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FILOSOFIA DEL DERECHO: PRIMER PARCIAL

Carlos Nino, Introducción al análisis del derecho (resumen de la Introducción y


Capítulo I)
Introducción Aunque el derecho no es el producto de la persecución de cierta finalidad
única y ge neral sino de diversos propósitos de alcance parcial que no son
especialmente dist intivos, sin embargo cumple con ciertas funciones características,
aunque satisfac erlas no sea el propósito de nadie en particular. El derecho cumple la
función de evitar o resolver algunos conflictos entre los ind ividuos y de proveer de
ciertos medios para hacer posible la cooperación social. L o importante es determinar
de qué forma el derecho satisface esa función. Hay dos el ementos principales:
autoridad y coacción. En primer lugar, las reglas que los órganos jurídicos establecen
están dirigidas tanto a disuadir a los hombres de realizar ciertas conductas como a
promover determin adas expectativas a partir de la ejecución de ciertos actos. La
autoridad de estas reglas no depende del todo de su calidad intrínseca, sino de la
legitimidad de lo s órganos en que se originan. Las normas jurídicas gozan de la
misma validez que las pautas morales, ya que esa misma validez deriva, en realidad,
de ciertos princi pios valorativos que otorgan legitimidad a los órganos jurídicos en
cuestión. Es necesario buscar la forma de que la obediencia a las prescripciones
jurídicas s ea en interés de quienes las observan. Para los casos en que la conducta
prescript a sea, en sí misma, contraria al interés del agente, debe prometerse o bien
una reco mpensa para el caso de obediencia o bien un castigo para la desobediencia.
Este úl timo caso implica recurrir a la coacción. Hay directivas jurídicas cuya
desviación está amenazada con el empleo de la coacción est atal, y hay otras
directivas jurídicas que es necesario satisfacer si se quiere co ntar con la coacción
estatal para hacer efectivo un arreglo privado. El derecho vi gente tiene que ser
tomado en cuenta, de este modo, en virtud de razones morales o prudenciales.
Capítulo I 1. La pregunta “¿qué es el derecho?” Las dificultades para definir “derecho”
tienen su origen en la adhesión a cierta conce pción sobre la relación entre el lenguaje
y la realidad, que hace que no se tenga un a idea clara sobre los presupuestos, las
técnicas y las consecuencias que deben te nerse en cuenta cuando se define una
expresión lingüística, en este caso, “derecho”. En el pensamiento teórico, y en el
jurídico más que en ningún otro, todavía tiene alguna v igencia la concepción platónica
respecto de la relación entre lenguaje y realidad: hay una sola definición válida para
una palabra, obtenida mediante intuición intelectual de la naturaleza intrínseca de los
fenómenos denotados por la expresión. A este enfoqu e se opone una concepción
“convencionalista”, defendida por la llamada “filosofía analítica”. Esta concepción
supone que la relación entre el lenguaje –que es un sistema de símbolos– y la realidad
ha sido establecida arbitrariamente entre los hombres, y aunque hay un acuerdo
consuetudinario para usar determinados símbolos, nadie está constreñido a usar los
usos vigentes, pudiendo usar cualquier símbolo para referirse a cualquier clase de
cosas, y pudiendo formar las clases de cosas que le resulten convenien tes. La
caracterización del concepto de derecho constará entonces en la investigación sobre
los criterios vigentes en el uso común para usar la palabra “derecho”, estipulación gui
ada por criterios de utilidad teórica y de conveniencia para la comunicación. Sin em
bargo, esto no garantiza que vayamos a obtener una caracterización con perfiles cl
aros y definidos, y esto es así porque el uso común del término presenta ciertos incon
venientes y equívocos. La palabra “derecho” es ambigua y presenta una sinonimia
constituida por el hecho de tener varios significados relacionados estrechamente entre
sí. Puede hacer refere ncia al “derecho objetivo”, o sea un ordenamiento o sistema de
normas; al “derecho sub jetivo”, como facultades o atribuciones; o a la investigación, al
estudio de la real idad jurídica que tiene como objeto las dos primeras acepciones. En
general, para evitar confusiones, se suele denotar al “derecho objetivo”. La expresión
“derecho” también es vaga: no es posible enunciar propiedades que deben est ar
presentes en todos los casos en que la palabra se usa. El último inconveniente que
presenta la palabra “derecho” en el lenguaje corriente es la carga emotiva. “Derecho”
es una palabra con significado emotivo favorable. Nombrar con esta palabra un orden
social implica condecorarlo con un rótulo honorífico y reunir alrededor de él las
actitudes de adhesión de la gente. Cuando una palabra tiene carga emotiva, ést a
perjudica su significado cognoscitivo, porque la gente extiende o restringe el uso del
término para abarcar con él o dejar afuera de su denotación los fenómenos que a
precia o rechaza, según sea el significado emotivo favorable o desfavorable.
2. El iusnaturalismo y el positivismo jurídico Una amplia corriente de pensamiento
siempre ha supuesto o propugnado que la rela ción entre el derecho y la moral debe
necesariamente reflejarse en el concepto de derecho. Estas tesis son independientes
entre sí en la mayoría de los casos, y no si empre mutuamente compatibles; tampoco
tienen todas el mismo carácter lógico. Algunas son de índole fáctica y pretenden
describir lo que ocurre en la realidad; otras son de tipo valorativo o normativo y están
dirigidas a estipular lo que debe o no deb e hacerse; otras son de índole conceptual y
versan acerca de la caracterización o de finición de ciertas nociones, como la de
sistema jurídico o norma jurídica. La polémica entre el iusnaturalismo y el positivismo
jurídico gira en torno a la relación entre derecho y moral. La concepción iusnaturalista
puede caracterizarse diciendo que consiste en sostene r conjuntamente estas dos
tesis: a) Una tesis de filosofía ética que sostiene que hay principios morales y de ju
sticia universalmente válidos y asequibles a la razón humana. b) Una tesis acerca de
la definición del concepto de derecho, según la cual un sistema normativo o una norma
no pueden ser calificados de “jurídicos” si contradicen aquellos principios morales o de
justicia. Si bien todos los iusnaturalistas coinciden substancialmente en defender estas
d os tesis, discrepan acerca del origen o fundamento de los principios morales y d e
justicia que conforman el llamado “derecho natural”, y acerca de cuáles son dichos p
rincipios. El iusnaturalismo teológico sostiene que el derecho natural es aquella parte
del o rden eterno del universo originado en Dios que es asequible a la razón humana.
Nin gún orden positivo tiene fuerza obligatoria si no concuerda con los principios de
derecho natural. El derecho natural es universal, aplicable a todos los hombres y en
todos los tiempos, y necesario, puesto que es inmutable. Las leyes positiva s deben
obtenerse por “conclusión del derecho natural” o deben tener la función de “determ
inación aproximativa”, precisando los postulados generales del derecho natural. Debe
n tener la función, también, de hacer efectivos, mediante la coacción, los mandatos de
l derecho natural. El iusnaturalismo racionalista se originó en el movimiento iluminista.
Según esta co ncepción el derecho natural no deriva de los mandatos de Dios sino de
la naturalez a o estructura de la razón humana. Los juristas racionalistas intentaron
formular detallados sistemas de derecho natural, cuyas normas básicas, de las cuales
se inf erían lógicamente las restantes, constituían supuestos axiomas autoevidentes
para la r azón humana, comparables a los axiomas de los sistemas matemáticos. Sus
presupuestos y métodos influyeron en la configuración de la llamada “dogmática
jurídica”, que es la moda lidad de la ciencia del derecho que prevalece en los países
de tradición continental europea. Luego, surgieron o es o será. La misma pretensión
se halla detrás de otra corriente iusnaturalista que se ha difun dido en el siglo XX,
sobre todo en Alemania: la que se funda en la “naturaleza de las cosas”. Esta
concepción sostiene que ciertos aspectos de la realidad poseen fuer za normativa, y
constituyen una fuente de derecho a la cual debe adecuarse el de recho positivo. Por
ejemplo, Hans Welzel afirma que existen ciertas estructuras ontológicas, que
denomina “estructuras lógico-objetivas”, las que, según él, ponen límites a l a voluntad
del legislador. En especial, señala que estas estructuras determinan un concepto
“finalista” de la acción humana, que no puede ser desvirtuado por el legisla dor, del
que se inferiría una serie de soluciones relevantes para el derecho penal . Resulta muy
difícil caracterizar la concepción positivista del derecho, porque la ex presión
“positivismo” es marcadamente ambigua: ella hace referencia a posiciones difer entes
que a veces nada tienen que ver entre sí; que, en muchos casos, fueron explíci
tamente rechazadas por algunos autores considerados positivistas, y que en otros
fueron sostenidas por juristas positivistas pero no como parte esencial del pos itivismo
por ellos defendido. Algunas de las principales posiciones que se han atribuido, por
sus propios cult ores o por sus oponentes, al positivismo son las siguientes:
a) El escepticismo ético Muchos juristas identifican el positivismo con la tesis de que
no existen princi pios morales y de justicia universalmente válidos y cognoscibles por
medios racion ales y objetivos. Esta tesis es decididamente defendida por Hans
Kelsen y Alf Ro ss. Bajo la influencia de concepciones filosóficas empiristas y de los
postulados del llamado “positivismo lógico”, originado en el Círculo de Viena, estos
autores sostie nen que los únicos juicios cuya verdad o falsedad es decidible
racionalmente son ( fuera de los juicios analíticos cuya verdad está determinada por su
estructura lógica) los juicios que tienen contenido empírico. Los enunciados morales
no satisfacen e sta condición y no expresan, por lo tanto, genuinas proposiciones que
puedan ser c alificadas de verdaderas o falsas. Los enunciados valorativos son
subjetivos y r elativos y se limitan a ser la expresión de estados emocionales de
quienes los for mulan. Para Kelsen, la justicia es un mero “ideal irracional”. Los
intentos de justi ficar racionalmente ciertos principios de justicia suelen incurrir, según
él, en el vicio lógico de pretender derivar juicios de “deber ser”, o normativos, de juicios
de l “ser”, o descriptivos. Sin embargo, autores como Austin o Bentham sostienen que
es posible justificar r acionalmente un principio moral universalmente válido del cual se
derivan todos lo s juicios valorativos: el llamado “principio de utilidad” sostiene, en
substancia, q ue una conducta es moralmente correcta cuando contribuye a
incrementar la felici dad del mayor número de gente. De este modo, no es correcto
identificar el escepticismo ético con el positivismo. Si hay algo común en el
pensamiento de los más importantes representantes del posit ivismo jurídico no es la
creencia de que los juicios valorativos sean subjetivos y relativos. Aun en el caso de
Kelsen y Ross se puede afirmar que, para defender su posición positivista, ellos no la
identifican con el escepticismo ético. b) El positivismo ideológico Se ha atribuido
también al positivismo la tesis de que cualquiera que sea el conte nido de las normas
del derecho positivo, éste tiene validez o fuerza obligatoria y sus disposiciones deben
ser necesariamente obedecidas por la población y aplicada s por los jueces, haciendo
caso omiso de sus escrúpulos morales. Sin embargo, es muy difícil encontrar algún
filósofo positivista importante que adhier a plenamente a esta tesis. Además, esta tesis
no es de índole conceptual sino que in volucran una posición ideológica o moral.
Combina espuriamente una definición de derec ho en términos puramente fácticos,
como la que los positivistas propugnan con la ide a iusnaturalista de toda norma
jurídica tiene fuerza obligatoria moral. Esta tesis pretende ilusoriamente que los jueces
asuman una posición moralmente neutra y que se limiten a decidir según el derecho
