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DE LAS ARTES DE LA EXISTENCIA A LA LEY DE IDENTIDAD DE GÉNERO EN

LA ARGENTINA DEL SIGLO XXI:


¿LA SEXUALIDAD MODERNA HA MUERTO?

Maximiliano Musto mustomaximiliano@hotmail.com


U.N.E.R. - Licenciatura en Ciencia Política

EJE: Cuerpo y vida: el castigo en los discursos filosóficos, jurídicos y políticos en


nuestro presente.

PALABRAS CLAVES: Subjetividad Sexual, Estética de la Existencia, Cuadritemática


de la Austeridad Sexual, Élites sexuales, Sexualidad Moderna vs. Sexualidad
Posmoderna.

I-RESUMEN:
Comenzar por reflexionar sobre un interrogante: ¿cómo el poder nos constituye como
sujetos morales de una sexualidad?, fue la condición necesaria para comprender no sólo el
estallido del dispositivo de la sexualidad (siglo XIX) sino para comprender la reformulación
de las sexualidades en nuestro tiempo. En este sentido, problematizar y desacralizar los
regímenes de verdad propuestos por las “élites de la sexualidad” en los primeros siglos a. C.,
también nos lleva a identificar los dispositivos de poder que se expresan a partir de ciertos
saberes y que luego se van a proliferar en los discursos, las instituciones, las prácticas y en
los cuerpos a partir de una nueva razón de gubernamentalidad liberal (la sociedad
disciplinaria) donde se configura la organización de una biopolítica en donde la sociedad civil
termina siendo un espejo de las tecnologías liberales del gobierno y de las elites que lo
componen. En cuanto a la sexualidad se impulsan “modos” y “estilos” sobre los que opera el
poder y sus tecnologías. Ahora bien: ¿cuáles son esos cuerpos de la sexualidad que muchas
veces resultan con mayores estigmas dentro del sistema?; ¿Cómo son esos cuerpos?; ¿Cómo
es la relación del poder con esos cuerpos?; ¿cuáles son esos cuerpos castigados por los
dispositivos de un modelo de la sexualidad binario?. Para dar cuenta de ello, nuestra
perspectiva pretende una postura filosófica, pragmática y posmoderna de la sexualidad.

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II-INTRODUCCIÓN
El “dispositivo de sexualidad” propio de la nueva gubernamentalidad liberal, determina
una sexualidad que pretende [...] el establecimiento de un conjunto de reglas y normas, en parte
tradicionales, en parte nuevas, que se apoyan en instituciones religiosas, judiciales, pedagógicas,
médicas. (Foucault; 2003:5). Este mecanismo de poder punitivo, orienta a los sujetos a
reconocerse como individuos sujetados a una sexualidad y, a una lógica “unívoca” para
entender la sexualidad. Este proceso punitivo, a partir de las instituciones y una determinada
hegemonía que impulsan las elites sexuales, van a limitar la probabilidad subjetiva del uso de
los placeres y van a constituir un sistema de valores como garante o guardián de una
moralidad sexual. Consecuentemente, ello da lugar, a "códigos" de comportamiento y
"modos" de sujeción que se van imponiendo bajo una linealidad: hombre-mujer/sexo-género.
Esta fórmula, basada en el fundamento biologicista y su carácter meramente reproductivo, se
materializa bajo la legalidad que impulsa el propio Estado bajo un sistema de penas. Por
ejemplo, si nos remitimos al caso puntual de cuerpos no normativos, sus formularios de
gestión el Estado sigue sistematizando información bajo aquella linealidad dejando por fuera
la identidad de múltiples sexualidades en nuestros tiempos.
Esta manera de operar, es lo que nos lleva a reflexionar sobre la existencia de una
"sexualidad encorsetada" bajo canales punitivos que son propios de la modernidad en donde
las Artes de la Existencia, propias de la Antigüedad, pierden su autonomía. Vale decir, en la
modernidad los sujetos de una sexualidad se encastran en una identidad sexual que “deviene”
determinada, orientada e impuesta y que "anula" la posibilidad de discernimiento o
posibilidad del reconocimiento de otras sexualidades fuera de esas tecnologías de
normalización que construye el biopoder dando lugar a diversos "mecanismos de represión"
sobre los que opera la construcción de una “subjetividad sexual neoliberal” y, dónde el
cuerpo, la vida, las pasiones y otros modos de vivir se politizan bajo la mirada del yugo de la
biopolítica que busca el control, la clasificación, la distinción y la reproducción de la
población bajo un sistema permanente de penalidades y dispositivos represivos sobre la
sexualidad(es).

