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República Bolivariana De Venezuela

Ministerio Del Poder Popular Para La Defensa


Universidad Nacional Experimental Politécnica
De La Fuerza Armada Nacional
CINU-05 (Nocturno)

Aristides Rojas

Profesor: FELIPE P. PEREIRA


Alumno: ÁNGEL E. TORO D.
V-17.719.104

Ocumare del Tuy, Diciembre del 2012


Aristides Rojas

Nació en Caracas el 15 de noviembre de 1826 y murió en la misma ciudad el 4


de marzo de 1894. Arístides Rojas se destacó como médico, periodista y hombre
público caracterizado por su honestidad.

Arístides Rojas puede ser considerado como uno de los más destacados
divulgadores científicos que ha tenido Venezuela y como el padre de la investigación
científica de la historia nacional.

Ingresó a la Universidad de Caracas a la edad de 18 años. Estudió Filosofía y


luego Medicina. Se graduó de galeno a los 26 años y ejerció su profesión en los
pueblos Trujillanos de Escuque y Betijoque.

Rojas tuvo que regresar bruscamente a Caracas en 1855, debido a la muerte


repentina de su padre. Fue entonces cuando se encargó de la Editorial Rojas
Hermanos que había fundado su progenitor en 1838. Publicó hacia 1855 una serie
de Estudios científicos sobre las ciencias de la naturaleza.
Durante varios años, Rojas viajó por Estados Unidos y Europa, profundizando sus
conocimientos en ciencia, y se radicó un tiempo en Puerto Rico, donde sus servicios
como médico, fueron muy apreciados.

En 1864, Arístides Rojas regresó a Venezuela y trabajó sin descanso.


Comenzó a escribir en los periódicos nacionales y publicó ensayos, críticas y
estudios históricos.

Arístides Rojas fue miembro fundador de la Sociedad de las Ciencias Físicas y


Naturales, miembro honorario de la Academia de Bellas Letras de Santiago de Chile y
miembro de la Academia de las Ciencias Físicas y Naturales de Cuba.

En 1876, Rojas editó su primera obra llamada Un Libro en Prosa, para


entonces tenía 50 años de edad. Tiempo después publicó Estudios Indígenas. Otras de
sus obras fueron: Orígenes Venezolanos, Nuestros Estudios Históricos, Leyendas
y Tradiciones Venezolanas y El rayo azul en la naturaleza y en la historia.
A su muerte, Rojas dejó inédita su obra Folklore venezolano (publicada en
1967), así como los demás tomos de su obra histórica. Desde el 21 de septiembre de
1983, sus restos reposan en el Panteón Nacional.

Naturalista, médico, historiador y periodista. Hijo de José María Rojas Ramos y de


Dolores Espaillat, dominicanos que en 1822, habían llegado a Venezuela huyendo de las
conmociones que agitaban a su isla nativa. Hermano de Carlos Eduardo, José María y
Marco Aurelio Rojas Espaillat. Su padre había sido administrador de la aduana de La
Guaira, concejal y diputado al Congreso Nacional.

Rojas asiste al colegio Independencia, donde tiene de compañeros a los hijos de


José Antonio Páez y de Antonio Leocadio Guzmán y como maestro a Fermín Toro.
Contribuyen a su educación la proximidad de Santos Michelena, Antonio Leocadio
Guzmán, Juan Manuel Cajigal y José María Vargas, frecuentadores de las tertulias del
Almacén Rojas, librería y centro editorial fundado en Caracas por su padre en 1838. A los
18 años de edad, comienza sus estudios de filosofía en la Universidad Central de
Venezuela.

Bajo seudónimo, aparecen sus primeros artículos sobre aspectos costumbristas y


de folklore, así como adaptaciones y traducciones del francés. En 1846, entra a estudiar
medicina. Se gradúa en 1852, a los 26 años de edad y comienza a ejercer como médico
rural en Escuque y Betijoque (Edo. Trujillo). En 1855, debe regresar bruscamente a
Caracas, al morir su padre, víctima de la epidemia de cólera que azota a la capital durante
ese año. Se encarga entonces de la editorial Rojas Hermanos y, con su hermano Marco
Aurelio, publica una serie de Estudios científicos sobre las ciencias de la naturaleza. En
1857, sale de La Guaira hacia Estados Unidos y Francia.