vigente. Cuando un juez pretende justificar su decisión diciendo: “el derecho vigente
dispone la solución que estoy adoptando”, si consideramos, como los positivistas
hacen, que esta proposición es meramente descr iptiva de ciertos hechos y no implica
valoraciones, debemos concluir que el juez no ha conseguido justificar su decisión, a
menos que esté presuponiendo implícitament e –como generalmente ocurre– un
principio moral como el que dice: “debe observarse lo que dispone el derecho
positivo”. Los jueces, como todos nosotros, no pueden eludi r adoptar posiciones
morales en materias moralmente relevantes. Kelsen, por ejemplo, sostiene que las
normas jurídicas existen en tanto y en cuant o son válidas o tienen fuerza obligatoria;
las normas no se dan en el mundo de los hechos, esto es, el “ser”, sino en el mundo
del “deber ser”. Para Kelsen tal validez o fuerza obligatoria deriva de una norma no
positiva, su famosa norma básica, que di ce que lo que un orden coactivo eficaz
dispone “debe ser”. Ésta no es para Kelsen una norma moral; es un mero presupuesto
epistemológico, una suerte de hipótesis de traba jo de la ciencia jurídica. c) El
formalismo jurídico Según esta concepción el derecho está compuesto exclusiva o
predominantemente por prec eptos legislativos, o sea por normas promulgadas
explícita y deliberadamente por órg anos centralizados y no, por ejemplo, por normas
consuetudinarias o jurisprudenc iales. El orden jurídico es siempre completo –no tiene
lagunas–, consistente –no present a contradicciones, preciso –sus normas no son ni
vagas ni ambiguas–. En suma, el ord en jurídico es un sistema autosuficiente para
proveer una solución unívoca para cualqu ier caso conocible. Este tipo de positivismo
va generalmente unido al positivism o ideológico, dado que la absoluta sumisión de los
jueces a los mandatos legislativo s presupone que el derecho está compuesto sólo por
leyes, y el hecho de que los juec es deban decidir siempre sobre normas jurídicas y no
según otro tipo de principios, presupone que las normas jurídicas siempre ofrecen una
solución unívoca y precisa para cualquier caso concebible. Como en el caso de las
tesis examinadas precedenteme nte, tampoco es verdad que los principales
representantes del positivismo se adh ieren a esta concepción del derecho. d) El
positivismo metodológico o conceptual La tesis en la cual todos los autores
“positivistas” coinciden es la siguiente: el d erecho no debe caracterizarse según
propiedades valorativas sino tomando en cuenta sólo propiedades descriptivas. Las
proposiciones acerca de lo que el derecho disp one no implican juicios de valor y son
verificables en relación con ciertos hechos observables empíricamente. A este tipo de
positivismo se lo suele llamar “conceptual” para indicar que su tesis distintiva es una
tesis acerca de la definición del concepto de derecho. Este pos itivismo no se opone a
la tesis iusnaturalista que sostiene que hay principios m orales y de justicia
universalmente válidos y justificables racionalmente; no invo lucra una tesis de filosofía
ética y no implica necesariamente la adhesión a una posic ión escéptica respecto de la
justificación de los juicios de valor. En definitiva, la controversia entre el iusnaturalismo
y el positivismo que esta mos considerando se reduce a una mera cuestión de
definición de “derecho”. Para quienes suscriben una concepción “esencialista” del
lenguaje, se trata de captar cuál es la verdadera esencia del derecho. Según esta
posición, se recomienda confiar e n cierta intuición intelectual que no es objetivamente
controlable. En cambio, según la concepción “convencionalista” del lenguaje, el
significado de una pa labra está determinado por las reglas convencionales que
determinan las condicione s de uso de esa palabra. La controversia acerca del
significado puede encararse en dos planos diferentes. El primero consiste en averiguar
cómo se usa efectivamente esa palabra en el lengu aje ordinario. No hay duda de que,
en muchos contextos, la palabra “derecho” se empl ea sin ninguna connotación
valorativa (aun cuando la palabra conserve una carga em otiva favorable). El
iusnaturalismo y el positivismo, sin embargo, parecen refle jar el uso de la expresión
en ciertos contextos, uso que ha sido determinado, en p arte, por la influencia de la
respectiva concepción en tales conceptos. Pero tal v ez estas posiciones versen
acerca de cómo debería usarse esta expresión y no acerca de cómo se la emplea
efectivamente. Esto nos conduce al segundo plano en que, según la concepción
“convencionalista” del lenguaje, puede encararse una discusión acerca del si gnificado
de una expresión lingüística. Los positivistas han formulado varios argumentos a favor
de definir la palabra “de recho” haciendo sólo alusión a propiedades descriptivas y no
valorativas. Uno de ellos, formulado por autores como Kelsen y Ross, es que es
conveniente de finir “derecho” o “sistema jurídico” de modo tal que estas expresiones
puedan ser usadas c omo componente central del lenguaje de la ciencia jurídica, la
que, como toda cien cia, debe ser puramente descriptiva y valorativamente neutra.
Otro argumento es que, siendo los juicios de valor subjetivos y relativos, si se definiera
el concepto de derecho tomando en cuenta propiedades valorativas, est e concepto se
transformaría también en una noción subjetiva y relativa, que cada uno e mplearía en
forma divergente según sus preferencias y actitudes emotivas. Un tercer argumento,
que casi todos los positivistas exponen, alude a las ventaj as teóricas y prácticas que
se obtienen si se define “derecho” de tal modo que sea posib le distinguir
cuidadosamente el derecho que “es” del derecho que “debe ser”. Una definic ión del
tipo que el iusnaturalismo propone hace imposible esta distinción puesto que , según
él, nada “es” derecho, sino “debe ser” derecho. Hay ciertas razones de peso a favor de
la posición adoptada por el positivismo met odológico o conceptual respecto de la
definición de “derecho”, pero también nos permite ad vertir que la elección entre esta
posición y la del iusnaturalismo no implica tomar partido acerca de alguna cuestión
filosófica profunda sino acerca de una mera cuestión verbal. En rigor, todo lo que se
dice en el lenguaje positivista puede ser trad ucido al lenguaje iusnaturalista, y
viceversa. No obstante, el “realismo jurídico” cuestiona la compatibilidad del programa
positivis ta de definir “derecho” en relación con ciertos hechos empíricamente
observables con la idea de caracterizar el concepto como un sistema de normas. 3. El
planteo del realismo jurídico a) El escepticismo ante las normas Hay una importante
corriente del pensamiento jurídico que se ha desarrollado en Es tados Unidos y en los
países escandinavos, caracterizada por la actitud a que refi ere el título. El
escepticismo frente a las normas es una especie de reacción extrem a contra una
actitud opuesta: el formalismo ante las normas y los conceptos jurídi cos. En los
países del denominado “derecho continental europeo”, Francia, Alemania, Italia,
España, etc., y la mayor parte de Iberoamérica, predomina entre los juristas un pro
nunciado formalismo ante las normas. La existencia de una amplia codificación del
derecho dio pie a que los juristas asignaran a esos sistemas y a las normas que los
constituyen, una serie de propiedades formales que no siempre tienen: precis ión,
univocidad, coherencia, etc. Los juristas del llamado common law no tienen frente a sí
cuerpos codificados a lo s cuales prestar tal profesión de fe. Al no tener la oportunidad
de subyugarse con códigos con la pretensión de ser la encarnación de la “razón”, los
juristas de ese sistema han advertido, con mayor claridad que sus dogmáticos colegas
europeos, que las nor mas jurídicas están lejos de tener las propiedades formales que
se les suele asignar . Por el solo hecho de que al formular las normas jurídicas se
debe recurrir a un le nguaje natural como el castellano, éstas adquieren toda la
imprecisión del lenguaje ordinario. Por otra parte, las normas jurídicas más
importantes son generales. Cuand o se formula una regla general, se tienen en cuenta
ciertas propiedades relevant es de las situaciones consideradas como objeto de
regulación. Pero como los legisl adores no son omniscientes, obviamente no prevén
todas las combinaciones posibles de propiedades que pueden presentar en el futuro
distintos casos. De este modo, quedan casos sin regular y casos en los que se da una
solución diferente de la que se hubiera asignado de haberlos tenido presentes. El
realismo jurídico, en términos generales, coloca a las predicciones sobre la acti vidad
de los jueces en el lugar de las desplazadas normas jurídicas. b) Examen crítico del
realismo. El papel de las normas jurídicas. Holmes nos dice que el derecho consiste
en un conjunto de profecías sobre las deci siones de los tribunales, y se refiere
evidentemente a la ciencia del derecho, n o al objeto de la misma, es decir, a la
actividad de los juristas y abogados cua ndo están metidos en la tarea de conocer el
derecho. Entonces, si la ciencia del d erecho consiste en predecir decisiones
judiciales, el derecho no es más que un cie rto conjunto de tales decisiones. Aquí
surgen dos cuestiones fundamentales. Por una parte, la existencia de normas q ue
dan competencia a ciertos individuos para actuar como jueces, ya que no hay n inguna
propiedad natural que diferencie a los jueces de quienes no lo son. Por o tra parte, se
nos habla de las conductas o las decisiones de los jueces, pero lo que realmente
interesa es una sola conducta o decisión: el significado de las exp resiones de los
jueces; el significado de tales expresiones es lo que suele deno minarse “normas
jurídicas”. O sea que lo que se supone los juristas predicen no es qué a ctos verbales
van a realizar los jueces, sino, a través de ellos, qué normas jurídicas particulares van
a formular para resolver un conflicto. Además, el realismo admite que los jueces
siguen ciertas normas para tomar decisio nes, pero sostiene que esas normas no son
jurídicas sino morales. ¿Pero no es válido l lamar jurídicas a esas normas (incluso en
el uso corriente de juristas y abogados) precisamente porque son usadas por los
jueces como fundamento de sus sentencias ? Alf Ross, realista moderado, caracteriza
el derecho sobre la base de la predicción del las decisiones judiciales. Pero aclara que
esta caracterización corresponde a la ciencia jurídica y no al objeto de estudio de la
misma. Por otra parte, analiz a qué aspectos de las decisiones judiciales constituyen el
objeto de predicción por parte de los juristas: lo que la ciencia del derecho predice es
qué normas o direc tivas van a ser usadas por los jueces como fundamento de sus
sentencias. En cons ecuencia, Ross define el derecho vigente, en el sentido de
ordenamiento jurídico, como el conjunto de directivas que probablemente los jueces
tendrán en cuenta en l a fundamentación de las decisiones. Para que una norma
integre el derecho vigente de un país, hay que verificar la posibilidad de que sea
aplicada por los jueces. E s decir, las decisiones judiciales no constituyen el derecho
sino que determinan qué normas integran el derecho de un cierto país. De este modo,
las corrientes realistas más razonables no eliminan las normas jurídic as del análisis
(el realismo de Ross no lo obliga a adherirse al aserto de Llewell yn de que las normas
no son más que juguetes vistosos) sino que proponen criterios verificables
empíricamente para determinar cuándo las normas integran un sistema ju rídico dado.
Capitulo 1, teoría pura del derecho
El sentido objetivo y subjetivo de los actos y la autoatribución de significado.
El sentido subjetivo es cuando el hombre que actúa racionalmente enlaza su acto a un
determinado sentido que es expresado y compartido por otros.
El sentido objetivo se toma desde el punto de vista jurídico y es el que puede enunciar
algo sobre su significado jurídico
La autoatribución de significado: es un acto de conducta humana que puede llevar
consigo una autoatribución de significado jurídico y contener enunciación sobre lo que
significa jurídicamente. Por ejemplo testar.