II- LA FILOSOFÍA PAGANA y LA ELABORACIÓN DE LOS REGÍMENES DE


VERDAD: DE LAS ARTES DE LA EXISTENCIA A LA PÉRDIDA DE SU
AUTONOMÍA.
La construcción moral sobre la sexualidad tuvo un gran impacto en las sociedades
occidentales que comienzan con las Artes de la Existencia, [...] Por ellas hay que entender las
prácticas sensatas y voluntarias por las que los hombres no sólo se fijan reglas de conducta, sino que

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buscan transformarse a sí mismos, mortificarse en su ser singular y hacer de su vida una obra que
presenta ciertos valores estéticos y responde a ciertos criterios de estilo. (M. FOUCAULT, 2003:9).
Estas artes problematizan sobre cuatro ejes de la experiencia y sobre la existencia de
relaciones concretas que giran en torno al uso de los placeres sexuales. En estas artes griegas,
se cimentó la construcción de lo que M. Foucault denominó como cuadritemática de la
austeridad sexual que con la nueva gubernamentalidad liberal serán reformuladas y perderán
su autonomía con la fundación del poder pastoral, y posteriormente, las prácticas educativas,
médicas y psicológicas, marcando determinadas relaciones con el cuerpo; con la mujer; entre
los muchachos; y con la verdad. Si bien, [...] en la Antigüedad, la actividad y los placeres sexuales
fueron problematizados a través de las prácticas de sí, al hacer jugar los criterios de una “estética de
la existencia”. [...] desde la Antigüedad clásica hasta los primeros siglos del cristianismo, [...] el uso
de los placeres, ésta consagrado a la forma en que la actividad sexual que ha sido problematizada
por los filósofos y los médicos, en la cultura clásica del siglo IV a. C. (M. FOUCAULT, 2003:10)
En este sentido, todos los “modos” y “estilos” que hoy conocemos del comportamiento
moral de la sexualidad devienen de [...] la ética cristiana y la moral de las sociedades europeas
modernas, pero que ya estaban claramente presentes en -el corazón del pensamiento griego o
grecorromano. (M. FOUCAUL; 2003:12). Este modelo o esquema de represión subjetiva
constituye las problematizaciones sexuales que terminan definiendo una “moral de la
sexualidad” muy fuerte y, bajo una mirada que pretende “orden” y “diferenciación”.
Desde nuestra perspectiva, sostenemos que las artes de la existencia remiten a desarrollar
un objetivo fundamental: proponer reglas de comportamientos sexuales que, luego, serán la
base para pensar la sexualidad de la modernidad burguesa, el varón macho con moral viril,
blanco y patriarcal que ante las prácticas de “las ciencias del hombre” y sus estrategias de
sujeción, recaen ante parámetros represivos y, a partir del cual, el sistema religioso opera,
incluso en nuestro tiempo, como “guardián” de aquella moral sexual y viril fundamentada
bajo la reproducción y el vínculo matrimonial cimentado bajo la monogamia sexual y binaria.
Este modo de interpretar la sexualidad se constituye y se encorseta bajo determinados juegos
de verdad y determinadas relaciones de poder que se ejercen sobre el sistema de valores -
culturales, simbólicos y hegemónicos- en determinadas sociedades y, bajo una
direccionalidad, que implica un entendimiento de cómo “debe vivirse” la sexualidad en un
“modelo disciplinario”.
Brevemente, si nos detenemos interpretar la cuadritemática de la austeridad sexual
foucaultiana, encontramos cuatro puntos de problematizaciones que ya se engendran en el
corazón de la cultura griega y grecolatina:

