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Resumen “¿Qué es la democracia?

” Alain Touraine

Equipo: Cano Michel, Cervantes Montse, Flores Valeria, Rodríguez Alan

Un primer acercamiento a la Democracia

Después de la Guerra Fría, la democracia se ha convertido en la forma de gobierno


que ha vencido caracterizada por la economía de libre mercado. Esta última, le
asegura la separación del mercado, el Estado y la religión. Pero el mercado y la
democracia no van de la mano, pueden existir casos en los que se toleren regímenes
autoritarios que lleven en su modelo la economía de mercado (Como es el caso de
Chile con Pinochet).

El autor menciona que ha existido un distanciamiento entre los representantes


y representados, ya que los representados o electores ven lejanos a estos. De igual
manera, muchos ciudadanos ya no se sienten de esa forma debido al libre mercado
que los ha convertido en consumidores.

El autor determina que el tema central de la democracia es la libertad del


sujeto. La democracia no se define por la participación ni por el consenso sino por el
respeto de las libertades y la diversidad, la purificación étnica es un enemigo de la
democracia. Lo que define a la democracia no es sólo un conjunto de garantías
institucionales sino el respeto a los proyectos individuales y colectivos, sin importar
su etnia, religión o asuntos morales.

De tal forma, se entiende y se respeta al hombre por su individualismo, pero a


este se le atribuye un carácter social al mismo tiempo. La democracia no reduce al
ser humano a ser únicamente un ciudadano; lo reconoce como un individuo libre pero
perteneciente también a colectividades económicas o culturales.

El combinar las libertades de los individuos y de las colectividades podemos


percibir la construcción de una cultura democrática. Sin embargo, esta dualismo que
existe entre el individuo y la colectividad conforma una de las críticas que se le hace
a la democracia. Esta es atacada por un culturalismo que impulsa el respeto a las
minorías hasta la supresión de la idea misma de mayoría y a una reducción extrema
del dominio de la ley. El autor determina que la cultura democrática se define como
un esfuerzo de combinación de la unidad y la diversidad, de la libertad y la integración.
No existe democracia si una y otras no son respetadas. De igual manera, la igualdad
es fundamental en los regímenes democráticos. La igualdad debe significar el
derecho de los individuos a escoger como se gobierna su propia existencia.

De tal manera, la democracia es definida como el régimen en el que la mayoría


reconoce los derechos de las minorías dado que acepta que la mayoría de hoy puede
convertirse en minoría mañana y se somete a una ley que representará intereses
diferentes a los suyos, pero no le negará el ejercicio de sus derechos fundamentales.

El autor señala diversos casos en los que se han cometido errores bajo unos
discursos democráticos, por ejemplo cuando aborda las antiguas revoluciones.
Señala que en un principio tuvieron el objetivo de “salvar” a la democracia de sus
enemigos, pero en realidad dieron a luz regímenes antirrevolucionarios que
concentraron el poder. De esta forma el autor afirma que la democracia corre riesgo
y puede ser destruida por causas violentas como guerras civiles o al engendrarse
oligarquías que concentran el poder y los recursos económicos.

Actualmente la democracia se encuentra en amenaza en los países


“desarrollados” como en aquellos que no son desarrollados, ya sea por dictaduras
totalitarias o por el libre mercado que favorece el aumento de las desigualdades y la
concentración del poder en manos de pequeñas manos.

Sin duda, la pobreza, la dependencia o las luchas internas hacen imposible la


democracia en los países subdesarrollados. El Estado autoritario se puede evitar
mediante movimientos sociales fuertes y autónomos, que arrastran tanto a los
dirigentes como a los dirigidos y puedan oponer resistencia al dominio del Estado
autoritario modernizador y nacionalista, dado que constituyen una sociedad civil
capaz de negociar con aquél, dándoles de esa forma una autonomía real a la sociedad
política.

Finalmente, el autor menciona que el pensamiento moderno ha considerado


que el interés de la sociedad puede funcionar como principio del bien, es decir, se
identifica como bien lo que es útil a la sociedad y como malo lo que le resultaba nocivo.
Sin embargo, cuando se trata del Estado y su relación con la moral el autor menciona
que el gobierno no debe involucrarse en asuntos morales, así como las definiciones
abstractas entre bien y mal; la labor del Estado es mantener el orden, hacer respetar
las leyes y castigar cuando estas no se respeten. Es por ello que la libertad de
opinión, de reunión y de organización es esencial en la democracia, debido a que no
implica ningún juicio proveniente del Estado acerca de temas morales o religiosos.

