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Introducción

El "Libro de Buen Amor" es la obra de un hombre que había pertenecido a la Iglesia, lo que en la Edad Media solía ser
sinónimo de persona con cierta preparación, superior al común de la gente de su época. Por añadidura, Juan Ruiz era un
hombre culto, docto en Sagrada Escritura y en Derecho Civil -como lo demuestra, por ejemplo, en el pleito del lobo y la
raposa (coplas 321-371)-. El Arcipreste había tenido acceso a numerosos textos -situación que queda plasmada en la
obra por la profusión de citas de textos de distinta procedencia-, y, por lo tanto, a los géneros y estilos en ellos
contenidos.

En el presente trabajo, se intentará analizar estos géneros que Juan Ruiz utilizó magistralmente para la elaboración de su
obra, obra que posee entidad literaria autónoma y que forma parte de lo más selecto de la literatura española.

"¡Qué lástima que un hombre de tanto

ingenio naciera en un siglo tan rudo!"

Martínez de la Rosa

2. Género Autobiográfico: - el hilo conductor-

"...yo, Juan Ruiz, Arcipreste de Hita..." (c. 19).

Desde el punto de vista estructural, el libro se presenta en un principio como una autobiografía. Dice Kellermann, en su
"Zur Charakteristik des Libro de Buen Amor"; "...la magna obra del poeta es haber enlazado tantos materiales y géneros
mediante la representación del yo..." .

Sin embargo, podría decirse que el carácter autobiográfico solo tiene el propósito de ser el hilo que une la sarta de
aventuras, para agrupar en torno a él las distintas partes del libro.

Es probable que el autor haya sido influenciado por el género de las maqamat (reuniones), género biográfico o
autobiográfico de origen semítico, reelaborado por los judíos de Cataluña, Languedoc y Provenza entre los siglos XII y
XIV.

El uso de este género convierte al autor en un precursor, ya que la biografía o autobiografía aparecerían frecuentemente
recién después del Renacimiento y sobre todo después del Romanticismo.

3. Genero Didáctico - Moralizador "... las palabras sirven a la intención e non la intención a las palabras...".

En este género está inscripta la intención del autor. El Arcipreste la declara expresamente en distintos pasajes de la
obra, como el prólogo (c. 64-70) , y en varios episodios (fábulas y cuentos).

Dice María Rosa Lida al respecto:

"La enseñanza moral está repartida por toda la obra y, además, concentrada en la sátira contra el clero libertino, larga y
maligna, contra las mujeres, breve y risueña, en la diatriba contra los pecados capitales y contra el dinero, en el sermón
de las armas alegóricas del cristiano, en la imprecación contra la Muerte..."

La intención didáctica está en estrecha relación con el Mester de Clerecía.

Para imprimir a la obra el carácter moralizador, Ruiz hace uso, entre otros recursos, de los enxiemplos, género del cual
se hablará más adelante en este trabajo.

Probablemente, como dice Menéndez Pidal "...el libro de Buen Amor es la despedida burlona de la época didáctica..."

4. Género Documental - el realismo: Juan Ruiz, testigo de su tiempo-


A diferencia de la literatura culta anterior, esencialmente simbólica e idealista, en el libro del Arcipreste de Hita
comienza a verse un detallado interés por reflejar la realidad cotidiana. Dicho interés se manifiesta en la minuciosa
descripción de los elementos que rodean la actividad del hombre y en el uso de expresiones coloquiales en los diálogos.

La descripción de la realidad circundante es minuciosa. Las causas de tal auge del realismo hay que buscarlas en el
ascenso social de la burguesía y en la creciente importancia de las ciudades. En esta época, la vida experimenta una
nueva valoración por sí misma; ya no es sólo un camino para otra vida trascendente.

Aparece el tópico del carpe diem, "disfruta el día" (en el sentido de gozar de los placeres de la vida).

