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reseñas

Ricoeur, P. Vivo hasta la muerte, y Jean-Louis Schlegel han clasificado


seguido de Fragmentos, trad. Horacio en dos grupos: el primero, que dataría
Pons. México: Fondo de Cultura de los años 1995-1996, se titula “Hasta la
Económica, 2008. 120 pp. muerte. Del duelo y de la alegría” (27-74);
el segundo, “Fragmentos” (75-109). A su
Después de leer con emoción y con vez, “Fragmentos” incluye materiales con
no menor simpatía estas páginas de Paul título o sin él.
Ricoeur (1913-2005), vuelve a mí el mismo El primer fragmento es “Tiempo de
sentimiento que nace cuando estudio la obra, tiempo de la vida”, y es de 2004.
alguno de sus trabajos: Ricoeur es el filó- Surgió de una reflexión de Ricoeur frente
sofo de la generosidad intelectual. Los a las palabras, a las cifras y a los signos
contenidos de su pensamiento, su tono y de puntuación impresos en la portada
su estilo −aunque en este caso sea esque- de un álbum con reproducciones pic-
mático, encabalgado, incompleto− mar- tóricas. Allí se leía Watteau (1684-1721).
can para mí sin descanso el ritmo de Ricoeur encuentra que en este contexto
un modo especial de la generosidad. la palabra “Watteau” expresa menos el
Ricoeur es hospitalario. Su hospitalidad nombre de un muerto, que el tiempo de
generosa no deja traslucir sospechas de una obra aún viviente, y que los guaris-
mezquinos intereses inconfesados que mos entre paréntesis abren y cierran el
harían de él un simple filósofo astuto, tiempo de una vida que ya no es más. La
ingenioso a la sumo, y quien hábilmente tensión acechante entre lo que aún será
habría atrapado a su lector en una red de y lo que ya no es más habrá de atravesar
contundentes argumentos. Ricoeur es todas estas páginas póstumas de Ricoeur
generoso en este libro, porque permite y unificará el pequeño libro −más allá de
que el lector establezca con el autor una su aparente heterogeneidad−. Este pri-
amistad de compañero, mientras que el mer fragmento entrega asimismo una de
filósofo camina, escribiendo, hacia la las definiciones más agudas que Ricoeur
muerte −hacia ese “desaparecer suave- acuña de la muerte. “¿Qué es morir para
mente” (114), como el mismo Ricoeur se el existente?”, se pregunta Ricoeur. Y ésta
lo dijera a su alumna y amiga Catherine es su respuesta: “Es disociar en el nombre
Goldstein−. propio lo inmortal de lo mortal, retirán-
Aparecidos en francés en 2007, estos dose de la obra para él terminada” (77).
documentos de Ricoeur tienen como En la urgencia de la hora, pues ya no hay
anexos un simple prólogo de Oliver duda de que pronto, muy pronto llegará
Abel, también amigo de Ricoeur, un epí- el último visitante −la muerte−, Ricoeur
logo afectuoso de Catherine Goldstein, comprende que para él llega finalmente el
y algunas notas críticas muy justas a momento de la disociación entre tiempo
pie de página −muchas de ellas del tra- de la obra y tiempo de la vida.
ductor Horacio Pons−. El libro es, en Elaborados en distintos momentos de
realidad, un conjunto de papeles de 2004, los fragmentos I, 0(1) y 0(2) carac-
naturaleza incompleta, y más o menos terizan en tono polémico, seguro y ele-
heterogénea, que los editores Goldstein gante dos aspectos centrales del Ricoeur

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hombre: ser filósofo y ser cristiano. Ellos formas en su tarea de aclarar confusio-
testimonian la preocupación genuina de nes conceptuales hasta en relación con
su autor por desanudar la posible para- la muerte −y “la aclaración conceptual
doja del ejercicio de la filosofía y la pro- tiene ya valor terapéutico” (33), senten-
fesión cristiana de “fe” –Ricoeur prefiere cia Ricoeur−. E igualmente se precisa-
más la palabra “adhesión” para traducir ría abandonar la filosofía para ir más allá
el vocablo griego pistis. Aunque a mi jui- de la simple aclaración de conceptos en
cio la paradoja sigue persistiendo en estas temas tanatológicos. Ricoeur transcribe
páginas, queda de todas maneras clara palabras de Semprún: “La verdadera
la lucidez confesional de Ricoeur. Esta esencia de la experiencia no es trasmisi-
lucidez brilla particularmente cuando él ble”, “[…] o, mejor, sólo lo es por la escri-
describe su cristianismo como “un azar tura literaria” (54). Esto significa que allí
transformado en destino por una elec- donde la filosofía capitula, la literatura
ción continua” (79). También son de 2004 no tiene por qué capitular, y así, frente al
los fragmentos titulados “Controversia”, misterio abismal de la muerte, la filosofía
“La ‘saga’ bíblica (1)”, “La saga bíblica (2)”, consigue reconocer otra vez que ella no es
“Luego de la lectura de Philonenko: ‘Le saber, sino amor por saber, y que acaso la
Notre Père’” y “Jacques Derrida”. El frag- literatura sí sea una palabra sabia.
mento final, “Resurrección”, sería de La obra de Semprún guarda una clave;
las Pascuas de 2005 y viene acompa- la de Levi, un enigma. Y ambos, clave
ñado de su facsímil. Gracias a este fac- y enigma, son respectivamente para
símil, es posible contemplar la escritura Ricoeur la respuesta positiva y la res-
de Ricoeur, que declina, vacilante e inse- puesta negativa de la palabra literaria
gura. Se trata del contraste impactante cuando ésta enfrenta la muerte. Los dos
entre el decaimiento físico final e inevi- escritores, el español y el italiano, tra-
table, por un lado, y, por otro, la vitali- tan de conjurar con sus palabras escri-
dad de un pensamiento que persistiendo tas la muerte que es exterminio, y cuya
todavía quiere dar qué pensar −según una fuerza vivieron en los campos nazis de
expresión muy suya−. Y ello aun cuando concentración como un “programa de
éste sea el fragmento menos desarrollado, muerte organizada por el Malo” (49). Y
más in nuce, de todo el libro. sin embargo, se interroga Ricoeur, “¿Por
Empiezo ahora por enumerar dos qué J. Semprún pudo vivir y escribir, y
de las voces compañeras con quienes no Primo Levi?” (58). Ricoeur se atreve
Ricoeur dialogó en “Hasta la muerte. Del a responder su propio interrogante. En
duelo y de la alegría”. Es innegable que Semprún, la escritura expresó el coraje
Jorge Semprún, con su obra L’Écriture et de confrontar la muerte convocándola
la vie (1994), adquiere el protagonismo, y por medio de la memoria. Aquí la con-
también Primo Levi con su Tregua (1963). frontación resultó en conjuro de vida.
¿Por qué el filósofo echa mano ahora de En el caso de Levi, su suicidio hubo de
la literatura cuando necesita pensar la confirmar que la escritura necesitaba
muerte? Al menos dos respuestas: Frente ser un doble trabajo: “trabajo de memo-
a la doble afirmación de L. Wittgenstein ria y trabajo de duelo” (59). Ricoeur con-
“Der Tod ist kein Ereignis des Lebens. Den sidera que, a diferencia de Semprún, en
Tod erlebt man nicht” (La muerte no es un Levi el conjuro de la escritura fracasó,
acontecimiento de la vida. La muerte no porque ella no habría alcanzado a balan-
se vive), la filosofía se mantiene de todas cear con la misma intensidad el trabajo

