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Materiales bibliográficos de la Cátedra de Extensión y Sociología Rurales

Documento N° 1 – Agosto de 2014

Introducción al estudio de la estructura agraria: la


perspectiva sociológica (*)
Edgardo Margiotta y Roberto Benencia

La realidad agraria y el abordaje sociológico

El mundo de la producción agropecuaria en el cual debemos intervenir profesional-


mente, sólo puede comprenderse y definirse como una totalidad compleja de elementos de
orden natural y social. En los procesos productivos agrarios es fácil reconocer los factores
propios del ambiente natural y los procesos biológicos involucrados en plantas y animales,
pero a veces olvidamos que por detrás de esos procesos, están los sujetos y las relaciones
sociales que los hacen posibles.

Por tal razón, esta totalidad compleja que constituye la realidad agraria es campo de
investigación para un conjunto de disciplinas científicas, tanto diversas ciencias naturales
como distintas ciencias sociales. Ninguna de ellas, por sí misma, podría dar cuenta de esa
totalidad compleja, aunque cada una aporta a su conocimiento desde una perspectiva pecu-
liar. Entre las ciencias sociales que contribuyen a tal conocimiento, encontramos a la Socio-
logía y, más particularmente, a la Sociología Rural y a la Sociología Agraria como ramas
especializadas de aquélla.

El surgimiento y desarrollo histórico de la Sociología como disciplina científica, se


encuentra estimulado por los procesos de crisis y cambio social a los que asiste el mundo
europeo a partir de fines del siglo XVIII y que afectaron tanto a las estructuras sociales rura-
les como a las urbanas 1.

Un modo de aproximarse a la Sociología como disciplina del conocimiento científico


es a través de su objeto. Ese objeto se refiere a las relaciones sociales, es decir, las unida-
des más elementales de la vida social que, aunque no se presentan de modo inmediato a la
observación, constituyen nuestra realidad cotidiana.

El concepto de relación social alude al hecho de que la acción humana se encuentra


orientada de variadas maneras hacia y por otras personas. Nuestra vida no sólo transcurre
en proximidad a otros, sino en interacción con otros: respondemos unos a otros configuran-
do nuestras acciones en relación con la conducta de los demás.

El carácter que pueden asumir las relaciones sociales es muy variado, por ejemplo,
pueden ser de: autoridad (mando-obediencia), conflicto, cooperación o asociación, compe-
tencia, dominación-subordinación, intercambio, parentesco, afinidad, afectivas, entre otros.

(*)
Versión corregida y aumentada (4.0), de la ficha de igual denominación.
Agosto de 2014.
1
El contexto histórico en el que surge y configura la Sociología como disciplina científica, está signa-
do por las consecuencias de la Revolución Industrial y Revolución Francesa y abarca los esfuerzos
teóricos para comprender y explicar esas transformaciones sociales.
1
En la vida cotidiana se establecen un sinnúmero de interacciones entre los indivi-
duos, entre los individuos y los grupos y entre los grupos; estas múltiples relaciones son
variadas y componen una trama o red de interacciones organizadas donde se sustenta la
vida de una sociedad. Más aún, la sociedad misma puede ser entendida como esa trama
total de relaciones sociales.

Esta trama o red de relaciones sociales está organizada de alguna manera y como
resultado del cúmulo histórico de esas interacciones. Dicha interacción no se da al azar,
sino que existen determinados mecanismos que regulan ese intercambio de acciones entre
los actores sociales (individuales o colectivos). Los tipos de relaciones recurrentes, reitera-
das, dan lugar a la existencia de comportamientos, conductas, acciones humanas instituidas
colectivamente. De esta manera, permanentemente está en vías de construcción un orden
social en expansión, unas estructuras e instituciones sociales en continuidad y cambio.

Asimismo, la sociedad es un proceso continuo de transformaciones que tiene etapas


más estables y momentos de cambios más acelerados, muchas veces originados en crisis y
conflictos sociales. De allí el interés que tiene la Sociología por los procesos sociales, es
decir por las transformaciones históricas que se producen en las redes de relaciones socia-
les, en los comportamientos, en las estructuras sociales y las instituciones sociales.

La Sociología tiene su propia perspectiva cognitiva, aborda las acciones humanas y


se interroga acerca de ellas de un modo peculiar: trata de explicarlas y comprenderlas “co-
mo componente de configuraciones más amplias: es decir, de conjuntos no azarosos de
actores entrecruzados en una red de dependencia mutua” (Bauman, Z. y May, T., 2007). Las
partes se entienden y explican por su pertenencia al todo y a sus relaciones con ese todo y
las otras partes. Comprendemos cómo somos y actuamos por los grupos a los que pertene-
cemos. Ni la biografía de un individuo, ni la historia de una sociedad pueden entenderse sin
entender ambas cosas.

En este marco, la Sociología Agraria, como subdisciplina sociológica, tiene como


primera tarea fundamental explicar y comprender el carácter de las relaciones sociales y
los procesos sociales en la producción agraria. Esto implica un recorte en la trama más
general de las relaciones sociales, pero no su aislamiento de los fenómenos más generales
de la vida social. Así, por ejemplo, sería equivocado considerar a un productor agropecuario
sólo por las interacciones que mantiene con otros por razones técnico-productivas, econó-
micas o comerciales, olvidando que es un ser social integral en interacción con otros seres y
su medio ambiente físico, que cuando actúa como productor agropecuario es al mismo
tiempo, miembro de una familia, integrante de una comunidad local, partícipe de un grupo
religioso, afiliado a un partido político, ciudadano de un país, etc.

Las relaciones sociales en la producción agraria se manifiestan, por ejemplo y entre


otras, como: relaciones de intercambio en las que los sujetos intercambian bienes y servi-
cios, generalmente con desigual poder de negociación; relaciones laborales con las asime-
trías que ello implica; relaciones de asociación o cooperación para producir o trabajar; rela-
ciones de competencia.

En cuanto a los procesos sociales en la producción agraria, nos interesa comprender


cómo influyen dichos procesos en la transformación de las relaciones sociales y los compor-
tamientos sociales y de qué manera afectan diferencialmente a los distintos actores socia-
les. Así, podemos identificar procesos de "modernización agraria" (o de expansión capitalis-
ta en el agro), de diferenciación social al interior de un estrato de agentes socioeconómicos
agrarios, de campesinización o descampesinizacíón, de capitalización o pauperización, de
integración agroindustrial, de movilización geográfica y precarización de la mano de obra, de
desplazamiento y exclusión de agentes socioeconómicos agrarios, de externalización de
funciones o tareas y división social del trabajo agrario, de concentración empresarial, de

2
urbanización de la mano de obra, de difusión de innovaciones tecnológicas en las unidades
productivas, etc.

En la medida que la Sociología Agraria procura explicar y comprender el carácter de


las relaciones sociales y de los procesos sociales en la producción agraria 2, se interesa
también por la ruralidad, es decir, en cuanto y en tanto el medio rural constituye el lugar
donde acontecen la mayoría de las actividades productivas y donde trabaja y vive gran parte
de la población que participa de las relaciones y procesos sociales propios de la producción
agraria.

Teniendo en cuenta esta tarea fundamental, podemos ampliar, profundizando nues-


tra primera aproximación, señalando el interés de la Sociología Agraria por tres grandes
campos básicos e interrelacionados de estudio:

1.- el campo de los estudios sobre los actores sociales de la producción agra-
ria, sea que constituyan parte de la población rural o de la población urbana,
vistos en perspectiva histórica y a través de sus relaciones laborales, econó-
micas y sociales en general. Esto supone también, las relaciones que sostie-
nen con los actores sociales no agrarios.

