de género más allá de ocasionar graves daños a la salud


física y emocional de las mujeres, e inclusive la muerte, es un factor
que les restringe el goce de sus derechos humanos negándoles opor-
tunidades de desarrollo o el acceso a un nivel mínimo de bienestar.
En el mundo entero, las mujeres viven en mayores condiciones de po-
breza que los hombres siendo la violencia un factor de discriminación

74
y, en consecuencia, de exclusión y marginación. En este sentido, la
violencia de género atenta o anula los siguientes derechos2:

a. El derecho a la vida;
b. El derecho a no ser sometido a torturas o a tratos o penas
crueles, inhumanos o degradantes;
c. El derecho a protección en condiciones de igualdad con
arreglo a normas humanitarias en tiempo de conflicto ar-
mado internacional o interno;
d. El derecho a la libertad y a la seguridad personal;
e. El derecho a igualdad ante la ley;
f. El derecho a igualdad en la familia;
g. El derecho al más alto nivel posible de salud física y mental;
h. El derecho a condiciones de empleo justas y favorables

En nuestro país, de acuerdo a cifras del Instituto Nacional de las Mu-


jeres, la violencia de género se encuentra generalizada al grado que:

 46% de las mujeres de 15 años o mayores han sido víctimas


de violencia por sus parejas durante su actual o última relación.
 A 4 de cada 10 mujeres en México (42.4%) las han hu-
millado, menospreciado, encerrado, destruido cosas de ella
o del hogar, vigilado, amenazado con irse, correrla de la
casa o quitarle a sus hijos, amenazado con algún arma o
con matarla o matarse.
 2 de cada 10 mujeres en México (24.5%) han recibido
reclamos por parte de su pareja por la forma en que gastan
el dinero, les han prohibido trabajar o estudiar, o les han
quitado dinero o bienes (terrenos, propiedades, etc.).
 A 13.5% de las mujeres en México su pareja la ha gol-
peado, amarrado, pateado, tratado de ahorcar o asfixiar, o
agredido con un arma.
2 Recomendación General No. 19, Comité para la Eliminación de la Discriminación
contra la Mujer.

75
 7.3% de las mujeres en México les han exigido o las han
obligado a tener relaciones sexuales sus propias parejas, sin
que ellas quieran, o las han obligado a hacer cosas que no
les gustan3.

Del 21 al 25 de febrero de 2005, la Relatora Especial sobre la violen-


cia contra la mujer visitó México por invitación del Gobierno de la
República con la finalidad de conocer acerca de la violencia contra
las mujeres en Ciudad Juárez e identificar medidas necesarias para la
eliminación de la violencia de género. En su Informe a la Comisión de
Derechos Humanos del Consejo Económico y Social de las Naciones
Unidas, presentado en Enero de 2006, caracteriza causas de la vio-
lencia de género en nuestro país:

 La Cultura machista sigue siendo un rasgo social do-


minante que provoca y perpetúa los elevados niveles de
violencia contra la mujer.
 Dicha cultura relega a las mujeres a un papel secundario
en su familia y en su comunidad privándoles de una exis-
tencia independiente.
 Socialmente se culpa de la violencia al alcoholismo, la
infancia violenta o la inseguridad personal de los maridos,
en lugar de acusar a unas normas sociales discriminatorias
instrumentadas de tal manera que permiten y justifican la
violencia contra la mujer.
 La familia extensa a menudo perpetúa la discriminación
por motivos de género. Por consiguiente, las redes no ofi-
ciales de apoyo con que cuentan muchas mujeres acaban
atrapándolas en una vida de discriminación y violencia.
 La incapacidad de los hombres para desempeñar su pa-
pel tradicionalmente machista de proveedores de sustento
conduce al abandono familiar, la inestabilidad en las rela-

3 CONAPRED. Encuesta Nacional sobre la Discriminación en México 2010

76
ciones o al alcoholismo, lo que a su vez hace más probable
que se recurra a la violencia.

En el Estado de Puebla, el Estudio sobre Violencia hacia las Mujeres en


la Dinámica Familiar del Municipio de Puebla4 revela que actualmente
22% de las mujeres recibe algún tipo de violencia por parte de su es-
poso o pareja, empero, estima que dicha cifra podría ser mayor dado
que las mujeres todavía sienten “negación, vergüenza, naturalización
y/o desconocimiento de las conductas que constituyen violencia ade-
más de los golpes”. Asimismo, esta herramienta caracteriza el pano-
rama en la materia al afirmar que:

 88% de las mujeres casadas y con hijos/as recibe violen-


cia psicológica.
 47% de las mujeres casadas con hijos/as dicen necesitar
permiso para realizar actividades fuera del hogar
 22% de las mujeres reciben o han recibido violencia ver-
bal constante.
 81.99% de las amas de casa reciben violencia psicológica
por parte de su pareja.

4 Sistema DIF del Municipio de Puebla. Estudio sobre violencia hacia las mujeres en la
Dinámica Familiar del Municipio de Puebla.

77
Violencia Contra Mujeres
con Discapacidad

Marco Normativo
A nivel internacional, los derechos de las mujeres han sido objeto de
atención al interior del sistema universal e interamericano de derechos
humanos con el propósito de erradicar las desigualdades sociales de-
bido a la condición de género. El precedente ineludible al hablar de
la protección de los derechos de las mujeres es la Convención sobre
la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer
(CEDAW), adoptada el 18 de diciembre de 1979 por la Asamblea
General de las Naciones Unidas, la cual es el primer instrumento vin-
culante encaminado a garantizar la igualdad de las mujeres. La CE-
DAW identifica a la discriminación como el obstáculo crucial de las
diferencias entre hombres y mujeres y, consecuentemente, fomenta
la modificación del papel tradicional de la mujer. Es, precisamente,
la violencia una manifestación de la discriminación puesto que con
base al sexo se menoscaba el goce de los derechos de las mujeres. Por
ende, la CEDAW insta a los Estados a implementar las medidas nece-
sarias a fin de “asegurar el pleno desarrollo y adelanto de la mujer”.

Más tarde, la Organización de las Naciones Unidas aprobó en 1993


la Declaración sobre la Eliminación de la Violencia contra la Mujer
que calificó a la violencia de género como una violación a los dere-
chos humanos y fijó su causa en la dominación del hombre sobre la
mujer. Esta Declaración constituye el referente básico al abordar el
tema y, por primera vez, destaca la particular vulnerabilidad de ciertos
grupos de mujeres, como aquéllas con discapacidad. Un par de años
después, en la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, se aprobó
la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing con la intención de

79
intensificar los esfuerzos en la búsqueda de la igualdad entre hom-
bres y mujeres. En primera instancia, en la Declaración los Estados
expresamente asumen el compromiso de prevenir y eliminar todas
las formas de violencia contra las mujeres y las niñas. Por su parte, la
Plataforma de Acción dedica especial atención al tema de la violencia
contra la mujer (Objetivo Estratégico D) detallando medidas para su
prevención y erradicación e indicando que corresponde a los Estados
la adopción de estrategias de eliminación de violencia, especialmente
en quienes se hallan en mayor vulnerabilidad, incluidas las mujeres
con discapacidad. De modo que entre los mecanismos encaminados
a tal fin se enumera el garantizar el acceso de las mujeres con disca-
pacidad a la información y los servicios disponibles en el ámbito de
la violencia contra la mujer, además de fortalecer los programas que
mejoren la autosuficiencia.

En el ámbito interamericano, en 1994 se adoptó la Convención Inte-


ramericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la
Mujer “Convención de Belém do Pará”, instrumento vinculante que
pretende eliminar la violencia basada en el género y condena todas
sus manifestaciones. En sentido similar a los tratados revisados previa-
mente, la Convención de Belém do Pará compromete a los Estados a
proteger a las mujeres, especialmente aquéllas con mayor vulnerabili-
dad contra la violencia.