La extraordinaria capacidad de captación de la realidad por parte del Arcipreste da al libro un carácter documental sobre
la sociedad de su tiempo. Por él conocemos las costumbres de la ciudad y del campo, los manjares que se degustaban (c.
968-969), o las golosinas que elaboraban las monjas (c. 1334-1337), los vestidos y cosméticos de las mujeres (c. 1205-
1206), los oficios: "...fízose corredera de las que venden joyas..." (c. 937),y hasta los utensilios caseros (c. 1174-1175).

El engarce concreto de la obra en una sociedad en que conviven tres castas -cristianos, moros y judíos- posibilita
también el conocimiento de ciertas costumbres hebreas y musulmanas: la mención, por ejemplo, de la fidelidad de los
judíos a su Pascua de pan ácimo y de otras comidas judías (ej.: "...piden las adefinas..." -c. 781-), o la descripción de los
instrumentos que sirven y los que no para cantares arábigos (c. 1513-1517), son una muestra.

Mester De Clerecía - la métrica-

"...compúselo también para dar a algunos lección

y muestra de metrificar y de rimar y de trovar..."

Aunque este género venía agotándose desde hacía tiempo, hay sobradas marcas del mismo en el LBA. A primera vista, la
más notable es la métrica. A excepción de los pasajes en prosa y algunos versos de arte menor, la mayor parte del libro
está escrito en cuaderna vía, versificación propia del Mester de Clerecía.

Juan Ruiz utiliza otros recursos del mismo género, como por ejemplo las fuentes, pero los reelabora de una manera muy
personal. Asimismo, los enxiemplos, las citas de autoridad y de las Sagradas Escrituras, se encuentran presentes en la
obra.

Mester De Juglaría - Juglares y Peregrinos-

En el punto anterior, se ha visto que el LBA fue compuesto en gran parte de acuerdo a la métrica y ciertas marcas
estilísticas del Mester de Clerecía. Sin embargo, el mismo autor declara en el texto haber usado la forma del Mester de
Juglaría:

"...por vos dar solaz a todos, fablévos en juglaría..." (c. 1633)

Otro rasgo que identifica al texto con el género mencionado es el peregrinar del protagonista (que recuerda los viajes
del Cid). Por ejemplo: la descripción del viaje a las sierras, en el episodio de las serranas.

Dice María Rosa Lida al respecto:

"...toda España está en él [Libro de Buen Amor], desde Vizcaya hasta Andalucía..."

Otros recursos usados en el mester de Juglaría, como las apelaciones al público, evocan el estilo del género mencionado.

Por último, puede leerse en el episodio de Carnal y Cuaresma (c. 1067-1314), una batalla digna del Mester de Juglaría.

5. Género Lírico - el arte menor-

Hay, en el LBA, poesías líricas, sagradas y profanas. Se observa allí diversidad de temas y de formas métricas.
Al comienzo, a continuación de una invocación en verso pidiendo la ayuda de Dios para la empresa que va a emprender,
hace un homenaje en forma de dos composiciones líricas -sagradas-: los Gozos de Santa María (c. 20-32).

Más adelante, en ocasión de un viaje a la sierra y del encuentro con unas vaqueras, otra composición de género lírico
aparece en el texto -esta vez profano-: son las cantigas de serranas (c. 959-971, 987-992, 997-1005, 1022-1042).

Enseguida, terminado el episodio con las cuatro mujeres, ofrece nuevas cantigas, esta vez en honor a la Virgen y a la
Pasión de Nuestro Señor Jesucristo ?sagradas-.

Retoma por última vez el citado género en las coplas 1635-1728: nuevamente Gozos de Santa María, cantigas de loores
a la madre de Dios , cantar de los escolares , cantiga de los clérigos de Talavera , y el Cantar de ciegos

6. Sátira Y Humor - el temperamento del autor-

El humor, presente a lo largo del libro, se encuentra en pasajes caricaturescos, como la descripción de las serranas
(c.1010-1021) y en inocentes sátiras, como el elogio de las mujeres menudas (c.1606-1617). La fábula de Don Pitas Payas
(c.474-484) es otro ejemplo de humor en la obra.

