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UNIVERSIDAD NACIONAL DE JUJUY

FACULTAD DE HUMANIDADES Y CIENCIAS SOCIALES

PROFESORADO Y LICENCIATURA EN LETRAS

HISTORIA DE LA LENGUA

LAS FÓRMULAS DE TRATAMIENTO EN LA EDAD MEDIA


Y EL RENACIMIENTO. DEL POEMA DE MIO CID AL
LAZARILLO DE TORMES

Coronel, Martín Fernando

2018
Introducción

Cuando le dirigimos la palabra a alguien siempre elegimos la manera más adecuada


de hacerlo. En el caso de los hablantes argentinos utilizamos dos formas: vos para las
relaciones de confianza, ya sea entre familiares y amigos o para dirigirse cortésmente a un
desconocido, y usted utilizado, sobre todo, como tratamiento de respeto hacia las personas
mayores, sin embargo, la elección de una u otra fórmula puede desencadenar efectos
negativos en el interlocutor. Por otra parte, la forma pronominal tú, actualmente en desuso
en Argentina, es empleada en el resto de los países latinoamericanos y en España, país del
cual heredamos la lengua. Pero ¿cómo fueron evolucionando los tratamientos en los siglos
anteriores? Dicho interrogante es el motor de este trabajo para el cual me he limitado a
estudiar las fórmulas de tratamiento en dos periodos de la historia concretos, la edad media
y el renacimiento, y así dar cuenta de la evolución de la lengua vernácula en el seno de la
sociedad hispánica. La investigación realizada propone exponer los rasgos principales de
las formas de tratamiento tomando como parámetro obras representativas de cada época: el
Poema de Mio Cid, para la edad media, y el Lazarillo de Tormes, para el renacimiento.
También se pretende que este trabajo sirva de puntapié inicial para futuras investigaciones
y profundizaciones respecto a la temática abordada.

1. Las Fórmulas de Tratamiento en la Edad Media. Poema de Mio Cid.

1.1 La forma pronominal vos


El Poema de Mio Cid es conocido como el poema nacional de España, además de
ser el primer gran texto escrito en lengua castellana. Fue compuesto probablemente en
Burgos y relata la historia de un caballero deshonrado, el Cid, quien deberá sortear una
serie de obstáculos que le devuelvan la grandeza perdida con el objetivo de obtener el
perdón del rey Alfonso. Dicho cantar de gesta, además de retratarnos la sociedad hispano-
cristiana de los siglos XI y XII, nos brinda evidencia de cómo eran los tratamientos dentro
de las clases cortesanas y caballerescas. Cabe recordar que la Edad Media “fue una época
caracterizada por la existencia de diferentes jerarquías sociales, gubernamentales y, por
supuesto, lingüísticas” (Cisneros E., 1996) que motivaron la necesidad comunicativa de
dirigirse los de arriba a los de abajo y los de abajo a los de arriba. Cisneros nos recuerda,
citando a Pérez Urdaneta, que a partir de la caída del Imperio Romano y la formación de las
lenguas romances, el castellano adopta la modalidad del voseo cortés y respetuoso -
proveniente del latín- como reconocimiento desinteresado de una autoridad divina o
mundana (Cisneros E., 1996). De este modo, podemos encontrar el uso del pronombre de
segunda persona vos de manera reverencial, por ejemplo, en el trato del Cid con el rey
Alfonso:

“¡Merced vos pido a vos mio natural señor!


Assi estando dedes me vuestra amor (…)” [V.V. 2031-2032]

“¡Merced! Yo lo recibo, Alfonsso mio señor;


¡gradescolo a Dios del cielo e despues a vos
e a estas mesnadas que están aderredor!” [V.V. 2036b-2038]

También evidenciamos este tipo trato con el Conde de Barcelona y el abad don Sancho:

“Dixo mio Cid: ´Comed, conde, algo,


ca si non comedes non veredes christianos;
e si vos e dos fijos dalgo
quitar vos he los cuerpos e darvos e de manos´” [V.V. 1033-1035b]

“Deus fijas dexo niñas e prendet las en los bracos,


Aquellas vos acomiendo a vos abbat don Sancho (…)” [V.V. 255-256]

Otro ejemplo es cuando la niña de Burgos emplea el vos para dirigirse al Cid:

“Non vos osariemos abrir nin coger por nada (…)” [V. 44]

En los ejemplos expuestos se ha observado el empleo del pronombre vos con matriz
de reverencia. Esta forma de tratamiento, que llamaremos Vos Reverencial, será el reflejo
de la presencia de personajes de alta condición social (Caamaño M., 1984), es decir, que se
otorgará ya sea a un superior máximo (el rey) como a personajes cristianos de rangos
nobiliarios (el Conde de Barcelona, el propio Cid) y individuos representantes del clero
(abad don Sancho).
Además del Vos Reverencial también encontramos en la obra otros matices del
mismo pronombre: un Vos Íntimo o Cortés en el trato con la esposa Jimena, un Vos
Condescendiente para los vasallos y un Vos Pragmático o Interesado para obtener un favor
o beneficio como en el engaño perpetrado contra los judíos Raquel y Vidas. Los ejemplos
respectivos son los siguientes:

Vos Íntimo:

“Ya lo vedes que partir nos emos en vida,


yo ire e vos fincaredes remanida.” [V.V. 280-281]

Vos Condescendiente:

“Dixo el Campeador: ´A mi guisa fablastes.