La norma como esquema de explicitación conceptual-


los acontecimientos o sucesos externos, que se desarrollan en el tiempo y el el
espacio, son recortes de la naturaleza, regidos por leyes causales; pero no son
derecho, lo que hace que cualquier acontecimiento sea un acto contrario o conforme a
derecho, es el estar tipificado en una norma; la norma es lo que le da a los actos
humanos el carácter de ser jurídico a los actos humanos.
Norma y producción de normas-
Con la palabra norma se alude a algo que deba o no producirse. “norma” es el medio
por el cual se permite, se autoriza o se ordena un determinado comportamiento. La
norma es un “deber”, es decir, marca una conducta como conforme o contraria a
derecho, el acto al cual la norma se refiere es un “ser”, es decir, es la voluntad de
realizar ese acto.
El acto de voluntad, el “ser”, toma su carácter objetivo, mediante la norma, “el deber”, y
aunque el se (la voluntad), haya concluido, el “deber ser”, (la norma), sigue siendo
válida y obliga a quien está dirigida a hacerla cumplir (el juez).

Las normas que se producen / promulgan a través del proceso legislativo, tienen un
carácter normativo objetivo, que es lo que la norma dicta a cumplir, y a su vez tiene un
carácter subjetivo que es el querer que los miembros de la sociedad se comporten de
determinada manera, para esto mediante el acto legislativo la costumbre se positiviza,
se convierte en norma.
Es decir: los legisladores quieren que los miembros de una sociedad tenga un
comportamiento determinado, que se corresponde a un costumbre (este es el carácter
subjetivo), y mediante el proceso legislativo le dan a un carácter objetivo volviendo
norma a la costumbre.

Validez y dominio de validez de la norma.


La validez es la existencia de la norma, por haber sido promulgada por el acto
legislativo. La validez (la existencia) de la norma es para un espacio y tiempo
determinado, a su vez la validez tiene que ser eficaz o al menos tener un mínimo de
eficacia, es decir, tiene que ser obedecida u obligada a ser obedecida, sino pierde su
validez, también pierde su validez por otra norma que la invalide, o por determinar ella
misma el tiempo y el espacio en el cual y en el que será válida. La norma puede ser
válida tanto para regular conductas del pasado, como del futuro, siempre que una
norma superior no delimite su validez. La eficacia es condición para que se validez
continué si deja de ser eficaz, deja de ser válida.
Para que sea eficaz debe cumplir:
1) La norma debe ser valida
2) Un mínimo de eficacia es condición de validez de la norma, si un tiempo la
norma queda sin eficacia queda soutudo y pierde validez)
3) Sin sanción no hay derecho (como elemento instituido del derecho)
Elemento que reflejan como sistema coactivo:
1) Primarias: visión de las normas jurídicas como primaria
2) Nocion de norma jurídica no independiente: son normas flagmentarias.
3) Actos coactivos del carácter de la sanción (ej: expropiación, actos legitimos del
estado)
4) Comunidad, juricidad y banda de ladrones, quiere explicar cuales son los
elementos para el si una cosa es derecho y no es del mismo.
Eficacia y sanción: es la nocion jurídica del derecho, san agustin en ciudad de dios
definia con el derecho si es banda de ladrones. Kelsen se dedica a los de san
agustin: pone como paralelo, estado pirato, la estructura de relación y reparto de
ingreso (mafia)
Regulación positiva y negativa: obligar, permitir, facultar.
La conducta humana, está regulada por un orden normativo, que exige un
determinado comportamiento, la regulación de la conducta tiene un sentido
positivo y uno negativo:
es positiva cuando por medio del orden normativo se exige una determinada forma
de actuar (si se exige no comportarse de una manera es una prohibición), cuando
se actuá como la norma indica, se cumple con la obligación, lo contrario al “cumplir
con la obligación” es lo ilícito y se da cuando se viola la norma.
es negativa cuando la conducta no está prohibida por el orden normativo, pero
tampoco está permitida por él, aquí no hay obligación de cumplir con un
determinado comportamiento.
La norma es facultativa, en el caso de los jueces, ellos están facultados a aplicar la
norma, a sancionar, pero aplicar la sanción no es obligatorio para ellos. Los jueces
pueden o no aplicar una sanción, sólo tienen permito hacerlo, tienen derecho a
sancionar, pero no obligación de sancionar.

Norma y valor.
Las conductas que se corresponden a lo que una norma dicta, tienen un valor
positivo; la conducta contraria a lo que dicta la norma, tiene un valor negativo. Solo
se puede enjuiciar un hecho como valioso o disvalioso, (positivo o negativo),
cuando se lo coteja con la norma. Los valores de la norma son relativos, pueden
ser válidos o no válidos. Pero dos normas que se contradicen no pueden ser
válidas al mismo tiempo, es decir, las valores son relativos en tanto que lo valido
de hoy podría haber sido invalido en el pasado, pero no puede ser ambas cosas al
mismo tiempo.
La conducta humana tiene un fin y si este se adecua a la norma es positivo y si no
es negativo. La buena conducta es una correspondencia entre el fin y la norma; si
lo que dicta una norma, se corresponde a la conducta, la conducta es buena, y si
no hay correspondencia entre norma y conducta la conducta no es buena.
Sistemas sociales:
sistemas que estatuyen sanciones:
la moral y el derecho son ordenes normativos que regulan el comportamiento social,
donde los premios y las penas se pueden comprender como sanciones.
La conducta obligatoria no es la conducta debida, debida es la sanción, es decir, que
si una conducta es obligatoria la conducta contraria es ilícita, y ante ella es debida una
sanción. El cumplimiento de la sanción es obligatoria, cuando su omisión es convertida
en causa de una sanción.
Una determinada conducta humana y su contraria tienen como consecuencia una
sanción. Con un premio o una pena, si la conducta es contraria a la obligatoria la
sanción será una pena y si se cumple con la conducta obligatoria, la sanción es un
premio; pero para se el premio otorgado la conducta tiene que no ser motivada sólo
por el deseo de obtenerlo.