Satiriza también contra el poder del dinero y el vicio de los clérigos en la fábula sobre "el poder que da el dinero" (c. 490-
527) o, en otros versos: "...por dinero faze / ome quanto?l plase / cosa es provada..." (c.1042)

Así como lo didáctico atraviesa todo el texto, de la misma forma el humor, y sobre todo la satirización de distintos
temas, está presente en el LBA. Esta satirización raya por momentos lo sacrílego, y lo sería, de no ser porque Juan Ruiz
advierte desde el

comienzo del libro acerca del doble sentido que debe darse a su lectura.

El humor, la parodia y la sátira son rasgos característicos de la literatura de los goliardos, poetas y clérigos mendicantes
de los siglos XII y XIII que se burlaban de la hipocresía de ciertos dignatarios de la Iglesia y proponían el placer como
respuesta a la fugacidad de la vida.

7. Enxiemplo - Fábulas y cuentos-

A la manera de su contemporáneo Don Juan Manuel, este género es ampliamente usado para los fines didácticos que el
Arcipreste se propone.

Ruiz abreva en las fuentes que tan bien conoce, tomando fábulas y cuentos de la más diversa procedencia (orientales,
franceses, etc.). Los cuentos aparecen agrupados en forma arbitraria, para ilustrar y sacar conclusiones sobre la aventura
amorosa contada anteriormente. Ocho fábulas sobre el amor y los pecados capitales y nueve de las conversaciones de
Trotaconventos con Doña Galosa, son algunos ejemplos de la presencia del género en el LBA.

8. Alegorías - el buen entendimiento-

El uso de las alegorías, frecuente en el Mester de Clerecía, tiene también un destacado lugar en varios episodios del LBA.

El propio autor alude a ellas, cuando advierte al lector en el prólogo que, de lo escrito, puede escoger lo que le
convenga, ya sea pecador o de buen entendimiento.

"...de buen entendimiento que se quiera salvar, escogerá y obrarlo ha..."

La parodia épica de la Batalla de Don Carnal y Doña Cuaresma, tiene el mismo carácter alegórico, introduciendo aquí el
tono de poema burlesco.

María Rosa Lida de Malkiel ha visto en los personajes de Don Melón y Doña Endrina, dos alegorías: Don Melón, como
símbolo de aquello cuyo éxito depende del azar. Endrina, ciruela silvestre, como símbolo del honor femenino.

Aunque ampliamente discutido por distintos críticos de la obra, la cárcel a la cual hace alusión el Arcipreste (c. 1-2),
puede ser también una alegoría.
9. Conclusión

Los autores y críticos consultados no se ponen de acuerdo en encuadrar al LBA en un género, y van desde la biografía al
poema didáctico, así como también algunos lo consideran una sátira de la clerecía y de toda la sociedad del siglo XV.

Me atrevo a tomar una postura al respecto, adhiriendo a la opinión de María Rosa Lida quien lo describe como un
"poema ameno de intención didáctica".

Ninguno de los géneros aparece en forma pura. Sin embargo, hace uso de algunos que lo anteceden (mester de juglaría
y de clerecía), y se adelanta a otros que le seguirán, como los que encontramos en la novela española del siglo de oro, la
novela picaresca y el Quijote.

En definitiva, el autor ha usado las mejores hierbas de la huerta de su conocimiento, para mezclarlas en su justa
proporción y elaborar esta exquisita receta, apta para todos los paladares, los cultos y los populares, los medievales y los
de nuestro siglo XXI

1. Características Generales

El Libro de buen amor es una miscelánea (contenido diverso y en ocasiones inconexo) compuesto en 1330 y 1343 (la
versión más completa) por Juan Ruiz, Arcipreste de la ciudad de Hita.

