Está en la página 1de 2

Análisis de costos y mantenimiento

A la hora de planificar un emprendimiento empresarial, es importante considerar los costos de


mantener nuestros activos en buena condición y capacidad operacional. A esto se le denomina
“costos de mantenimiento”, y de su adecuada gestión depende el éxito o el fracaso de un negocio.

Cuando adquirimos un activo –por ejemplo, un vehículo o una maquinaria– hay que considerar los
costos de mantenimiento que implica tenerlo y operarlo, según la web anglosajona Investopedia.
Si dichos costos son demasiado elevados, puede ser una buena idea considerar otras posibilidades,
como por ejemplo alquilarlo.

También hay que tener en cuenta que muchos empresarios no consideran estos costos como una
inversión, sino como una carga que intentan evitar. Esta actitud es errónea.

Los costos de mantenimiento no se deben evitar. Es posible reducirlos con un minucioso análisis
de los datos de la empresa. Por ejemplo, en una planta de fabricación de autos avanzada las
paradas por mantenimiento representan entre 10% y 15% del tiempo efectivo de operación. Pero
con un adecuado plan de mantenimientos correctivos se puede reducir entre 2% y 5%, lo que
genera enormes ganancias de productividad.

En su libro “Mantenimiento. Planeación, Ejecución y Control”, Alberto Mora señala que es posible
identificar cuatro tipos de costos de mantenimiento:

- Directos: están relacionados con las inspecciones, revisiones, controles y reparaciones que
requieren los equipos de la empresa. Por lo tanto, son menores en la medida en que los equipos
están en mejor condición.

- Indirectos: son aquellos que no se pueden vincular directamente con un proceso específico de
la empresa. Es el caso, por ejemplo, de los gastos que representa un taller, o el almacenamiento de
repuestos. En este caso, lo aconsejable es prorratear estos costos para determinar cuáles son los
procesos y equipos que demandan más mantenimiento (medido en horas/hombre).

- Costos generales: son aquellos en los que incurre una empresa para sostener áreas de apoyo y
otras no directamente productivas. Por ejemplo, los costos de administración relacionados con las
acciones de mantenimiento.

- Costos de tiempos perdidos: los costos derivados de los fallos de un equipamiento, la pérdida
de efectividad, paradas en la producción, demoras en el cumplimiento de un trabajo, etc.

Aunque proyectar los costos de mantenimiento no sea una tarea sencilla –pues implica anticiparse
a sucesos futuros–, hacerlo es de gran importancia. Una adecuada planificación puede generar
importantes ahorros para una empresa, lo que se traduce en mayores ganancias.