¿sistemas sociales sin sanciones?


Tanto en el derecho como en la moral se aplican sanciones. En el orden moral se
aplican sanciones cuando se aprueba o desaprueba una conducta, y la aprobación o
desaprobación son percibidas como premios y penas y pueden ser vistos como
sanciones. La aprobación y desaprobación de una conducta marcan su validez; la
conducta es válida por ser aprobada por la moral de los miembros de la sociedad, y si
no es aprobaba también es válida y recibe una sanción.
Sanciones trascendentes, son las de carácter religioso que provienen de un origen
sobrehumano, se producen en la tierra, y quien las recibe siente que un dios lo ha
castigado o premiado por su conducta.
Sanciones inmanente, son las que no sólo se producen en la tierra, sino que son
ejecutadas por los hombres de la sociedad, pueden ser la aprobación o desaprobación
de una conducta. O acciones que se cumplen por individuos de ese orden a través de
reglas de su sociedad. Por ejemplo matar a alguien por su conducta.

El ordenamiento jurídico.
1-el objeto del orden jurídico es regular la conducta positivamente en lo que se refiere
al comportamiento reciproco de un hombre frente a otro de manera inmediata o
mediata. El comportamiento reciproco de los hombres es lo que configura esa
regulación, el orden tiene que tener un fundamento de validez que proviene de la
norma fundante.
2 -el derecho es un orden coactivo; los sistemas sociales llamados derecho, son
ordenes coactivos que ordenan una determinada conducta y enlazan a la contraria un
acto coactivo, el derecho faculta a aplicar sanciones a ciertos individuos, y las
sanciones estatuidas por el orden jurídico son de carácter inmanente, socialmente
organizadas. Que el derecho sea un orden coactivo quiere decir que sus normas
estatuyen sanciones.
3 -los actos coactivos estatuidos por el orden jurídico como sanciones: cuando el acto
coactivo aparece como reacción por un comportamiento adquieren el carácter de
sanción, y la conducta a la que se le pone la sanción como un comportamiento
prohibido.
4 -monopolio de la coacción por la comunidad jurídica. La coacción (uso de la fuerza)
debe ser distinguida entre el uso de la fuerza permitido que es cuando el orden jurídico
usa la fuerza como reacción ante un comportamiento socialmente perjudicial, y el uso
de la fuerza prohibido que es cuando el monopolio de la fuerza es descentralizado y
autoriza a los individuos que se consideran lesionados por el comportamiento
antijurídico de otros individuos a usar la fuerza contra ellos.

orden jurídico y seguridad colectiva:


el orden jurídico protege a los individuos a él sometidos, del uso de la fuerza de otros
individuos, cuando determina bajo que condiciones la coacción debe ser ejercida.
Cuando esa protección alcanza cierta medida mínima se habla de seguridad colectiva.
Hay seguridad colectiva cuando el orden jurídico, protege a los individuos del uso de la
violencia de otros. La paz es siempre relativa, ya que el derecho no excluye el uso de
la violencia.

La sanción es la consecuencia de la antijuricidad: el acto antijurídico es condición de


una sanción, y el cumplimiento de la sanción está a cargo de los tribunales y
funcionarios ejecutivos, el principio de defensa propia es limitado todo lo posible pero
no puede ser enteramente excluido.
El acto ilícito es una determinada conducta o la omisión de una conducta, a la que se
enlaza un acto coactivo.

El mínimo de libertad: una conducta humana o está prohibida o está permitida; y


cuando no está prohibida, se debe ver como permitida. La libertad que se tiene por no
estar prohibida es la libertad negativa, y la libertad que se garantiza por el orden
jurídico que obliga a otros a respetar esa libertad, es libertad positiva. La libertad
negativa es la que se deja al hombre en cuanto no se le prohíbe una conducta. La
libertad positiva es la que el orden jurídico garantiza prohibiendo a otro hombres
intervenir en la libertad garantizada.

Comunidad jurídica y bandas de ladrones.


El derecho obliga bajo amenaza a tener un determinado comportamiento. La amenaza
determina que un mal será infligido bajo ciertas circunstancias y estas circunstancias
fueron consideradas por órganos legislativos que instituyen normas que facultan la
coacción. Estas normas pertenecen a un sistema que genera un orden social y que
determina la validez de la norma. Si este orden tiene limitada su validez territorial y es
efectivo en su territorio puede ser visto como un orden jurídico, aun cuando visto por el
derecho internacional positivo sea considerado una actividad delictiva. Que sea justo o
injusto no es fundamento para no aceptarlo como un orden jurídico.

Obligaciones jurídicas sin sanción.


El acto coactivo no tiene que ser obligatorio, ya que cumplirlo como disponerlo puede
ser facultativo. Son normas que no contienen en si mismas sanciones, un ejemplo de
estas normas que disponen obligaciones sin prever sanción, son las que regulan los
procedimientos legislativos, son normas que facultan al órgano legislativo a producir
normas sin obligarlo a ello, y no tienen sanciones. Son las normas de derecho
constitucional. Las mismas regulan los procedimientos legislativos y no prevén sanción
en caso de no ser observadas.

Normas no independientes.
Hay normas independientes que son las que tienen en si mismas una sanción por
ejemplo en derecho penal una norma puede decir “el que matare será condenado de 8
a 25 años de prisión”, una norma no independiente es aquella que no contiene una
sanción en si misma sino que enlaza su sentido objetivo a otra norma que le da un
carácter coactivo, es decir la norma no independiente no tiene sanción y toma la
sanción de otra norma que estatuye el carácter coactivo.

NORMAS:
Sentidos de la palabra norma:Reglas definitorias o determinativas. Definen o
determinan una actividad. Reglas directivas o técnicas. Indican un medio para alcanzar
un fin. Presuponen una proposición anankástica (condicionamiento necesario). Puede
ser verdadera o falsa. Prescripciones. Características: autoridad normativa; sujeto
normativo; promulgación; y sanción.
LOGICA DEONTICA: Analiza el concepto de norma
La voz del lenguaje: informativa, expresiva, prescriptiva (busca inducir a otro una
determinada conducta)
Carácter prescriptivo: superioridad resp del destinatario: moral (orden superioridad
moral del emisor) y eficaz
No toda prescripción es normal y viceversa: lo que dice el autor, no se puede formular
en un sentido de norma. Fue distinguido en norma y reglas: principales y secundarias.
Principales: hay 3 tipos
1) Reglas definitorias o de determinativas: Son reglas que definen o
determinan una actividad. Típico caso de estas reglas son las de los juegos.
Las reglas de un juego determinan qué movimientos están permitidos y cuáles
están prohibidos dentro del juego. Si no se siguen las reglas se dirá que no se
juega correctamente o que, directamente, no se juega el juego en cuestión. Si
varios jugadores de ajedrez se ponen de acuerdo en cambiar algunas reglas,
no tienen ningún impedimento en hacerlo, salvo que jueguen en un marco
institucionalizado, pero su actividad no será llamada “ajedrez”.
2) Reglas técnicas: Son reglas que indican un medio para alcanzar determinado
fin. Ejemplos característicos de reglas técnicas son las instrucciones de uso,
como ésta: “Si quiere encender el televisor, presione el botón de la
izquierda.”Las reglas técnicas no están destinadas a dirigir la voluntad del
destinatario, sino que lo que indican está condicionado a esa voluntad. Por eso
la formulación de la regla técnica es hipotética, y en el antecedente del
condicional aparece la mención de la voluntad del destinatario (si quiere) y no
un hecho ajeno a esa voluntad.Las reglas técnicas presuponen siempre una
proposición anankástico, que debe ser verdadera para que la regla sea eficaz.
Un enunciado anankástico es una proposición descriptiva que dice que algo (el
medio) es condición
necesaria de otro algo (el fin). En el ejemplo de instrucción de uso que se dio,
la proposición anankástica es la siguiente: “Presionar el botón de la
izquierda es condición necesaria para que el televisor se encienda”.
3) Prescripciones: Vimos que no de todas ellas puede decirse que son normas.
Von Wright caracteriza a las normas prescriptivas mediante estos elementos
que las distinguen de las anteriores especies: Emanan de una voluntad del
emisor de la norma, a la que se llama autoridad normativa. Están destinadas a
algún agente, llamado el sujeto normativo. Para hacer conocer al sujeto su
voluntad de que se conduzca de determinada manera, la autoridad promulga la
norma. Para dar efectividad a su voluntad, la autoridad añade a la norma una
sanción, o amenaza de castigo.Al lado de estos tipos principales de normas,
Von Wright menciona tres especies secundarias que se caracterizan por tener
aspectos en común con los tipos principales.

