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Homo Prospectus

Martin E. P. Seligman, Peter Railton, Roy F. Baumeister y Chandra Sripada

Reseña

Con base en la filosofía, la psicología y la psiquiatría, los autores de esta densa pero fascinante
obra ofrecen diversas perspectivas sobre la mente humana. Martin E. P. Seligman, autor de
Aprenda optimismo, y los profesores Peter Railton, Roy F. Baumeister y Chandra Sripada
arguyen que la prospección –la manera como se ve el futuro– define lo que significa ser
humano. Hacen una extensa exposición en la que integran argumentos filosóficos con estudios
psicológicos en un contexto biológico o evolutivo más amplio y los ilustran con amplias e
interesantes referencias a la cultura pop. El resultado es una reflexión valiosa sobre el
significado de ser una persona. getAbstract lo recomienda a todos los interesados en la
reflexión y el conocimiento de sí.

En este resumen usted aprenderá

Por qué la prospección –mirar al futuro– desempeña una función tan importante en la
existencia humana;

Cómo funciona la prospección y

Cómo interactúa con la cognición.

Ideas fundamentales

La prospección –el ejercicio que hacemos de mirar al futuro– es fundamental para la mente y
la existencia humanas.

La prospección da a los seres humanos una ventaja competitiva.

Pensar en el futuro es útil para el aprendizaje, la cooperación y la memoria.

Una mente que divaga es común y útil para el aprendizaje y la planeación.

La prospección guía el pensamiento moral: las personas anticipan los resultados negativos y
actúan para evitarlos y evitar las emociones negativas que producen.

Las personas no labran su futuro en aislamiento; el futuro es un constructo social.

La prospección tiene una importante función en la cultura: la visión común fomenta el sentido
de unidad; y la confianza permite el intercambio y la interacción social.

La prospección es esencial en la inteligencia.

La prospección puede ser errónea y contribuir a la depresión.

Algunos elementos de la creatividad disminuyen con la edad; otros son estables o pueden
aumentar.
Resumen

Un nombre diferente

El término Homo sapiens significa “hombre sabio”, pero no es adecuado para la humanidad en
general. Hay quien llega a ser sabio con esfuerzo, pero lograrlo no es fácil: se debe practicar la
“prospección”, mirar al futuro y anticipar lo que vendrá de la manera más funcional y mejor. El
término para los seres humanos debería ser Homo prospectus.

Para emplear nuestros recursos con eficacia debemos prever los desafíos: la anticipación nos
da ventajas en la competencia y ayuda a coordinar nuestras actividades. También es una
ventaja evolutiva: miramos al futuro y estimamos los resultados de distintas acciones. Todo ser
vivo debe saber que tiene que vencer a su competencia: “en el juego de la vida, esta debe
ganar en todo momento de cada día; la muerte solo tiene que hacerlo una vez”.

“El futuro no se puede experimentar directamente porque es el futuro: hay que imaginarlo”.

La anticipación es crucial para codificar la información, aprender y memorizar. La memoria es


dinámica: reevaluamos, remodelamos y damos nuevo peso al pasado. La anticipación está
ligada a las decisiones: usted puede tomar mejores decisiones si imagina lo que podría o no
pasar. Hacer un modelo y probarlo es una manera eficaz de aprender a imaginar su relación
con el entorno: el modelo debe ser un mapa activo y evaluativo, con varios senderos que
lleven a posibles acciones y metas; ese mapa mental evalúa las experiencias y comunica su
evaluación mediante emociones. Si el modelo no funciona, cámbielo.

“Contemplar el futuro parece centrar la atención en la incertidumbre, la posibilidad y el


peligro”.

Sus sentimientos no son distintos de su pensamiento, puesto que para este, las emociones son
esenciales. La empatía le permite simular o imaginar cómo ven el mundo los demás. Nuestra
naturaleza es social y nos permite aprender unos de otros, en lugar de aprender solo de la
experiencia directa.

