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“Génesis eterna: Después de Paul Klee”

de John David Dewsbury y Nigel Thrift

Resumen por Miguel Ángel Rivera Bénard

“El punto, parece ser, es seguir moviéndose, que es, creando.” Paul Klee

El artículo de Dewsbury y Thrift, se enfoca en el pensamiento de Deleuze, su relación con otros


filósofos y Paul Klee, para generar un nuevo concepto de espacio-tiempo y de lo que significa éste
en la generación de arte, y su relación con la creación y la experiencia; su movimiento inherente,
ilimitado y conectado. El artículo rompe con la manera en que vemos el espacio:

Así como geógrafos, somos recurrentemente vistos como delegados y curadores del -espacio- por aquellos que
habitan las humanidades y las ciencias sociales. Estamos encerrados por tres dominantes posturas en que se
traduce el espacio: a) El espacio como una concepción Newtoniana, donde el espacio es un contenedor de acción;
b) Espacio como un plano, como una distancia, como algo que actúa de manera débil y tiene algún efecto; c)
espacio como producción de una construcción social, el porvenir, su idealización e ideología.

La cuestión que se abarca es el sentido y contenido en que Deleuze veía y sentía el espacio. Ya
que para este filósofo consistía en capturar el movimiento en un espacio, pero en términos de ver
al espacio como espacio inmanente, el cual se genera estando consciente de los campos virtuales,
de los eventos y las singularidades. La visión inmanente del espacio tiene referencias a un concepto
de Foucault llamado “fantasmas interiores”1 que remite a un mundo multilinear donde
intersecciones e infecciones ocurren dentro del evento mismo.

El encontrar el espacio inmanente significa encontrar un enorme potencial de diferenciación, ya


que no es una cuestión existencial, mas una cuestión de movimientos e intensidades que dan cabida
a nuevos modos de existencia. “Puede ser que creer en este mundo, en esta vida, se convierta en
nuestra tarea más difícil” mencionaban Deleuze y Guattari (quienes crearon un proyecto juntos
llamado Capitalismo y Esquizofrenia, Deleuze lo nombró como una “imagen de pensamiento”,
basada en el rizoma botánico, que aprehende el concepto filosófico de multiplicidad generado por
Husserl y Bergson a partir de un desarrollo matemático de Riemann). De hecho, Deleuze, al
proceso de diferenciación lo llamaba “proceso de actualización.”

El pensamiento de Deleuze genera una apertura para nuevos caminos: “No hay corazón, solamente
un problema (que es, una notable distribución de puntos; no hay centralización, pero
descentralización, series, de una a otra, con una presencia mediana casi ausente) de exceso, de
deficiencia”, como mencionaba Foucault en “Aesthetic, Method and Epistemology”. Este
problema del que se habla como parte de un espacio inmanente y de representación, se ve
distribuido en tres grandes partes que a su vez es distribuido en infinidad de vertientes: el arte y el
rol de la creación en esta práctica, la política que remite al encuentro con el extraño, y el campo
de la ciencia que es nuestra cercanía hacia la naturaleza. Para Klee, este último tenía mucha

1
Foucault, M. (1998), Michel Foucault: Aesthetics, Method and Epistemology: Essential Works of
Foucault 1954-1984 - Volume 2, trans. R. Hurley et al., New York: The New Press.
importancia, ya que el artista basó su expresión en gran parte por la representación, que proviene
forzosamente de la naturaleza.

Existe una diferenciación entre el reconocimiento (a través de la percepción) y la reminiscencia (a


través de la representación). Dicen los autores refiriéndose a Deleuze, que el reconocimiento pierde
su inminencia por el instinto mismo de reconocer el mundo por encuentros que no serán del todo
comprendidos. Sin embargo, la reminiscencia habla no de cómo se entiende al mundo, si no cómo
se percibe. Lo cual recae a un problema de representación, que se liga a un mundo lleno de
multiplicidad y a la noción del devenir. Siendo que construir una apreciación del espacio con una
diferencia estructural como lo propone Deleuze, requiere de una consciencia del mundo en el que
nos han forzado vivir. Los autores refuerzan que Klee pertenecía a esta misma ideología o
concepción: veían al mundo como un infinito, o incesante ser creado a través de una tensión
cósmica-terrenal. En el siguiente texto se muestra un poco como Klee y Deleuze tenían una
empatía a cerca de la concepción del espacio. A continuación la idea llamada “primordialmente
móbil” de Klee:

Inicialmente hay sólo un principio: moverse. Sin ley de movimiento, en otras palabras, sin voluntad especial, nada
específico, nada participando en orden. Caos y anarquía, un revoltijo turbio. Lo intangible: nada es pesado, nada
es ligero (pesado-ligero); nada es blanco, nada negro, nada rojo, nada amarillo, nada azul, solamente un
aproximado gris... No aquí, no allá, solamente en todos lados. Ni cerca-lejos, no ayer, hoy, mañana, solamente
mañana-ayer.2

Deleuze describe nuestro mundo como un eterno génesis, mas para apreciar esta perspectiva es
importante moverse de un espacio “geográfico” a un espacio conceptual, que se refiere a un evento
dentro de un evento mismo, como una entidad dispuesta en un plano de duración, donde la duración
tiene un plano inmanente que tiene el poder de separarse a sí mismo en diferentes flujos así como
en corrientes individuales. En resumidas cuentas, el tiempo es uno, mas la perspectiva puede
cambiar de múltiples maneras, haciendo al tiempo relativo/subjetivo.