Secundarias: hay 3 tipos


1) Normas reales: Son normas que no se refieren directamente a una acción sino
que establecen un patrón o modelo de la especie óptima dentro de una clase.
Así, hay normas que determinan qué es un buen actor, un buen aboyado, un
buen cuchillo, un buen camino, un buen ladrón.Las reglas ideales mencionan
las virtudes características dentro de una clase. En cierto sentido, se parecen a
las reglas técnicas porque indican el camino para alcanzar el grado óptimo
dentro de una clase. En otro sentido son análogas a las reglas determinativas
porque definen un modelo. Están, pues, metafóricamente, entre aquellas
especies de reglas.
2) Reglas morales: Las costumbres son especies de hábitos; exigen, pues,
regularidad en la conducta de los individuos en circunstancias análogas. Se
distinguen de otros hábitos en que son sociales, o sea que las conductas que
las integran se hacen con la conciencia de que son compartidas por la
comunidad.El carácter social de la costumbre le da una presión normativa, un
carácter compulsivo por la crítica y las sanciones de la sociedad, que no tienen
los otros hábitos. En este sentido, las costumbres se parecen a las
prescripciones, que tienen el mismo carácter compulsivo. Sin embargo, se
distinguen de aquéllas en que las costumbres no emanan de autoridad alguna;
son, en todo caso, prescripciones anónimas. También se distinguen de las
prescripciones en que no necesitan promulgación por medio de símbolos, en
especial, no necesitan estar escritas; podrían llamarse por esta característica
prescripciones implícitas.Por otra parte, las costumbres tienen alguna analogía
con las reglas determinativas. En algún sentido, las costumbres determinan,
definen una comunidad y la distinguen de otras.
3) Normas morales. Estas normas son muy difíciles de identificar y hay muy poca
claridad sobre qué normas deben tomarse como morales. Von Wright formula
algunos ejemplos sobre los que hay pocas disputas, entre ellos el deber de
cumplir las promesas y el de honrar a los padres.De cierta manera, estas
normas se parecen a las determinativas, ya que pueden definir una institución
(por ejemplo, la de prometer). Hay, por otra parte, algunas normas morales
(como las que se refieren a la vida sexual) que tienen su origen en la
costumbre. Pero, sobre todo, hay dos grandes interpretaciones filosóficas de
las normas morales que las asimilan a dos de los tipos principales de normas
que se han visto.Una es la concepción que se podría llamar teológica.
Considera a las normas morales como emanadas de una autoridad, en
concreto, de Dios. Para esta interpretación, las normas morales serían
prescripciones. La otra interpretación podría llamarse teleolégica. Considera a
las normas morales como una especie de regla técnica que indica el camino
para obtener un fin. Respecto a cuál es el fin a que están conectadas las reglas
morales, hay principalmente dos corrientes: para el eudemonismo es la
felicidad del individuo; según el utilitarismo, el bienestar de la sociedad.
4) Teologica: Concive a la norma orientada al alcance con un fin determinado:
tiene dos vertientes. Corriente del endonismo: felicidad del ser humano: la
aplicación del mismo. Corriente Utilitarismo: nocion basada con el numero de
mayor persona, satifaccion con concepo sinonimo del mismo.
5) Costumbre: habitos que suceden de forma habitual, genera precios normativa.
Y en el sistema juridico es relevante.
6) NORMAS PRESCRIPTIVAS Y SUS ELEMENTOS
Núcleo Normativo:
Carácter: revestimiento de la acción como debida, prohibida, permitida, facultativa.
(operador deóntico)
Contenido: la acción revestida deónticamente
Cambio: vinculado con la intención=resultado
Condición de Aplicación: circunstancia necesaria para que pueda realizarse el
contenido de la norma, la acción categórica: condiciones en el contenido
hipotética: condiciones adicionales
Elementos distintivos:
Autoridad: el agente que la emite o dicta autónomas vs. Heterónomas
Sujeto Normativo: sujeto de la prescripción
Sujeto Normativo: sujeto de la prescripción normas particulares vs generales
conjuntivamente generales: a todos disyuntivamente generales: a uno o varios
indeterminados
Ocasión: localización espacio-temporal, normas particulares vs generales
conjuntiva y disyuntivamente generales

Elementos que no son componentes, pero sirven para definirlas:


Promulgación: La formulación de la Prescripción
Sanción: La amenaza de un daño para el Caso de incumplimiento.

NOCION DE SISTEMA JURIDICO: EL DERECHO


Un sistema juridico, tiene 2 cuestiones: pertenencia y validez.

Validez: La expresión validez es de una extremada ambigüedad, tanto cuando se aplica


para calificar a una norma jurídica, como cuando se la usa en relación a un orden jurídico.
Los siguientes son algunos de los “focos de significado” con que se suele usar la expresión
validez: 1. En muchos contextos decir que una norma es válida o sistema normativos son
válidos es equivalente a decir que la norma o el sistema normativo en cuestión existen. En
este sentido, los criterios de validez de una norma o de un sistema serán los mismos que
los de su existencia, estos criterios variaran de acuerdo a las diferentes concepciones.

2. También puede asociarse validez de una norma o de un sistema jurídico con su


justificabilidad, con el hecho de que deba hacerse lo que ellos disponen, con fuerza
obligatoria moral. Este sentido, decir que una norma es válida implica decir que ella
constituye una razón para justificar una acción o decisión, que lo que la norma declara
prohibido o permitido es, efectivamente, obligatorio, permitido o prohibido.

3. Puede decirse que una norma jurídica es válida cuando hay otra norma jurídica que
declara que su aplicación u observancia es obligatoria. En este sentido no se puede decir
que todo un sistema jurídico es válido, puesto que siempre habrá por lo menos una norma
del sistema cuya obligatoriedad no está determinada por otras normas del sistema.

4. También puede predicarse validez de una norma jurídica con el sentido de que con su
dictado ha estado autorizado por otras normas jurídicas, o sea que ha sido sancionada por
una autoridad competente dentro de los límites de su competencia. Tampoco en este
sentido se puede predicar validez de todo un sistema jurídico, puesto que siempre habrá
alguna norma cuyo dictado no fue autorizado por otra norma (de lo contrario habría una
cantidad infinita de normas en el sistema).

5. Asi mismo que una norma es válida puede querer decir que la norma en cuestión
pertenece a un cierto sistema jurídico. Obviamente, aquí tampoco puede la validez puede
predicarse de todo un sistema jurídico (autónomo) puesto que esto implicaría decir que el
sistema pertenece así mismo.

6. Cuando se dice que una norma o un sistema jurídico son válidos a veces puede querer
decir que tienen vigencia (o eficacia), o sea que son generalmente observados o
aplicados.

Estos seis focos de significado no son en realidad significados autónomos de la palabra


“validez”, ya que generalmente ellos se presentan combinados de alguna manera. La
cuestión es que estas propiedades se suelen combinar de forma muy distintas, y esto es lo
que determina la ambigüedad de la expresión “validez”.

b. Los conceptos normativos y descriptivos de la validez.

Si la designación del concepto de “validez” incluye la jutificabilidad o fuerza obligatoria


moral de las normas o del sistema jurídico de los que se predica validez, el concepto se
convierte en una noción normativa. Con este sentido de la expresión “validez”, decir que
una norma o un sistema son válidos implica afirmar que deben ser observados y aplicados,
que provee razones para justificar una acción o decisión. Si la palabra “validez” se emplea
con este significado, afirmar que una norma jurídica es válida pero no debe ser obedecida
o aplicada es autocontradictorio.
Cuando se usa la expresión “validez” con este significado normativo y se sostiene,
además, que una regla sólo es una norma jurídica si es válida (o sea si está justificada o
tiene fuerza obligatoria), se está presuponiendo una definición no positivista de derecho (o
sea una definición que alude no a las normas reconocidas por ciertos órganos sino a las
normas que deben ser reconocidas por ellos).

Los otros significados de “validez” (que están asociados o con la vigencia de una norma o
de un sistema, o con la pertenencia de una norma a un sistema, o con la circunstancia de
que una norma ha sido permitida o declarada obligatoria por otra) son en cambio,
puramente descriptivos. La aplicabilidad de estos distintos conceptos de validez depende
solamente de verificaciones fácticas.

Si se identifica con el concepto normativo de validez, se dirá que una norma jurídica existe
cuando debe hacerse lo que ella prescribe. Si en cambio el concepto de existencia se
identifica con algunos de los conceptos descriptivos de validez, se dirá que una norma
jurídica existe cuando, por ejemplo, ella está vigente o cuando pertenece a un sistema
jurídico.

c. El concepto de validez de Kelsen

Hay dos interpretaciones principales acerca del concepto de validez kelseniano:

1- Según una interpretación, este autor emplea un concepto puramente descriptivo de


validez, completamente ajeno a toda asociación con la justificabilidad o fuerza obligatoria
de una norma o sistema jurídico. Una vez que sea tomado partido en este sentido, puede
haber desacuerdo acerca de cual de los significados descriptivos de “validez” emplea
Kelsen, ya que a veces parece identificar la validez con la existencia de las normas, otras
con la pertenencia de un sistema, otras con el hecho de que haya otra norma que autorice
su dictado o que declare obligatoria su observancia, otras con su vigencia o eficacia.

2- Según otra interpretación, Kelsen emplea un concepto normativo de validez jurídica.