Ondrastes vos, Minaya, ca aver vos lo iedes de far´” [V.V. 677-678]

Vos Pragmático:

“´Mio Cid querra lo que ssea aguisado,


Pedir vos a poco por dexar so aver en salvo;
Acogen sele omnes de todas partes menguados;
A menester seis cientos marcos´.” [V.V. 132-135]

1.2 La forma pronominal tú


En lo que respecta a la variante pronominal tú, Caamaño señala que en los
principios de nuestra lengua
esta forma pronominal se reservaba para dirigirse a personas de
categoría o clase social inferior. Así por ejemplo, cuando el Cid se
dirigía a Muño Gustioz, su servidor y vasallo, o en el trato de los
caballeros del Cid a los infantes de Carrión cuando los retan a
duelo, o el del Cid al rey moro Búcar, o en la relación del Cid con
Dios, en las oraciones. (Caamaño M., 1984).

Por otro lado, Ann-Marie Olsson en su tesina Un estudio diacrónico del tratamiento
pronominal de la segunda persona del singular (2010) sirviéndose del banco de datos
CORDE encuentra que hay siente casos de tú a lo largo del poema1. Los ejemplos
otorgados por el Corpus refuerzan la afirmación anterior dada por Caamacho sobre el
empleo de tú para el trato con los estamentos inferiores (Muño Gustioz), pero también
evidencia el uso para las relaciones familiares (Félix Muñoz) y para diferenciar individuos
en los cuales no se reconoce ninguna autoridad, valor humano o virtud caballeresca
(infantes de Carrión)2. La diferencia de clase entre el Cid y su vasallo provoca que el
primero se dirija con tú a su interlocutor:

“´Verdad te digo yo que me pesa el corazon


e verdad dizes en esto tu, Muño Gustioz (…)” [V.V. 2954-2955]

En cuanto a las relaciones familiares, el Cid tutea a Félix Muñoz:

“´¡Oyas, sobrino, tu, Felez Muñoz!” [V. 2634]

1
Según la RAE en su página web “El Corpus Diacrónico del Español (CORDE) es un corpus textual de todas las
épocas y lugares en que se habló español, desde los inicios del idioma hasta el año 1974, en que limita con el
Corpus de Referencia del Español Actual (CREA). El CORDE está diseñado para extraer información con la
cual estudiar las palabras y sus significados, así como la gramática y su uso a través del tiempo.

2
De los siete ejemplos que otorga el CORDE reproduciré tres por cuestiones de extensión.
Por otra parte, Pedro Bermúdez provoca y desafía al infante Fernando haciéndole
recordar su cobardía ante el león de Valencia, hecho que provocó la pérdida de sus virtudes
caballerescas y, por lo tanto, de su autoridad y respeto:

“E tu, Fernando, ¿que fizist con el pavor?


¡Metistet tras el escaño de mio Cid el Campeador!” [V.V. 3332-3333]

En el caso citado por Caamaño en lo referido al trato del Cid hacia el rey Búcar,
podemos notar que no se encuentra explícitamente escrito el pronombre de segunda
persona, pero, sin embargo, puede reconstruirse el sujeto gramatical tácito mediante una
observación atenta de los verbos empleados:

“¡Aca torna, Búcar! Venist d´alent mar,


verte as con el Cid el de la barba grant (…)” [V.V. 2408-2409]

2. Las Fórmulas de Tratamiento en el Renacimiento. Lazarillo de Tormes.

2.1 De vos a vuestra merced

Durante los siglos XII y XIV no se encuentra constatado variaciones significativas