La limitación del poder

En todas partes desaparecieron las monarquías tradicionales y también las formas de


autoridad familiar y escolar que inculcaron el respeto por las jerarquías consideradas
como naturales y fueron reemplazados por las clases y éstas, a su turno, tal vez por
una multiplicidad de grupos de interés.

La idea democrática, por lo tanto, se encuentra más presente en esta limitación


forzosamente voluntarista y casi siempre contracorriente de las tendencias de la
sociedad moderna que en la ruptura de la autoridad tradicional por Estados que son
con más frecuencia autoritarios que democráticos.

La separación del poder temporal y el poder espiritual dio nacimiento a la


democracia moderna, mientras que en otras civilizaciones los dos poderes se
mantuvieron confundidos. La idea de lo sagrado unifica lo humano y lo divino,
confunde lo espiritual y lo temporal e incluso quita todo sentido a su separación y la
idea de la trascendencia al contrario, separa lo que lo sagrado une, porque sólo se
manifiesta mediante un acontecimiento, una perturbación del orden social, la llegada
de un profeta o aun la del hijo de Dios, la presencia personal del hijo de Dios en el
mundo se para de manera visible el orden de lo espiritual del orden de lo temporal, y
permite el desencantamiento del mundo prescrito en la expresión del Evangelio. El
espíritu democrático debe mucho a la experiencia religiosa, al mismo tiempo que, a
menudo, tuvo que luchar contra el apoyo que las Iglesias daban a los poderes
establecidos.

Limitar al estado y por ende respetar los derechos humanos fundamentales


representa un principio de gran importancia para la idea democrática, es así como el
principal adversario de la democracia en nuestro siglo no ha sido la monarquía o la
dominación de una oligarquía si no el totalitarismo.
Para combatir el totalitarismo es importante reconocer los límites del poder del
Estado. La limitación del poder político nació de la alianza de la idea de derecho
natural y de la sociedad civil, concebida al principio como la sociedad económica,
cuyos actores reivindicaban la libertad del emprendimiento, intercambio y expresión
de sus ideas. Esta libertad fue conocida como la libertad burguesa.

El espíritu de libre comercio se había transformado en espíritu democrático,


éste nació de la alianza del espíritu de libertad y del espíritu de igualdad. Tanto para
Rousseau como para Hobbes, el orden político es el orden de la razón, que se opone
al orden natural, dominado por los deseos ilimitados de cada uno, la modernidad
consiste, en hacer triunfar a la razón, por ende el orden sobre el caos, la violencia, el
egoísmo.

Si Inglaterra es la madre de la democracia, y si Francia traicionó con tanta


frecuencia, es porque el pensamiento democrático afirmó en Inglaterra la autonomía
del individuo y de la sociedad civil, mientras que en Francia triunfaba la búsqueda
inversa de un orden racional y de una identificación completa del hombre con el
ciudadano y, por consiguiente, de la sociedad con el Estado. La Declaración de los
Derechos del Hombre y del ciudadano en 1789 no inaugura el período revolucionario
en Francia; es la consumación de una larga tradición. Pero muy rápidamente este
pensamiento democrático será encubierto por la movilización general al servicio de la
libertad y la República contra los príncipes, que llevará a Napoleón al poder y que
justificará los regímenes modernizadores, nacionalistas y voluntaristas que
dominarán la historia del mundo hasta el final de nuestro siglo XX.

La idea democrática sufrió una transformación tan profunda que se revirtió:


afirmaba la correspondencia de la voluntad individual y la voluntad general, hoy
defiende la posición contraria y busca proteger las libertades de los individuos, sin
embargo la idea de contrato social se basa enana voluntad subjetiva, en tanto que la
voluntad general no es la voluntad de todos, y menos aún la de la mayoría; es tan
objetiva como la conciencia colectiva de la que hablará Durkheim, de modo que la
vida política está dominada no por la unidad del Estado sino por la pluralidad de los
grupos sociales. Kelsen, muy cercano a los socialdemócratas austriacos después de
la Primera Guerra Mundial, deduce de ello que los partidarios son indispensables para
la democracia, pero más importante aún es su rechazo del Estado identificado con el
pueblo y que recibe así una autoridad sin límites sobre las voluntades individuales.

