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LA ESTRUCTURA CONTEMPORANEA DEL DESPOJO

Después de la independencia el desarrollo de los países colonizadores era mucho mayor al


de los países latinoamericanos colonizados, a excepción de Estados Unidos. La industria de
ellos era, y todavía es, mucho mejor a la nuestra y han venido aquí las grandes empresas a
industrializar el país, sin embargo, “la riqueza que genera no se irradia sobre el país entero
ni sobre la sociedad entera, sino que consolida los desniveles existentes e incluso los
profundiza” (Galeano, 1971, p.324). Las empresas latinoamericanas no pueden surgir como
grandes empresas en el comercio internacional ya que las empresas de los imperios del
mercado no les permiten hacer esto lo cual vuelve a los ricos más ricos y a los pobres más
pobres.

La población mundial va creciendo rápidamente cada año y con esto hay más bocas que
alimentar y más necesidades que satisfacer, para lo cual se han creado industrias alrededor
del mundo. La industrialización que los extranjeros vienen a imponer en Latinoamérica no
quiere decir que ellos vengan a ayudarnos a mejorar nuestras propias producciones, sino que
más bien vienen a apropiarse de ellas. Actualmente la mayoría de personas no busca crear
nuevas empresas sino entrar y subir en el nivel de mando de grandes empresas ya existentes
que además son extranjeras. “Nuestros burgueses son, hoy día, comisionistas o funcionarios
de las corporaciones extranjeras todopoderosas” (Galeano, 1971, p.270). Esto hace que
detengamos nuestro propio desarrollo.

De los pocos que se atreven a crear empresas nuevas hoy en día en Latinoamérica fracasan
demasiados. Esto no sólo pasa por falta de capacitación y experiencia por parte del país,
también caen muchos de estos empresarios por la dura competencia a la que se enfrentan
cuando entran en el campo de alguna empresa extranjera. Los negocios más grandes al ver
que entra en competencia una firma nacional no temen en perder un poco de dinero con tal
de acabar por completo con la recién nacida empresa y llevarse el mercado para sí mismos.
De este modo pueden disminuir sus precios hasta sacar de competencia a los demás con
pérdidas menores. “La maldición de los precios bajos no pesa sobre determinados productos,
sino sobre determinados países” (Galeano, 1971, p.308), así los países no podrán generar más
ingresos y de este modo mucho dinero irá al exterior.
Los negocios extranjeros más grandes del mundo poseen tan grande cantidad de dinero que
les permite entrar a manejar las políticas de muchos países, en especial los subdesarrollados,
para su propio beneficio. Estas llegan a manipular gobiernos enteros a cambio de dinero, “El
gobierno exime de impuestos a las empresas y les brinda tasas especiales de cambio, amén
de muchos otros estímulos y franquicias” (Galeano, 1971, p.283). Nadie ha parado esta
costumbre de comprar políticos y de los pocos que son más honestos en cuanto a estos
ámbitos no son usualmente apoyados por el pueblo. Las masas prefieren los líderes que
prometan mayor cantidad de cosas que les puede beneficiar a corto plazo sin darse cuenta
que el beneficio general, y sobre todo a largo plazo, irá siempre hacia el extranjero.

Aunque la industrialización sea considerada por muchos como uno de los aspectos más
importantes para un país, en Latinoamérica se quiere tener, pero no se busca cómo. Los
intentos de nacionalizar empresas siempre terminan en comprar una fábrica vieja a un precio
mucho más alto que el valor real. Las ayudas y los consejos del exterior en cuanto a las
finanzas del país terminan siempre dándole mayores ganancias a los extranjeros y
endeudando más al país. A esto se suma que las investigaciones en áreas que podrían
beneficiar al país son escasas debido a los bajos recursos que se les designan a estas, frenando
nuestro progreso, “América Latina no aplica en su propio beneficio los resultados de la
investigación científica, por la sencilla razón de que no tiene ninguna” (Galeano, 1971,
p.316). Quienes siempre están descubriendo nuevas cosas son los países que vienen a sacar
provecho de nuestras materias primas.

Finalmente se puede decir que lo que nos hace falta en América Latina es cultura y
pensamiento de progreso a nivel nacional y no sólo a nivel personal, “los países, al no romper
previamente con los moldes del subdesarrollo y la dependencia, integran sus respectivas
servidumbres” (Galeano, 1971, p.326). Así los países más desarrollados del mundo obtienen
cada vez mayores ganancias de formas sencillas mientras que los países menos desarrollados
se dejan explotar y no llegan al potencial que podrían tener si existiera una mejor
organización.

Bibliografía
Galeano, E. (1971). Las Venas Abiertas de América Latina. México D. F.: Siglo veintiuno
editores, s.a. Tomado de
http://www.mintrabajo.gob.bo/Upload/Lecturas/BIBLIO/Biblio_21.pdf