Intuición y afecto

La intuición guía gran parte de nuestra vida; las ideas que genera nos llegan a menudo, aunque
no las busquemos. Adquirimos la intuición implícitamente al acumular un corpus de
experiencias. Al crecer con el uso del lenguaje, experimentamos miles de modelos, y los
usamos sin ser conscientes de ello para evaluar la estructura de la oración. La intuición actúa
como un programa de búsqueda: tan pronto iniciamos una acción, trata de hacer que coincida
con los patrones ya conocidos para que tenga sentido. Ese proceso activo rinde beneficios
evolutivos porque generar un modelo anticipatorio superior rinde beneficios claros de
supervivencia.
“La escasez y la competencia y la coordinación y la competencia son las dos caras de la
moneda de la evolución”.

El cerebro procesa y evalúa continuamente: prepara la mente para nuevos pensamientos. Su


evaluación continua se traduce en afectos o emociones, una comunicación emocional que
suele hacer que el cuerpo actué. De manera natural, confiamos en nuestras sensaciones; es un
rasgo de supervivencia: aprendemos de la experiencia y anticipamos el futuro con más eficacia
cuando confiamos en nuestros sentidos. Usted puede usar sus afectos y sus evaluaciones
positivas o negativas para guiar lo que hace.

Tendemos a adoptar como afecto predeterminado una actitud positiva; y cambiamos las
respuestas afectivas según nuestras experiencias; pero también necesitamos que el mundo
parezca más positivo que negativo.

“Los seres humanos son animales sociales de una manera que no tiene precedentes en la
naturaleza: usan la cultura para organizar su vida social”.

La escuela de pensamiento de los “procesadores separados”

Además de la intuición, usted puede procesar la información de manera consciente y


deliberada. Esas dos escuelas de pensamiento o enfoques parecen cualitativamente
diferentes: la intuición usa un enfoque no verbal basado en la experiencia, mientras que el
pensamiento deliberativo es racional y verbal; no obstante, tan marcada división es solo parte
del cuadro. Sí, esos enfoques pueden chocar: la intuición nos urge en una dirección y la
deliberación nos arrastra por otra; pero, idealmente, trabajan juntas: la deliberación descansa
en una base intuitiva.

“Los animales con una red social más extensa y compleja tenían un cerebro más grande que
aquellos cuyo mundo social era más limitado”.

Las investigaciones recientes apoyan ese modelo de uso constante: cuando tomamos
decisiones, pensamos racionalmente, pero también recordamos las experiencias pasadas y
sentimos las emociones asociadas con ellas. Los estudios muestran que la “mente que divaga”
es una forma común de deliberación. Los resultados de las investigaciones sugieren que dejar
que la mente vaya a la deriva se relaciona con el modo predeterminado del cerebro y con una
forma de planeación: dejar que la mente divague le permite trazar un mapa general de una
situación y fomenta el aprendizaje.

En el modelo reciente y muy influyente de los sistemas de aprendizaje complementarios (CLS,


por sus siglas en inglés), se considera que la memoria también usa dos sistemas: uno es
detallado pero superficial; el otro, más profundo, usa el pensamiento abstracto e identifica
patrones: se alimenta de la repetición de ejemplos y ello permite el reconocimiento de
patrones. El hipocampo recurre repetidamente a recuerdos detallados para facilitar el
aprendizaje profundo.
“Como el tiempo y la energía, el procesamiento mental y la capacidad de las conexiones
nerviosas son limitados”.

Creación del futuro

No creamos solos el futuro: lo construimos social y culturalmente. Los vuelos comerciales se


hacen en aviones físicos, pero el sistema de programación y reserva de vuelos es un constructo
social, como el intercambio de dinero que cubre la fabricación de aviones, la capacitación de
pilotos, y demás. Las realidades sociales comunes surgen de la evolución: a una persona le será
difícil escapar al ataque de un león, pero, si la gente trabaja en grupo, mata a los leones.