2.- el campo de las desigualdades socio-espaciales, es decir, la estructura bá-


sica de los desequilibrios regionales generados históricamente, lo que supone
el análisis de la distribución espacial de los recursos y la población.

3.- el campo del desarrollo rural y agropecuario y, por lo tanto, del desarrollo
en general, ya sea en su devenir histórico, ya sea en relación a su futuro pro-
bable y su planificación.

De lo dicho se desprende que si bien la Sociología en cuanto disciplina científica,


tiene un interés de conocimiento, también tiene un interés de aplicación, cual es el de que
ese conocimiento, en este caso de la sociedad rural y de la actividad agraria, sirva de apoyo
para la acción y para la gestación de políticas de desarrollo rural y agropecuario.

Conocimiento sociológico y del sentido común

El conocimiento del sentido común es el que compartimos con otros en las prácticas
ordinarias y auto-evidentes de la vida cotidiana. Es un conocimiento tácito que nos permite
enfrentar la vida cotidiana y la interacción con los otros y que hemos adquirido, impercepti-
blemente, en relación y mediante la relación con otros seres humanos desde nuestra prime-
ra infancia. Ese conocimiento dependerá lógicamente, de las vinculaciones interpersonales
que podamos sostener, según la posición que ocupemos en el entramado total de relaciones
sociales en unas particulares coordenadas de tiempo y espacio.

La forma de producción del conocimiento del sentido común supone una construc-
ción social histórica que comprende innumerables creencias, prejuicios, interpretaciones
pre-científicas o cuasi-científicas de la realidad, pero también, muchas veces, incluye cono-
cimiento que es el resultado de la investigación científica. Es decir, no siempre el conoci-
miento del sentido común es contradictorio con el conocimiento científico. Existe una dialéc-
tica entre ambos tipos de conocimiento: por un lado, la divulgación del conocimiento científi-
co provoca alteraciones y contribuciones al conocimiento del sentido común, por otro, las
concepciones del sentido común sobre la realidad, en tanto percepciones intersubjetivas

2
La Sociología Rural se constituye como rama de la Sociología muy tempranamente y con anteriori-
dad a lo que hoy se denomina Sociología Agraria. En la actualidad, muchas veces se utilizan indistin-
tamente dichos términos en razón de la gran superposición temática de ambas. Como se señala más
adelante, lo rural y lo agrario no coinciden exactamente.
3
compartidas de la realidad, proporcionan orientaciones sugestivas para la investigación cien-
tífica.

Las realidades que como disciplina científica investiga la Sociología, son las mismas
que ya han sido nombradas, consideradas e interpretadas por los propios actores sociales
en su vida cotidiana y sobre las que tienen un conocimiento de sentido común. Por lo tanto,
es frecuente que surjan visiones contrapuestas de las mismas realidades. Tratándose de la
realidad agraria

Podemos sintetizar las diferencias entre el conocimiento sociológico y el conocimien-


to del sentido común:

1. La Sociología, a diferencia del sentido común, hace un esfuerzo deliberado y


constante por ajustarse a las reglas rigurosas del método científico en la produc-
ción del conocimiento. Consecuentemente, se habrá de confiar en que los soció-
logos distingan claramente entre las afirmaciones que poseen un alto de eviden-
cia empírica y aquellas insuficientemente comprobadas.
2. El “tamaño del campo” del que la Sociología obtiene el material empírico para
generar el conocimiento, es considerablemente mayor al que comprende el co-
nocimiento del sentido común. En su vida diaria, las personas difícilmente en-
cuentren necesario ampliar el horizonte de su propia experiencia o la de otros se-
res muy cercanos; pero esas experiencias generalmente son parciales e incluso
unilaterales. La actitud científica del sociólogo procura trascender las realidades
limitadas de las experiencias individuales y para ello emplea métodos sistemáti-
cos el campo de observación y análisis de amplios grupos humanos y procesos
sociales.
3. La Sociología evita las rápidas generalizaciones. El conocimiento del sentido co-
mún tiende a generalizar con simpleza sobre distintas categorías de personas a
partir de pocos acontecimientos y circunstancias: afirma de forma generalizada,
por ejemplo, cosas sobre “los varones”, “los argentinos”, “los productores”.
4. El conocimiento del sentido común tiene un carácter auto-evidente. No se cues-
tiona porqué “las cosas son como son”, al menos mientras permita sostener la ru-
tina diaria. Por su parte, la perspectiva sociológica procura siempre mirar detrás
de las fachadas, a desfamiliarizar y desnaturalizar lo instituido socialmente, im-
pulsándonos a reexaminar nuestra experiencia, nuestras creencias acerca del
mundo, nuestra subjetividad.

Algunos supuestos básicos de la perspectiva sociológica


de la actividad agraria

Al encarar el estudio y análisis sociológicos de la actividad agraria y su dimensión de


ruralidad, debemos tener en cuenta los siguientes supuestos 3:
a) El sector agrario sólo puede estudiarse en relación con la economía nacional y
ésta en relación con la sociedad en su conjunto. Por su parte, los agentes socio-
económicos de la producción agraria, sólo pueden ser comprendidos dentro del
estudio de la sociedad global (nacional) de la que forman parte, ya que son ines-
cindibles de ella. Igualmente, la sociedad global no puede entenderse cabalmen-
te si no se la analiza en relación con sus partes y éstas entre sí (ya sean: la so-
ciedad rural y la urbana, el sector agrario y los no agrarios, etc.).
b) Si entendemos a la sociedad global como sociedad nacional, la comprensión de
lo agrario, lo rural y de la sociedad global, así como de sus relaciones, debe
efectuarse en el contexto de la sociedad internacional de la que forman parte.
c) La actividad agraria y la sociedad rural y, antes que homogéneas, son suma-
mente diversas y complejas. Por lo tanto, debería rechazarse cualquier supuesto
de homogeneidad. Esto se pone de manifiesto cuando observamos cómo los

3
En este punto seguimos a CEPAL (1979).
4
cambios en la estructura productiva producen consecuencias diferenciales para
los distintos grupos sociales que participan de la actividad agraria. De aquí se
deriva el especial interés analítico del enfoque sociológico por la diferenciación
social y los procesos que la determinan.
d) Ni lo rural, ni lo agrario, son mecánicamente identificables con lo "tradicional",
entendiendo lo tradicional como atrasado, resistente al cambio y, en general y
despectivamente, como algo indeseable. Las economías agrarias y las socieda-
des rurales han atravesado diversos momentos históricos, pudiéndose reconocer
en cada uno de ellos tanto fuerzas conservadoras como fuerzas modernizado-
ras. Así, la sociedad rural en muchas ocasiones podría caracterizarse como
"moderna". Debe evitarse, pues, identificar lo moderno con lo urbano y lo tradi-
cional con lo rural.
e) Los sujetos son estratégicos, antes que pasivos. Deberían desecharse los su-
puestos ligados a la idea de la pasividad de los campesinos, los productores y
demás actores sociales. “La llamada pasividad es normalmente una de las for-
mas que asume la adaptación que, en su fondo, es tan activa como cualquier
otra; o, si se quiere, la supuesta pasividad es normalmente una estrategia que
adoptan determinados grupos” (CEPAL, 1979).

Distinciones iniciales: lo rural y lo agrario

Hasta ahora hemos hecho referencia a la Sociología Agraria en relación con la “acti-
vidad agraria” y sugerido que la Sociología Rural como referida al “medio rural”. Para abor-
dar los tres campos de estudio indicados en la sección anterior, es conveniente realizar al-
gunas precisiones previas. Conceptualmente, al menos, "rural" y "agrario" no son intercam-
biables aunque, empíricamente, puedan coincidir en gran medida. Nos hemos referido, va-
rias veces ya, a "medio rural" y a "actividad agraria". Ambas expresiones nos proporcionan
una clara orientación hacia el significado de aquellos términos.