Esta interpretación sostiene que, en la teoría de Kelsen, una norma es válida o existente
cuando tiene fuerza obligatoria, cuando debe hacerse lo que ella dispone, ya que para
Kelsen, la única normatividad que existe es una normatividad justificada. Las normas no
pertenecen al mundo de los hechos – aunque están esencialmente correlacionadas con
ciertos hechos, tales como el de dictarlas u observarlas – sino al mundo de lo que “debe
ser”. Por lo tanto para conocer las normas jurídicas como verdaderas normas y no como
mera secuencia de hechos, como el hecho de que ciertos hombres mandan y otros
obedecen, hay que asumir que las prescripciones de ciertas autoridades deben ser
observadas.

Precisamente la norma fundamental de Kelsen – que este autor considera implícita en el


pensamiento de los juristas – consiste en esa presuposición de que las prescripciones de
ciertas autoridades deben ser observadas. Para conocer al derecho como un conjunto de
normas y no de hechos, los juristas deben asumir como hipótesis la norma fundamental; o
sea deben presuponer que las reglas que describen tienen fuerza obligatoria.

El problema principal que enfrentan los defensores de esta interpretación del concepto de
validez kelnesiano es el de explicar cómo Kelsen pudo haber creído que tal concepto es
compatible con su firme postura positivista. El empleo de un concepto normativo de
“validez” y el hacer de la validez definitoria de una “norma jurídica” presuponen una
definición no positivista de derecho.

Una posible respuesta se basa en el hecho de que, según Kelsen, para conocer el derecho
no hay que adoptar categóricamente la posición de que sus normas están justificadas sino
que se puede acceder al conocimiento jurídico presuponiendo tan solo por vía de hipótesis
esa validez o fuerza obligatoria. Según Kelsen, la aceptación que hacen los juristas de la
norma fundamental no es categórica sino hipotética, y esto es lo que les permite identificar
y describir el derecho sin asumir un compromiso axiológico genuino acerca de la validez o
justificabilidad de sus normas. El ideal positivista de mantener separadas la identificación y
descripción del derecho de su valoración se preservaría, pues aun un jurista que considera
que un sistema es radicalmente injusto y no debe obedecerlo, podría describirlo como tal
con tan sólo presuponer, que las disposiciones del sistema tienen fuerza obligatoria.

d. La existencia de las normas como concepto descriptivo

Las confusiones acerca de la teoría de Kelsen da lugar en esta materia nos debe enseñar
a separar cuidadosamente el concepto de validez (o existencia) normativo de los
conceptos de validez (o existencia) descriptivos.

Sería conveniente reservar la palabra “validez” para hacer referencia a la jutificabilidad o


fuerza obligatoria de las normas jurídicas, y otorgar a la palabra “existencia”
exclusivamente un significado descriptivo.

Obviamente ese concepto es el que esta relacionado con el hecho de que las normas
jurídicas en cuestión tienen que tomarse en cuenta para decidir cómo actuar en su ámbito
de aplicabilidad. Ese es el concepto de existencia asociado con la vigencia o eficacia de
las normas. Es la vigencia en determinado territorio, de ciertas normas jurídicas, y no de
otras, lo que tengamos que tomarlas en cuenta para decidir cómo actuar.

¿Cuándo una norma pertenece al sistema jurídico?

Pertenencia a un sistema de normas derivadas

Según Kelsen una norma individual es válida como parte de un sistema jurídico
determinado: porque ha sido creada de acuerdo con una ley penal. Esta ley, recibe a su
vez, su validez de la constitución, ya que ha sido establecida por el órgano competente
que la constitución establece. Si nos preguntamos por qué la Constitución es válida, quizás
nos remitamos a otra Constitución más antigua.
De acuerdo con lo expuesto, sostiene Kelsen que una norma es válida cuando concuerda
con lo establecido por otra norma válida en cuanto:

1- Al órgano que debe dictarla

2- En cuanto al procedimiento

3- Al procedimiento mediante el cual debe ser sancionada

4- Al contenido que debe tener dicha norma

Cuando decimos que una norma es válida si proviene de otra que sea a su vez válida, la
cadena de validación no puede progresar infinitamente. Más tarde o más temprano
habremos de encontrarnos con una norma cuya pertenencia al sistema no podrá depender
de que el acto de dictarla esté autorizado por otra norma válida, por la sencilla razón de
que no existirá ninguna otra norma que permita la creación de la norma en cuestión. En
especial, si hablamos de sistemas positivos o sea de sistemas de normas originadas, en
actos de seres humanos, es imposible hallar siempre una norma que faculte la creación de
otra, que los hombres sólo pueden realizar un número finito de actos de creación de
normas.
1. La pertenencia al sistema de las normas no derivadas. Diferentes criterios de
individualización.

Un criterio de pertenencia aplicable a las normas de máxima jerarquía tendrá que


establecer ciertas condiciones que tienen que satisfacer tanto la norma cuya pertenencia a
un sistema se cuestiona como las restantes normas primitivas de ese sistema, pero no las
normas de otros sistemas. Presumiblemente, esas serán, entonces, las condiciones que
nos servirán para distinguir un sistema de otro.

Las condiciones que permiten distinguir un sistema de otro son:

a. El criterio territorial

El criterio de individualización de un sistema jurídico que uno estaría inclinado a emplear


espontáneamente es el que hace referencia al ámbito de aplicación territorial del sistema
en cuestión. Dos normas pertenecen al mismo sistema jurídico, cuando son aplicables al
mismo territorio; y dos normas pertenecen a distintos sistema jurídicos cuando son
aplicables en distintos territorios.

Una primera dificultad que este criterio parece presentar está dada por la existencia de
normas que pertenecen al mismo sistema jurídico no obstante lo cual tiene diferentes
ámbitos de aplicación territorial. Sin embargo, se podría responder que esto es el caso
sólo en relación a normas primitivas del sistema y no a las normas primitivas que son las
que sirven para individualizar a éste; tal vez todas las normas primitivas de un sistema
tienen necesariamente el mismo ámbito territorial de aplicación.

Sea esto así o no, hay otra objeción decisiva en contra de tomar el ámbito de aplicabilidad
territorial de las normas como criterio para individualizar un sistema jurídico: lo que ocurre
es que el concepto de territorio de un país no es un concepto “físico” o “natural” sino que
es un concepto jurídico.

El territorio de un país no se determina por ciertos mojones o accidentes geográficos sino


por el ámbito en que es aplicable el sistema jurídico de ese país.

Por lo tanto resulta circular individualizar un cierto derecho por el territorio donde sus
normas se aplican, ya que el territorio se identifica por el sistema jurídico aplicable en él.
Es decir, tenemos que distinguir primero un derecho de otro para poder distinguir un
territorio estatal de otro.

b. El criterio del origen en cierto legislador.

Según Austin, una norma pertenece al sistema jurídico que esté integrado por todas las
normas directa e indirectamente dictadas por el mismo legislador que dictó aquella norma.
Es decir que un sistema jurídico estará formado por todas las normas que dicte un
determinado legislador.

Austin distingue dos clases de legisladores. El legislador soberano es un individuo, o grupo


de individuos, investido por un hábito de obediencia de una comunidad, sin que él mismo
tenga el hábito de obedecer a nadie y cuyo poder de legislar no esté conferido por ninguna
norma ni este limitado tampoco por norma alguna. Unas veces el soberano legisla
directamente, otras lo hace a través de un legislador delegado, o sea de un individuo a
quien el soberano otorga competencia para legislar, prescribiendo a los súbditos obedecer
las normas que él dicte dentro de los límites de su competencia.

La respuesta a la pregunta sobre la pertenencia de una norma a un sistema implica


resolver también la cuestión acerca de la individualización de un sistema jurídico,
distinguiéndolo de otros. La respuesta de Austin a este segundo interrogante es que un
orden jurídico se distingue de otro por el legislador que directa e indirectamente ha dictado
todas las normas que integran ese sistema; mejor dicho, un sistema jurídico, se constituye
con todas las normas que ha dictado un legislador y las que han dictado otros órganos a
los que ese mismo legislador delegó su competencia.

c. El criterio de la norma fundamental

Kelsen determina la validez de una norma por su derivación de otra norma válida. Así llega
a una primera norma positiva del sistema, por ejemplo la Constitución, y se pregunta
respecto de ella si es válida, o sea, si pertenece al sistema. Dar una respuesta afirmativa a
ese interrogante es condición necesaria para aceptar la validez de todas las normas del
sistema.

En relación a la primera norma positiva de un sistema jurídico, al parecer solo habría la


posibilidad de decidir su pertenencia a aquel, en virtud de un criterio diferente del que
exige la derivación de otra norma válida. Según Kelsen, sólo puede eludirse ese camino si
se recurre a alguna norma no positiva, o sea a alguna norma no dictada por un acto de
seres humanos y de la cual se derivan las normas positivas en que concluyen las cadenas
de validez. De este modo Kelsen recurre a su célebre norma fundamental o básica.

La norma fundamental de Kelsen no es una norma dictada por algún legislador humano o
divino, sino un presupuesto epistemológico, una especie de hipótesis de trabajo que
utilizan implícitamente los juristas en sus elaboraciones.

De acuerdo con la norma fundamental que presuponemos en la cúspide de un sistema


jurídico, podemos distinguirlo de otros. Los distintos sistemas se diferencian, según
Kelsen, por estar originados en diferentes normas fundamentales.

De suponer que una norma quiere decir aceptar de que la norma existe, suponer de que
esa norma es válida implica suponer que deriva de otra norma válida: o sea que no
bastaría con suponer una norma fundamental; habría que presuponer la existencia de otra
norma de nivel superior. Como, a su vez, esa última norma tiene que suponerse válida,
para que la norma fundamental lo sea, también sea válida la Constitución que de ella
deriva, debemos recurrir a otra norma presupuesta, y así hasta el infinito. Así el criterio no
logra resolver el problema que intenta solucionar.