Republicanos contra demócratas

La democracia inglesa conservó durante mucho tiempo una dimensión


aristocrática que la democracia francesa combatió permanentemente. La debilidad de
la tradición democrática francesa, presente también en España, en América Latina y
de manera menos neta en Italia, país de unidad nacional tardía, proviene de la lucha
que debió librar contra un Estado ligado a las fuerzas de mantenimiento y
reproducción del orden social del catolicismo. De ahí la importancia de la acción
antirreligiosa y anticlerical de la República lo cual condujo al pensamiento francés a
confundir república y democracia y sobre todo a preferir la alianza de la república y la
revolución a la de la democracia y las reformas sociales.

Estas dos corrientes de ideas y de estos dos tipos de sociedad política, a una
de las cuales puede denominarse republicana y a la otra demócrata, tornaría un
espíritu de oposición: El espíritu republicano daría importancia central a la
transformación y la intervención del Estado, se opone al espíritu demócrata que
atribuye el papel central a los actores sociales, sin embargo es necesario recordar
que el Estado movilizador ha sido y es el mayor adversario de la democracia, y
quienes lo defienden. No hay democracia sin libertad de la sociedad y de los actores
sociales y sin reconocimiento por el Estado de su propio papel al servicio de los
mismos. Sólo hay democracia cuando el Estado está al servicio no únicamente del
país y la nación, sino de los propios actores sociales y de su voluntad de libertad y
responsabilidad.

Existen ciertos factores que caracterizan al pensamiento democrático tales


como la defensa de la libre elección de los gobernantes por los gobernados, y la idea
de que “los hombres tienen derechos morales contra el Estado”, pero pueden existir
2 caminos que lleven a la democracia: el primero que subordina la política y el derecho
a unos principios que constituyen un derecho natural, y el segundo el que llama
democrático al régimen que asegura la mayor participación posible al conjunto del
pueblo y que elimina el poder de las minorías dirigentes.
La democracia necesita un principio de defensa contra la arbitrariedad del
poder. Principio de doble faz: se llama libertad cuando insiste sobre la limitación del
poder del Estado e igualdad cuando define un principio de resistencia al reparto
desigual de los recursos económicos y políticos. Al final la limitación del poder no es
más que uno de los principios constitutivos de la democracia.

Ciudadanía

En cuanto a la ciudadanía, Touraine señala que la democracia implica una serie de


elementos: garantías, derechos, un sentido de pertenencia y una identidad con la que
la sociedad se identifica, pero con la que a su vez comparte un sentido de
responsabilidad. El autor determina que la responsabilidad que los ciudadanos
sienten con respecto a la participación democrática es fundamental para el
funcionamiento adecuado de la misma.

En el mejor de los casos la identidad nacional está acompañada de responsabilidad


ciudadana, sin embargo, esto no siempre es así. Uno de los problemas que afectan
la unidad nacional es el sentido de identidad, la otredad que trata de sobreponerse.
La sociedad tiende a fragmentarse cuando no existe una cohesión social sólida, ni
una responsabilidad ciudadana que acompañe la identidad nacional. Este fenómeno
está vinculado con la idea del conflicto social ya que la diversidad de identidades y
por lo tanto de intereses implica que haya discordia entre distintos sectores de la
población. En este caso es válida la existencia del conflicto, sin embargo las
exigencias sociales se deben encontrar dentro de un marco legal y mecanismos que
no permitan la preponderancia de unos intereses sobre otros.

La democracia implica conflicto social, pero el autor menciona que la acción


política no debe estar subordinada a ningún principio que no sea político como la
lengua o la etnia de un grupo en específico. Es decir, la política no debe procurar los
intereses particulares de un grupo ya que esta constituye la amenaza más grande
para la democracia. La democracia es incompatible con una obsesión de la identidad
nacional, étnica o religiosa. La democracia debe residir en el espíritu democrático y
no en un líder, símbolo o expresiones nacionalistas.