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1) El temor vinculado a uso sexual que desde el siglo XVIII, fue pregonado por la
medicina y la pedagogía, bajo un parámetro naturalista y científico; por el paradigma
médico hegemónico del siglo XIX; y por una tradición cristiana que otorgaba al
placer la posibilidad de dominar la muerte y el mal.
2) Un modelo de comportamiento referido a la monogamia sexual, a la virtud que
implica la conyugalidad y la fidelidad -exigible a la mujer- junto a la condena del
adulterio que vienen desde el estoicismo. Otro comportamiento, asociado a la virtud,
era la virginidad como una manera de autocontrol que eleva la espiritualidad del alma
bajo una conyugalidad mutua y bajo parámetros de fidelidad que generan una
importancia moral y política.
3) Una imagen que condena la conducta homosexual o los modos femeninos en el
varón que en cuanto a los gestos, sus modos, su coquetería, las expresiones de su
cuerpo, sus movimientos, todo ello asociado a una imagen femenina será lo que
conforme esta clasificación que descalifica y que basa en una inversión de las
funciones procreadoras de la sexualidad y las relaciones entre los individuos del
mismo sexo.
4) Un modelo de austeridad que se vincula a la idea de abstinencia sexual, la
virtuosidad y el acceso a la verdad a partir del ejercicio espiritual, del amor y de la
sabiduría.
Podremos decir que estos cuatro fundamentos son propios de ciertos saberes e
instituciones de gran poder y de alcance, a partir de lo cual, [...] no hay que concluir que la
moral cristiana del sexo en cierta manera estuviera “preformada” en el pensamiento antiguo; más
bien hay que pensar que muy pronto, en la reflexión moral de la Antigüedad, se formó una temática -
una “cuadritemática”- de la austeridad sexual, alrededor y a propósito de la vida del cuerpo, de la
institución del matrimonio, de las relaciones entre los hombres y de la existencia de sabiduría. [...]
ahí donde las prohibiciones son más fundamentales, ahí donde las obligaciones son más coercitivas,
de manera más general, las morales desarrollan las exigencias de austeridad más insistentes. [...]
Pero pareciera que no era así en la Antigüedad. Ello surge ya muy claramente en la disimetría muy
particular alrededor de esta reflexión moral sobre el comportamiento sexual: las mujeres se ven
obligadas en general (y salvo la libertad que puede darles una situación como la de cortesana) a
constricciones extremadamente estrictas: y sin embargo no es las mujeres a quienes se dirige esta
moral; no son ni sus deberes no sus obligaciones lo que ahí se recuerda, justifica o desarrolla. Se
trata de una moral de hombres: una moral pensada, escrita y enseñada por hombres y dirigida a los
hombres, evidentemente libres. Por consiguiente, moral viril en la que las mujeres sólo aparecen a
título de objetos o cuando mucho de compañeras a las que hay que formar, educar, vigilar, mientras

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están bajo el poder propio, y de las que hay que abstenerse, al contrario, cuando están bajo el poder
de otro (padre, marido, tutor). Sin dudas nos encontramos aquí ante uno de los puntos más notables
de esta reflexión moral: no intenta definir un campo de conducta ni un dominio de reglas válidas -
según las inflexiones necesarias- para los dos sexos; se trata de una elaboración de la conducta
masculina hecha a partir del punto de vista de los hombres y con el fin de dar forma a su conducta.
[...]Se dirige a ellos con ocasión de las conductas en las que justamente habrán de hacer uso de su
derecho, poder, autoridad y libertad: en las prácticas de los placeres que no están condenados, en
una vida de matrimonio ninguna regla ni costumbre impide al hombre tener relaciones sexuales
extraconyugales, en las relaciones con los muchachos, que por lo menos hasta ciertos límites son
admitidas, comunes y aun valoradas. Es necesario comprender estos temas de la austeridad sexual,
no como una traducción o un comentario a prohibiciones profundas y esenciales, sino como
elaboración y estilización de una actividad en el ejercicio de su poder y la práctica de su libertad.
(FOUCAULT; 2003:17)
Desde nuestra perspectiva, esta sujeción de la sexualidad, se cimenta ante la necesidad de
regular el uso de los placeres y un haz de relaciones concretas que no tendrán lugar de vivirse
libremente bajo el nacimiento del dispositivo de una sexualidad normativa y performativa
bajo la fundamentación que atañe una idea de “identidad sexual” relacionada directamente
con los “órganos sexuales” en la que se constituye una identidad sexual "determinada". Éste
es el momento donde se configuran [...] las codificaciones de conductas y la definición
estricta de lo permitido y lo prohibido. (M. Foucault; 2003:21) como también [...] la relación
consigo mismo (y las prácticas de sí que se le vinculan) han sido definidas, modificadas,
reelaboradas y diversificadas. (M. Foucault; 2003:22)
Entonces, lo que tratamos de poner en relevancia, es como se transforma y se define a un
sujeto de una conducta sexual bajo formas de subjetivación distintas entre el lapso histórico
que va [...] del pensamiento griego clásico a la constitución de la doctrina y de la pastoral
cristiana de la carne. (M. Foucault;2003:22) y, qué será lo que el filósofo francés desarrollará
en el (tomo IV) de Historia de la Sexualidad: Las confesiones de la Carne, donde sostendrá
que las artes de las artes son las que marcaran esa [...] dirección espiritual, el examen de uno
mismo, el control atento de sus actos, sus pensamientos por parte del sujeto, la exposición
que hace de ellos a otro, el pedido de consejos a un guía la aceptación de las reglas de
conducta que él propone son una tradición muy antigua. (M. Foucault, 2019:127)
Ello da lugar a identificar como el dispositivo de la sexualidad, propio del siglo XIX,
produce un cambio abismal en interpelación de la subjetividad que opera junto a la
construcción de una hegemonía de la sexualidad que sostiene un continuo bajo una idea de
subjetion al estilo butleriano que implica una doble conceptualización [...] sujeción y