. El concepto de sanción

En el sistema que propone Kelsen, el de sanción es el concepto primitivo. Esto quiere decir
que, en forma directa o indirecta, sirve para definir los demás conceptos elementales,
mientras que "sanción" no se define en base a ellos. Kelsen, a través de sus distintas obras,
define la palabra "sanción" señalando las siguientes propiedades necesarias y suficientes:
a) Se trata de un acto coercitivo, o sea de un acto de fuerza efectiva o latente; b) tiene por
objeto la privación de un bien; c) quien lo ejerce debe estar autorizado por una norma válida; y
d) debe ser la consecuencia de una conducta de algún individuo.

a) La coerción es distintiva de la actividad de sancionar: Lo que caracteriza, según Kelsen,


a la sanción no es, entonces, la aplicación efectiva de la fuerza, sino la posibilidad de
aplicarla si el reo no colabora.
b) La sanción tiene por objeto privar a otro de algún bien: Kelsen propone considerar
"bienes" aquellos estados de cosas que para la generalidad de la gente son valiosos,
siendo irrelevante que no lo sean para un desesperado o un masoquista.
c) La sanción se ejerce por una autoridad competente: Tales determinaciones surgen de
una serie de disposiciones constitucionales, procesales y administrativas, que, según
Kelsen, deben integrar las normas primarias; es decir que éstas especifican con detalle
las condiciones en que debe ejercerse la coerción estatal.
d) La sanción es consecuencia de una conducta:

3. El concepto de acto antijurídico (delito)

a) La definición de Kelsen:
Kelsen objeta la concepción tradicional sobre la vinculación entre delito y sanción. En
definitiva, dice Kelsen, el dualismo entre mala in se y mala prohibita no es más que una de las
derivaciones del dualismo central de la filosofía del derecho tradicional entre derecho natural
y derecho positivo. Los actos que son malos en sí mismos serían contrarios al derecho natural y
los actos prohibidos lo serían respecto al derecho positivo. En primer término, sostiene que
sólo hay contradicción entre dos proposiciones o entre dos normas, pero no entre una norma
jurídica una proposición descriptiva, pues ambos juicios pertenecen a dos mundos lógicos
diferentes. Como en la Teoría pura del derecho “La "violación" de una norma está constituida
por la omisión de sancionar y no por la comisión del acto antijurídico. Según Kelsen, sólo es
válida la afirmación de que el acto antijurídico es aquel al que una norma imputa una sanción,
y no la relación inversa, la siguiente es su primera aproximación a una definición de "acto
antijurídico":

Primera definición: Acto antijurídico es la condición o el antecedente de la sanción,


mencionado en una norma jurídica.
O este otro que presenta el mismo Kelsen: "Si dos personas celebran un contrato, una de ellas
no cumple y la otra la demanda, deberá ser ejecución forzosa, para el que no cumple." Estos
ejemplos muestran que hay varias condiciones de la sanción y que, si esa propiedad fuera
suficiente para llamar "delito" a un acto, resultarían calificados como delitos no sólo el matar y
el no cumplir un contrato, sino, también, la acusación del fiscal, la actividad del juez, el
celebrar un contrato y el interponer una demanda. Evidentemente este uso de "delito" se aleja
en forma intolerable del lenguaje ordinario.

Segunda definición: Acto antijurídico es la conducta que, siendo condición de la sanción en


una norma jurídica, está realizada por el individuo a quien la sanción se aplica.

Esta segunda definición no cubre los casos de responsabilidad indirecta; o sea aquellas
situaciones en que se sanciona a una persona por el acto antijurídico cometido por otra
Con el fin de resolver la primera dificultad anotada, no la última, Kelsen propone su tercera, y
definitiva, definición de "delito":

Tercera definición: Acto antijurídico es la conducta de aquel hombre contra quien, o contra
cuyos allegados, se dirige la sanción establecida, como consecuencia, en una norma jurídica.

Esta definición tiende a resolver el primer inconveniente de la segunda definición, o sea, el


problema de la responsabilidad indirecta.
Llegamos a la conclusión de que Kelsen no ha logrado perfilar un concepto satisfactorio de
"acto antijurídico". Esto tiene cierta gravedad, puesto que ese concepto, como luego veremos,
interviene en la definición de buena parte de las restantes expresiones jurídicas elementales.
Tal vez la respuesta venga por el lado de que es la concepción de Kelsen sobre la estructura de
las normas jurídicas la que no permite un concepto de delito más cercano al uso común.

b) La definición de "delito" en la dogmática penal


El jurista alemán Ernst von Beling en su monografía de 1906, Die Lehre vom Verbrechen,
formuló una definición de "delito" que luego, en otras obras, fue precisando y que tuvo la
fortuna de servir de base prácticamente a todas las definiciones que hasta hoy proponen los
penalistas del sistema continental europeo. Beling definía "delito" como: la acción típica,
antijurídica, culpable, sometida a una adecuada sanción penal y que llena las condiciones
objetivas de punibilidad.

c) Comparación entre la definición de "delito" formulada por la dogmática y la de Kelsen.


Si se observa el uso espontáneo de la expresión "delito" por parte de los juristas se puede
advertir que él no coincide con las exigencias de la "definición de delito" que formulan
explícitamente, sino que está generalmente asociado con la presencia de sólo estas
condiciones: que se trate de una acción, que esa acción esté mencionada en una norma como
antecedente de una pena y que sea antijurídica. Los primeros dos requisitos están recogidos
por la definición de Kelsen. No así el de la antijuricidad. Como la antijuricidad supone la
oposición entre una conducta y una norma que la prohíbe, no puede tener cabida en el
sistema de Kelsen, pues, como vimos, Kelsen no incluye en aquél normas directamente
prohibitivas de ciertos actos (por ejemplo: "está prohibido matar") sino sólo normas que
establecen sanciones, dadas ciertas condiciones (por ejemplo: "si alguien mata a otro y será
sancionado con diez años de prisión").
Es justamente la no inclusión de normas prohibitivas en su sistema lo que provoca el déficit
que tiene Kelsen respecto al uso común para identificar al delito entre las condiciones de la
sanción.
El concepto de responsabilidad

a) Diferentes sentidos de "responsabilidad"

1) Responsabilidad como obligaciones o funciones derivadas de un cierto cargo, relación,


pavel, etcétera.
2) Responsabilidad en el sentido de factor causal.
3) Responsabilidad como capacidad y como estado mental.
4) Responsable como punible o moralmente reprochable.

b) Clases de responsabilidad: directa e indirecta.


Un individuo es responsable en forma directa cuando es pasible de una sanción como
consecuencia de un acto ejecutado por él mismo; es decir que el sujeto que cometió el acto
antijurídico y el que es objeto de sanción coinciden. Un individuo es responsable vicariamente
cuando es susceptible de ser sancionado por la conducta de un tercero. En el derecho
contemporáneo, la responsabilidad indirecta se mantiene fuera del derecho penal; y sólo en
un número muy limitado de casos subsiste en el civil. Uno de los casos que suele mencionarse
como ejemplificando este tipo de responsabilidad es el de los padres en relación a los actos
antijurídicos civiles de sus hijos menores.
Sin embargo, los casos más importantes de responsabilidad indirecta son las situaciones en
que los miembros o socios de una sociedad, colectividad o institución, responden por los actos
de sus directivos, o sea lo que se llama responsabilidad colectiva. En el derecho internacional
subsiste la responsabilidad colectiva, pues cuando un jefe de Estado comete un acto
antijurídico según las normas internacionales.
Kelsen también clasifica a la responsabilidad en subjetiva (o por culpa) y objetiva (o por
resultado). Hay responsabilidad subjetiva cuando se requiere, para que la sanción sea
aplicable, que el sujeto haya querido o previsto el resultado de su conducta antijurídica. Sin
embargo, Kelsen sostiene que la negligencia no es un estado psicológico, sino que consiste en
la omisión de cumplir ciertos deberes de precaución. Cuando esa omisión tiene como efecto
un resultado antijurídico se hace responsable al agente sin averiguar su subjetividad.
La responsabilidad objetiva, o por resultado, se da cuando un individuo es susceptible de ser
sancionado independientemente de que haya querido o previsto el acto antijurídico. En
cambio, en el derecho civil la responsabilidad objetiva tiene un importante campo. Hay que
tener en cuenta, como bien lo señala Kelsen, que todos los casos de responsabilidad indirecta
lo son también de responsabilidad objetiva. También existe, en el derecho civil,
responsabilidad por hechos no provocados por el sujeto pasible de ejecución forzosa ni por
otro individuo. Este tipo de responsabilidad es independiente de cualquier intención o
previsión del sujeto responsable.