Touraine explica la composición de la democracia a través de tres mecanismos


institucionales principales. El primero se refiere a los instrumentos constitucionales de
una democracia: combinación entre derechos fundamentales y la ciudadanía. El
segundo es la relación entre el respeto a los derechos fundamentales y la
representatividad de intereses: códigos jurídicos. El tercero es la conjunción entre
representación y ciudadanía: elecciones parlamentarias libres. Estos tres
mecanismos reflejan tres principios: limitación del Estado en nombre de los derechos
fundamentales, representatividad social de los actores políticos y ciudadanía.

Touraine afirma que la Libertad, Igualdad y la Fraternidad es la mejor forma


de definir la democracia porque condensa tres esferas, la social, la política y la moral.
Establece que la democracia es una organización social, el peso no sólo recae sobre
las instituciones y sus mecanismos.

Democracia moderna

El autor establece la distinción entre dos tipos de interpretación de o que se


entiende por una democracia moderna. Por un lado se encuentra la interpretación de
la ampliación democrática en el sentido de que una proporción de la población que
puede votar ha aumentado mientras que la otra interpretación se refiere a la pérdida
de autonomía de lo político en un contexto en el cual predominan los intereses
económicos.

El nacimiento de la democracia moderna ocurre cuando se concibe la idea de


que el representante del pueblo sea el encargado de aplicar las decisiones y se apoye
en los intereses del pueblo. De tal suerte se enfatiza que la soberanía es una
propiedad del pueblo. Se menciona que la ciudadanía se basa en un vínculo social
voluntario que tiene la condición de ser renovada, suspendida o revocada. El autor
define como debe de funcionar la democracia en síntesis: “el pueblo debe expresar
libremente su preferencia por un equipo y un programa de gobierno que no deben
provenir del pueblo mismo sino de los medios instruidos, responsables y preocupados
por el bien público, donde pueden elaborarse y compararse los proyectos racionales”
(Touraine, 1994)

Esta democracia se basa en ideas racionalistas y funcionalistas, por ejemplo,


la ciudadanía se considera como un conjunto de individuos que son capaces de
sobreponer la razón a las pasiones e intereses. Sin embargo, hay quienes no
consideran que todas las sociedades tengan esta característica racional y por lo tanto
encuentran una amenaza en el poder de las masas. Por ejemplo, Schumpeter
apoyaba la idea de que no existe tal racionalidad en los ciudadanos ni que tengan el
conocimiento de problemas que atañen a la sociedad y tampoco la voluntad para
resolverlos por el bien común.

En este sentido, la limitación del poder a la mayoría ha sido una de las


preocupaciones más grandes de la democracia. El autor indica que muchos
pensadores han determinado que los regímenes nacidos de las revoluciones implican
la detentación del poder por parte de la tiranía de la mayoría; es decir, se le teme a la
fuerza incontenible que representa el populismo político como fenómeno.

Algunos países democráticos llevan a cabo ciertas estrategias para evitar que
las masas tengan acceso al poder político. Se tienden a formar grupos políticos
privados con el objetivo de reclutar individuos que compartan la misma ideología,
intereses o motivaciones que el grupo para reproducirlos una vez que estos reclutas
sustituyan a quienes detentan el poder.

El autor señala que los pensamientos e ideas de Tocqueville respecto a la


democracia se acercan menos a los modernos. Tocqueville afirma que existen dos
elementos primordiales para la sociedad: la justicia y el sentido cívico (la virtud que
mencionaba Montesquieu) ya que generan respeto por el contrato social y la leyes
que limitan los deseos y pasiones del hombre. Tocqueville, Hobbes, Rousseau y
Durkheim consideran que son los deseos, pasiones e intereses personales del
hombre son peligrosos para el contrato social.

La representación de los intereses populares

El séptimo capítulo de la obra de Touraine da inicio hablando de los intereses sociales


y los derechos personales que limitan el poder del Estado, los cuales son la garantía
jurídica de los intereses personales, de esta manera el autor se cuestiona entonces
el riesgo de que la libertad política no pueda ser solo un medio para proteger a los
más ricos y privilegiados. Es aquí cuando recurre a John Stuart Mill, para hablar de la
defensa de los intereses de la mayoría desde una perspectiva liberal. Citando a Mill,
el autor retoma su famosa frase “La única razón legitima que puede tener un Estado
para utilizar la fuerza contra uno de sus miembros es para impedirle que moleste a
los demás” dando paso al principio del intervencionismo de Estado.