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de memoria con el trabajo de duelo. La exterminio, colectiva, para ayudar con


escritura habría sido, entonces, para su escritura en la muerte individual de
Levi, un anti-conjuro de muerte. cualquier viviente. “Ayuda fraternal de
Las páginas de “Hasta la muerte. Del los aparecidos”, continúa Ricoeur, “con-
duelo y de la alegría” empiezan con la vertidos otra vez en vivos entre nosotros.
inquietud por comprender una muerte Por eso la transmisión de su experiencia
individual, que acontece bien o mal en es el camino obligado de la terapia del
serenidad. Este comprender debe evitar morir ordinario” (54).
toda trampa de las construcciones ima- Hay una tercera voz, protagónica
ginarias, es decir, de las elaboraciones o igualmente, en “Hasta la muerte. Del
imágenes que presentan al yo individual, duelo y de la alegría”: la del exegeta jesuita
muerto mañana, a partir de una rela- Xavier-Léon Dufour con su obra Face à
ción inconveniente. ¿Cuál es esa relación la mort: Jésus et Paul (Paris 1979). En pri-
inconveniente? mer lugar, la obra de Dufour permite a
Mi relación aún no cumplida está oscu- Ricoeur sospechar que quizás, desde la
recida, obliterada, alterada por la anticipa- expresión evangélica de Lucas 17, 21 −el
ción y la interiorización de la cuestión de la Reino de Dios ya “está entre nosotros”−,
suerte de los muertos ya muertos. (34) para quien vive ahora en la fe de Cristo
ya se “ha pasado de la muerte a la vida”
Ricoeur prefiere ponerse él mismo (Juan 5, 24). En segundo lugar, insis-
como muerto desde la pregunta por el tiendo en evitar toda tentación a imagi-
trabajo de duelo que hacen todos los nar lo que yo seré después de mi muerte,
sobrevivientes de quien ya ha muerto. Ricoeur postula la posibilidad no mere-
De este modo, el muerto que seré puede cida de un existir del muerto. Este exis-
practicar ciertas primicias del duelo de tir será quizás en la memoria de Dios. El
sus sobrevivientes. no merecimiento y el carácter simple-
La interiorización antes de mi muer- mente probable de ese modo de existir
te de una pregunta post mortem (sic), de la del muerto están consignados en estas
pregunta: ¿qué son los muertos? Verme ya líneas:
muerto antes de estar muerto, y de aplicar- Nada se me debe. No espero nada para
me a mí mismo, por anticipado, una pre- mí; no pido nada; he renunciado −¡trato de
gunta de sobreviviente. En síntesis, la ob- renunciar!− a reclamar, a revindicar. Digo:
sesión del antefuturo. (35) ‘Dios, harás lo que quieras de mí. Acaso
nada. Acepto no ser más’. (65)
Luego, en razón de las paradojas y
de los impasses, Ricoeur abandonará En cuanto al modo de comprender
este tema de la muerte individual para esto de “la memoria de Dios” −idea que
reflexionar sobre la muerte colectiva según Ricoeur puede provenir de A. N.
bajo condiciones de exterminio −causa- Whitehead− significa “‘perdón’, más
das más por una ingeniería de la muerte que en el sentido jurídico de absolución
que por razones de infección masiva−. o indulto, en el sentido de proximidad
¿Por qué este procedimiento argumenta- recuperada” (66).
tivo? Pienso que para Ricoeur, Semprún Termino con una mención muy tan-
y Levi son testigos de excepción. Ellos gencial al fragmento titulado “Jacques
serían “aparecidos” (Semprún) o “espec- Derrida”. Esta mención es del todo cen-
tros” (Levi), que vuelven de la muerte- tral, porque “futuriza”−verbo de mi

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invención− la sobrevivencia de dos filo- la ruptura de la burbuja financiera glo-


