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TEMA 1: LA NOVELA PICARESCA. CAUSAS DE SU APARICIÓN.

PICARESCA
Y SOCIEDAD DE LA ÉPOCA.

La aparición de El Lazarillo de Tormes dio inicio a uno de los subgéneros más


representativos de la época áurea de nuestra literatura: la novela picaresca. La producción de
obras de este género tuvo lugar durante 100 años escasos, encuadrada fundamentalmente en la
época barroca y estrechamente influida por la sociedad y acontecimientos de su época. Algunos
críticos sitúan incluso la publicación de El Buscón como fecha de su finalización, ya que
consideran que las obras publicadas posteriormente no son más que novelas en declive que
conservan algunos rasgos, pero no lo suficientemente marcados como para ser incluidas en el
subgénero tratado. Debemos tener muy en cuenta para poder llegar a comprender la esencia
verdadera de estas novelas que se trata de un género cerrado en cuanto a la época, a su contexto
histórico e intención.
Se trata a todas luces de un género desigualmente repartido en el tiempo, puesto que tras
la publicación de El Lazarillo, en 1554, habrían de pasar más de 30 años para que se produjese
la publicación de la gran segunda novela picaresca por excelencia, El Guzmán de Alfarache, en
1599. Vemos por tanto que, durante el siglo XVI, únicamente se publicó una novela picaresca,
que no obstante es reconocida como la más relevante de su género.
Como ya hemos dicho, la segunda gran novela picaresca es El Guzmán de Alfarache, ya
del siglo XVII. Su primera parte vio la luz en 1599, y la segunda poco después, en 1609. Este
subgénero se cerraría para siempre con la publicación de La Vida y hechos de Estebanillo
González, obra anónima escrita en 1646.

La novela picaresca nació durante el reinado de Felipe II, monarca perteneciente a la Casa
de los Austrias.
Carlos V (1517-1556)
Austrias mayores
Felipe II (1556-1599)

Felipe III (1599-1621)


Austrias menores Felipe IV (1621-1665)
Carlos II (1665-1700)

Ya durante el mandato de éste podríamos decir que comenzó el inicio de la decadencia


del Imperio. Se trata de reinados marcados por la continua intención de mostrar una apariencia

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imperial que contrastaba enormemente frente a una realidad de miseria, pobreza y desengaño
patentes cada vez en mayor grado. Como ejemplo, basta decir que más del 20 % de la población
de Madrid del momento estaba compuesta por mendigos. En este contexto, la novela picaresca,
junto con La Celestina y El Quijote, son considerados los padres de la novela moderna realista
europea.

La novela picaresca se distinguía de otros géneros narrativos coetáneos en:


1.- la cercanía con la realidad social de su tiempo. El telón de fondo de las aventuras de
sus héroes eran ciudades conocidas, que la gente conocía, como Madrid, Toledo…
2.- el carácter de antihéroe del pícaro. Se trata de un protagonista degradado, extraído de
lo marginal, de la más dura realidad, un hijo bastardo. Así vemos cómo aquí quedan atrás los
arquetipos de héroe del caballero o del pastor.
3.- una inspiración híbrida debido a la observación directa de la realidad, junto con la
utilización de personajes y temas literarios y folclóricos.

El Lazarillo, al igual que el resto de novelas picarescas, no se trataba de una novela


estrictamente realista como las del siglo XIX. Recogía una larga tradición literaria de
arquetipos, influidos por los modelos extremos de los diversos estratos en los que se dividía la
sociedad real: ciegos, hidalgos venidos a menos, prostitutas, condes, estudiantes, sacerdotes
corruptos, etc. Todos estos estereotipos conformaban tanto la vida de las personas reales como
la de los personajes de las novelas, que ya anteriormente habían creado una tradición literaria.
Precisamente la innovación de la novela picaresca fue conseguir homogeneizar la literatura
y la vida real.
Gran parte de la crítica concibe la picaresca como un perfecto retrato de su época, es
decir, de la España de entonces, de sus temas, sus costumbres, etc.; y en ese sentido podríamos
considerarla como un auténtico documento histórico-social. De hecho, refleja candentes temas
del momento como eran:
+ La obsesión por la HONRA, ya fuera por la limpieza de sangre (con mucho más peso),
o la relacionada con las mujeres y el matrimonio.
+ La consideración del trabajo como actividad apropiada exclusivamente para las clases
marginales, puesto que se veía como algo deshonroso. Esta visión generaba obviamente
pobreza, marginación, etc., al mismo tiempo que una lucha desenfrenada por la supervivencia.
Dichos valores imperantes coexistían de manera contradictoria, a su vez, con la ideología
cristiana predominante. Aún así, el trabajo manual continuó considerándose deshonroso y tan
sólo la élite social podía acceder al trabajo intelectual.

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+ La toma de conciencia de la desintegración del mundo feudal como tal en España y la
articulación demográfica en núcleos urbanos. Esto llevó necesariamente a la desaparición de
los señores feudales en contraposición con la hegemonía política oficial de la monarquía.