Nótese que "rural" adjetiva a "medio". Efectivamente, "rural" es antes que nada una
categoría espacial y geográfica. Por oposición a lo urbano, lo rural se refiere a las localida-
des geográficas donde el tamaño y la densidad de la población son relativamente pequeños.
Por otra parte, "agraria" adjetiva a "actividad". Lo agrario se refiere a la producción de la tie-
rra, es decir a ocupaciones productivas que requieren tierra.

Está claro, pues, que probablemente la mayoría de la población rural, aunque no


toda, se dedique a actividades agrarias, es decir a producir la tierra. También es bien sabido
que muchos que desempeñan actividades agrarias residen en medios urbanos. Por estas
mismas razones, se prefiere reservar -como se habrá advertido- el término "agrario" para
aplicarlo a un sector de la actividad económica (sector agrario) 4.

En interacción con el ambiente natural los hombres establecen relaciones sociales


que adoptan características particulares en cada caso. Así, la sociedad rural "se refiere a
formas de organización y a estilos de vida sustentados o asociados a actividades que, por la
naturaleza de los procesos biológicos en que se basan, por su localización o por las condi-
ciones económicas, sociales y las técnicas productivas con que se realizan, impiden la com-
plementación espacial o bien generan desventajas para ella y, por ende, para la concentra-
ción en el espacio de actividades y de la población. Estas características son comunes a la
mayor parte de las actividades agrícolas, la ganadería extensiva, las explotaciones foresta-
les, la pequeña minería, la pesca artesanal y algunas actividades turísticas. La dedicación a
ellas obliga a la mayoría de los trabajadores y sus familias a residir en forma dispersa o en
pequeñas agrupaciones, determinando, a su vez, que las actividades de servicio, transporte
o recreación adopten características propias" (CEPAL, 1979).

4
Dados los objetivos de nuestro curso, desarrollaremos contenidos propios de la Sociología Agraria,
habrá de interesarnos lo rural en tanto agrario.
5
Lo rural y lo urbano son categorías que se refieren a realidades históricamente cam-
biantes. De allí algunas de las dificultades para su caracterización. De todas formas, lo rural
y lo urbano deben ser comprendidos en el dinamismo singular y contradictorio de sus trans-
formaciones históricas.

Originariamente los enfoques sociológicos eran dicotómicos, mostraban lo rural y lo


urbano como compartimentos estancos, separados y aislados entre sí. Esta imagen, por
cierto, ya no condice con la realidad. Todos conocemos las múltiples interrelaciones que une
a la población rural con la población urbana. Pensemos no sólo en el intercambio de bienes
y servicios y en la articulación del agro con otros sectores de la economía, sino también en
los procesos de migración campo-ciudad, o los cambios sociales y culturales producidos por
la "urbanización" del medio rural o por la "modernización" del sector agrario 5.

Parece más apropiado que una visión dicotómica, quizá, analizar la diversidad de
situaciones y la trama de relaciones entre la población dispersa, los pequeños conglomera-
dos, los centros intermedios y las grandes metrópolis. Esta diversidad y trama de relaciones
parece, más bien, el resultado de un proceso de estructuración espacial único y expresión
de una forma de organización espacial de las actividades que favorece o desfavorece en
determinados casos la mayor o menor concentración y complementación de dichas activida-
des y de la población.

No parecería incorrecto decir, pues, en una afirmación preliminar -y sin caer en un


determinismo económico mecanicista- que el espectro de situaciones espaciales menciona-
do, represente una forma de división social del trabajo que se manifiesta en el uso más o
menos intensivo del espacio por parte de distintas actividades económicas y sociales (p.ej.:
agricultura, más extensiva, industria más intensiva) (Cfr. CEPAL, 1979 y NEWBY, H., 1982).

Estructura agraria: un concepto para un enfoque totalizador


de elementos, relaciones y procesos

Cualquier interés por intervenir en una situación agropecuaria con acciones que
promuevan cambios o transformaciones en ella, necesariamente exige un conocimiento ex-
haustivo de esa realidad. La totalidad compleja de elementos de orden natural y social que
constituye el mundo de la producción agropecuaria, más la exigencia de adoptar una pers-
pectiva sociológica, nos lleva a la necesidad de discriminar los elementos componentes
esenciales de tales fenómenos, para lo cual adoptaremos el concepto de estructura agraria.

Hablaremos de ESTRUCTURA AGRARIA para referirnos a la configuración de ele-


mentos socioeconómicos y agroecológicos, interrelacionados, intercondicionados e interde-
pendientes de la vida agraria 6. Si bien la estructura agraria se fundamenta en una especial
forma de tenencia de la tierra, no se agota en ella y sólo puede comprenderse y definirse
como una totalidad de elementos de orden social, económico y natural. Nosotros destaca-
remos tres componentes básicos de la estructura agraria 7:

1.- Estructura de Tenencia de la Tierra


2.- Estructura Económico-Productiva
3.- Estructura Social 8

5
Estos procesos que han ido desdibujando los límites precisos entre lo rural y lo urbano, han sido los
que han promovido la conformación de la Sociología Agraria como especialidad.
6
Por estructura entendemos una totalidad de partes interrelacionadas. Como partes de esa totalidad
pueden existir otras estructuras que en relación a la primera son subestructuras, pero en sí mismas
son otras totalidades de partes interrelacionadas.
7
El esquema que se presenta, si bien tiene fundamentos teóricos aceptables, puede resultar un tanto
arbitrario en algunos aspectos. Debe destacarse, por lo tanto, que su finalidad es especialmente di-
dáctica.
8
Alguien podría señalar que la Sociología no debe inmiscuirse en temas económicos o agronómicos
y limitarse sólo a la estructura social. Ciertamente el interés sociológico se centra en la estructura
6
En el estudio de la estructura agraria deberán agregarse a la configuración interna de
elementos, las articulaciones que la totalidad estructural y/o sus componentes mantienen
con otras estructuras (agrarias o no) de orden regional o nacional. Ello permitirá visualizar
los flujos de entrada y salida, sea de bienes y servicios, sea de agentes sociales, como así
también la trama de relaciones sociales que se establecen intra y extra estructura agraria.

Debe destacarse que la estructura agraria no es estática, se estructura, desestructu-


ra y reestructura permanentemente. Por ello, debemos considerar los procesos históricos
de conformación de la estructura agraria. Por lo tanto, el análisis estructural no se opone
al histórico.

Con ESTRUCTURA SOCIAL nos referimos, antes que nada, a los actores sociales
que participan de ella, es decir, al elemento humano, a los sujetos o agentes sociales, sean
individuos o colectivos (grupos). También queremos implicar al tramado de las relaciones
sociales a través de las cuales, los actores sociales, van conformando la dinámica social y
creando y transformando la cultura (material e inmaterial). Por su parte, la referencia a la
dinámica social nos remite a los distintos procesos sociales que se desenvuelven en la
estructura agraria 9.

Una de las cuestiones prioritarias será identificar a los actores sociales más significa-
tivos de la estructura social. Los actores sociales colectivos (grupos) encontrarán bases pa-
ra su formación en distintos aspectos: en el sistema de estratificación social (estratos socia-
les, clases sociales, sectores sociales), en el parentesco (grupos familiares), en las afinida-
des e intereses compartidos (asociaciones rurales, cooperativas, otros grupos secundarios),
en los aspectos demográficos (grupos de edad, sexo, etc.), entre otros.