Los instrumentos comentados no abordan explícitamente la violencia


contra las mujeres con discapacidad, a excepción de algunas mencio-
nes orientadas a resaltar su carácter de indefensión y vulnerabilidad,
no obstante, sus disposiciones son extensivas a este colectivo con mi-
ras a erradicar la violencia de género que impide el goce igualitario de
los derechos. En cambio, las Normas Uniformes sobre la Igualdad de
oportunidades para las personas con discapacidad, aprobadas por la
Asamblea General el 20 de diciembre de 1993, desarrollan el tema de
la violencia en su artículo 9° alertando sobre el riesgo que enfrentan las
personas con discapacidad al maltrato en la familia, en la comunidad o

80
en las instituciones. Igualmente, fomenta que tanto ellas como sus fa-
milias estén informadas sobre las precauciones contra el abuso sexual
y otras formas de maltrato, además de que reciban educación a fin de
evitarlo, reconocerlo y denunciarlo. Las Normas no son un instrumento
vinculante, mas su utilidad se centra en que son insumos para la for-
mulación de políticas públicas por lo que son un precedente relevante
puesto que, a diferencia de otros tratados, no sólo alertan de la vul-
nerabilidad de las personas con discapacidad a la violencia, también
delinean acciones específicas encaminadas a su prevención y atención.

Con la aprobación de la Convención sobre los Derechos de las Personas


con Discapacidad (CDPD), el 13 de diciembre de 2006, de inicio se reco-
noce que niñas y mujeres están expuestas a un riesgo mayor a las diver-
sas modalidades de violencia. La Convención salvaguarda el goce de los
derechos de las mujeres con discapacidad y en su artículo 16° exhorta
a los Estados parte a la puesta en marcha de las siguientes prácticas:

 Adoptar medidas legislativas, administrativas, sociales y


educativas dirigidas a proteger a las personas con discapa-
cidad —en el hogar y fuera de él— contra todas las formas
de explotación, violencia y abuso, incluidos los aspectos re-
lacionados con el género.
 Impedir la violencia y asegurar formas adecuadas de asis-
tencia y apoyo para las personas con discapacidad y sus fa-
miliares, incluso proporcionando información y educación
sobre la manera de prevenir, reconocer y denunciar los ca-
sos de explotación, violencia y abuso.
 Garantizar que los servicios de protección tengan en
cuenta la edad, el género y la discapacidad.
 Asegurar que los servicios y programas diseñados en be-
neficio de las personas con discapacidad sean supervisados
por autoridades independientes.
 Promover la recuperación física, cognitiva y psicológica, la
rehabilitación y la reintegración social de las personas con

81
discapacidad que sean víctimas de cualquier forma de ex-
plotación, violencia o abuso, incluso mediante la prestación
de servicios de protección.
 Implementar las medidas necesarias —incluidas legisla-
ción y políticas centradas en la mujer y en la infancia— ase-
gurando que los casos los casos de explotación, violencia y
abuso contra personas con discapacidad sean detectados,
investigados y, en su caso, juzgados.

Indudablemente, la Convención es el tratado que describe de manera


más minuciosa la problemática de la violencia contra las personas con
discapacidad puntualizando claramente la puesta en marcha de polí-
ticas de prevención, atención y sanción.

En el plano nacional, la Constitución de México estipula la prohi-


bición de la discriminación por motivos de género o discapacidad.
Por su parte, la Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discrimina-
ción tiene como objetivo la prevención y erradicación de la discri-
minación contra cualquier persona —incluidas, desde luego, aqué-
llas con discapacidad— considerando a la violencia una modalidad
de discriminación.

El 02 de agosto de 2006 se publicó en el Diario Oficial de la Federa-


ción la Ley General para la Igualdad entre Mujeres y Hombres la cual
tiene el propósito de regular y garantizar la igualdad de oportunida-
des y de trato entre mujeres y hombres. Ésta incorpora dentro de la
política nacional en materia de igualdad la erradicación de la violencia
contra las mujeres. Dicha Política deberá de:

 Revisar permanentemente las políticas de prevención,


atención, sanción y erradicación de la violencia de género.
 Erradicar las distintas modalidades de violencia de género.
 Establecer los mecanismos para la atención de las vícti-
mas en todos los tipos de violencia contra las mujeres.

82
 Fomentar las investigaciones en materia de prevención, aten-
ción, sanción y erradicación de la violencia contra las mujeres.
 Eliminación de los estereotipos que fomentan la discrimi-
nación y la violencia contra las mujeres.

Algunos meses más tarde, se expidió la Ley General de Acceso de las


Mujeres a una vida Libre de Violencia cuyo fin consiste en prevenir,
sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres, ordenamiento
que describe los diferentes tipos de violencia y las medidas para la
prevención, protección, atención y sanción de la violencia de géne-
ro. Este instrumento aborda ampliamente el tema, sin embargo, no
nombra específicamente a las mujeres con discapacidad. Del mismo
modo, la Ley comprende a la violencia como un acto de dominación
masculina y, principalmente, una cuestión de pareja; en cambio, los
agresores de las mujeres con discapacidad suelen ser variados y no se
restringen a hombres.

En el panorama local se cuenta con la Ley para la Igualdad entre Mu-


jeres y Hombres del Estado de Puebla que impulsa la concientización
de la sociedad en la erradicación de la violencia de género. Al mismo
tiempo, crea al Sistema Estatal (conjunto orgánico y articulado de
estructuras, relaciones funcionales, métodos y procedimientos que
convienen los Poderes Públicos del Estado entre sí, con la sociedad
civil organizada y con instituciones académicas y de investigación)
con la finalidad de promover, planear, elaborar y, en su caso, aplicar
las medidas necesarias para lograr la igualdad entre mujeres y hom-
bres en el Estado. Éste deberá de aprobar las bases y lineamientos
en materia de acciones afirmativas a efecto de eliminar la violencia
y la discriminación entre mujeres y hombres. Asimismo, a semejanza
de la Ley General para la Igualdad entre Mujeres y Hombres, se de-
fine una Política Estatal, entre cuyos objetivos, se incluye la revisión
permanente de las políticas de prevención, atención, sanción y erra-
dicación de la violencia de género con miras a erradicar las distintas
modalidades de violencia de género.

83
Finalmente, la Ley para el Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de
Violencia del Estado de Puebla determina las medidas a implementar-
se a nivel local en la prevención, atención, sanción y erradicación de
todos los tipos y modalidades de violencia, sin mencionar en específi-
co al colectivo de las mujeres con discapacidad.

Violencia contra Mujeres


con Discapacidad
En el mundo, el tema de la violencia de género ha adquirido gran
relevancia y ha sido objeto de numerosas acciones dirigidas a promo-
ver la igualdad en el ejercicio de los derechos de las mujeres. Dentro
de la violencia de género, encontramos la dirigida contra las mu-
jeres con discapacidad, considerada por algunos investigadores no
como un subconjunto, sino una intersección de la violencia contra
las mujeres y aquella contra las personas con discapacidad. Es decir,
en las mujeres con discapacidad se suman la violencia que sufre cual-
quier mujer a raíz de la dominación masculina aunada a la violencia
que padece un individuo por el hecho de tener una discapacidad.
En efecto, una particularidad de la violencia contra las mujeres con
discapacidad se centra en que éstas, dependiendo del tipo y seve-
ridad de la discapacidad, requieren de cuidados o ayudas que las
mujeres sin discapacidad no necesitan. Esto supone una situación de
dependencia en la que el agresor asume una posición de absoluto
dominio agravándose el maltrato ejercido puesto que ya no se trata
exclusivamente de agresiones físicas o psicológicas, la propia omisión
de cuidados configura una modalidad de control y poder sobre la víc-
tima. Se estima que la violencia contra las mujeres con discapacidad
tiene lugar principalmente en el ámbito familiar y que “es perpetrada
generalmente por aquellas personas más cercanas a ese entorno1”.