1.1. Género y estilo

Se trata de una obra del Mester de Clerecía y como tal está escrito en cuaderna vía, recordemos: serie ilimitada de
estrofas de 4 versos de 14 sílabas monorrimos con rima en consonante. Sin embargo, tenemos que precisar que se trata
de una obra del mester de clerecía del siglo XIV. Estas obras difieren de las del mismo género del siglo XIII, en que ahora
los versos se vuelven mas irregulares, no se respetan en excesivas ocasiones ni la medida (pueden variar entre versos de
14 y 16 sílabas) ni la regularidad en la rima. Además, al tratarse de una miscelánea, en la obra aparecen otras
composiciones diferentes como canciones, sermones, fábulas, etc…

2. Resumen

Se inicia el libro con un prólogo en prosa donde el autor afirma escribir el libro desde la cárcel (seguramente se trata de
una alegoría: la vida terrena = cárcel del pecado, y no de una prisión real); en dicho prólogo apunta indicaciones para
una correcta interpretación del libro (la preocupación por la interpretación acertada del libro se repetirá en diversos
momentos a lo largo de la obra):

(…) compuse este nuevo libro, en que son escritas algunas maneras e maestrías et sotilesas engañosas del loco amor del
mundo, que usan algunos para pecar. Las quales leyéndolas et oyéndolas omen o muger de buen entendimiento, que se
quiera salvar, descogerá, et obrar lo ha: et podrá desir con el psalmista: Viam veritatis, etc. Otrosí los de poco
entendimiento no se perderán: ca leyendo et coydando el mal que fasen o tienen en la voluntat de faser, et los porfiosos
de sus malas maestrías (…) en pero, porque es humanal cosa el pecar, si algunos (lo que non los consejo) quisieren usar
del loco amor aquí fallarán algunas maneras para ello, e ansí este mi libro a todo omne e muger, al cuerdo e al non
cuerdo, al que entendiere el bien et escojiere salvaçión, e obrare bien amando a Dios: otrosí al que quisiere el amor loco
en la carrera que andubiere puede cada uno bien deçir: Intelleclum tibi dabo (…)

Et Dios sabe que la mi intençión no fuer de lo faser por dar manera de pecar ni por mal desir, más fuer por reduçir a toda
persona a memoria buena de bien obrar et dar ensiempro de buenas costumbres e castigos de salvaçión: et porque sean
todos aperçebidos, e se puedan mejor guardar de tantas maestrías como algunos usan por el loco amor.
Siguen unas canciones a la virgen y unas oraciones a Dios para que bendigan el libro. Después el autor nos narra el relato
breve de “la disputa entre griegos y romanos” un cuentecillo popular y en clave de humor que resume en su moraleja el
cuidado que hay que tener ante posibles malas interpretaciones de lo que se dice. Se introduce de esta manera otros
parlamentos del Arcipreste donde nos da, de nuevo, orientaciones de cómo interpretar correctamente el contenido y el
sentido del Libro de buen amor:

Et yo como soy omen como otro pecador,/ ove de las mugeres a veses grand amor;/ probar omen las cosas non es por
ende peor,/ e saber bien, e mal, e usar lo mejor

Por sus palabras se deduce que si bien el libro nos va a hablar de amor, de sus secretos, de lo bueno y lo malo que hay
en el galanteo y la relación amorosa, debe interpretarse la lección correctamente para alejarnos del vicio y el libertinaje
acercándonos al virtuosismo y al respeto por la dama “(…) e saber bien, e mal, e usar lo mejor”. Aunque en ocasiones el
voluntario tono de ambigüedad que tienen muchos de los pasajes del libro, como veremos, nos invite también a hacer
la interpretación totalmente contraria a la propuesta inicial del arcipreste. Y en última instancia, “el buen amor” del
libro es el amor a Dios:

Como dize Salamö (e dize la verdat)/ que las cosas del mundo- todas son vanjdat,/ todas son pasaderas, vanse con la
edat:/ ssaluo amor de Dios, todas sson lyujandat.