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subjetivación (el proceso de devenir sujeto) [y, dar cuenta, que] [...] el sujeto se forma en la
sujeción. (Butler,2016:7), a modo de identificar como esta sujeción constituye una relación
determinada del sujeto consigo mismo que lo lleva a la identificación con un sujeto ético y
encorsetado en una identidad que es propia de un modo de subjetivación antigua y,
consecuentemente, moderna pese a sus diferencias que en esta última se reformulan.

III- LA SEXUALIDAD POSMODERNA EN LA ARGENTINA DEL SIGLO XXI.


¿Qué fue lo que hizo posible pensar una sexualidad posmoderna en la Argentina del siglo
XXI?; ¿cuáles fueron las situaciones coyunturales expresadas que permitieron dar vuelta el
discurso de los juegos de verdad de la sexualidad moderna en un país con fuertes valores
morales respecto de la sexualidad?. Para responder estos interrogantes, se hace necesario el
análisis de situaciones coyunturales que nos permiten comprender una perspectiva
posmoderna de la sexualidad.
Si nos situamos en la Argentina de mediados del siglo XX y principios del siglo XXI,
podemos identificar, cuatro leyes que dieron apertura a una serie de transformaciones que
producen cambios de perspectivas en el sistema cultural de la sociedad argentina. Ellas son, a
nuestro entender: la Ley del Voto Femenino (1948); la Ley de Divorcio Vincular (1987); la
Ley de Matrimonio Igualitario (2010) y la Ley de Identidad de Género (2012). Estas
trasformaciones que se producen en el campo de lo jurídico, dan cuenta, de un devenir que
marca un cambio de época permitiendo así transformar la estructura social de nuestro país.
Indudablemente, ello implica un proceso que pondrá en “jaque la estructura”, o dicho de
otra manera, la posibilidad de “repensar la estructura” que es lo que nos permite, tensionar la
idea hegemónica de la sexualidad y del género, lo que propone la posibilidad de [...] ampliar
el campo de indecibilidad estructural (Laclau, Ernesto; 1997:65), en el que ya no queda lugar para
el fundamento pero sí para la política. Y en donde [...] El fundamento de la política, en efecto, no
es más que la convención que la naturaleza: es la ausencia de fundamento, la pura contingencia de
todo orden social. Hay política simplemente porque ningún orden social se funda en la naturaleza,
ninguna ley divina ordena las sociedades humanas. [...] Nuestro mundo gira “en sentido contrario”,
y quien quiera curar a la política de sus males no tendrá más que una solución: la mentira que
inventa la naturaleza social para dar un arkhé a la comunidad. (Ranciere; 2007:31) . Y en
consecuencia, diríamos la mentira impuesta por un arkhé de la sexualidad.
Estos procesos que permiten el desmembramiento de la estructura social dan apertura a
un campo de posibilidades que permite el reconocimiento de derechos donde está implicado
el campo de la sexualidad y ciertas operaciones de poder de las elites sexuales. Precisamente