Así mismo, se hace un análisis histórico de los cambios de gobierno que


acontecieron a finales del S. XIX, dónde el factor común es la desaparición de los
absolutismos con la victoria del espíritu republicano, sin embargo la vida política se
vio dominada por la defensa y mantenimiento de los intereses sociales. De esta
manera nace la “Política de Clases”, la cual solo se valida su término cuando está
asociada al reconocimiento de los derechos fundamentales que limitan el poder del
Estado. Aquí se hace necesario recordar los tres principios de interdependencia en
una democracia: La limitación de poder, la representatividad y la ciudadanía.

Definido esto, ahora se habla de la creación de los Grandes Sistemas de


Seguridad que transformaron la sociedad europea convirtiéndola en una democracia
industrial. El objetivo de estos sistemas depende del país en el que se encuentre. Por
ejemplo, en Inglaterra y Suecia el objetivo era más económico, mientras que en
Francia se busco más la idea de la república pura.

El principal problema con la socialdemocracia es que no tiene un lado claro ni


en una orientación ni en la otra, combina las prioridades de los sindicatos con el papel
central del intervencionismo de Estado. Dando como resultado confusión y
contradicciones internas de la supuesta idea socialdemócrata.

Partidos y Sindicatos

Así como se mencionaron previamente las contradicciones, es momento de pasar a


una de las ventajas más importantes en este sistema socialdemócrata: los partidos
políticos. Desde finales del S. XIX, el papel central de estos partidos se identificó con
la premisa de que las luchas sociales están en la base de la vida política.

Partiendo de esto, nacen varias corrientes y teóricos, como los defensores del
derecho social, que hablaban principalmente de pluralismo jurídico. El cual es el que
sostiene que la representación de los intereses de la mayoría provocó la creación de
asociaciones, sindicatos y partidos los cuales dieron la entrada a las “masas” en la
vida política que hasta ese entonces era solamente dominada por la burguesía. Desde
ese momento, partidos y sindicatos figuran como elementos indispensables en la
democracia. Es casi imposible concebir una democracia sin el rol de los partidos
políticos, ya que cuanto más compleja es una sociedad, más numerosos son los
grupos de interés y por lo tanto es indispensable que sus demandas sean admitidas
por actores que aseguren la conexión entre la sociedad civil y la sociedad política.

Sin embargo, la democracia se puede corromper cuando el sistema político es


el que invade a la sociedad civil y cuando el Estado pasa a tener una relación directa
con el pueblo, atendiendo sus demandas sociales. Basándonos en esto, se puede
afirmar que la relación directa entre el Estado y los actores sociales simplemente es
imposible, lo que hace necesaria la fundación de un sistema político autónomo cuya
forma coherente sea la democracia.

El riesgo que puede correr el Estado sin una democracia sólida aparece
cuando el sistema político invade el dominio del Estado y de la mano, el de la sociedad
civil, dando paso a un sistema totalitario.

El Totalitarismo

El totalitarismo es el resultado de lo que pasa cuando un partido de vanguardia no se


siente sometido a la voluntad del actor social en nombre de cuál actua, la democracia
va desapareciendo gradualmente y se empieza a caer en un poder totalitario. Se
percibe al totalitarismo como un movimiento obrero pervertido y destruido, o con un
tinte nacionalista agresivo, racista e irracional. Se comete el error de pensar en el
nazismo de la Segunda Guerra Mundial o en el Comunismo después de la caída del
régimen alemán. Sin embargo no es concebible reducir de esta manera los
totalitarismos , ya que hay una gran diversidad de situaciones (recuérdese los
regímenes islámicos, el régimen de Franco, Pinochet, Pétain, etc.). Así que de esta
manera, se buscará hablar brevemente de las principales características de los
totalitarismos para una mejor comprensión de éstos.
Basándose en Raymond Aron, se identifican cinco elementos principales de los
regímenes totalitarios:

1. El partido está animado por una ideología que se convierte en la verdad


absoluta del Estado.