1 Iglesias, M.; Gil, G.; Joneken, A.; Mickler, B. y J.S. Knudsen. Violencia, mujer y discapacidad.

84
Esto origina que sea un asunto invisible que ocurre dentro de la pri-
vacidad de las familias.

Por lo anterior, el tema apenas ha merecido atención en países euro-


peos, en Estados Unidos y Canadá. En dichas naciones en los últimos
15 años se han desarrollado algunos estudios, a través de diversas me-
todologías, con la finalidad de indagar sobre la incidencia de la violen-
cia que sufren las mujeres con discapacidad obteniéndose conclusiones
similares en el sentido de que éstas son víctimas de abusos en mayor
proporción, y de forma más prolongada, que las mujeres sin discapaci-
dad. Debido a la escasez de investigaciones, con frecuencia los estudios
existentes se citan mutuamente y comparten puntos de vista en sus
interpretaciones del fenómeno. Bajo esta perspectiva, en 2010 la Red
Internacional de Mujeres con Discapacidad (INWWD) presentó un do-
cumento de trabajo donde de forma integral aborda la materia. No se
trata de una investigación ni de un estudio, sino el resultado de la con-
sulta, análisis y discusión de trabajos previos en el tema a lo largo del
mundo. Este valioso esfuerzo —en donde se percibe la intensa influen-
cia del estudio de Iniciativas y Estudios Sociales— puntualiza las singu-
laridades de la violencia que enfrentan las mujeres con discapacidad:

a. La violencia contra la mujer con discapacidad es parte


de una cuestión más amplia de la violencia en general
contra las personas con discapacidad

Este fenómeno no es privativo de las mujeres, al contrario, afecta


también a hombres, sólo que, como sucede en cualquier ámbito de
la vida, en ellas se agudiza y les genera restricciones severas en el
goce de sus derechos.

El colectivo de las personas con discapacidad es uno de los grupos


más discriminados en el Estado de Puebla, según revelan las estadís-
ticas de la Encuesta Nacional sobre Discriminación 2010 (ENADIS):

85
ƒƒ Un tercio (34%) de los encuestados consideró que en
México no se respeta los derechos de las personas con
discapacidad, aunque en la Zona Metropolitana de Pue-
bla-Tlaxcala el porcentaje de quienes lo piensan es mayor
en 11 puntos a la media nacional (45.6%).
ƒƒ 12.5% de las personas no estaría dispuesta a que en
su casa viviera una persona con discapacidad —14% en
la Zona Metropolitana Puebla-Tlaxcala— y son aqué-
llos con más de 60 años (21.6%) quienes se oponen
en mayor porcentaje. Este punto en particular es suma-
mente interesante ya que conforme avanza la edad se
incrementa el porcentaje de personas con alguna dis-
capacidad lo que revela que la sociedad en su conjunto
todavía concibe a la discapacidad como una condición
determinada de un colectivo social y no como un estado
dinámico de la salud que puede modificarse en cual-
quier momento.
ƒƒ Las personas con discapacidad no son independientes
económicamente ya que el 95% vive con su familia y sólo
38.9% obtiene la mayor parte de sus ingresos de su pro-
pio trabajo, en tanto que 54.9% considera que sus ingre-
sos son insuficientes para cubrir sus necesidades.

A este respecto, es indudable que el maltrato constituye una manifes-


tación tangible del desprecio de los individuos hacia las personas con
discapacidad. Resulta alarmante que sea en el ámbito familiar donde
se ubica la mayor incidencia ya que revela incomprensión hacia la
diferencia, intolerancia y falta de aceptación al hecho de que una per-
sona cercana padezca algún tipo de discapacidad. Es incuestionable
que el surgimiento de una discapacidad es un suceso de importancia
en la vida de las familias, modificando por completo su dinámica e
imponiendo nuevas responsabilidades a sus integrantes. La INWWD
menciona que la violencia contra las personas con discapacidad no se
limita a aquélla de índole física, pues comprende a su vez “la coacción

86
jurídica, la coerción económica, la intimidación, manipulación psicoló-
gica, el engaño y la desinformación”2.

b. Uno de los factores detrás del aumento en la incidencia


de la violencia contra las mujeres con discapacidad son
los estigmas que se asocian a dicha condición:

Las mujeres con discapacidad son objeto de distintos prejuicios


sociales que las sitúan en inferioridad en comparación con la po-
blación sin discapacidad e inclusive en relación a hombres con
discapacidad. Estas construcciones sociales suscitan que se les
clasifique en una categoría de mujeres sin valor. En general, 3
creencias inciden directamente en que sean más vulnerables a
sufrir de violencia:

ƒƒ Anormalidad: Tradicionalmente, la construcción de gé-


nero ha estereotipado a las mujeres vinculándolas con las
nociones de belleza y maternidad. Pilar Ramiro considera
que las mujeres con discapacidad soportan “aún con más
crudeza que los varones con discapacidad la persistencia
de prejuicios, estereotipos e ideas recibidas, generalizados
en todos los ámbitos, que distorsionan la imagen social y
la percepción normalizada de este grupo humano”3. En
las mujeres con discapacidad, la diversidad funcional rom-
pe con los esquemas estructurados respecto a lo femeni-
no, pues a éstas se les niega su condición de mujer al no
corresponder al molde previamente definido en las socie-
dades. El machismo ha generado que a las mujeres se les
suela catalogar en aquéllas destinadas a la maternidad y
aquéllas para la diversión. Bajo tal lógica, las mujeres con

2 Red Internacional de Mujeres con Discapacidad (INWWD). Violencia contra Muje-


res con Discapacidad.
3 Ramiro Collar, Pilar. Mujer y Discapacidad: Doble Discriminación.

87
discapacidad carecen de valor porque no son vistas como
madres ni como objetos de placer. Este pensamiento des-
afortunadamente no se restringe a los hombres, pues mu-
chas mujeres consideran que aquélla con discapacidad es
mercancía inservible, justificándose así la violencia.

ƒƒ Asexualidad: La sexualidad a lo largo del tiempo ha sido un


pretexto de represión y restricción de la libertad de las mujeres
quienes a través de intensas luchas han obtenido su empo-
deramiento gradualmente. No obstante, las mujeres con dis-
capacidad no han sido insertadas dentro de los movimientos
feministas y en la actualidad se preservan las creencias de que
discapacidad es sinónimo de asexualidad. La negación de su
naturaleza supone que sean víctimas de modalidades de vio-
lencia encaminadas a controlar su sexualidad y, de paso, sus
vidas mismas. Prueba de lo anterior es la esterilización forzada
o la práctica de abortos sin su consentimiento.
Otra consecuencia de considerarlas asexuales se materiali-
za en una justificación de la violencia sexual, pues el agre-
sor no piensa que cometa algún acto de violencia ya que
está ante una mujer sin sexualidad y, por ende, insensible
ante ciertas conductas o actos que en una mujer “nor-
mal” serían inaceptables.

ƒƒ Sobreprotección: La discapacidad frecuentemente ori-


gina inseguridad y desconfianza en los familiares ocasio-
nando que el afán de protección ponga a las personas con
discapacidad en una situación de mayor vulnerabilidad. A
los ojos de los padres, la mujer con discapacidad es vista
inocente e indefensa y precisa de grandes cuidados, pues
se le valora incapaz de tomar decisiones. Es así que excesi-
va sobreprotección puede convertirse en un elemento de
violencia o un componente que exacerbe la vulnerabilidad
a sufrir algún tipo de abuso. Soledad Arnau detalla las

88
consecuencias negativas de la sobreprotección4 al afirmar
que genera mayor dependencia moral y física hacia la fa-
milia y cuidadores, imposibilitando la independencia de la
mujer con discapacidad.

c. Las mujeres con discapacidad experimentan formas de


abuso que las mujeres sin discapacidad, no.

La necesidad de cuidados especiales y los propios tipos y severida-


des suscitan que las mujeres con discapacidad estén expuestas y
sean objeto de diversas modalidades de violencia que una mujer
sin discapacidad no sufriría. La INWWD expone que adicional a los
actos de violencia ampliamente reconocidos, tales como el abuso
físico o sexual, éstas son víctimas de otros sutiles, entre los que se
citan la “falta de respeto a su personalidad y la discriminación”5.

