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Predicación Salmo 119:97-104.

Laboratorio de Predicación.

11 de abril de 2019

Carlos David López Fernández

Maestro: Antonio Ortega.


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Introducción.

Buenas noches, hermanos, la sección del salmo 119 que me toca compartirles se
encuentra de los versículos 97-104, les invito a que lo busquen en sus Biblias.

97 ¡Oh, cuánto amo yo tu ley!

Todo el día es ella mi meditación.


98 Me has hecho más sabio que mis enemigos con tus mandamientos,

Porque siempre están conmigo.


99 Más que todos mis enseñadores he entendido,

Porque tus testimonios son mi meditación.


100 Más que los viejos he entendido,

Porque he guardado tus mandamientos;


101 De todo mal camino contuve mis pies,

Para guardar tu palabra.


102 No me aparté de tus juicios,

Porque tú me enseñaste.
103 ¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras!

Más que la miel a mi boca.


104 De tus mandamientos he adquirido inteligencia;

Por tanto, he aborrecido todo camino de mentira.

Aunque ya se han mencionado varias características de este salmo, creo que es


conveniente repasarlas un poco.

Este es el más largo y más cuidadosamente trabajado de los salmos acrósticos o


alfabéticos, los que, a su vez, forman parte del grupo más amplio de los “salmos de sabiduría”.
Este salmo está dividido en veintidós secciones, una para cada una de las letras del alfabeto
hebreo.
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El tema del salmo es la gloriosa ley de Jehová y la obediencia de todo corazón a esa ley.
La principal característica del Salmo 119 es la repetición melódica de los sinónimos de la Ley de
Dios, que son: estatutos, mandamientos, ordenanzas, juicios, palabra.

Ahora bien, la sección anterior (v. 89-96) habla de la fidelidad e inmutabilidad de


Dios y por tanto de Su Palabra. La Palabra de Dios no cambia y siempre es
espiritualmente adecuada en todo momento. Dios es el que sostiene, mantiene todas las
cosas, incluyendo su Palabra. Básicamente, el cielo y la tierra pueden pasar, pero la
Palabra de Dios permanece para siempre.

Así que teniendo esta certeza, llegamos a la sección que hoy estudiaremos donde
el salmista enseñó dos resultados de la meditación en la Ley de Dios y por tanto, nosotros
veremos dos resultados, en tu vida, de meditar en la Palabra de Dios. Los cuales son:

I. Sabiduría divina superior a la humana.


II. Permanencia en santidad superior al pecado.

I. Sabiduría divina superior a la humana. (v. 97-100).


A. Punto. Nuestro pasaje empieza con una explosión emocional, indicando
qué grande es el amor del salmista por la Ley de Dios y esta es la razón por
la cual él tiene una meditación permanente en ella.

Aquí el amor no se refiere a una mera atracción pasajera como lo


concibe el mundo, sino el amor mencionado es un fuerte deseo y una
atracción emocional hacia algo que se quiere poseer.

En este caso, el salmista expresa un intenso deseo por la Ley de


Dios, la Torá, los cinco primeros libros de las Escrituras que, como
veremos un poco adelante le proveyeron la sabiduría divina superior a la
humana.

A continuación el salmista nos habla de una meditación en la Ley


todo el día. Donde meditar significa reflexionar, permanecer considerando
un asunto para saber como actuar ante la información recibida.

De manera que el salmista estaba en todo momento, en su mente,


una y otra vez, considerando lo aprendido de la Ley de Dios para saber
cual debía ser su comportamiento, acorde a los estándares de Dios.

A continuación, encontramos ejemplos del resultado de este amor y


meditación en la Palabra de Dios.

El primer ejemplo de cómo la sabiduría divina se mostró superior a


la humana en la vida del salmista es que lo hizo más sabio que sus
enemigos, versículo 98. La frase “Me has hecho más sabio” implica no
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sólo adquirir conocimiento para la mente (intelectual), sino tener la


habilidad de usarlo en palabra y acciones.

Curiosamente, en esta sección del Salmo no es mencionado


explícitamente el nombre de Jehová, pero precisamente, se sobreentiende
como aquel que obra en todos los sinónimos relacionados a la Palabra de
Dios (Me has hecho ¿quién? Dios, Jehová).