Siguen una serie de exemplos al tradicional modo medieval de los que se extrae una moraleja final que viene a la sazón
del tema central del libro: “el buen amor”.

Se encomienda pues el arcipreste en la busca de “compañera”, para lo que se hace ayudar de un mensajero (De lo que
contesçió al arçipreste con Fernand Garçía, su mensajero.) Está, al parecer, enamorado por una tal Crus (cruzada
panadera…). La narración se interrumpe por la intromisión de nuevos exemplos: Aquí fabla de la constelaçión, et de la
planeta, en que los omes nasçen, el del juiçio del hora quando sabios naturales dieron en el nasçimiento del fijo del rey
Alcarás.

Le sigue la breve mención a su “segunda conquista” o mejor dicho intento de ella. Se trata de una dama prudente que,
como tal, no se deja embaucar por los regalos que éste le hace con el fin de conseguirla. Se entiende que el pago en
compensación sería el favor sexual, al que la dama rehúsa con estas palabras:

Et non perderé yo a Dios, nin al su paraíso/ por pecado del mundo, que es sombra de aliso:/non soy yo tan sin seso, si
algo he priso;/ quien toma, dar debe, díselo sabio enviso.

Para ejemplificar el pasaje se narra “De lo que aconteció a un ladrón con un mastín”.

La disputa con don Amor

En la estrofa 181 se inicia la disputa que tuvo el arcipreste con “don Amor”. La conclusión: el amor es destructivo, hace
enloquecer a los hombres y es mejor alejarse de su influencia. Le siguen unos cuantos ejemplos más y una serie de
estrofas dedicadas a los pecados capitales: Aquí fabla el pecado de la soberbia (…) Para que nos hagamos mejor una idea
respecto a este contenido, finalizan las estrofas de la soberbia así:

El omen muy soberbio et muy denodado,/ que non a de Dios miedo, nin cata aguisado/ ante muere que otro más fraco
et más lasrado,/contésçel’ como al asno con el caballo armado.

Y después nos cuenta, en relación con el pecado, el ejemplo “del asno y el caballo”.

Hasta que en la estrofa 423 le contesta “don Amor”.

Arçipreste, sañudo non seyas, yo te ruego,/ non digas mal de amor en verdat nin en juego (…)

Si tú fasta agora cosa non recabdeste/ de dueñas et de otras que dises que ameste,/ tórnate a tu culpa, pues por ti lo
erreste,/ porque a mí non veniste, nin oíste, nin prometiste.
Quesiste ser maestro ante que disçípulo ser,/ et non sabes la manera como es deprender,/ oye e leye mis castigos, e
sábelos bien faser,/ recabdarás la dueña, e sabrás otras tener.

El amor echa mano de Ovidio para apoyar sus lecciones. En realidad es una adaptación del Ars Amandi, la obra del autor
latino mas popular en la Edad Mediai:

Si leyeres Ovidio el que fue mi criado/ en él fallarás fablas que le ove yo mostrado,/ muchas buenas maneras para
enamorado.

Le instruye en cómo debe ser físicamente la mujer que ha de buscar.

Cata muger fermosa, donosa, et loçana,/ que non sea mucho luenga, otrosí nin enana;/ si podieres, non quieras amar
muger villana/ que de amor non sabe, es como bausana.

Busca muger de talla, de cabeça pequeña, / cabellos amarillos, non sean de alheña,/ las çejas apartadas, luengas, altas
en peña,/ ancheta de caderas: ésta es talla de dueña.

Ojos grandes, fermosos, pintados, relusçientes,/ et de luengas pestañas bien claras e reyentes,/ las orejas pequeñas,
delgadas, para ál mientes,/ si ha el cuello alto, atal quieren las gentes.

La narís afilada, los dientes menudillos,/ egoales, e bien blancos, un poco apretadillos,/ las ensivas bermejas, los
dientes agudillos,/ los labros de la boca vermejos, angostillos.