Por consiguiente, no sólo afrontan modalidades de violencia singu-


lares, al mismo tiempo, soportan abusos en periodos más prolon-
gados que quienes no tienen discapacidad, además de disponer de
más barreras y menos medios de escape a situaciones de maltrato
(dependencia emocional y financiera del abusador, el no desear ser
estigmatizada, preocuparse por ser una madre soltera o el miedo a
perder el contacto con los niños, preocupación de que no se la crea, o
no se le ayude, cuando revele el abuso; prevención por adoptar cual-
quier medida que incremente la violencia).6 A este respecto, Cristina
Santamarina aclara que con frecuencia los agresores son a “su vez su
cuidador y muchas veces su proveedor material”7, dificultándoles de
tal modo su distanciamiento o la terminación del maltrato. En este

4 Arnau Ripollés, Mª. Soledad. Violencia de Género contra la(s) Mujer(es) con disCapacidad(es).
5 Red Internacional de Mujeres con Discapacidad (INWWD). Violencia contra Mujeres
con Discapacidad.
6 Idem, pág. 9.
7 Santamarina, Cristina. Violencia de Género hacia las Mujeres con Discapacidad: un
acercamiento desde diversas perspectivas profesionales.

89
sentido, la Encuesta estatal sobre dinámica de las familias en Puebla
(ESDIFAM-PUEBLA) señala que “la madre con el 20% y el padre con
19% de las menciones son las personas en los hogares que dedi-
can más tiempo a cuidar a la persona con discapacidad”, en tanto
que otros cuidadores son los hermanos/hijos (16.36%), otra perso-
na (16.45%), todos ayudan por igual (14.59%) y en 13.67% de los
casos nadie les ayuda dado la autonomía funcional de las personas
con discapacidad. Es evidente que se precisa de acompañamiento
psicológico a los cuidadores de las mujeres con discapacidad a fin de
contener los niveles de estrés y las dificultades que el cuidado gene-
rase en cada integrante de la familia.

Vulnerabilidad de las mujeres


con discapacidad ante la violencia

En México no existen estudios acerca de la violencia contra las muje-


res con discapacidad, pero investigaciones en otras partes del mundo
han revelado que son más vulnerables a sufrir violencia. Iniciativas y
Estudios Sociales (IES) expone una serie de causas que inciden en un
grado más elevado de riesgo:

ƒƒ Indefensión física (Menos capacidad de defenderse).


ƒƒ Deficiencias comunicativas (mayores dificultades para ex-
presar los malos tratos debido a problemas de comunicación).
ƒƒ Baja autoestima y menosprecio de su propia imagen
como mujer.
ƒƒ Dependencia física y económica (Dependencia de
la asistencia y cuidados de otros y miedo a denunciar el
abuso por la posibilidad de la pérdida de vínculos y la
provisión de cuidados).
ƒƒ Estereotipos de género y sociales (Enfrentamiento
entre los papeles tradicionales asignados a la condición de
mujer y la negación de éstos en la mujer con discapacidad).

90
ƒƒ Vivir en contextos de violencia (Familias desestructura-
das, instituciones, residencias y hospitales).

A diferencia de la violencia de género tradicional —entendida en el sen-


tido de que el perpetrador es la pareja—, aquélla dirigida a las mujeres
con discapacidad presenta diversas modalidades y el agresor(a) es va-
riado, aunque principalmente proveniente de su entorno más cercano.

La Red Internacional de Mujeres con Discapacidad (INWWD) con-


sidera que el maltrato contra mujeres con discapacidad difiere de
la violencia de género tradicional y, a través de su Grupo de Discu-
sión sobre Violencia, detalla las piezas que la componen:

ƒƒ La estigmatización contra las mujeres con discapaci-


dad —al considerarlas personas de menor valor— es un
factor clave en la incidencia del maltrato.
ƒƒ El contexto médico es un medio particularmente
susceptible de presentarse casos de abuso.
ƒƒ En ocasiones los tratamientos médicos, en aras de
un provocar un bien, son causantes de graves actos
de violencia al grado que pueden constituir tortura o
malos tratos.
ƒƒ La violencia contra las mujeres con discapacidad es es-
pecífica, es decir, éstas experimentas formas de violencia
distintas a las que viven las mujeres sin discapacidad.
ƒƒ Ciertos tipos de violencia contra las mujeres con
discapacidad no son perceptibles debido a su carácter
legal y su aceptación social.

Iniciativas y Estudios Sociales (IES), considerando las sin-


gularidades de la discapacidad, presenta una clasificación de los
tipos de violencia a los que se ven sometidas las mujeres con dis-
capacidad. En primera instancia, la clasifica en Activa —por ac-
ción— o Pasiva —por negación u omisión— y explica que de cada

91
una se derivan diversas manifestaciones. En ambos tipos de vio-
lencia los abusos comprenden:

Tipos de violencia contra mujeres con discapacidad

Violencia Activa Violencia Pasiva


Abuso Físico Abandono físico

Abuso emocional Abandono emocional

Abuso sexual
Abuso económico

Fuente: Iglesias, M. Violencia, mujer y discapacidad.

En lo referente a la violencia Activa, sus modalidades no son ajenas a la


tradicional violencia de género; en cambio, la violencia pasiva caracte-
riza la situación de vida de muchas mujeres con discapacidades severas
quienes sufren cotidianamente de episodios prolongados de abandono.

Tipos de violencia contra mujeres con discapacidad

Violencia

Activa Pasiva

Abuso Físico Abandono Físico

Abuso Emocional Abandono


Emocional

Abuso Sexual

Abuso Económico

Fuente: Iglesias, M. Violencia, mujer y discapacidad.

92
Violencia Activa
Siguiendo a IES, las modalidades de Violencia Activa se caracterizan
por los siguientes elementos:

ƒƒ Abuso físico:

Características Formas específicas


Acciones que provocan dolor, sufrimiento ƒƒ Agresiones corporales.
o daños a la salud, al bienestar o a la vida. ƒƒ Administración de fármacos de
forma injustificada.
ƒƒ Restricciones de la movilidad.
Señales de identificación:
Estado de sedación, disfunciones motoras ajenas a la discapacidad, marcas de
violencia física, deterioro de la capacidad física residual.

ƒƒ Abuso emocional:

Características Formas específicas


Comportamiento que daña el bienestar ƒƒ Aislamiento.
y equilibrio emocional de las mujeres ƒƒ Maltrato verbal.
con discapacidad. ƒƒ Sobreprotección.
ƒƒ Opinar, hablar o tomar decisiones
por ella.
ƒƒ Intimidación, chantaje emocional.
Señales de identificación:
Depresión, dificultades de comunicación e interrelación,
inseguridad, baja autoestima.

ƒƒ Abuso sexual:

Características Formas específicas


Cualquier tipo de agresión sexual ƒƒ Violación.
ƒƒ Vejación sexual.
Señales de identificación:
Lesiones en genitales, miedo a relacionarse con ciertas personas, embarazos no
deseados, enfermedades venéreas.

93
ƒƒ Abuso económico

Características Formas específicas


Privación del control y manejo ƒƒ Uso de mujeres con discapacidad para la
de dinero o propiedades mendicidad.
ƒƒ Trabajos mal remunerados vinculados a la
clandestinidad.
ƒƒ Limitar el acceso a la información y gestión de la
economía familiar y/o personal.
ƒƒ Usar el dinero como penalización.
ƒƒ Negación del acceso a recursos económicos
externos.

Señales de identificación:

Excesiva dependencia de terceros, escasa expectativas sobre sí misma y su


proyección personal o profesional.

Las modalidades de violencia activa corresponden a los tipos de vio-


lencia tradicionales, aunque es en sus formas específicas donde se
detectan actos que no se presentan en personas sin discapacidad. No
obstante, es en la Violencia Pasiva el ámbito en el que se perciben los
tipos de violencia exclusivos que padecen las mujeres con discapaci-
dad como el abandono físico —materializado en negación de cuida-
dos o apoyos— o el abandono emocional.

Violencia Pasiva
ƒƒ Abandono físico:

Características Formas específicas


Negación o privación de los apoyos ƒƒ Negligencia en la alimentación.
básicos para el mantenimiento de la ƒƒ Abandono en la atención personal.
buena salud, higiene y apariencia. ƒƒ Abandono en la higiene.
ƒƒ Falta de supervisión.