Ahora, el salmista fue hecho más sabio que los que lo odiaban,
literalmente, sus enemigos, los que le aborrecían. Y podemos inferir,
porque el texto no lo dice explícitamente, que sus enemigos eran del
mismo pueblo de Israel, puesto que no se menciona a un pueblo diferente
durante el Salmo.

Pero ¿a través de que fue hecho más sabio? De los mandamientos


de Dios. Los mandamientos son ordenes, direcciones que da una autoridad,
Jehová en este caso, hacia un subordinado, alguien obligado a obedecerlas.

De manera que el salmista obtuvo sabiduría divina mayor a la


humana, a la de sus enemigos, pero no producto de una hojeada a las
Escrituras. Sino porque estos mandamientos divinos estaban siempre con
él, literalmente significa, por la eternidad, haciendo referencia a una
duración sin límite de tiempo, siempre.

El salmo no dice que sus enemigos fueran ignorantes de la Ley,


sino que el salmista fue hecho más sabio que ellos, por Jehová, a través de
estudiar profunda y continuamente la palabra.

Y otra vez, esto no se queda en el plano intelectual, la palabra


conmigo, quiere decir adentro de, que habían penetrado en la vida del
salmista. Lo aprendido se reflejaba en la conducta obediente del salmista a
los mandamientos divinos.

En el versículo 99 tenemos un segundo ejemplo. El salmista dice:


“Más que todos mis enseñadores he entendido, porque tus testimonios
son mi meditación”.

Se puede traducir como: “Más que todos mis maestros…” y se


refiere tanto a un maestro oficial, como Moisés cuando se le encarga
enseñar la Ley al pueblo en Deuteronomio 4:14; como a cualquiera que
enseña como en Deuteronomio 6:4-9, donde se encarga a los padres
instruir a sus hijos en la Ley de Dios.

Mientras que la frase “he entendido” significa obtener sabiduría,


adquirir una capacidad de comprensión resultado de una enseñanza
adecuada, en este caso de Jehová, a través de Su Ley, Su Palabra. Este
término tampoco se queda en lo teórico, sino que abarca el conocimiento
intelectual y la aplicación de ese conocimiento en la vida diaria.
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Pero ¿cuál es la causa que provoca la superioridad de entendimiento


del salmista con respecto a sus maestros? La meditación en los testimonios
de Jehová.

Aquí testimonios significa un principio legal que tiene


consecuencias en casa de quebrantarlo, de desobedecerlo. Da la idea de un
testigo de un pacto que podría decir a los pactantes: “estoy aquí, viendo
como se comprometen a cumplir su parte y si no lo hacen, también sé que
sanción les corresponde”.

Y otra vez, la palabra meditación: reflexionar sobre un asunto para


saber cómo actuar.

Así que el salmista nos dice, parafraseando: “Debido a que he


reflexionado, continuamente, en los principios del pacto de Dios con su
pueblo y actúo de acuerdo a estos principios, por eso, mi comprensión y
aplicación de ellos es superior a la de todos mis maestros”.

Y el último ejemplo, en la vida del salmista que muestra la


sabiduría divina superior a la humana, lo encontramos en el versículo 100:
“Más que los viejos he entendido, porque he guardado tus
mandamientos”.

Aquí viejo es literalmente, una persona de edad avanzada, o sea, un


anciano.

La frase “he entendido” no emplea la misma palabra en el original


que en el versículo anterior, pero son similares. Aquí el significado tiene
que ver con observar algo de cerca, con completa atención, luego pensar en
la información que se obtuvo de la observación y finalmente, responder de
forma apropiada a esa información. ¡Todo en una sola palabra!

El salmista ha realizado este proceso en las Escrituras de una


manera superior a la de los mayores en edad, los ancianos. Él ha
observado, razonado y actuado conforme a lo que aprendió de la Palabra
de Dios de forma superior a estos ancianos. Lo cual es sorprendente,
puesto que los ancianos con toda su ventaja en años y su experiencia de
vida habían sido superados, en este aspecto, por alguien más joven, pero
sumamente comprometido con la meditación de la Palabra de Dios.

