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Tema: Vive tu propósito apasionadamente.

Hoy en día muchos cristianos no están viviendo la vida exitosa que Dios quiere
porque han fallado en reconocer el propósito por el cual fueron creados.

Efesios 2:10 nos dice:

Porque somos hechura de Dios, creados en Cristo Jesús para buenas obras,
las cuales Dios dispuso de antemano a fin de que las pongamos en práctica.

Si va a vivir exitosamente, debe saber de qué está hecho. Cualquier herramienta


que se utiliza para algo que no es para lo que fue creada no será efectiva, y puede
que deje de funcionar.

Ha habido ocasiones donde he necesitado un martillo para clavar un clavo, pero


he sido muy perezoso para ir y agarrarlo (no se sorprenda que usted también haya
hecho lo mismo). Así que terminaré usando cualquier cosa, como una llave.

Bueno, sí se puede clavar un clavo con una llave, pero no es muy efectivo. Es muy
probable que se corra el riesgo de dañar la pared o dañar la misma llave.

Muchos cristianos hoy en día no están funcionando o fluyendo en las cosas por las
cuales fueron creados y, por consiguiente, no son efectivos. Y a veces terminan
lastimados y dañados.

Usted tiene un propósito. De hecho, la palabra en Efesios 2:10 traducida


como hechura literalmente quiere decir esculpido por Dios.

En otras palabras, su vida no carece de simetría, diseño o razón. Dios tiene cosas
específicas proyectadas para su vida. Usted no es una equivocación. No es una
carga ni equipaje de más. Usted tiene un propósito.

Pídale a Dios hoy que le muestre ese propósito, y después desarrolle los dones
que Dios le ha dado para cumplir ese propósito.

Sin embargo, una vez que hayamos descubierto nuestro propósito, debemos
permanecer enfocados. Lucas 4:42–44 dice:
Cuando ya era de día, salió y se fue a un lugar desierto. La gente lo buscaba
y, llegando a donde estaba, lo detenían para que no se fuera de ellos. Pero él
les dijo: —Es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio
del reino de Dios, porque para esto he sido enviado. Y predicaba en las
sinagogas de Galilea.

Quiero que se fije en la declaración de Jesús: “Para esto he sido enviado”. Jesús
conocía su propósito. Dijo: “Es necesario que también a otras ciudades
anuncie el evangelio del reino de Dios” (Lucas 4:43 RVR1995). Pero dese
cuenta de que la gente intentó distraerle de ese propósito.

Estoy seguro de que las personas tenían buenas intenciones, pero estaban
tratando de distraer a Jesús de Su propósito. Pero Jesús conocía Su propósito, así
que por eso no se quedó.

Las personas inocentemente lo distraerán de hacer lo que Dios le ha llamado a


hacer. Es solo cuando conoce su propósito que no se desviará y no se distraerá
de aquello que sabe que debería hacer.

El apóstol Pablo conocía su propósito. De hecho, él dijo lo siguiente en 1


Corintios 9:26: “Yo me esfuerzo por recibirlo. Así que no lucho sin un
propósito” (TLA). Pablo tenía un propósito y se esforzaba para lograrlo sin
distraerse.

Nuestras vidas deberían tener objetivos, pero objetivos que nos lleven a un
propósito y a una dirección donde constantemente nos mantengamos enfocados,
corriendo hacia la meta. Manténgase enfocado en el propósito por el cual Dios lo
creó.

Que pueda decir lo que dijo Pablo: “Corro hacia la meta con un propósito bien
definido”.

Quiero dirigir su atención a dos pasajes. El primero es Eclesiastés 9:10:

Todo lo que te venga a mano para hacer, hazlo según tus fuerzas, porque en
el seol, adonde vas, no hay obra, ni trabajo ni ciencia ni sabiduría. (RVR1995)
El segundo pasaje es Colosenses 3:23: “Y todo lo que hagáis, hacedlo de
corazón, como para el Señor y no para los hombres” (RVR1995).

¿Ve el tema común? Dios desea que vivamos nuestras vidas al máximo, con
pasión. Ya sea usted un predicador, un escritor, un maestro, un cantante o
cualquier otra cosa que haga, debería hacerlo con pasión. Debe entregarse por
completo.

Las personas son atraídas por la pasión. ¡Quieren ver a alguien que esté
apasionado con un celo ardiente por lo que está haciendo!

En mi opinión, el mejor ejemplo de una persona apasionada es Jesús. ¿Recuerda


la historia cuando Jesús echó a los cobradores del templo? Ese fue un acto
apasionado. De hecho, el final del pasaje dice: “Me consumió el celo de tu
Casa” (Salmos 69:9 RVR1995).

Celo es simplemente otra palabra para pasión. “¡El celo por tu casa me consume!”
¿Alguna vez intentó imaginarse a Jesús haciendo eso? Yo tengo una imagen muy
clara de cómo sucedió.

Jesús está azotando a los cobradores. Estos están corriendo y cubriéndose la


cabeza. Jesús está volcando las mesas mientras los discípulos están viendo con
sus bocas bien abiertas, y recordando el pasaje: “Me consumió el
celo (pasión) de tu Casa” (Salmos 69:9 RVR1995).

Permítame hacerle una pregunta: ¿Cuándo fue la última vez que fue consumido
por el celo hacia algo? ¿Cuándo fue la última vez que estuvo apasionado por
algo?

No camine sonámbulo por la vida. ¡Necesita decidir que va a vivir!

Vea lo que dice 2 Corintios 9:2 donde Pablo escribe las siguientes palabras:

Porque conozco la buena disposición que ustedes tienen. Esto lo he


comentado con orgullo entre los macedonios, diciéndoles que desde el año
pasado ustedes los de Acaya estaban preparados para dar. El entusiasmo de
ustedes ha servido de estímulo a la mayoría de ellos.
¿Se dio cuenta de esas últimas palabras? El entusiasmo de ustedes ha servido de
estímulo a la mayoría de ellos.

¿Qué piensa que sucedería si una comunidad viera a una iglesia que estuviese
encendida, donde todos los miembros de esa iglesia estuvieran apasionados por
la adoración, apasionados por su relación con Dios, apasionados por servirse el
uno al otro, apasionados por el verdadero Cristianismo.

¡Yo creo que hay una atracción divina a eso! Y creo que transformaría a toda una
comunidad.

Tristemente, la mayoría de las comunidades ven completamente lo opuesto:


apatía, aburrimiento, y tibieza, es decir, falta de pasión.

Ahora, en vez de quejarme, quiero desafiarle a vivir una vida con verdadera
pasión. Dé todo por Dios. Solo se necesita a una persona para encender el fuego
de la pasión en otros.

Escuché una historia de un hombre que fue con D.L. Moody a escucharle predicar.
Mientras permanecía sentado, el hombre de al lado le preguntó: “¿Viene aquí
porque cree las cosas que está predicando?

Su respuesta fue: “No, vengo aquí porque él cree en ellas”.

¡La pasión es contagiosa! ¿Las personas se están contagiando de usted? ¿Su


celo por Dios está estimulando a aquellos que tienen contacto con usted? Si no,
pídale a Dios que ponga esa pasión en su corazón hoy, y vea lo que sucede.