Señales de identificación:
Desnutrición, enfermedades frecuentes ajenas a la discapacidad, vestuario
inadecuado en relación al contexto o la persona, ropa sucia, largos periodos sin
vigilancia, problemas físicos agravados por falta de tratamiento.

94
ƒƒ Abandono emocional:

Características Formas específicas


Negación o privación de atención, ƒƒ Ignorar su existencia.
consideración y respeto hacia la mujer. ƒƒ No valorar su opinión.
ƒƒ Avergonzarse de su existencia.

Señales de identificación:
No interacción, escasa o nula participación en actividades familiares, ausencia
de motivación por su desarrollo personal.

95
96
Diagnóstico sobre
Violencia contra Mujeres
con Discapacidad en el
Estado de Puebla
Violencia contra Mujeres con
Discapacidad en el Estado de Puebla

Incidencia de violencia
Los estudios internacionales exponen que las mujeres con discapaci-
dad sufren elevados índices de violencia, notablemente más pronun-
ciados a los reportados por mujeres sin discapacidad. En México,
sin embargo, no se registran investigaciones que permitan validar o
negar esas afirmaciones. Este documento, por tanto, constituye un
acercamiento exploratorio a una realidad que podría inclusive ser más
grave a los datos que se refieren líneas abajo.

En el Estado de Puebla, 50% de las mujeres con discapacidad acepta haber


sido víctima de violencia en el último año, es decir, 1 de cada 2 sufrió un acto
violento en los 12 meses recientes. No obstante, la incidencia inclusive po-
dría ser mayor, pero el instrumento utilizado en este Diagnóstico (ASS-D) no
abarca en sus ítems preguntas acerca del maltrato psicológico o económico.

Porcentaje de mujeres con discapacidad en el Estado de


Puebla que ha sufrido violencia en el último año


50% 50% No

Fuente: Agrupación Juvenil Xonaca, A.C., 2013

99
La Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Ho-
gares 2011 (ENDIREH) informa que en el Estado de Puebla 3 de cada
10 mujeres ha sido víctima de algún tipo de violencia por parte de su
pareja (28%). En la misma dirección, el Estudio sobre Violencia hacia las
Mujeres en la Dinámica Familiar del Municipio de Puebla reporta que 2
de cada 10 mujeres (22%) ha sido objeto de alguna agresión.

A nivel internacional, la incidencia de violencia contra mujeres con disca-


pacidad abarca porcentajes que van del 22.4% (Meseguer y Mondejar),
28.9% (Ayuntamiento de Granada), 62% (Center for Research On Wom-
en With Disabilities) y una ratio de dos a cinco veces más que personas sin
discapacidad (Iglesias, M.; Gil, G.; Joneken, A.; Mickler, B).

De modo que nuestro Diagnóstico revela que en el Estado de Puebla


50% de las mujeres con discapacidad experimentaron episodios de
violencia en el último año, porcentaje que casi duplica la incidencia de
abusos contra mujeres sin discapacidad en el Estado de Puebla (28%)
y en el Municipio de Puebla (22%). Por su parte, el nivel de violencia
hallado coincide con los límites superiores de los hallazgos internacio-
nales, como los registrados por Iglesias y el Center for Research On
Women With Disabilities. Así que es posible afirmar que en el Estado
de Puebla las mujeres con discapacidad padecen de mayores niveles
de violencia que aquéllas sin discapacidad e, inclusive, es sumamente
probable que la magnitud del problema corresponda a porcentajes
más elevados si se incluyere la violencia psicológica y patrimonial en el
instrumento de recopilación de la información.

Agresores de las mujeres


con discapacidad
A diferencia de la violencia de género, el universo de los agresores
contra las mujeres con discapacidad es más amplio, pues si bien la
pareja es uno de ellos, también se identifican a otros perpetradores

100
con quienes se relacionan, principalmente, en el ámbito privado. De-
staca que sean los familiares los que agredan habitualmente a las mu-
jeres con discapacidad (45%). En contraste con la violencia de género
tradicional, la pareja sólo fue el agresor en 22% de los casos.

Agresores de mujeres con discapacidad en el Estado de Puebla

Respuesta Frecuencia1 Porcentaje


Familiar 4 45%
Pareja 2 22%
Cuidador 2 22%
Otro 1 11%
Total 9 100%

Fuente: Agrupación Juvenil Xonaca, A.C., 2013

Un agresor particular de las mujeres con discapacidad son sus cuida-


dores, personas que no son miembros de la familia, pero que están en
estrecho contacto para auxiliarles en sus necesidades que no puedan
atender solas a causa de su discapacidad. El papel del cuidador es
crucial dado que usualmente es quien se encarga de forma exclusiva
de la vigilancia de la mujer con discapacidad y quien permanece a su
lado cuando la familia se marcha del hogar a efectuar sus actividades
cotidianas, abriéndose así oportunidades al abuso.1

Agresores de mujeres con discapacidad en el Estado de Puebla


50%

40%

30%

20% 45%

10% 22% 22%


11%
0%
Familiar Pareja Cuidador Otro
Fuente: Agrupación Juvenil Xonaca, A.C., 2013

1 Algunas mujeres con discapacidad reportan a más de un agresor(a)

101
La Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hog-
ares 2011 reporta exclusivamente la violencia que sufren las mujeres
de parte de su pareja mientras que el Estudio sobre Violencia hacia las
Mujeres en la Dinámica Familiar del Municipio de Puebla, además de
la pareja, añade a los hijos(as) en la categoría de atacantes.

El documento Violencia contra la mujer con discapacidad en Castil-


la-La Mancha destaca que “el ámbito más común de estas prácticas
es el doméstico, bien en vivienda propia (37.8%) bien en centro de
residencia (6.06%), seguido del ámbito privado (vivienda ajena o lu-
gar de trabajo) y, en menor proporción, aunque no desdeñable, en
lugares públicos”, aunque este escrito no detalla si el agresor es la
pareja u otra persona. El Center for Research On Women With Dis-
abilities se centra en la pareja, mas advierte del riesgo de agresión de
cuidadores o proveedores de la salud. Por último, Iglesias resume que
los atacantes provienen, en la abrumadora generalidad de los casos,
de personas del entorno cercano.

Nuestros datos confirman que, al contrario de la violencia de género


tradicional, el rango de victimarios de las mujeres con discapacidad se
amplifica al grado que los principales agresores son los familiares. Asi-
mismo, las peculiaridades de algunas discapacidades dan lugar a que las
mujeres requieran de cuidadores que los asistan en la realización de sus
actividades generándose así circunstancias propicias para la violencia.

Tipos de violencia contra


mujeres con discapacidad
Los tipos de violencia que identificamos en este Diagnóstico son los
que se incluyen en el ASS-D. Esto, como se mencionó anteriormente,
deja afuera al maltrato psicológico y el de índole económica, mas in-
cluye al físico y al sexual. En el Estado de Puebla, la violencia física es
la modalidad más frecuente con 45% del total de los casos.

102
Tipos de violencia que sufren las mujeres con discapacidad
en el Estado de Puebla

Respuesta Frecuencia2 Porcentaje


Familiar 4 45%

Sexual 2 22%

Negación de ayudas
1 11%
funcionales
Negación de cuidados
2 22%
personales

Total 9 100%

Fuente: Agrupación Juvenil Xonaca, A.C., 2013

El abuso sexual y la Negación de cuidados personales son otros tipos


de violencia que padecen las mujeres con discapacidad con 22% de
los casos respectivamente e inclusive la Negación de ayudas funciona-
les es una práctica detectada en el Estado de Puebla.2

Tipos de violencia que sufren las mujeres con discapacidad


en el Estado de Puebla
50%

40%

30%

45%
20%

10% 22% 22%


11%
0%
Física Sexual Negación ayudas Negación cuidados

Fuente: Agrupación Juvenil Xonaca, A.C., 2013

2 Algunas mujeres con discapacidad reportan a más de un agresor(a)

103
Con base a la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones
en los Hogares 2011, el maltrato emocional es el tipo de violencia más
común que viven las mujeres (53%), seguido de la violencia económi-
ca (28%), física (12%) y sexual (7%). Por su parte, el Estudio sobre
Violencia hacia las Mujeres en la Dinámica Familiar del Municipio de
Puebla indica que 88% ha sufrido violencia psicológica.