Esta perspectiva centrada en los sujetos sociales, no debe descuidar el hecho de


que los mismos sustentan diversas formas culturales, lo que hace ineludible, para compren-
der el comportamiento social, tener en cuenta esas características culturales (normas, valo-
res, hábitos, costumbres, etc.).

Dado que la ocupación agraria supone la obtención de productos a partir de la tierra,


la importancia de ésta como factor de producción y como una de las principales formas de
concentración de riqueza es decisiva en el momento de determinar tanto la estructura eco-
nómica como la estructura social. De aquí la importancia del vínculo que los hombres esta-
blecen con la tierra, cómo se asientan sobre ella, cómo la distribuyen entre ellos, qué dere-
chos establecen para su uso, etc. Es esta razón primaria la que nos lleva a decir que la es-
tructura agraria se fundamenta en una ESTRUCTURA DE TENENCIA DE LA TIERRA.

Quiénes producen, qué y cómo producen, para qué y para quienes producen, defi-
nen las características de la ESTRUCTURA ECONÓMICO-PRODUCTIVA. Así, son espe-
cialmente importantes los recursos productivos disponibles y su combinación, como los re-
sultados que provocan. Estos elementos nos permitirán establecer las distintas formas y
tipos de explotación que -como veremos- son de gran relevancia para la comprensión de las
características de la estructura social.

También debe considerarse la ACCIÓN DEL ESTADO sobre la estructura agraria.


Esta acción se manifiesta a través de las distintas políticas que se implementan en relación

social, sin embargo, este objetivo no puede lograrse cabalmente sin considerar los restantes elemen-
tos componentes de la estructura agraria en sus relaciones con la estructura social. La forma de in-
teresarse del sociólogo por elementos "no sociales" está siempre en función de comprender lo social.
Del mismo modo, muchos aspectos económico-productivos y agronómicos no podrán entenderse
aislados de la estructura social.
9
El término “estructura social” tiene distintos significados en la literatura sociológica. A nuestros fines
expositivos conviene el utilizado por G.Germani en Estructura social de la Argentina, Ediciones Solar,
Bs.As., 1987, Cap.I “Introducción”.
7
a la actividad agraria y a la población rural. Consecuentemente, muchas de las transforma-
ciones de la estructura agraria deberían comprenderse a partir del papel jugado por el Esta-
do.

Finalmente, deben tenerse en cuenta las ACCIONES DE DESARROLLO DE


ORGANIZACIONES NO GUBERNAMENTALES (ONG’s).

Estructura Agraria
Procesos históricos de conformación de la Estructura Agraria

A
G
R
Estructura Estructura
Económico-Productiva O
Tenencia de la Tierra
Ind. de I
Insumos N
Sect. fi- D
nanc. y U
de servi- S
cios T
Estructura Social R
Actores individuales
I
y colectivos
A

Acción del Estado Acción de las


Políticas Públicas ONG’s

Nuestro concepto de estructura agraria trata de poner de manifiesto los correlativos


cambios que se producen a nivel de las tres subestructuras (Estructura de Tenencia de la
Tierra, Estructura Económico-Productiva y Estructura Social) y los demás actores y sectores
con los que articula. Las transformaciones que se operan en los aspectos relativos a la te-
nencia de la tierra, la producción, la tecnología, la comercialización, etc., no suelen, en ge-
neral, ser independientes de las que se operan en la estructura social. Por el contrario, di-
chos cambios parecen, más bien, ser interdependientes y expresión de un único proceso
socioeconómico total de los que forman parte.

Diferenciación y asimetría en la estructura social agraria y la identificación de


los actores sociales más significativos

Un interés sociológico central en el análisis de la estructura social es la determina-


ción del grado de diferenciación social y asimetría que existe en ella, es decir el grado de
desigualdad social. Si bien no toda diferencia entre grupos o personas implica asimetría o
desigualdad social entre ellos, es justamente cuando ello ocurre que más fuertemente surge
el interés sociológico por la cuestión 10.

10
El estudio de la diferenciación y asimetría en la estructura social constituye un capítulo central de la
Sociología y, en algunos contextos teóricos, se identifica como el estudio de la estratificación social.
8
Las más simples diferencias -sean biológicas o de otro tipo- entre grupos o personas
se pueden tornar desigualdades sociales, en virtud de un orden social que las convierte en
tales. Así, las desigualdades sociales se expresan en la asimétrica distribución de bienes y
servicios, derechos y obligaciones, poder y prestigio.

Estos atributos, propiedades o características (bienes, obligaciones, poder, etc.) que


distinguen a los distintos grupos o personas son sociales por cuanto resultan de un orden
social dado y se encuentran asociados a ciertas posiciones ocupadas en la estructura so-
cial. El análisis estructural en este caso, debe contribuir a visualizar las relaciones entre las
distintas posiciones que conforman el todo social y a definir unas posiciones por sus relacio-
nes con otras, por su distancia social (proximidad o lejanía) respecto a otras, por su posición
(jerárquica o no) en relación a otras (por encima, por debajo, en el medio).

La estructura social generalmente presenta roturas, discontinuidades o divisiones


que resultan significativas en la distribución de los atributos antes mencionados, lo cual lleva
a distinguir colectividades o agrupamientos que se vuelven sociológicamente más relevantes
que otros. Éstos reciben distintos nombres y conceptualizaciones según diferentes enfoques
teóricos: clases sociales, estamentos, estratos sociales, etc.

La relevancia sociológica de tales colectividades o agrupamientos estriba, en gran


medida y en primer término, en que establecen probabilidades de vida similares para sus
integrantes. El supuesto es que los miembros de dichas colectividades o agrupamientos
tienen oportunidades similares para alcanzar las cosas y experiencias que son valoradas
(cosas como determinados bienes, ingresos altos o campos -por ejemplo- o experiencias
como el ser respetado o alcanzar cierto nivel educativo) 11. El acceso a determinado tipo de
bienes o la participación de experiencias vitales comunes o similares, en la medida que im-
portan un flujo relativamente estable o regular, tiende a desarrollar una subcultura particular
de esas colectividades o agrupamientos que se expresa en sus normas, valores, usos y cos-
tumbres, etc., propios y característicos. Señala P. Bourdieu a propósito del análisis de las
relaciones objetivas en la estructura social: “... el espacio social está construido de forma tal
que los agentes que ocupan en él posiciones semejantes o vecinas son situados en condi-
ciones y sometidos a condicionamientos semejantes, y tienen todas las posibilidades de
tener disposiciones e intereses semejantes, de producir por lo tanto prácticas también seme-
jantes” 12.

El análisis de las formas y tipos de explotación agropecuaria es uno de los ejes cen-
trales para caracterizar y explicar la naturaleza de la estructura social agraria y su dinámica.
En tanto y en cuanto los distintos tipos de unidades productivas presuponen la existencia de
diversos grupos y sectores sociales de características igualmente diferenciadas, permiten
establecer una parte muy importante de la matriz de la estructura social agraria.

Como ya señaláramos, la importancia de la tierra como factor productivo agrario y


como una de las principales formas de concentración de riqueza, es decisiva en relación a la
estructura social agraria. Más concretamente, es a partir de las formas de propiedad y te-
nencia de la tierra que empezamos a reconocer la naturaleza de la estructura de clases so-
ciales en el agro. Pero también es necesaria la consideración de los demás factores produc-
tivos y de los procesos productivos mismos. Quiere decir que un análisis que relacione las
estructuras de tenencia de la tierra y económico-productiva debería conducirnos a dar cuen-
ta de una parte significativa de la diferenciación y asimetría de la estructura social agraria.

