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Ley general de sociedades

El art. 40.- reparticiones de utilidades


Análisis y Comentario: Que comentamos tiene un doble propósito: asegurar la
intangibilidad del capital social, impidiendo que el mismo se vea reducido a
través de la distribución de utilidades ficticias; y cumplir con el compromiso y
pacto social de remunerar al capital en gestión económica y expuesta a riesgo.
Destacan en la norma, tres conceptos: a. la vinculación de las utilidades con el
balance general anual o parcial que las demuestre. Que en ningún caso se
repartan por concepto de utilidades mayores cantidades que las que
efectivamente existan como tales, y que tratándose de normas imperativa, sea
nulo cualquier pacto que contraríe los dos supuestos anteriores.
Si no hay balance general anual o balance general parcial, no existe elemento
de juicio indubitable que permita hacer reparto de utilidades, pues ni siquiera
puede apreciarse la existencia objetiva de las mismas. Se corre el riesgo de
disponer del capital social en forma subrepticia. Si lo que se reparte por utilidades
excede del monto real de las obtenidas, se está distribuyendo el capital social en
forma deliberada, pues conociéndose el monto de los beneficios se está
entregando a los socios cantidades que no pueden provenir sino del capital. El
mismo propósito de defender el capital social, inspira el segundo párrafo de este
artículo 40, cuando establece que si se pierde una parte del capital social no
puede hacerse reparto de utilidades hasta que el capital sea reintegrado se haga
la reducción del mismo en la cantidad correspondiente. La ley quiere, en esta
forma, que si existen pérdidas, antes de distribuir utilidades se complete el capital
hasta su cifra originaria o modificada, si esto se hubiere efectuado con las
formalidades de ley. De no ser así se afectaría el derecho de los acreedores toda
vez que el patrimonio indisponible que es el capital, estaría de hecho siendo
mermado en razón de las pérdidas sufridas.
Constitución política del estado
Derechos sociales y económicos
Artículo 28.- El estado reconoce los derechos de sindicación, negociación
colectiva y huelga. Cautela su ejercicio democrático:
1. Garantiza la libertad sindical.
2. Fomenta la negociación colectiva y promueve formas de solución pacifica de
los conflictos laborales. La convención colectiva tiene fuerza vinculante en el
ámbito de lo concertado.
3. Regula el derecho de huelga para que se ejerza en armonía con el interés
social.
Señala sus excepciones y limitaciones.

Comentario:
Los trabajadores pueden reunirse y manifestar su desconcierto o malestar ante
cualquier problema laboral porque está ejerciendo la democracia que le rige
como persona. Además esto promueve que ambas partes dialoguen por
solucionar sus conflictos, lleguen a un acuerdo y logren definir su situación en
paz y armonía por el bien de ambos.

Artículo 29.- El estado reconoce el derecho de los trabajadores a participar en


las utilidades de la empresa y promueve otras formas de participación.
Comentario:
La empresa puede solicitar la participación de sus trabajadores en cualquier
evento o requerimiento extra laboral que demande utilidad de sus trabajadores y
todo esto lo reconoce el estado; fomenta el buen trato y confianza, además de
mejorar las relaciones laborales entre ambos.