La su boca pequeña así de buena guisa, / la su fas sea blanca, sin pelos, clara, e lisa,/ puña de aver muger, que la veas
de prisa/ que la talla del cuerpo te dirá esto a guisa.

También le aconseja que se deje ayudar por una “celestina” experta en hacer pociones para enamorar; para por último
resumir las principales virtudes que debería reunir una buena mujer, recordemos algunas de las mas celebradas:

En la cama muy loca, en casa muy cuerda;/ non olvides tal dueña, mas d’ella te enamora; / esto que te castigo con
Ovidio concuerda;

Concluyen las lecciones de don Amor con consejos de “cómo se ha de guardar de beber vino” y de cómo comportarse
con la dama.

De otra muger non le digas, más a ella alava,/ et trebejo, dueña non lo quiere en otra aljava,/ raçón de fermosura en
ella la alava:/ quien contra esto fase, tarda e non recabda.

Non le seas mintroso, seyle muy verdadero,/ quando fables con ella, non seas tú parlero,/ do te fablare de amor, sey tú
plasentero,/ ca el que calla et aprende, éste es mansellero. (…)

De una cosa te guarda quando amares a una:/non se sepa que amas otra muger alguna;(…)

La historia de don Melón y doña Endrina

En este apartado se inicia uno de los relatos centrales de todo el libro, la adaptación de la novela latina Pamphilus (del
siglo XII), que el arcipreste adapta con los burlescos nombre de don Melón y doña Endrina (se repiten los tópicos: el
dolor de amor, la idealización de la dama, etc…):

»Doña Endrina que mora aquí en mi vesindat/ »de fermosura e donayre, et de talla e de beldat/ »sobra e vençe a todas
quantas ay en la çibdat./ »Si el amor no me engaña, yo vos digo la verdat./

»Esta dueña me ferió de saeta enerbolada/ »atraviésame el coraçón, en él la tengo fincada/ »toda mi fuerça pierdo, et
del todo me es tirada,/ »la llaga va cresçiendo, del dolor non mengua nada

La narración de los amores de don Melón y doña Endrina comienzan en la estrofa 653 y concluirán allá por la estrofa
891. Continúa el relato en primera persona. El Arcipreste tal y como le aconsejó don Amor se busca una vieja consejera
para entrar en contacto con doña Endrina. Sin embargo, no pierde oportunidad de recordarnos que Dios es el mejor guía
de su corazón, y que nada de provecho puede venir alejado del amor a Dios.

La vieja mensajera se entrevista con doña Endrina para que esta acepte a don Melón por esposo. La entrevista resulta
satisfactoria para los intereses de don Melón. Después de este encuentro y de la intromisión de un nuevo ejemplo: el de
la avutarda y la golondrina, va la vieja a darle las nuevas a don Melón. Finalmente se acuerda, en casa de la vieja, una
cita entre los dos enamorados. Con engaños logra la vieja que queden encerrados los dos dentro de la casa. En este
punto, por desgracia, se produce un vacío en el texto original por la falta de versos, pero se deduce que entre ambos se
produjo un encuentro amoroso y que para limpiar la honra de doña Endrina se concierta la boda. Por tanto, se alcanza el
objetivo del casamiento pero recurriendo a engaños y malas artes.

Aventuras con las serranas

Trascurridos un par de pasajes inconexos con lecciones, cuentecillos y nuevas consejas de viejas, llegamos a otro de los
momentos mas recordados e importantes del libro: el encuentro del arcipreste con las serranas (estrofa 950 y
siguientes)

El encuentro con la primera serrana “la Chata” es del todo cómico y burlón. Están desmedidas las cualidades masculinas
de la moza así como su lenguaje vulgar y directo en cuanto a la búsqueda del sexo se refiere. Es más, esta, sin
escrúpulos, pide directamente que se le haga un buen regalo en compensación por “los servicios prestados”.