SANCIÓN
• Según Kelsen, se trata de un acto coercitivo (de fuerza efectiva o latente) que
tiene por objeto la privación de un bien, y quien lo ejerce debe estar autorizado
por una norma valida, y debe ser la consecuencia de una conducta de algún
individuo.
• Acto coercitivo: Lo que caracteriza según Kelsen a la sanción es la posibilidad
de aplicar la fuerza en caso de que el individuo no colabore.
• Tiene por objeto la privación de un bien: Para evitar la consecuencia de que
un acto coercitivo sea sanción o no, de acuerdo con el placer o displacer de la
persona a quien se aplica, Kelsen propone considerar "bienes" aquellos
estados de cosas que para la generalidad de la gente son valiosos siendo
irrelevante que no lo sean para un desesperado o un masoquista.
• Se ejerce por una autoridad competente: Predomina la interpretación deque
en el sistema de Kelsen, la función esencial de las normas primarias es dar
compeencia para la aplicación de sanciones. En las normas estatales se
especifica con detalle las condiciones en que debe ejercerse la coerción
estatal.
• Es consecuencia de una conducta: Sólo puede hablarse de sanción en
aquellos casos en que la coerción estatal se ejerce como respuesta a alguna
acividad voluntaria de un agente, o sea, cuando hay una conducta realizada
mediando capacidad de omitir (ni el loco ni el leproso entrarían en esta
clasificación).
• Diferencias entre sanción penal y civil: Mientras que la sanción penal se
reclama de oficio, por el fiscal, la civil debe demandars por el daminificado. En
tanto que el producido de la multa penal pasa a integrar el erario público, el de
la ejecución forzosa beneficia al demandante. Mentras la sanción penal tiene
una finalidad retributiva o preventiva, la sanción civil tiene el propósito de
resarcir el daño producido y su monto está dado por la existencia de este
último.

ACTO ANTIJURÍDICO (DELITO)


• Kelsen se opone a la concepción tradicional sobre la vinculaciónentre delito y
sanción. El acto es un delito cuando el orden jurídico dispone una sanción pr su
ejecución. La concepción contraria sostiene que hay actos mala in se, sea o no
que el derecho los sancione, transformándolos en mala prohibitia. La cincia del
dercho sólo debe ocuparse de las conductas prohibidas por el derecho positivo.
• Definición de Kelsen: Acto antijurídico es la conducta de aquél hombre contra
quien, o conta cuyos allegados, se dirige la sanción establecida, como
consecuencia, en una norma jurídico.
• Definición de delito en la dogmática penal: Acción típica, antijurídica, culpable,
sometida a una adecuada sanción penal y que lleva las condiciones objetivas
de punibilidad.
• Acción: La primera condición para que haya un delito es que el individuo
ejecute una acción. De esto surge, que la acción puede ser tanto comisiva
(matar) como omisiva.
• Tipicidad: Una acción es típica cuando encuadra estrictamente en una
descripción precisa contenida cuando una ley penal no retroactiva.
• Antijuridicidad: Los teóricos sostienen que una acción es antijurídica cuando
viola ciertas normas prohibitivas subyacentes a las normas que estipulan
penas.Una conducta puede ser típica y, sin embargo, no estar sometida a pena
por no ser "antijurídica".
• Culpabilidad: Para ser punible no basta que una acción típica y antijurídica,
debe ser además "culpable". Una acción es culpable cuando esta acompañada
por un componente psicológico característico, que puede ser dolo o culpa.
• Punibilidad: Cuando cumple los últimos tres requisitos, es punible según el
derecho positivo.

RESPONSABILIDAD
• Cuatro sentidos de responsabilidad según Hart
• Responsabilidad como obligaciones o funciones derivadas de un cierto cargo,
relación, papel, etc..
• Responsabilidad en el sentido de factor causal: Se usa para indicar
meramente que algún acto o fenómeno es causa de algún evento. Se refiere
tanto a individuos como a cosas o procesos.
• Responsabilidad como capacidad y como estado mental: Se hace referencia
al individuo mentalmente capaz o imputable. Se es imputable cuando tiene
posibiliad de dirigir sus actos y comprender el valor o disalor ético de aquellos.
• Responsable como punible o moralmente reprochable: Responsabilidad
significa que el agente es acreedor de una pena o un reproche moral.
• Clases de responsabilidad según Kelsen: Responsabilidad directa: Cuando es
pasible de una sanción como consecuencia de un acto ejecutado por él mismo,
es decir, que el sujeto que cometió el acto antijurídico y el que es objeto de
sanción coinciden.
• Responsabilidad indirecta: Cuando es susceptible de ser sancionado por la
conducta de un tercero. Los casos más importantes son los de responsabilidad
colectiva
• Responsabilidad subjetiva: Cuando se requiere, para que la sanción sea
aplicable, que el sujeto haya querido o previsto el resultado de su conducta
antijurídica.
• Responsabilidad objetiva: Se da cuando un individuo es susceptible de ser
sancionado independientemente de que haya querido o previsto el acto
antijurídico.

DEBER JURÍDICO
• Según Kelsen, acto antijurídico es una de las condiciones de la sanción
establecida por una norma válida. El deber jurídico es la conducta opuesta al
acto antijurídico. Las normas secundarias son derivados lógicos de las
primarias, y establecen que debe ejecutarse la conducta opuesta al acto
antijurídico mencionado en la norma primaria.
• Para Kelsen no hay deber jurídico si no existe una norma primaria en la que
esté prevista una sanción para la conducta opuesta.
DERECHO SUBJETIVO
• Los llamados derechos individuales son primordialmente derechos morales,
sin perjuicio que oueda haber derechos jurídicos correlativos en el "derecho"
internacional y en los derechos nacionales democráticos. Los derechos
individuales están dirigidos a los organos estatales e implican su deber moral
de reconocerlos dictando normas que creen los derechos jurídicos
correspondientes y no realizando actos que las restrinjan.
• Para Kelsen derechos subjetivos no es más que describir la relación que tiene
el ordenamiento jurídico con una persona determinada. Kelsen propone
distinguir distintos sentidos de derecho subjetivo.
• Derecho como equivalente a no prohibido: No hay en el sistema una norma
que establezca una sanción para la acción de que se trata (para Kelsen no hay
lagunas normativas porque los sistemas jurídicos se rigen con el principio de
clausura).
• Derecho como equivalente a autorización: Existencia de normas que permiten
o autorizan los comportamientos mencionados (permiso fuerte de Von Wright,
en contraposición al permiso débil anterior).
• Derecho como correlato de una obligación activa: Deber jurídico de alguien. El
derecho en este sentido es un mero reflexo de un deber jurídico.
• Derecho como correlato de una obligación pasiva: Este significado es análogo
al anterior, con la única diferencia de que aquí el derecho subjetivo no es un
correlato de una obligación de hacer, sino de un deber de no hacer, de omitir.
Los hay relativos (sobre una o un grupo de personas delimitadas) y absolutos
(obligación de todas las demás personas).
• Derecho como acción procesal: Admite la posibilidad de recurrir a la
organización judicial para lograr el cumplimiento de la obligación correlativa o
para hacer que se imponga la sanción prevista para el incumplimiento de la
obligación. A esto se le llama acción.
• Derecho político: Facultad de los ciudadanos a participar en la creación de
normas generales. La voluntad del individuo es una condición necsaria para
que se dicte una norma jurídica, general, en el caso del derecho político, o
particular en el aso de la acción procesal. Un segundo sentido de derecho
político se refiere a los que protegen a los individuos contra la sanción de
ciertas normas que se contradicen con otras de nivel superior. En todos los
casos ña voluntad de los particulares es considerada por determinadas normas
como condición de ciertos efectos jurídicos.
• Derecho de propiedad en particular: La propiedad no es, entonces, una
relación fáctica de una persona con una cosa, sino, en todo caso, un derecho a
etar en esa relación fáctica. Forma parte esencial del concepto de propiedad
una cierta relación normativa entre un individuo y los restantes.
• Tesis de Ross: Palabras huecas. No tienen referencia semántica alguna, no
denota ningún hecho ni empíricamente verificable ni supraempírico. Su
mención es completamente superflua. Pero cumplen una función técnica
relevante: Reemplazan la mención de una conjunción de consecuencias
jurídicas en frases que indican un hecho condicionante y en reemplazar la
mención de una disyunción de hechos condicionantes en oraciones que
señalan cierta consecuencia.

CAPACIDAD JURIDICA Y COMPETENCIA


• Capacidad: Atribuye una propiedad de tipo disposicional. El principio general
del derecho civil es que todos son capaces, a menos que la ley los declare
expresamente incapaces. Hay incapaces de hecho de forma absoluta,
personas que no pueden por sí mismas, sin la intervención de un representante
legal, adquirir ningún derecho subjetivo civil ni contraer ninguna obligación. Si
un incapaz realiza un acto jurídico, es un acto nulo.
• En derecho penal. Para que una pena sea aplicable a quién cometió un delito,
el sujeto debe ser capaz, o imputable.
• En ambos derechos no se satisface una condición para que ciertas
consecuencias jurídicas sean aplicables.
• Competencia: Se es competente para modificar la situación jurídica de otras
personas. Es la facultad para regular jurídicamente la conducta de los demás,
obviamente está relacionada con la forma de organización política de una
sociead. Para ser competente, se debe estar autorizado por una norma válida
de un sistema juridico.

PERSONA JURÍDICA
• Definición de clase: Persona jurídica individidual: Conjunto personalizado de
normas específicas que se refieren a la conducta de un único y mismo
individuo. El criterio de pertenencia son todas las normas referidas a las
conductas de un individuo, es decir, todas las conductas reflejadas en normas
jurídicas.
• Si es un grupo de personas, es colectiva.
• Ls normas que tienen fundamento de validez en un estatuto se refiere a la
personaería jurídica colectiva. Las conductas que son orgánicas tienen que
satisfacer los 4 ambitos de validez: personal, material, temporal, espacial,
conforme al estatuto.
• Teoría del organo: Conductas cuyos defectos se imputan a las PJC que
stisfacen los 4 ámbitos de validez o competencia normativa, haciendo de su
conducta una orgánica, y no individual.
• Para que una conducta sea de PJC, tiene que estar mencionada en el
estatuto