La causa de lo anterior es que el salmista había protegido y


cumplido, eso significa guardado, las ordenes de Jehová hacia su pueblo,
La Ley.

B. Prueba.
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i. En Deuteronomio 4:5-6 se muestra, precisamente, que uno de los


propósitos por los cuales Dios da la Ley a Su pueblo es distinguirse
de los demás pueblos por su sabiduría moral. 5Mirad, yo os he
enseñado estatutos y decretos, como Jehová mi Dios me mandó,
para que hagáis así en medio de la tierra en la cual entráis para
tomar posesión de ella. 6GUARDADLOS, PUES, Y
PONEDLOS POR OBRA; PORQUE ESTA ES VUESTRA
SABIDURÍA Y VUESTRA INTELIGENCIA ANTE LOS
OJOS DE LOS PUEBLOS, LOS CUALES OIRÁN TODOS
ESTOS ESTATUTOS, Y DIRÁN: CIERTAMENTE PUEBLO
SABIO Y ENTENDIDO, NACIÓN GRANDE ES ESTA.
ii. Jeremías 9:23-24. 23Así dijo Jehová: No se alabe el sabio en su
sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se
alabe en sus riquezas. 24Mas alábese en esto el que se hubiere
de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que
hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas
cosas quiero, dice Jehová.

C. Pintura. Daniel es un claro ejemplo de esto, siendo cautivo en Babilonia,


junto con sus amigos, seleccionados para un entrenamiento en cual se
pretendía que olvidaran a Jehová su Dios y se adaptaran al sistema
idolátrico babilonio. Ellos se mantienen fieles a Jehová y son hallados diez
veces mejores que todos los magos y astrólogos del reino, en sabiduría e
inteligencia.

D. Práctica. Hermanos, ciertamente ha quedado claro que la sabiduría divina


que viene de la meditación de la Palabra de Dios es superior a la sabiduría
humana, siempre. Pero no esperemos obtener dicha sabiduría pasando poco
tiempo de estudio profundo en la Biblia.

Muchas veces podemos presenciar y estar atentos a eventos


deportivos por horas, y hasta nos alegramos cuando se van a tiempo extra.
¿acaso pasa lo mismo cuando estamos meditando en la Escritura?
¿Anhelamos tiempo extra en ella? O al primer pretexto nos alejamos
aliviados de haber sido interrumpidos.

La sabiduría divina que obtuvo el salmista fue concedida porque su


ser estaba permanentemente pensando y obedeciendo la Escritura, no será
distinto con nosotros hermanos.

Recordemos entonces que estamos estudiando: dos resultados de


meditar en la Palabra de Dios. Ya hemos visto el primero que fue: obtener
sabiduría divina superior a la humana, ahora veamos, la segunda.

II. Permanencia en santidad superior al pecado.


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A. Punto. A partir de este versículo vamos a ver ejemplos de cómo el salmista


permaneció en santidad por sobre el pecado y este es el primero.
Continuamos en el versículo 101 que dice: “De todo mal camino contuve
mis pies, para guardar tu Palabra”.

Aquí, el mal camino es el tipo de conducta o comportamiento


malvado, que no lleva a nada bueno, que es totalmente opuesto a la pureza
y santidad que señala la Palabra de Dios.

Y fue de esta conducta malvada y perversa que el salmista contuvo


sus pies, lo cual quiere decir que se negó, se detuvo como cuando frenas tu
coche para evitar chocar. Se detuvo, se negó de actuar de manera
pecaminosa, malvada, permaneció en santidad.

¿para qué hizo esto el salmista? Para permanecer en santidad.


Porque esta palabra guardar significa ser cuidadoso, en el sentido que uno
recuerda una información, la Palabra de Dios en este caso, en la cual,
recuerden, el salmista medita todo el día y así puede tener cuidado ante los
posibles peligros: el mal camino, el pecado.

El versículo 102, vemos el segundo ejemplo de permanencia en


santidad por sobre el pecado y dice: “No me aparté de tus juicios, porque
tú me enseñaste”.