Yo desque me vi con miedo, con frío e con quexa/ mandele pancha con broncha e con çorrón de coneja,

echome a su pescueso por las buenas respuestas,/ et a mí non me pesó, porque me llevó a cuestas:/ escusome de
pasar los arroyos et las cuestas,/ fis’ de lo que y pasó las copras de yuso puestas.

(…)

Yo con miedo et arresido prometil’ una garnacha,/ et mandel’ para el vestido una broncha et una pancha: ella dis: «Dam’
más, amigo, anda acá trota conmigo, »non ayas miedo al escacha.» Tomome resio por la mano, en su pescueso me
puso como a çurrón liviano, e levom’ lo cuesto ayuso, «¡Ha de duro! Non te espantes, que bien te daré que yantes,
»como es de la sierra uso.»

Al escapar de las serranas de somosierra se encuentra en la falda de la montaña con otra serrana si cabe más “bestia”
que las anteriores. El motivo se repite: el arcipreste pide posada, ella pide a cambio recompensa (tanto sexual como en
regalos) y él se ve obligado a acceder intimidado con la nada femenina dama.

Las orejas mayores que de añal burrico;/ el su pescueço negro, ancho, velloso, chico;/ las narises muy gordas, luengas,
de çarapico,/ bebería en pocos días cabdal de buhón rico./

Su boca de alana et los rostros muy gordos:/ dientes anchos et luengos, asnudos e muy mordos,/ las sobreçejas anchas
e más negras que tordos:/ los que quieran casarse aquí, non sean sordos.

Mayores que las mías tiene sus prietas barbas,/ yo non vi en ella ál, mas si tú en ella escarvas,/ creo que fallarás de las
chufetas darvas:

Terminan sus encuentros con las serranas en la estrofa 1042.

Combate entre don Carnal y doña Cuaresma

Siguen un par de dictados a propósito de la virgen y la pasión de cristo que introducen el combate entre Don Carnal y
Doña Cuaresma, estrofa 1067. Por tanto veremos como estos dos conceptos “El carnal y la cuaresma” se van a batir en
duelo, cual caballeros medievales se tratase. Se describe con detalle toda la parafernalia que acompaña a los
contendientes:
[don Carnal] Puso en las delanteras muchos buenos peones, (…)Éstos traíen lanzas de peón delantero,(…) En pos los
escudados están los ballesteros,/las ánsares, çeçinas, costados de carneros,(…) Estava don Toçino con mucha otra
çeçina,/ cidiérvedas e lomos finchida la cosina, todos aperçebidos para la lid malina,

Don Carnal reúne un poderoso ejército que parece invencible, pero la displicencia de sus tropas con la gula y el vino
hace que se presenten en el campo de batalla en malas condiciones, con lo cual las fuerzas se equilibran:

Fasía la media noche en medio de las salas/ vino doña Quaresma: «¡Dios Señor, tú me valas!»/ Dieron voses los gallos,
batieron de las alas,/ llegaron a don Carnal aquestas nuevas malas./

Como avía el buen omen sobra mucho comido,/ con la mucha vianda mucho vino ha bebido,/ estava apesgado e estava
adormido,/ por todo el su real entró el apellido. Todos amodorrados fueron a la pelea,/ pusieron las sus fases, ninguno
non platea,/ la compaña del mar las sus armas menea,/ viniéronse a ferir desiendo todos: «¡Ea!

» El primero de todos que ferió a don Carnal,/ fue el puerro cuello albo, e feriolo muy mal,

(…)Allí lidian las ostras con todos los conejos,/ con la liebre justavan los ásperos cangrejos,/ d’ella e d’ella parte danse
golpes sobejos,/ de escamas et de sangre van llenos los vallejos.

Finaliza el combate con la victoria de doña Cuaresma que toma a don Carnal como prisionero (estrofa 1127).

Mandó a don Carnal, que guardase el ayuno,/ et que lo toviesen ençerrado a do non lo vea ninguno,/ si non fuese
doliente o confesor alguno,/ et que l’ diesen a comer al día manjar uno.