sofías muy diferentes. En el fragmento bal. ¿Qué hacer? ¿Cuál es la tipología de
hay un cierto ajuste de cuentas, respe- estos procesos de descomposición de los
tuoso, pero también implacable. Para Estados nacionales? ¿Qué peligro repre-
Ricoeur, la obra de Derrida es una obra sentan para su propia población y para
inusual, llamada a perdurar más que la la comunidad internacional? ¿Cuáles son
suya propia. Ahora bien, Ricoeur afirma sus causas? ¿Pueden prevenirse? ¿Cómo
enfáticamente que abrazar la obra de pueden recuperarse? ¿Cuáles son los
Derrida sería “pedirme que muera”. efectos y límites de la ‘intervención mili-
Ricoeur cree que su filosofía sobrevivirá tar humanitaria’? ¿Qué criterios de polí-
de otro modo, y este otro modo Ricoeur tica han seguido hasta ahora los demás
lo dibuja en negativo al dibujar la filoso- Estados y los organismos internacio-
fía de Derrida: nales ante estos hechos? ¿Qué nuevos
Debo decir que no puedo comprometer enfoques se discuten en el ámbito del
fidelidad a la deconstrucción, aun distin- derecho, la ética, la seguridad y las rela-
guida de ‘destructiva’, pero ligada a una re- ciones internacionales?
volución desgarradora y total del lengua- Para todo el que quiera conocer el
je, [y] veo [en ello] un signo de narcisismo ‘estado del arte’ sobre este problema, que
verbal. (104) sobrepasa por su importancia y exten-
sión el interés de sólo los especialis-
Pareció necesario, entonces, que tas, puede ser de gran utilidad la lectura
Ricoeur gastara algunas de sus últimas de ¿Estados fallidos o Estados en crisis?,
energías de vida para expresar rebeldía publicado recientemente por la editorial
frente a la filosofía de Derrida, haciendo Comares y escrito por la investigadora de
lo posible para obstaculizarla en un la Universidad de Valencia, Encarnación
futuro −el de un Ricoeur sobreviviente Fernández.
en el “tiempo de la obra”−. Primero, porque describe de manera
general el amplio panorama conceptual
Andrés Lema-Hincapié y político normativo que se ha ido des-
University of Colorado - EE. UU. plegando alrededor de la desestructu-
andreslemah@yahoo.com ración de los Estados nacionales, desde
los Estados ‘frágiles’ en sus institucio-
nes políticas, hasta aquellos que final-
mente colapsan como tales, dando lugar
Fernández, E. ¿Estados fallidos o a dinámicas catastróficas de violencia y
Estados en crisis? Granada: Editorial destrucción para su propia población o
Comares, 2009. 183 pp. partes de ella, y generando a su vez un
problema para los Estados vecinos y un
La proliferación de los llamados peligro para la comunidad internacio-
‘Estados fallidos’ (failed States) se ha nal. Se incluye además en este pano-
convertido en una característica de la rama la comparación del problema de
era de la post-globalización en todo los Estados desestructurados o falli-
el mundo, y tiende a agravarse en los dos en diferentes momentos históricos,
próximos tiempos, cuando golpeen con desde la reconstrucción de postguerra y
mayor fuerza los efectos devastadores de la descolonización africana, hasta el final
la crisis económica iniciada en 2008 con de la Guerra Fría, cuando se comienzan

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a multiplicar los casos de descomposi- acabadas y definitivas, salvo en aspectos


ción de los Estados, y el período actual, específicos, sino para reabrir y reorien-
donde el problema ha llegado a ser prio- tar el debate, de manera que es el lector
ritario en la geopolítica de las grandes quien debe sacar sus propias conclusio-
potencias, tras los atentados del 11-S, la nes en medio de las diversas posiciones
situación de guerra al terrorismo global, analizadas y confrontadas. Por ello el
y la definición de ‘Estados delincuentes’ título del libro es también una pregunta
(rogue States) o ‘fuera de la ley’ (outlaw abierta que sugiere un cambio en la con-
States). cepción y la formulación de políticas: ¿se
Pero, en segundo lugar, porque este trata de Estados fallidos y fracasados? ¿O
libro va más allá. Se trata de una indaga- de Estados a cuya crisis ha contribuido
ción valiente, realizada con inteligencia y en alguna forma determinante la diná-
sensibilidad, lo cual no es muy frecuente. mica globalizadora, y cuya reconstitu-
La autora no teme hacerse las preguntas ción interna es también responsabilidad
más difíciles acerca de las causas inter- de todos los implicados?
nas y externas por las que los países El libro consta de cuatro partes. En
pobres llegan a ser considerados ‘Estados el primer capítulo, Fernández hace lite-
fallidos’; también, sobre el estatuto ético ralmente un barrido conceptual sobre
y jurídico de las intervenciones interna- lo que se considera un ‘Estado fallido’,
cionales, y sobre la eficacia de las mis- así como sobre el origen del término y
mas. No tiene inconveniente en situarse la numerosa terminología clasificatoria
más allá de unas y otras ideologías, para utilizada por analistas, juristas, institu-
indagar en la realidad de los Estados ciones y organismos internacionales para
descompuestos y cuestionar lo política- designar distintos aspectos de los proce-
mente correcto y las verdades aparen- sos de crisis y descomposición interna
tes establecidas en el ámbito académico e que padecen muchos Estados, junto
institucional del mundo desarrollado. Se con los peligros que pueden representar
pregunta también acerca del peligro para para sus poblaciones y para la seguridad
la seguridad internacional que repre- internacional. Para ello recorre los auto-
sentan los ‘Estados fallidos’, el derecho res más diversos, desde Rawls a Duffield,
a intervenir más que el deber de preve- pasando por Thürer, Tadjbakhsh, M. B.
nir, y el globalismo político en lugar del Taylor y S. Sur, entre otros.
papel insustituible de los Estados nacio- Establece una diferencia fundamen-
nales en garantizar la seguridad humana tal entre los ‘Estados fallidos’ y los lla-
de sus ciudadanos. mados Estados ‘forajidos’, ‘delincuentes’
Deja muchas preguntas abiertas, o ‘fuera de la ley’. En el primer caso, se
es verdad, pero de eso precisamente trataría más que todo de Estados frag-
trata el libro: de desenmarañar la com- mentados que por distintas razones no
pleja red de procesos e intereses econó- pueden garantizar su seguridad interna
micos, políticos y militares públicos y y el monopolio legítimo de la fuerza,
privados que subyacen a la descomposi- generándose procesos de violencia que
ción de los Estados en crisis, a su cata- pueden dañar gravemente los derechos
logación como ‘fallidos’ y a su manejo humanos de su población y afectar las
de crisis en el ámbito de las relaciones naciones vecinas. En el segundo caso,
internacionales globalizadas. Y lo hace, se trataría de Estados que pueden prote-
no tanto para presentar alternativas ger o ser controlados por organizaciones

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criminales, el terrorismo internacional, la principal afectada es la población