Todos los factores histórico-sociales mencionados marcaron profundamente la vida de la


época, y es preciso considerar esa realidad histórica para poder comprender la novela picaresca
en toda su amplitud. Aunque los siguientes términos ni siquiera tenían cabida en la concepción
crítica de la realidad por aquel entonces, para nosotros es imprescindible tener en cuenta que el
clasismo, el machismo, el antisemitismo, la homofobia, la xenofobia, etc. constituían parte
indisoluble de la mentalidad del hombre de los siglos de Oro.

Como conclusión podríamos decir que la novela picaresca es un género destructivo y


negativo en su planteamiento; y pese a que presente rasgos de humor, subyace en él una fuerte
desesperanza y desolación frente a otros géneros de la época positivos, esperanzados y mucho
más idealizados, como la novela de caballerías o la novela pastoril.

Causas literarias
La exaltación del idealismo renacentista se había manifestado en cuatro géneros: la lírica,
la novela pastoril, la novela caballeresca y la novela de aventuras. En estos géneros sólo cabían
altos sentimientos, tales como el honor, la gloria, el amor ideal, la filantropía… Se eliminaron
de raíz las vulgares realidades de la vida ordinaria, las bajas pasiones, las necesidades (hambre,
miseria…), el dolor, etc. Por ello muchos críticos han querido ver en la picaresca una reacción
literaria creada contra el pastor, el héroe caballeresco, y en general contra toda aquella literatura
idealizada.

NOVELA DE CABALERÍAS → HÉROES Y MITOS → LO SUBLIME

VS.

NOVELA PICARESCA → ANTIHÉROES → LO MARGINAL

El antihéroe, y con él la picaresca, consiguieron derribar al caballero y a los mitos épicos.


De origen español, con él entró en juego lo vulgar, la realidad social, al mismo tiempo que se
cortó de raíz la evasión a mundos no reales o artificiosos. Esto entronca con la corriente literaria
que integró obras como La Celestina, y muchas otras promovidas por el humanismo de
inspiración erasmista (el Erasmismo criticaba la realidad exterior y se difundió principalmente a
través de de las enseñanzas morales incluidas en sus libros). El mismo Lazarillo incluye
entrevelado contenido erasmista con enseñanzas morales para la vida del lector.

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La crítica ha llegado a dudar de si la picaresca nació como reacción ante la literatura
idealizada de las novelas de caballerías y pastoriles, o si fue el éxito de la misma lo que mermó
el gusto por lo idealizado (pese a que éste no decayó demasiado en ningún momento). En
general, los críticos se han inclinado por las causas sociológicas, que además confluyeron sin
duda con las literarias, las cuales actuaron como refuerzo. En conclusión, es más aceptado
pensar que tuvo mayor peso la necesidad de crear un aparato crítico sobre el ambiente social,
espiritual y material que afectaba a la España de entonces.

Causas sociológicas
1. Guerras y regreso de las mismas.
2. Sentimiento de desengaño generalizado.
3. Honra como valor supremo de todos los estamentos.
4. Afloramiento de una cierta crítica social.
5. Causas religiosas: la Reforma y el Concilio de Trento.

La ruina económica que causaron las campañas militares trajo al pueblo una fortísima
desmoralización, y ambos factores afectaron a todos los estamentos de la sociedad. De los
hombres que regresaban de las guerras, algunos eran capaces de someterse a una vida sedentaria
y ordenada, pero otros muchos acababan convirtiéndose en mendigos, hecho que igualmente
generaba gran desengaño entre la población.
La decadencia económica se sufría a todos los niveles, pero fue especialmente cruenta en
el medio rural. La gente de los pueblos emigró masivamente a las ciudades en busca de un
acomodo al servicio de cualquier amo. Dicha situación generó una tendencia al parasitismo y a
la holgazanería, notas por otra parte distintivas de lo picaresco.
Asimismo, España atravesaba un momento histórico en el que aún no se había encontrado
freno a sus antiguas ansias de expansión al mismo tiempo que su población todavía conservaba
el afán de aventura y riesgo.
Por otro lado, el siglo XVI fue testigo de una explosión demográfica que aumentó el
éxodo rural y la superpoblación de las ciudades, llenándolas de desocupados que sobrevivían
gracias a la caridad, al vicio y/o al delito. El aumento de la delincuencia, del hampa y de los
rufianes fue espectacular, en especial en las ciudades de Madrid y Sevilla. La corte de Madrid,
por ejemplo, contaba con 100000 habitantes, de los cuales un 20% se dedicaba a la mendicidad.
Dicha situación encontró pronto reflejo en la literatura, en especial los problemas del hambre y
la holgazanería. Lo mismo ocurrió con el tema de la enorme discriminación social que reinaba,
visible en el gran contraste existente entre la riqueza de unos pocos (las clases privilegiadas), y
la miseria de muchos, de todos los demás. Estos últimos temas mencionados aparecieron,

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además de en la picaresca, en muchos géneros distintos de la época, enfocados desde diferentes
ángulos a su vez: el humor, la parodia, la crítica soterrada, etc.