11
Suele decirse que las oportunidades específicas de obtener un valor determinado se pueden expli-
car en función de la riqueza, el prestigio y el poder. Los tres factores están interrelacionados y su
importancia relativa es históricamente variable. En las sociedades contemporáneas la importancia de
la riqueza parece ser bastante decisiva. La riqueza es determinante de la situación de clase y se ma-
nifiesta a través de los ingresos y del capital; ingresos y capital, a su vez, se deben relacionar con la
ocupación y la propiedad.
12
Cosas Dichas, Gedisa, Barcelona, 1993, p. 131. Pierre Bourdieu, sociólogo francés contemporáneo
nacido en 1930, ha alcanzado gran notoriedad por sus aportes a la teoría sociológica actual.
9
Una aproximación a los actores sociales en el agro:
los Tipos Sociales Agrarios (TSA)

Una primera forma de aproximarnos a la identificación de los actores sociales más


significativos y del grado de diferenciación y asimetría en la estructura social agraria, es a
través de los TIPOS SOCIALES AGRARIOS (TSA). Ellos no son más que los agentes so-
cioeconómicos de la producción agraria 13.

La utilización de tipos (o tipologías) tiene una vieja y productiva tradición en el campo


de la ciencia en general y en el de las ciencias sociales en particular. Nuestra búsqueda de
los aspectos generales, recurrentes y diferenciadores de los fenómenos agrarios que nos
ocupan, hace pertinente la elaboración de una tipología de los agentes socioeconómicos de
la producción agraria.

¿Cómo ha de entenderse qué es un tipo? Cada uno de los tipos que conforman una
tipología puede ser definido como una construcción conceptual que selecciona, abstrae,
combina y -en ocasiones- enfatiza deliberadamente un conjunto de variables (criterios con
referentes empíricos) que sirve de base para la comparación de casos empíricos. Así, pues,
el tipo es, esencialmente, un recurso de investigación construido -más que para describir-
para comparar, explicar y predecir. El tipo es una simplificación de lo concreto; por lo tanto,
los casos empíricos que se estudien a la luz del tipo, se ajustarán en mayor o menor grado
al mismo. El tipo recorta lo que se considera teóricamente significativo de la realidad que se
analiza. El tipo sirve no sólo para ordenar las observaciones que deben realizarse en el cur-
so de la investigación, sino también, para que los acontecimientos concretos puedan compa-
rarse y comprenderse dentro de un sistema de categorías generales en las que los tipos se
incluyen, es decir, permiten vincular tales acontecimientos concretos con la teoría disponi-
ble. (Cfr. MC. KINNEY, J.C., 1968).

Si lo que deseamos tipificar son los agentes socioeconómicos de la producción agra-


ria, un criterio teóricamente relevante para la construcción de la tipología que nos propone-
mos, es el modo de inserción o participación de dichos agentes en el proceso produc-
tivo agrario. El proceso productivo mismo será, pues, el proceso a partir del cual seleccio-
naremos, abstraeremos, combinaremos y enfatizaremos los criterios (o variables) diferen-
ciadoras de los TSA (Tipos Sociales Agrarios).

El hecho de que en el proceso productivo agrario intervengan tres factores producti-


vos –tierra (T), capital (K) y trabajo (L)-, constituye la base para el establecimiento de una
primera distinción entre tres TSA. Si bien, inevitablemente, deben intervenir los tres factores
en el proceso productivo, no es necesario que cada uno de ellos san aportado por un mismo
agente socioeconómico. Las personas que intervienen en el proceso productivo pueden ser
propietarios de un solo factor, de alguna combinación de dos factores, o de los tres.

Así, inicialmente, podemos distinguir: el TSA Rentista (o Terrateniente), el TSA


Asalariado (o Trabajador) y, en tercer lugar, el TSA Productor.

El TSA Rentista (o Terrateniente) refiere a aquellos agentes socioeconómicos que,


siendo propietarios del factor tierra, proveen exclusivamente dicho factor al proceso produc-
tivo. Ceden la posesión de su tierra al productor agrario a cambio de un "canon" o renta.
Indudablemente, el tamaño o extensión de tierra que se posee, implica una diferenciación
socialmente importante entre, por ejemplo, pequeños rentistas y grandes terratenientes.

13
Debe tenerse en cuenta que la unidad de análisis antes que el individuo, es el grupo familiar. Nues-
tras unidades de análisis tampoco son las explotaciones, aunque nos sirvamos de ellas para definir a
los TSA. En todo lo que se refiere a los TSA seguimos a CARACCIOLO, Mercedes y otros (1981).
10
El TSA Asalariado (o Trabajador) incluye a aquellos agentes socioeconómicos que
aportan exclusivamente el factor trabajo. En esta medida se refiere a trabajadores depen-
dientes. En tanto no disponen de capital, dependen de otros agentes para trabajar.

Sin embargo, es conveniente tener en cuenta que existen distintas calidades de tra-
bajo que debemos distinguir. En primera instancia, dos tipos que resultan relevantes desde
el punto de vista conceptual y en la realidad, son: el trabajo directamente productivo y el
trabajo indirectamente productivo.

El trabajo directamente productivo que puede ser más o menos calificado, es el tra-
bajo humano que se aplica en los procesos productivos en sentido estricto, es decir, sobre
la tierra, plantas, animales o en las tareas de mantenimiento o reparación de instalaciones,
máquinas, equipos y herramientas.

El trabajo indirectamente productivo es, básicamente, trabajo de organización y ges-


tión de los procesos productivos; puede, a su vez, distinguirse en manejo gerencial y ma-
nejo de línea. El manejo gerencial implica el ejercicio de las funciones propias de la direc-
ción del establecimiento agropecuario y comprende, en consecuencia, los procesos de toma
de decisiones respecto a las inversiones, el modo de utilizar los recursos productivos, las
estrategias productivas y las relaciones con los mercados, frente a distintas alternativas y
determinadas restricciones. Las estrategias productivas que se adopten suponen elecciones
respecto al tipo de actividad productiva, manejo técnico de los procesos productivos, formas
de provisión de insumos y de financiamiento, administración fiscal, destino de la producción
y comercialización de la misma, entre otras. Según la escala y complejidad de la explota-
ción, el manejo gerencial puede requerir servicios profesionales de terceros (agronómicos,
contables, veterinarios, etc.). El manejo de línea se refiere a la organización y supervisión
directa de las actividades cotidianas de producción y a la logística requerida durante el
desarrollo de las operaciones productivas, con todo lo que ello implica en términos de deci-
siones y tareas personales para el desenvolvimiento del proceso productivo. En ocasiones,
según sea el grado de división del trabajo en el manejo gerencial y de línea, aparecerán más
o menos diferenciados los roles de productor, administrador, mayordomo o encargado, y
capataz.

El carácter permanente o transitorio con que se aporta el trabajo, puede implicar una
diferenciación social significativa, particularmente tratándose de asalariados que realizan el
trabajo directamente productivo y más, especialmente aún, cuando se trata de trabajo poco
calificado.