el narcotráfico, los traficantes de arse- civil, con repercusiones graves en otras
nales de armas, convirtiéndose de este naciones. La comunidad internacional
modo en un peligro inaceptable para no puede volver a permanecer impasi-
la paz y la seguridad internacionales. ble, como ocurrió ante el genocidio de
La autora constata a continuación que Ruanda, mientras interviene en situacio-
la frontera entre unos y otros no siem- nes mucho menos graves o francamente
pre es clara, y que suele confundirse en dudosas. ¿Qué hacer entonces?
la práctica. Señala además que, desde el El libro se define por un criterio fun-
11-S y la declaración de guerra al terro- damental: la doctrina de la seguridad
rismo internacional por parte de la pri- humana, propuesta originalmente en el
mera potencia mundial y sus aliados, Informe sobre Desarrollo Humano 1994
el énfasis ha cambiado de la discusión del PNUD. Como en otras ocasiones, la
jurídica y política sobre las intervencio- autora rescata el concepto general para
nes en principio humanitarias para pro- depurarlo de malos usos y tergiversacio-
teger los derechos humanos (Somalia, nes. Al colocar como objetivo principal a
Haití, Bosnia, Kosovo), a la justificación los seres humanos más que a la integri-
de intervenir por motivos de seguridad dad territorial en sí o a la seguridad del
internacional (Afganistán, Irak y, poten- Estado, se produce un vuelco en la pers-
cialmente, Corea del Norte o Irán). pectiva de evaluar las situaciones críticas
Ya en la introducción, Fernández ha y en la manera de resolver los conflic-
presentado una observación básica para tos. En lugar de la amenaza y el uso de la
la rigurosidad de su análisis: el princi- fuerza, el énfasis estará en la persuasión y
pal riesgo de etiquetar los Estados en el la negociación; en lugar de que la garan-
espacio de las relaciones internaciona- tía interna de seguridad sea el poder de
les es el de servir de justificación para las armas, lo deben ser más bien las polí-
las intervenciones extranjeras por parte ticas de inclusión, la promoción del desa-
de Estados poderosos. En otras pala- rrollo y los derechos humanos; en lugar
bras, diríamos, el de establecer una de utilizar primero el último recurso,
doble regla en las relaciones internacio- como es la intervención militar directa,
nales, en la renuncia al uso de la fuerza, la prioridad estará en la prevención inte-
el respeto a la soberanía y la no interven- ligente y, si ello no es posible, la ayuda
ción en los asuntos internos, tratándose para la reconstrucción y fortalecimiento
de unos Estados u otros, lo cual vulnera de las instituciones del Estado, garante
los principios básicos del derecho inter- básico de toda seguridad, comenzando
nacional expresado, entre otros, en la por la seguridad humana.
Carta fundacional de la Organización de El segundo capítulo se refiere a las
las Naciones Unidas. consecuencias internacionales de los
Existen, sin embargo, situaciones de Estados en crisis y las llamadas interven-
hecho en que Estados en crisis no pue- ciones humanitarias. A través de investi-
den garantizar la seguridad de sus pobla- gadores como S. Woodward, M. Aguirre,
ciones y entran en una espiral negativa Ruiz-Giménez Arrieta, Ferrajoli y otros,
de fragmentación, bandos armados en se introduce en el debate ético y jurídico
pugna, contrabando de recursos y de sobre la justificación o no de la inter-
armas, pillaje, refugiados internos, ham- vención armada para evitar o poner fin
bruna, violencia de todo tipo, donde a violaciones graves y masivas de los

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derechos humanos, así como su efec- libro no elude las respuestas en eventua-
tividad en casos concretos, particular- les casos de hecho, de limpieza étnica y
mente en el período posterior al final de grandes pérdidas de vidas humanas, rea-
la Guerra Fría. les o inminentes, cumpliendo una serie
El libro retoma en este punto el prin- de principios precautorios y bajo el man-
cipio de seguridad humana en el nuevo dato y supervisión de Naciones Unidas,
contexto del Informe sobre La res- siempre y cuando exista un fallo irre-
ponsabilidad de proteger, elaborado parable en la voluntad o capacidad del
por la Comisión Internacional sobre Estado en descomposición para proteger
Intervención y Soberanía de los Estados, a la población en peligro.
organizada por Canadá, cuyos primeros Cuestiona, finalmente, algunos este-
resultados se presentaron en diciembre reotipos establecidos, como que los
de 2001. No se le escapa a la autora la des- Estados frágiles son de por sí una ame-
confianza y rechazo con que fue recibido naza a la paz y la seguridad internacio-
el Informe por el Grupo de los 77 y otras nales, o que pueda aceptarse la noción
agrupaciones internacionales que repre- de Estados fracasados. Más bien se esta-
sentan intereses de los países del Tercer blece la relación entre los Estados frá-
Mundo, en cuyo seno no se deja de con- giles y su capacidad de gobernanza, así
siderar a Estados como Canadá como la como la relación entre subdesarrollo y
mano suave de la Commonwealth bri- conflicto social, preguntándose por los
tánica. Pero, de nuevo, busca rescatar prejuicios etno-céntricos occidentales
el núcleo racional del desarrollo de los para evaluar lo que deben ser los Estados
principios básicos de seguridad humana, y la herencia colonialista de considerar
intentando depurarlos de lo que deno- las diferencias como inferioridad. Puede
mina como ‘contaminaciones’ de otros concluirse, a partir de estos principios,
intereses, incluyendo el nuevo curso que más que Estados fallidos o fracasa-
estratégico surgido tras la declaración dos, lo que existen son Estados en crisis,
estadounidense de guerra al terrorismo cuyas causas no son sólo internas, sino,
global, que incorpora el problema de los en buena medida, exógenas y globales.
Estados fallidos desde el punto de mira El tercer capítulo se refiere a las cau-
de la seguridad internacional. sas del ‘fracaso’ de los Estados. En él, la
Con esta perspectiva, distingue entre autora lleva su indagación a señalar lo
las acciones humanitarias, y la eventual y que pocas veces mencionan los informes
extrema intervención directa que de nin- internacionales en medio de la pugna
gún modo puede calificarse como huma- ética y jurídica entre intervención inter-
nitaria; se busca prevenir la catástrofe nacional y soberanía nacional: la com-
para las poblaciones, más que actuar pleja interacción entre subdesarrollo
como reacción al desastre; fortalecer la y debilidad de los Estados, tras varias
función protectora del Estado afectado, décadas de globalización económica y
en lugar de socavar su soberanía. Sólo se política. Citando a Alcalde Cardoza,
podría recurrir a la intervención armada indica el riesgo, por parte de los países
en casos extremos y excepcionales, y avanzados, “de intentar frenar con una
bajo determinadas condiciones. Pero se mano procesos de descomposición que
pregunta: ¿qué es excepcional y cuál es estaría empujando con la otra”, mediante
la autoridad internacional para deter- la imposición de políticas económicas
minarlo, así como sus condiciones? El neoliberales.