El salmista dice que no se apartó, es decir, que no se desvió de los


juicios de Dios; no se desvió de lo que Dios ha determinado, lo que ha
decidido, como un juez que emite un veredicto, sobre lo que es lo justo, lo
santo, lo puro. El salmista no se desvió, sino permaneció, se mantuvo en
santidad por medio de la palabra de Dios.

¿Fue esto mérito del salmista? No, y él lo reconoce al decir “porque


tú (o sea Jehová, Dios), me enseñaste”. Entonces, el salmista no se desvió
de la Palabra de Dios, porque tuvo como maestro de las Escrituras a Dios
mismo.

El versículo 103 es otra explosión de júbilo de parte del salmista:


“¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras!, más que la miel a mi
boca”. Obviamente, el salmista aquí emplea lenguaje figurado. Y en cierta
forma es como si repitiera la declaración con la que abre esta sección del
salmo. De hecho podemos ver el desarrollo de la sección, hasta este punto,
así: v. 97- exclamación, v. 98-100 desarrollo del argumento; y luego, al
revés, v. 101-102 desarrollo del argumento, v. 103 exclamación.

Entonces, tenemos que el salmista señala lo agradable que le resulta


“degustar”, o sea, meditar en la Palabra de Dios. Esto es para el salmista,
incluso más agradable, que cuando él prueba la miel, un alimento de la
misma importancia y uso que nosotros le damos al azúcar.
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Finalmente en el versículo 104, el salmista nos presenta una


conclusión para esta sección del salmo 119: “De tus mandamientos he
adquirido inteligencia; por tanto, he aborrecido todo camino de
mentira”.

De la Palabra de Dios, específicamente órdenes o mandatos,


adquirió inteligencia. Aquí se usa la misma palabra que en el v.100 (he
entendido), así que de estos mandatos el salmista obtuvo sabiduría porque
como dijimos, esta palabra implica el proceso de observar, razonar y
actuar.

Y esta sabiduría adquirida tiene una consecuencia, un resultado:


“Por tanto”. ¿qué acciones tomó el salmista? Debido a esta sabiduría
divina adquirida a través de la Palabra, él pudo odiar, detestar todo camino
de mentira, toda forma o manera de comportarse que contradijera, que
fuera en contra de la Ley de Dios.

B. Prueba. El salmo 1:1-2 nos confirma el hecho de que meditar en la Palabra


de Dios nos permite permanecer en santidad.
i. 1 Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos,
Ni estuvo en camino de pecadores, Ni en silla de escarnecedores
se ha sentado; 2 Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y
en su ley medita de día y de noche.
ii. Salmo 119: 9 ¿Con qué limpiará el joven su camino? Con
guardar tu palabra. Habla de cómo mantenerse puro y la
respuesta está relacionada si bien no con meditar, si con atesorar la
Palabra de Dios.

C. Pintura. En Mateo 4:1-11 encontramos en nuestro Señor Jesucristo el


ejemplo de cómo permanecer en santidad teniendo como sólido
fundamento la Escritura. Recuerden como ante todas las tentaciones del
diablo, Jesús respondió “Escrito está”

D. Práctica. Hermanos, no hay un camino mágico para crecer y permanecer


en santidad. Si no queremos estar débiles ante la tentación , ante el pecado
que nos acecha, debemos meditar en la Palabra de Dios, permanentemente.

Así como hoy en día existen muchas vitaminas, complementos y demás


sustancias para fortalecer nuestro cuerpo y evitar que nos enfermemos
constantemente; para permanecer en santidad, para mantener nuestra
fortaleza espiritual debemos meditar, estudiar profundamente la Escritura y
extraer la sabiduría divina que hay en ella para aplicarla a nuestras vidas.

Conclusión.
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Así que hermanos, para concluir, hemos visto que la meditación en la Palabra de Dios
tiene como resultado que Dios nos concede sabiduría divina que es superior a la humana.

Sin embargo, esta sabiduría no es sólo para ganar debates teológicos, enorgullecerte
porque obtienes comentarios favorables de tus compañeros del seminario o querer quitar a tu
pastor porque crees que sabes más que él. Esta sabiduría está ligada al segundo resultado que
vimos: permanecer en santidad para así ser un instrumento limpio, puro y útil en la obra del
Señor, para Su gloria.