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NOMBRE: HEDIM ISMAEL MACIAS TICONA CURSO:6TO “B”

UN DIA NORMAL
Mis dedos golpean la butaca al compás de la musica que suena en mi cabeza,
entrando por mis oídos mediante mis audífonos, los que llevo puestos doce horas al
día, todos los días uno de mis audífonos sale de mi oído, permitiéndome escuchar a
esas personas que tanto disfruto ignorar, mis compañeros de clase.2Levanto la
mirada, los negros ojos del maestro Collins me miran con desaprobación, mientras que
pone su mano frente a mi, esperando mis audífonos y celular, ruedo los ojos y saco el
celular del bolsillo de mi suéter de mala gana.

No es que odie al maestro, pero lo que si odio es que no sea permitido usar audífonos
en clase, hay muchas personas que nos concentramos mejor con ella, y también que
nos resguardamos detrás de ella. Detengo la música y quito de mi oído el otro
audífono, enrollo el cable en el celular y lo coloco sobre la mano del maestro, evitando
mirarlo. Se que su cara denotara decepción, y ya me canse de ver esa expresión, ya
me canse de verla en mi familia y en personas a las que quiero.

--Te lo advertí-- dice y luego sus pasos se alejan, volviéndose imperceptibles desde mi
lugar.

Bajo la mirada resignada y me concentro en el párrafo del libro de ciencias, buscando


que incluir en mi próximo ensayo a entregar.

--Jóvenes, deberán presentar el ensayo en una semana, espero que ya lo hayan


iniciado-- comenta el maestro --. Y Alex-- levanto la mirada y la llevo al escritorio del
maestro, donde el esta sentado --. Tendrán que venir tus padres si quieres esto de
vuelta-- levanta su mano, con mi celular en ella. Sin decir nada mas, asiento y vuelvo a
llevar mi vista al libro. Siento la mirada de todos, se que esperan a que reaccione
diferente y no los culpo, los e acostumbrado a verme como la bravucona o la chica
rebelde de la escuela, aunque, ese no solo es el apodo que ahora usan para referirse
a mi. La campana resuena en todas las paredes de la escuela, avisando del fin del día
escolar. Todos se levantan de sus sillas con prisa, creando gran cantidad de ruido al
guardar sus libros y caminar al exterior del salón con rapidez, como si fueran
perseguidos o huyeran de la escuela. Observo como el salón poco a poco va
quedando vacío y me levanto de mi lugar. Cuelgo mi mochila en mi hombro, me pongo
la capucha de mi suéter como todos los días, guardo mis manos en los bolsillos de
NOMBRE: HEDIM ISMAEL MACIAS TICONA CURSO:6TO “B”

esta y camino fuera del salón, para adentrarme al pasillo lleno de alumnos que hacen
parecer a la escuela una jungla, salgo de los estacionamientos, caminando sin mirar a
ningún lugar que no sea el frente. Se que todos me ven como la ¨rara¨ de toda la
escuela, pero nada me hace mas feliz que ignorarlos y seguir en mi mundo de música
que ahora el maestro me a arrebatado.1

--¡Oye Alex!-- me llama Ryan --. ¡Deberías entrar a la casa del maestro y tomar tu
celular, jamas lo notaria!-- grita y las personas que puedo decir que son sus amigos,
comienzan a reír con su comentario sin sentido.Suspiro y continuo caminando hasta
llegar a mi auto. Bien dicen que la mejor defensa o ataque que puedas tener, siempre
sera el ignorar, aunque claro, eso no aplica con alguien dispuesto a desfigurarte el
rostro.Estaciono el auto fuera de la casa y entro a ella con la mayor tranquilidad.
Recuerdo como solía correr a la puerta cuando salia de la primaria, era feliz, porque
sabia que detrás de esa puerta estaría mi abuela, esperándome con los brazos
abiertos y una gran sonrisa en el rostro. Hasta hace poco seguía siendo así, pero un
día, simplemente ella ya no estaba, solo, mis padres llorando, con mil frases en la
cabeza de como decirme que ella ya no estaba y que nunca volvería.

Lo priemro que veo, es a mi madre en el comedor, junto a mi hermano menor, quien


habla con ella mientras ella señala algo en el cuaderno que esta sobre la mesa.

Camino hasta la mesa y tomo una manzana del plato que esta en el centro de esta --
Mañana tendrás que ir a la escuela-- digo indiferente.

--¿Y ahora que hiciste?-- dice con fastidio.

Muerdo la manzana --Lo de siempre, escuchar música.

--Alex, ya hemos hablado de eso, ¿Que mas necesitas para cambiar?.

Ruedo los ojos, con fastidio, es lo mismo de todos los días, las mismas palabras.
Camino a las escaleras ignorando su pregunta.

--¡Alex, te estoy hablando!-- grita.

Subo las escaleras tarareando una de mis canciones favoritas, dejando atrás la voz de
mi madre. Entro a mi habitación y cierro de un portazo, lanzó mi mochila a mi cama y
voy directo al baño a tomar una ducha.30

Salgo del baño secando mi cabello con la toalla y camino al escritorio para poder ver
que hay una videollamada entrante de mi prima, Allison.

Lanzo la toalla a un lado y me siento, tomando la llamada.


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El rostro de mi prima aparece en la pantalla, junto a una sonrisa bien formada en sus
labios que inconscientemente me contagia.

--Hey, ¿como estas Alex?-- pregunta contenta.

Sonrío de lado --Bien, ¿Y tu?.

Su sonrisa inmediatamente desaparece y frunce el ceño --¿Pasa algo?.

--No, esta todo bien, igual que siempre-- suelto un largo suspiro --¿Como vas con
Taylor?-- pregunto.

--Bien, esta noche iremos a cenar con su familia por su cumpleaños.

--Felicitalo por mi y dile que ya está muy viejo-- río y Allison me acompaña.

Asiente --Claro, de tu parte.

--Oye... ¿Esta bien si hablamos después?-- digo indecisa y bajo la mirada --. Tengo
que estudiar para mi ensayo.

--Bien-- sonríe levemente --. ¿Alex?-- me llama.

--¿Si?-- digo de forma distraída, viendo las teclas de mi laptop.

--¿Segura que todo esta bien?.

Levanto la mirada y sonrío de lado --Si, es sólo el estrés de la escuela, no te


preocupes.

--Te extraño-- dice con tristeza.

Suspiro --Igual yo-- susurro y cierro la laptop. Me recargo en el respaldo de la silla e


inclino mi cabeza hacia atrás, cerrando los ojos, dejando que mi mente reproduzca
como una película los recuerdos que tengo junto a mi abuela. Uno de los pocos
momentos felices de mi vida.