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Fernández presenta primero los argu- organismos internacionales como el FMI


mentos de quienes atribuyen la creciente y el Banco Mundial y, en general, las polí-
proliferación de Estados en descomposi- ticas neoliberales que han caracterizado
ción a factores endógenos, como nuevas la era de la globalización económica.
formas de barbarismo de grupos nacio- Se debe recordar, además, que las
nalistas, étnicos y religiosos dentro de los políticas globalizadoras de apertura de
Estados, que mantuvieron sus conflictos los mercados, desregulación y despro-
latentes durante la Guerra Fría y, una vez tección local, privatizaciones, devaluacio-
finalizada ésta, afloran con una violencia nes y demás, pretendían expresamente la
incontrolable (Huntington, Kaplan). reducción del papel del Estado en la eco-
Basándose en las críticas de T. Pogge nomía y, por consiguiente, en su capaci-
a Rawls y otros, presenta a continuación dad para dirigir o impulsar el desarrollo
el denominado “nacionalismo explica- y la protección social, generando una
tivo”, que atribuye las crisis terminales creciente debilidad del Estado y un
de numerosos Estados, especialmente aumento de la pobreza y las desigualda-
los africanos, a su supuesta incapaci- des en las naciones menos desarrolladas,
dad crónica para gobernarse y estable- que entraban a competir con desventaja
cer instituciones eficaces, por lo que en la ley de la selva del mercado libre glo-
no logran aprovechar las oportunida- bal. A ello se suma, finalmente, “la mal-
des que les brinda la economía globa- dición de los recursos naturales” que han
lizada. Algunos lo explican a partir de atraído a los depredadores transnacio-
características políticas propias, como nales a operar en estos países junto con
el clientelismo y el sistema de preben- bandas locales, agravando la inestabili-
das (Lookwood). Otros lo atribuyen a la dad política, la corrupción y la espiral
mala gobernabilidad de las élites polí- de saqueo de recursos, comercio ilegal y
ticas locales, producto de la herencia violencia.
colonial, cuyas características han man- El último capítulo del libro se titula
tenido a fin de perpetuarse en el poder “Estados en crisis: ¿Qué hacer?”. En él,
(Akude). Fernández aborda con mayor detalle las
Sin negar la incidencia de los factores principales conclusiones que se han infe-
locales, el libro hace un breve pero muy rido de los debates anteriores, como la
significativo recuento histórico de la importancia de la prevención, los debe-
interacción de procesos internos y exter- res de reconstrucción del Estado, el
nos, para explicar el creciente número de desafío de la pacificación y el desarrollo
Estados fallidos no sólo en África, sino en humano.
otros continentes. En este sentido men- Para ello parte de una clara definición:
ciona la pesada carga del colonialismo entre el gobierno unimundial sin Estados
y el lento desarrollo hacia fuera y domi- nacionales (que vienen proponiendo los
nado por intereses estratégicos, durante factores globalistas de poder y sus propa-
el período poscolonial y de Guerra Fría, gandistas académicos), y la reconstruc-
para detenerse en la intervención de las ción de los Estados en crisis, la autora
instituciones financieras internaciona- opta decididamente por la segunda
les (IFI) durante los años 70, la poste- alternativa, no sólo por ser más realista o
rior crisis del endeudamiento externo, “empírica” (S. Sur), sino por ser la única
el Consenso de Washington, los planes que puede garantizar la realización del
de ajuste estructural impuestos por los principio guía de estas reflexiones, como

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es la seguridad humana de las poblacio- los indicadores que utiliza bien pueden
nes. Habría que añadir que la actual cri- ser utilizados como ‘alerta temprana’
sis financiera ha desacreditado la ilusión sobre los factores de crisis de los Estados,
“maximalista” (S. Sur) de que el aumento de manera que no hay excusas para no
de Estados fallidos es el anuncio cuasi- desarrollar políticas internacionales de
gnóstico del fin de los Estados nacio- prevención.
nales, y el comienzo de una ‘nueva era’ Finalmente, con base en la experien-
de gobierno unimundial (tipo 1984 de cia acumulada de casos anteriores, se
Orwell), propia de cierto progresismo propone un amplio conjunto de tareas
cosmopolita. Ante la fracasada gober- para la reconstrucción de los Estados, en
nanza global de facto de las grandes particular los que han padecido graves
corporaciones privadas, sólo el Estado conflictos internos, dejando de lado el
nacional puede ocuparse de la supervi- sólo propósito inmediato de ‘estabilizar’
vencia y seguridad humanas de sus ciu- la situación y abandonar luego las ayu-
dadanos en medio de la crisis general. das internacionales, como suele suceder.
El Estado –afirma Fernández– es la El enfoque, de nuevo, debe ser integral y
institución fundamental para garantizar de mediano y largo plazo, comenzando
los objetivos de la seguridad humana y por el paso de la violencia al monopolio
los derechos humanos; por ello, “lo que legítimo de la fuerza por parte del Estado
hay que superar no es el Estado, sino el reconstituido, seguido por la llamada
unilateralismo”. De aquí se deriva que “justicia transicional” (comisiones de la
debe evitarse al máximo cualquier inter- verdad, justicia, perdón y reparación a
vención externa de carácter coercitivo, las víctimas) con miras a una auténtica
sobre todo militar, ya que tiende a soca- reconciliación nacional.
var o derrumbar la autoridad del Estado Por último, pero de importancia clave,
en crisis, y a agravar o extender los con- la consolidación del Estado requiere
flictos. Se requieren más bien iniciati- nuevos programas de desarrollo econó-
vas de la comunidad internacional y sus mico en el sentido integral de desarro-
organismos para prevenir el colapso de llo humano, que incluyan la seguridad
los Estados o para su reconstrucción, alimentaria y la máxima participación
según el caso, con la recuperación de sus de los factores urbanos y rurales en la
instituciones, su legitimidad y su cohe- reconstrucción socioeconómica del país,
sión social. y donde el Estado deberá tener un papel
Sobre la importancia de la prevención impulsor y regulador. En todo caso, dife-
en la consolidación de la paz, el libro rente a las fracasadas recetas neolibera-
entra en detalles muy esclarecedores. les, ya que, como se indica al final del
Rescata, por ejemplo, los doce indica- libro, citando a Woodward, hay un cho-
dores que utiliza el Fund for Peace para que sustancial entre este modelo econó-
elaborar su extenso Índice de Estados mico y la paz.
Fallidos en el mundo (en 2007 y 2008 se
analizan 177 países, en diversos grados, J. García Neumann
desde sostenibles a moderados, adverti- Universidad de Valencia - España
dos y fallidos), que publica anualmente jgneumann@yahoo.com
Foreign Policy. Queda para el lector pre-
guntarse sobre la autoridad e intereses
de este think-tank estadounidense, pero