Lo fundamental, es cómo accedemos a esta sensación de tiempo, como aprehendemos las


resonancias de nuestro mundo, cómo atravesamos y hacemos tangible o visible aspectos
inmanentes del mundo virtual real al mundo actual real en el que estamos colocados. Es aquí donde
la forma en que se registra al mundo en diferentes maneras a través del arte, y la particular
experimentación de Klee, llegan a su estado más depurado para reflejar la concepción del espacio
de Deleuze y su relación entre el mundo virtual y el mundo actual: “El arte del artista actúa como
conductor, traductor y creador de lo virtual, inmanente y abierto. Uno y muchos mundos que no
han encontrado su expresión pero que continúan desplegándose en la actualidad a través de
formas artísticas que pueden registrar posibles experiencias, creando mundos de formas nuevas”.

De esta manera el compromiso de Deleuze con el arte opera en un nivel de concepciones generales
de tal forma que crea una apertura sobre lo virtual, en ambos términos de pensamiento y
presentación. Lo cual es resultado de un modo de pensamiento producido de la imagen y el tiempo,
el espacio y el movimiento. A partir de un pensamiento general del arte, que se transmite como un
constante desplegar de actualizaciones de signos, eventos, materiales y momentos concretos, el
arte se presenta determinable pero sin afectos determinantes que se emiten a partir del mundo

2
Klee, P. (1973), NotebookVolume 2: The Nature of Nature, London: Lund Humphries
nuevo y el “nuestro”, en un devenir de lo contrario dentro de él. Como un reflector infinito entre
la presentación y el representador que cambia continuamente, no solamente internamente mas
también externamente, siendo que paradójicamente, ambos elementos (tanto lo que se representa
como el que representa) son parte de lo mismo.

A lo que Foucault escribe: “Klee, a partir de páginas y lienzos, planos y volúmenes, cuaderno
gráfico y apuntes, mapas y crónicas, produjo ambos sistemas de representación entretejido -una
sola tela-. Logrando volcar su espacio común y convirtiéndolo en uno nuevo.” A lo que
concluimos, que Klee, al percibir y describir su entorno y su movimiento en arte, no solamente
generó un resultado inherente a cualquier artista, pero generó un mundo a partir de su
representación gracias a la perspectiva tan refinada y analítica que tenía. El mismo Klee menciona:
“El arte no reproduce lo que es visible, más bien, hace las cosas visibles”. Para Klee, el arte crea
un mundo y al mismo tiempo atiende a una dimensión escondida, un mundo interior, ese viaje a
través del mundo que existe más allá de la comunicación y en el cual resuena una presencia, una
realidad, que recae en una realidad actualizada. Que se refiere a que el mundo es siempre algo más
que una mera comprensión -representacional-. Lo cual afecta completamente el sentido del arte y
cómo esta se adentra en la vida general, como menciona Smith:

Afectos y preceptos son aquellos elementos genéricos e inmanentes constitutivos de una vida ... “la vida” esta
construida en un inmanente plano de consistencia que sabe solamente relaciones entre afectos y preceptos, y cuya
composición, a través de bloques de sensaciones, toma lugar en lo indefinido y en el tiempo virtual de un evento
puro”.3

El evento puro es la forma en que la fenomenología, o la data de sensaciones que se pliega en un


objeto (Deleuze and Guattari). El arte, como la filosofía, tiene la capacidad de renovarse
continuamente debido a su base en la metafísica del tiempo, el ser del devenir es continuamente
reafirmado a través de eterna recurrencia.

Estar inmanente, es un estar en un espacio que se actualiza a cada momento en términos de todo
el afecto, que es -nada más y nada menos- que la apreciación consciente de las constantes
variaciones, con un esfuerzo por no recaer ni en el pasado ni en el futuro. El trabajo de Klee,
presenta la exterioridad de este mundo inmanente y a esta proximidad a los efectos que producen
una revelación de lo intangible, de un mundo virtual sobre lo actual.

Multiplicidad, diversidad, continuo devenir...

La naturaleza es la irreducible pluralidad de causas y serie de causas, y la imposibilidad de traer


causas a un todo. Lo cual llama Deleuze a una protección de diversidad de la naturaleza, no sólo
en términos de conservación, pero también de experimentación, en otras palabras: estar abierto a
las nuevas formas que pueden manifestarse en una infinita suma de la diversidad.

3
Smith, D. M. (1998), ́A Life of Pure Inmanence: Deleuze ́s “Critique et Clinique” Project ́, in Gilles
Deleuze, Critical and Clinical, trans. D. W. Smith, London: Verso, pp xi-liii.