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BIOGRAFÍA RUBÉN DARÍO

Nació el 18 de enero de 1867 en San Pedro de Metapa, hoy Ciudad Darío,


Matagalpa, Nicaragua.

Primer hijo de Manuel García y Rosa Sarmiento. Fue criado por su abuela tras la
separación de sus padres.

A los 14 años se trasladó a Managua donde trabajó como secretario en la


Biblioteca Nacional. Por entonces ya es reconocido llamándole el “poeta-niño”. Se
hospeda en casa del doctor Modesto Barrios, quien le acompañó a fiestas y
tertulias literarias.
En 1882, cuando cuenta 15 años, se enamora deRosario Emelina Murillo, con la
que pretende casarse. Amigos y familiares para evitar el matrimonio le embarcan
para El Salvador. Pocos meses después regresó y reanuda su noviazgo con
Rosario, a quien en su obra Azul llamó “garza morena”. Sin embargo, al enterarse
de algo de Rosario durante su ausencia, decide irse del país.

Obras

Poesía
Abrojos 1887
Rimas 1887
Azul.... 1888
Canto épico a las glorias de Chile 1887
Primeras notas 1888

Prosa
Los raros 1906
España contemporánea 1901
Peregrinaciones 1901
La caravana pasa 1902
Tierras solares 1904
Opiniones 1906
El viaje a Nicaragua e Intermezzo tropical 1909
Letras 1911

DIEZ MANDAMIENTOS

Los Diez Mandamientos de la Ley de Dios son:

Amarás a Dios sobre todas las cosas.


No tomarás el Nombre de Dios en vano.
Santificarás las fiestas.
Honrarás a tu padre y a tu madre.
No matarás.
No cometerás actos impuros.
No robarás.
No dirás falso testimonio ni mentirás.
No consentirás pensamientos ni deseos impuros.
No codiciarás los bienes ajenos.

POEMA
Caracol
En la playa he encontrado un caracol de oro
macizo y recamado de las perlas más finas;
Europa le ha tocado con sus manos divinas
cuando cruzó las ondas sobre el celeste toro.

He llevado a mis labios el caracol sonoro


y he suscitado el eco de las dianas marinas,
le acerqué a mis oídos y las azules minas
me han contado en voz baja su secreto tesoro.

Así la sal me llega de los vientos amargos


que en sus hinchadas velas sintió la nave Argos
cuando amaron los astros el sueño de Jasón;

y oigo un rumor de olas y un incógnito acento


y un profundo oleaje y un misterioso viento...
(El caracol la forma tiene de un corazón.)

CUENTO CLÁSICA
EL HADA DEL LAGO
Hace mucho, mucho tiempo, mucho antes incluso de que los hombres llenaran la
tierra y construyeran sus grandes ciudades, existía un lugar misterioso, un gran y
precioso lago, rodeado de grandes árboles y custodiado por un hada, al que todos
llamaban la hada del lago. Era justa y muy generosa, y todos sus vasallos
estaban siempre dispuestos a servirla. Pero de pronto llegaron unos malvados
seres que amenazaron el lago, sus bosques y a sus habitantes. Tal era el peligro,
que el hada solicitó a su pueblo que se unieran a ella, pues había que hacer un
peligroso viaje a través de ríos, pantanos y desiertos, con el fin de encontrar la
Piedra de Cristal, que les dijo, era la única salvación posible para todos.

El hada advirtió que el viaje estaría plagado de peligros y dificultades, y de lo


difícil que sería aguantar todo el viaje, pero ninguno se echó hacia atrás. Todos
prometieron acompañarla hasta donde hiciera falta, y aquel mismo día, partió
hacia lo desconocido con sus 80 vasallos más leales y fuertes.
El camino fue mucho más terrible, duro y peligroso que lo predicho por el hada. Se
tuvieron que enfrentar a terribles bestias, caminaron día y noche y vagaron
perdidos por un inmenso desierto, que parecía no tener fin, sufriendo el hambre y
la sed. Ante tantas adversidades muchos se desanimaron y terminaron por
abandonar el viaje a medio camino, hasta que sólo quedó uno, llamado Sombra.
No era considerado como el más valiente del lago, ni el mejor luchador, ni tan
siquiera el más listo o divertido, pero fielmente continuó junto a su hada sin
desfallecer. Cuando ésta le preguntaba de dónde sacaba la fuerza para seguir y
por qué no abandonaba como los demás, Sombra respondía siempre lo mismo “Mi
señora, os prometí que os acompañaría a pesar de las dificultades y peligros, y
éso es lo que hago. No me voy a ir a casa sólo porque que todo lo que nos
advertiste haya sido verdad”.

Gracias a su leal Sombra el hada pudo por fin encontrar la cueva donde se hallaba
la Piedra de Cristal, pero dentro había un monstruoso Guardián, grande y muy
poderoso que no estaba dispuesto a entregársela. Entonces Sombra, en un gesto
más de la lealtad que le profesaba al hada, se ofreció a cambio de la piedra, y se
quedó al servicio del monstruo por el resto de sus días.

La poderosa magia de la Piedra de Cristal hizo que el hada regresara al lago


inmediatamente y así pudo expulsar a los seres malvados, pero cada noche
lloraba la ausencia de su fiel Sombra, pues gracias a aquel desinteresado y
generoso compromiso surgió un amor más fuerte que ningún otro. Y en su
recuerdo, el hada quiso mostrar a todos lo que significaba el valor de la lealtad y el
compromiso, y regaló a cada ser de la tierra su propia sombra durante el día; pero
al llegar la noche, todas las sombras acuden el lago, donde consuelan y
acompañan a su triste hada.