Ideas y Valores • número 140 • Agosto de 2009• ISSN 0120-0062• Bogotá, Colombia
[2 2 6] r eseñas

Thiebaut, C. Invitación a la filosofía. y expandir nuestra inteligencia, a revi-


Un modo de pensar el mundo y la vida. sar nuestro modo de pensar, nuestras
Bogotá: Siglo del Hombre Editores- creencias, las respuestas que ofrecemos,
Pontificia Universidad Javeriana, 2008. los criterios de que nos valemos cuando
259 pp. tomamos una decisión.
Inspirado en las ideas que muchos de
El objetivo del texto es ofrecer una los filósofos de Occidente han planteado,
reflexión filosófica a quienes no son espe- tanto los antiguos como los modernos,
cialistas en filosofía y también a quienes Carlos Thiebaut desarrolla su escrito a
creen que lo son. Es sobre todo una inci- partir de estos tres apartados: “la incóg-
tación para todas aquellas personas que nita del mundo, el examen de la propia
desean encontrar en la filosofía herra- vida y hacer la ciudad”.
mientas que les ayuden a comprender su “La incógnita del mundo” está direc-
vida, a conocerse a sí mismas y orientarse tamente relacionadO con el hecho del
en el mundo en que se desenvuelven. pensar. Ésta es una realidad cotidiana
Luc Ferry se refiere a esta experien- que experimenta cualquier persona, no
cia como al arte de “aprender a vivir”, así importa si lo que piensa es falso o ver-
reza el título de uno de sus libros. Carlos dadero. En toda actividad en la que está
Thiebaut persigue este mismo propó- involucrado el ser humano está presente
sito con su particular estilo. Con un len- el pensamiento. Pensar es una actividad
guaje sencillo y claro nos sugiere algunos del espíritu humano, y el pensamiento
recursos que nos pueden ayudar a pensar es fruto de esa actividad, la cual se con-
para orientarnos en la vida. Su reflexión vierte en ideas, en conceptos que forman
es una “invitación a la filosofía”. Éste es los conocimientos que tenemos. Aquí
precisamente el título de su libro. Para hay que subrayar un punto importante:
quienes estén interesados en la trayecto- cuando hemos adquirido algún tipo de
ria filosófica del autor, pueden dirigirse a aprendizaje, nos podemos acomodar,
la presentación que de este escrito hace establecer en esos conocimientos y dar
el profesor Guillermo Hoyos. Allí encon- por “supuesto” todo lo que hemos apren-
trarán una buena descripción de su reco- dido, sin someterlo a duda.
rrido intelectual. Pensar requiere: ser coherente, reco-
Comprender el mundo, comprender- nocer los errores, saber percibir, dudar, y
nos a nosotros mismos y sacar conse- ante todo exige aprender a narrar lo que
cuencias, son ideas centrales que estarán nos sucede, lo que vemos, lo que inves-
presentes en todo el texto. El compren- tigamos. Pensar supone que nosotros y
der será la clave que le permitirá a cada el mundo que habitamos son una reali-
persona valorar la experiencia de la res- dad dinámica. Ello implica, por nuestra
ponsabilidad frente a sí misma, frente a parte, estar siempre dispuestos y abier-
los otros y el mundo concreto en el que tos para aprender. Mas ¿cómo aprender
habita. a pensar? He ahí una de las preguntas
Son precisamente los problemas a los importantes que el lector puede inten-
que nadie es ajeno −el fracaso, la muerte tar responder, teniendo en cuenta algu-
de un ser querido, la agitación de las nas de las indicaciones que el autor nos
emociones y afectos, el reconocimiento sugiere en su libro. Igual de importan-
de la propia identidad, la realización de tes son estos otros interrogantes: ¿qué es
la justicia−, lo que nos impulsa a afinar lo que podemos esperar de la filosofía, y

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reseñas [2 27]

qué es lo que definitivamente no le pode- una serie de instituciones y criterios que


mos pedir? En un sentido mucho más en parte dificultan la vida, que cierran o
general: ¿qué es lo que podemos esperar abren nuevas posibilidades? ¿Cómo man-
de nuestra capacidad de pensar, y cuál es tener la individualidad o desarrollarla en
el camino que nos permite ejercer mejor un lugar, en un mundo con otros donde
esta actividad? los intereses personales entran en con-
“Una vida examinada” es la segunda flicto con bastante regularidad?
parte del texto, y a la vez uno de los derro- Parece ser que la manera como vivi-
teros hacia donde nos conduce el pensar, mos, la ciudad que hacemos, es respon-
es decir, al conocimiento de nosotros sabilidad nuestra. Dicho de otra manera,
mismos, de lo que sentimos, pensamos, si existen en nuestra sociedad estruc-
deseamos, de lo que “queremos” y de las turas de injusticia, la responsabilidad
intensiones que tenemos. “Conócete a no la tienen únicamente quienes regen-
ti mismo” no es simplemente la procla- tan algún tipo de liderazgo, sino todos
mación misteriosa de la inscripción del los que hacemos parte de esa ciudad. Si
templo de Delfos, o una idea espectacu- no somos responsables directamente de
lar que se le haya ocurrido a un griego, es las decisiones colectivas que perpetúan
ante todo una realidad a la cual está lla- las situaciones de injusticia, entonces
mada toda persona, sin importar su edad, lo somos individualmente por no hacer
sexo, raza, cultura, nacionalidad, etc. nada para cambiar esa realidad, por
Ahora bien, las decisiones que sur- ejemplo, la desigualdad social:
gen de nuestro querer ¿son responsabi- [L]a minoría de la humanidad dispone
lidad nuestra, o son el resultado de un de la mayoría de los recursos económicos
deseo incontrolable? ¿Qué son los deseos y culturales; la geografía de la desigualdad
y cómo trabajarlos, si es que es posible, marca una frontera de fortuna a veces in-
para que no sean ellos los que nos domi- superable, pues quienes han nacido en uno
nen, sino nosotros a ellos? de los lados más afortunados vivirán más y
Conocernos es, por otra parte, una mejor, y quienes han nacido en el otro lado
tarea en la que nadie nos puede reem- vivirán menos y peor, sufrirán más, mori-
plazar, puesto que implica relacionarnos rán antes y se les morirán sus personas cer-
con los otros y comprender la “natura- canas antes. Padecerán más enfermedades
leza” básica de lo que somos, del mundo y tendrán menos remedios, tendrán me-
que habitamos, de las relaciones, la amis- nos capacidades y las desarrollarán peor,
tad, la familia, el amor, la vida en socie- sabrán menos, y de peor manera, porque
dad, la experiencia de la felicidad. leerán menos y contarán con menos infor-
“Hacer la ciudad” incluye todo lo que mación. (221)
hasta aquí se ha indicado, porque pen-
sar, conocernos a nosotros mismos, ¿Qué es entonces la justicia? ¿Qué es
tener fines, perseguir objetivos determi- un Estado justo? De momento, digamos
nados, es algo que hacemos en un lugar, que la justicia se hace patente cuando se
contexto y situaciones específicas, en los puede crear un espacio donde cada quien
cuales interactuamos con otras personas tiene la posibilidad de desarrollar sus
que tienen intereses distintos y comunes. capacidades, de llegar a ser lo que puede
En este contexto de la reflexión se plan- y debe ser. Concretamente, el sentir-
tea un asunto central: ¿cómo vivir en un nos concernidos por lo público, el coraje
espacio en el que ya se han establecido para actuar y la capacidad de ponernos