Don Carnal, como cualquier pecador, tiene que hacer penitencia hasta alcanzar la absolución.

En sus pechos feriendo a Dios manos alzando,/ sospiros dolorosos muy tristes sospirando,/ signos de penitençia de los
ojos llorando,/ do más faser non puede, la cabeza inclinando.

La penitencia de don Carnal dura, como es lógico, hasta que concluye el tiempo de abstinencia el sábado santo por la
noche. A partir de entonces vuelve a ser libre durante un año. En su triunfante regreso se hace acompañar de don Amor.

Vigilia era de Pascua, abril çerca pasado,/ el sol era salido, por el mundo rayado,/ fue por toda la tierra grand roído
sonado/ de dos emperadores, que al mundo han llegado. Estos emperadores Amor et Carnal eran;(…)

Últimas aventuras amorosas: una viuda, una monja y una mora

Finalizada la aventura entre Don Carnal y Doña Cuaresma, continúan las aventuras amorosas del arcipreste. La
narración de cada una de ellas se hace acompañar de numerosos ejemplos, fabulillas, incluso tratados de rapsodia…

De nuevo se hace ayudar por Trotaconventos para hallar conquistas. Primero, la vieja le recomienda que enamore a
una viuda (Díxome, que conosçía una viuda loçana,/ muy rica, e bien moça, e con mucha ufana). Pero el intento de la
vieja por convencerla fracasa.

Sin perder el desaliento, vuelve a intentarlo ahora con una una dueña que vido estar façiendo oraçión, pero la aventura
finaliza otra vez en fracaso (de la estrofa 1321 a la 1331)

Inmediatamente después sigue la aventura del Arcipreste con una monja llamada Gaorça (De cómo Trotaconventos
consejó al arçipreste que amase alguna monja, e de lo que le contesçió con ella. [estrofa 1332] ). Los comentarios que se
vierten en el pasaje no pueden por menos que resultar escandalosos. Resulta extraño pensar que el arcipreste tratase
seriamente un tema tan peliagudo como este: ¡enamorar a una monja!

Entablan relación (Fuime para la dueña, fablome e fablela,/ enamorome la monja, e yo enamorela) pero parece ser que
la monja no rompe los votos divinos y con ésta muestra de fidelidad salva también la pecadora alma del arcipreste
(aunque el pasaje, como la mayoría, tiene difícil interpretación).

Al final de la aventura muere la monja y los versos vuelven a complicar la interpretación de esta aventura:
Atal fue mi ventura, que dos meses pasados/ murió la buena dueña, ove menos cuydados,/ a morir an los hombres que
son o serán nados/ , Dios perdone su alma a los nuestros pecados.

El libro se acerca a su final, convendría destacar la aventura que sigue a continuación es con una mora. Concluido esta
breve romance, muere la trotaconventos y el arcipreste lamenta su perdida. Después de algunos pasajes más con
diversos contenidos (cántigas a la virgen, alabanzas a Dios por la gracia del libro), alcanzamos la estrofa 1626 para que el
arcipreste cierre el libro cómo lo empezó; es decir, advirtiendo al lector de la correcta interpretación que ha de tener el
texto.

Buena propriedat ha, do quier que sea,

que si lo oye alguno que tenga muger fea,

o si muger lo oye, que su marido vil sea,

faser a Dios servisio en punto lo desea.

Desea oír misas et faser oblaçiones,

desea dar a pobres bodigos et rasiones,

faser mucha limosna, et desir orasiones,

Dios con esto se sirve, bien lo vedes, varones.

(…)

Pues es de buen amor, emprestadlo de grado,

non desmintades su nombre, nin dedes refertado,

non le dedes por dineros vendido nin alquilado,

ca non ha grado, nin graçias, nin buen amor complado.

Todavía después de esta advertencia se incluyen un par de breves cantares de ciego para finalizar la obra en la estrofa
1728.