En un marco evolutivo la competencia se da mucho antes que la cooperación; como las


personas, las especies compiten: en muchos grupos de primates, cada cual hace algo crucial
solo; en cambio, los humanos cooperamos, lo cual exige confianza, que supone y depende de
la prospección. Confiar en alguien supone que, si usted lo hace ahora, el otro lo hará después,
ya sea directamente o mediante recompensas y la aprobación sociales.

“La inteligencia es uno de los rasgos fundamentales: una de sus funciones principales –quizá la
primordial y original– es predecir el futuro”.

Aplicación de la prospección

La prospección multiplica la fuerza de la cultura; permite que los grupos participen en la


planeación colectiva y compartan la visión de un futuro deseado: la visión común apoya el
intercambio económico. La prospección es un factor de la moralidad: si bien las primeras
culturas desarrollaron la religión y la ética, estas no se vincularon estrechamente. Los dioses
griegos eran egoístas e infantiles, pero, con el tiempo, su naturaleza cambió: se hicieron
grandiosos, sabios y éticos. Esos grandes dioses fomentaron la moralidad y la confianza, lo cual
es más fácil cuando la gente tiene un mismo concepto de dios.

“Sin una cultura con un futuro establecido, nadie fabricaría ni, mucho menos, inventaría un
avión”.

Cuando pensamos en el pasado, nuestro propósito es entenderlo para enfrentar mejor el


presente y el futuro; pero cuando pensamos en el futuro, necesitamos asumir que podemos
modelarlo. Todo aprendizaje y planeación orientan hacia el futuro. La planeación es esencial
para la prospección: une pasado, presente y futuro. Establecer relaciones entre nuestras
acciones en el tiempo da significado a cada acción. La planeación es un trabajo mental
agotador: tendemos a ser implacable e irrealmente optimistas sobre nuestro futuro.
Abordamos el futuro con más precisión solo cuando tratamos de tomar una decisión, pero
volvemos al optimismo, porque hace sentir bien e inspira confianza.

“Los seres con mapas excelentes, pero sin metas pueden deambular, pero solo casualmente se
toparán con lo que desean o necesitan”.

Inteligencia y libre albedrío


Una definición útil de la inteligencia abarca un componente evolutivo: el hombre la desarrolló
para predecir mejor el futuro. Al vivir en grupo, necesitamos saber cómo afectarán nuestras
acciones a otros y cómo responderán ellas. Usamos procesos de construcción para unir las
opciones; examinamos mentalmente una serie de opciones y la extrapolamos tan
realistamente como podemos; evaluamos cuáles nos llevarán a la meta y hacemos un proceso
de selección para elegir una. La amplitud de nuestras opciones nos define como especie.

Enfrentamos opciones básicamente diferentes, no solo en grado, como decidir entre ir a la


guerra o quedarnos en casa a atender a un padre anciano. El libre albedrío significa que
podemos expresar quiénes somos en formas diversas y numerosas; tiene un componente
subjetivo: sentimos que somos capaces de elegir, y significa tomar decisiones, seguir un
camino u otro.

“Pensar en la prospección como una cuestión de un individuo solitario que imagina cosas en el
futuro es muy deficiente y, tal vez, ligeramente absurdo”.

Consideración del futuro

Las emociones son un factor complejo del pensamiento sobre el futuro. Cuando hacemos
prospección, sentimos las emociones presentes como señales de lo que esperamos sentir en el
futuro: estimulan la reflexión. Aun así, al sopesar nuestras respuestas emocionales, debemos
distinguir entre las realizadas plenamente y el “afecto automático”. Las emociones más
desarrolladas generan “emociones automáticas” sobre el futuro, sentimientos que aparecen y
se desvanecen velozmente y pueden permanecer en el inconsciente. Son reacciones simples
que registramos como evaluaciones positivas o negativas.

