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Las contrapartes del amor

Desde el principio de la humanidad se ha demostrado que dependemos de otro ser

humano, no solo para la supervivencia de la especie, sino, que también es una necesidad del

alma. Así que es claro que constantemente vamos a necesitar del otro. El problema radica

ahí, en que no podemos entregarle todo al otro. Debe quedar ese amor poco escuchado,

pero el más importante; el amor propio. Claro que este tiene su contraparte, no puedes

quedarte con tu amor propio y enfrascarte en tu propio ego. Dicho esto, llego a la

conclusión que el amor debe ser un equilibrio entre el amor propio y el amor por los demás.

El amor debería ser un equilibrio entre estas dos contrapartes; el amor propio y el amor

por los demás. Con el amor propio me refiero a que debes empezar a evaluarte y

reconocerte como persona. Aceptarte y mejorar esos aspectos que no te gustan del todo y

así mismo amar las cosas que no puedes cambiar. Es importante trabajar en que haya ese

amor propio, porque no deberías estar todo el tiempo con el foco en los otros. Empezarías a

actuar por necesidad, a actuar por encajar y cambiarias tu forma de ser por los demás.

Tienes que tener tu propio foco, tu propia preselectiva y empezar a reconocerte como un ser

humano, una persona que tiene los mismos derechos que los demás, que también está en

constantes errores y que intenta mejorar cada día.

Algunas personas dicen que tú en el amor debes darlo todo de ti, sacrificarte por la otra

persona. En lo cual, no estoy de acuerdo. El amor no se trata “de quién da más por el otro”
o quien “se sacrifica más por el otro”. No es un tipo de competencia de egos y de formas de

vidas. Tu entregas una parte de ti y la otra persona debe entregar de igual manera una parte

de ella. La otra parte de cada persona se reserva para ella misma, para su amor propio. El

amor propio se empieza por hacer las cosas que te gustan, pasar tiempo a solas contigo

mismo, darte gustos, saber que te agrada y que no te agrada y empezar a formar una

relación contigo mismo. Cuando esa parte de la balanza está bien alimentada, la otra parte

entrara a hacer un equilibrio.

Walt Whitman, poeta, ensayista, periodista y humanista estadunidense. Escribió en su

poema “me canto a mí mismo” lo siguiente: “Me celebro y me canto a mí mismo y lo que

yo diga ahora por mí, lo digo de ti, porque lo que yo tengo lo tienes tú y cada átomo de mi

cuerpo es tuyo también”. Whitman deja en claro el respeto y amor que se tenía a sí mismo.

Pero no se idolatra, no. El reconoce la igualdad entre seres humanos y da a entender que

nos debemos respeto los unos a los otros y que somos un equipo, un complemento, uno

mismo. Así que podríamos decir que el amor consta de dos o más personas y que cada una

de ellas tiene que entregar lo mismo que las otras personas, manteniendo siempre su amor

propio.

Muchas veces las relaciones se rompen porque una persona tiende a estar más

entusiasmada en la relación que la otra persona. Y casi siempre la persona que da más en la

relación empieza a dar más de lo que debería dar, da tanto, que se olvida de su amor propio,

de su libertad y está en la sombra de la otra persona. Y si la persona se llega a ir, la persona

que dio todo en esa relación sin recibir el interés de vuelta, se sentirá vacía y mal consigo

misma. Por eso es importante construir ese amor propio que no sobrepase del ego y
después, cuando estés listo para tener una relación asegúrate de que la otra persona te

entregue, lo que tu entrega. Que se una equivalencia, un equilibrio y un complemento. Por

eso el amor debe ser un equilibrio entre dos contrapartes; el amor propio y el amor por los

demás.

En conclusión, el amor debe ser un equilibrio entre tus necesidades y las del otro.

Ninguno está obligado a cambiar su forma de ser, ni a sacrificarse por el otro. La palabra

sacrificarse de por sí, no tienes nada que ver con el amor. Así que hay que aprender a

querer al otro y quererte a ti mismo. El amor debe ser un sentimiento agradable y que haya

participación de dos personas. Para finalizar quiero dejar esta reflexión en forma de

pregunta ¿Si no existiera el amor propio, existiría ese amor por los demás?