Meseguer y Mondejar documentaron que en 56.5% de las ocasiones


las mujeres con discapacidad son víctimas de actos de violencia psi-
cológica, 37% de violencia física, el 2.2% de violencia sexual y el
4.3%, de otro tipo de violencia. Otros estudios no son tan descriptivos
en las modalidades concretas de violencia que soportan las mujeres
con discapacidad, pero el Center for Research On Women With Dis-
abilities evalúa que éstas “parecen estar en riesgo de abuso emocio-
nal, físico y sexual en la misma medida que las mujeres sin discapaci-
dad física”, sugiriéndose así que aquéllas con discapacidad sean, al
menos, víctimas de los mismos tipos de violencia, y en proporciones
semejantes, que las mujeres sin discapacidad.

Reiterando lo expresado anteriormente, el ASS-D no recaba infor-


mación del abuso emocional o económico, principales tipos de vi-
olencia que padecen las mujeres sin discapacidad en el Estado de
Puebla, por lo que no son comparables estas modalidades particu-
lares de violencia con los datos extraídos de los estudios locales. En
cambio, respecto a la violencia física y sexual, los niveles superan
a los reportados en la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las
Relaciones en los Hogares 2011, que manifiesta una incidencia del
12% de violencia física y 7% de violencia sexual. En cambio, la
incidencia de violencia física a mujeres con discapacidad en el Es-
tado de Puebla (45%) es similar a la que se registra en Castilla-La
Mancha (37%).

104
Incidencia y agresores de cada
tipo de violencia contra mujeres
con discapacidad
Por su parte, de las mujeres entrevistadas, 33% aceptó haber sufrido
de violencia física en el último año.

Porcentaje de mujeres con discapacidad en el Estado de Puebla


que han sufrido violencia física en el último año

33%

No

67%

Fuente: Agrupación Juvenil Xonaca, A.C., 2013

De quienes sufrieron violencia física, en 50% de las ocasiones el agre-


sor fue un familiar mientras que la pareja (25%) u otra persona tam-
bién fueron victimarios.

Perpetradores de violencia física contra mujeres con


discapacidad en el Estado de Puebla

Respuesta Frecuencia Porcentaje


Familiar 2 50%
Pareja 1 25%
Otro 1 25%
Total 9 100%

Fuente: Agrupación Juvenil Xonaca, A.C., 2013

105
La violencia física ejercida por los familiares supone un abierto intento
de dominación de la mujer con discapacidad bajo el método que sea
necesario, lo cual difiere con la violencia de género tradicional que en
su mayoría tiene a la pareja como atacante.

Perpetradores de violencia física contra mujeres con


discapacidad en el Estado de Puebla

50%

40%

30%
50%
20%
25% 25%
10%

0%
Familiar Pareja Otro

Fuente: Agrupación Juvenil Xonaca, A.C., 2013

Por otra parte, 17% de las participantes señalaron que fueron vícti-
mas de abuso sexual —en concreto violación— en el último año.

Porcentaje de mujeres con discapacidad en el Estado de Puebla


que han sufrido violencia sexual en el último año

17%


No

83%

Fuente: Agrupación Juvenil Xonaca, A.C., 2013

106
Los agresores sexuales no fueron cuidadores(as), sino familiares. Una
Organización de la Sociedad Civil participante en este Diagnóstico re-
cordó que años atrás tuvo una usuaria con parálisis cerebral que sufría
de abuso sexual por parte de un familiar. Al comentársele la situación
a la madre, ésta optó por dejar de llevar a su hija a dicha institución. La
relación dependencia-discapacidad abre un abanico grande de posibil-
idades al maltrato y aquélla que es víctima de abuso sexual se encuen-
tra en una situación verdaderamente complicada dado su parentesco
y situación de dependencia con el agresor(a). Sin sus cuidados o su
sostenimiento económico, su subsistencia enfrentaría serias dificulta-
des privilegiando, consecuentemente, el silencio sobre la denuncia.

Perpetradores de violencia sexual contra mujeres con


discapacidad en el Estado de Puebla
Respuesta Frecuencia Porcentaje
Familiar 1 50%
Pareja 1 50%
Total 2 100%

Fuente: Agrupación Juvenil Xonaca, A.C., 2013

Ciertamente este Diagnóstico es un trabajo exploratorio y el universo


de mujeres con discapacidad entrevistadas no es una muestra repre-
sentativa, mas no por eso dejar de ser alarmante que de un reducido
grupo de 12 mujeres con discapacidad entrevistadas, 2 de ellas hayan
aceptado sufrir de violencia sexual.

Perpetradores de violencia sexual contra mujeres con


discapacidad en el Estado de Puebla
50%
40%
30%
50% 50%
20%
10%
0% Familiar Pareja
Fuente: Agrupación Juvenil Xonaca, A.C., 2013

107
El control sobre una mujer con discapacidad no precisa de golpes,
pues una modalidad particular de dominación es la Negación de
cuidados personales en aquéllas que por el tipo de discapacidad o
grado de severidad requieren de asistencia en algunas actividades. En
este sentido, 17% manifiesta que en el último año se le han negado
apoyos en actividades esenciales de su vida cotidiana relativas a su
higiene o a necesidades fisiológicas básicas.

Porcentaje de mujeres con discapacidad en el Estado de Puebla


que han sufrido Negación de cuidados personales en el último año

17%


No

83%

Fuente: Agrupación Juvenil Xonaca, A.C., 2013

Nuevamente las personas más cercanas son los agresores de las mu-
jeres con discapacidad, pues familiar (50%) y pareja (50%) fueron
señalados como responsables de negarles cuidados básicos.

Perpetradores de Negación de cuidados personales contra


mujeres con discapacidad en el Estado de Puebla

Respuesta Frecuencia Porcentaje


Familiar 1 50%
Pareja 1 50%

Total 2 100%

Fuente: Agrupación Juvenil Xonaca, A.C., 2013

108
Perpetradores de Negación de cuidados personales contra
mujeres con discapacidad en el Estado de Puebla

50%
40%
30%
50% 50%
20%
10%
0% Familiar Cuidador

Fuente: Agrupación Juvenil Xonaca, A.C., 2013

Finalmente, 8% de las entrevistas respondió afirmativamente que en


el último año le han sido negadas ayudas funcionales, siendo el agre-
sor(a), un cuidador(a).

Porcentaje de mujeres con discapacidad en el


Estado de Puebla que han sufrido de Negación de
ayudas funcionales en el último año

8%


No

92%

Fuente: Agrupación Juvenil Xonaca, A.C., 2013

109
Conclusiones y
Recomendaciones
Conclusiones

A raíz de este Diagnóstico, de naturaleza exploratoria, se han cump-


lido los objetivos iniciales de identificar los niveles y tipos de violen-
cia, además de los agresores, contra las mujeres con discapacidad en
el Estado de Puebla. Al igual que muchos estudios en diferentes par-
tes del mundo, la dificultad para ubicar a las mujeres con discapaci-
dad limita la representatividad del universo analizado. Pese a ello,
este ejercicio constituye la primera aproximación en México a un
problema extraordinariamente recurrente que supera ampliamente
a la tradicional violencia de género. Tampoco ha sido objeto del pre-
sente análisis examinar el cumplimiento del Gobierno de Puebla de
las disposiciones internacionales dirigidas a la prevención, atención,
sanción y erradicación de la violencia que sufren las mujeres con
discapacidad ya que, el primer paso consistía en sacar a la luz una
realidad aterradora que se presenta esencialmente en el ámbito
privado. No obstante, la revisión del marco jurídico y el conocimien-
to de programas de gobierno permite afirmar que en la actualidad
el gobierno local no ha atendido lo estipulado en el artículo 16° de
la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad
que establecen medidas específicas en materia de violencia contra
las mujeres con discapacidad.