En París, perfecciona sus estudios en los campos de las ciencias naturales y


médicas. Se interesa profundamente por la obra de Alejandro de Humboldt; desea
regresar a Venezuela, pero los acontecimientos de la Guerra Federal lo obligan a radicarse
en Puerto Rico, donde ejerce su profesión de médico, estudia y escribe. En 1864, regresa a
Caracas. Bajo la influencia de los escritores franceses, hace tentativas para asociar la
ciencia y la literatura; como exponente de esta concepción, publica El rayo azul en la
naturaleza y en la historia el cual es editado en 1868, «...para dedicar el beneficio
económico a los hospitales de sangre y a los hermanos [...] de ambos partidos, únicas
víctimas de nuestras pasiones políticas...» Son momentos en que se desata la guerra civil
contra el gobierno de la Federación.

A la aridez de los temas científicos, Rojas proporciona un lenguaje poético donde la


imagen juega una función estética y espiritual. Miembro fundador y vicepresidente de la
Sociedad de Ciencias Físicas y Naturales presidida por Adolfo Ernst (1867), Rojas presta su
colaboración al movimiento científico encabezado por Ernst, difusor de las teorías
darwinianas, aunque su propia fe cristiana no le permite compartir las ideas materialistas
del sabio alemán. Pero no deja de reconocer la importancia que tiene este nuevo
movimiento científico para el país. En colaboración con Manuel Díaz, publica Apuntes para
el repertorio de plantas útiles de Venezuela (1866), orientando el estudio de las ciencias
naturales hacia las aplicaciones productivas; propugna en esta publicación la creación de
herbarios y jardines nacionales. Escribe sobre sismología, describiendo los movimientos
de la cordillera Central y definiendo sus variaciones en altura, a partir de las mediciones
de Humboldt. Actualiza la Geografía de Venezuela de Agustín Codazzi y la adapta para
niños (1870).

En el campo literario, funda la Sociedad de Bibliografía Americana. Publica artículos


costumbristas bajo los seudónimos de Bibliófilo, Camilo de la Tour o Provincial y poesía,
bajo el seudónimo de E. D'Aubry. A mediados de la década de 1870, después de enviudar
de Emilia Ugarte, quien falleció cuando llevaban apenas un año de matrimonio, Rojas
abandona el ejercicio de la profesión médica y se encierra a escribir, rodeado de sus
colecciones de libros, obras de arte, antigüedades, numismática, heráldica, objetos
indígenas, orquídeas. De 1875 hasta 1882, dirige las ediciones anuales del célebre
Almanaque para todos editado por la empresa Rojas Hermanos. Realiza esporádicas
excursiones de naturalista a los alrededores de Caracas. En 1876 publica Un libro en prosa:
miscelánea de literatura, ciencia e historia, prologado por el poeta José Antonio Calcaño.
Esta obra presenta una selección y clasificación de sus publicaciones hemerográficas.

En la Universidad Central de Venezuela se le confiere medalla de oro en atención a


su obra El elemento vasco en la historia de Venezuela (1874). La Academia de Ciencias
Sociales premia en 1878, su obra Estudios indígenas, contribución a la historia antigua de
Venezuela. Considera Rojas el conocimiento científico de las civilizaciones indígenas como
el preámbulo necesario de todo estudio histórico de la nacionalidad. En 1889, declina el
sillón que se le ofrece en la recién fundada Academia Nacional de la Historia, por dejarle el
honor a otros. En 1890, celebra un contrato con el Gobierno para dedicarse, mediante el
pago de una pensión de Bs. 1.000 mensuales, a terminar y ordenar sus libros de historia
para que el Estado los edite. Pero sólo se publica, en 1891, el primer tomo de sus Estudios
históricos, orígenes venezolanos. En 1892, junto con Adolfo Ernst y otros colegas, prepara
el material que conforma el pabellón de Venezuela en la Exposición Universal de Chicago.
En esa oportunidad, se envían muestras botánicas y objetos de uso tradicional, históricos
y de arte; el folleto que describe la exhibición contiene varios artículos de Rojas sobre
Venezuela y sus recursos. A su muerte, deja inédita su obra Folklore venezolano
(publicada en 1967), así como los demás tomos contratados de su obra histórica.

En 1944, en el cincuentenario de su muerte, una bibliografía de sus obras es


elaborada por Pedro Grases para la Biblioteca Nacional. Espíritu de curiosidad universal,
Arístides Rojas puede ser considerado como uno de los más destacados divulgadores
científicos que ha tenido Venezuela y como el padre de la investigación científica de la
historia nacional. Desde el 21 de septiembre de 1983 sus restos reposan en el Panteón
Nacional.