en cuanto las formas de tratamiento abordadas en la obra del Cid, vos continúa siendo el
tratamiento de aprecio y de respeto a las clases sociales más altas y tú predomina como
tratamiento general de las clases inferiores, sin embargo, ya entrados en el siglo XV
empieza a gestionarse una crisis en el sistema dando lugar a nuevas formas de cortesía y
trato cotidiano. Las personas al considerar mejor el uso del vos referencial en entre iguales
comienzan a imitar la forma de trato de las clases más altas generalizándola dentro de su
entorno. Vos al volverse demasiado común y, por lo tanto, al desprestigiarse, los estratos
más poderosos se encuentran en la necesidad de hallar un sustituto para indicar el trato
reverencial, la autoridad, el poder y el estatus dando lugar a vuestra merced. Esta aparición
no es más que “la tendencia a extremar las fórmulas de cortesía y llevarlas a cimas no
imaginadas de corrección y gentileza” (Caamaño, 1984).
Un claro ejemplo de la evidencia de esta fórmula en la literatura no es nada más ni
menos que El Lazarillo de Tormes, escrita en 1554 por un autor del que nada se sabe o que
se teoriza que fue el poeta y diplomático Hurtado de Mendoza. Esta novela picaresca
cuenta de forma autobiográfica la historia de Lazarillo, un personaje marginal de la
sociedad española del siglo XVI. Lázaro siendo ya adulto remite el caso del que se le acusa
a un tan Vuestra Merced con el objetivo de apelar a su inteligencia y emotividad para
justificar el “trío amoroso” en el que se encuentra inmerso siendo que, según las malas
lenguas, el arcipestre de San Salvador, a quien Lázaro sirve, es amante de su esposa. Lázaro
abre el primer tratado de esta manera:

“Pues sepa vuestra merced, ante todas las cosas, que a mí llaman
Lázaro de Tormes, hijo de Tomé Gonzales y de Antona Pérez (…)”

También, en el tratado tercero, se puede evidenciar el uso de esta fórmula


cuando Lazarillo conversa con el escudero:

“-Tú, mozo ¿has comido?


-No, señor –dije yo-, que aún no eran dadas las ocho cuando con
vuestra merced encontré”

Como se puede notar, vuestra merced es la forma de tratamiento de mayor respeto


para dirigirse a las clases sociales más altas, pero en la obra también adquiere matices
según la intencionalidad del protagonista. En el primer ejemplo Lázaro usa la fórmula para
poder mejorar sus posibilidades de persuasión; en el tercero la utiliza porque, desde la
mirada de Lazarillo, el escudero se representa como miembro de la aristocracia, por ende,
le rinde respeto, aunque el trato se verá truncado una vez que Lazarillo conozca más a su
amo y descubra su pobreza, dirigiéndosele ahora mediante el voseo, de igual a igual:

“Señor –dije yo-, si él era lo que decís y tenía más que vos ¿no
errábades en no quitárselo primero, pues decís que él también
os lo quitaba?”

2.2 El empleo de tú y vos reverencial

Como se ha explicado anteriormente, el empleo del vos reverencial se


popularizó entre las clases más bajas de la sociedad; claro ejemplo es el trato de Lazarillo
con su primer amo, el ciego, en el cual el respeto está dado no sólo por la diferencia de
estatus entre dueño y criado, sino también por la diferencia de edad:

“¡Lacerado de mi! –dije yo- ¿Si queréis a mí echar algo?”

Por el mismo motivo el ciego utiliza tú para dirigirse al muchacho:

“Lázaro engañado me has. Juraré yo a Dios que has tú


comido las uvas tres a tres.”

Sin embargo, Lazarillo cambia el respetuoso vos por el informal tú cuando logra
vengarse del ciego haciéndolo saltar y golpear con el poste:

“¿Cómo y olistes la longaniza y no el postre? ¡Olé!


¡Olé!-le dije yo.

Conclusión

Se ha podido observar a lo largo del trabajo una evolución significativa de las


formas de tratamiento desde la edad media hasta el renacimiento, pasando del vos
reverencial a vuestra merced en el seno de las sociedades más elevadas. Por otra parte, se
puede establecer dos dimensiones para el empleo de las fórmulas: una vertical que consiste
en mostrar respeto y reconocer la superioridad de la persona con quien se habla (por
ejemplo, el trato de lazarillo a V.M. y el del Cid al Rey Alfonso) y una horizontal
empleada entres los miembros de una misma clase social (en el trato del Cid con su sobrino
Félix Muñoz). Tal como señala Olsson, para una persona es importante si la otra parte la
está tratando con respeto, por lo tanto, busca establecer una forma particular para el trato
cortés y otra para el trato entre iguales (Olsson, 2011). Se puede concluir, entonces, que
desde los orígenes de nuestra lengua vernácula las personas siempre se han preocupado por
la manera de emplear el tratamiento ya que el uso de una u otra forma se constituye como
símbolo del estatus social del hablante.
Bibliografía

 Anónimo (1140): Poema de Mio Cid. Edición de Colin Smith. Ed. Cátedra.
 Anónimo (1554): La vida de Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades.
Ed. Kapelusz.
 Caamaño M., Raúl (1984): Acerca del origen del voseo. Universidad Católica de
Chile, Sede Temuco.
 Cisneros Estupiñán, Mireya (1996): Aspectos histórico-pragmáticos del voseo.
Thesaurus. Tomo LI. Núm. 1.
 Olsson, Ann-Marie (2011): Un estudio diacrónico del tratamiento pronominal de la
segunda persona del singular. Suecia: Lunds Univrsitet, Humaniora och teologi.