El TSA Productor se identifica a partir de los agentes socioeconómicos que proveen


el factor capital 14. La propiedad del capital les confiere la capacidad de dirigir, organizar y
supervisar el proceso productivo. Ser productor significa, desde la disponibilidad de capital,
ser el concertador de los factores productivos. El “productor” puede ser una persona física o
jurídica. Un mismo productor puede -y de hecho es un caso muy común- aportar personal-
mente, además del capital, alguno o ambos de los otros factores productivos, pero el carác-
ter de productor se lo confiere la propiedad del capital. Cuando no aporta directamente lo
tierra y/o el trabajo, el productor para poder llevar a cabo el proceso productivo, debe contra-
tarlos (utiliza mano de obra asalariada y posee la tierra en arrendamiento o aparcería). Estas

14
Siempre hacemos referencia, en este caso, al capital productivo, es decir, el capital real, bienes de
capital o medios de producción. Se presenta bajo distintas formas: instalaciones agropecuarias, mejo-
ramiento del suelo, máquinas y herramientas, plantaciones, animales, insumos (semillas, agroquími-
cos, etc.) y otros. No pensamos en el capital-dinero. Este pudo ser capital de adquisición antes de
transformarse en capital productivo. El capital-dinero como capital de adquisición puede remitir al
propio productor o agentes financieros. Téngase en cuenta que los resultados físicos del proceso
productivo (trigo cosechado, animales terminados, etc.), generalmente constituyen bienes que vuel-
ven a transformarse, por ejemplo a través de su venta, en capital-dinero.
11
consideraciones y combinación de factores aportados 15, ya nos hablan de la existencia de
una gran variedad de tipos de productores.

Los Tipos Sociales Agrarios de Productores

Nuestro interés va a estar centrado ahora en los TSA de productores y para su dis-
tinción entrarán en juego la consideración de múltiples variables y no sólo la disponibilidad
de un factor productivo.

Podemos distinguir distintos tipos de productores a partir de dos criterios relativos a


las características de las unidades productivas que dirigen y que, por su importancia, le
otorgan identidad como actores o agentes socioeconómicos de la producción agraria.

Por un lado, podemos preguntarnos quién o quiénes aportan el trabajo directamente


productivo en la unidad productiva que dirige el productor 16. Está claro que este tipo de tra-
bajo implica un vínculo particular con los procesos de producción agraria, tanto por los re-
cursos naturales sobre los que se aplica como por el medio rural en el que se desarrollan,
exigiendo una presencia personal habitual. Podemos establecer una diferencia sustancial
entre los productores que dirigen establecimientos productivos donde el trabajo directamen-
te productivo es proporcionado de manera predominante por el propio productor y su familia,
y los que dirigen establecimientos productivos donde el trabajo directamente productivo es
incorporado fundamentalmente por ajenos al productor y su familia. Es decir que la organi-
zación social del trabajo directamente productivo, es en el primer caso, familiar, y en el
segundo, extrafamiliar.

Por otro, podemos preguntarnos los resultados, en el largo plazo, que puede generar
la unidad productiva que dirige el productor, específicamente, por la obtención o no de bene-
ficios económicos, lo que seguramente puede incidir en la viabilidad o continuidad de esas
unidades y sus productores.

Cruzando estos dos criterios básicos, tendríamos:

Organización social
del trabajo directamente productivo

Familiar Extrafamiliar

TSA Productor TSA Productor


Obtienen
Familiar Capitalizado Empresario
Obtención de beneficios
en el largo plazo
TSA Productor
No obtienen Campesino o
Minifundista

Unidades familiares Unidades empresariales

Sobre la base de esta definición inicial, podemos precisar:

15
El factor definitorio del TSA el factor K (capital), basta que aporte este factor para calificarlo como
tal. Las combinaciones podrían ser: tierra y capital (T+K), capital y trabajo (K+L), tierra y trabajo
(T+L), tierra, capital y trabajo (T+K+L).
16
Lógicamente, el manejo gerencial es inherente a la función de productor, aún cuando en parte, a
veces, las delegue en otros agentes que pueden ser asalariados o a través de la contratación se ser-
vicios profesionales.
12
* TSA PRODUCTOR CAMPESINO O MINIFUNDISTA

Incluye a aquellos agentes socioeconómicos que poseen unidades agropecuarias


productivo-domésticas que bajo cualquier forma de tenencia, producen para el mercado en,
condiciones de: l) escasez de recursos naturales (tierra y/o agua, en cantidad y/o calidad)
y/o de capital, para la actividad predominante en la zona, y 2) el factor trabajo, en razón de
las dos limitaciones anteriores, es fundamentalmente familiar. Esta configuración de elemen-
tos da por resultado la inexistencia de beneficios económicos a largo plazo, que impide tanto
la capitalización de la unidad productora como el acceso a condiciones de vida similares a
los sectores medios de la región.

* TSA PRODUCTOR FAMILIAR CAPITALIZADO

Incluye a aquellos agentes socioeconómicos que poseen unidades agropecuarias


productivo-domésticas que bajo cualquier forma de tenencia, producen para el mercado con
una dotación de recursos tal que les posibilitan obtener beneficios, pero de un monto inferior
a la rentabilidad media obtenida por las empresas y por ello participan en el trabajo el pro-
ductor y su familia como forma de ahorrar salarios. Lo anterior no excluye la posibilidad de
contratación de asalariados como complementación de la mano de obra familiar. Para este
TSA, como para el minifundista, asociado a su organización social del trabajo de tipo "fami-
liar" encontramos un tipo particular de racionalidad económica. En estos dos TSA -a diferen-
cia del TSA Empresario (ver infra) cuya racionalidad económica sería "maximizar sus benefi-
cios"- la racionalidad económica tiene como objetivo asegurar la subsistencia familiar, para
lo cual intentan maximizar un ingreso global que cubra dicha subsistencia aún cuando no se
retribuyan todos los factores de la producción.

* TSA PRODUCTOR EMPRESARIO

Incluye a aquellos agentes socioeconómicos que poseen unidades productoras agropecua-


rias que bajo cualquier forma de tenencia, producen con una disponibilidad adecuada de ca-
pital, así como de recursos naturales. Basadas en el trabajo asalariado y en las que el em-
presario tiene funciones de organización y dirección o, incluso, esa función puede estar in-
termediada por un administrador. Su disponibilidad de recursos y su organización social del
trabajo les posibilita obtener una rentabilidad que permite un ritmo de capitalización superior
al de los otros TSA. Dentro del TSA Empresario existe una gran diversidad de situaciones
que podría llevar a la necesidad de establecer subtipos. Estos podrían definirse en función
del tamaño de la empresa, del nivel tecnológico, de la intensividad o la extensividad, del
grado de especialización y división del trabajo, entre otros. Cuando las formas empresarias
puras (propiedad exclusiva del capital) se combinan con la tenencia en propiedad de la tierra
es posible hablar de un subtipo empresario-terrateniente. Esta combinación es bastante fre-
cuente y, en ocasiones -sobre todo cuando se hace un uso extensivo del suelo-, el compor-
tamiento productivo se explica más que por una racionalidad económica maximizadora del
beneficio (remuneración del factor capital), por una maximización de la renta (remuneración
del factor tierra).

Estas definiciones suponen la relación entre conjuntos de elementos que modelizan


los procesos productivos agrarios y que posibilitan establecer un mayor grado de diferencia-
ción entre los productores:

13
VARIABLES
ESTRUCTURALES

VARIABLES
INTERVINIENTES

ESTRATEGIAS
PRODUCTIVAS

RESULTADOS SOCIO-
ECONÓMICOS

Variables estructurales. Básicamente el comportamiento de los productores se expli-


ca por las características que asumen respecto de estas variables estructurales. Es particu-
larmente importante la forma de inserción del productor en el proceso productivo a partir de
cierta disponibilidad y magnitud de los recursos productivos 17. Las variables a considerar
son:

1.- Disponibilidad de factores productivos. (Dotación y combinación de tierra, capital


y trabajo).
2.- Organización social del trabajo directamente productivo (Mayor o menor partici-
pación relativa del trabajo familiar o asalariada) 18.
3.- Racionalidad económica (objetivo perseguido en la producción y su relación con
los medios para alcanzarlo).
4.- Relación con los mercados (poder negociador frente al mercado del producto, al
financiero, al de insumos, etc.).