2. El monopolio de la actividad política está reservado exclusivamente a un


partido.

3. El partido se atribuye el monopolio de los medios de fuerza y persuasión.

4. La mayor parte de las actividades económicas se incorporan al Estado y


quedan sometidas a la verdad oficial.

5. Un error económico o profesional se convierte en un error ideológico y por lo


tanto debe ser castigado.

Se puede concluir de manera breve que las elites de poder que hablaron en nombre
de una nación, una clase social o una religión las que corrompieron al Estado y a la
Sociedad para que se cayera en un régimen totalitario. El totalitarismo no es el
resultado del poder de los débiles, sino de la desaparición de los actores sociales.

La Renovación de la Democracia

Después de analizar variantes y consecuencias del Estado como lo es el “Estado


providencia”, ahora es tiempo de buscar una solución al debilitamiento de la
democracia que se ha venido presenciando. Por un lado, los gobiernos se enfocan
cada vez más en problemas económicos internacionales que en problemas internos,
por otro las opiniones públicas de cierta manera solo aumentan la división interna.

Pareciera que con el regreso de los nacionalismos radicales ha fomentado


problemas dentro de la sociedad, con el rechazo a los extranjeros. Primero hay que
estar conscientes de los peligros más externos que amenacen a la democracia y el
cómo combatirlos. Es la afirmación del sujeto, de su libertad, su memoria y su
identidad cultural la que establece los principios para combatir al Estado Totalitario.
Al abordar el estudio de la democracia y sus variantes, no se aleja el autor de los
problemas centrales del estado, al contrario, se entiende y estudia de mejor manera
el pensamiento político.

La política del sujeto

Básicamente, en el octavo capítulo de la obra de Touraine se centra en cómo la


sociedad fue percibiendo la democracia a través de los tiempos y cómo ésta se debe
adaptar a los tiempos de la globalización. Se afirma que la democracia fue definida
de dos maneras diferentes. Para cierto grupo de personas lo veían como un medio
para dar forma a la soberanía popular, para otros tantos, se trataba de asegurar la
libertad en los debates políticos y en las ideologías del ciudadano.

Lo que sí es un hecho es que la democracia se atribuyó como objetivo principal


el crear una sociedad política cuyo principio central debía ser la igualdad. Sin embargo
la realidad es diferente de la teoría. Mientras que en la sociedad civil, está dominada
por la desigualdad y los conflictos de interés, la sociedad política debe ser el lugar de
la igualdad y la democracia, entonces tiene como meta principal asegurar la igualdad
no solo de los derechos sino también de posibilidades y tratar de limitar lo más posible
la desigualdad de recursos.

Para Burdeau, la democracia política es sucedida por la democracia social y el


triunfo del pueblo real, sin embargo para ser un pueblo democrático, un sistema
político debe reconocer la existencia de conflictos y por lo tanto no aceptar ningún
principio central de organización de las sociedades (precisamente para evitar cer en
regímenes totalitarios). Como sociedad, estamos acostumbrados desde hace tiempo
a decir que la democracia es necesaria porque existen conflictos sociales
insuperables y, en efecto, si la pluralidad de los intereses pudiera resolverse y resultar
en una división racional del trabajo y los intereses, la democracia, no sería necesaria.
El autor en esencia finaliza el capítulo hablando del cambio. Las sociedades van
cambiando, los Estados ya no pueden gobernar como lo hacían hace unos cuantos
años, por ello, el mundo actual debe reconocer el pluralismo y la diversidad cultural,
que es consecuencia de la globalización de la economía y la cultura. El nacimiento de
la sociedad mundial es irreversible y ésta obliga a las personas a convivir con
diferentes individuos con rasgos, pensamientos y costumbres diferentes a ellos.

PREGUNTAS:
1.¿Cómo entiende el individualismo y sus libertades A. Touraine?

2.¿Cuales son las características del pensamiento democrático en Inglaterra y cuales


en Francia?

3. ¿En que se podría diferenciar el pensamiento demócrata y el republicano y que


países se identifican más con cada uno?

4. Menciona un riesgo para la democracia y explica porqué se le considera como tal.

5. De acuerdo a Touraine; ¿qué tiene que pasar en un Estado para caer en un régimen
totalitario?