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el reconocimiento de las sexualidades -no normativas- a partir de la ampliación de legítimo
derecho respecto al vínculo matrimonial entre las personas del mismo sexo y el
reconocimiento de una identidad autopercibida permiten un giro en la manera de pensar la
sexualidad en el siglo XXI en nuestro país.
Para comprender estos procesos de transformación, en el ámbito nacional,
necesariamente debemos comprender la importancia del giro lingüístico, hermenéutico o
discursivo en el marco de la posibilidad que habilita a otros juegos de lenguajes. Otro
acontecimiento internacional importante es el Mayo Francés del 68 que marca un cambio de
época, en donde el foco, ya no es el lenguaje discursivo, sino “el deseo”, “el cuerpo”, y “la
pasión”, es decir, “el lenguaje corporal” que permite pensar la sexualidad y el cuerpo de
manera absolutamente diferente a la propuesta por el dispositivo de la sexualidad moderna.
Reflexionar respecto de ¿qué futuros podríamos pensar para la nueva sexualidad?,
creemos que aquel que se halle bajo la idea emancipadora de la sexualidad(es), y de las líneas
de acción y manifestación que logran ciertos cuestionamiento a los parámetros del deber ser
de la sexualidad. En este sentido, el acontecer de la(s) sexualidad(es) posmoderna(s) van a
dar cuenta de una relativa “resistencia” respecto de las técnicas de producción del cuerpo, de
la subjetividad, del discurso, de las prácticas y de lo simbólico, vale decir, esa resistencia a la
normalización que busque complejizar, tensionar y desacralizar los textos evidenciando que
otras maneras de vivir y entender la sexualidad(es) existen.

VI-ALGUNAS REFLEXIONES
Toda nuestra reflexión, deviene ante la posibilidad que nos habilita la posmodernidad al
permitir el reconocimiento de que otras identidades sexuales como otra(s) sexualidad(es)
existen. En este sentido, creemos que la sexualidad que se construye bajo el devenir de la
posmodernidad, incurre a una nueva narrativa, una nueva concepción de la(s) sexualidad(es)
que abraza distintas expresiones de la sexualidad como aquellas emprendidas en los
colectivos LGBTQIA+. A ello hay que sumarle, la “deconstrucción del concepto de género”
que le debemos a los movimientos feministas y que resulta fundamental para poder pensar
otros cuerpos de la(s) sexualidad(es).
Estas transformaciones que permiten eclosionar la cuadritemática de la austeridad sexual
del pensamiento griego y filosófico de los primeros tiempos y de la pastoral cristiana, el
poder médico y las ciencias psíquicas después, entrarán en tensión ante la reformulación de
otros juegos de lenguajes en cuanto a la sexualidad(es) y otras relaciones-manifestaciones con
el cuerpo, las pasiones, el deseo. En este sentido, la sexualidad posmoderna abraza

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concepciones con raigambre en la diversidad, la alteridad, el reconocimiento de derechos y
un sentido pluralista que reivindican otras verdades para interpretar otros modos de vida.
Mientras que la idea de sexualidad moderna que es “Tradicional, falocéntrica y patriarcal”
sigue sosteniendo ciertos valores sagrados junto a códigos de comportamiento morales, de
sujeción y a un sistema de valores que nos “orientan” a vivir bajo una idea “determinada” de
la sexualidad que se configura bajo la hegemonía de las elites sexuales que se materializan en
los discursos, las instituciones y las prácticas que devienen del corazón griego y la cultura
grecolatina, vale decir, [...] La filosofía es entonces el estadio más elaborado de la concepción del
mundo, el nivel donde más claramente aparecen las características de la ideología como expresión
cultural de la clase fundamental. (H. Portelli; 1992:20)
Si bien, el siglo XX, trajo aparejado grandes transformaciones, la década del 60 nos
propone un cambio en las perspectivas ideológicas y un fuerte contenido, que no es sólo
discursivo sino que propone otro tipo de relación con el cuerpo, la sexualidad, el género, las
pasiones y los “modos” de vivir y de pensar la vida, el cuerpo y la sexualidad permitiendo
así, y afortunadamente, la “falla de la estructura” que habilita un momento pluralista y
agonístico en términos de C. Mouffe.
Ahora bien, sin Giro Lingüístico, sin Mayo Francés los procesos de transformación
cultural en nuestro país, no hubieran sido posible. A partir de ello, pensar las sexualidades y
como estas se expresan a partir de otro lenguaje: el corporal, nos sumerge ante la diferencia
que ahora manifiesta el cuerpo.
Nuestra perspectiva, declara el carácter de pensar un cuerpo “irruptivo” del dispositivo de
la sexualidad que pondrá en vaivén aquellos parámetros socioculturales que implicaron la
estetización de la vida y su relación con las tecnologías de la normalización, las instituciones
tradicionales, el sistema de valores, etcétera. Y en definitiva, una irrupción que permite la
eclosión del andamiaje moderno de la sexualidad, ya que ahora, la sexualidad se ve afectada
en las esferas de lo público y de lo privado. Si antes, las cuestiones de sexualidad,
permanecían en lo privado. Ahora se politizan y emergen en la esfera pública.
Para finalizar, nos preguntamos sobre el encabezamiento de esta ponencia: ¿la sexualidad
moderna ha muerto?. Desde nuestra perspectiva, creemos que en cierta medida, sí;
particularmente, en el desmembramiento del vínculo “sexo-identidad”, y en dónde ésta
última, cuando deviene auto-percibida o auto-construida, inmediatamente, reformula y
deconstruyen el vínculo sexo-género-cuerpo y el binarismo hombre-mujer que permite otro
entendimiento de la sexualidad Dicho ello, la autopercepción y autoconstrucción de una
identidad, nos permite interpretar una “sexualidad posmoderna” que viene a transformar el