Ideas y Valores • número 140 • Agosto de 2009• ISSN 0120-0062• Bogotá, Colombia
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en el lugar del otro, acentúan y poten- duda ésta es una cuestión sobre la que
cian tanto la virtud de la justicia, como deben tomar partido los que se dedican
la vida de cada persona en la ciudad. En a la filosofía o están a punto de empren-
otros términos, la práctica de la justicia der ese camino: los primeros pasos ini-
es la condición de posibilidad mediante cian una pauta en el modo de entender el
la cual cada ser humano puede reali- oficio.
zar aquello que quiere ser, el logro de su No trata de esto el libro de Claudia
felicidad. Carbonell, Movimiento y forma en
Lo que hasta aquí he señalado consti- Aristóteles. Pero en cierta medida parti-
tuye la estructura general del libro, junto cipa de esa tensión. La seriedad y rigor
con algunas de las ideas centrales que a los que de algún modo se alude con la
allí se exponen. Por lo demás, considero profesionalidad de la filosofía se suele
que mientras las dos primeras partes del identificar con un estilo de trabajo que
texto abundan en ideas a las que les falta alcanza sus expresiones modélicas en el
desarrollo, la tercera parte y la conclu- estudio de un filósofo −que paradójica-
sión, en cambio, las juzgo interesantes e mente apenas se deja domesticar por las
iluminadoras. El escrito cumple con ser metodologías actuales− como es el caso
una invitación, una provocación para de Aristóteles: sus textos presentan pro-
pensar. El lector podrá encontrar allí ini- blemas filológicos, históricos y, lógica-
ciativas para su propia reflexión, será su mente, filosóficos, siendo esta variante
responsabilidad el poder encontrarlas. la que menos confianza parece despertar
en el aristotelismo profesional. “Explorar
Armando Rojas todos los caminos para dar con la verdad
Universidad Católica de Colombia y adquirir inteligencia de ella”, con estas
arojas@ucatolica.edu.co palabras que encabezan el libro, toma-
das del Parménides de Platón, la autora
ilustra lo que constituye mucho más que
una actitud “profesional”. En el presente
Carbonell, C. Movimiento y forma libro tenemos una investigación rigurosa
en Aristóteles. Pamplona: Ediciones (profesional, según algunos), de tipo
Universidad de Navarra (EUNSA), 2007. filológico e historiográfico. Esto −siendo
267 pp. importante− no es sin embargo su prin-
cipal virtud. Se trata de un estudio no
Desde comienzos del siglo XX se habla solo de filosofía, sino filosófico. Esto no
de la figura del filósofo profesional. Ya es tan frecuente. Muchas veces la biblio-
en 1904, William James vinculaba el cre- grafía especializada sobre un pensador
ciente profesionalismo académico con o un tema netamente filosófico es sólo
la crisis del pensamiento. Algunos pen- eso: especialismo. Un material del que
sarán que precisamente la falta de pro- se obtiene información reciente, se com-
fesionalidad es el origen del problema pletan datos, referencias, el dónde, qué y
de la filosofía, que sólo anteponiendo lo cómo de las tesis a estudiar, pero en el
procedimental y metodológico se puede que escasea la formulación de un pro-
asegurar una buena definición de la blema filosófico y, por tanto, en el que no
investigación y una exposición de resul- se aquilata la forma de verdad que recu-
tados capaz de concitar el acuerdo de la peramos al entender los planteamientos
comunidad académica de filósofos. Sin del filósofo en cuestión. Si esto sucede

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reseñas [2 2 9]

con Aristóteles, la pérdida es irremplaza- principios que garanticen la persistencia