Variables intervinientes. El comportamiento del productor encontrará una explicación


más específica si se consideran una serie de factores que intervienen afectando la relación
entre las variables estructurales y las estrategias productivas. Las variables intervinientes
hacen que a iguales variables estructurales encontremos la adopción de distintas estrate-
gias productivas. Las más relevantes de dichas variables intervinientes son:

1.- Régimen legal de tenencia de la tierra. (Formas de propiedad y no propiedad).


2.- Composición demográfica familiar (Tamaño y composición; miembros que traba-
jan).

17
Téngase en cuenta que la posibilidad de acceder a los recursos productivos está condicionada por
la posición en la estructura social vigente. Cuando las posibilidades de movilidad social son relati-
vamente cerradas, las condiciones de los distintos actores sociales tienden a preservarse dentro de
cada generación y a reproducirse en la subsiguiente y con ello la capacidad de acceder a los recur-
sos productivos. Recuérdese que por movilidad social se entiende el pasaje de una posición a otra de
la estructura social.
18
Esta variable es determinante para considerar si un establecimiento es familiar o empresarial. Se
debe advertir que existen diversos usos de la expresión “familiar”. Aquí se utiliza en el significado que
le otorga la Sociología Agraria. Por lo tanto, no es una referencia a la propiedad de la explotación
(tierra y/o capital) y no debe confundirse con “empresa familiar”.
14
3.- Disponibilidad de ingresos extraprediales.
4.- Historia ocupacional del productor. (Experiencias personales y familiares respecto
del trabajo; ocupación del padre).
5.- Educación e información técnico-económica del productor. (Nivel educativo, cana-
les y nivel de información).
6.- Actitudes del productor hacia el cambio y la innovación y hacia la participación
social. Normas y valores referidos a la actividad productiva.

Estrategias productivas. Las variables antes señaladas determinan o condicionan a


las diferentes decisiones que se toman respecto de las actividades productivas. Con estra-
tegias productivas nos referimos al modo en que se utilizan o instrumentan los recursos pro-
ductivos y las relaciones con los mercados. Tales estrategias comprenden a las decisiones
respecto de:

1.- Tipo de actividad.


2.- Composición interna del capital.
3.- Organización técnica del trabajo.
4.- Manejo técnico (tecnologías agronómicas o de "manejo".
5.- Forma de provisión de insumos.
6.- Formas de financiamiento de la producción.
7.- Destino de la producción (autoconsumo o mercado) y comercialización.

Resultados socioeconómicos. Cada combinación de estrategias asumida se expresa


correlativamente en los resultados socioeconómicos:

1.- Resultado físico.


2.- Resultado económico (nivel de ingresos, productividad).
3.- Nivel de empleo que proporciona la explotación (pleno, subempleo, desempleo).
4.- Nivel de vida.
5.- Marginalidad.
6.- Migraciones.

El cuadro de la página siguiente presenta comparativamente un conjunto de varia-


bles que diferencian a los distintos TSA de productores entre sí.

15
TIPOS SOCIALES AGRARIOS DE PRODUCTORES: Variables diferenciadoras

1 2 3 4 5 6 7 8 9
TIPO Disponibili- Disponibilidad Disponibili- Organización Racionalidad Poder de ne- Resultados Nivel Nivel
SOCIAL dad de de capital dad de mano social del económica gociación en económicos de de
tierra de obra trabajo directa- el mercado vida empleo
mente produc- de
tivo productos
CAMPESI- Capital escaso Maximizar el Nulo No hay benefi-
NO O Insuficiente en términos Excedente 19 Familiar 20 ingreso a cios. Ingresos Carencias Subempleo
MINIFUN- absolutos global escaso cercanos al sala- básicas encubierto
DISTA rio de subsis-
tencia
FAMILIAR Insuficiente Capital escaso Familiar o Maximizar el Escaso Hay beneficios Tiende al
CAPITALI- a en términos Adecuada Familiar comple- ingreso a menores al bene- Adecuado pleno
ZADO suficiente relativos a las mentada con global suficiente ficio medio de empleo
empresas extra-familiar a- las empresas
salariada
EMPRESA- Suficiente o El beneficio me-
RIO más que su- Adecuada Adecuada Extrafamiliar Maximizar el Suficiente dio es el máximo Adecuado Pleno em-
ficiente beneficio posible para la pleo
actividad

19
Dependiendo del ciclo vital de la familia.
20
Compatible con la contratación de mano de obra extrafamiliar en momentos de altos requerimientos como la cosecha.

14
Agentes socioeconómicos con inserción múltiple en la estructura económica

Hasta ahora hemos venido considerando Tipos Sociales Agrarios sobre el supuesto
que tienen una única inserción en la producción agraria en una misma unidad productiva y
que participan desde la posesión de uno o más factores productivos agrarios en sus distin-
tas combinaciones. Por otra parte, debemos recordar que los mismos no son meros agentes
económicos, son seres sociales integrales, en interacción con otros seres y su medio am-
biente físico y social, lo que nos debe poner de sobre aviso de los riesgos de reducir a los
sujetos a su mera dimensión económica.

Más allá del supuesto señalado, es muy frecuente encontrar agentes socioeconómi-
cos con inserciones agrarias múltiples (dos o más) y/o fuera del sector agropecuario. Estas
situaciones complejizan aún más las características de la estructura social agraria. El com-
portamiento de estos agentes tendría que tener en cuenta estas inserciones múltiples en la
economía.

Estos tipos se refieren a agentes socioeconómicos con una única inserción en el


proceso de producción agraria. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que existen agentes
con inserciones múltiples (dos o más). Si bien esto complejiza el panorama, da cabida a una
serie de situaciones por demás frecuentes en la estructura agraria argentina. Así, piénsese
por ejemplo, en el TSA mixto que implica el campesino semi-asalariado, es decir, aquellos
productores minifundistas que salen a trabajar en forma asalariada fuera de su propio pre-
dio. Otro caso mixto es el del productor-contratista de maquinaria agrícola. En este caso
podría ser una combinación de TSA familiar capitalizado o empresario que, además, vende
servicios de cosechas labranza u otras tareas culturales. Un factor adicional de complicación
es el considerar las situaciones de inserción múltiple en la estructura agraria y fuera de ella,
con el agravante que, en ocasiones, la inserción no agraria es la más importante. Un caso
corriente es el de aquél cuya actividad principal es el ejercicio de su profesión en el medio
urbano (un médico, un abogado, etc.) y que también actúa como productor (independiente-
mente del tamaño de la explotación, ya que, por pequeña que sea, a estos sujetos no les
cabe la denominación de minifundista). Hoy se encuentra muy difundida en la región pam-
peana la figura del contratista-tantero, denominación común que se usa para designar a
aquellos que toman tierras por un año o por un cultivo para desarrollar el proceso productivo
y distribuyen el producto en proporciones previamente acordadas con el propietario de la
tierra. Si esta es la única inserción económica del agente, no hay duda de que se trata de
una variedad del TSA Empresario (si utiliza mano de obra asalariada) o del TSA Familiar
Capitalizado (cuando aporta su trabajo directo y el de su familia). Nótese que la magnitud
del capital disponible en estos casos, impide cualquier asimilación al subtipo del asalariado
semi-independiente. Pero también podría darse el caso de que el contratista-tantero tenga,
además, alguna inserción fuera del sector agropecuario, o que sea productor en su propia
explotación.

Finalmente, podríamos examinar los casos de algunos agentes que desde afuera del
sector agrario venden servicios para la producción agropecuaria. Este podría ser el caso de
los contratistas de maquinaria agrícola puros, en realidad empresarios del sector servicios.

Todas estas consideraciones no sólo muestran la complejidad de la cuestión, sino


también, la necesidad de analizarla en relación a los actores sociales y a la estructura social
de la sociedad en su conjunto.