“El depredador más letal del planeta no es el más fuerte ni el más veloz, sino aquel con el
mayor horizonte temporal de anticipación”.

Esos rápidos juicios emotivos guían su respuesta a los otros. Si no los tuviese, se vería
paralizado en las situaciones sociales y al mirar al futuro. No se puede experimentar el futuro
directamente porque aun no existe y se debe ser capaz de hacer simulaciones mentales de él,
en las que las emociones son un factor. Algunas emociones, como la culpa, le indican que se
puede sentir mal en el futuro si ahora toma cierta decisión o actúa de cierta forma. Podemos
moldear nuestros actos en anticipación de lo que esperamos sentir después, si bien las
pruebas científicas sugieren que las emociones de hoy no moldean nuestros actos, sino que la
prospección es esencial para nuestro sentido moral.

“Resulta que la anticipación es el meollo del aprendizaje eficaz, porque, mediante la formación
de expectativas, un animal es capaz de detectar el error y transformar la experiencia
selectivamente en información útil”.

Solemos responder a los temas morales intuitivamente; y nuestros juicios morales persisten al
nivel visceral aun después de analizar la situación y de no encontrar una justificación para
ellos. Cuando la respuesta a un desafío moral es intuitiva, hacemos simulaciones mentales que
incluyen expectativas sobre el resultado. Nuestros juicios ponen el énfasis en el posible daño
futuro.

La prospección negativa

La prospección puede ser negativa; y contribuir a la depresión. Quien está deprimido puede
sobrestimar y exagerar los riesgos, ver más futuros negativos y creer que estos son más
probables y horribles. El deprimido tiene un estilo predictivo pesimista: encuentra razones
personales para creer que el futuro será negativo, explicaciones que son “persistentes y
permanentes”, se suman unas a otras y refuerzan su mentalidad depresiva sobre el futuro.
Reconocer ese proceso ofrece la posibilidad de la intervención.

“Todos los animales viven con una cantidad limitada de energía y tiempo, por lo que deben
asegurarse de no gastar su energía restante antes de encontrar la manera de reponerla”.

Las personas pueden aumentar su prospección; y los terapeutas pueden ayudarlas. Varios
enfoques formales con una orientación futura ofrecen esperanza, al igual que otros menos
formales, como visualizar la senda que usted mismo podría seguir para llegar a la meta o
saborear anticipadamente los resultados positivos futuros para hacerlos más reales.

Envejecimiento creativo

La creatividad implica imaginación: la simulación mental de varias realidades. La prospección


es una especie de realidad en la que imaginamos futuros diferentes al presente. La creatividad
requiere originalidad, aplicación práctica y sentido de nuestro auditorio. La innovación lleva la
creatividad un paso más adelante.

Tres factores contribuyen a la creatividad: cognición, motivación e interacción. Los factores


cognitivos –procesamiento sensorial del razonamiento fluido, intuición y memoria– son más
importantes en las ciencias que en las artes. La velocidad de procesamiento, el razonamiento
fluido y la originalidad disminuyen con la edad; la pericia, el reconocimiento de patrones y la
heurística permanecen estables o aumentan. Los factores cognitivos predicen débilmente el
logro creativo, que se relaciona con la motivación y la personalidad.

Abrirse a nuevas experiencias apoya su flexibilidad y su habilidad cognitiva; y los procesos


interpersonales sostienen su creatividad: muchas personas creativas, incluidos los Premio
Nobel, colaboran entre sí, lo cual fomenta el placer, la motivación y la versatilidad.

Sobre los autores

Martin E. P. Seligman es director del Centro de Psicología Positiva de Penn y autor de más de
dos decenas de libros; Peter Railton es profesor de filosofía en la Universidad de Michigan; Roy
F. Baumeister es académico y profesor de psicología en la Florida State University; y Chandra
Sripada es profesor asociado de filosofía y psiquiatría en la Universidad de Michigan.