ble. Aristóteles no es sólo una “escuela de y la identidad del sujeto del movimiento.
élite” para aprender los problemas filosó- También es necesario atender al carácter
ficos, sino fundamental para aprender el equívoco del término griego para movi-
oficio del filósofo. miento, kínesis. Es precisamente la com-
El estudio de Carbonell aborda dos plejidad de la idea de movimiento la que
conceptos claves de la metafísica y la le permite a Aristóteles hablar de analo-
física aristotélicas: movimiento y forma. gías con la forma y los actos anímicos.
La autora se aproxima al tema desde De este modo, una problemática origi-
diversas perspectivas: estudia los proble- nariamente física se abre sin solución de
mas a partir de cuestionamientos distin- continuidad a la temática metafísica y se
tos, pues para comprenderlos es preciso sitúa en el centro mismo de la psicología
intentar una y otra vez. Pero dichas pers- aristotélica.
pectivas no tienen que ser, necesaria- Antes aludía a la singular asistema-
mente, conciliables. Y en esto reside en ticidad del pensamiento aristotélico, y
buena medida la dificultad peculiar de sin embargo, como subraya la autora a
la investigación filosófica y, más en con- lo largo de trabajo, la física, la metafísica
creto, de la investigación sobre el cor- o la psicología están interrelacionadas de
pus aristotélico. Carbonell presta poca tal manera que constituyen una unidad;
atención a la evolución intelectual de por ello se puede decir que la psicología
Aristóteles (cuestión obligada hasta está entreverada de los conceptos de la
hace unos años), lo que no obedece a física aristotélica; o que la investigación
una opción simplemente metodológica, sobre la naturaleza del alma es compe-
sino a la convicción de que la filosofía de tencia de la física, y más aún que la física
Aristóteles se presenta como un sistema es ante todo reflexión sobre principios, es
abierto: lo histórico se entiende como decir, que la física es metafísica (cf. 16).
despliegue del mismo sistema (cf. 15). En efecto, desde el análisis lógico del
Según Carbonell, algunos conceptos cambio se pueden formular los términos
metafísicos aristotélicos se comprenden en los que el movimiento es posible. Esto
propiamente cuando se aplican al mundo es una manera de resolver la dificultad
de los vivientes, como el movimiento y de explicar el movimiento, pero hay otra;
la forma en su articulación en la sustan- podemos hablar, dice Aristóteles, “de
cia sensible. Lo real supera lo ficticio, en una misma cosa con respecto a su poten-
el sentido de aquello hecho por noso- cialidad y a su actualidad”. La definición
tros mismos, en lo que en cierta medida del movimiento exige su examen a la luz
también cae el lenguaje. Por ello nuestro de la doctrina del acto y la potencia. De
modo de dar cuenta de la realidad resulta ningún modo se trata de acomodar el
siempre insuficiente frente a ella. Como movimiento a esa distinción categorial.
recuerda la autora, para Aristóteles sin Todo lo contrario, desde ese horizonte lo
gramática no hay movimiento. La cues- que comparece es la realidad transcate-
tión del movimiento está estrecha- gorial del movimiento: pues es la reali-
mente entrelazada con la de los modos dad actual de la potencia y, a la vez, la
de decir el ser. Así, en el primer capítulo realidad potencial del acto. Por tanto,
se aborda la relación entre movimiento el movimiento pone de manifiesto la
y diferencia categorial. El conocimiento forma y la peculiar identidad que com-
de la phýsis implica la operatividad de

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[23 0] r eseñas

pete a lo que se da en el tiempo, porque es movimientos elementales. Esta salvación


progreso hacia sí mismo. es actividad −movimiento natural− en el
La segunda parte del libro estu- sentido más radical (cf. 250s).
dia la forma tanto desde la perspectiva Antes mencionaba el objetivo ini-
de la naturaleza, como de la sustancia. cial de la autora de abordar el tema de
La autora no elude una cuestión pro- su estudio desde las distintas perspec-
blemática como la del sujeto en tanto tivas que presenta Aristóteles. Hubiera
que forma individual, y el tipo de iden- bastado para cumplir lo prometido con
tidad que le corresponde. Un último repasar todas y cada una de ellas. Pero
frente para el estudio del movimiento lo que se nos ofrece es mucho más. No
lo presentan los vivientes. Como señala es una mera secuencia de capítulos, cada
Carbonell, “en el pensamiento aristo- uno con su enfoque. El trabajo analítico
télico, la vida constituye el locus ideal y de comprensión filosófica que lleva a
para entender el movimiento, y con ello cabo Carbonell se despliega con una uni-
también los conceptos claves de la meta- dad orgánica, crece al mismo tiempo que
física” (199). Si hay sustancias por exce- madura su articulación y gana en clari-
lencia, esas son los seres vivos; y si hay dad expositiva.
un campo de estudio del movimiento, La investigación recorre pasajes cen-
ese es el del movimiento del viviente. trales de la Metafísica, la Física o el De
Es inevitable partir de la conocida fór- Anima, en los que comparece sin amba-
mula de Aristóteles: “el alma –forma de ges la compleja y a la vez sutil argumen-
los vivientes− es acto que tiene la vida tación del Estagirita, con sus grandes
en potencia”. En este ámbito, Aristóteles hallazgos y sus formulaciones abiertas
despliega su capacidad dialéctica al a diversas interpretaciones, no siempre
máximo: enriquece la analogía entre conciliables con otras tesis. Las cues-
la definición de movimiento y de alma tiones que se discuten a lo largo de esta
con la distinción entre niveles de acto monografía exigen finura de análisis,
y potencia en el De Anima, dando paso y la capacidad de no perder de vista el
a la consideración del movimiento per- aspecto del problema que Aristóteles
fectivo, esto es, del cambio hacia la pro- analiza al hilo de argumentaciones
pia plenitud. Anudando los múltiples que unas veces parecen avanzar en zig-
hilos de la exposición, Carbonell con- zag y otras retroceden tras haber suge-
cluye que “mantenerse en la vida para los rido el logro de un resultado definitivo.
vivos significa ser capaz de autorregular Carbonell sabe en todo momento −y lo
su propia estructura, de tal modo que la muestra− hacia dónde va con su expo-
interacción con el medio no implique su sición; recupera conceptos ganados en
destrucción. Aunque esta autorregula- capítulos anteriores, y propone plantea-
ción sea movimiento, no es alteración al mientos de mayor angular que contribu-
modo de destrucción de contrarios, sino yan a enfocar cada vez con más precisión
al modo de la preservación. Esta activi- el problema del movimiento.
dad de preservación equivale a habér- A lo largo del estudio se traen a la
selas con los principios disgregadores exposición y discusión de los problemas
propios de los elementos. El alma es el las voces más significativas de la variada
principio que salva a los elementos que y polémica conversación que la comu-
componen el cuerpo de la disgregación nidad filosófica mantiene desde anti-
a la que se someterían si siguieran los guo en torno a estos conceptos claves del

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reseñas [23 1]

aristotelismo, en particular, y del pensa-


miento filosófico, en general. La biblio-
grafía aportada es de relieve tanto por su
calidad como por la variedad de enfo-
ques y tradiciones; con ella la autora abre
su propia investigación a una comuni-
dad filosófica de gran amplitud. No se
puede dar la cuestión por cerrada, lo que
no significa que no esté presentada en su
totalidad. Pero en filosofía las cuestio-
nes no se agotan, pese a que se planteen
adecuadamente, como es el caso de esta
monografía.
En algunos ámbitos del profesiona-
lismo académico se suele identificar
pensamiento y crítica, como si la discre-
pancia fuera garantía de una mayor ver-
dad. En realidad, sabemos que nuestro
conocimiento se apoya básicamente en
el aprendizaje a partir de lo sabido por
quienes nos preceden. Nunca dejamos
de ser aprendices, también de nuestros
contemporáneos. Pero para aprender
hay que confiar. El libro de Carbonell
merece esa confianza, y por ello reco-
miendo su lectura.

Lourdes Flamarique
Universidad de Navarra - España
lflamarique@unav.es

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