Dentro de los propósitos de este documento se extraen 3 conclusiones


básicas que caracterizan el panorama de la situación de maltrato que
sufren hoy en día las mujeres con discapacidad en el Estado de Puebla:

a) La incidencia de la violencia contra mujeres con disca-


pacidad en el Estado de Puebla prácticamente duplica la
sufrida por mujeres sin discapacidad.

113
1 de cada 2 mujeres con discapacidad en el Estado de Puebla ha
sido víctima de violencia en el último año (50%) mientras que 3 de
cada 10 mujeres sin discapacidad fueron violentadas a nivel estatal
(28%) y 2 de cada 10 en el Municipio de Puebla (22%), según lo
señalan la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones
en los Hogares 2011 (ENDIREH) y el Estudio sobre Violencia hacia
las Mujeres en la Dinámica Familiar del Municipio de Puebla.

Los niveles más elevados de violencia contra mujeres con dis-


capacidad en comparación a aquéllas sin discapacidad coincide
con lo reportado a nivel internacional por el Center for Research
On Women With Disabilities (Estados Unidos, 1992-2002) e Ini-
ciativas y Estudios Sociales (España, 1998) —que detectaron
una incidencia del 62% y una ratio de 2 a 5 veces mayor res-
pectivamente— y supera los porcentajes de estudios españoles
de naturaleza regional: Castilla-La Mancha y Granada, que ma-
nifiestan cifras del 22.4% y 28.9% respectivamente.

Es así que la discapacidad y el género configuran condiciones


que directamente incrementan la vulnerabilidad ante la violen-
cia. El maltrato contra este colectivo —ignorado completamen-
te por el Estado e invisible del espacio público— es un factor
que restringe de forma importante el ejercicio de sus derechos
humanos, explicándose así que en el Estado de Puebla, y en
el país en general, las mujeres con discapacidad presenten de
manera generalizada inferiores niveles de desarrollo humano
en comparación no sólo con la población sin discapacidad, sino
inclusive en relación a los propios hombres con discapacidad.

b) En la actualidad la violencia contra las mujeres con disca-


pacidad es un problema invisible que se manifiesta en el
ámbito privado y cuyos agresores provienen de su entorno
más cercano.

114
A diferencia de la violencia de género, en la que el perpetrador es
la pareja, el universo de agresores se amplía con las mujeres con
discapacidad, siendo los familiares quienes las atacan con más fre-
cuencia (45%).

Una serie de construcciones sociales —como la anormalidad, la


asexualidad y la sobreprotección— y factores como el estrés y la
dinámica familiar generan que las mujeres con discapacidad sean
víctimas de quienes, en principio, son responsables de su bienestar.
Bajo el mismo enfoque, la pareja (22%) y los cuidadores(as) (22%)
son otros agresores identificados.

A este respecto, la discapacidad es un elemento que, variando su


tipo y severidad, impone la necesidad de cuidados que una mujer sin
discapacidad no requiere. Esta falta de autonomía funcional deman-
da del apoyo de cuidadores(as) que atiendan las actividades indis-
pensables de la vida diaria, abriéndose así una oportunidad al abuso.

De manera que lo obtenido en este Diagnóstico valida lo expresado


en estudios internacionales de que son las personas del entorno
más cercano, y no sólo la pareja, esencialmente los agresores. De
igual modo, se reafirma la vulnerabilidad de las mujeres con disca-
pacidad a maltratos por parte de sus cuidadores(as).

c) La violencia contra las mujeres con discapacidad abar-


ca las modalidades que sufren aquéllas sin discapacidad,
pero también incorpora tipos de violencia específicos.

De las mujeres con discapacidad que han sufrido violencia en el Es-


tado de Puebla, en 45% de los casos fue de tipo física y en 22% de
índole sexual. Estas cifras superan lo reportado sobre el Estado de
Puebla en la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones
en los Hogares 2011, que señala que las mujeres sin discapacidad

115
que han vivido algún acto de violencia en 12% de las veces fueron
agresiones físicas y en 7% de las ocasiones actos de abuso sexual.
A nivel internacional, las mujeres con discapacidad del Estado de
Puebla son objeto de niveles similares de violencia física que las
mujeres con discapacidad de Castilla-La Mancha: 45% en Puebla,
37% en Castilla-La Mancha.

Sin embargo, hay que puntualizar que debido a cuestiones me-


todológicas, este Diagnóstico no recabó información de vio-
lencia psicológica ni económica —los cuales son los principales
tipos de violencia que viven las mujeres sin discapacidad en el
Estado de Puebla y aquéllas con discapacidad en Andalucía,
España— por lo que es sumamente probable que la incidencia
de violencia contra las mujeres con discapacidad se incremen-
tase si se examinare también el abuso psicológico que toleran
cotidianamente.

Las mujeres con discapacidad son vulnerables a tipos específi-


cos de violencia. Fue esta la motivación que nos llevó a elegir al
ASS-D como herramienta de trabajo. Es así que se detectó que
a 11% de las mujeres con discapacidad les ha sido negadas las
ayudas funcionales indispensables para su autonomía e inde-
pendencia, en tanto que 22% fue objeto de que se le negasen
cuidados relativos a su discapacidad.

116
Recomendaciones

A raíz del Diagnóstico sobre violencia contra mujeres con discapaci-


dad en el Estado de Puebla se emiten las siguientes recomendaciones
a fin de garantizarles una vida libre de violencia:

a. Armonizar la legislación local con lo dispuesto en instru-


mentos internacionales con la finalidad de prevenir, aten-
der, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres
con discapacidad.

En la actualidad, en la entidad se dispone de la Ley para la Igual-


dad entre Mujeres y Hombres del Estado de Puebla y la Ley para
el Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia del Estado
de Puebla, ordenamientos dirigidos a garantizar la igualdad de
género y erradicar la violencia contra las mujeres. No obstante,
en ninguno de éstos se menciona explícitamente a las mujeres
con discapacidad.

En este sentido, la Declaración sobre la Eliminación de la Violencia


contra la Mujer, la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing,
la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar
la Violencia contra la Mujer “Convención de Belém do Pará”, las
Normas Uniformes sobre la Igualdad de oportunidades para las
personas con discapacidad y la Convención sobre los Derechos de
las Personas con Discapacidad exponen que las mujeres con disca-
pacidad son más susceptibles de ser víctimas de episodios violen-
tos, mas en las leyes locales esta vulnerabilidad no amerita siquiera
interés, conservándose en la invisibilidad no sólo la violencia contra
las mujeres con discapacidad, sino a ellas mismas.

117
La Plataforma de Acción de Beijing exhorta a los Estados a adop-
tar estrategias de eliminación de la violencia, entre las que se cita
el acceso a las mujeres con discapacidad a la información y los
servicios disponibles en el ámbito de la violencia contra la mujer,
además de fortalecer los programas que mejoren su autosuficien-
cia. Por su lado, las Normas instan a que, tanto familia y mujeres
con discapacidad, estén informadas sobre las precauciones contra
el abuso sexual y otras formas de maltrato, al tiempo que reciban
educación a fin de evitarlo, reconocerlo y denunciarlo. Finalmente,
la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad
puntualiza las obligaciones de los Estados en la implementación de
medidas legislativas que protejan, detecten, investiguen y juzguen
los casos de maltrato.

Es cierto que la Ley para la Igualdad entre Mujeres y Hombres del


Estado de Puebla y la Ley para el Acceso de las Mujeres a una Vida
Libre de Violencia del Estado de Puebla se encaminan a combatir
la violencia contra cualquier mujer, sin embargo, la omisión expre-
sa de colectivos con mayor vulnerabilidad ocasiona que se formen
subconjuntos de mujeres con peores condiciones de vida que el
promedio, incluidas aquéllas con discapacidad. Es por esto que la
armonización legislativa, acorde a los tratados internacionales de
los que México es parte, es el paso inicial para visibilizar el panora-
ma generalizado e impune de violencia que sufren actualmente las
mujeres con discapacidad en el Estado de Puebla a la vez de definir
mecanismos de prevención, atención, sanción y erradicación.

b. Incorporar criterios e indicadores relativos a mujeres con disca-


pacidad en los programas y servicios públicos de atención a la
violencia de género e intrafamiliar.

La Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapa-


cidad en materia de combate a la violencia contra las mujeres

118
con discapacidad establece las siguientes acciones a implemen-
tar por los Estados:

Protección
a. Adoptar medidas legislativas, administrativas, sociales y
educativas encaminadas a la prevención, dentro y fuera
del hogar, de la violencia.
b. Garantizar que los servicios de protección tengan en
cuenta la edad, el género y la discapacidad.
c. Proporcionar información y educación sobre la manera
de prevenir, reconocer y denunciar los casos de explota-
ción, violencia y abuso.

Atención
a. Asegurar formas adecuadas de asistencia y apoyo.
b. Asegurar que los servicios y programas diseñados en be-
neficio de las personas con discapacidad sean supervisa-
dos por autoridades independientes.
c. Promover la recuperación física, cognitiva y psicológi-
ca, la rehabilitación y la reintegración social de las per-
sonas con discapacidad que sean víctimas de violencia
o abuso, incluso mediante la prestación de servicios de
protección.

Sanción
a. Implementar las medidas necesarias —incluidas legis-
lación y políticas centradas en la mujer y en la infancia—
asegurando que los casos de explotación, violencia y abu-

119
so contra personas con discapacidad sean detectados,
investigados y, en su caso, juzgados.

En el Estado de Puebla, sin embargo, se incumple completamen-


te con lo estipulado en la Convención puesto que los progra-
mas públicos no registran específicamente la violencia que sufren
mujeres con discapacidad y, por ende, carecen de estadísticas
mínimas en el tema. Tampoco se detectan estrategias —mate-
rializadas en políticas públicas— orientadas al combate a la vio-
lencia contra las mujeres con discapacidad. Al contrario, el tema
es plenamente ajeno al actuar del Gobierno del Estado de Puebla
y, lógicamente, de los diferentes Municipios que integran la enti-
dad. Es así que si bien se disponen de mecanismos de prevención,
atención y sanción de la violencia de género el hecho de que no
se considere a la discapacidad impone graves restricciones en el
acceso efectivo a los programas de apoyo, como la ausencia de
materiales informativos en lenguaje braille o de señas y la inac-
cesibilidad a los edificios públicos que albergan las oficinas de
atención a la violencia.

La falta de una legislación que incluya a las mujeres con discapaci-


dad da lugar a la inexistencia de programas públicos de atención
específica a este colectivo, pues bajo el razonamiento de que “los
servidores públicos sólo están facultados a realizar lo que las leyes
indican”, la falta de sentido común y la omisión dejan a las muje-
res con discapacidad en absoluta indefensión y sin apoyos oficiales
que les permitan afrontar cualquier tipo de maltrato.

c. Instrumentar mecanismos de prevención de la violencia


contra las mujeres con discapacidad.

Iniciativas y Estudios Sociales identifica 3 obstáculos para que una


mujer abandone una situación de violencia:

120
a. Carencia de recursos (incluye tener hijos depen-
dientes, no tener empleo, no tener patrimonio, no tener
acceso a cuentas bancarias o dinero, abandonar el ho-
gar y perder un status para ella y sus hijos).
b. Inadecuada respuesta institucional.
c. Ideología tradicional.

La organización española Obra Social “la Caixa” en su Manual de


Apoyo psicosocial y prevención de la violencia de género en muje-
res con discapacidad propone una serie de pasos para que las mu-
jeres con discapacidad puedan prevenir la violencia en su contra.

La prevención de la violencia, según propone La Caixa, se logra me-
diante el empoderamiento de las mujeres con discapacidad a través
de la formación de redes que las autoafirme como autónomas,
liberándose así del aislamiento y dependencia en que las atrapan
sus agresores. Por tanto, la organización sugiere que las mujeres
con discapacidad:

a. Dispongan de redes de amistad.


b. Participen en actividades y espacios de la comunidad.
c. Tejan relaciones más allá de los familiares.
d. Generen y reconozcan las propias necesidades y recursos.
e. Fomenten la participación en redes de mujeres con disca-
pacidad como factor de protección y de desarrollo personal.
f. Desarrollen el sentimiento de pertenencia y el apoyo
mutuo, y fomenten el reconocimiento de los logros y las
propias capacidades frente a la situación de múltiple dis-
criminación por razón de género y discapacidad.
g. Se visualicen en el futuro con una vida de proyectos
que pueden cumplirse desde hoy.
h. Analicen las posibles dificultades que pueden surgir en
la realización de los deseos y desarrollen estrategias de
afrontamiento.

121
i. Fomenten el empoderamiento a través de la ética del
autocuidado.

Agrupación Juvenil Xonaca, A.C. sugiere como mecanismos de


prevención de la violencia contra las mujeres con discapacidad las
siguientes acciones:

1) Fortalecimiento de las Organizaciones de las personas


con discapacidad y de aquéllas que los representan.

Actualmente muy pocas organizaciones civiles en el Estado de


Puebla cuentan con una perspectiva de derechos humanos en sus
actividades y se limitan prácticamente sólo a actividades de corte
asistencial. Esto genera casi nula incidencia en la formulación de
políticas públicas y un silencio ante las problemáticas de las per-
sonas con discapacidad. Por tanto, es prioritario que se fortalez-
can las capacidades de las organizaciones a fin de contar con un
colectivo organizado que promueva y defienda efectivamente los
derechos de las personas con discapacidad. Al mismo tiempo, la
existencia de OSC constituye espacios de empoderamiento y tejido
de relaciones extra-familiares, lo cual favorece la prevención de la
violencia contra mujeres con discapacidad.

2) Implementar campañas de sensibilización social exponien-


do que la discapacidad es un estado de salud dinámico.

Actualmente, en la sociedad poblana prevalece la falsa creencia


de que la discapacidad surge exclusivamente en el nacimiento. De
manera que no se comprende que en realidad es un estado de sa-
lud dinámico y que cualquier individuo es susceptible de sufrirla en
alguna etapa de su vida. La difusión del concepto de discapacidad
tiene como objetivo que la población reconozca que las personas
con discapacidad son sujetos de derechos y, consecuentemente,

122
que merecen el mismo respeto que cualquier otro individuo. En
este documento consideramos a la violencia contra las mujeres con
discapacidad como una materialización de la discriminación. Es así
que divulgar campañas de sensibilización contribuiría a la erradica-
ción de prejuicios que justifican socialmente la violencia contra las
mujeres con discapacidad.

3) Incorporar a los programas de atención de las personas con


discapacidad acompañamiento psicológico a sus familiares

La aparición de una discapacidad en algún miembro de la familia


transforma radicalmente la dinámica familiar y puede ser causa de
elevados niveles de estrés, dificultades financieras y tensiones entre
los demás integrantes. En este sentido, se propone que las familias
de personas con discapacidad reciban acompañamiento psicológico
permanente en el proceso de aceptación y adaptación del familiar
con discapacidad a fin de disminuir los factores que pudiesen suscitar
abusos contra las mujeres con discapacidad. Hay que recordar que
son los familiares quienes agreden en mayor proporción y, por tanto,
constituyen una población que requiere de particular atención en la
prevención de la violencia.

123
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Ley General de Acceso de las Mujeres a una vida libre de violencia
Ley General para la Igualdad entre Mujeres y Hombres

128
Orden estatal

Ley para el Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia del
Estado de Puebla
Ley para la Igualdad entre Mujeres y Hombres del Estado de Puebla

Instrumentos Internacionales

Convención Interamericana para la Eliminación de Todas las Formas


de Discriminación contra las Personas con Discapacidad
Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la
Violencia contra la Mujer “Convención de Belém do Pará”.
Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discrimina-
ción contra la Mujer (CEDAW)
Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad
Decenio de las Naciones Unidas para los Impedidos (1983-1992)
Declaración de los Derechos de los Impedidos
Declaración de los Derechos del Retrasado Mental
Declaración sobre la Eliminación de la Violencia contra la Mujer
Declaración y Plataforma de Acción de Beijing
Normas Uniformes sobre la igualdad de oportunidades para las per-
sonas con discapacidad
OIT Convenio sobre la readaptación profesional y el empleo (personas
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