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modo de percibirse como sujeto moral y sujeto de una sexualidad, consecuentemente,
sostenemos central la lógica de “autoconstrucción o autoidentificación de una identidad”
porque es la que nos permite reflexionar sobre otras identidades sexuales y otros cuerpos de
la sexualidad que se politizan. Ahora bien: ¿cuáles son los cuerpos de la sexualidad que
muchas veces resultan con mayores estigmas dentro del sistema?; ¿Cómo son esos cuerpos?;
¿Bajo qué identidad se construyen?; ¿Cómo es la relación del poder con esos cuerpos y su
identidad autopercibida?; ¿cuáles son esos cuerpos castigados por los dispositivos de un
modelo de la sexualidad binario?; ¿Dónde se expresa ese poder de la lógica gubernamental
moderna?1
En este sentido, no pecamos de ingenio, ya que tenemos en claro que [...] las normas
reguladoras del “sexo” obran de una manera performativa para constituir la materialidad de los
cuerpos y, más específicamente, para materializar el sexo del cuerpo, para materializar la diferencia
sexual en aras de consolidar el imperativo heterosexual. (Butler; 2015:18) Pese a ello, de lo que se
trata, es de desacralizar, de cuestionar y deconstruir ciertos modelos de la normatividad de la
sexualidad.
A modo de dar una aproximación a nuestros interrogantes, creemos la posibilidad de
pensar que “el cuerpo”, por excelencia, que permite aquella irrupción es: el cuerpo travesti,
que no sólo deviene políticamente como “travesti” sino que es para el dispositivo de la
sexualidad, un cuerpo impensable.

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Preguntas que surgen de una reflexión propia.

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VII- BIBLIOGRAFÍA
● Foucault, Michel (2003). Historia de la sexualidad 2: el uso de los placeres. Buenos
Aires: Siglo XXI.
● Foucault, Michel (2019). Historia de la sexualidad 4: las confesiones de la carne.
● Foucault, Michel (2012). Nacimiento de la biopolítica. Buenos Aires. Fondo de
Cultura Económica.
● Dews, Peter (1993). Poder y subjetividad en Foucault. En H. Tarcus (comp.).
Disparen sobre Foucault. Buenos Aires: El Cielo por Asalto.
● Scavino, Dardo (1999) “El giro lingüístico”, en “La filosofía actual”, Paidós, Postales,
Bs. As. 21-92
● Laclau, Ernesto (1997) “Deconstrucción, pragmatismo y hegemonía” Ágora,
Cuaderno de Estudios Políticos, número 6, Buenos Aires, 63-89.
● Ranciere, Jacques (2007) “El desacuerdo. Política y Filosofía”. Cap. I “El comienzo
de la Política”, II “La distorsión: política y policía”, Nueva Visión, Buenos Aires, 13-
ss.
● Judith, Butler (2016) “Mecanismos Psíquicos del Poder”
● Judith, Butler (2015) “Cuerpos que importan”: sobre los límites materiales y
discursivos del “sexo”. Buenos Aires: Paidós, 2015. Introducción, Cap. I.
● Hugues, Portelli (1992). Gramsci y el Bloque Histórico. Siglo Veintiuno, Cap. I.
● Casullo, Nicolás (1995), “Modernidad. Biografía del ensueño y de la crisis
(introducción al tema)” en “El debate modernidad post-modernidad”, El cielo por
asalto - Edic. Punto Sur, Bs As.
● Scavino, Dardo (1999) “El giro lingüístico”, en “La filosofía actual”, Paidós, Postales,
Bs. As. 21-92

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