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¿Qué es el Índice de Pobreza

Multidimensional?
El Índice de Pobreza Multidimensional (IPM) identifica múltiples carencias a nivel de los
hogares y las personas en los ámbitos de la salud, la educación y el nivel de vida. Utiliza
microdatos de encuestas de hogares, y, al contrario que el Índice de Desarrollo Humano
ajustado por la Desigualdad, todos los indicadores necesarios para calcularlo deben extraerse
de la misma encuesta. Cada miembro de una familia es clasificado como pobre o no pobre en
función del número de carencias que experimente su hogar. Estos datos se agregan (por
ejemplo a nivel nacional) para conformar el indicador de la pobreza multidimensional. El IPM
refleja tanto la prevalencia de las carencias multidimensionales como su intensidad, es decir,
cuántas carencias sufren las personas al mismo tiempo. También se puede utilizar para
hacerse una idea general del número de personas que viven en la pobreza, y permite realizar
comparaciones tanto entre los niveles nacional, regional y mundial como dentro de los países,
comparando grupos étnicos, zonas rurales o urbanas, así como otras características
relevantes de los hogares y las comunidades. El IPM ofrece un valioso complemento a las
herramientas de medición de la pobreza basadas en los ingresos.
En el Informe sobre Desarrollo Humano de 2015 se presentan estimaciones para 101 países
en desarrollo que, en total, suman 5.000 millones de personas (el 75% de la población
mundial). De los países analizados, aproximadamente 1.500 millones de personas, es decir, el
29% de su población total, vivieron en situación de pobreza multidimensional entre 2005 y
2014. No hemos podido incluir otros países por falta de datos. No había datos comparables
disponibles sobre cada indicador para otros países en desarrollo. También se decidió no usar
datos de encuestas realizadas antes de 2005.

¿Qué es una corrida cambiaria?


Una corrida cambiaria es una situación que se produce cuando muchas personas e
instituciones buscan desprenderse de la moneda local para
comprar divisas extranjeras, por ejemplo, si muchos bancos, casas de inversión y
particulares buscan comprar dólares con pesos.

Las corridas cambiarias se producen generalmente cuando los agentes


económicos esperan una depreciación de la moneda de su país. Si, por ejemplo,
en Argentina la cotización del dólar es de 30 pesos por dólar, y los agentes esperan
que esta cotización aumente en los próximos días, comprarán dólares usando sus
pesos. Esta compra de dólares generará presión sobre el tipo de cambio, ante la
cual el Banco Central puede intentar contener el tipo de cambio mediante la venta de
reservas, o dejar que el tipo de cambio suba para evitar una pérdida de reservas.

Como vemos, se trata de una situación en la que las expectativas juegan un papel
importante. En muchos casos es difícil discernir las verdaderas causas de las corridas
cambiarias. ¿El tipo de cambio subió por desequilibrios en la economía real o
simplemente porque gran parte de los agentes esperaban que suba y por eso fueron a
comprar dólares? O dicho de otro modo ¿Se trata de una profecía autocumplida?
porque parte del deterioro es acumulativo y no siempre sintomático.
Como si la historia no dejara registros permanentes, la liberalización y desregulación de
los mercados está menoscabando las variables fundamentales de la economía: el
crecimiento no despega, la inflación mantiene un sendero creciente y el nivel alcanzado
de endeudamiento enciende alarmas precautorias. Las secuelas de este modelo, sin lugar
a dudas, serán pagadas por el grueso de la sociedad, por medio de licuación del poder
adquisitivo de los ingresos populares, desocupación en ascenso o precarización laboral,
generalizándose una peor calidad de vida.

políticas mundiales en esferas clave, como la lucha contra el cambio climático, la financiación
sostenible, la producción y el consumo sostenibles y la eliminación de la desigualdad. Para
ello también es necesario avanzar hacia un sistema multilateral más inclusivo, flexible y
receptivo.

Muchos países exportadores de productos básicos, en particular los exportadores de


combustible, se recuperan gradualmente, aunque siguen expuestos a la volatilidad de los
precios internacionales. Los efectos de la brusca caída de los mercados de productos básicos
en 2014/15 también siguen afectando la balanza fiscal y la balanza de pagos y esa caída
también trajo consigo un aumento del nivel de la deuda de esos países.
La reforma tributaria en Estados Unidos y
sus retos para América Latina y el Caribe
marzo 9, 2018 por Vicente Fretes Cibils | Steven Ambrus | Deja un comentario



La reforma masiva del impuesto de sociedades en Estados Unidos, que redujo drásticamente
las tasas de 35% a 21% pretende aumentar la inversión, crear empleos, subir los salarios y
estimular el crecimiento en Estados Unidos.[1] Sin embargo, es indudable que la reforma
tenga impactos globales, con probables repercusiones en América Latina y el Caribe.

Estados Unidos es la economía más grande del mundo y la mayor fuente de inversión externa
directa (IED) de América Latina y el Caribe. Si bien todavía es demasiado temprano para
saber exactamente cómo responderán a la reforma las empresas multinacionales de Estados
Unidos y sus filiales en la región, es bastante razonable pensar que podrían disminuir tanto
la IED como los ingresos fiscales de la región. La consecuencia de eso, a su vez, podría ser
que los países en la región tengan que volver a estudiar la política fiscal para compensar
efectos negativos.

Antes que nada, una descripción del contexto. Estados Unidos antiguamente utilizaba un
sistema tributario aplicado en todo el mundo por el cual las compañías pagaban impuestos
sobre los ingresos que obtenían en el extranjero, con exenciones de los impuestos pagados
en el país anfitrión. Dado que las empresas sólo pagaban impuestos cuando repatriaban el
dinero a Estados Unidos, se creaba un incentivo para mantener los ingresos en el extranjero.