Los Tipos Sociales Agrarios en flujo

En el marco de la dinámica histórica de la Estructura Agraria, deberíamos preguntar-


nos en cuanto es posible, en un momento dado, la movilidad intrageneracional o a través de

15
las sucesivas generaciones, de un Tipo Social Agrario a otro. El grado de cierre en esta mo-
vilidad y la posibilidad de diferenciación social hacia “arriba” o hacia “abajo” en la Estructura
Social Agraria, se relaciona directamente con los procesos sociales.

La problemática del desarrollo y sus significados

En razón del interés práctico que persigue y en base al conocimiento sociológico de


los procesos históricos de desarrollo, la Sociología Rural y la Sociología Agraria han tenido
una significativa contribución a la formación de una concepción integral del desarrollo rural y
agropecuario por oposición a las concepciones unidimensionales.

El término desarrollo posee múltiples significados, a veces contradictorios. General-


mente refiere a una situación que es considerada socialmente como un problema; es decir
esa situación no es deseable y requiere ser modificada. Esa situación no deseada supone la
falta de desarrollo, algo que está subdesarrollado o poco desarrollado.

Es un concepto cambiante históricamente. Las formas de entender y enfrentar el


problema del desarrollo se han ido modificando a través del tiempo e, incluso, han pasado
por modas que, muchas veces, transitan de una postura extrema a otra. Esto sucede tanto
en relación al objetivo buscado y a la definición del problema, como con respecto a quién
debe intervenir más activamente y de qué manera corresponde que lo haga.

Lo que la evidencia histórica nos muestra, es que el desarrollo no es igual al creci-


miento económico y, ambos, no pueden identificarse entre sí. El problema del desarrollo no
puede concebirse como un problema relativo a los niveles y ritmos de incremento de ciertos
indicadores estadísticos sobre la economía, sino como una cuestión mucho más profunda y
compleja que implica la autodeterminación nacional para movilizar plenamente los recursos
propios y la consolidación enérgica de la voluntad de ser y hacer.

El desarrollo, en todo caso, hace referencia a ciertos cambios cualitativos, antes que
cuantitativos, de una sociedad y que se valoran positivos. Pero en definitiva, se refiere a las
personas que integran esa sociedad y a sus condiciones de vida. El desarrollo debería ser
entendido, más bien, como un proceso de expansión de las capacidades de los individuos,
de sus posibilidades, de sus derechos. Así pues, el desarrollo debe entenderse como la ex-
pansión de oportunidades vitales y la potenciación de las capacidades humanas necesarias
para aprovechar aquellas oportunidades.

Sin tener el propósito de realizar un análisis minucioso de las distintas posiciones y


significados que se han dado, podemos decir, a grandes rasgos, que la evolución de su sig-
nificado principal –por lo menos en el ámbito académico-, ha pasado de un enfoque que lo
reducía al crecimiento económico a una concepción integral del desarrollo humano. Esto no
significa que la práctica del desarrollo, es decir, las políticas, las intervenciones, las acciones
de todos los actores involucrados, realmente reflejen una orientación hacia el desarrollo in-
tegral. La concepción integral del desarrollo humano, desborda la dimensión económica,
comprendiendo las dimensiones, sociales, culturales y políticas.

En un enfoque integral del desarrollo, la separación entre crecimiento y desarrollo o


entre desarrollo económico y desarrollo social, sólo podrá tener una finalidad analítica, ya
que carece de consistencia conceptual. En la concepción integral, el desarrollo no está limi-
tado al incremento de la producción. Y aunque también implica una sensible reducción de la
pobreza y la marginalidad, del desempleo y el subempleo y de las desigualdades en los in-
gresos, esto no es suficiente. El desarrollo es una noción aún más amplia que implica redis-
tribución de los ingresos, de los recursos productivos y de mayor participación de todos los
sectores sociales en las instituciones sociales y políticas. El desarrollo debe ser entendido y

16
emprendido como un proceso de cambio estructural que implique no solamente el creci-
miento productivo, sino también las transformaciones institucionales y la participación crea-
dora de toda la población.

Esto no significa que deba ignorarse la dimensión económica. Como afirma el Pro-
grama de las Naciones Unidas para el Desarrollo, “los adelantos a corto plazo en materia de
desarrollo humano son posibles, pero no serán sostenibles sin un mayor crecimiento eco-
nómico. A su vez, el crecimiento económico no es sostenible sin un desarrollo humano.”
Para que exista el desarrollo humano integral es necesario el crecimiento económico, pero
también la distribución equitativa del crecimiento a toda la población. La “teoría del derra-
me” 21, sostenida por los defensores y ejecutores de las políticas neoliberales, encierra un
“mecanicismo” o “automatismo” que en la práctica resulta engañoso ya que, en realidad, el
efecto distributivo de la riqueza debe garantizarse a través de políticas públicas activas.

En el mismo sentido, tampoco debería resumirse la concepción de desarrollo a la de


modernización tecnológica. Si bien es cierto que existen nexos causales entre la moderniza-
ción tecnológica, el crecimiento económico y el desarrollo, pero estos nexos no siempre son
necesarios y suficientes. Si sólo nos preocupamos por la modernización tecnológica creyen-
do que si la logramos alcanzamos “automáticamente” el desarrollo, es posible que al ignorar
los demás factores implicados, lo que se produzca es mayor desigualdad social.

Muchas propuestas de desarrollo rural y/o agropecuario giran esencialmente sobre la


modernización tecnológica. Ven en la incorporación de tecnología para la producción agro-
pecuaria la clave para el desarrollo. Estas propuestas que consideran sólo la modernización
tecnológica sin cambios estructurales, limitan el desarrollo a uno solo de sus parámetros y
terminan por perder su eficacia, incluso en lo que a la innovación tecnológica se refiere,
conduciendo a un estado de estancamiento. Cuando la modernización tecnológica no va
asociada a una transformación social, puede convertirse en un elemento negativo vara el
mismo desarrollo 22.

BIBLIOGRAFÍA

BAUMAN, Z. Y MAY, T. (2007): Pensando sociológicamente. Ediciones Nueva Visión. Bue-


nos Aires. Cap. “La disciplina de la Sociología”.
CARACCIOLO, Mercedes y otros (1981), Esquema conceptual y metodología para el estu-
dio de establecimientos agropecuarios con énfasis en el minifundio, Secretaría
de Agricultura y Ganadería de la Nación, Servicio de Economía y Sociología Ru-
ral, Grupo de Sociología Rural. Publicación ESR/137, Bs.As., junio de 1981.
CEPAL (1979), Las transformaciones rurales en América Latina: ¿desarrollo social o margi-
nación? Cuaderno de la CEPAL Nº26, Santiago de Chile.
CFI (Consejo Federal de Inversiones) (1975), Diagnóstico de la Estructura Social de la Re-
gión NEA, Bs.As.
MALASSIS, L. (1973), Agricultura y proceso de desarrollo. Promoción cultural / Unesco.
Barcelona.
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MURMIS, M. (1994), “Algunos temas para la discusión en la Sociología Rural latinoamerica-
na: reestructuración, desestructuración y problemas de excluidos e incluidos”. En
Revista Ruralia, Bs. As., septiembre de 1994.
NEWBY, H. (1982), “El desafío de la sociología rural en la actualidad”. Revista de Comercio
Exterior, Vol. 32, Nº4. México, abril de 1982.

21
La figura hace referencia a una pirámide de copas. Si se llena la copa superior, el líquido se derra-
mará hacia las copas inferiores que empezarán a llenarse.
22
Cfr. CEPAL (1979) y NEWBY, H., (1982).

17